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El albedrío de los condenados
Capítulo 5: No a menos de cien
—Tenemos que hablar, ahora.
El muchacho se apartó de la puerta para evitar que el ninja lo arroyara al entrar sin esperar respuesta.
—Claro —contestó frunciendo levemente el ceño como única muestra de la sorpresa y el desconcierto que, seguramente, sentía al recibir una visita a tan altas horas de la noche—. ¿Ocurre algo Kakashi-san?
El jounin se giró hacia él. Estaba claro que algo pasaba, jamás había visto a Kakashi tan agitado. De hecho, nunca lo había visto preocupado por nada en realidad. Tal vez, preocupado no fuera la palabra, sino, desbordado. El siempre seguro de sí mismo, Hatake Kakashi, lucía incapaz de mostrar su habitual calma y control sobre la situación.
—Sai —la voz del ninja sonó como un gruñido—. Sé que no hemos tenido mucha relación, pero también sé que Naruto y Sakura te consideran un amigo, de modo que pensaré que tú los valoras de la misma forma ¿Me equivoco?
—No… —contestó el muchacho mirándolo con preocupación—. ¿Acaso hay alguna novedad de Naruto?
Kakashi negó con la cabeza.
—Es Sakura. Tiene problemas —explicó el jounin—. Ella nos necesita… Ha cometido un error.
Por toda explicación, Kakashi le tendió la carta que había encontrado al despertar en el salón de la pelirrosa. En ella, la chica escribía las razones para marcharse y les pedía perdón por ello. El papel estaba arrugado, cómo si el jounin lo hubiera estrujado en su puño con furia. Y al leerlo, Sai no pudo contener en esa ocasión, una expresión de sorpresa.
—No puede ser… —musitó Sai—. Tenemos que detenerla antes de que cometa una locura.
—Me temo que ya lo ha hecho —dijo Kakashi abatido—. Ha liberado a Sasuke y se ha marchado con él. Traté de detenerla pero me drogó… Debí verlo venir.
—¿Quién más lo sabe? —preguntó Sai con ansiedad.
—Nadie. Pero no tardarán en descubrir que Sasuke ha escapado y lo relacionarán con Sakura, es cuestión de tiempo que se enteren de todo —suspiró el jounin pasándose una mano por la cara.
—Les perseguirán como a perros —susurró Sai comprendiendo la magnitud del asunto—. Aunque he de admitir que no es fácil atrapar a Sasuke.
—No es Sasuke quien me preocupa —confesó Kakashi—. Cuando encuentren a Sakura con él ya sabes lo que pasará…No van a capturarla, Sai, no van a arriesgarse a concederle un juicio que confronte a las aldeas y ponga en peligro la Alianza. La matarán, el castigo por lo que ha hecho es la muerte.
Sai palideció, casi había olvidado respirar.
—Supongo que tampoco podemos contar con que Sasuke la proteja —suspiró el chico.
—Se deshará de ella en cuanto deje de serle útil —gruñó Kakashi con desprecio—. Ya ha tratado de matarla antes.
—¿Qué vamos a hacer? —preguntó el muchacho seriamente—. Si has venido a contarme esto es porque quieres que te ayude. No podemos ocultarlo mucho tiempo, de modo que dime cual es tu plan.
—Tenemos que encontrarla antes que la Alianza —dijo Kakashi—. Cuando se sepa que Sakura ayudó a Sasuke, Tsunade no podrá protegerla, y por mantener la paz entre las naciones ninja se verá obligada a condenarla. Sin embargo, si nosotros conseguimos encontrarla y llevarla a Konoha, podrá ser juzgada bajo la jurisdicción de nuestra aldea.
Sai asintió pensativo.
—¿En quién crees que podemos confiar? —preguntó finalmente.
—Debemos informar a Tsunade de esto —aseveró firmemente el jounin—. Ella nos ayudará aunque oficialmente se vea obligada a apoyar la decisión de la Alianza. Rock Lee siempre ha tenido en alta estima a Sakura y Yamanaka Ino es su mejor amiga, estoy seguro de que podemos contar con ellos.
—¿Sus equipos los respaldarán? —preguntó Sai.
—Es posible… aunque no podemos estar seguros —reconoció Kakashi—. Shikamaru estaba decidido a matar a Sasuke para evitar un conflicto entre aldeas, tal vez piense de la misma forma en este asunto.
