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El albedrío de los condenados
Capítulo 7. Gran puente Naruto
Reunidos en una sala cerrada del cuartel general de la Alianza en el país de Rayo, los cinco Kages celebraban una asamblea de urgencia para discutir los últimos acontecimientos ocurridos entre sus filas. Lo que reducía sus temas a uno, la traición de Haruno Sakura.
—¡¿Cómo es posible que una simple niña haya conseguido burlar nuestra más alta seguridad? —Gritó con indignación el Raikage golpeando, furioso, la mesa con un puño.
—El amor puede impulsar a una joven a hacer cosas increíbles —opinó la Mizukage —… aunque sean increíblemente estúpidas.
—Es una de las maldiciones que deben cargar los jóvenes, un corazón demasiado inquieto e inexperto —suspiró el Tsuchikage negando con la cabeza—. Pero sus decisiones nos han puesto en grave peligro a todos, eso es innegable.
—¿En peligro? ¡Por supuesto que lo ha hecho! Uchiha Sasuke es ahora mismo una de las mayores amenazas de la Alianza gracias a esa inconsciente chiquilla —espetó el Raikage—. Si ese muchacho une sus fuerzas a Kabuto, juntos serán un enemigo peor que Tobi… Debemos detener esto.
—No creo que Haruno Sakura le hubiera liberado si la amenaza fuera tan inminente —intervino el Kazekage—. Según lo que sé, incluso estuvo dispuesta a acabar con la vida de Sasuke para proteger a sus seres queridos. Deberíamos preguntarnos qué ha cambiado para provocar que ahora haga lo contrario.
Tsunade escuchaba a sus homólogos discutir sin despegar sus ojos del escritorio. ¿Cómo había permitido que pasara aquello? ¿Cómo no había logrado prever lo que iba a hacer Sakura? Aquella chica había sido como su hija, conocía sus sueños y anhelos, sus miedos y sufrimientos, la había visto crecer hasta convertirse en la gran ninja médico que era. Sin embargo, no había sabido leer su corazón aquella mañana en la que había echado a perder su vida. No había sabido salvarla de sí misma.
—De cualquier modo, los hechos hablan por sí mismos. Haruno Sakura ha cometido traición contra su aldea y contra la Alianza. Tsunade —El tono del Raikage se suavizó levemente al llamar a la medic-nin.
La Hokage tardó un segundo en levantar la vista hacia él, tenía los ojos miel enrojecidos y su rostro se mostraba inexpresivo.
—Hokage, sé que se trata de una situación difícil, pero conoces perfectamente las leyes —continuó el líder de la Nube—. Una traición como esa no puede quedar impune.
Tsunade tomó aire, reteniéndolo durante unos segundos en sus pulmones. Sabía lo que le estaban pidiendo, debía castigar la traición de Sakura o sería la Alianza la que intervendría, con todo el conflicto diplomático que eso ocasionaría. No quería condenar a Sakura, pero si no lo hacía, su decisión podía conllevar la disolución de la Alianza, o como mínimo, la exclusión de Konoha de la misma. No podía permitir que eso ocurriera, la seguridad de la villa oculta de la Hoja estaba en juego y como Hokage ella debía hacer lo que fuera mejor para su gente, aunque por dentro su corazón gritara por Sakura.
Oh, Kami-sama, ojalá Naruto estuviera allí, él habría podido convencerles de que le dieran la oportunidad de arreglar aquel entuerto, habría conseguido que confiaran en él. Pero él no estaba y no podía hacer nada para ayudarles.
—Llamad a Inoichi —pidió finalmente Tsunade con seriedad—. Necesito que trasmita un mensaje a Konoha.
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Caminar por el agua era refrescante, o al menos, era un pequeño alivio si tenías que viajar bajo el ardiente sol que brillaba en esos momentos sobre ellos. Sakura incluso se había quitado las botas ninja, que balanceaba distraídamente en su mano derecha a cada paso, permitiendo así que sus pies se hundieran levemente en el agua. Por un segundo, Sasuke la observó deseando hacer lo mismo, pero instantáneamente desechó la idea sabiendo que en él se vería ridículo.
