Nota: En una parte de la historia, ustedes se darán cuenta en donde, el dialogo va a estar completamente en itálicas; eso significa que están hablando en ruso.

Disclaimer: Junjō Romantica no me pertenece, si no a Shungiku Nakamura. Solo tomo prestado sus personajes para satisfacción mía y de mis lectores, obviamente, todo sin fines de lucro.

The Horror of Our Love

Extra Shot


La vida la consideraba injusta, siempre recibiendo un trato frió y sin afecto, hasta que ese hombre lo rescató de su familia abusiva.

"Siempre tengo miedo cuando regreso a casa…"

"No tengas miedo esta vez," el adolescente sintió una mano sobre su hombro derecho "Porque hoy vendrás conmigo."

Nowaki sabía que le debía demasiado a Tempa Keiji, quien se hizo cargo de él cuando apenas tenía doce años de edad y lo crió como si fuera su propio hijo. Jamás lo llamó 'padre,' porque el mismo hombre se lo había pedido, pero siempre lo consideraría como tal sin importar nada… y eso incluía el oficio.

Al poco tiempo de su nueva vida, el adolescente de cabellos negros se enteró del verdadero oficio de su tutor, quien no solo era un infame informante, si no también jefe de un grupo de asesinos a sueldo. No le sorprendió ni siquiera le molestó que no le hubiera dicho la verdad antes, mas bien admiraba el oficio de los hombres que trabajaban para Tempa-san, a quienes después los consideraría como parte de su familia.

Tsumori, cabellos rubios oscuros y desordenados, ojos claros y tez bronceada; un mujeriego y uno pensaría que es un incompetente, bueno para nada, pero era un hombre inteligente y un buen actor. Su manera de matar era lenta, agonizante y silenciosa con solo poner un líquido incoloro e imperceptible a la lengua humana en la bebida de su víctima. Un farmacéutico quien perdió su licencia después de una demanda contra su compañía pero encontró un buen uso de sus habilidades al trabajar con Tempa.

Iván Asimov, el hombre de las balas y las explosiones, piro maniaco desde su adolescencia e hijo de un espía ruso a quien nunca conoció. La persona a quien Nowaki consideraba como su ídolo. Una persona pálida a pesar de amar el verano, cabellos castaños y ojos verdes. Lo juzgaban como una persona no muy inteligente por ser algo distraído y juguetón, pero por algo había sido contratado como asesino.

K, la única mujer del grupo, experta en artes marciales y las armas blancas su especialidad. Bella, elegante, largo cabello rubio claro, ojos marrones y envidiable cuerpo. Sería la mujer perfecta si no fuera por su fuerte carácter y sus comentarios feministas, pero tenía su lado maternal cuando se trataba de Nowaki. Ex agente de la CIA y no usa su verdadero nombre desde hace varios años.

El adolescente de cabellos negros convivía con ellos tres todos los días y cuando cumplió los quince años empezó a acompañarlos en sus misiones, donde aprendió muchas cosas, técnicas e idiomas que pronto le servirían en un futuro. Pero prefería estar era con Ivan, quien también gustaba de la compañía de Nowaki, diciendo que era el hermano pequeño que siempre quiso. Lo que no le agradó mucho a K, quien le había afectado mucho su instinto maternal según Tsumori, y decía que el ruso-japonés era una mala influencia para el joven de ojos azules.

"¿Dónde está, Nowaki?" preguntó un día la mujer rubia al ex farmacéutico.

"Salió con Iván a unos encargos," respondió el rubio refiriéndose a una misión.

"¿De nuevo?" soltó un suspiro "Ese idiota no hace otra cosa mas que ser una mala influencia para Nowaki." Escuchó que Tsumori soltó una carcajada, "¿Y tú de qué te ríes?"

"De lo irónicas que son tus palabras," contestó intentando recuperar el aire "Sabiendo que Nowaki vive entre asesinos y, quien sabe, probablemente se convierta en uno."

Nowaki era una persona muy fría cuando salió de su hogar abusivo y casi no sonreía, pero durante sus años al cuidado de Tempa Keiji entendió lo que era una familia. Su hermosa sonrisa, como la describía la rubia, se mostraba más que cuando el niño perdido entró por primera vez a ese lugar. O eso es lo que creyeron todos…

A Iván se le había asignado una misión que era algo peligrosa, hasta el mismo jefe lo decía. El pelinegro le rogó por horas para que lo dejara ir con él y el castaño terminó cediendo pero con la condición de que se quedaría en el auto, no le agradó mucho el trato a Nowaki pero aceptó.