—Sasuke no es Sakura —sentenció Sai arrugando levemente el ceño con desagrado.
—Tampoco Sasuke fue siempre el Sasuke que tú conoces —cortó Kakashi con amargura—. Sakura ha roto todas las reglas ninja, ha traicionado a su aldea y nos ha puesto en peligro a todos. Puede que para nosotros no sea así, pero para la mayoría de la gente, ella no será más que una desertora que no merece ningún tipo de ayuda.
—¿Querrá venir con nosotros? —preguntó Sai repentinamente—. Ya sabes lo que quiere hacer, se marchó con él por eso, lo sacrificó todo. No creo que si la encontramos vaya a acompañarnos a Konoha sin más, sabía perfectamente lo que estaba en juego y eligió arriesgarse.
—Me da igual lo que eligiera —espetó Kakashi con furia—. Sasuke es peligroso al igual que todo lo que le rodea. No lo quiero cerca de Sakura, no a menos de cien metros. Es imposible acercarse a él sin salir herido.
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Sakura miró sus manos con los ojos muy abiertos durante unos segundos. ¿Qué estaba pasando? Era sangre, podía verla en sus manos aunque la poca luz de la luna que la iluminaba convirtiera en gris su color escarlata.
Trató de controlar su respiración para tranquilizarse, y agradeció que la impresión hubiera cerrado su garganta de tal modo que le fue imposible gritar. Eso no habría sido una buena idea, Sasuke estaba tan solo a unos metros de ella todavía tumbado en el suelo. ¿La habría atacado él? Porque a esas alturas ya sabía que la sangre que manchaba sus manos era suya, manaba sin pausa de las heridas que tenía en las palmas.
La kunoichi miró con cautela al muchacho aparentemente dormido. ¿Habría podido encontrar la manera de herirla sin hacerse daño? Y si era así, ¿porqué no la había matado directamente?. Sus cavilaciones fueron interrumpidas cuando escuchó un gemido ahogado y se dio cuenta con sorpresa de que provenía de Sasuke.
El chico estaba tumbado en el suelo con los ojos cerrados, pero una expresión de angustia crispaba sus facciones y respiraba agitadamente. El flequillo se le pegaba a la frente, empapado de sudor frío, y todo él estaba tenso. No había que ser muy listo para darse cuenta de que no estaba soñando algo muy agradable.
Sakura se acercó a él con cautela.
—Sasuke-kun —llamó tratando de que se despertara sin tener que llegar a tocarle, sabía que a él no le gustaba el contacto físico—. Sasuke, despierta.
La pelirrosa había acercado una mano indecisamente a su hombro para agitarlo. Pero antes de que llegara a tocarle, él se despertó repentinamente y se incorporó con brusquedad, dándole un empujón con el brazo al hacerlo que la sentó en el suelo.
—¿Qué mierda haces? —reclamó Sasuke con la respiración agitada.
Parecía estar bastante nervioso, incluso asustado. Sakura le oyó contener la respiración cuando se miró las manos y las descubrió llenas de sangre. La chica vio que le temblaban casi imperceptiblemente. Un sonido estrangulado salió de la garganta del Uchiha al verla junto a él y volver de nuevo la mirada a sus propias manos ensangrentadas, tal vez decidiendo si todavía estaba soñando.
—Tuviste una pesadilla —se apresuró a indicar Sakura—. Te clavaste las uñas en las palmas de las manos mientras dormías.
Sasuke sólo gruñó con disgusto y volvió a cerrar las manos al igual que los ojos frunciendo el ceño mientras su respiración se volvía calmada de nuevo.
—Tuvo que ser un sueño horrible para que te hicieras esto —se atrevió a decir la pelirrosa.
—Cállate —atajó Sasuke.
Lo último que necesitaba ahora era escuchar la aguda voz de Sakura parloteando a su alrededor. Estaba bastante familiarizado con las pesadillas, las había tenido continuamente desde la noche en la que asesinaron a su clan. Había temporadas en las que le dejaban descansar y otras en las que le atormentaban noche tras noche, pero nunca había llegado al punto de apretar tanto los puños como para clavarse las uñas y hacerse sangre.
