Un mundo nuevo.
Sasuke P.O.V.
Trató de ver quién se había tirando encima de él, con un gran grado de mal humor. Tiró a la mujer con una patada hacia el otro lado de la habitación.
-Oh, Sasuke, no cambias más querido.-dijo la peliroja tratando de ser sensual, mientras se incorporaba.
-¿Porqué entraste a mi cuarto, Karin? –dijo enojado el pelinegro, tratando de controlar su ira, y no sirvió de nada la respuesta de Karin- Para ver si estabas bien, escuché que casi te matan.-la voz de la mujer resonó en los tímpanos de Sasuke. Cuando para agrandar los problemas entró por la puerta de su habitación, una totalmente… "transformada" Sakura. Sasuke se incorporó y con un gesto de impaciencia les dijo –váyanse las dos de mi cuarto.
Pero parecía que ninguna de las dos lo había escuchado, Karin se había recostado en SU cama, y Sakura seguía parada en el umbral de la puerta, y agitó con furia su par de alas negras. La mujer de lentes se río con sorna por la acción de la pelirosa, y como respuesta esta libero su propio par de alas haciendo añicos las pertenencias "delicadas" que tenía Sasuke cerca, y se tiró como un rayo sobre Sakura, la cual callo por unas escaleras que había cerca, lastimándose la cabeza… lo supuso por el charco de sangre que se había formado en la bajada.
Al menos, ahora ninguna de las dos lo molestaba. Volvió a su cuarto y se puso a pensar, en su pasado, lo que era su familia antes…de ser destruída. Su madre, Mikoto siempre había dado todo por él y su hermano… Y su vida… acabada por un imbesil, si tan solo no hubiera estado solo con su madre en su casa ese día, ella aun seguiría ahí con él.
-Flashback-
Eran las diez de la noche. Una madre y su hijo, el cual no tendría más de 12 años estaban muy divertidos viendo una película en el living de la gran casa. El hermano mayor del chico había salido, era el cumpleaños de un amigo y no volvería hasta el otro día. Además faltaba muy poco para el cumpleaños de su Nee-san así que le habían ido a comprar un regalo de cumpleaños, el cual, él tenía el deber de mantener oculto en su habitación. Sabía que a su hermano le encantaría.
Sasuke se había quedado dormido en la falda de la madre mientras miraban la película, era una película de comedia, las favoritas del niño en esos momentos… ya que hace poco su padre había partido y no sabía porqué.
De repente toda las luces de la casa sea apagaron, el pequeño niño se despertó de golpe, él no le tenía miedo a la oscuridad, pero lo sorprendió la acción de su madre, la cual lo abrazó de una forma que nunca había hecho antes, pudo sentir el miedo de la mujer, y como temblaba débilmente mientras agarraba firmemente a su hijo. –Mantente silencioso, Sasuke-dijo seriamente Mikoto. Quebrando el ruido del silencio sintió como las puertas de la mansión se abrían de par en par, y un par de vidrios se rompían. Vio en el umbral a un hombre alto, de cabellos rubios largos, y un par de alas blancas… parecía un ángel. Pero no pudo ver más, ya que el agarre de su madre había hecho que quedara completamente escondido en ella.
Sintió una voz de un hombre, que hablaba como los jóvenes de la calle, de los cuales su madre siempre le advertía que tuviera cuidado, que no les hablara, era imposible que esa fuera la voz del hombre rubio.
Su madre empezó a correr escaleras arriba pero en eso, sintió un ruido estridente, el ruido de un disparo cortó el aire. Su madre gritó, le habían dado. Pero aun así no dejó de correr, pero cuando había terminado de subir las escaleras, calló. El pequeño y débil Sasuke quedó debajo de ella, se puso a llorar, no entendía porqué le pasaba esto. ¿Los ángeles no eran buenos? Tendría que ayudarlo. –Sasuke- llamó la mujer poniéndose de costado para no lastimar a su hijo- corre, enciérrate en tu cuarto y no salgas hasta que llegue tu hermano-su voz estaba cada vez más entrecortada. Sasuke comenzó a correr hacia su cuarto, de todos modos no pasaría nada, estaba seguro de que de alguna forma su madre iba a volver cuando menos lo esperaba para ayudarlo, al fin y al cabo, su mamá era invencible-pensaba con la típica mentalidad de un niño, aunque aun llorando. Pero sus pensamientos fueron cortados nuevamente por otro grito, pero esta vez, su madre decía algo –FUGAKU, FUGAKU, POR FAVOR AYUDAME-y otra voz se interpuso- CALLATE MUJER- y nuevamente un ruido de disparo y no sintió nada más. Sintió como se acercaban los paso cada vez más cerca de su cuarto, y como dijo su madre, se había encerrado. Pero los pasos no alcanzaron a llegar. Sintió la voz de su hermano, si era inconfundible, era su hermano, diciendo algo que no entendía. Y todo cesó… no había más ruido, salvo unos pasos tranquilos, los de su hermano mayor sin dudas.
