Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación pertenece a Gisele Maza.
Bienvenidas a esta nueva aventura, espero que disfrutéis de la mano de Gis, sin más ceremonia os dejo :)
Capitulo Beteado por: Shades
Capítulo 8: Recuerdos
La semana había pasado sin muchos inconvenientes, mañana era viernes y tenía planeada ir a una segunda cita con Edward.
Había sido un poco difícil mantenerlo con las manos en sus bolsillos. En las clases no dejaba de mirarme, muchas veces tuve que sacarlo afuera y recordare que en el instituto el era un alumno como cualquier otro, y obviamente yo su profesora, y que esas miraditas las teníamos que dejar para otro momento. Claro que a él no le pareció, para nada bien, decía que nadie se daba cuenta, a lo que yo siempre le respondía que era mejor prevenir que lamentar.
En los pasillos nos cruzábamos y era lo mismo, nuestras miradas se encontraban y enseguida me regalaba esa sonrisa que hacia que mi suelo temblara, pero lo que no me pasaba desapercibido era como sus ojos brillaban de una manera intensa cuando los dos cruzábamos miradas. Sentía que volaba cada vez que nos mirábamos y ese brillo especial que aparecía en sus ojitos me hacia delirar de cariño cada vez más.
Aun me seguía sonrojando cuando pensaba en lo que habíamos hecho en el estacionamiento del parque. Había sido un momento irreal para mí, no podía explicar aún de donde me había salido ese coraje para hacer lo que hice.
Solo le había contado a Rosalie lo de la salida y por supuesto omitiendo olímpicamente lo del estacionamiento. Rosalie... Mi amiga, ese había sido mi otro tormento, creo que ese había sido mi castigo, por haber hecho lo que hice. Según ella lo hice por "amor"
El lunes cuando había llegado al instituto una muy sonriente Rosalie, me esperaba en mi lugar del estacionamiento.
Me había interrogado de todas las manera posibles y en todos los lugares posibles, no me había dejado, bajar del mi auto, cuando había comenzado con las preguntas. Luego fue en los recesos, en la sala de profesores, en los descansos de quince minutos que teníamos, hasta me había llamado en mitad de una clase, a la cual no le conteste, pero si le había mandado un mensaje diciendo que a la salida íbamos a Break y le contaba todo, pero tenia que dejar de molestarme, y con eso santo remedio, había dejado de molestarme.
Le había dicho a Edward que saldría con Rose, a lo cual a él le había parecido bien, pero que cuando llegara a mi casa, tenia que llamarlo.
Esa tarde había sido realmente un suplicio, Rosalie había quedado sorprendida por lo que le había contado, solo conté de lo que había pasado en su departamento, la cita en el parque, lo incomoda que me habían hecho sentir aquel grupo de niñas, también le relate lo que había hecho para ponerlas en su lugar, y de la nada Rosalie había empezado a saltar en su lugar y a decir "esa es mi amiga, sí nena defiende a tu hombre" obvio que se había, puesto a gritar por las copas que tenía encima. Yo no sabía dónde meterme así que, solo hice que se callara.
También le había contado y esa había sido la peor parte, de cómo me había pedido ser su novia, a lo cual yo me sonroje de la peor manera, Rose solo se reía a carcajada de mi cara y en mi cara. La muy perra se reía de mi.
Cuando le pregunte que le parecía solo atino a decirme…
—Bella cariño, lo que yo te diga no importa, solo ten mucho cuidado, que en el instituto no se enteren… eso podría traerles complicaciones… —Tomo un poco de su trago y siguió— en cuanto a ti, estoy feliz por ver lo contenta y hermosa que estas, Edward parece un buen chico y maduro sobre todo, solo no apresuren las cosas y deja que las cosas tomen su curso veras que todo saldrá bien, solo les queda este año y ya —Nos quedamos un momento cayadas disfrutando del lugar y la música cuando ella dio un suspiro y dijo…
—Sabias que el domingo es el cumpleaños de Edward… cumple su mayoría de edad… dieciocho años—
Recuerdo que me había quedado sin habla, pero contenta por aquel dato, Ed iba a cumplir años, él seria mayor de edad y ya nada nos separaría…
Pero había algo que me había dejado inquieta y era que Edward no me había comentado nada que se aproximaba su cumpleaños… Acaso ¿El no quería pasar ese día conmigo?