La misión era liquidar al jefe de una peligrosa banda de delincuentes, sonaba bastante sencillo para el adolescente por lo que no entendía por qué se tenía que quedar el auto. Iván ya se había ido desde hace una hora haciendo que el de ojos azules se empezara a fastidiar. Salió del auto y fue hasta la bodega, con cautela para no ser visto, por donde había entrado antes el otro hombre; se asomó por una pequeña grieta para ver si había alguien adentro y al ver el lugar desierto, entró silenciosamente.

Se escondió inmediatamente detrás de unas enormes cajas cuando escuchó pasos y balazos, en cuestión de segundos vio a Iván, quien estaba herido de un brazo, y a otros hombres. Identificó inmediatamente al líder, un hombre de mediana edad y vestido de un traje blanco, con varios hombres armados a sus lados.

El asesino y el mafioso intercambiaron algunas palabras pero el adolescente no entendió ni una sola, estaba seguro que hablaban en ruso y era uno de los idiomas que Nowaki aun no dominaba. Hubo silencio, el jefe de la banda soltó una pequeña carcajada que rompió el silencio.

"Haz tomado la peor de la decisiones, Iván. No me quedará de otra más que matar el niño."

Su cuerpo de tensó y sujetó con más fuerza su arma, "Lo intentas, bastardo, y desapareces junto conmigo."

"¿Quieres apostar?" levantó una mano a la altura de su cabeza "Lastima que no estoy de humor para juegos."

Tronó los dedos y sus secuaces abrieron fuego de inmediato al igual que el castaño, quien logró matar a unos cuantos hombres, pero las balas enemigas lograron alcanzarle en varias partes de su cuerpo. Nowaki presenciaba todo con terror, sus ojos totalmente abiertos y un temblor incontrolable por todo su ser. Los impactos terminaron tirando a Iván al suelo y se dejaron de oír balazos.

"Vaya tonto," comentó el líder al ver el cuerpo del asesino.

"¿Qué hacemos con el niño?" preguntó uno de sus hombres y el que estaba vestido de blanco lo miró molesto.

"Igual eres un tonto, solo lo dije para que se molestara," dijo como palabras finales el mafioso antes de dar señal de que se retiraban.

El joven pelinegro gateó lentamente hasta el cuerpo inerte de su ídolo cuando los hombres ya se habían ido. Un charco de sangre rodeaba al ruso-japonés y cada vez se hacía más grande, terminando por ensuciar las ropas del adolescente. Cuando se encontraba a lado del castaño, Nowaki notó que este todavía estaba sujetando su arma, se la quitó y la mano se quedó quieta sin vida. Observó el arma y no la reconoció, fue entonces cuando se fijó en el mango de cuero de esta con unas olas gigantes bordadas. En eso recordó el momento de la primera vez que conoció a Iván, cuando Tempa lo presentó, el castaño inmediatamente dijo el significado del nombre del de ojos azules.

"Tifón. Eso significa, ¿no? ¡Suena bastante genial!"

Colocó el arma junto a su pecho mientras la cubría con sus manos y bajaba la cabeza, aguantándose las ganas de soltarse a llorar. Escuchó muy a los lejos el sonido de unos autos que se estacionaban afuera de la bodega pero no le importaba de quien pudiera tratarse, aunque fuera la policía o aquellos hombres.

"¡Nowaki!" era la voz de una mujer y una que el adolescente bien conocía.

La rubia se acercó corriendo hacia el pelinegro, lo tomó de los hombros y le habló suavemente que tenían que salir de ahí inmediatamente. Los ojos azules no miraban a K y solo obedeció como si se tratara de una maquina. Se mantuvo en silencio durante todo el camino de regreso, sin siquiera soltar el arma todavía, y ni siquiera cuestionó a la ex agente de cómo los había encontrado, eso ya no importaba… había perdido a su hermano y a su confidente.

El cuerpo de Iván se pudo recuperar después de unas horas y lo prepararon para el entierro. Mientras todos se preparaban para el entierro, Keiji mandó a llamar a Nowaki a su oficina. Durante su breve plática, el adolescente recibió de su tutor una copia de los videos de seguridad de la bodega.

