Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece.
Capítulo betado por oriana
Recuerdo que cada sábado es peor, mi cuerpo es magullado y no puedo evitarlo, quiero escapar, pero no tengo como, no tengo ayuda.
Mi vida es un karma, pero no entiendo ¿Por qué? ¿Qué hice en mi antigua vida para que me tocara esta perra de vida?-me pregunto cada día-
Poco a poco me levanto de mi cama, me acerco al espejo y observo el reflejo que me devuelve, no me identifico en aquel reflejo, mis ojos cafés, que solían brillar de felicidad, ahora están opacos, y solo brillan por las lágrimas retenidas, mi cuerpo es cada vez mas esquelético, estoy débil, por la falta de ingerir alimentos, por perder sangre, si así es, porque la única forma de liberarme es cortándome, muy bien isabella- me felicito continuamente- así vamos a lograr un escape de este karma, así moriremos y dejaremos esta vida- me digo, pero nunca termino de creérmelo- porque siempre alguien me encuentra agonizando, y este alguien me lleva al hospital, es que no pueden entender que quiero morir, que tan difícil es entender eso, al parecer demasiado.
Los médicos ya están cansados de tener que rehabilitarme, lo se porque siempre que despierto los escucho susurrando, diciendo "esta chica de nuevo por aquí, vaya es que los padres no le colocan cuidado" yo simplemente intento ignorarlas pero es difícil porque eso hace que me recuerde mi realidad, me hace recordar que mi madre me abandono, dejándome en un lugar inhóspito, con un padre que me odia y viola, y una madrastra la cual me odia, pero al menos esta solo me daña psicológicamente, lo se esto es peor, pero al menos es algo que puedo ocultar, algo que la gente no puede mirar y no puede saber que esta pasando.
Me retiro del espejo y me dirijo al baño como cada día, poco a poco me desvisto, los dolores regresan, mi muslos internos arden debido a que aquel hombre que supuestamente me engendro me agarro fuertemente de allí, logrando así dejar unos morados notables, demasiado notables diría yo, mis pezones están sensibles y mi cuello ni que decir, esta morado y lleno de chupetones, odio a mi padre, ¡le odio!, siempre me ah dañado, debería estar acostumbrada a sus maltratos pero no lo estoy.
Me acerco poco a poco a la ducha hasta que por fin logro llegar a ella, abro lentamente la ducha, el agua cae gélida, fría como el hielo, pero me agrada, así calma mis heridas y me hace olvidar de mi triste vida, y así poder tener unos pocos segundo de paz, solo escucho el leve susurro del agua al chocar con mi cuerpo, este sonido siempre a provocado que mi mente se desconecte de mi cuerpo, y me lleve a un lugar mejor, donde mi mente vaga por mi niñez, donde podía ser feliz, donde todo era mas fácil y olvidabas todo fácilmente.
Al poco tiempo cierro el grifo del agua, y me agacho lentamente, intentando que mis muslos no se rosen, porque un leve roce provoca que todo mi ser se estremezca, por fin logro llegar a una altura considerable para agarrar el shampoo, y destape y regué un poco en mi mano, lo lleve a mi cabello donde comencé a masajearlo lentamente, al poco tiempo obtuve espuma en mi mano, con la cual siempre jugaba, es que siempre me a parecido que lo mas insignificante es lo mas especial, lo mas pequeño es lo que forma los mejores Momentos, cada detalle por insignificante que sea para mi es especial, porque la vida me ha enseñado ha amar todo.
Después de un tiempo recuerdo que tengo que ir al instituto, termino de bañarme rápidamente, pero con cuidado por mis lesiones, salgo de la ducha y me dirijo a mi closet donde elijo unas bragas algo descoloridas por el tiempo, y algo rasgadas pero que mas puedo hacer, después procedo a escoger un brasier el cual también estaba gastado por el tiempo, después pase a escoger una sudadera ancha, también escogí una camisa deportiva que tapaba mi cuello y esta también era ancha, las ropas anchas eran mi atuendo preferido y el que siempre usaba, porque así me sentía protegida contra el mundo, sentía que así la sociedad no podía verme, porque mi cuerpo pequeño se escondía tras aquella ropa descolorida, y no podían ver nada de mi. Después de arreglarme baje rápidamente a la sala, para intentar esquivar a mi padre o mejor dicho a el demonio y gracias a la vida no se encontraba en casa, corrí a la puerta y Salí pitando de aquella casa oscura y sola, si porque eso era lo que era.
Cuando por fin el frío helado de la calle choco contra mi cara, intente relajarme y decirme a mi misma que nada ocurriría, pero como siempre ocurre termino creyendo que todas las personas que se encuentran transitando por la calle me miran, yo no quiero sus miradas, mi cuerpo comienza a temblar, siento que ven que mi cuerpo esta manchado, que me traspasaban , y pueden leer mi alma podrida, después de unos instantes la calle queda vacía y por fin puedo tranquilizarme, y al hacerlo salgo corriendo hacia al instituto, pues ya voy retrasada, y no tengo un transporte o algo parecido y mientras corro intento evitar a toda costa a las personas, no confió en ellas todas son iguales, quieren tu confianza pero luego te traicionan y no les importas como te dejan.
Después de correr casi media hora pude llegar al instituto donde todo se encontraba solo, ya que los estudiantes se encontraban en clase, respiro para tratar calmar mi respiración y me dirijo a la oficina de coordinación, donde la secretaria me saluda ampliamente, pues llegar tarde ya se ha vuelto una costumbre, pero yo solo la miro como si fuera un bicho y me alejo de ella como la plaga, no la quiero cerca, en realidad no quiero a ningún ser humano cerca, son desagradables, en mi mundo solo estamos yo, yo y solo yo, después de esperar unos segundos recibo mi reporte y mi permiso para ingresar a clase.