Yo quería compartirlo todo con él y más si era algo tan importante como lo seria ese día.
Aun así no le conteste nada a Rosalie, solo me quede escuchado como es que ella y Emmett le organizaban una fiesta.
Esa maldita fiesta me estuvo molestando toda la semana como si fuera una espina en mi dedo. No sabia quienes estarían invitados, si habría chicas de su edad… Dios parecía una de esas novias celosas que hacen problemas por todo… pero aun así, no hable ni pregunte nada, solo esperaría hasta que él decidiera decirme algo.
Eso nunca jueves y Edward ese día había sido igual de cariñoso como los demás días, solo lo notaba un poco más nervioso que de costumbre y cuando le preguntaba si todo estaba bien, el solo asentía y yo simplemente dejaba de insistir.
Aun así era un tema que seguía impacientándome.
Había llegado viernes. Luego de un extenuante día, había llegado a mi departamento. En la mañana me había levantado un poco mas temprano para poder dejarlo limpio y ordenado por si las dudas.
Hoy Edward me pasaría a buscar a las ocho de la noche y ya eran las seis de la tarde, tenía dos horas, suficiente para poder ducharme y arreglarme.
Había pensado en ponerme un ajustado jeans azul oscuro y una camisa negra, y en los pies no llevaría tacones, sino mis amigas "Converse". Llevaba mi cabello suelto, algo que le gustaba a él.
Edward me había dicho que fuese muy cómoda, así que esperaba alguna cita algo loca como la última vez.
Mire mi reloj pulsera y marcaba las 19:50hs, solo faltaba diez minutos para que mi nenito me recogiera.
…20:00 hs de la noche…
Me senté en el sillón de mi sala para esperarlo…
…20:15 hs…
Edward nunca llegaba tarde a nada eso lo sabia bien, seguro que había trafico en las calles, hoy era viernes, muchos aprovechaban para salir.
…20:30 hs…
Mire mi celular y nada, ni una llamada ni un mensaje, esto no podía estar pasando… y sí le había pasado algo… ¡No! No podía pensar lo peor, él en cualquier momento llegaría.
…21:00 hs…
Diez mensajes de texto le había mandado y cinco llamadas le había hecho y nada, él no me contestaba, no había señal alguna de él.
…22:00 hs…
Seguía sentada en el sillón de mi sala. Ya había desistido de mirar el celular cada cinco minutos para ver si tenía alguna señal de vida de Edward.
Me había dejado plantada. En el fondo de mi corazón sabia que esto podría pasar, pero no quise hacer caso. Yo saldría lastimada de esto estaba mas que segura, pero aun así deje que pasara. Tonta, tonta y mil veces tonta por pensar que un pendejo como Edward tomaría una relación en serio.
Molesta y triste, muy triste me dirigí a mi habitación y así como estaba me recosté. Di mil vueltas y no lograba conciliar el sueño y cuando logre hacerlo, desee no haberlo hecho.
Después de tanto tiempo había soñado con él y con ella. Mi novio y mi mejor amiga.
Mi sueño me transporto a ese día en que ambos me decían como me habían engañado y que del fruto de ese engaño, ella había quedado embarazada.
Yo solo tenía diez y ocho años, y aunque sí había estado íntimamente con él aun poseía cierta inocencia en mi personalidad; amaba demasiado a Demetri, tanto que por culpa de ese amor, me había alejado de todos mis amigos ya que a él, ninguno de ellos le caía , solo ella le simpatizaba y yo creía que era porque ella era mi mejor amiga.