"No necesitas verlo, destrúyelo si lo crees necesario," le dijo el hombre "Pero tal vez encuentres algo que puede ser de tu interés." Tempa notó el arma de su fallecido empleado en las manos del joven, "Y puedes conservarla."

El pelinegro no tocó el disco que contenía los videos sino hasta seis meses después del suceso, cuando ya tenía un poco más de conocimiento de ruso. Al correr las cintas y entender, no completamente, de las palabras que se intercambiaron ese día… todas esas lágrimas que se habían juntado con el tiempo se escaparon sin más junto con un grito de coraje.

Se sentía culpable de la muerte del ruso-japonés sin siquiera ser la persona que tiró del gatillo.

Todos en algún momento se enteraron de lo sucedido y jamás señalaron a Nowaki como el culpable, entendieron que Iván murió para proteger al adolescente… aunque fue engañado por el jefe del grupo enemigo. Pero el de ojos azules no se sentía de la misma manera, diciendo que era la escoria que había asesinado a alguien de su familia y que ya no merecía ser tratado parte de ella.

Nowaki le exigió a Tempa que le dejara ser el reemplazo de Iván, pero el informante siempre se negó, diciendo que eso no solucionaría la culpa que sentía por dentro.

"Lo que hizo fue para protegerte—"

"¡Es por eso que es mi culpa!" gritó interrumpiéndole "¡Si le hubiera hecho caso él aun seguiría vivo!"

"Eso no lo sabes, Nowaki," decía Keiji tranquilamente "Esos hombres no sabían que te encontrabas ahí y terminó siendo engañado. Además, era una misión difícil y ambos sabíamos que tal vez cumpliría pero que no regresaría."

"¿Entonces por qué me dejó ir con él?"

"Quizá para darse una razón por la cual tenía que salir con vida de ahí," contestó con una triste sonrisa "Habrá tenido sus razones, Nowaki, él siempre fue un libro lleno de misterios."

"Por favor, Tempa-san, le ruego que me deje tomar el lugar de Iván," cada frase lo decía lenta y fuertemente mientras miraba a su tutor con ojos firmes "Es la única manera que puedo absolver mi culpa. Jamás le he pedido algo en mi vida, usted me lo ha dado todo y yo hice el error que me arrebató un ser importante para todos. No merezco más de sus cuidados, merezco ser tratado como un simple peón."

Soltó un suspiro antes de responder, "De acuerdo, tomarás el lugar de Iván." El pelinegro estaba por agradecerle pero el informante continuó, "Pero recuerda que, aunque no seas parte de mi sangre, hagas lo que hagas, siempre serás un hijo para mí. No te dejes guiar ciegamente por la culpa ya la venganza."

No buscaba venganza desesperada por que no quería cegarse por ella pero si se topaba con ese hombre nuevamente, no dudaría en matarlo. Iván Asimov, el hombre a quien veía como un hermano, fue arrancado de su vida injustamente. Ahora llenaba su puesto y cumplía las misiones tal y como Iván le había enseñado o como lo haría el propio hombre. Pero K le decía que jamás sería como Iván y Nowaki lo sabía, no planeaba convertirse en su ídolo, de eso estaba seguro.

oOOo

"Eres el único quien puede hacerlo."

Esas palabras bastaron para darle a entender que el hombre a quien tanto deseaban muerto estaba de nuevo en sus andanzas. Nowaki ya se estaba preparando mentalmente para por fin cumplir con su venganza y poder limpiarse de toda culpa.

"Tú trabajo será proteger a este tipo hasta que nos hayamos deshizo del otro sinvergüenza."

Nowaki se quedó callado unos segundos, nada contento de cómo estaba yendo el asunto, "Tempa-san, me contrataste para matar no como guardaespaldas. ¿Qué le hizo pensar que aceptaría?"

"Sé lo mucho que deseas dejar este oficio y dedicarte a estudiar," el hombro sonrió "Este será tu último trabajo si todo sale de acuerdo al plan, te pagaré el doble de lo que llevas ahorrado y te conseguiré un trabajo digno de medio tiempo."

Era cierto que quería regresar a sus estudios, pero no lo iba a hacer hasta que el asesino de su ídolo estuviera muerto. El pelinegro se dio cuenta que el informante estaba haciendo lo posible por mantenerlo alejado para que no se le ocurriera hacer una locura, podrían discutir pero sabía no llegarían a nada. Era aceptar o quedarse con los brazos cruzados… aun así terminaría haciendo esa postura mientras cuidaba de un profesor.