-Sasuke, abreme- dijo con una voz que nunca había sentido en su hermano, también era extraño que lo llamara Sasuke, ya que siempre le ponía apodos graciosos, o le decía fastidiosamente hermanito menor. Cuando abrió la puerta, vio a su hermano, con las manos cubiertas de sangre, pero no parecía ser de él, no estaba herido, vio su cara y estaba surcada en lágrimas. El pequeño abrazó a su hermano más grande y se largó a llorar, no sabía porqué pero sentía que era malo. –¿Dónde esta mamá? –dijo lloriqueando el pequeño. Itachi no respondió, simplemente se levantó, soltó a su hermano del abrazo y le dio la mano, de una forma un tanto protectora, se ensució con la sangre que su hermano tenía en las manos, fueron hasta la escalera, pudo ver el cuerpo de su madre, pero no estaba igual que antes. Había mucha sangre a su alrededor, vio que tenía dos balazos, uno en la pierna izquierda y otro en el pecho, justo en el medio. Sangre, sudor y lágrimas, surcaban la dulce cara de su madre. Sasuke soltó la mano de su hermano y fue inútilmente a gritarle a su madre que se despertara, entre lloriqueos y gemidos de dolor. Su hermano fue por detrás y lo abrazó, estuvieron así un buen rato. Hasta que sintieron como las sirenas de la policía se hicieron presentes en el jardín de su casa. Itachi soltó a Sasuke y fue hasta la puerta. Todo parecía irreal para el pequeño. Se llevaron el cuerpo de su madre para hacerle una autopsia y tratar de encontrar al asesino. Pero Sasuke sabía que no iban a poder, era algo más alla de lo que los policías pudieran controlar. El se quedó temblando frágilmente sentado en las escaleras. Luego de un rato, se quedó el solo con su hermano. El cual después que la policía tomó las fotos y muestras necesarias, se encargó de limpiar el desorden que había en la casa, como si fuera normal. No había nada de normal en todo esto. Sasuke seguía sentado en las escaleras estático. Ya había dejado de llorar, pero lo que invadía su interior era algo poco conocido para él, nunca lo había sentido, parecía dolor pero no lo era. Vio como su hermano limpiaba con parsimonia la sangre de su madre, todo quedó como antes.
Su hermano se sentó al lado de él, escuchó como lejana la voz de Itachi preguntándole halgo, pero no entendió, no quería entender. Sintió como su hermano lo tomaba en brazos, como a un bebé y lo llevaba al baño, la luz brillante que este emanaba le lastimó los ojos. Lo dejó sentado en una silla que usualmente la usaban para dejar ropa o algo. Vio como su hermano se sacaba la ropa y se metía en la ducha. Su hermano tenía dos enormes tajos en la espalda. No le preguntó que era, simplemente lo tomó como algo dentro de lo "normal" en ese día "normal" . Su hermano salió de la ducha al rato, su pelo largo, con el que tanto le divertía jugar se encontraba pegado a la espalda y cara del chico. –Sasuke- Volvió a llamarlo su hermano, tratando de ver si respondía, pero como toda respuesta, Sasuke se recostó contra la pared del baño, sin dirigirle la palabra, aun ensangrentado, y con restos de lágrimas en la cara. Su hermano resignado se dirigió hacia él, le sacó la ropa, y lo metió en la tina con agua caliente, Sasuke ni notó en que momento la había llenado, lo bañó con mucha paciencia, inusual en él, lo secó, le puso el pijama y lo llevo a su cuarto.
Ambos durmieron juntos esa noche, en la misma cama, como si así se sintieran protegidos de todos los sucesos que habían pasado. Al otro día todo fue igual, solo le siguieron las explicaciones de los dioses y semi dioses… los mortales… era un mundo patético al fin y al cabo.
-Fin Flashback-
Entre tantos pensamientos Sasuke se quedó dormido. Pensando en que después de ese día nunca logró recuperar la relación con su hermano, parecían dos extraños, ambos se volvieron muy fríos, uno con el otro. Y Sasuke en general siguió con esa costumbre, era frío con todos.
Sakura P.O.V.
La cabeza de Sakura rebotó en el primer escalón de una escalera cercana, provocándole un profundo tajo, noto lo cansada que estaba, al fin y al cabo, no se había terminado de recuperar de su transformación. Trató de sacarse a la pelirroja de arriba, pero no pudo, la mujer tenía una fuerza impresionante. Y todo pasó muy rápido cuando terminaron de caer por el descanso de las escaleras, la invadió una ira horrible, empezó a notar todo lo que había visto, ella estaba en la cama de su Sasuke. De la nada, todo cambió, ahora la que tenía el control en la pelea era Sakura, su mano comenzaba a tener un brillo rosado, y le dio un puñetazo con toda su fuerza a Karin, pero un par de manos fuertes la agarraron antes de que pudiera continuar con su cometido. Era Reika, la sostenía con una fuerza impresionante, y tenía cara de pocos amigos. –Vuelve a tu cuarto- le dijo la mujer, pero notó que la cara de enojo no era hacia ella, sino hacia la pelirroja. Sakura se levantó y fue hacia su cuarto, no sin antes notar a un chico que estaba junto a Reika, su cara estaba bastante contorcionada por intentar aguantar la risa, pero cambió por completo su cara al ver a Sakura, le notó un aire de sorpresa, pero enseguida volvió a sonreir, mostrando sus puntiagudos dientes, que parecían los de un tiburón. Su pelo verde agua le resultó tan extraño como el de ella, y no pudo dejar de notar que él era muy bonito. –Te he dicho que dejes de meterte en lo que no te incumbe – dijo con un tono muy cortante Reika, mientras ella ya estaba por la mitad del pasillo dirigiéndose a su cuarto. –Sigues acosando a Sasuke- dijo con un tono sobrador el chico del pelo verde agua entre risas. Sintió como Karin se levantaba y terminaba de bajar las escaleras.
Cerró la puerta de su cuarto tras ella, abrió las cortinas y dejó que el sol entrara libremente por su ventana. Fue al baño y tomó una larga ducha.
Todo había pasado tan rápido estos últimos días… Quería dejar su mente en blanco para su primer entrenamiento. Esta sin dudas sería una noche dura.