Ese día pude ver realmente quien era ese muchacho del que me había enamorado cuando tenía quince años, pude ver en sus ojos azules, esos que me hacían doblegar ante una mirada suya, que en ese momento eran realmente vacios, no había ni siquiera una pizca de remordimiento o culpa, nada, simplemente eran fríos.
Solo había amor cuando miraban a una sola persona, y no era precisamente yo.
Mientras que en los de ella, estaban todos los sentimientos habidos y por haber, pero la culpa y el dolor era el que más los tapaba. Ella era mi amiga de la infancia, habíamos compartido muchas aventuras, las mismas que se había olvidado cuando se había decidido acostarse con Demetri.
Me desperté con un sudor frío empapando mi frente y un poco agitada, pude notar que mis ojos estaban húmedos, estaba llorando otra vez a causa de ese sueño.
Mire el reloj que posaba en la mesita de noche y anunciaba las cuatro y veinticinco de la madrugada, volví a recostarme y sin que yo las llamara imágenes de ese día volvían a mi cabeza…
Aun con el corazón lastimado y sangrando por el engaño de mis dos seres mas amados, había decidido irme, el siguiente día me había mudado. Después de haber discutido con mis padres, llorado y pedido que por favor me dejaran ir, habían accedido.
La casa de mis tíos estaba cerca de mi universidad y ellos me habían ofrecido hospedarme ahí hasta que yo consiguiera un departamento. Y así lo hice, juntando los pedazos de corazón que me habían roto, armando y curando mis heridas, jure jamás volver a creer en el amor, porque sabía que el amor solo se trataba y traía dolor, engaño y decepción.
En mis años de universidad no había vuelto a ir a Forks, solo llegaba hasta Port Ángeles.
Mi dolor era tanto, que sentía que tenía que dejar ese lugar o moriría ahí.
Después de tanto meditar, reconocí que mi dolor no era por haberme dado cuenta de la clase de persona con la que estaba, sino que al ponerme a pensar el golpe fue aún mas duro al darme cuenta que ya no tendría mas a mi amiga, mi hermana del alma y compañera de infancia, mi hermani como nos decíamos de niñas… mi mejor y única amiga hasta ese entonces, Jane.
Volver a soñar con eso había removido recuerdos, sentimientos e inseguridades que gracias a Rosalie y Jacob había superado.
Lo único que sabía era que ese maldito sueño había traído devuelta mis miedos.
Había estado parte del sábado durmiendo, y entrada la tarde, me había dado la libertad de llorar nuevamente…
Necesitaba a mi Edward ¿Dónde estaba? ¿Por qué no me llamaba? ¿Por qué no contestaba mis mensajes? ¿Por que no había venido por mí? Sentía miedo, esos malditos miedos volvían otra vez.
De pronto sentí mi celular í dispara de la cama como la patética que era pensando que era í hasta la sala donde la noche anterior había dejado mi celular y atendí sin ver quien era…
—Hola—
— ¿Bella?...Mi vida ¿Estás bien? —
— Rosalie… sí yo… estaba durmiendo —Mentí, aunque no sabía si había funcionado
— ¿Ok? Emm… amiga yo… yo me preguntaba si quieres venir a mi casa… —
—Rose, no creo que sea buena idea… no me siento muy bien, no… —No me dejo terminar
—Necesito que hablemos, necesito contarte algo… por favor —
— ¿Es algo importante? — Suspire—Porque realmente no me siento muy bien —dije sintiendo unas ganas enormes de largarme a llorar, y rogarle que me dijera si sabía algo de Edward.
—Claro que es importante, desde cuando yo te llamo a ti, para contarte alguna estupidez…—
—Ok… me doy un baño y voy…—me refregué los ojos queriendo quitar cualquier rastro de llanto que pudiese haber
— Ponte linda, puede que después salgamos a tomar algo —Mierda
—NO, eso no… — quise decir que no tenía ganas de salir, pero no me dejo hablar.
