¡Hola! me tarde lo siento- I´m sorry- Gomen-je l´consigne etc.

Veran mi computadora y el mundo en general me odia por tres razones:

1º Resulta ser que mi computadora me borro el capitulo asi de largo como lo ven, como tres o cuatro veces.

2º Me enferme de nuevo y, por tanto, no pude aprovechar mis estupidos y muy escasos cuatro dias de vacaciones.

3º Mis profes me mandaban demasiada tarea. Dejándome escasa de tiempo como para rehacer el cap.

Asi que bueno no me maten. Este es, creo, que el antepenúltimo cap, Eso si no me extiendo mas de lo necesario. Pero no se me angustien que de mis trabajos tiene hasta cansarse, ya tengo el inicio de dos KakaAnko mas.

Y los dejare con la intriga, un poco, en algo por eso cambie la clasificacion, jeje.

Bueno sin mas prorroga el capi.

Pt:me dicen si les gusto. Soy nueva.


La fría brisa hacia mover rítmicamente a sus cabellos color negro, ambos se encontraban mirándose él con una sonrisa en el rostro, estaba tan feliz seria padre, seria padre y nada le podría quitar la sonrisa de el rostro. En cambio ella era otro cantar, su rostro estaba angustiado, a pesar de estar feliz no podía escapársele una sonrisa de sus labios, solo las lagrimas recorrían su rostro dejándole leves rastros en las mejillas. Él preocupado se acerco y tomo su mentón entre sus manos quería obligarle a que le mirara con esos ojos rojos que tanto le encantaban.

—No temas, no te dejare sola-le susurro dulcemente en el oído.

—Gracias-agradeció apegándose más a él y sonriendo.

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El peliblanco y la mitarashi se encontraban besándose apasionadamente, sin saber como habían terminado acostados en la lona que cubría el suelo. Kakashi ya no tenía camisa. Acariciaba los muslos de la mitarashi, adentrándose un poco dentro de su falda.

El comenzó a sacarle lentamente la blusa mientras una mano acariciaba lentamente la espalda de ella, besaba y mordisqueaba el seno derecho mientras una mano se encargaba del izquierdo de ella haciendo que más de un gemido escapara, bajo hasta su vientre y comenzó a desabrochar la falda mientras ella le quitaba los pantalones dejándole en bóxer.

En un giro ella quedo arriba de él comenzó a delinearle la cara con sus manos para luego pasar lentamente las manos por el cuello y el musculoso torso. Movió las caderas en contornos de tigresa e hizo que sus intimidades chocaran. Él ahogo un gemido ronco que amenazaba con escapar de sus labios. Paso una mano por el miembro erecto de él logrando que soltara un suspiro de placer.

Ya él estaba encima de ella. Con sus manos y su boca recorría su cuerpo, mientras la kunoichi acaricia su cabello, y trata de jalarlo nuevamente para besarlo y atraerlo de una vez más cerca aún.

Más tarde esa noche cuando se encuentran ya quietos uno junto al otro, ambos ninjas se ven con ternura a los ojos, y se dan un beso de buenas noches.

—Buenas noches- se dicen al unísono exhaustos.

La kunoichi gira dándole la espalda al jonin, mientras este la rodea con sus brazos, y la abraza cálidamente toda la noche. La Mitarashi despertó siendo rodeada por dos bazos fuertes. Acaricio el cabello de él y parándose se dispuso a buscar su ropa y terminar la misión sola porque de seguro las palabras de el eran mentiras que no eran dichas por el sino por el deseo como todos los demás. Sorpresivamente sintió como alguien la agarraba del brazo, volteo y vio que el ya tenia un pantalón.

Ella abrió los ojos sorprendida, mientras sentía como él la rodeaba con sus brazos por la espalda. Salieron rumbo a Konoha saltando por entre los árboles, encontrándose por el camino con Asuma y Kurenai quienes les habían dicho que debían de regresar urgentemente a ambos equipos les había mandado un águila, que raro ellos no habían visto nada, quizás estaban muy distraídos.

— ¿En serio ustedes no la escucharon?-inquirió el pelinegro.

—No.

