MIL PERDONES! Lo siento a mis lectores habituales pero es que últimamente me han pasado muchas cosas unas buenas y otras no tanto. Siento que os debo una explicación y es que me han pedido que escriba una historia para un concurso que me ha tenido absorbida todo este tiempo y que aún no he acabado, así que no sé cuándo volveré a actualizar pido perdón! Espero que disfruten de este capítulo. Muchísimos besos.
P.D: capítulo con contenido +18
Capítulo XIV- Sin interrupciones
Estuvieron toda la tarde discutiendo sobre las ventajas y desventajas de convertirnos, en ningún momento nos preguntaron que pensábamos, la discusión se centraba en Edward y Carlisle, el primero haría todos lo necesario para salvar a Ángela, Carlisle también haría cualquier cosa excepto convertirme. Jasper intentaba calmar los ánimos pero le resultaba muy difícil. Ángela y yo salimos a dar una vuelta, allí no nos necesitaban.
-Es increíble lo que ha cambiado mi vida en solo veinticuatro horas, tú… ¿tú te convertirías?
-Sinceramente lo llevo pensando desde que empecé a salir con Carlisle, al principio lo tenía muy claro, quiero pasar el resto de mi vida con él, pero al ver como se niega hacerlo, sin ni si quiera recapacitarlo, y sabiendo lo mucho que me quiere, me ha hecho dudar, quizás al principio está bien, pero es para siempre, y eso es mucho tiempo- miré al cielo nublado y cerré mis ojos mientras las gotas comenzaban a mojar mi rostro, Ángela hizo lo mismo.- ¿Y tú?
-Yo me convertiré, ya sea por los Vulturis o por otra cosa, lo haré- la miré fijamente, seguía con los ojos cerrados y sonriendo- Bella, Edward ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, desde que lo conocí me fue completando, yo no soportaría una vida sin él, al igual que creo que él tampoco la aguantaría.
En realidad ya había hablado con Carlisle de este tema, me contó como su vida se apagó a los cien años, como el amor que sentía por Esme se desvaneció, ¿qué me hacía diferente a ella? ¿Quién me asegura a mí que nuestro amor no se desvanecerá? Sin embargo Ángela lo tenía tan claro, siempre dudaba de sus acciones hasta que empezó con Edward, realmente él la completa, pero yo sigo dudando, necesito una señal.
-Ángela, Bella, entrad vais a coger una pulmonía- volvimos a entrar y todo estaba extrañamente relajado. Finalmente habían conseguido llegar a un acuerdo.
-Este es el plan- Emment se puso en frente de todos- Bella solo si nos das tu consentimiento seguiremos hacia delante, tú y Carlisle deberéis actuar como cebo.
-¿Qué?- le dije alarmada mientras mi corazón intentaba salirse de mi pecho.
-Cariño escúchalo, no permitiría que nada te pasase.- Carlisle se sentó a mi lado y me cogió de la mano.
-Según nos ha contado Edward, James sabe que estás aquí y parece ser que quiere revivir la experiencia que tuvo contigo. El plan es que os cojan mañana al mediodía mientras dais un paseo, os estaremos vigilando y no os perderemos de vista. James debería proponerte el mismo trato que no cumplió la última vez, pero esta vez tú le dirás que quieres hacerlo en la cabaña que hay en el bosque, Carlisle te la enseñará esta noche. Cuando lleguéis dos de nuestros buenos amigos lo cogerán y lo matarán, nosotros estaremos salvando a Carlisle mientras Alice y Jasper se encargan de Victoria. Si todo sale bien los Vulturis no se enterarán de nada de esto, pero en el caso de que no sea así ambas deberíais convertiros.
Ángela asintió en seguida sonriendo a Edward, sin embrago las miradas estaban fijas en mi puesto que yo era una parte importante del plan. Por una vez podría demostrar que era una mujer fuerte, y todas estas personas que ahora me miran dependen de mí…
-Lo haré- apreté fuertemente las manos de Carlisle, mientras los demás se abrazaban y sonreían, si él había accedido a ese plan es porque había muchas posibilidades de que saliese bien.
-Bueno pues tú y yo nos vamos- Carlisle me levantó.