—OH si, claro que si, no dejare a mi amiga encerrada un sábado a la noche y no me interesa Edward, ni nadie… ellos se pueden ir al mismísimo infierno… así que ponte linda… — no deje que siguiera y pregunte
—Rosalie, que tiene que ver Edward… ¿Lo has visto? ¿Por qué dices ellos? —Pregunte temerosa de su respuesta
—Uhmm yo… no… no lo eh visto—dijo rápido, se quedo callada un momento y siguió—Bella… ¿Ustedes tenían una cita? —Me pregunto en voz baja
—Si — sentí una punzada en mi pecho… hasta por teléfono se notaba mi tristeza
—Y… él… ¿él asistió? —pregunto temerosa y con la voz temblando
—No — admití. Se quedo un momento callada como meditando lo que le había dicho, suspiro y volvió a hablar
—Ok… Bella mi amor, no te preocupes, ven vestida como quieras… yo acá te prestare algo…—
—Algo… ¿Algo como qué? —Pregunte dudosa y con miedo
—Tú solo, mueve ese trasero perfecto que tienes y ven para mi departamento… ah y trae tus tacones negros de Brian Atwood —Se quedó callada un segundo— Te doy exactamente 40 minutos para que estés tocando mi puerta —Me reí por su comentario y me despedí
—Ok… adiós—
—Bella… —oh ¿y ahora qué?
— ¿Si? —dije insegura
—La pasaremos bien hoy… te lo prometo… Adiós —Y cortó. Realmente quería confiar en sus palabras, hoy quería olvidarme de mis errores y volver a ser la de antes
Como pude, pero aun con miedo me di una ducha. Tome mi celular, las llave de mi departamento, las de mi auto y me fui a lo de mi amiga.
Luego de estacionarme, subí como si fuera un rayo, no quería encontrarme a nadie, y dejar que mi plan para esta noche fracasara.
Rosalie me esperaba con margaritas y tequilas. Al principio me había negado rotundamente, pero luego desistí y decidí tomarme unos tragos, realmente los necesitaba, hoy más que nunca.
Estaba sentada en el sillón, cuando empecé a escuchar música del departamento de Emmett…
Vi que se acercaba Rosalie con ropa en cada mano…
—Elige —Me dijo con una risa en sus labios
—Rose, por favor no… —Dios, yo no estaba para salir, demasiado con venir hasta aquí y tomar algo con ella, pero parecía que mi amiga tenía otros planes
—Te digo que elijas —No me dejo replicar
—Uhmm… el negro —Termine eligiendo
—Te quedara perfecto… póntelo, en mi habitación están tus zapatos, yo me cambio, nos maquillamos, peinamos y nos vamos —Y se fue dejándome estupefacta por sus ocurrencias
Me puse el vestido que Rose me había dado, era un vestido negro muy pegado a la parte de mis caderas, solo me llegaba a tapar mi trasero y cinco centímetro de pierna, nada mas; la parte de arriba tenia un solo tirante grueso que cruzaba mi espalda agarrando la otra parte del vestido. Pero lo que mas me gustaba, era la espalda, que en realidad no tenía nada. La "espalda" era toda descubierta, la abertura me llegaba hasta mi cintura y un poco mas abajo. El vestido, que era un pecado llamarlo así, era realmente hermoso.
Me hubiera gustado que Edward me viera… Pero que pensaba, si en este momento estaba así era por su culpa.
Estaba decidida, hoy me olvidaría de todo y haría todas las locuras que Rose propusiera… Ok no todas.
En ese momento Rose venia con su estuche de maquillaje y con mis zapatos… Dios, sino me mataba con esos tacones de doce centímetros, pasaba raspando. Eran preciosos de terciopelo negro con punta redondeada y su tacón era de platino dorado. Había tenido que ahorrar para poder comprármelos, pero valían la pena y me quedaban pintados, parecían haberse hecho justo para mí.
Rose me maquillo los ojos con un esfumado bien negro, puso mascara en mis pestañas haciendo que me quedaran mas grandes y arqueadas, y por ultimo puso apenas un leve rosa en mis labios. Dios parecía una modelo de publicidad, había quedado realmente hermosa.
