Después de varios días, por fin lo habían dado de alta. Abrió la puerta, sacando la llave de debajo del tapete y entro a su hogar. Una capa de polvo cubría todo el lugar, abrió la ventana y tosió varias veces, sacudió levemente las repisas y demás muebles de su apartamento, con cierto fastidio detestaba hacer la limpieza y, detestaba que todo estuviera sucio, muy contradictorio, para cualquiera que le viese.
Camino hasta la cama y se tiro perezosamente, en ella, durmiéndose enseguida. Esa misma noche tendría que ir obligadamente a aquella fiesta, celebración o lo que fuera, y la verdad no le interesaba nada. Estaba feliz por los pocos daños recibidos en la aldea gracias a su estudiante, Naruto, quien ahora estaba un paso más cerca de convertirse en Hokague, pero la verdad prefería quedarse en su casa, cómodo, sin tener que hacer absolutamente nada en todo el día.
Durmió placidamente durante varias horas, sin darse cuenta de que se hacia de noche, ella entro a su departamento y él se despertó enseguida, corriendo hacia la entrada a atrapar al "intruso". Se sorprendió al verla a ella a pocos metros de la puerta, con los brazos cruzados sobre su pecho con una sonrisita infantil en el rostro, y una mirada un tanto bromista.
—¿Que?, pensaste que era un ladrón, lamento haberte decepcionado —le dijo fingiéndose ofendida.
—Debiste de avisar-el la regaño muy sutilmente.
—Hum, ya que.
—¿Para que viniste?-cuestiono sereno.
—Si te dijera que pronto vamos a ser tres ¿que dirías? —pregunto, intentan dar una indirecta.
Él enseguida capto el mensaje pero, quería hacerla sufrir un poco más.
—Alguien de tu familia se va a mudar con nosotros, alguna amiga-quiso hacerla ver otras opciones.
—Si te dijera que... ah se me acaban las indirectas. ¡Estoy embarazada! —le grito prácticamente.
—Si quieres lo públicas en el periódico. Aunque no me molestaría —se acerco mas a ella y poso un suave beso en sus labios. Sabia que ella estaba molesta y le encantaba hacerla enojar.
—Eres un idiota —Dijo molesta la Mitarashi mientras lo golpeaba, fuertemente en el pecho. Él tosió y la acurruco en contra de su voluntad en el sillón, dejándola sentada en sus piernas, saco su libro y se dispuso a leer.
—Suéltame, suéltame —protesto, retorciéndose.
—¿Eh?, ¿decías? —se aventuro a preguntar el pelibanco.
Ella resignada se recostó en su pecho y se dejo acurrucar por él, estaba exhausta y el estrés que había sufrido tan solo conspiraba en su contra, se durmio placidamente en sus brazos. Él sonrío sencillamente y metiendo su libro en el portashuriken, la tomo en brazos y la cargo hasta la cama.
—Descansa-le susurro en el oído, ella volteo intentando oponerse a sus atenciones. La paro levemente y la arropo con una manta, ella susurro algo ininteligible, y se durmió de nuevo.
Unas horas después se despertó apresuradamente; y corrió hasta la sala donde Kakashi se encontraba. Él se paro del mueble donde antes se encontraba leyendo Icha Icha Paradaise. Ella lo miro asesinamente, y él solo sonrío. Ella señalo el reloj y él se encogió de hombros. Anko lo volvió a golpear en el pecho, y mientras él tosía, le bajo rápidamente la mascara y deposito un beso en sus labios. Se despidieron después de aquel momento y ambos comenzaron a prepararse para el baile de celebración, a pesar de que a ambos les parecía innecesario, debían ir.
Él entro a la ducha mientras todos sus pensamientos, se alborotaban en un gran tumulto, estaba completamente feliz, pero no sabia si seria un buen padre, considerando lo que había pasado con su padre hacia ya mucho tiempo, tenia razones de sobra para tener sus dudas.
Se vistió, y se dejo caer un segundo en la cama fijando su vista en el techo de color blanco, buscando un punto donde concentrarse para alejar sus propios pensamientos, y sumirse en una especie de burbuja, que le permitiría alejarse del mundo que le rodeaba, podía pasarse horas en aquella actividad sin cansarse durante horas, quizás por aquel motivo llegaba tan tarde.
Despertó de aquel letargo autoinducido cuando ya era cercana a las diez de la noche. Observo desde el umbral de la puerta sus muebles, como si los mirara por primera vez, estando recién comprado el departamento. El color azul marino, con detalles dorados de los muebles no había cambiado en nada con los últimos años, al igual que la pared que seguía siendo de aquel color crema amarillento, las escaleras de metal con peldaños livianos y débiles que se encontraban allí desde que compro aquel departamento, y además la mesa de madera en medio de su sala, era lo que se podía ver a simple vista, apenas se entraba, y era lo que había visto hacia ya quince años.
Comenzó a caminar por la ciudad a través de los caminos labrados con piedras y rodeados de árboles, cuyas hojas ya estaban caídas, por el invierno. Llego a la habitación donde se celebraría aquella fiesta, y miro con cierta curiosidad la puerta de color gris con un tosco letrero de madera en ella.
Entro sin pedir permiso, ni invitación y noto enseguida el ruido ensordecedor. Las luces sicodélicas y la mesa llena de sake y otros aperitivos indicaban que la Hokague ya debía de haberse emborrachado. Todos los invitados bailaban, excepto unos pocos que estaban en mesas, y que por ahora no les interesaba el baile, él era uno de esos.
Muy bien había unos papeles distribuidos en las paredes por toda la habitación que estaban llenos de colores chillones.
En todo caso, los anuncios gritaban "mírame".
Con tantas direcciones a las que mirar, ya se sentía mareado.
