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El albedrío de los condenados
Capítulo 11. Al amanecer
—Ha llegado un mensaje de Kakashi —dijo Neji dejándose caer en una silla—. Sai y él tampoco han encontrado nada.
—Es como si se los hubiera tragado la tierra —protestó Ino cruzándose de brazos con frustración.
Lee y ella habían vuelto a Konoha tras haber recorrido, sin descanso, varios kilómetros alrededor en busca de Sasuke y Sakura y no haber encontrado la más mínima pista sobre su paradero. Habían tenido la esperanza de que tal vez Neji se hubiera enterado de algo más quedándose en la aldea, o tal vez tener buenas noticias de Kakashi o Shikamaru, que seguía en el cuartel de la Alianza en la Nube, pero la respuesta siempre había sido la misma.
—Kiba y Shino todavía están ocupándose de las misiones asignadas a sus escuadrones, pero están atentos por si encuentran algo —continuó Neji—. Es cuestión de tiempo que les encontremos.
—Al menos, nos queda la tranquilidad de pensar que si nosotros no hemos conseguido encontrar a Sakura-san, los ANBU tampoco —dijo Lee.
—Ya… —contestó el Hyuuga distraídamente mientras miraba por la ventana—. Naruto ha despertado. ¿Lo sabéis?
Desde el pequeño apartamento de Lee, en el que se habían reunido, podía verse el hospital a lo lejos y eso le había traído a la cabeza el recuerdo del hiperactivo rubio. Había despertado, y eso era algo que complicaba aun más la delicada situación.
—Sí —respondió Ino con seriedad—. Nos enteramos nada más llegar… ¿Sabe lo que ha pasado?
—Hn… No —dijo Neji girando sus ojos perla de nuevo hacia ellos—. Hinata no se separa de él y Shizune le ha dicho que es mejor que no sepa nada, todavía está débil y no debe alterarse.
—Tarde o temprano se enterará. Esto no es algo que pueda ocultarse —replicó Lee.
—¿Y qué propones? —Bufó Neji frunciendo el ceño—. ¿Entrar en su habitación de hospital y decirle que sus dos compañeros de equipo están condenados a muerte?
—Sakura-san no está condenada aún —rebatió Lee—. Si logramos encontrarla antes que los ANBU y traerla a Konoha, Tsunade-sama podrá protegerla.
—No seas estúpido, Lee. No se trata de un juego de corre y pilla en el que nadie puede tocarte si llegas a casa —dijo Neji—. No es tan sencillo. Sakura ha puesto en peligro a toda la Alianza con lo que ha hecho, y la harán responsable directa de cualquier cosa que Sasuke haga. De modo que si queremos que ella tenga una posibilidad, además de traerla aquí, Sasuke debe morir.
—¿Kakashi sabe algo de eso? —preguntó Ino con voz débil.
Neji asintió con seriedad. Por supuesto que Kakashi conocía el precio de la vida de Sakura, era lógico que para que fuera perdonada hubiera que arreglar el daño que había hecho, y la única manera de hacer eso era matar a Sasuke antes de que él hiciera algo verdaderamente dañino para la Alianza o Konoha.
—¿Y no crees que sería sensato que Naruto nos ayudara a hacerlo? —dijo Lee— Deberíamos confiar en él.
—Naruto se ha pasado los últimos años tratando de salvar a Sasuke —le recordó Neji—. ¿Crees que se lanzaría a matarle?
—Lo haría para salvar a Sakura —dijo Ino.
—Lo sé, pero antes trataría de buscar otra forma y todos sabemos que no la hay. No podemos permitirnos perder ese tiempo —continuó el Hyuuga—. Debemos hacerlo nosotros, y cuanto antes. Según Shikamaru, los Kages están cada vez más impacientes, no saben qué está haciendo Sasuke y eso les inquieta, además en cualquier momento la guerra puede volver a reactivarse y todo volverá a ser un caos.
—Pensaba que las tropas de Akatsuki se habían retirado tras la muerte de Tobi —se extrañó Ino.
—Tememos que solo estén reagrupándose en torno a un nuevo líder. Kabuto sigue por ahí y él es el usuario del Edo-Tensei —respondió Neji—. Y por si fuera poco, la chica del grupo de Sasuke que capturamos, Karin, se ha escapado. Eso no contribuirá a calmara a nadie.
—¿Pero qué mierda pasa? ¿Es que ahora se nos escapa todo el mundo o qué? —espetó Ino con un bufido.
—¿Crees que Sasuke podría estar reuniendo a su equipo? —preguntó Lee.
—Precisamente —contestó Neji sacando un dosier que aparentemente contenía fichas ninja, como las de un libro Bingo—. Se hacían llamar Taka antes de disgregarse. La chica, es una especie de sensor de chakra, los otros dos son Juugo y Suigetsu, escaparon de los calabozos de los samuráis hace semanas.