Vio de reojo cómo la pelirrosa suspiraba con fastidio por el calor, y alzaba su mano libre para limpiarse el sudor que le recorría la frente. Él mismo podía notar las gotas de sudor rodar por su propio cuello desde el empapado pelo de su nuca hasta perderse bajo su ropa. Hacía demasiado calor. En otras circunstancias, hacía tiempo que se habría quitado la camiseta, pero algo le decía que en ese momento sería una situación bastante incómoda. Y realmente no quería añadir más leña al fuego, todo ya era suficientemente incómodo de por sí.
Los pies de Sakura salpicaron un poco de agua con un ruido de chapoteo cuando dio un par de pasos más rápidos para mantener el ritmo y no quedarse atrás. Sasuke sabía perfectamente que no era porque quisiera caminar a su lado o más cerca de él, sino porque de este modo, conseguía cobijarse un poco bajo la sombra que él mismo proyectaba y evitaba que el sol le cayera a bombas sobre la cara.
Ambos continuaron caminando en silencio. La verdad era que prácticamente no se habían dirigido la palabra el uno al otro desde que se separaron de Juugo y Suigetsu, días atrás.
Habían viajado todos juntos hasta la frontera del país del Fuego dónde tomaron caminos diferentes, los antiguos miembros de Taka para dirigirse a Konoha y ellos al País de las Olas, bordeando la frontera hasta llegar al mar. El hecho de continuar los dos solos no había ofrecido una perspectiva muy alentadora. Mientras Juugo y Suigetsu habían estado allí, al menos habían amenizado los silencios de los dos ninjas de Konoha con su parloteo —con el parloteo de Suigetsu en realidad—, pero tras su marcha, tan sólo había quedado la inmensa brecha entre Sasuke y Sakura con una tensión que podía cortarse con un cuchillo, más aún después de la última conversación que habían mantenido.
—Cuando lleguéis a Konoha debéis tener cuidado —advirtió Sakura a Juugo y Suigetsu cuando se separaron—. Lo más probable es que Karin esté retenida en la torre Hokage. Lo reconoceréis sin problema, es el único edificio que hay.
Sasuke, que no había estado prestando demasiada atención, se volvió entonces para mirarla extrañado. La torre Hokage no era el único edificio de Konoha, eso era ridículo.
—La torre no es el único edificio —dijo el Uchiha oscamente.
—El único que no es una tienda de campaña o una casa de madera a medio construir —especificó Sakura relampagueando sus ojos hacia él.
El muchacho mantuvo con desafío la mirada acusadora de la pelirrosa sin entender del todo qué había hecho en aquella ocasión. No recordaba haber hecho nada específicamente para molestarla últimamente, ni siquiera se habían hablado desde que habían salido de la abandonada guarida de Orochimaru. Aunque no es que ella necesitara otro motivo más para estar dolida, después de todo, ya iban dos veces en las que había tratado de matarla, y ella sabía perfectamente que la única razón que le hacía acompañarla y no lanzarse a la destrucción de sus compañeros, era el estúpido sello que le había impuesto.
Sin embargo, el hecho de que lo que molestara a Sakura pareciera ser el hecho de que en Konoha no hubiera edificios, no dejaba de desconcertarle.
—¿No lo sabes? —preguntó la chica sin dejar el tono acusador, interpretando correctamente el silencio de Sasuke.
—… —Sasuke se limitó a mirarla con la misma mirada inexpresiva.
—Akatsuki atacó Konoha —espetó Sakura con desprecio—. Hubo una gran explosión y no quedó nada en pie… ni nadie. Yo estaba allí, vi la destrucción.
—Sin embargo sigues viva —le hizo notar el Uchiha enarcando una ceja.
—¿Decepcionado? —Consiguió preguntar la chica con un deje de tristeza y amargura—. Tsunade-sama consiguió protegernos a algunos de nosotros y los que murieron… despertaron cuando el ataque acabó.
—Los muertos no despiertan, preciosa. No estarían muertos —se atrevió a apuntar Suigetsu con una pequeña risa. Ninguno de los dos Taka había dicho una palabra para interrumpirlos, notando la tensión entre ellos.
