hola! he regresado! sorry por no actualizar pero es q he estado super ocupada porque en unos días me voy a México! estoy super contenta! y pues con todo esto apenas me he podido sentar en la compu a editar el capi (los tengo todos en borrador =P)
Gracias a todos los que me agregaron en sus alertas me dejaron reviews y/o me agregaron a sus favoritos! espero q la historia les siga gustando! y bueno ya estamos en la recta final del fic ok?
Disclaimer: Bones pertenece a Hart Hanson FOX y Kathy Reichs!
dejenme su review para saber q opinan vale? **ah! please! visitenme en fotolog y dejenme una firma!
"Sólo espero que puedas ser feliz con Catherine", esas palabras le habían dolido a Booth en el alma, se preguntaba una y otra vez cómo Brennan desconfiaba de él, si le había demostrado cientos de veces cuanto la amaba, prueba de ello era su pequeña Christine, aunque también sabía que era un poco responsable por haber aceptado la invitación de Catherine, pero no creyó que eso llegara tan lejos; estaba sentado en la sala de su casa cuando su teléfono empezó a sonar, se levantó inmediatamente del suelo, esperando que fuera Brennan, pero estaba muy equivocado, vio la pantalla del teléfono, la cual le mostraba un número desconocido, por lo que contestó molesto:
-¿Hola?
-Hola Seeley ¿Qué tal la resaca?- contestó una voz femenina del otro lado.
-¿Catherine? ¿Cómo te atreves a hablarme después de lo que hiciste anoche?
-¿Qué acaso no lo disfrutaste? A mí me pareció que sí- afirmó la bióloga intentando confundirlo.
-Entre nosotros no pasó nada así que ¡déjanos a mí y a mi familia en paz! ¡O te vas a arrepentir Catherine! Lo juro- le gritó Booth
-¡Ay tranquilo guapo! No te irrites… a tu antropóloga favorita no le va a gustar que te enojes ¿o sí?- preguntó la mujer en tono burlón quien estaba estacionada en la acera contigua desde que salió del departamento de Brennan y había visto todos los movimientos de la antropóloga cuando llegó y cuando abandonó el departamento.
-No vuelvas a molestar, date cuenta de que no vales tanto la pena, búscate a alguien que de verdad te pueda tomar en cuenta, tú a mi no me interesas- dijo el agente y sin darle tiempo a la mujer de responderle cerró la tapa de su teléfono, dejando a una Catherine en shock del otro lado de la línea.
Brennan conducía por las calles de Washington, no supo a dónde dirigirse, necesitaba pensar y aclarar su mente un poco así que sin más decidió tomar un avión hacia Carolina donde su padre seguro le daría refugio.
Encendió la radio, necesitaba distraerse de todo lo que había pasado, subió el volumen hasta un tono considerable cuando reconoció la canción que estaban tocando:
Oh, daddy ,dear,
You know you're still number one,
But girls,
They wanna have fu-un,
Oh, girls, just wanna have
That's all they really want...
En ese momento tuvo una sensación de intranquilidad, supo que algo andaba mal y pese a lo que había pasado no lo pensó dos veces y giró el volante en el retorno sin importarle el escándalo que se había formado a mitad de la avenida.
Catherine golpeó el volante con el puño, le enfermaba el hecho de que Booth la despreciara de esa manera, primero en la cama y después por teléfono ¿Porqué no se atrevía a decírselo en su cara? Enojada abrió la papelera de su auto y sacó una pequeña pistola desechable cargada, la tomó entre sus manos y la acarició suavemente. Sonrió. "Si Booth no puede ser mío no va a ser de ninguna otra mujer".
Se bajó decidida del auto y cruzó la calle directo hacia el edificio, iba tras el agente sin lugar a dudas.
Booth desesperado y sin saber a donde había ido Brennan tomó su celular y comenzó a llamarla, pero no consiguió nada, solamente que el buzón de voz respondiera, enojado y sin saber que más hacer tomó su celular y marcó un número, esperó sólo unos segundos antes de que contestaran al otro lado de la línea:
-¿Lockfort?
-Hola Howard soy Booth
-¡Agente Booth! ¿En qué le puedo ayudar?
-Necesito que rastrees un auto ¿podrás hacerlo?- preguntó el agente en tono dubitativo.
-Claro que sí agente solo dígame la matricula y yo me encargare del resto- contestó el agente inmediatamente.
-Está bien sólo quisiera pedirte un favor, quiero que todo esto sea confidencial, que quede entre nosotros por favor- pidió Booth
-No hay problema todo será como usted diga agente…
En ese instante sonó el timbre de la puerta, Booth interrumpió su llamada y se dirigió hacia su recámara para vestirse, cuando abrió la puerta se encontró con una sorpresa bastante desagradable:
-¡Catherine! ¡Lárgate de mi casa!- gritó un Booth enojadísimo- ¿Qué parte de que no quiero saber nada de ti no entiendes?
Brennan suspiró mientras aceleraba lo máximo que le permitían las leyes, se detuvo en un alto y levantó la vista hacia el espejo retrovisor a través de sus gafas de sol para ver a su pequeña, la nena le devolvió una mirada inocente y comprendió que no podía ser tan injusta con ella al dejarla sin su padre.
En cuanto el semáforo cambió a la luz verde tecleó el teléfono de Ángela y lo puso en altavoz:
-¿Hola?
-Ángela soy yo ¿te puedo pedir un favor?
-Claro cariño ¿Qué ocurre?
-Necesito verte en la recepción de mi edificio allá te explico todo ¿ok?
-Seguro allá te veo.
Catherine le miró suplicante, pero la cara de Booth lo único que reflejaba era desprecio, y la mujer al ver esto metió la mano en el bolsillo de su abrigo y ocultando la pistola con la mano apuntó a Booth y le dijo con lágrimas en los ojos:
-Si no eres mío no vas a ser de nadie Seeley Booth.
El agente se quedó de piedra al oír las palabras de esa mujer, pero eso no le impidió añadir:
-No te saldrás con la tuya…
-¡Brennan! Cariño ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?- le preguntó Ángela apenas la vio entrar en el edificio.
-No estoy segura Angie, después te explicaré todo pero por favor quédate ahorita con Christine, siento que algo no está bien…- le dijo la antropóloga entregándole a la niña.
-Brennan ¿tú teniendo un presentimiento? Esto en serio no anda…
De pronto la artista se vio interrumpida por un disparo proveniente de arriba.
-¡Booth!- exclamó Brennan dirigiéndose a los elevadores- Angie por favor ¡llévatela! La pañalera está en mi auto.
-Cariño por favor ¡Cuídate!- alcanzó a decir Ángela antes de que las puertas del elevador se cerraran.
Debe continuar?