Era por su hermano, estaba seguro de que Itachi aparecía en el sueño a pesar de que no podía recordar exactamente lo que había pasado. Aun así, la sensación de miedo intoxicante, de angustia y dolor todavía estaba demasiado presente en su sistema como para no saber con qué había soñado. Siempre era igual, aunque no pudiera conservar los detalles en su memoria. Patético. Le asqueaba su propia debilidad en ese asunto.
Sakura seguía allí junto a él, con expresión dolida por sus palabras. Aun así, él podía sentir cómo le quemaba su lástima con cada mirada, y eso hacía que su furia creciera. No quería su estúpida compasión, no la soportaba, no la necesitaba, no la había pedido y no la merecía. Él sería capaz de matarla en un segundo si no fuera por el sello de mierda que le había puesto y ella lo sabía, y aun así, aun era capaz de compadecerse de él, de sentir empatía por alguien cuyo único deseo era destruirla a ella y a todos los que amaba. Estúpida, debería guardarse su lástima para su propio patetismo.
Sasuke se levantó. Todavía estaba nervioso por la pesadilla, necesitaba serenarse y recuperar la calma, así que decidió ir a sentarse un rato en la oscuridad alejado de la pelirrosa. Sin embargo, no había dado ni un par de pasos cuando su voz lo retuvo.
—Lo siento —susurró Sakura.
El muchacho se giró bruscamente hacia ella encontrándosela de pie mirándole con los ojos brillantes por la luz de la Luna.
—No es justo lo que Konoha te hizo —continuó la chica—. Nada lo justifica.
A la cabeza de Sasuke acudieron un montón de contestaciones cortantes. "No necesito tu lástima" pensó en decirle, también se pasó por su mente relatarle lo que haría con Konoha una vez que consiguiera librarse de ella. Estaba seguro que después de oír cómo pensaba destrozar su querida aldea, no estaría tan dispuesta a pedirle perdón por lo que Konoha le hizo. Sin embargo no dijo nada de eso. Se quedó en silencio observándola porque ella le había pedido disculpas por todo lo que había tenido que sufrir, por lo que aun sufría. Le habían dicho muchas cosas sobre la masacre Uchiha, pero nunca nadie le había pedido perdón. "No fue culpa tuya" titiló un momento en su cabeza, pero tampoco pudo decirlo, ella era tan culpable como todos los que se habían beneficiado del sacrificio de su hermano.
—… —Sasuke no dijo nada, simplemente asintió casi imperceptiblemente aceptando sus palabras.
El silencio estaba empezando a tornarse incómodo para Sakura, cuando un ruido procedente del oscuro túnel que se adentraba en la guarida de Orochimaru, lo rompió. Ambos se tensaron al instante.
—¿Qué ha sido eso? —susurró Sakura.
—No lo sé, pero conociendo a Orochimaru, no creo que sea agradable —contestó Sasuke colocándose entre ella y la boca del túnel—. Quédate detrás.
Hasta ese momento, Sasuke no se había parado a pensar en las implicaciones reales del jutsu de Sakura. Había tomado el hecho de no poder herirla sin hacerse daño como una molestia que le obligaba a aceptar sus condiciones. Pero ahora que había un peligro real al que enfrentarse, se daba cuenta de lo expuesto que estaba. Él sabía que podía cuidar de sí mismo y que ningún enemigo podría traspasar su defensa, pero ¿y Sakura? ¿Podía ella cuidar de sí misma de igual modo? No. Y por eso ahora se veía obligado a proteger a Sakura para proteger su propio pellejo.
Los ojos del muchacho se tiñeron de rojo con anticipación, preparado para alzar el Susanoo en torno a ellos en cuanto hubiera la más mínima señal de peligro.
—¿Sasuke? —el Uchiha entornó los ojos ante la voz que llegó desde la oscuridad del túnel— ¡JA! Mira, mira que suerte hemos tenido, grandullón.
—Suigetsu —reconoció Sasuke con un deje incrédulo, aunque no relajó su posición.
De la boca del túnel, Sakura vio salir a dos muchachos que caminaban confiadamente hacia ellos, sin reparar en la evidente hostilidad de Sasuke. Uno de ellos era muy alto, la pelirrosa estimó que fácilmente pasaría de dos metros. El otro era más menudo y mantenía una expresión divertida en su cara que se acentuaba por sus extraños ojos violetas y sus afilados dientes.
