Abrió los ojos con lentitud, ¿aquello había sido un sueño?. Quizás sí, vaya las ocurrencias de su mente. Observo la habitación, era de un color blanco resplandeciente, casi cegador, intuyo que estaba en un Hospital. Se llevo una mano a la cabeza, confundido, y atolondrado por un dolor torturante, casi aplastante. Noto un ligero dolor en el costado, que aumentaba haciéndole difícil poco a poco, la tarea de respirar, llevo una mano a esa zona notando un liquido caliente. Bajo la vista, notando el color carmesí del liquido que emanaba de la herida recién abierta. Volvió a su posición inicial, esperando que la herida parara de sangrar. Pronto se paro y camino un poco dejando un rastro de sangre a su paso.
Llego hasta al armario con la respiración convertida en una jadeante y desesperada, forzó su brazo izquierdo, que estaba destrozado junto con el derecho a abrir la puerta del armario. Tomo algo de ropa, asegurándose de que le quedara, y se sentó en la cama intentando calmar su respiración. Pasaron varios minutos, hasta que su respiración se convirtió en un debilitado sonido, casi inexistente. Desvío su vista hacia la ventana allí varios pájaros de rapiña poblaban el cielo gris, y oscuro que además era cubierto por una densa neblina. Sintió algo de tristeza y melancolía invadir su ser al ver el estado deplorable, y destruido en que se encontraba la ciudad.
Quería salir, a tal punto de sentir la gran tentación de romper las reglas del Hospital, quería ver el estado en que se encontraba la aldea y quería corroborar el hecho de que todos estuvieran bien. Pero la tentación parecía un deseo inalcanzable casi inverosímil en aquello momentos.
Escucho el casi inaudible sonido de la puerta al abrirse, y sus sentidos se alertaron ante cualquiera que fuera el peligro. Vio alguien de cabello rubio claro y ojos ámbar, suspiro más aliviado era la Hokague.
—Kakashi, que bueno que has despertado-dijo realmente alegre hasta que noto la mancha de sangre en la camisa de él. Suspiro y le indico que se le acercara, él se acerco con algo de miedo, casi temblando. Cuando estuvo cerca, ella arremango su camisa-¡Baka!, ¡no deberías de descuidar una herida tan grave!-le grito haciendo que se tapara los oídos. Comenzó a curarle mientras varios improperios salían de su boca.
Cuando termino de curarle salio de la habitación. Él aprovechando la oportunidad, salio de la habitación. Escucho varios cuchicheos de varias enfermeras, hum ahora que lo pensaba eran bastante molestas. Pasando a través de una habitación escucho los gritos de una de sus alumnas, era Sakura.
Se asomo en la puerta sin que nadie notara su presencia. Observo a Naruto parecía triste, en ese momento comprendió no había podido traer de vuelta a Sasuke. Le entendía y hasta cierto punto, se sentía culpable. La huida de Sasuke era su culpa, por no haber sido lo suficientemente fuerte como para detenerlo, y por no haberlo comprendido lo suficiente, quería ayudarlo y todo lo que hizo fue empeorar la situación. Solo se había fijado en Sasuke, había obviado a Naruto y a Sakura, quienes fueron entrenados por los sannins, ellos eran sus senseis no él. Además podía entender el deseo inalcanzable de traer a Sasuke de vuelta, si hubiera podido salvar a Obito, si no hubiera estado tan ciego quizás él estuviera vivo en ese momento.
Apretó los puños sin quererlo. En ese momento sus alumnos voltearon. Sonrieron al verle, estaban realmente felices de verlo en pie, lo abrazaron con bastante fuerza...
Lo extrañaban.
—¡Kakashi-sensei!, hasta que al fin despertó-grito Naruto.
—¡Naruto!, ¡no grites es un Hospital!-exclamo la de cabellera rosada.
—Lo siento, además no pude traer a Sasuke-dijo Naruto muy arrepentido...
—No importa, Naruto, lo traeremos de vuelta eso es seguro-aseguro el peliblanco un tanto optimista...
—Aunque si se rompen todos los huesos dudo que lleguen a ninguna parte-interrumpió la voz de Tsunade en la habitación- Kakashi, Naruto mejor vuelvan cada uno a su habitacion. Ahora.-explico al ver la expresión de Kakashi.
