Hola de nuevo!
Sé que deben estar odiándome por no haber actualizado antes pero es que el semestre estuvo bastante pesado y para colmo mi compu se descompuso! se echó a perder el windows, y la tenía que formatear! lloré demasiado por ello por que ahí se quedaron el resto de mis capis y pues apenas me he dedicado a reescribirlos ='( según yo quedaba así este capi, y creo q el drama no es mas bien sino hasta el siguiente...
en fin espero que les guste... prometo no tardarme demasiado en actualizar, pero es que como dije antes, reescribire el resto de la historia de nuevo... ="
Gracias una vez más por sus reviews, alertas y demás, me siguen haciendo muy feliz =D
Ah! aclaro una cosa: la historia no sigue la cronologia de la serie, y mucho menos tengo contemplado el viaje de Brennan a Maluku así que pues... por ese lado no se confíen.
Disclaimer: Bones pertenece a Hart Hanson FOX y Kathy Reichs.
Booth estaba sentado en su oficina, estaba recargado cómodamente en el respaldo de su silla con los pies encima de su escritorio, jugaba distraídamente con un par de dados en su mano derecha, como recordando sus tiempos de apostador, de pronto miró la fotografía que estaba encima de su escritorio; su hija y su novia sentadas en la sala de su casa, jugando con las sonajas de la pequeña Christine, ya de seis meses y quien compartía un parecido increíble con su madre: piel blanca y ojos verdes, sin embargo un cabello color chocolate y una sonrisa que a su corta edad deslumbraba a cualquiera que la conociera eran características que solamente podían pertenecer a su padre. Sonrió ante la imagen, dejó los dados sobre su escritorio al mismo tiempo que se incorporaba y bajaba los pies de la mesa.
Hacía casi dos semanas que se habían ido a Londres, Brennan tenía que dar una serie de conferencias acerca de restos humanos fosilizados en la Universidad y decidió llevarse a la nena, ya que estaba más acostumbrada a ella, y aunque chateaban diariamente, no por eso se olvidaban de llamarlo a una hora que fuera conveniente para ambos, era por eso que seguía en su oficina, atento a cualquier sonido que emanara del teléfono de su escritorio… y entonces sonó:
-¿Hola?- contestó el agente impaciente al primer tono.
-Hola Booth ¿cómo estás?- preguntó Brennan al otro lado de la línea, con la pequeña sentada en su regazo.
-Ya sabes, extrañándolas cariño, se me ha hecho una eternidad estas semanas… - dijo él dejando escapar un suspiro.
-El tiempo es relativo Booth, además son sólo dos semanas, decir una eternidad es algo inapropiado… ¿te tengo que repetir lo mismo cada que hablamos por teléfono?- le corrigió la científica con cierto tono de superioridad.
-Ah… ya lo sé, pero eso ha sido para mí ¡caray Brennan! ¿Porque tenemos que discutir siempre por eso? Bueno ya no voy a seguir hablando acerca del lenguaje que debo usar para hablar contigo, ¿Cómo está mi pequeña? ¿Se ha portado bien?
-Todo ha ido bien hasta ahora- le contestó la antropóloga con un tono frío– aunque últimamente no ha querido comer bien.
-Definitivamente me extraña, necesita que papá le dé de comer su papilla, ¿falta mucho para que regresen?- afirmó Booth dejando escapar una leve sonrisa.
-Pues al menos dos semanas, probablemente un poco más, sigo impartiendo un seminario y la Universidad no quiere que me vaya sin que dé algunas conferencias a los alumnos que se gradúan, una especie de seminario de titulación.
-Vaya… eso suena a que todavía tardarán en regresar- la expresión del ex-ranger se entristeció.
-Si al parecer sí… pero prometo hablarte más seguido, es que han sido días bastante ocupados, ¿y cómo están Ángela y el resto del equipo?
-Aburriéndose sin ti, no ha habido casos nuevos y pues aunque los hubiera, tú eres la experta en huesos, necesitamos que regreses pronto.
-Ya te dije… sólo dos semanas más- dijo Brennan, entonces Christine hizo un ademán de llorar, la científica se levantó del sillón de su habitación y con el teléfono entre la oreja y su hombro comenzó a pasearse por la habitación del hotel, aunque sin mucho éxito, ya que la niña empezó a llorar.
-Está bien… ¿Porqué llora mi pequeña?
-No lo sé- dijo la antropóloga meciendo en sus brazos a la bebé.
-Déjame hablar con ella.
-…- Brennan dejó escapar un resoplido.
-Ya sé ya sé, ella no puede hablar sólo pon la bocina en su oreja, para que pueda oír mi voz, anda Huesos, por favor…
Brennan tomó indecisa el teléfono y puso el teléfono a la altura de la oreja de la bebé y justo cuando Booth comenzó a hablarle la nena se tranquilizó y se quedó quieta en los brazos de su madre.
-Vaya creo que se ha tranquilizado…- dijo la doctora cuando le quitó el teléfono de la oreja a su hija.
-Siempre se ha tranquilizado cuando escucha mi voz ¿no te acuerdas?
-Sí ya lo creo. Bueno, nos tenemos que ir, vamos a una reunión y después a comer, te hablaré mañana ¿ok?
-Claro que sí las amo.
-Yo también te amo, saludos a todos por allá.
Booth dejó el teléfono en su lugar y sonrió. Lo hacía feliz hablar con su Huesos. Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no reparó en la mujer que estaba parada en la puerta de su oficina, mirándolo fijamente. Él levantó la vista y casi se cae de la silla cuando la reconoció:
-¿Catherine? ¿Eres tú?
