III

"Infierno"

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El frío merodeaba por todos los rincones vacíos de la casa, tratando de acechar al par de jóvenes que se encontraban dentro de la cama. Era una helada mañana de invierno, y Sasuke y Sakura habían decidido permanecer en la cama, abrazados, hablando y dándose muestras de afecto de cuando en cuando. Estaban revueltos entre un montón de sábanas y frazadas que Sakura había sacado después de haber sentido lo frías que estaban las manos de su novio. Él la tenía abrazada por la cintura, mientras que ella tenía su rostro rozando el pecho de él.

—Sasuke-kun… —Llamó suavemente. El susodicho acarició con su pulgar la piel de su cintura, indicando que la escuchaba. — ¿Esto es el cielo? —Sasuke pudo sentir cómo sus labios se curvaban en una sonrisa, sobre su pecho. Resopló.

—Sabes que no creo en esas cosas —Replicó. Ella alzó su rostro para encontrarse con los ojos de él. Le dedicó un puchero, a lo que el chico sólo le evitó la mirada, no quería caer en los juegos de cursilerías de su novia.

—… Yo sé. Pero a veces todo parece demasiado bueno. —Susurró, aún mirándole. Él volvió los ojos hasta encontrarse con los verdes de ella.

Sakura conocía perfectamente esa mirada. La que era penetrante y parecía perforarle el alma. Sus ojos negros, clavados en los color esmeralda de ella, sin un solo parpadeo, sin un solo deje de duda. Seguros y —podía jurar— cálidos. La mirada que, sabía, sólo era para ella, en esos momentos en que nadie estaba con ellos.

No necesitó nada más. Poco a poco se acercaron hasta eliminar la distancia que separaba sus rostros, y sus bocas se unieron en un beso. Se entretuvieron un par de minutos jugueteando únicamente con sus labios, delicada y pausadamente, hasta que finalmente sucumbieron ante el deseo abrasador que se provocaban mutuamente. Sus lenguas comenzaron a acariciarse de forma lenta, tomándose su tiempo para examinarse a fondo. Se separaron casi obligadamente, pues el aire les hacía falta.

Plantó un pequeño beso en la nariz de él y escondió su cabeza en la curvatura de su cuello. Con el tiempo había aprendido que en realidad, Sasuke prefería ese tipo de caricias pequeñas. Pero era un secreto, y ella siempre tenía que fingir que no veía sus sonrojadas mejillas. Él colocó su barbilla sobre la cabeza de la chica.

El silencio inundó la habitación. No era del tipo incomodo, en realidad era del tipo que suele hablar por sí solo. La joven cerró los ojos, disfrutando de la simplicidad perfecta de ese instante. El Uchiha siguió moviendo apenas sus dedos sobre la piel desnuda de ella. No creía en el cielo o el infierno. Era la crudeza del mundo y nada más.

Si existía el infierno, él ya lo había visto. Había llegado a él siendo un niño, teniendo que cargar por años con el peso de algo que no era su culpa; pero que se transformó en su pesadilla más grande, en rencor inmensurable, en la venganza de su vida. Había estado en el infierno sin haber hecho nada para merecerlo.

Y joder, ella lo había cambiado.

La vida con Sakura era una paz que no sentía desde que tenía unos cinco años, cuando era aún muy pequeño para comprender algunas cosas. Quizá ese era el cielo, pero ¿cómo un hijo de puta, vengador, cruel, como él, merecía de repente ese cielo? Era tan ilógico. Tan irracional. Tan Sakura.

Sin embargo, ¿a quién le interesaba? Él hubiera matado por esa vida con ella. La hubiera tomado pesara a quien le pesara, con o sin el permiso de la persona que fuera.

Qué importaba. Cielo, infierno, realidad, sueño, ilusión; fuese lo que fuese, no permitiría que cambiase. Ella era su paz, y eso era lo único que necesitaba saber.

Acercó sus labios al oído de ella, y puso un mechón detrás de la oreja.

—Gracias. —Fue firme, pero casi inaudible. Sakura subió sus manos hasta hundir sus dedos en el cabello azabache del chico. Él se retiró de su oreja y bajó su rostro para volver a fundir sus labios en otro suave beso.

Y en ese instante lo supo. Supo que incluso ella hubiera podido hacer del infierno, la estancia más cómoda.

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Notas: Resulta que no puedo vivir sin poner a estos dos en una vida de miel. Necesitaba escribir algo lindo, y esto ha salido, espero que no sea empalagoso y tontamente cursi.

Me inspiré en una escena de FMA donde Roy Mustang dice (acerca de los hermanos Elric) "si existe el infierno, esos dos ya lo han visto". Y no me podía quitar esa frase de la cabeza, quedaba tan bien para Sasuke.

En fin, gracias de verdad por leer, me encantaría tener su apreciada opinión (mala o buena) en un review.

Pudin.