Los ojos celestes de Ino bajaron desinteresadamente hacia las fichas que Neji les tendía y repararon con horror en las fotos de los dos chicos.
—Oh, joder —siseó la chica enfurecida y tiró de Lee hacia abajo para poner su rostro a centímetros de las fotografías—. ¡Mira!
Lee abrió los ojos con sorpresa al reconocer en esos dos chicos a los viajeros con los que se habían topado Ino y él no hacía mucho.
—Creo que tenemos una pista de dónde podrían estar Sasuke y Sakura —dijo el chico elevando la vista hacia Neji.
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Cuando Sakura se despertó todavía era de noche, notó enseguida que Sasuke no estaba en la habitación. Sin embargo, supo que no podía estar demasiado lejos, sabía que odiaba alejarse demasiado de ella y perderla de vista. Seguramente, estaría esperándola fuera para marcharse.
La chica soltó un suspiró, el tiempo que habían pasado en el País de las Olas había sido apacible, casi habían podido olvidarse de la guerra que asolaba el continente e incluso Sasuke había estado algo más relajado, pero ahora todo aquello se había acabado y debían continuar. Sólo esperaba que la convivencia entre Karin y Sasuke fuera al menos soportable. La chica tenía motivos para estar furiosa pero si no tenía cuidado, el Uchiha podía hacerle daño. Por otro lado, a pesar de que Sasuke se había mostrado indiferente tras el pequeño ataque de la pelirroja, Sakura sabía que no le había gustado lo más mínimo pues había estado aún más taciturno de lo habitual.
Sakura se levantó y se dispuso a recoger sus cosas, le habría gustado despedirse formalmente de Tazuna y su familia pero finalmente había decidido que era mejor así, no quería contestar preguntas innecesarias o inventar respuestas falsas para tapar la verdad, ya había demasiadas mentiras a su alrededor, no soportaría tener que sonreír a Tazuna prometiéndole que irían a luchar por Konoha. Sin embargo, sí dejaría una nota, era lo menos que podía hacer para agradecer todo lo que habían hecho por ellos.
Escribió un par de excusas sobre su acelerada marcha y un montón de palabras de agradecimiento por su hospitalidad, y lo firmó como "Sasuke y Sakura". A pesar que el Uchiha no se había molestado siquiera en pensar en ello, la pelirrosa pensó que era correcto despedirse también en su nombre.
Recogió todas sus cosas y entró con sigilo a la cocina para dejar la nota sobre la mesa y continuar hasta la salida sin despertar a nadie. Pero una voz la interrumpió haciendo que se detuviera.
—Así que es cierto que os vais —dijo Tsunami tras ella—. Os noté algo extraños en la cena y supe que no podíais tardar mucho.
Sakura se giró hacia ella con una sonrisa triste.
—Sí —respondió la pelirrosa—. Ha sido muy agradable estar aquí, pero debemos continuar.
—Lo suponía —dijo la mujer acercándose hasta ella—. ¿Tendrás cuidado, Sakura? Ya sabes a lo que me refiero. Sé que estáis huyendo de algo.
—No te preocupes —contestó Sakura con cariño—. Sé lo que hago.
—Lo sé —sonrió Tsunami—. Y Sakura, creo que estás en lo cierto con Sasuke, hay algo más que oscuridad en él, ahora lo veo… pero necesita tu ayuda.
—Te equivocas —sonrió Sakura con resignación—, yo no puedo ayudarle. Pero encontraré a quien sí puede.
La mujer la miró en silencio unos segundos cómo si estuviera pensando en si decir algo o no.
—Cuídate —se despidió finalmente.
Sakura salió de la casa tras despedirse de Tsunami, era una buena mujer, más valiente de lo que podía parecer a primera vista. Esperaba que la guerra nunca llegara hasta aquel pequeño país, ya había sufrido demasiado con los años en los que Gatō había impuesto su reinado del terror. No merecían el horror y la decadencia de la guerra ahora que comenzaban a ver la luz de nuevo.
No tardó demasiado en encontrar a Sasuke a pesar de la poca luz que había, faltando aún unos minutos para el amanecer. El muchacho estaba de pie sobre las rocas del pequeño acantilado que había junto a la cala dónde solían pasar el rato. Su mirada estaba fija en el mar que en ese momento parecía una sábana de seda negra moviéndose con el viento, reflejando algún pequeño brillo con el ondear del agua. Echaría de menos el mar, pensó el chico, por muy estúpido que sonase.
—¿No irás a meterte ahora, no? —bromeó Sakura colocándose a su lado.
Sasuke simplemente volvió levemente su vista hacia ella, reconociendo su presencia, y luego giró la cabeza de nuevo hacia el mar tomando una honda respiración cuando la fresca brisa sopló hacia ellos revoloteando sus cabellos.