—Soy médico y te aseguro que sé reconocer cuando alguien está muerto —aclaró Sakura levantando la cabeza con orgullo—. Fue Naruto quien lo hizo. Él derrotó al Akatsuki, Pain, y de alguna manera las muertes que provocó se deshicieron.
—Según tengo entendido, Pain era usuario del Rinnegan, seguramente se trató de algún tipo de jutsu —opinó Juugo.
—Nunca pensé que Pain fuera tan débil —dijo Sasuke con una mueca de desdén—. Si yo mato algo, me aseguro de que siga así.
—Ya, buena suerte con eso —espetó Sakura sin poder contenerse. Evidentemente, Sasuke no sabía nada de lo que el Edo Tensei de Kabuto había hecho con Itachi y Deidara, o no estaría tan dispuesto a hacer esa afirmación.
—Te aseguro que cuando yo vaya a destruir Konoha, nadie despertará —sentenció Sasuke mirando a Sakura con dureza.
La pelirrosa reprimió una mueca de dolor, dejándola en un leve gesto apenas visible al apartar la mirada y asentir seriamente. Después de eso ya no dijo nada más. Juugo y Suigetsu se habían despedido rápidamente tomando la dirección a Konoha para huir de la incómoda situación, dejándoles unos silenciosos días por delante en los que no intercambiaron más de un par de palabras vacías.
Sasuke sacudió la cabeza tratando de captar algún movimiento de brisa marina que aliviara un poco el calor, pero nada, ni el más ligero soplo de viento. Achinó los ojos para tratar de ver el conjunto de islas al que se dirigían en aquel desierto de agua. No se habían alejado demasiado de la costa, sólo lo suficiente para perderla de vista y despistar a sus posibles perseguidores, pero empezaba a creer que no había sido una buena idea.
—Tal vez no ha sido buena idea tomar este camino —dijo Sakura agachándose para tomar agua en sus manos y refrescarse la cara y el cuello.
El muchacho se detuvo sorprendido, tanto porque hubiera puesto en palabras justo lo que él estaba pensando cómo porque hubiera decidido romper su silencio. Seguramente, su tendencia natural a parlotear a todas horas había vencido finalmente a su enfado. Internamente, Sasuke se preguntaba cómo había podido aguantar tanto tiempo, en realidad.
—Ya no estamos muy lejos —dijo el Uchiha tras unos segundos en silencio—. Haremos el camino que queda por tierra. Estoy seguro de que tiene que haber algo de sombra por allí.
Sakura simplemente asintió, volviendo a su mutismo, y se incorporó para continuar con el camino. No podía evitar la sensación de decepción que la había invadido desde que Sasuke había vuelto a anunciar que destruiría Konoha. Sabía que debía haberlo esperado, en realidad sus palabras no la habían sorprendido, ya sabía que Sasuke odiaba todo lo que tuviera que ver con la aldea, pero por alguna razón esa vez sus palabras la habían golpeado con más fuerza.
Tal vez, era cierto que nada podía salvar a Sasuke pensó mordiéndose el labio inferior con tristeza. ¿Habían estado equivocados Naruto y ella al repetir una y otra vez que no todo estaba perdido con él? Puede que sí. En todo caso, ella no podía salvarlo, ya lo había intentado.
A cada paso, él se internaba más en la oscuridad haciendo más y más difícil atisbar un parecido con la persona que había sido. Cada vez más duro creer que en el oscuro odio de sus ojos hubiera espacio para un pequeño recuerdo de aquel niño que atrapaba gatos junto a sus compañeros.
Llevaban varias horas andando, afortunadamente a la sombra, tras haber decidido que era mejor arriesgarse a que algún enemigo les viera que morir de una insolación. Por supuesto no habían hablado, Sakura todavía parecía decidida a ignorarle y en cuanto a él, no podía decirse que le costara ningún esfuerzo mantenerse callado.
De pronto, algo hizo que Sakura se detuviera en seco y Sasuke casi chocara con ella. Por un momento, el Uchiha activó su Sharingan pensando en percibir cualquier peligro que hubiera alertado a la pelirrosa, pero entonces, el enorme letrero frente a ellos llamó su atención. Ahora entendía por qué la chica se había detenido en seco.