-¿A dónde?- él se limitó a sonreír mientras me decía que me esperaba en el coche. Alice se abalanzó sobre mí mientras me pedía disculpas, yo la abracé lo más fuerte que pude y le dije que todo saldría bien, todos se despidieron de mí recordándome lo valiente que era, supongo que ya no los vería hasta que acabásemos con James y Victoria. Al salir el Mercedes de Carlisle estaba vacío, me puse nerviosa, quizás se lo habían llevado, iba a comenzar a gritar cuando vi su cabello dorado salir del bosque.
-¿Dónde estabas me había asustado?- le abracé mientras lloraba como una niño- ¿no lo vuelvas a hacer?- él me miraba extrañado.
-Bells, lo siento- me levantó la cara para que lo mirase a los ojos- no te voy a dejar nunca cariño, me besó en los párpados y me abrió la puerta del copiloto. No tenía ni idea de a donde me llevaba. Apoyé mi cabeza sobre el cristal y lo miré.
-Todo saldrá bien- le dije mientras jugaba con el cordón de mi sudadera, él sonrió.
-Por supuesto Bells, nunca dejaría que te pasase nada- sonrió, con una de esas sonrisas que hacen que me derrita y se inicie un fuego en mi interior. Aparcó el coche a medio camino.
-¿Y ahora?- me sonrió y cuando quise darme cuenta ya me estaba abriendo la puerta para salir.
-No seas impaciente, ya casi estamos- me colocó sobre su espalda y comenzó a correr, no pude evitar recordar la noche en lo que todo cambió para ambos, la noche en la que me di cuenta de que no era odio lo que sentía por Carlisle. Llegué casi sin aire a una explanada, Carlisle me bajó y me besó cariñosamente, lo miré y me señaló con la mirada una pequeña cabaña escondida al final de la explanada, llegamos a ella tranquilamente, andando cogidos de la mano, al entrar toda la cabaña estaba llena de velas, ya entendí porque no estaba cuando salí de su casa.- Sin interrupciones me dijo mientras me quitaba la sudadera y me cogía en brazos. Llegamos a la habitación más grande de la cabaña, ocupada en gran parte por una cama, pero para mi sorpresa Carlisle no me puso sobre ella.
Entramos en una habitación mucho más pequeña, en el medio había una bañera llena de agua con pétalos de rosas. Me puso en el suelo y me miró, él estaba muy feliz, yo también. Antes de empezar con la que sería la mejor noche de mi vida, le miré a los ojos.
-Carlisle- él sonrió, le encantaba escuchar su nombre de los labios de Bella- tengo varía razones para creer que si sobrevivimos a esta situación a partir de mañana comenzaré a llevarte la contraria en algo- su rostro se puso más serio pero me acaricio- seguramente a partir de mañana, después de esta noche que voy a pasar contigo, no voy a parar de insistir en que me conviertas en uno de vosotros- finalmente se puso serio y comenzó a alejarse, pero yo se lo impedí- Carlisle, te quiero y tú me quieres y estoy prácticamente convencida de que mi vida no tendrá sentido sin ti, y que tu vida no tendrá sentido sin mí, porque Carlisle yo desde aquella noche en la fiesta de Alice fui la mujer que más te amó, porque ahora soy la mujer que más te ama y porque seré la mujer que más te ame por el resto de nuestros días- no le dejé contestar, me lancé a sus labios y le di el beso más largo y dulce de mi vida. Comencé a desabrocharle la camisa mientras él me quitaba el suéter, luego fue el turno de los pantalones tras unos besos, finalmente fue la ropa interior. Ambos estábamos desnudos y excitados, pero esa noche no se trataría de sexo, no, esa noche haríamos el amor.
Entramos juntos a la bañera y nos colocamos uno enfrente del otro, él comenzó a masajearme los pies, pero estaba muy lejos, me acerqué y me senté sobre él mientras le besaba, mi mano izquierda estaba hundida en su cabello, mientras que mi mano derecha bajó para rodear su miembro que se endureció al contacto con su piel. Ella comenzó a besarle por el cuello mientras movía su mano rítmicamente. Carlisle le dejó hacer todo lo que quería puesto que solo le daba placer, pero el placer no era solo que ella le tocase, quería oírla jadear. La echó hacia atrás y se puso sobre ella, comenzó a lamer las aureolas de sus pechos mientras ella seguía con su trabajo, llegó al pezón endurecido como un diamante y succionó, ella ralentizó y el ritmo y se excitó aún más. Comenzaron a besarse muy duramente, ella susurraba su nombre y que la hiciera suya, él se excitaba con cada palabra que salía de su boca.