—Justo estábamos buscándote ¿verdad Juugo? —continuó hablando Suigetsu—. Pensábamos que estarías metido en todo ese rollo de la guerra, aprovechando para darle rienda suelta al Manguekyou, la venganza y toda esa mierda. ¿Cómo te va con eso? La verdad es que nos descolgamos un poco del asunto cuando nos dejaste tirados en la asamblea de los Kages…
Suigetsu dejó unos segundos que la pequeña pulla flotara en el aire para que Sasuke pudiera captarla en todo su esplendor. Y aunque evidentemente, esto no causó ningún tipo de reacción en el Uchiha, sí que consiguió que Sakura no pudiera evitar una pequeña sonrisa por el desparpajo del muchacho, y se asomara con curiosidad sobre el hombro del pelinegro.
—Pero eh, eso es agua pasada ¿no? —Continuó con una sonrisa llena de dientes— Obtuvimos un buen descanso en los calabozos de los samuráis ¿Verdad, compañero? Aunque, entre nosotros, la seguridad es una mierda y no me hagas hablar de la comida.
En esta ocasión, Sakura fue incapaz de contener una pequeña risa sólo por pensar lo mucho que tenía que estar molestando a Sasuke oírlo parlotear sin descanso y sin dejar de soltarle puñaladas verbales. No había mucha gente que se atreviera a hacer eso en realidad.
—Vaya, vaya, así que por fin has cambiado a la zorra pelirroja por una hermosa dama —apreció el espadachín guiñando uno de sus ojos violetas hacia la pelirrosa.
Con un brusco movimiento, Sasuke volvió a ocultar a Sakura a su espalda. Puede que su estúpida verborrea consiguiera hacerle parecer un inofensivo payaso, pero Suigetsu era peligroso. Él le había visto en acción y conocía su sadismo. Y lo mismo podía decir de Juugo, en cualquier momento podía convertirse en una máquina de matar, y aunque él era perfectamente capaz de patearles el culo sin un rasguño, no podía decir lo mismo de Sakura, lo cual repercutía directamente sobre su propia seguridad. Conclusión, no los quería cerca de ella, no a menos de cien metros.
—¿Qué mierda quieres Suigetsu? —gruñó el Uchiha con una fría mirada.
—Siempre tan amable —rezongó el muchacho, y sin mucha preocupación se dejó caer junto a los restos de la hoguera—. Somos un equipo, por eso estábamos buscándote. Después de todo, eres el líder. ¿Qué nombre de bicho nos has puesto ahora?, ¿Hebi?, ¿Taka?,… ¿Pájaro comerrocas volador?
Suigetsu ignoraba sin muchos problemas las miradas asesinas de Sasuke, pues había sacado un pedernal y trataba, sin éxito, de sacar una chispa para volver a encender la hoguera. Juugo por su parte, se había sentado al lado de su compañero cuidándose de ocupar el lugar más lejano al Uchiha.
—En realidad Taka se ha disuelto. Ahora trabajo solo —informó Sasuke sin sentimiento en la voz.
—Sí, ya veo lo solo que trabajas —rió levemente Suigetsu dándole un divertido vistazo a Sakura. Incluso Juugo, amparado por la poca visibilidad, se permitió esbozar una leve sonrisa.
—Eso no es asunto tuyo —replicó el Uchiha estrechando los ojos peligrosamente.
—Desde luego —se apresuró a corregir Suigetsu, no era tan estúpido como para hacer enfadar realmente a Sasuke. Tenía que reconocer que ahora daba más miedo que la última vez que lo vio… y entonces ya daba escalofríos—. Pero de todos modos, ¿dónde está la bruja de Karin? Lo último que sé es que estaba contigo.
—Ahora ya no lo está —zanjó Sasuke llanamente.
—Karin es la chica pelirroja ¿verdad? —preguntó Sakura saliendo de detrás de Sasuke.
Aunque Sasuke no contestó, la pelirrosa sabía que había entendido a qué se refería. Karin era la chica que él iba a matar cuando ella lo detuvo, su antigua compañera a la que había decidido eliminar cuando ya no le servía… cuando se había convertido en una molestia, igual que intentó hacer con ella.
—Ella está bien —dijo Sakura dirigiéndose a Suigetsu y Juugo—. Cuando la capturamos curamos sus heridas.
Sasuke ni siquiera pestañeó
—¿Capturamos? —preguntó Juugo alzando la voz por primera vez— ¿Quién?
—Konoha —respondió Sakura con sencillez.