El gran salón estaba decorado de azul con algo de plateado, se veía muy bien, y reflejaba las luces sicodélicas perfectamente, a la izquierda del salón se podía observar un bar que tenia sillas de lustrada madera, y varias copas cristalinas encima de la pulida barra. Busco con la mirada a sus conocidos y los encontró en una mesa un tanto apartada, a pocos metros de esa mesa se encontraba una desesperada Shizune rogándole... esperen, ¿donde demonios se encontraba Shizune?.
—¡Kakashi!, ¡mi gran rival! —OK adiós tranquilidad y posible disfrute.
—Ah, hola Gai —dijo con gran desinterés, había sacado su libro, con el fin de ignorarlo. Escucho que la puerta se abría y vio por el rabillo del ojo , alli estaba...
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¿Quien hubiera pensado aquello?. Alli en frente de ella, estaba Naruto, sosteniendo un hermoso ramo de claveles blancos con una rosa roja en medio, se inclinaba frente a ella y tenia los ojos cerrados esperando una respuesta.
Estaban en medio de un balcón de hermoso color blanco, algo apartado de salón de fiestas, estaba rodeado por algunas enredaderas que habían conseguido trepar hasta lo más alto de la torre y que tenían varias flores. Repentinamente el ambiente se tenso, mientras de la boca de Naruto salían las siguientes palabras.
—Shizune-neechan ¿quisiera bailar conmigo? —le había preguntado alzando el ramo de flores hasta la altura de su barbilla, ella sintió como su corazón latía rápidamente y como sus mejillas ardían siempre había sentido especial atracción por la sonrisa zorruna de él, por sus ojos azules y su cabello rubio agitándose al sol, pero… verlo allí en frente de ella
—Vera, usted yo siempre sentí una gran admiración y un profundo respeto por usted, pero ultimadamente pues... —sonrío mientras desviaba la mirada azulada hacia los árboles— usted me gusta, al principio pues yo no sabia que hacer, pero cada vez me sentía mejor a su lado y observe que era lo mismo que sentía de ataño por Sakura-chan, así que usted... ¿me aceptaría? —pregunto con algo de sonrojo en las mejillas.
—Esta bien, Naruto-kun —le llamo cariñosamente mientras tomaba las flores delicadamente de sus manos, y depositaba un beso en sus labios —Yo tambien te quiero— susurro en su oído, él sonrío feliz y correspondió al beso.
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Anko, se veía realmente preciosa, en su vestido color púrpura algo oscuro sin su chamarra, aunque sabia que se sentía incompleta sin ella, se acerco a ella y la saludo, ignorando olímpicamente las protestas de Gai para que se quedara y compitiera con él.
—Hola, ¿como te sientes? —pregunto viéndola de reojo.
—Bien —contesto ella restándole importancia, y sentándose en una mesa. Todos comenzaron a hablar de cosas banales, triviales hasta que un tema le llamo la atención.
—Anko vino encantadora hoy —elogio Gai, con una sonrisa galante ella frunció el entrecejo y él lo miro lo asesinamente. Él no entendió toda aquella agitación y le ofreció una mano para bailar, ella acepto gustosa, no había ningún problema en bailar con su mejor amigo ¿o si?.
Comenzaron a bailar bajo las miradas intermitentes del peliblanco, Anko sonrío pícaramente mientras lo veía a través del rabillo del ojo, y río un poco no tenia porque estar celoso. Poco después de que terminara el baile, la música se hizo muy escandalosa y la mayoría de la gente comenzó a emborracharse. Algunos pocos estaban cuerdos y preferían mantenerse así, de repente comenzó a sonar una música suave, eso tranquilizo el ambiente. En ese momento todas las parejas aprovecharon de salir a bailar un poco antes de que se acabara la noche.
Kakashi se sorprendió de ver a Naruto y Shizune en la pista de baile mirándose tiernamente, ellos eran la pareja novedosa del lugar. Se acerco a Anko y le ofreció una mano, ella se sorprendió ante el gesto y acepto algo sonrojada. Comenzaron a bailar al son de la tranquilizante música, y ella se recostó en su pecho exhausta, él la abrazo un poco y recordó la primera vez que la vio en aquella lúgubre cabaña, se sintió completo y pleno de tenerla a su lado.
Tan pronto como comenzó el baile termino, salieron al balcón del salón de fiestas y se quedaron viendo las estrellas mientras una pregunta vagaba en sus mentes: ¿como hubiera sido si aquel jutsu no les hubiera afectado, y no hubiesen descubierto los sentimientos que habían insistido en ocultar a trabes de los años?. No importa, era mejor así, algo se lo decía, mientras miraba tiernamente como la Mitarashi dormía en su regazo.
Termine no puedo creerlo, se siente tan... bien, tan triste, tan emocionante, es... indescriptible. Le agradesco a mis lectores, son los mejores y sin ustedes quizas nunca hubiera terminado. Agradecimientos especiales a:
Dream-figther-1556:Hola, gracias eres un apoyo incondicional. Muchas gracias, por cierto te seguire apoyando en tus historias, de verdad muchas gracias.
Narushizu4ever:Hola, siempre fuiste mi (por cierto, me dices que te parecio la pareja, jaja, ninguno la atino. Era un regalo para ti, por leerme y apoyarme desde el principio)
y ANBU-INU: Muchas gracias sin tus comentarios gracioso y motivantes, no hubiera podido terminar sin ellos.
Y oigan, no pongan esas caras largas, que tengo varias ideas en mente, es mas necesito una ayudita para un fic KakaAnko que planeo publicar, necesito un titulo, pista: trata de vampiros y no se me ocurre pero nada T-T. ¿me ayudan?.
Con esto concluyo oficialmente mi primer fic
THE END