Pasaron varios días, y Kakashi no sabia de Anko, no la había visto en todos estos días. Solo vistazos a través de la ventana, mientras caminaba por los pasillos. Ya hastiado de la atmosfera del Hospital y de aquel olor insoportable, se escapo a un lugar que solo él conocía o eso creía...
Tomo ropa del armario y camino hasta la ducha de la habitación. Después de haberse duchado se vistió dentro del baño y uso la ventana como medio de escape. Aterrizo y observo a su alrededor nadie caminaba por el jardín del Hospital. Perfecto. Realizo los sellos necesarios con algo de lentitud por el dolor en su brazo izquierdo. De improviso apareció en un bosque de hermosos árboles frondosos que, comenzaban a perder sus hojas por el otoño...
Se acostó bajo la sombra de un árbol usando su brazo derecho como almohada y dejando reposar el otro en el pasto. Cerró sus ojos con cansancio. Sintiendo como la suave pero, gélida brisa de otoño movía su cabello blanco rítmicamente. Las hojas rebeldes insistían con posarse en su rostro, mientras leves rayos de luz solar se colaban por entre las hendiduras que formaban los árboles. Paso allí varias horas dejando que su cuerpo descansara en completa calma, sin preocupaciones que atender. Suspiro cansinamente cuando la noche llego y el firmamento se vistió con su negra capa adornada de estrellas. Se sentó en la verde grama y noto enseguida un chakra justo a su lado volteo y encontró a Anko sentada a su lado con una sonrisa.
—Anko, ¿que...?-fue interrumpido por un beso.
—¿Sorprendido de verme?-pregunto.
—Algo-contesto despreocupado mientras sacaba el libro de su portashurikens y su ojo comenzaba a vagar errático a través de las páginas.
—Eres un idiota. ¿Como se te ocurre salir así?-le reclamo.
—No veo ningún problema
—Estas herido, idiota-se explico-la mayoría de ninjas te están buscando, no sabes lo que preocupaste a todos.
—Lo siento, es solo que detesto estar así-se explico de la mejor forma que pudo.
—Bueno, estuve hablando con Tsunade-sama-el peliblanco presto toda su atención-dice que podrás salir del Hospital, solo si alguien la pasa contigo las veinticuatro horas-se río alegremente al ver la cara confundida de él-tonto, me mudare a tu casa
—¿Eh?-pregunto aun shockeado, ella le dio un golpe en la cabeza-itai, ¿p-por que haces eso?
—Hum-gruño ella.
—Estas muy rara-le dijo.
—Hum-espero durante unos segundos-habrá un baile la próxima semana, para celebrar que todos hemos vuelto a la normalidad.
—Hum, ya veo-asintió no muy interesado.
Entonces todos los ninjas que lo buscaban aparecieron de un momento a otro y se lo llevaron. Ni siquiera supo como. Anko río sádicamente, por la mala suerte de su, bueno no sabría como llamarlo.
ANBU-INU:Hola ¿como estas?. Espero que te guste, jeje nadie ha adivinado la pareja, jaja se caeran de la silla al verla. Si´soy cruel wuajajajaja. Lo coerte en la parte más interesante y dicho sea de paso le di un comienzo inesperado al cap. A mi me pasa todo el tiempo y a veces, peor recuerdo la vez en que yo iba caminando (era chiquita, horita hago eso y me llevo un golpe en el estomago de lo mas bello) y me golpee la cabeza con la puerta, fue horrible y muy humillante (por suerte estaba sola). Cuidate hasta luego
Dream-figther: Hola, ¿como estas?. ¡Por que todos me amenazan!, ¿¡que tienen de bonito las amenazas!. (inner Simple, son contra ti) Jaja, muy graciosa. No importa si te tardaste lo importante es que llegaste. Por cierto, gracias. Cuidate hasta luego
Narushizu4ever:Hola ¿como estas?. Jaja si que bueno que te gusto el capi, (es la segunda amenaza que recibo) (inner: nadie me quiere todos me odian mejor me como un gusanito) ¡ni loca (ya veo porque al tipo de la cancion nadie lo queria -.-). Jeje gracias que bueno que te gusto, espero que este te guste igualmente cuidense hasta luego