"GRAN PUENTE NARUTO"
—Dijeron que le habían puesto su nombre pero nunca llegué a creérmelo del todo —murmuró Sakura sonriendo con ojos brillantes mientras se acercaba a tocar uno de los postes del cartel.
—Hmp…
Sasuke la observó en silencio, él tampoco había creído lo del nombre del puente hasta que lo había visto grabado en la entrada cuando vino con Suigetsu. En ese momento, Sakura se volvió repentinamente hacia él con una enorme sonrisa emocionada en el rostro, y tras una leve carcajada se lanzó a correr alborotadamente cruzando el puente.
Por un segundo, al ver a la pelirrosa correr canturreando "el puente de Naruto" entre carcajadas, el tiempo retrocedió para Sasuke al momento en el que el equipo siete cruzó ese puente tras cumplir la misión que les había llevado al país de las Olas, Sakura y Naruto habían ido correteando por delante, riendo y haciendo el tonto.
El Uchiha negó con la cabeza soltando un pequeño y amargo suspiro, antes de empezar a atravesar el puente. No tenía sentido recordar cosas que ya no tenían ningún sentido ni valor, cosas que le resultaban tan lejanas como si le hubieran ocurrido a otra persona.
Sakura se había detenido en un punto a mitad del puente, estaba de pie mirando el suelo, parecía pensativa y ya no se reía. Sasuke sabía perfectamente el lugar en el que estaban y por supuesto, ella también. Ese era el lugar justo en el que Naruto y él habían luchado con Haku, el lugar en el que Sakura le había creído muerto y había llorado por él.
—No es del todo justo ¿no crees? —murmuró Sakura con un tono que pretendía ser casual pero no podía ocultar un trasfondo de melancolía— "Gran puente Naruto" no "Gran puente Sakura" o "Gran puente Sasuke", después de todo eres tú quien casi muere aquí.
—… Tal vez, todo habría sido mejor si lo hubiera hecho —contestó Sasuke con voz imperturbable—. Mejor para vosotros, al menos. Mejor para Konoha, también. Así habría mantenido oculta su basura.
—¿Mejor para nosotros, dices? —repitió Sakura con profundo dolor y tristeza reflejados en su mirada— Perderte no nos hizo felices, ni entonces ni ahora.
—No me interesa vuestra felicidad, ni entonces ni ahora —contestó fríamente Sasuke.
Al escuchar esas palabras algo se rompió en la mirada de Sakura.
—… ¿Por qué? —dijo la pelirrosa con tono derrotado— Te juro que he intentado recordar qué fue lo que hicimos, que dijimos o… Pero no lo entiendo ¿Por qué nos odias tanto?
La última pregunta de Sakura había sonado casi como una súplica mientras sus ojos se inundaban. Una lágrima cayó pesadamente y ella la limpió con rapidez en un movimiento brusco, casi furioso. No quería llorar, no de nuevo por él.
—Sé que lo que le hicieron a tu familia fue horrible, que no puedo ni llegar a imaginar el dolor que debes sentir, pero ninguno lo sabía, ni tú. Nosotros te habríamos apoyado… joder, te queríamos tanto. Y sí, vivimos en paz gracias al sacrificio de tu hermano, pero tú también lo hiciste ¿Cómo puedes culparnos por algo que ni siquiera conocíamos? Tú hablas de querer vengarle pero lo que estás haciendo es destruir lo que Itachi dio su vida por proteger.
Sasuke había estado escuchando en silencio, dejando que las palabras de Sakura resbalaran sobre él, porque había escogido su camino hace mucho tiempo y nada de lo que dijera haría que cambiara de opinión. Sin embargo, cuando nombró a Itachi no pudo continuar impasible, era su grieta, la falla en su perfecta armadura de inexpresividad. El Sharingan apareció en sus ojos sin que tan siquiera se diera cuenta y con un movimiento violento agarró a Sakura del brazo retorciéndoselo para acercarla a él. Agradeció el dolor de su propio brazo pues significaba que ella lo sentía con la misma intensidad.