Yo misma sujete mi cabello en una coleta alta, muy bien echa, que según Rose era para que los hombres disfrutaran de mi espalda.
Mi amiga llevaba un vestido color verde oliva bien ajustado al cuerpo, pero no como el mío, el de ella era sin mangas y era de corte straplee y le quedaba bien encima de sus pechos. Por si refrescaba se llevaba una campera de cuero bordo, aunque no creo que la use no hacía para nada frio y en lo pies llevaba unas sandalias muy a la moda en color bordo e iguales de altos que los míos.
Y su cabello iba suelto y le caían suaves ondas por sus hombros. Su maquillaje era un poco más sencillo que el mío, labios con gloss, apenas un poco de sombra en sus parpados y mascara en sus pestañas.
—Ok, Bella, ¿Estás lista? —Me pregunto Rose poniéndose perfume en su cuello
—Creo… que sí —Dije vacilante
— ¿Escuchas esa música? —Dijo de pronto, y si efectivamente se escuchaba música del departamento de al lado
—Si —Admití agachando la cabeza… Ellos realmente se estaban divirtiendo
—Bien toma tus cosas y vamos a saludar —Me dijo de manera tajante
—Rosalie no, yo no pienso ir ahí no… —No me dejo terminar
—Solo vamos a saludar, vamos a desearle un feliz cumpleaños al niño Edward y luego nos vamos a bailar —no sabía que decir
—No creo que sea buena idea Rose…—quise hablar pero su grito me espanto
— ¡Sí! el estúpido de Emmett me las va a pagar por haberme dejado de lado, por esas estúpidas… —de pronto pareció acordarse de algo y se tapo la boca con la mano
— ¿Qué estúpidas? Rosalie hay algo que no me dijiste —su mirada parecía la de un cachorrito
—Bueno… puede que me haya olvidado de algo—
— ¿De que? —Pregunté con molestia en mi voz
—Ayer llegaron tres chicas y un chico a visitar a Emmett y Edward, y desde ayer que no se fueron, supongo que la música que oyes es porque le están festejando el cumpleaños anticipado a Edward —trate de tranquilizarme o me largaría a llorar aquí y arruinaría todo
— ¿Qué… que no la estabas organizando tu con Emmett a la fiesta? —largo un suspiro lastimero
—Si… pero tuvimos una discusión y él se enojó conmigo —dijo encogiéndose de hombros y agachando la mirada
—Y porque no me contaste… si quieres podemos suspender… —quise aventurar a ver que me decía de desistir de la salida
—Claro que no, esto lo hice para que vean que con nosotras no se puede, si ellos la están pasando bien, pues nosotras hoy la vamos a romper… —dijo riendo, aunque sabia que esa sonrisa no era sincera
—Tienes razón…a mi nadie me deja plantada, ni siquiera Edward… dame un tequila —pedí, necesitaba un trago para darme valor, me tendió un shot y ella tomo otro
—Salud —tomamos de un solo trago y aclaramos la garganta — ¿Lista? —me pregunto Rose
—Lista—dije yo
Tomamos nuestros pequeños bolsos y caminamos hacia el departamento de al lado…
Cuando estuvimos paradas en la puerta vi a Rosalie basilar en tocar la puerta, pero yo estaba que echaba fuego, sí Edward se estaba divirtiendo yo también lo haría; así que me arme de coraje y toque el timbre. Iban a saber que eran mujeres de verdad.
Le di una última mirada a Rosalie y le sonreí dándole aliento, sabía que este no era uno de sus mejores momentos.
Sentí pasos acercarse y risas de fondo, tome aire y lo retuve en mis pulmones involuntariamente. La puerta se abrió y…
—Hola —una chica de unos diecinueve años nos habría la puerta era una castaña linda pero nada comparada con mi amiga
—Hola… —Rose y yo dimos dos pasos hacia delante — ¿Esta Emmett? —Pregunte a una muy confundida chica
—Uhmm sí… ¡Emmett! —Grito la chica
A lo lejos pude escuchar una suave risa. Maldición… Era Edward. Pero no, esto era lo que él quería ¿no? Estaba acompañado, estaba en una reunión con sus seres queridos por lo que parecía, por eso no me había dicho nada, él no quería festejar conmigo… tonta yo, en haber cedido a todo esto…
— ¿Quién es? —Pregunto Emmett acercándose a la puerta
Creo que si se le pudiera haber desencajado la mandíbula al pobre Emmett, hubiese pasado en ese mismo momento. Literalmente se devoró con la mirada a Rosalie.