Nowaki no era un hombre de mucha paciencia y ese profesor de literatura le causó que quisiera golpear una pared para desahogarse. Kamijō Hiroki. El hombre más enojón, terco y orgulloso que había conocido en la vida pero, por alguna extraña razón, le encantaba molestarle cuando invadía el espacio personal del castaño. Para el asesino, las reacciones del profesor eran bastante divertidas.

"Vous êtes très mignon."

Al principio no supo porque había dicho esas palabras y trató de convencerse de que solo lo hacía para molestar a Hiroki. Pero entre más las decía y más se acercaba a Kamijō Hiroki, más se creía sus propias palabras. El hombre era lindo, a pesar de su carácter tan explosivo, y el pelinegro empezaba a notarlo.

Cuando escuchó al profesor mencionar el nombre Usami Akihiko mientras dormía, una de sus manos se hizo puño y se sintió molesto sin saber bien la razón. Al entregarle la novela, la cual él personalmente había pedido que la compraran, al castaño y ver que su rostro se iluminaba, el corazón de Nowaki se encogió y nuevamente el enojo le invadió. Pero aún así sonrió y procedió a molestar al profesor de literatura una vez más.

"Suéltame."

"¿Tanto extraña a Usami-san?" preguntó sin esperar ninguna respuesta "¿Qué le parece si le hago recordar?"

Estaba libre de dudas, ahora sabía que moría de celos de que Kamijō Hiroki amaba al famoso escritor. Lo único que le reconfortaba era que el sentimiento no era correspondido y lo sabía por la tristeza que había en esos ojos marrones. La vulnerabilidad del castaño lo había incitado al "juego," quería hacerlo suyo y borrar cualquier rastro que Usami Akihiko pudo haber dejado en aquella piel. Sabía que no solo eran celos, quería al profesor para sí solo.

Su declaración fue verdadera, tal vez demasiado temprano decir que estaba enamorado, pero no se arrepentía de ello. Kamijō Hiroki había ocupado demasiado su mente que olvidó por completo su venganza. Ya no le importaba… si perdía la vida ya no iba a poder estar con el castaño, obedecería órdenes y dejaría a Tempa hacer el trabajo.

Pero la vida nunca sale como uno quiere…

"Hiro-san está a salvo. Solo falta deshacerme de esa escoria."

Cara a cara con el asesino de su ídolo y hermano, con solo unos cuantos hombres a su lado, la misma cantidad que aquel día… mal momento para traer malas memorias. Lo más probable era que pasaría lo mismo que pasó con Iván, las probabilidades de salir con vida eran bajas…

Nowaki fue el primero en disparar, matando a uno de los secuaces e inmediatamente las ráfagas de balas comenzaron. Corrió para evadirlas mientras seguía disparando y consiguió darle a unos cuantos más, fue entonces cuando recibió el primero impacto en el costado. Eso no lo detuvo, más bien eso lo emocionaba más. Era la última vez que sentiría esa adrenalina, debería aprovechar hasta el último momento.

Tres disparos en su torso y estaba perdiendo mucha sangre, su vista se nublaba mientras observaba los cuerpos sin vida de esos hombres.

"Libre…" murmuró mientras su cuerpo no aguantaba más y terminó tendido en la arena "Iván… Hiro-san… soy libre…"

oOOo

Tempa Keiji veía del otro lado de un vidrio al joven que consideraba su hijo, con intravenosas, muchos cables a su alrededor y un respirador que cubría su boca y nariz. Lo habían encontrado en la playa con pulso muy débil e inmediatamente lo llevaron con el único doctor clandestino que podría tratar de salvarlo. Estuvo horas en cirugía y aunque pudieron extraer las balas, las cosas no parecieron mejorar.

"El doctor Kishitani me acaba de explicar," el informante escuchó a K quien se aparecía en el lugar "Que Nowaki cayó en coma justo cuando terminaba la cirugía."

"Me niego a desconectarlo."

"¡Que acaso no lo ve!" gritó la mujer "¡Solo está alargando su muerte! ¡Está sufriendo, Tempa-san!"

El hombre se quedó callado sin dejar de ver al que estaba postrado en la cama.