—No vuelvas a nombrar a Itachi —siseó como advertencia, cerca de su rostro—. Tú no sabes nada de él. No le conocías.
—No, claro que no —corroboró Sakura soltándose de un tirón y dando un par de pasos atrás frotándose el brazo—. Pero empiezo a pensar que tú tampoco.
No esperó a ver cómo tomaba Sasuke sus palabras, ya había dicho suficiente. Siempre que hablaba con él todo acababa girándose de tal manera que ella salía lastimada, ya no tanto por los moratones que le iban a salir en el brazo como por el daño que le habían hecho sus retorcidas palabras, su indiferencia y odio. Una parte de ella comenzaba a pensar en lo estúpida que había sido al sacarle de aquella celda.
La pelirrosa reanudó la marcha hacia la isla sin mirar si Sasuke la seguía o no, sabía que lo haría, todavía estaban unidos por el sello y él no se arriesgaría a salir herido perdiéndola de vista, a pesar de que hasta el momento, el único que la había dañado había sido él.
Sakura tomó una gran bocanada de aire tratando de recobrar la compostura. Ya estaban llegando y no quería aparecer con los ojos enrojecidos de llorar. Necesitaba aparentar normalidad para evitar preguntas innecesarias.
Había estado pensando mucho sobre dónde debían quedarse una vez que hubieran llegado al país de las Olas, y había llegado a la conclusión de que lo mejor era pedir refugio en casa de Tazuna, el constructor. Era la manera más fácil de pasar desapercibidos. Si empezaban a recorrer las islas buscando un lugar para quedarse tendrían que dar demasiadas explicaciones. Además, la noticia de dos extraños buscando alojamiento se extendía más rápidamente que la de dos viejos amigos visitando al constructor, a nadie le interesaban esas cosas. A Tazuna le dirían que estaban en una misión o algo así, seguro que Inari estaría encantado de verlos de nuevo.
Sasuke no protestó cuando vio la dirección por la que les estaba guiando la pelirrosa. Reconocía el camino que iba desde el puente hasta la casa del constructor, lo había recorrido veinte veces durante la misión de proteger a Tazuna. Así que el plan debía ser esperar alojados en la casa del constructor de puentes hasta que Juugo y Suigetsu volvieran con Karin. No podía decir que le entusiasmara la idea, pero tampoco lo consideraba una estupidez.
La pequeña casa de madera junto a la costa seguía teniendo el mismo aspecto que recordaban, parecía que por ella no había pasado el tiempo. El sol que tanto había atormentado a Sasuke y Sakura cuando caminaban por el agua, proyectaba sombras alargadas y su luz anaranjada, propia del atardecer, ya no molestaba.
Pronto, tal vez antes de lo que había pensado, la pelirrosa estuvo ante la puerta con la mano levantada para llamar. Sintió la figura de Sasuke tras ella y dudó un segundo antes de tocar en la puerta, más nerviosa de lo que habría admitido. ¿Qué pensarían de Sasuke?
La última vez que aquella gente había visto a Sasuke había sido años atrás cuando no era más que un niño taciturno que competía con Naruto. Cuando se encontraron a Inari y Tazuna en Konoha, Naruto había evitado decirles sobre la traición de su compañero, y le había quitado hierro al asunto diciendo simplemente que había peleado con él y por eso se había marchado una temporada. Pero ahora, comprobarían por sí mismos en qué se había convertido aquel muchacho que casi dio la vida por su compañero. Por un momento, Sakura se encontró deseando que la casa estuviera vacía.
Segundos después, unos ruidos procedentes del interior indicaron que, por supuesto, la casa no estaba vacía. No pasó un minuto antes de que la puerta se abriera de par en par y mostrara a una mujer de pelo negro.
—¿Sakura? —exclamó sorprendida al mirar con más detenimiento. No era extraño que la hubiera reconocido, no creía que hubiera muchas chicas de pelo rosa por ahí, era fácil de recordar.
—Hola, Tsunami-san —saludó educadamente la pelirrosa—. Me alegro de volver a verla.