—Seguro no la vieron, pero eso es muy raro-dijo la de ojos rojos- A menos que...-corto dando intriga y suspenso al momento, la tensión podía ser cortada por un kunay. Una sonrisa maliciosa cruzo sus labios color carmin, mientras ambos el peliblanco y la Mitarashi se sonrojaban.

—Jo deja de torturarlos, Kurenai, si Kakashi y Anko hicieron "eso". No nos incumbe-explico mientras los otros ya parecían par de jitomates- Además apartando eso ¡Voy a ser padre!-exclamo feliz.

—Por eso Kurenai estaba tan rara-pensó y dijo sin querer en voz alta el peliblanco, al notar la mirada asesina de la de ojos rojos repuso nerviosamente, mientras reia:

—Felicidades

—Pero ustedes no se tarden tanto-Kakashi al escuchar esas palabras se dio un golpe con una de las ramas, sonrojándose un poco.

Suspiro tendría que hacer mucho esfuerzo para borrar ese pequeño, minúsculo e ínfimo error de su historial, porque siendo un ninja de la Hoja no hay cosa más humillante que golpearse con la rama de un árbol que se encontraba en su propio bosque. Veía como los demás se reían de su torpeza.

La noche llego sin prisa pero tampoco sin pausa habían quedado en un viaje de una semana a menos de un día de Konoha y estaban más que exhaustos, el peliblanco entro a su carpa mientras leía su libro como era su costumbre. Bajo la luz de la luna llena, que era aquella hermosa luna a la que los poetas llenaban de versos, líricas y prosas, halagando su magnificencia. Pero él solo observaba a una mujer de cabellos del color amatista y ojos de color ámbar, bajo la luz de la luna se parecía a un ángel, aunque debía admitir que del comportamiento de un ángel no tenía ni el más mínimo rastro, con aquel pensamiento una risa traviesa salio de sus labios delatándole. Ella estaba sentada encima de las sabanas que usaban para dormir, tomando su mano suavemente se inclino un poco para besarle por sobre la tela de la mascara. Sin dejar de tomar su mano se sentó a su lado, mientras le miraba, con una sonrisa.

— ¿Quisieras ser mi novia?-pregunto sonriendo.

Ella se lo pensó un poco, queriendo torturarlo, porque sabia que el estaba nervioso.

—Esta bien-asintió riéndose y sacándole la lengua-Ahora somos novios y todo eso, pero, yo no sé nada de ti

— ¿Que quieres saber?-cuestiono.

—Sobre tus padres eh escuchado rumores pero quiero saber la verdad y, quiero oírla de ti-le susurro provocativamente en el oído.

—Bueno yo...-titubeo un poco antes de decidirse a contarle, porque después de todo era mejor que lo supiera si planeaba tener algo serio con ella-Bueno mi madre no la recuerdo, ella tuvo problemas en el parto y murió cuando yo apenas acababa de nacer. En cuanto a mi padre, Sakumo Hatake, cuando fue a una misión decidió salvar a sus compañeros sin importarle el terminar la misión. Cuando hubo regresado todos le odiaban inclusive sus propios compañeros que el mismo había salvado porque esa misión era de vital importancia para acabar la guerra que se efectuaba en esos momentos. Poco después de su llegada-su voz había comenzado a quebrarse-el se suicido, no pude hacer nada para evitarlo, en cuanto llegue a casa encontré a mi propio padre en un charco de sangre, que era suya, con un cuchillo clavado en su estomago-había hecho puños sus manos y algo de temblor recorría su cuerpo.´

—No cuentes más si no lo deseas-alego la mitarashi sosteniéndole un poco el brazo.