—¿Eres de Konoha? —se extrañó Suigetsu mirándola con una mueca.
—Sí —contestó ella.
—En realidad ya no —recordó Sasuke sabiendo que a ella le molestaría—. Los traicionaste ¿recuerdas?
Sakura le fulminó con la mirada y él se la devolvió con un brillo de satisfacción al recordarle que no estaba tan por encima de él en cuanto a estándares morales. Ella había traicionado a su aldea huyendo con un criminal enemigo de su villa para cumplir su objetivo, exactamente igual que él lo había hecho a los trece años al acudir a Orochimaru.
—Ah —exclamó Suigetsu con comprensión— Eres cómo Sasuke, entonces.
—No —espetó Sakura con atronadora rotundidad.
—No —proclamó Sasuke al mismo tiempo. Sin embargo, al darse cuenta de que la pelirrosa había respondido lo mismo con tanto ímpetu, de pronto le supo amargo. ¿No? Maldita hipócrita. Puede que no hubiera caído tan hondo como él pero había dado los primeros pasos hacia el abismo, ya veremos lo que queda de su integridad y lealtad cuando haya sufrido de verdad, cuando sepa lo que significa realmente ser una renegada.
—Yo no soy como Sasuke —reiteró la pelirrosa nuevamente—. Yo estoy haciendo esto para salvar a alguien a quien quiero, no por venganza. Y desde luego no pienso hacer daño a mi aldea.
"Por supuesto que no" pensó el Uchiha con desagrado, eso no entraría en los elevados preceptos de "Santa Sakura". Tal vez debería pararse a pensar en lo que había hecho bajo sus intachablemente nobles propósitos, ella había robado, engañado y puesto en peligro a su querida aldea, también había mentido y drogado a Kakashi y por si fuera poco, no le había temblado el pulso a la hora de embaucarlo a él mismo para que hiciera su voluntad por medio de ese jodido sello. Puede que debiera plantearse quién de los dos estaba más cerca del infierno.
—Supongo que crees que ellos te recibirán con los brazos abiertos cuando regreses con Naruto bajo un brazo y la cabeza de Tobi bajo el otro —se mofó Sasuke con crueldad—. Es una pena que ese bastardo de Akatsuki no vaya a dejarte vivir lo suficiente como para comprobar lo equivocada que estás.
—¿Tobi? ¿Tobi el enmascarado de Akatsuki? —preguntó entonces Suigetsu consiguiendo sobresaltarles, ya que, en su discusión ambos casi habían olvidado su presencia y la de Juugo.
—Hmp. Sí, ¿Qué mierda pasa con él? —preguntó ariscamente Sasuke al ver que el ninja se reía.
—Qué me parece un poco tarde para llevar su cabeza bajo ningún sitio —contestó el espadachín—. Oí que la Alianza había pateado su culo hace unos días, al parecer se achicharró en una gran bola de chakra de bijuu.
—¿Estás seguro? —siseó Sasuke con peligrosa lentitud mientras echaba un vistazo a Sakura.
—Bueno, el tipo que me lo contó parecía estarlo. La gente suele ser bastante sincera con un kunai bajo su garganta —sonrió Suigetsu como si recordara un momento agradable.
Sasuke se giró y agarró a Sakura bruscamente por el brazo, retándola.
—¿Entonces, a quien cojones se supone que perseguimos? —siseó el Uchiha presionando su agarre.
Sabía que le estaba haciendo daño, él mismo podía sentir en su propio brazo la fuerza con la que clavaba sus dedos en el de ella, pero no le importó. Podía soportar un poco de dolor con tal de infligírselo también a aquella absurda molestia que no había hecho otra cosa que burlarse de él.
—Pensaba decírtelo —se defendió Sakura frunciendo el ceño y apretando la mandíbula—. Pensé que si te decía que el objetivo era Tobi sería mucho más fácil convencerte de venir conmigo que si sabías que en realidad estábamos siguiendo a Kabuto. De todas formas, él seguramente está usando las bases de Akatsuki.
Sasuke no pudo evitar soltar una risa desdeñosa liberando el brazo de Sakura.
—¿Kabuto? ¿Quieres que me crea que esa rata arrastrada pudo con Naruto? —Se burló el Uchiha— No es más que un pelele que vivía pegado a la sombra de Orochimaru. Es tan inútil que incluso tú podrías acabar con él.