—Oh, Kami-sama, mira cómo has crecido —dijo la mujer con una sonrisa todavía sorprendida— ¡Papá, ven a ver quién ha venido!
Oyeron cómo desde el interior de la casa, alguien arrastraba los pies rezongando mientras se acercaba.
—¡Sakura! —exclamó también Tazuna cuando llegó hasta la puerta— Qué sorpresa, ¿qué te trae por aquí? Pasa, pasa.
—Gracias Tazuna-san —sonrió la pelirrosa dando un paso hacia el interior.
—¿No ha venido Naruto contigo? —preguntó el constructor echando un vistazo hacia Sasuke— ¿Quién es tu amigo? ¿Otro ninja de Konoha?
—No pensaba que los años te hubieran dejado tan mal la memoria —dijo entonces Sasuke dando un paso adelante, antes de que Sakura pudiera contestar—. ¿No me reconoces, Tazuna?
Los ojos del constructor se estrecharon recorriendo de arriba abajo al muchacho, y se ensancharon con asombro al reconocer a quién tenía delante. Sakura no podía culparle, Sasuke estaba impresionante en ese momento, y más si lo último que recordabas de él era a un niño de rodillas huesudas que no levantaba más de metro y medio del suelo, ahora era más alto que Tazuna, aunque su pelo siguiera igual de revuelto, sus ojos eran incluso más penetrantes que antes y todo él emanaba un aura de poder.
El chico reposaba despreocupadamente su mano derecha en el mango de la katana y ladeaba un poco la cabeza mirando con arrogancia y una pizca de diversión al anonadado Tazuna y a su hija.
—¿Sasuke? —dijo finalmente el constructor.
—Hmp.
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Un buen ninja no muestra sus emociones, no deja que interfieran en su misión, sea cual sea. Pero cuando Inoichi escuchó de los labios de la Hokage el mensaje que debía transmitir a los Consejeros de Konoha, no había podido evitar que sus labios se abrieran en una muda protesta.
"Haruno Sakura ha traicionado a Konoha y a la Alianza liberando al criminal Uchiha Sasuke, peligroso enemigo de guerra, y huyendo con él. De modo que será relevada de su rango y etiquetada como renegada. Los ANBU deben arrestarla para que pueda ser juzgada por sus crímenes contra Konoha."
No había podido creerlo, había visto crecer a Sakura desde que iba a la academia y correteaba con su hija Ino de aquí para allá. ¿Cómo podía ser una traidora? No podía creer que aquella inocente chiquilla de pelo rosa y frente demasiado amplia se hubiera convertido en alguien buscado por los ANBU.
Inoichi no era estúpido, sabía perfectamente cómo interpretaría el Consejo las palabras de la Hokage. La orden era arrestarla para poder juzgarla, sin embargo, dependiendo de los destrozos que causara Sasuke con su liberación, el castigo de la pelirrosa sería la muerte o una condena de por vida.
Los consejeros conocían el vínculo entre Tsunade y Sakura, sabían que la Hokage se opondría a ello. Por lo tanto, intervendrían por el bien de Konoha considerando que la Hokage se dejaba llevar por sus sentimientos, estaba seguro de que ordenarían a los ANBU que acabaran con la vida de la chica. Tsunade debía haberlo sabido también, pero la Alianza no le había dejado otra opción que dictar la orden de búsqueda y captura.
El ninja suspiró con cansancio desde su puesto en la sección de comunicaciones y se concentró para contactar telepáticamente.
—Ino.
La rubia oyó en su mente la voz de su padre aunque no se encontraran cara a cara.
—Papá ¿qué pasa? —contestó Ino del mismo modo— ¿Ha ocurrido algo? ¿Naruto?
—No —respondió Inoichi apesadumbrado—. Acabo de retransmitir un mensaje a Konoha de parte de la Hokage… Ha ordenado apresar a Sakura.
—… —A pesar de ser una noticia desagradable, no era una sorpresa para Ino. Sai había ido a hablar con ella para contarle lo que había hecho Sakura.
—Ino, necesito asegurarme de que no vas a hacer ninguna tontería —pidió el hombre, nervioso por el silencio de su hija.
