II

"Palabras prestadas"

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Los niños presentes en el salón soltaron un grito de júbilo al oír el timbre de la escuela sonar, indicándoles que por fin podían retirarse a sus hogares. Sin embargo Itachi Uchiha, primer hijo del matrimonio de Sasuke Uchiha con Sakura Haruno, siguió sentado en su butaca, observando la pequeña tarjeta de felicitación que había hecho ese día, pero que no había logrado terminar.

— ¿Pasa algo, Itachi-kun? —Preguntó su maestra, mientras se acercaba a él.

— No pude terminar mi tarjeta, profesora. —Respondió el pequeño de unos seis años, con la mirada baja y un pequeño puchero en su rostro.

—Oh vamos, no te falta mucho, aún puedes terminarla —le dijo sonriente, tomando la tarjeta. Era una hoja de papel doblada, por el frente decía "¡Feliz día papá!" Y había purpurina y otros pocos elementos de decoración, era una tarjeta simple, pero linda. Lo único que faltaba era el texto al interior de la tarjeta. — ¿Qué te parece si piensas que escribir esta tarde, y mañana la terminas? —le animó. El chico asintió levemente y tomando la tarjeta, se levantó.

— Gracias profesora —murmuró con una pequeña sonrisa y salió del aula.

Suspiró, mientras caminaba por las calles de la aldea. Realmente el camino de la academia hacia su casa no era muy largo, pero le gustaba caminar tranquilamente disfrutando de lo lindo, y luego pasar por el interior de la antigua Villa Uchiha a toda velocidad, le daban mucho miedo todas esas casas vacías. "Solo es un montón de madera, es muy tonto que tengas miedo" recordó que alguna vez le había dicho su padre con voz dura, cuando lo acompaño a un entrenamiento. Él sólo se avergonzó y bajo la mirada.

Si, como si el pasado regresara a la vida, Sasuke Uchiha cometía el error que su padre alguna vez cometió con él: no le demostraba a su hijo que lo amaba. Claro estaba que la naturaleza de Sasuke no era una muy cariñosa, el siempre sería un hombre de pocas palabras, medias sonrisas y carácter duro; pero mientras que su esposa entendía como sus acciones decían los "te amo" que su boca no podía pronunciar, su hijo aún era muy pequeño para darse cuenta de aquello, e inocentemente creía que su padre no era afectuoso con él por su torpeza y carácter más sensible, como el de su madre. Por esa razón, aquel día en la Academia había sido un tormento: teniendo bastante próximo el día del padre, los maestros les dijeron que debían hacer tarjetas de felicitación para aquel día. Todo iba bien, hasta que se dio cuenta de que tenía que escribir en el interior de esta. "Nee Itachi-kun, ¿no sabías que debes escribirle dentro? Debe ser algo sobre lo mucho que quieres a tu papá", le había comentado una pequeña niña rubia, la adorada hija del hokage. Itachi solo frunció el ceño, ¿qué podía decirle él a su padre? ¡Si su progenitor odiaba las cursilerías! Además el a menudo se sentía como una molestia para él. Tuvo que pasar cerca de una hora sentado en su asiento, preguntándose cuáles serían las palabras correctas para escribir, sin embargo, no sentía que ni una sola buena idea llegara a él.

Estaba tan entretenido en sus pensamientos, que no se percató de que por fin estaba en su hogar, sus pies estaban pisando el corto y fresco pasto de su jardín. Alzo su vista y se encontró con su madre, regando algunas flores.

—Bienvenido a casa, mi pequeño Itachi-kun —le sonrió de manera dulce. Se acercó a él y le plantó un pequeño beso en la mejilla.

—Hola mamá —Susurró apenado. Puede que él fuera más afectuoso como ella, pero también había heredado esa extraña costumbre de su padre de sonrojarse ante ese tipo de cariños. — ¿Cómo están tú y Mikoto-chan? —Preguntó de manera educada.

Sakura tocó su creciente vientre, estaba esperando a su segundo bebé, sería niña y llevaría el nombre de la madre de Sasuke. Ya tenía siete meses, y no pudo evitar sonreír divertida al recordar los celos que había mostrado Itachi al principio "¿Por qué le compran tantas cosas a la bebé y a mí no?, ¿Por qué papá le construyo una cuna?, ¿Por qué todos le traen regalos?" Y las interrogantes seguían, hasta que ella le había dicho que por fin tendría alguien con quien jugar y entrenar cuando quisiera; y eso había sido suficiente para emocionar al chico.