—Hola Emmett ¿Cómo estás? —hable yo. Ya que Rose lo miraba fijamente a los ojos, dejando que se le note su enojo
—Bi-bien, pasa no te quedes ahí parada —yo me adentre unos pasos pero Rose seguía en la puerta—Tu también Rose…—escuche que dijo Emmett. Al pasar a su lado, con voz suave y dulce le dijo — Lo siento —fue un susurro muy bajito para que solo lo escuchara Rosalie, pero aun así logre percibirlo. Rose entro sin dirigirle la palabra y sin que se diera cuenta Emmett me guiño el ojo.
—Po- por favor pónganse cómodas, quieren tomar algo… —ofreció cortes
—No, en realidad vinimos a saludar, ustedes están de fiesta y no queremos importunar —en ese momento salía Edward de la cocina con una chica colgada de su brazo.
En el momento que nuestras miradas se cruzaron deje de respirar, mis ojos comenzaban a picar y mi estomago dolía. Él estaba con una chica. Tenía que hacer algo o tiraría todo a la borda y saldría corriendo.
Por suerte Rose se dio cuenta y actuó rápido, como yo lo había hecho antes por ella.
—Disculpen si interrumpimos su… fiesta —dijo sonando sarcástica— Oh Edward querido, disculpa nuestra falta de tacto… felicidades por tu cumpleaños, te saludamos ahora porque mañana no creo que nos veamos —Rosalie se acercó a él y lo saludo, empujando a la chica que estaba con él
—Ven Isabella, saluda así nos podemos ir y dejar que sigan "disfrutando"—dijo lo último con cierto enfado en su voz.
Esta era mi oportunidad, él estaba de fiesta, pues yo también lo haría, aunque me doliera el corazón y luego llorara y me lamentara como condenada.
Me acerque a él lentamente sin dejar de mirarlo un segundo. Vi como sus ojos se percataban de mi vestimenta, lo cual un gran sonrisa se formo en mi mente— Ahí tienes, maldito —Me dije para mis adentros.
Quedando a menos de treinta centímetros de él, lo salude. Trate de que mi cara no me traicionara, así que puse la misma cara que ponía con mis alumnos más conflictivos. Pareció funcionar, ya que pude ver como sus ojos eran cubiertos por una sombra de dolor.
—Felicidades… Señor Cullen… espero que la pase muy bien —dije sin basilar, hasta yo misma me sorprendí con la frialdad con que sonó mi voz. Le di un beso en su mejilla y su mano intento tomar la mía, mas yo lo esquive.
—Bella…— susurro con voz temblorosa, yo no lo deje hablar, y rápidamente me di la vuelta alejándome de él, necesitaba salir urgente de ahí o me derrumbaría en ese momento.
—A donde se van — pregunto Emmett mirando fijamente con el ceño fruncido a Rosalie, yo por mi parte tuve la idea equivocada de ver a la acompañante de Edward. Era una muchacha preciosa, de cabellos dorados lacio y ojos celestes, realmente era preciosa, volví mi mirada a él pero el muy cobarde agacho su cabeza.
—Vamos a un club, no pensamos quedarnos encerradas un sábado en la noche —dijo una Rose muy sonriente — somos dos jóvenes SOLTERAS — contesto remarcando con malicia la palabra "solteras"— así que no hay nada que nos detenga —en ese momento Edward levanto su cabeza como resorte, su mirada tenia un brillo intenso. Me di cuenta que me estaba rogando con los ojos, pero lejos de ceder, le devolví una mirada fría y vacía.