—¿Me estás pidiendo que no ayude a mi amiga? —preguntó Ino con tono incrédulo— ¿Qué me quede mirando cómo la condenan o la matan?
—¿Me harías caso? —Cuestionó el hombre de manera retórica—. No, sólo te estoy pidiendo que actúes con sensatez. Esto no es un juego, Ino. Sakura se enfrentará a un consejo de guerra por ayudar a Sasuke, eso si consiguen atraparla con vida, cosa que no les interesa lo más mínimo. No quiero que a ti te ocurra lo mismo, y no creo que ella lo quisiera —dijo Inoichi con seriedad—. Sé que Kakashi está preparando algo y que tú no te quedarás atrás. Sólo quiero asegurarme de que tendrás cuidado.
—Te lo prometo… —dijo Ino aliviada por el apoyo de su padre. Él la conocía suficientemente bien como para saber que no se quedaría quieta mientras pudiera hacer algo por Sakura.
Por el momento aun no habían encontrado ninguna pista sobre el paradero de la pelirrosa, no sabían hacia dónde podía haberse dirigido y tampoco si seguía con Sasuke. Kakashi parecía seguro de que así era, pero no tenía una idea demasiado clara de dónde podrían estar. Habían perdido el rastro cerca de la frontera del país del Fuego, así que cabía la posibilidad de que se dirigieran a Konoha.
Esa posibilidad inquietaba a Ino. Aunque su plan era llevar a Sakura a Konoha, el hecho de que ella apareciera allí, de pronto, con Sasuke, no auguraba nada bueno. Por mucho que le doliera reconocerlo, el Uchiha sólo se dirigiría a su antigua aldea con un objetivo, destruirla, y que Sakura le acompañara daba la idea de que apoyaba sus acciones. ¿Qué había pasado con su amiga para que hiciera todo aquello? ¿Realmente estaba dispuesta a cualquier cosa?
Debían hacerla entrar en razón como fuera, aunque tuviera que golpear ella misma su enorme frente hasta convencerla de que abandonara toda aquella locura. Por eso, ella seguía avanzando sin descanso junto al incansable Lee —quien insistía en mantener un ritmo agotador— desde que Kakashi había decidido que se dividieran en grupos para cubrir más terreno, y a pesar de ello no habían encontrado nada, era cómo si Sakura y Sasuke se hubieran evaporado y por lo que le había dicho su padre, el tiempo se estaba acabando.
—Gracias, papá —dijo Ino.
—No me las des —replicó tristemente Inoichi—. He podido retrasar el mensaje a Konoha un par de horas para darle a Kakashi un poco de tiempo. Pero en este momento, una partida de ANBU de élite ya habrá salido de Konoha para perseguir a Sakura… y te aseguro que la encontrarán.
¡Hola!
Bueno, por fin hemos visto la reacción de los Kages ante las acciones de Sakura. Tsunade se ha visto obligada a ordenar capturarla, pero recordemos que ella sabe que Kakashi la está buscando y ante todo tiene su deber de Hokage, tiene que hacer lo mejor para la aldea.
Con Sasuke y Sakura hemos podido ver un momento un poco más "intimo" ¿tal vez? Aunque tenso desde luego. Al menos ahora tienen unos días para acostumbrarse el uno al otro.
Por cierto, se me olvidó comentar en el capítulo anterior que la escena de Karin, como muchas ya habéis notado, está basada en el manga real. Era necesaria para dar a conocer la situación en la que está en ese momento justo.
Cambiando de tema, me preguntasteis si iba a incluir lemon en este fic, bueno, la verdad es que es una pregunta algo complicada, ya que aunque algunos de mis fic anteriores sí han contenido lemon, las normas de la página lo prohíben. De hecho, como algunas de vosotras me habéis avisado :) incluso están borrando las historias que los contienen. Como no me gustaría nada que me borrasen algo, he tenido que reeditar algunas partes de mis otros fic. De modo que no creo que este vaya a contener lemon explicito, tal vez lime o algo para dar a entender lo que pasa.
Gracias por los reviews :)
Besos, Ela.