—No. Quiero que lo sepas-negó enseguida, recobrándose un poco, pero sintiendo como las lagrimas asomaban por su ojo izquierdo, se saco la bandana sintiendo que le molestaba, abrió su ojo izquierdo el del temido sharingan, dejando que las lagrimas escaparan bajo la mirada algo preocupada de ella, que le había bajado la mascara-Yo solo huí, no quería verlo, no me importaba donde podía terminar, solo quería correr. Para mi suerte o quizás desgracia mi sensei me alcanzo, y al ver mi estado angustiado me llevo al Hospital de Konoha donde quede inconciente. Desperté unos días después, el tercero me miraba con semblante triste, sabiendo que aunque aparentara, estaba más que destrozado. Cuando salí del Hospital y entre al estudio de mi padre las imágenes volvían a mi cabeza. Las miradas que me dirigían eran iguales a las que le daban a mi padre. Lo odiaba detestaba ver el rostro de mi padre en vez del mió en el espejo cada mañana, seguía las reglas a rajatabla, cualquier cosa por librarme de cualquier vinculo con mi padre, pero por ello perdí a mis mejores amigos. ¿Que?-pregunto al ver como ella le rodeaba con los brazos y secaba sus lágrimas.

Ella no contesto, otorgándole minutos de silencio quizás solo porque sabia que aquello le dolía. El suspiro mientras se recargaba levemente en el hombro de ella, disfrutando del calor que ambos compartían y de los tibios roces que hacian, parecidos a leves caricias, que los inducían lentamente al sueño, por el rostro de ambos surco una sonrisa, que remarcaban en sus rostros la felicidad que ambos sentían al estar juntos compartiendo su calor. Fueron cerrando los ojos viendo borroso poco antes de entregarse a los brazos de Morfeo quien ya les aguardaba.

Al día siguiente, los rayos del sol se asomaban imponentes, por entre los frondosos árboles y las montañas que remarcaban con una hermosura casi divina al lugar que se encontraba a las afueras de la aldea de la Hoja, que era su hogar. Los dorados rayos del sol se combinaban con los hermosos rayos zafiro y esmeralda que emanaban de los árboles y el rió que destellaban la luz. Al verse rodeados de semejante espectáculo los shinobis se tomaron unos segundos para apreciar la belleza de la naturaleza. Se separaron en direcciones diferentes hasta las lagunas que rodeaban el lugar que habían usado para acampar, no querían que ciertos incidentes ocurrieran.

El peliblanco se desvistió y entro a las gélidas y casi congeladas aguas recargándose en una de las rocas que rodeaban la laguna. Suspiro sintiendo como cada uno de sus músculos tensados por el arduo trabajo se relajaban. Su pensamiento se concentraba en otra persona, en Anko, últimamente sus pensamientos estaban ocupados en ella, casi todo el tiempo. La noche pasada le había demostrado un lado que el no conocía, uno dulce, comprensible, amable muy diferente a la Anko bromista, cínica, hiperactiva y escandalosa que él estaba acostumbrado a ver y oír. Definitivamente eran dos extraño jugando al juego del amor, de casualidad y sabían sus nombres, sin embargo, tendrían todo el tiempo del mundo para conocerse. Con aquel pensamiento salio del agua y se dirigió hasta el punto de encuentro.

De allí partieron hasta Konoha su aldea natal, en menos de horas llegaron hasta el portón que marcaba la ciudad, estaba destruido, apresurando su paso se acercaron. Entraron a la ciudad y comenzaron a luchar con todos los ninjas que encontraban en su camino. A la distancia se veían las llamaradas que producían los ataques de Uzumaki Naruto y Sasuke Uchiha. Y los demás Akatsukis recién revividos estaban destruyendo la ciudad, la batalla recién comenzaba, para todos...


ANBU-INU:Jaja, si esta bueno, el video. No no les voy a dar ni la mas minima y misera pista, wuajajajaja ¡me trague una mosca!. Cuidate hasta luego

Txiki:Jeje Hola, no es nada por cierto lo que te prometi ya lo comenze me oiste (me leiste, en realidad) y en cuanto a las parejas XD, ninguna de esas es o quizas sí O.o. Jaja cuidate hasta luego

Narushizu4ever:Piensa un poquito en la pareja, quizas la encuentre por ahi, medio escondida. Si fue una peticion cumplida jeje gracias, no me digas asi me sonrojo. Nos leemos

Dream-fighter-1556:Jeje Holas, creo que el tenedor volvera a estar cerca de mi lindo y blanco cuello, no es asi??. Por cierto acertaste es Shizune. Y si quien llama a las iners metiches (Inner:oye) mejor te hubieras quedado callada. Cuidate hasta luego.