Después de tanto tiempo por fin puedo actualizar este fic y próximamente lo haré también con el de Skins, espero que esta parte no le aburra y que perdonen las faltas de ortografía o letras de más o de menos.

Serie: Merlin (BBC)
Pareja: Arthur/Merlin

o-o-o-o-o-o-o-o-o

Habían sido días terribles para Merlin, no podía comprender un mundo sin Arthur, no uno donde tener que ayudar a los pedantes caballeros y damiselas de otros reinos era su principal labor, con molestia se dedicaba a cumplir órdenes por parte de todos y ciertamente jamás se había visto en una posición tan incómoda, en verdad que Arthur no era tan malo después de todo, ¡bendita la hora en que lo venia descubriendo! Lo peor de todo era que a su príncipe ni siquiera se lo había cruzado por casualidad, siempre en entrenamientos y eso ya era mucho decir porque la gente rumoreaba que era la primera vez en años que el príncipe mostraba tanto ímpetu contra quienes se entrenaba.

Eran ya cinco largos días bajo las órdenes de Sir León, que lejos de ser un mandón, tenía cierta condescendencia para con el chico debido a que lo consideraba un verdadero enclenque, no sabía si aquello era una ventaja o una burla, pero al menos con él no tenía problemas. Al llegar a la casa de Gaius se encontró con que el anciano estaba en el castillo, Merlin miro con desesperación hacia la enorme construcción, en verdad extraña a Arthur, no podía negárselo y no tenia porque seguirse engañando, pero resultaba que ahora el príncipe prescindía de sus servicios, era verdad todo eran patrañas.

Se arrojó a su cama y casi de inmediato se quedo dormido, considerando que casi todo el tiempo lo habían mantenido ocupado, ya no tenía tiempo de vigilar a Morgana, bueno, si no lo podía hacer con Arthur, mucho menos con esa mujer. No sabía hasta que punto aquello podría tener consecuencias, pero como fuera, su función ahora estaba lejos de seguir salvaguardando la integridad del futuro rey de Camelot y esa sola idea lo estaba matando. -¡Merlín! –una voz gruesa y muy fuerte lo hizo levantarse de golpe, se dio cuenta de que tenía las sabanas alrededor, lo que daba a entender que Gaius ya se había pasado por ahí. -¡Merlin! –ahora la voz sonaba desesperada y como si estuviera sufriendo, de inmediato supo que se trataba del Dragón, así que sin pensárselo mucho tiempo salió rumbo al claro donde ya se había vuelto costumbre encontrárselo después de que escapara de las cavernas del castillo.

Hacia alfo de frio y no se le había ocurrido llevarse ropa para abrigarse, aunque a la llegada de gran Dragón, las cosas se pusieron mejor, el viento que desprendía en su descenso seguía siendo impresionante y su tamaño no dejaba de asombrarlo; aunque ser un Dragonlord no era tan común, no estaba seguro de que alguna vez pudiera dejar de temerle. -¿Qué haces joven mago? ¿Acaso ya no te importa la seguridad del joven príncipe? –Merlin no entendía porque aquel Dragon siempre los trataba como unos niños, aunque comparando edades… -Tu misión es protegerle y ahora mismo estas más alejado de él que nunca, sin mencionar que la bruja ha continuado planes que ni siquiera imaginas. –el regaño definitivamente era de lo más normal y el joven mago las comprendía muy bien.

-Es Arthur quien me ha alejado de su lado y no puedo hacer nada. –el rugido del Dragón lo hizo callar de pronto. –Vale, sé que eso no es impedimento pero… -no sabía cómo decirle al Dragón que se había enamorado de Arthur y que ahora las consecuencias podrían ser peores que si lo dejara solo con Morgana. –No sé si pueda seguirlo por más tiempo, él se está convirtiendo en el centro de mi vida y… eso me confunde. –no lo dijo directamente, pero al menos estaba siendo sincero.