—Estamos muy bien, solo te esperábamos para poder comer —Le contestó. Se adentraron a la gran casa hasta la cocina, donde Sakura tenía los platos servidos, el chico notó que solo había dos.

— ¿Ósea que papá aún no ha llegado de su misión? —Había algo de tristeza en su voz.

— No, llegará hasta mañana. Pero velo por el lado bueno, llegará incluso antes del día del padre. —Dijo, mientras se llevaba su primer bocado a la boca. Observó la cara de preocupación que tenía su hijo. — ¿Pasa algo?, ¿Tuviste un mal día, Itachi-kun?

—Mamá… —Sus ojos se encontraban mirando un punto en el piso— ¿Papá me quiere? —Preguntó con un hilo de voz.

Sakura se sorprendió. ¿Qué clase de pregunta era esa? ¡Por supuesto que Sasuke amaba a su hijo! Tal vez no era como Naruto que abrazaba y le hacía cosquillas a su hija cada que podía, o como Shikamaru que llevaba a su hijo por un helado y luego a mirar las nubes; tal vez no era el tipo de padre que te compra dulces por montón y hace juegos contigo, pero Sasuke Uchiha amaba a su hijo a su propio modo. Le encantaba que lo acompañara a entrenar, en especial cuando practicaban el elemento fuego juntos; lo llenaba de orgullo y por las noches antes de dormir, su esposo no podía parar de contarle sobre lo que habían hecho "… E hizo la bola de fuego a la perfección. Hn, ¿puedes creerlo? Mi hijo es el mejor de todos". Y después ella le contaba sobre cómo le iba en la Academia, y él no dejaba de sonreír con satisfacción. Pero, ahora que lo pensaba, evidentemente eso es algo que sólo ella sabía, e Itachi, siendo tan pequeño, necesitaba hechos más explícitos.

—Tu padre te quiere muchísimo, eso nunca lo dudes —Respondió con voz seria.

— ¿Y por qué nunca me lo ha dicho como tú? —Sentía unas pequeñas lágrimas queriendo salir.

—Itachi —Lo llamó para que la volteara a ver. — Tu papá no usa las palabras porque él prefiere hablar con hechos, y a veces, los hechos se sienten mejor que las palabras. —Finalizo, con voz más suave para tranquilizar al pequeño.

El niño se levantó y fue a abrazar a su mamá. Ella le acaricio el cabello y le secó las pequeñas lágrimas que había alcanzado a soltar.

—No llores, sabes que a tu papá no le gusta eso —Le susurró dulcemente. Él asintió y se separo del abrazo.

El resto de la comida transcurrió normalmente, entre algunos comentarios de Itachi sobre los juegos con sus compañeros y algunas risas de Sakura. Más tarde ese día, mientras ella caminaba hacía el jardín para sentarse a descansar un poco, se topó con su hijo, acostado junto a una hoja de papel y con cara pensativa.

— ¿Qué haces, pequeño? —Preguntó, curiosa. El chico solo frunció el ceño.

—Debo terminar la tarjeta de felicitación para papá… pero no sé qué escribirle. —Confesó, un tanto molesto.

— ¿Quieres que te ayude? —Ofreció. El chico se incorporo sentándose frente a su madre, asintió y le extendió la tarjeta para que la viese. Mientras Sakura pensaba, notó que Itachi observaba su barriga.

— Es tan fácil para Mikoto-chan, ella aun no nace y no tiene que darle nada a papá. —Un puchero le adornaba el rostro. La mujer de ojos verdes solo soltó una risita.

— ¿Y quien dice que Mikoto-chan no quiere ayudarte? Tal vez ella tenga alguna idea —Y pego su oído al vientre, su hijo hizo lo mismo.

— Yo no oigo nada mamá, de seguro esta dormida o algo así, como todos los bebés. —Sentenció, cruzándose de brazos.

— Lo olvide, solo su mamá puede oírla —A la joven mujer le divertía aquello— Creo que tiene algo perfecto Itachi-kun. Trae algo para anotarlo. —Y el chico fue corriendo por una hoja de papel. Su madre anoto algo en él y se lo dio. El niño acerco el papel a sus ojos, impaciente.