"Sabía que siempre mostraba un favoritismo por Nowaki," continuó la rubia "Pero esto lo confirma. Muchos de sus hombres que pudo haber salvado en el pasado y no lo hizo. Solo porque se trata de Nowaki—"

"Katherine," le interrumpió, sorprendiendo a la mencionada. Había pasado tanto tiempo desde que su nombre había sido mencionado. "Si no salve a aquellas personas fue porque resultaron ser traidores, pero quiero que recuerdes algo," volteó a verla "El hombre que bien conoces recibió un trasplante una semana después de su accidente."

Lágrimas comenzaron a salir de los ojos de K, se limpió unas cuantas y se disculpó para después caminar por el pasillo en busca de un lugar donde poder estar sola.

"Quizá no te salvé la vida a ti, K," murmuró Tempa "Pero salvé la vida del hombre que amas. Nunca existió el favoritismo."

Nowaki despertó semanas después y el doctor que estuvo a cargo de su cirugía dijo que por su buena condición física y salud ayudó demasiado para que saliera del coma, pero que eso no lo libraba de lo que seguía después. Aunque se negó al principio, el pelinegro tuvo que estar en terapia por unos días para que se pudiera dictaminar que todo estaba bajo control.

"Buenas noticias, Nowaki," le anunció Tsumori cuando entró a la habitación del mencionado una noche "El doctor Kishitani dice que podrá darte de alta la semana que entra."

"No puedo esperar," comentó con una pequeña sonrisa.

"Por cierto, Tempa-san me dijo que te entregara esto," sacó una carpeta de su chaqueta y se la entregó al de ojos azules, quien la abrió rápidamente para ver su contenido.

En el interior de la carpeta había fotografías en donde el profesor de literatura salía en todas estas en diferentes lugares y adjuntos estaba una lista de lugares donde, según explicaba el documento, el castaño había ido a preguntar información sobre el paradero del asesino. Todo esto había dejado a Nowaki con cara de sorpresa y no pudo evitar soltar una pequeña risa.

"¿Qué es tan gracioso?" preguntó el farmacéutico mientras observaba las fotografías "Este era el hombre a quien debías proteger, ¿no?"

"Así es," respondió "Pero creo que mi trabajo aun no ha terminado."

oOOo

Se miraron en silencio por unos segundos sin que el pelinegro soltara la mano del profesor. Hiroki aun no podía creer lo que veía, como si sus oraciones mas profundas hubieran sido concedidas mientras que Nowaki le seguía sonriendo como si nada.

Con un poco de fuerza jaló el brazo del castaño para levantarlo y quedara justo enfrente del cuerpo del más joven. "Ha pasado mucho tiempo, Hiro-san," dijo sin borrar su sonrisa "Mais voues êtes mignon comme toujors."

El castaño aun no decía nada, solo hizo un pequeño gruñido mientras colocaba su mano libre en el pecho del pelinegro para separase un poco. Miró al menos con el ceño fruncido y sin que el otro se lo esperase, lo golpeó en la mejilla con todas sus fuerzas.

"¡Eres un idiota!" le gritó mientras se soltaba y salía corriendo de ahí.

Por su parte Nowaki se aturdió un poco por el golpe pero no pudo evitar sonreír divertido. No esperaba tal respuesta de parte del profesor pero eso, en vez de molestarle, hizo que pensara que las cosas serían mucho más divertidas.

Hiroki dejó de correr cuando ya se había alejado del parque, confundido al darse cuenta que el de ojos azules no había ido detrás de él, lo que lo molestó aun más. Ahora no se sentía con ganas de regresar a casa, tenía que desahogar su enojo y la mejor manera era ir a la librería de sgunda mano.

Ya estaba atardeciendo cuando caminaba de regreso a su departamento con una bolsa llena de libros en mano y de mejor humor, pero seguía algo molesto sobre el inesperado regreso del asesino. ¿Por qué había tardado tanto en hacerle saber que se encontraba vivo? Eso le preguntaría cuando se lo topara nuevamente, la verdadera pregunta era ¿hasta cuándo?

La respuesta se respondió por sí sola, por segunda vez consecutiva, cuando encontró a Nowaki frente a la puerta de su departamento.

"Justo a tiempo, Hiro-san," le saludó sonriéndole "Ya iba a salir a buscarlo."

"¿Qué haces aquí?" preguntó sorprendido "¿Cómo supiste que ahora vivo aquí?"

"No fue difícil," respondió "Creo que olvida a lo que me dedicaba."