-Oh Bella- él ya se venía y sin embargo ya comenzaba a notar su siguiente erección, finalmente lo hizo mientras cogía a Bella y se la llevaba a la cama, la tumbó y se puso de rodillas frente a ella. Comenzó a besarle los muslos mientras ella le pedía que lo hiciese ya, con su mano masajeó su clítoris hasta que se endureció, podía notar su humedad pero aún no era el momento, subió para besarla, y le metió el dedo en la boca para que probase su propio sabor, ella lo succionó y su miembro se volvió a endurecer. Carlisle volvió a bajar pero esta vez sumergió su lengua en ella, Bella sintió un cosquilleo por su espalda que la hizo encorvarse, hundió sus manos en el cabello de Carlisle y lo apretó contra ella, estaba casi a punto. Los jadeos de Bella iban en aumento y sus suplicas porque se lo hiciera ya también lo hacían. Carlisle la penetró con tres dedos y ella gritó de placer, él subió hasta sus pechos y les dio pequeños mordisquitos mientras movía su brazo al mismo compás que su cuerpo. Sus mejillas estaban sonrojadas, y sus ojos pedían más, Carlisle hizo que se sentará mientras sus dedos seguían dentro de ella, ese movimiento le causó un gran placer.
-Carlisle te quiero a ti no a tus dedos- le dijo con el poco aire que le quedaba, ya apunto de correrse.
-Tenemos toda la noche amor- sin embargo Carlisle no alargó mucho más la tortura, con dos simples movimientos más intensos Bella se vino.
Cada uno había tenido su propio placer personal, ahora les tocaba disfrutar juntos. Esta vez Bella lo tumbó y se puso sobre él, ambos estaban sudando, ella se perdió por un momento en esos ojos dorados que la hipnotizaban, sus manos se entrelazaron y comenzaron a besarse muy lentamente. Bella llegó hasta su oreja y le susurró algo que Carlisle dudó por un momento.
-Confío en ti- esas tres palabras fueron las palabras que dieron inicio a la situación más placentera que había experimentado Carlisle a lo largo de toda su vida. Se puso sobre ella y se acercó lentamente a su fino y blanco cuello, podía notar como corría su sangre, la sangre fresca de Bella- Hazlo- le exigió ella entre jadeos. Bella sintió un pequeño pinchazo pero enseguida se le paso el dolor, Carlisle paraba a ratos, ella le había dado demasiado, acarició sus suaves muslos y comenzó a penetrarla, el calor desprendido por ellos llenó la habitación, los cristales se empañaron y sus gritos se perdían en lo más profundo del bosque, tan solo unas cuantas ardillas y algún que otro búho fueron testigos del amor que se profesaban esas dos personas.
Bella se despertó con el cuerpo algo dolorido y cansado, se puso la camisa de Carlisle y salió a la explanada donde estaba él, tirado en el suelo sonriendo como un niño, se puso delante de él.
-Estás preciosa- se levantó y la cogió. Bella no pudo evitar sonreír, solo como él conseguía que lo hiciese, sonreía de verdad.- ¿Cómo estás?- le dijo al ver los moratones en sus blancos muslos.
-Muy bien, de hecho- le dijo consciente de su culpabilidad- no me importaría que estas marcas se quedasen grabadas en mi piel para siempre, recordándome lo feliz que fui anoche.- Él acaricio su cuello marcado y empezó a besarla, perdieron pronto el control, entraron en la cabaña y lo hicicieron en la barra de la cocina, luego estuvieron durante una hora en el sofá besándose y acariciándose, riendo como dos adolescentes. Cuando el reloj marcó las doce el rostro de Carlisle se endureció.
-Es la hora.
Muchísimas gracias a CaroBelleCullem, alexf1994, Danny Ordaz, Johana, Lana del rey, yamicullenmasen y Angela Style, personitas que me animan a escribir esta historia, gracias por vuestras reviews, favoritos y follows, no sabéis lo feliz que me hacéis. Muchísimos besos!