Sus ojos reflejaban dolor puro, por las palabras de Rosalie, ella sabia muy bien de nuestra relación y lo dijo solo para lastimar a Edward… ya hablaría luego con ella. Pero tenía que seguir con esto o ya no saldría más de aquí.
—Sí, así es, así que no los molestamos mas, nosotras ya nos vamos —dije apurada
—Rosalie, necesito hablar contigo un minuto —Emmett agarro a Rose del brazo y se la llevo a una de las habitaciones… perfecto ahora me quedaba sola.
—Mmm Cullen, dígale a Rosalie que la espero abajo en el auto —y sin dejar que me responda me di la vuelta y me fui
Al llegar a la puerta del ascensor, sentí una fuerte mirada y unos pasos acercarse.
—Isabella —dijo tomándome de la muñeca
—Suéltame Edward…—dije volteándome y sintiendo como mis ojos se humedecían
—Por favor, déjame explicarte —se le quebró la voz al terminar la oración
— ¿Explicarme que? Que fui una inmadura eh irresponsable, que creyó en las palabras de un adolescente, que fui una tonta por dejarme llevar por un estúpido deseo…— en ese momento logre soltarme de su agarre.
Pasaron varios segundos para que volviera a hablar, el estaba sorprendido, pero inmediatamente se recompuso.
—Bella, por favor yo… yo te quiero, yo…— no creía lo que escuchaba, no podía ser verdad, él estaba mintiendo, estaba jugando conmigo— no me hagas esto, y no digas esas cosas, yo… — ese era su ultimo recurso lo sabia, pero no iba a lograr quebrantarme con eso.
—Esto fue un error y… — no me dejo terminar
— ¡Yo fui un error para ti! —Grito desesperado tomándome de los hombros— contéstame, mírame a los ojos… ¿tu no… tu no me quieres? —no le pude contestar, en ese momento salió Rose por la puerta del Dpto. Con una sonrisa socarrona.
—Nos vamos—pregunto mirándome
—No, tu no te vas —dijo Edward haciendo presión en mis hombros
—Claro que si, mira como lo hago —dije zafándome de su agarre y subiendo al ascensor
Las puertas se cerraron y con eso, una ultima imagen de Edward golpeo mi ya maltratado corazón "Edward poniéndose una mano en medio del pecho"…
.
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Estábamos llegando al club en un silencio sepulcral. Ninguna había dicho nada, y agradecí que Rosalie no me preguntara nada. Una palabra que salía de mi boca en estos momentos y me largaría a llorar como una loca.
Nos estacionamos, tomamos nuestras cosas y nos fuimos a la fila de lugar. Estaba que explotaba de gente…
—A dónde vas Bella —Rose me miraba como si me hubiera crecido otra cabeza
—A la fila, no pensaras en colarnos —dije como si fuera lo más obvio
—Ten, los conseguí hoy —dijo dándome una de esas pulseras vip de colores flúor
—¿Quién te las dio? ¿Dónde las conseguiste? —pregunte, esto ya me estaba pareciendo raro
—Ah… se dice el pecado pero no el pecador Bella —nos reímos y pusimos las pulseras y entramos directamente al lugar
Hacia mucho que no estaba en un que había dejado la universidad me había dedicado solamente a mi trabajo dejando de lado mi vida social, pero agradecí infinitamente a Rose por haberme sacado en este momento. Lo necesitaba.
Tomamos un par de tragos y cuando sentí que me estaba haciendo efecto demasiado rápido el alcohol, le pedí a Rose que valláramos a baila.
Estábamos en medio de la pista bailando Sexy and i Know it cuando de pronto Rose saco su celular y comenzó a filmar. Sobre el escenario estaba ese peculiar grupo de música electrónica que peculiarmente a mi, me gustaba, pero de un momento a otro Rose ya no estaba, la busque con la mirada pero nada no estaba por ningún lado, salí de ese lugar rechazando invitaciones de hombres para bailar o tomar algo.