"Eso no responde a porque estás aquí."

Caminó hasta el profesor hasta que quedaran a solo centímetros de distancia, "Vine por una respuesta."

"Esa debería ser mi línea," dijo mientras se hacía un lado para pasar, empujando el brazo de Nowaki en el proceso. Sacó su llave de su bolsillo para abrir la puerta, pero antes que pudiera insertarla una mano grande y cálida lo detuvo.

"Quise venir antes, Hiro-san, pero—"

"No pienso escuchar de tus excusas," le interrumpió mientras ahora si insertaba la llave y giraba la perilla intentando abrir la puerta para entrar al departamento sin dejar pasar al de ojos azules, lo que fue totalmente inútil porque el más joven ingresó al lugar sin problemas.

"Si no quiere escuchar, le mostraré," dijo mientras se quitaba la camisa.

"O-Oye, tú—" pero calló de repente al ver los vendajes en el torso y hombro izquierdo del joven.

"Recibí tres disparos al querer matar esos hombres," explicó "Perdí mucha sangre cuando la ayuda llegó y al querer salvarme caí en coma. Estuve así por varias semanas y tuve que tomar terapia una vez que desperté antes de que pudiera venir a buscarlo." Tomó una de las manos de Hiroki y la colocó sobre una herida de su lado derecho de su pecho "Hiro-san…"

"No te entiendo," dijo con voz quebrada y bajo la mirada "Deberías odiarme ya que por mi culpa te hirieron."

"Para nada, estoy orgulloso de estas marcas, porque si alguna de esas balas lo hubieran tocado… jamás me lo perdonaría."

"Hiro-san," le llamó "He dejado esa vida atrás y ahora pienso empezar de nuevo. Tengo dos trabajos de medio tiempo y un departamento. Quiero que empaque solo lo necesario y después vndremos por—"

"¿Huh? ¿Empacar?" le interrumpió confundido y levantó la mirada "¿Qué es lo que tramas?"

"Que se venga a vivir conmigo."

"¡No puedes obligar a alguien así de la nada!" exclamó molesto "Además, ¿Qué te hace pensar que me iré a vivir contigo?"

"Tempa-san, mi jefe, me informó que usted ha estado buscándome," las palabras hicieron que los ojs marrones del profesor se abrieran de par en par "Hospitales, morgues, funerarias, hasta en prisiones. Eso me da a entender que ya tiene una respuesta, Hiro-san."

"Ambas cosas no tienen nada que ver," intentó excusarse.

"Para mi si existe una cosa en común."

"Solo quería saber si estabas vivo o muerto, solo eso," dio media vuelta para darle la espalda "No confundas las cosas."

"Entonces solo quiero que responda a mi propuesta, ya la conoce, solo tiene que contestar."

Se quedó en silencio y contestó sin darle la cara a Nowaki. "…No."

"Entiendo… lamento la intrusión—"

"Escucha primero," volteó a verlo un poco apenado "No me iré a vivir contigo, sin antes… c-conocerte m-mejor. Además, firme el contrato de arrendamiento por un año y— ¡O-Oye!"

El de ojos azules de había abalanzado en contra del mayor sin dejarlo terminar y al no poder con el peso, ambos terminaron en el piso con Hiroki debajo de Nowaki.

"Un año es todo lo que necesito, es más…" acercó su rostro al del castaño "Apuesto que será en menos tiempo."

"Eso lo veremos."

"¿Acaso piensa jugar, Hiro-san?" preguntó pícaramente "Porque ahora tengo tiempo y las ganas sobran."

"N-No te emociones…"

"Lo siento, demasiado tarde," susurró mientras acortaba la distancia entre ambos.

END


Lo demás se los dejo a su imaginación ;)

Muchas tenían bastante curiosidad sobre la historia de Nowaki, espero que ya no haya dudas al respecto. Oh y si se preguntan, ¿Nowaki estaba enamorado de Iván? La respuesta es no, era mas un amor fraternal entre los dos, aunque debo admitir que si lo pensé.

¿Todavía quieren un lemon después de lo largo que salió el omake? Desde un principio decidí que no lo incluiría pero me estoy animando a escribirlo. Segundo omake o historia aparte, aún no lo sé. Primero tengo que tener la perversión— es decir, el humor para escribirlo.

Espero que les haya gustado, dejen reviews con sus comentarios.

Mata ne~