-¿Cuántas veces he de repetirte esto Merlin? –los ojos del Dragón brillaron por unos momentos. –Tú y Arthur están destinados a estar juntos por siempre, sin ti el no será nada y tu sin él tampoco. –movió sus alas en señal de ida. –Tienes que estar de nuevo a su servicio o ambos perecerán, lo mismo que Camelot y todo Albion. –el brinco que dio fue impresionante y cuando ya estaba en el aire Merlin pudo sentirse desfallecer, ahora estaba obligado a que Arthur lo regresara a su antiguo puesto y eso sería como si Uther dejara de perseguir a los hechiceros.

o-o-o-o-o-o-o-o-o

Las mañanas siempre eran maravillosas, la gente de Camelot madrugaba para empezar con sus quehaceres pues era imperativo mantener el comercio entre el propio pueblo y otros reinos para que siguieran siendo los más fuertes de la región, eso era algo que se venía dando desde la llegada de Uther Pendragon como rey. Aunque la mayoría esperaba un futuro mejor con el heredero, Arthur, quien esa mañana se sentía más mal que bien. Haber echado a Merlin de esa forma lo tenía realmente preocupado, pero en su mente estaba seguro de que era necesario, no podía permitir que ambos cruzaran la línea más delgada de todas, aquella donde la amistad deja de serlo para convertirse en algo más.

Porque eso era lo que en realidad estaba pasando sobre todo en los últimos meses, cuando mirar a Merlin como un amigo se había vuelto cotidiano, aunque seguía tratándolo casi de la misma forma que al principio, aun así era incomprensible que él, Arthur Pendragon, heredero al trono de Camelot estuviera olvidando sus verdaderos objetivos a la hora de mirar a su sirviente. Al verse solo en aquella habitación, sin nadie que estuviera a su lado con el desayuno o gritándole que era un príncipe perezoso y regordete. En verdad que necesitaba a Merlin.

Con la mayor de las calmas se levanto y se cambio de ropas, siempre tratando de que en cualquier momento apareciera su sirviente y le gritara muchas cosas, que su voz inundara la habitación con estupideces que lo único que provocaban era la felicidad de Arthur, pero no, no podía pasar, no cuando lo había corrido de esa manera. Unos minutos después se encontraba en el comedor, ahí estaba también su padre y Morgana, aquella a la que ambos protegían, en un principio el desayuno fue silencioso, con los sirvientes yendo de un lado a otro, nada mejoró cuando vio a Gwen, quien le recordó a Merlin con tan solo mirarla, no que se parecieran, sino porque siempre les atendían juntos.

-Tengo entendido que ya no tienes sirviente. –la voz imperiosa de Uther invadió el salón, Arthur solo pudo mirar de reojo a Gwen que hizo lo mismo, pues ambos sabían la principal razón. –Ese chico me resultaba más útil de lo que crees. –aquello sorprendió a todos, incluso a Morgana. –más de una vez intercedió por ti y por nosotros. –eso era verdad, pues aunque nadie lo supiera Uther le tenía confianza a aquel muchacho, mucha más de la que podría tener a cualquier otro. –Pero el caso es que debes buscar otro, un Rey o Príncipe jamás debe atenderse a sí mismo. –esa era más bien una orden, con una voz que no le daba mayor importancia.

-No, Merlin solo se ha ido por unos días. –Uther apenas miro a su hijo, las que si pusieron mayor atención fueron las dos chicas que estaban ahí. –al parece Gaius necesitaba unas yerbas… y la única persona en que confía es Merlin… así que por eso lo mandó… y luego pidió más días a la hora de crear una poción… si, una que ayudaría a los aldeanos de Camelot para el crecimiento de sus… cosechas. –no sabia porqué estaba dando esa excusa, pero necesitaba hacerlo o su padre le buscaría otro sirviente y eso sería peor.

-Si era solo para eso está bien, siempre que regrese pronto, de lo contrario será mejor que alguien más te sirva. –esa sí que parecía ser una sentencia definitiva y ponía a Arthur en un verdadero predicamento, por ningún motivo se rebajaría a pedirle a Merlin que regresara, pero tampoco quería que alguien más ocupara su lugar. El resto del desayuno hablaron sobre otras cosas, en especial los extraños acercamientos de gente poco común en los alrededores de Camelot.