Cuando estaba por subir las escaleras que me llevaban al vip, una mano tiro de mi brazo y me llevo hasta la parte más oscura de la discoteca.
—Suéltame ¿Qué… —deje la frase sin terminar
—No respondiste a mi pregunta ¿Tu no me quieres? — oh porDios. ¿Qué mierda hacia aquí? Con un demonio, claro que lo quería, pero si se lo decía estaría definitivamente perdida.
—Edward yo… — no me dejo terminar, ataco mi boca sin piedad, besándome con todo lo que tenia. Sin permiso su lengua invadió mi boca reclamando mi lengua, dejándome aturdida y deseosa de más. Mucho más.
Logre separarme un poco por falta de aire, pero él no dio marcha atrás, dejándome besos abrazadores en mi cuello.
—Edward no… por favor, no hagas esto—intente decir
—No lo hagas tu, porque no me dejas explicarte, dame la oportunidad de disculparme, porque haces todo esto, porque me lastimas así… yo… yo te quiero, y te recuerdo que eres MI novia, y que no estas soltera como dijo Rosalie — yo lo mire con el ceño fruncido, ahora se acordaba que yo era su novia, después de dejarme plantada para irse a no sé dónde con otra chica.
—Edward que haces aquí, tú eres menor de edad, no puedes entrar a un club… — cambie de tema, tratando de zafarme de su agarre
—El club es de un amigo de mi padre, Emmett solo tuvo que hacer una llamada y ya… — dijo encogiéndose de hombro y haciendo un intento de sonrisa
— ¿Emmett le dio los pases vip a Rosalie? — pregunte. Ya me parecían demasiadas las coincidencias
—Emm sip, aunque me sorprendió, no esperaba que mi hermano fuera tan extremista de vigilar de cerca a Rosalie ya que son solo "amigos"— dijo recordando algo
—Mira quien habla… suéltame —dije mirándolo a lo ojos mientras me soltaba de su agarre y me iba. El me tomo de la cintura por detrás eh hizo que me volteara
—Isabella, no puedo creer que te hayas puesto esto para venir aquí —dijo mientras me tocaba mis muslos por encima de mi vestido — Se te ve toda la espalda, ¿Sabes lo que deben estar pensando los hombre de este lugar? —Dijo abrasándome y cubriendo mi espalda con sus brazos
—Suéltame —volví a decir
—Y si no lo hago ¿Qué harás? — respondió desafiándome
—Gritare y… —Me cayo besándome, nuestro beso era necesitado, esta vez estábamos casi en la pista de baile. Mierda, me hacia tan bien estar así con él, que me había olvidado que estábamos peleados; pude sentir que su parte inferior se estaba poniendo tensa, él me apretaba las caderas y me atraía hacia él…
— ¿Edward? —Hablo una persona cerca de nosotros, nos separamos pero Edward aun no me soltaba y Dios… quería morirme en ese mismo momento.
—Emmett ¿Qué pasa?—pregunto Edward fastidioso a su hermano, que nos miraba con el ceño fruncido
— ¿Isabella? —En ese momento se dio cuenta de que era yo la que estaba con su hermano menor
—Yo… no… no es l-lo que… —quise decir algo pero Edward me interrumpió aferrándome a su costado con un brazo. Por Dios que estaba haciendo. Se había vuelto loco
—Sí, sí es lo que parece… —dijo apretándome más a su costado si era posible, me miro a los ojos y volvió a mirar a su hermano
—Isabella y yo tenemos una relación —volví a mirarlo, él me miro y pude ver verdad y seguridad en esos orbes color esmeralda. Maldición, él se estaba jugando por mi.
Dirija mi mirada a Emmett y él me miraba con el ceño fruncido, pero pude notar que no había enojo en su mirada, sino curiosidad y preocupación. Esta era mi oportunidad para aclararle todo…
—Emmett puedo… no, en realidad necesito hablar contigo… por favor. —
Me miro a los ojos con el ceño fruncido, pero asintió, esta era mi oportunidad.
Espero que os haya gustado, lamento la demora