Voy por los pasillos arrastrando mis pies, todo es tan silencioso, tan hermoso, no hay algo más hermoso que la soledad, pero pronto se ve interrumpida por unos azotes contra los casilleros, sé que si fuera común hubiera ido averiguar a que se deben esos azotes, pero como no lo soy, y mi integridad me importa mucho, aunque no lo parezca, salgo corriendo de allí sin dudarlo un segundo y me dirijo rápidamente al salón, donde mi profesor Marcos, un viejo verde, sin cultura el cual siempre mira el culo de las estudiantes, y las estúpidas siempre se contonean ante el para pasar la materia, deberían de quererse un poco mas me digo, pero no puedo hacer nada, he intentado decírselos pero solo me ignoran y se ríen de mi, lo que provoca que mi autoestima se baje mas sobre el suelo, si es que es posible . Al abrir la puerta el me mira con deseo, el cual me causa repulsión, ya tengo suficiente de esto, pienso.
-Señorita Swan- Me saluda con voz ronca
-Señor, aquí esta mi permiso para ingresar- Respondí tartamudeando, por el miedo que me causa este viejo verde, él lo nota y sonríe de medio lado, lo cual provoca que mi cuerpo tiemble, porque sé que se va aprovechar de mi miedo.
Me señala con su mano que me acomode en una silla, y sin dudarlo me alejo rápidamente de él, y me dirijo al fondo del salón, como hago en cada clase, todos los estudiantes me miran con repulsión, ya es algo tan común, que no le presto atención. A los pocos segundos, el viejo verde, inicia la clase, con un tema algo estúpido como lo es el sexo, si algo estúpido porque creo que mas de uno de esta clase ya lo conoce de cabo a rabo, y yo personalmente, no quiero saber nada del tema, porque me recuerda cosas que quiero olvidar y no puedo, quiero volver a ser una niña pequeña, donde todo se te olvidaba, donde no recordabas porque habías discutido hace unos segundos o que cosa mala habías hecho, en fin no recuerdas lo malo, porque tu memoria de niño no lo guarda, solo lo borra y ya esta vuelves a tener una sonrisa de felicidad.
Al final evite todo lo que pude escuchar al profesor, me distraje tanto que cuando acabo la clase no me di cuenta hasta que todo quedo en silencio y observe como el salón estaba vacío, al notarlo comencé a empacar todos mis libros, cuando lo hice me colgué el maletín a la espalda y me dirigí rápidamente a la puerta para evitar que el viejo verde me detuviera, ya que todavía se encontraba en su escritorio, pero él estaba tan ensimismado en sus archivos que no se dio cuenta cuando abandone el salón.
Los pasillos están abarrotados de gente, gente intimidante, que me observa como el bicho raro, que me traspasa y nota que mi cuerpo esta sucio o al menos eso es lo que creo que observan en mi porque ¿Qué mas podrían observarme?, mi mente comienza a hacer conjeturas las cuales me empiezan a colocar nerviosa, provocando que mi corazón empiece a latir mas rápido, tan rápido que lo escucho en mis oídos, y siento que se va a salir por mi boca, cálmate bella, cálmate me digo, pero esto solo logra que me ponga mas nerviosa, y además de esto todos están mirándome fijamente, que tengo, me pregunto, ¡que tengo!
-Hey chicos hay va la ¡inadaptada!, la nerd!- grito una de las zorras.
Todos comenzaron a reírse de mi, solo porque le huía a todos, solo porque no les hablaba y solo porque mantenía metida en lo libros para evitar mirarles, y que mi mente y cuerpo entraran en pánico, la vida es una perra, me dije como por milésima vez. Creo que mis ojos demuestran el pánico que ciento en este momento, intento dar un paso, pero parece que estuviera pegada aquí, al suelo, y esto me hace recordar el sueño, recordar que estoy estancada, pequeñas lagrimas comenzaron a caer por mi rostro "oh la pequeña llora, miren, oh hemos herido sus sentimientos" grito alguien, todos comenzaron a hacer un circulo alrededor mío para evitar que escapara, comenzaron a gritar cosas, pero no les prestaba atención, lo que me estaba colocando nerviosa era estar encerrada entre todas estas personas, no estaba acostumbrada y no quería estarlo, quería gritarles pero mi voz no salía.
Por fin mi cuerpo colaboro conmigo y pude moverme, pero a lo que lo hice me empujaron hacia atrás, cosa que volvió a dejarme clavada en el suelo, porque no soportaba el toque de nadie, ello me ponía histérica, pero esta vez mi voz si salió, y grite todo lo que se me ocurrió a aquel ser que se había atrevido a tocarme, me puse tan histérica que asuste a todo mundo lo que provoco que todos se dispersaran y solo quedáramos mi "agresor" y yo, el me miraba intensamente, como si quisiera averiguar algo de mi, yo todavía me encontraba histérica y que el me mirara me colocaba mas nerviosa, no quería que me mirara, quería alejarme de él, y así lo hice aunque su mirada me incitara a quedarme con el, no, no podía hacerlo porque él era como todos los hombres, unos cabrones, unos canallas, las lagrimas todavía vallaban mi rostro y no podía evitarlo ¿Por qué? No lo se, mis pies me llevan por los pasillos, no sabia a donde nos dirigíamos solo sabia que quería estar nuevamente en la soledad, la única que me entiende y quiere.
Hola! :D por aquí yo de nuevo trayéndoles este cap ;)... espero que les haya gustado ¿rr?... gracias a las lectoras silenciosas, gracias por colocarme en sus alertas no saben cuan feliz me ponen y gracias a aquellas personas que me dejan su RR