— ¡Es perfecto! Muchas gracias mamá, gracias Mikoto-chan —Exclamó contento, dándole un pequeño beso a la barriga de su madre, para luego correr a su habitación, donde tenía sus crayones y así poder escribir lo que a su hermanita se le había ocurrido.

Sakura miraba enternecida a su hijo correr contento a su habitación.

— ¿Puedes creerlo? —Le habló a su vientre, mientras lo acariciaba— Todavía ni naces y ya eres muy querida. —Definitivamente, no podía pedir una mejor familia.

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Era domingo por la mañana, e Itachi ya estaba despierto. Su padre había tardado un poco más de lo esperado en su misión, así que se suponía que debía llegar en cualquier momento de esa mañana, por lo que se había levantado desde las siete a esperarlo. Le había preparado el desayuno —para ser un niño se seis años, era alguien muy listo y habilidoso, justo como su progenitor—, y tenía su periódico y la tarjeta que habría de darle ese día. Se encontraba sentado en su sala, pensativo, cuando escucho como la puerta se abría.

— Estoy en casa —Anunció Sasuke, entrando lentamente, todo sucio.

— ¡Sasuke-kun! —Sakura lo recibió emocionada— Que bueno que ya hayas llegado —Su esposo la besó en los labios, y después le acarició el vientre, a forma de saludo a su hija que aún no nacía.

— Papá —Itachi se puso de pie frente a él, con una tímida sonrisa. Le extendió la mano, justo como su padre le había dicho que los hombres se saludaban.

— Hola, pequeño — Le saludo, y le estrecho la manita, con una media sonrisa, tan característica de él.

— Te preparé el desayuno, papá. —Le dijo el niño, orgulloso de haber preparado el favorito de ambos: omusubi con okaka.

— Parece que tu hijo se acuerda más del día del padre que tú, Sasuke-kun —Bromeó la mujer de cabello rosa, mientras los acompañaba a la mesa.

— Hn. —Sasuke dejo salir una pequeña mueca de agrado hacia su primogénito, y le revolvió los cabellos. Comenzó a tomar su desayuno, estaba realmente orgulloso de tener un hijo tan bueno y talentoso. Aunque él no le tomaba gran importancia a ese tipo de festividades cursis, debía admitir que era agradable un detalle así de parte de su retoño.

— También… —Dijo el chico, con voz tímida— Te he hecho algo. Mikoto-chan me ayudo —Un sonrojo muy tierno llenaba su cara.

Sasuke alzó una ceja y miró interrogante a su esposa. Ella sólo le sonrió ampliamente y con un ademán le indico que recibiese el presente. Itachi se acercó y le entregó una tarjeta de color azul. La miró por un instante, reconociendo que estaba bien adornada, pero no demasiado como para resultar empalagosa. La abrió y leyó el contenido.

Papá:

Hoy es tu día, y quiero decirte que te quiero mucho. Eres un gran ninja, y el mejor papá que alguien pudiera desear. Mikoto-chan y yo queremos decirte que somos muy afortunados. Eres el mejor papá del mundo.

Con cariño, Itachi.

Claro, conciso y concreto; justo como se le debía de hablar al mayor de los Uchiha.

— No seas amargado, Sasuke —Su mujer le dijo al oído, dándole un pequeño codazo— Tu hijo quiere sentir tu cariño.

Posó su vista en Itachi, que esperaba expectante alguna reacción de parte suya.

— Ven —Le indicó. Él se acerco, entre temeroso y decidido. Entonces su padre le dio un abrazo. No era un agarre demasiado fuerte, pero tampoco demasiado flojo. No pudo evitar sentir felicidad en su interior, ¡a su papá le había gustado su regalo!— Gracias. —Le susurró, lo suficiente para que sólo él lo escuchase. Se separó de él, y en silencio se sentó a tomar también su desayuno.

Podía ser que lo escrito en la tarjeta fueran palabras prestadas por su hermanita, pero no por eso eran menos verdaderas. Miró a sus padres, y sintió que, a pesar de que a veces fueran complicados, los amaba como a nada en el mundo.

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Notas: Solo tengo algo que decir sobre este fic: XD. Esta más dulce que una caja de chocolates. Comenten si esta del asco, si esta pasable o si les gusto.

Muchísimas gracias por leer.

Pudin.