Como todas las mañanas fue a su entrenamiento, por la tarde recibirían a miembros de la corte del Rey Edrian del norte, quienes venían con amplias expectativas de alianza contra aquellos que intentan conquistar sus tierras. Por ahora tenía amplias expectativas de los caballeros contra los que se enfrentaría, entre ellos estaba Sir León, el mejor después de él. Las batallas fueron poco duraderas y cuando por fin tuvo enfrente a su principal adversario las cosas se pusieron más interesantes, aunque con el enojo que tenía guardado adentro desde que estaba sin Merlin aquel hombre tenía pocas posibilidades de victoria.

Se ponía a pensar en cosas realmente extrañas, como era posible que algo así pudiera ocurrir, pensar en un sirviente como algo mas era inverosímil, mucho más cuando se trataba de otro hombre, pero, ¿Cómo había pasado? Es decir, siempre lo consideró un inepto, un inútil, jamás hacia bien las cosas, tenía muchos errores, era torpe y inconsciente, siempre tan delgado, tan inocente, con una sonrisa que en verdad era tierna, piel extremadamente tersa y unos labios tan apetecibles que… no. No podía seguir pensando de esa forma, con fuerza atacó a Sir León quien a duras penas pudo mantenerse en pie. Pero era cierto, le gustaba Merlin, no sabía como había pasado pero de un momento a otro deseaba poder tocarlo mucho más que como sirviente o amigo, quería besarlo.

Todo aquello quedó confirmado cuando pudo ver que Merlin parecía corresponderle, cuando se dio cuenta de que lo miraba de distinta forma, la manera en que lo seguía, su extrema fidelidad, parecía mentira que alguien fuera tan perfecto, tan leal, tan bueno y era eso precisamente lo que más le atraía de él, su modo tan inocente de ser, pero al mismo tiempo valeroso e impetuoso, algunas veces infantil y tierno, ¿Quién no podría enamorarse de Merlin? Estaba claro, solo era cuestión de tiempo para que cayera en sus redes de amor, porque eso era lo que le demostraba Merlin, un amor incondicional. Pero no quería hacerle daño, no cuando sabía que su prioridad era Camelot y no podía rendirse a sus deseos por Merlin tan fácilmente. De un solo movimiento tiró a Sin León, poniéndole la espada en la yugular, el príncipe lo venció una vez más.

o-o-o-o-o-o-o-o-o

Merlin tuvo mucha suerte al ser enviado a su casa unas horas antes de lo normal, al llegar se encontró con que Gaius le esperaba con una buena cena, quizá previniendo que llegaría a esas horas, el joven mago se puso contento, era lo mejor que le pasaba en una semana y sin duda lo gozaría a más no poder, porque no estaba seguro de cuando repetiría, al sentarse notó que el anciano le miraba de manera extraña.

-¿Pasa algo Gaius? –preguntó, aunque ya estaba comiendo como desesperado la carne de cerdo que estaba bastante bien preparada, sin embargo, el anciano tardo unos minutos en contestarle, usual cuando le diría algo importante, pero el chico estaba más preocupado por comer que por otra cosa.

-Arthur ha solicitado que regreses a su servicio. –casi se atraganta al oír esa noticia, ¿en verdad era eso posible? Podía volver con Arthur. –Pero… -Merlin rodó los ojos al escuchar esa palabra. –Será solo de prueba, pues considera que tu castigo no ha sido el suficiente. –para el chico era más que suficiente, de ahora en adelante estaba seguro de que sería mucho más atento, hablaría menos y provocaría que Arthur lo quisiera siempre a su lado, aunque sea solo como sirviente.