—Ves, a esto me refería —rezongó Sakura molesta—. Kabuto ya no es el que tú conociste. Ha tomado los poderes de Orochimaru y ahora es una especie de serpiente, sus jutsus nos han mantenido en jaque durante toda la guerra e incluso Tobi parecía tener problemas para controlarlo. Secuestró a Yamato que tenía el chakra del primer Hokage, tienes idea de lo que podría hacer con eso… No pienso dejar que le haga daño a Naruto.
"Oh, Kami no permita que ese rubio idiota sufra ningún daño" bufó Sasuke para sí mismo al oír la devoción de Sakura. De todas formas, prefería ser él quien acabara con él, no se había olvidado de las cuentas pendientes que tenía con Naruto. Puede que Sakura le estuviera obligando a rescatarlo, pero en cuanto se viera libre lo primero que haría sería destrozarlo y lo haría frente a ella. Sonrió maliciosamente de lado. De pronto le veía el lado bueno a todo aquello.
—¿Así que estáis buscando a ese medicucho siniestro, eh? —De nuevo la voz de Suigetsu les recordó que aun seguía allí, haciendo chocar el pedernal sin éxito mientras Juugo lo miraba con una ceja alzada.
—No creo que esté en ninguna guarida de Akatsuki, nosotros nunca le vimos —opinó Juugo encogiéndose de hombros—. Si se parece a Orochimaru será difícil de encontrar.
Sasuke vio de reojo como Sakura se mordía el labio con nerviosismo, seguramente captando la magnitud de la búsqueda. Al parecer, ella había fundamentado su plan en que Kabuto era aliado de Tobi y por lo tanto su base estaría en una de sus guaridas. Quizá fuera así, pero si se equivocaban podrían estar meses buscándole, y sinceramente, la sola idea de pasar tanto tiempo unido a ella por ese maldito sello era más de lo que podía soportar. Para su desgracia, la alternativa a la que había llegado no era mucho más alentadora.
—Necesitamos la habilidad de Karin —rezongó Sasuke a regañadientes—. Ella puede reconocer su chakra y encontrarlo más rápidamente.
—Ah, otra vez esa bruja —se quejó Suigetsu haciendo un puchero.
—Karin es prisionera de Konoha —recordó Sakura como si eso diera por zanjado el tema.
—… —Sasuke enarcó una ceja como preguntando "¿Y?". No es algo que hubiera detenido a la pelirrosa anteriormente.
—Eso quiere decir que está en Konoha —contestó la chica apretando los dientes—. Y no voy a permitir que te acerques a la villa, no a menos de cien kilómetros.
Sus miradas se encontraron con desafío y Sakura creyó ver llamas de ira brillando en el fondo de los ojos oscuros de Sasuke. Un segundo después, el grito de alegría de Suigetsu le indicó que en realidad se debía a que por fin había conseguido prender la hoguera. Aun así, el efecto continuó siendo sobrecogedor y algo dramático.
—¿Eso es sangre? —oyeron preguntar entonces a Juugo— Parece como si hubierais estado tratando de mataos.
La luz de la precaria hoguera de Suigetsu había conseguido iluminar la estancia y a ellos, haciendo visible el rojo sangre que cubría sus manos. Sakura trató de ocultarlas tras su espalda sutilmente pero era demasiado tarde, Sasuke ya las había visto y no era tan estúpido como para no saber lo que significaba, que el sello funcionaba en ambos sentidos. Mierda.
—O eso, o se han estado queriendo muy fuerte, grandullón —añadió Suigetsu en tono pícaro.
Hola :) Hoy casi no me da tiempo de subir el capítulo a tiempo porque he estado de aquí para allá, pero más vale tarde que nunca, así que aquí está.
Muchas disteis ya por hecho en el capítulo anterior que el sello de Sakura funcionaba para ambos lados, sin embargo, aunque finalmente haya sido así, Sakura dio a entender que sólo afectaría a Sasuke y quiso ocultarle el hecho de que él tenía el mismo poder sobre ella… por razones obvias. De todos modos, Sasuke no ha tardado mucho en saber la verdad al ver que las manos de Sakura sangraban igual que las suyas.
Triunfal entrada de Juugo y Suigetsu, el cual ya está sacando de sus casillas a Sasuke con sus comentarios.
Espero que os haya gustado y muchísimas gracias por los review :)
Besos Ela.