-Hola Booth, pensé que no te acordarías de mí.
-Cómo olvidarte ¡caramba! Pero pasa- dijo el agente mientras se paraba y le indicaba a Catherine con un ademán que se sentara- y dime ¿Cómo has estado? ¿Qué has hecho?
-Pues bien, me tomé unas largas vacaciones después del caso en el acuario, me fui a recorrer el Caribe, me dediqué a estudiar nuevas áreas y después a tomar un merecido descanso y bueno… ya estoy aquí de regreso.
-Suena increíble, me da gusto por ti… y ¿qué te hizo regresar a Washington?
-Pues… varias razones, la primera, mi estancia allá se acabó, segunda, tengo que volver a trabajar y la tercera…- se quedó pensando la bióloga- la tercera… eres tú… regresé porque me quedé con ganas de ir a comer un día contigo.
Booth rió. Recordó el día que le dijo eso en el acuario. Pero no podía. Él ya no podía salir bajo esas condiciones con otra mujer. Sólo se limitó a contestarle como todo un caballero:
-Bueno, vaya me gustaría aceptar esa invitación, pero verás Catherine, Brennan y yo ahora vivimos juntos y tenemos una bebé de siete meses, como comprenderás no puedo aceptar salir bajo esos términos- le dijo el agente al mismo tiempo que le extendía la foto que minutos antes había estado observando.
-Oh… es preciosa… y Brennan… ella se ve bastante bien, ni siquiera parece que haya tenido un hijo- dijo con cierta envidia en la voz- y a propósito ¿sigue trabajando en el Jeffersonian?– preguntó sin interés.
-Sí pero ahora está en Londres, impartiendo una serie de conferencias en la Universidad y regresará hasta dentro de dos semanas…- en ese momento Booth supo que no debió de haber dicho eso, porque la expresión de Catherine cambió de repente, como si hubiera inventado un plan exprés en su cabeza.
-Entonces no te afectará ir a tomar una copa conmigo, sólo como amigos claro…
Booth dudó un poco, pero pensó "es viernes, eso me caerá bien"
-Bueno, acepto. Te veré esta noche a las siete treinta ¿está bien?
-Claro que sí.
EN LA NOCHE
Catherine estaba sentada en la barra del bar, saboreándose un Martini, y planeando cómo podía reconquistar a Booth, y cuando obtuvo la respuesta apareció él, vestido con una camisa blanca con un par de botones sin abrochar y un pantalón de mezclilla:
-¡Vaya! Por primera vez te veo sin el traje de rudo agente- dijo ella divertida
-Si bueno…- dijo el agente mientras se pasaba una mano por la nuca- hace un poco de calor y pues… espero no te moleste…
-Claro que no, vamos, ¿qué vas a pedir?
El teléfono del agente sonó, lo abrió rápidamente y leyó el mensaje en la pantalla, Brennan volvía a casa al día siguiente, las conferencias se habían cancelado en la Universidad.
-Por la cara que has puesto puedo suponer que era Brennan- dijo Catherine algo molesta.
-Sí de hecho, regresa mañana aunque no me dijo a qué hora, y bueno para celebrar creo que un whisky en las rocas estará bien…
Catherine inmediatamente pensó "es ahora o nunca"
Entraron en el apartamento de Brennan, eran alrededor de las cuatro de la madrugada, Booth estaba algo mareado y lo único que quería era dormir ya que era más su cansancio acumulado durante la semana que los efectos del alcohol en su cuerpo, pero Catherine estaba más que sobria, si quería llevar su plan a cabo tenía que estarlo. Se dirigieron hasta la recámara principal, Booth se recostó en la cama dispuesto a dormir, pero Catherine se acostó junto a él y comenzó a darle pequeños besos en el cuello.
-Oye oye espera detente- le dijo Booth medio dormido- esta es mi cama y la de Brennan así que por favor no lo hagas.
La bióloga se contuvo, y mejor esperó hasta que el agente se quedara dormido, así lograría su objetivo más fácilmente, lentamente lo desnudó hasta dejarlo solamente en bóxers, mientras repasaba cada uno de los músculos del agente y se moría de envidia, al saber que nunca serían suyos, enseguida ella también se quitó parte de la ropa que llevaba y la dejaba en el suelo.
Deshizo la cama y se envolvió en las sábanas, quería dejar impregnado su olor en ellas, y siguió besando a Booth esperando que reaccionara y le contestara con alguna caricia, pero él ni siquiera se movió, así que irritada esperó a que amaneciera para irse de esa casa, no soportaba el hecho de que su "plan" no hubiera funcionado.
Se vistió mientras pensaba como dejar una prueba de que estuvo ahí, hasta que se le ocurrió algo…
Tomó el manuscrito del libro de Brennan y con desprecio arrancó la primera página, donde estaba escrita la dedicatoria: "este libro lo dedico a mi compañero de toda la vida el Agente Especial Seeley Joseph Booth y a mi hija Christine Booth-Brennan quien se ha convertido en la razón de mi vida" y al reverso escribió una nota, la cual dejó en el buró del agente y le plantaba un beso con labial rojo en el cuello de la blanca camisa.
la historia usaba a Perotta originalmente, pero como Catherine me cayó mas mal la cambie y reacomodé un poco la historia jaja!
dejenme su review... me interesa su opinión ¿debe de continuar o no? =P