-Era cuestión de tiempo, Arthur no puede vivir sin mí. –dijo con autosuficiencia, lo que provocó la risa de ambos, Gaius también había estado preocupado por lo que estaba pasando, pero al menos ahora podría dejar de escuchar los gemidos de Merlin llamando a Arthur para que le perdonara, era algo que no le diría al chico ahora, pero que le demostraba muchas cosas, cosas que sabía que traerían problemas, pero que no destruiría porque si, no cuando podría hacer feliz a Merlin.

Justo después de cenar, Merlin corrió a la explanada del Castillo, desde la que se podía ver todo Camelot y mas allá, una de las vistas más hermosas y en la que se sentiría muy feliz pues por fin volvería con Arthur después de tan terribles días. Era como una forma de celebrar su regreso, pues era una nueva oportunidad para demostrarle al príncipe que en verdad le era útil, cuando llegó el viento le pegó de lleno en el rostro, pero no le importo, solo se acercó mas a la orilla y contemplo todo, incluso el cielo se veía más hermoso de lo normal.

-No imaginé que te encontraría aquí Merlin. –la voz de Arthur le llegó tan de golpe que creyó que estaba alucinando, aun así se giró lentamente y el rostro tenue de su amado apareció de entre las sombras, mirándolo con media sonrisa. -¿Has aprendido la lección? –preguntó el futuro rey, acercándose y quedando al lado del sirviente.

-No sé de que hablas, más bien yo te preguntaría lo mismo. –contestó como si nada el otro, lo que provoco que Arthur abriera la boca con sorpresa, dejando en claro que Merlin seguiría siendo él mismo y aunque no permitiría que fuera lo contrario, aquella insolencia no se quedaría así nada más.

-Sabes muy bien que no te necesito, que estas de nuevo conmigo solo porque… porque… porque muchas de tus amigos me lo pidieron. –contestó con aparente molestia, mirándolo con una ceja levantada, tratando de no echarse a reír. –Con seguir otro como tu sería mucho más fácil que tirar una piedra al lago. –agregó, comenzando un juego de dimes y diretes muy común entre ellos, de hecho, esa podría ser la forma en que realmente se llevarían siempre, no necesitaban de palabras de amor, no cuando eso ya lo sabían, al menos en sus corazones y aunque aun no lo externaban, sabían perfectamente que de ahora en adelante serian más sensatos para con el otro.

-¿Por qué no admites que sin mí no podrías ni vestirte? –le preguntó ya con media sonrisa, comprendiendo que a pesar de todo, Arthur también le había extraño y eso lo extasiaba, pues ahora sentía muchas más necesidad de estar a su lado.

-¿Y porque no admites tu que sin mi tu vida sería muy aburrida? –Arthur sentía la necesidad de bromear toda la noche con Merlin de ser posible, pues en verdad que había extrañado eso y se notaba a leguas que Merlin necesitaba descargar ternura con alguien. El príncipe ya comprendía sus sentimientos por el Mago, pero temía por este, así que sería mejor mantenerlo así, antes de que alguien se enterara y lo utilizara en su contra, eso sin contar que su padre podría quitarle a Merlin en un segundo, preferiría verlo con alguien más, antes que muerto, quería que Merlin fuera feliz y si eso conllevaba sacrificar su propio amor, pues que así fuera.

o-o-o-o-o-o-o-o-o

Cerca de ahí, desde uno de los ventanales, Morgana veía la escena del reencuentro de Arthur con Merlin, llevaba tiempo sospechando que aquella relación era demasiado extraña para catalogarla como simple, el príncipe basaba muchas de sus conversaciones en Merlin y este en Arthur, ambos estaban siendo demasiado obvios a sus ojos como para negar que ya no sentían solo amistad el uno por el otro, sin embargo no daban el siguiente paso y eso era desesperante, pues si Arthur llegara a tener una relación con Merlin, entonces Uther tendría que desheredarlo, era más que conveniente que se unieran. Una sonrisa de odio se formó en el rostro de la chica, un nuevo plan estaba por comenzar.

Continuara…

o-o-o-o-o-o-o-o-o

Pues es el tercer capítulo, espero que haya cumplido con sus expectativas y desde luego agradecería un RW aunque no lo merezca por la tardanza. Saludos a todos.