—Es una pena tener que marcharse —continuó la pelirrosa—. Este lugar es tan tranquilo que no parece real.
—Es un buen lugar —concedió Sasuke hablando por fin.
—Si pudieras… ¿te quedarías aquí? —preguntó Sakura tímidamente.
—Qué más da. No puedo —contestó secamente el muchacho sin apartar su vista del mar.
—Ya, pero y si pudieras —reiteró la pelirrosa— ¿Te olvidarías de todo y vivirías aquí?
En esta ocasión, Sasuke se giró para mirarla a los ojos con una ceja alzada preguntándose si realmente hablaba en serio.
—¿Me estás proponiendo que me quede? —Preguntó con burla— ¿Acaso me dejarías libre para que viviera aquí, lejos de la guerra, lejos de Konoha? ¿Es eso? Así que me ofrecerías olvidarme de todo, empezar de cero y ser… feliz ¿no? ¿No hemos tenido antes esta conversación?
Las mejillas de Sakura se encendieron con sonrojo y ella deseó que la poca luz que había lo disimulara. Había sido algo rastrero por parte de Sasuke mencionar de ese modo el último encuentro que habían tenido cuando se marchó de la villa años atrás. En ese entonces, ella no sólo le había suplicado que se quedara, le había prometido la felicidad si lo hacía, le había entregado su corazón.
—Estaba hablando de manera hipotética —espetó Sakura desviando la vista.
—Hipotéticamente entonces, supongamos que digo que sí —siseó Sasuke repentinamente molesto—. Y supongamos también tu hipotética respuesta. ¿Aceptarías? ¿Me liberarías sin más? No, dirías que mi palabra no vale nada y tendrías razón, porque por mucho que consiguieras que te jurara quedarme, lo primero que haría sería salir de aquí y continuar mi venganza.
—Pensaba que tal vez, hubieras podido mantener una promesa por una vez —contestó secamente la chica, volviendo sus ojos hacia él para taladrarle con la mirada.
—La libertad que me ofreces no vale nada si el precio por ella es no poder usarla —dijo Sasuke bruscamente—. Una jaula sigue siendo una jaula aunque los barrotes sean de oro. Eso no es ser libre.
—¿Y crees que antes lo eras? —Bufó Sakura frunciendo el ceño—. No han hecho más que manipularte para utilizarte una y otra vez. ¿Alguna vez has elegido algo por ti mismo?
—¿Y tú? ¿Cuáles son las elecciones que te deja Konoha? ¿Obedece o muere? —Espetó Sasuke— ¿Qué tipo de albedrío es ese? El albedrío de los condenados.
Sakura cerró los ojos y soltó aire lentamente volviendo a mirar el mar, en cuyo horizonte ya asomaba una pequeña uña de luz anaranjada. ¿Cuántas veces no había pensado ella lo mismo? Aun así dolía que fuera tan real. Obedece o muere, no era exactamente tan radical pero en esencia la idea era así… y ella había elegido la muerte. No era estúpida, la condena por liberar a un preso tan peligroso como Sasuke era seguramente la muerte. Sin embargo, aun sabiéndolo, no había podido dejarle morir… no a él, si Naruto hubiera estado consciente también se habría opuesto, tal vez habría hecho lo mismo que ella si no hubiera quedado otra salida.
Sasuke llamaba al suyo el albedrío de los condenados, pero ¿Qué clase de albedrío tenía él? Siempre dejándose llevar por las acciones de otros, enterándose de la verdad a trompicones, siempre cuando convenía a uno u otro para luego ser manipulado o condenado en consecuencia. ¿No merecía saberlo todo fuera bueno o malo y decidir por sí mismo? Sin que nadie le presionara a vengarse o perdonar.
El chico dirigió también su vista de vuelta al mar, pero de reojo pudo ver cómo Sakura parpadeaba rápidamente tratando de alejar las lágrimas que se acumulaban en sus ojos. Siempre conseguía hacerla llorar, era una habilidad que parecía haber tenido desde pequeño. A pesar de ello, en aquella ocasión no lo había hecho a propósito y por alguna razón le supo amargo. No dijo nada. No era el tipo de persona que consolaba a otra y tampoco quería serlo. Sin embargo, no siguió insistiendo en la conversación.
El mar comenzaba a brillar con el vaivén de las olas conforme el sol iba asomando por el horizonte, y la oscuridad comenzaba a clarear tiñendo el cielo de azul más claro y el mar de amarillo y naranja.
—Deberíamos ir al puente —sugirió Sakura—. Los demás nos estarán esperando.
—Hmp… Qué esperen —dijo Sasuke con aplomo sin apartar la vista del amanecer.
Sakura levantó su mirada hacia él con curiosidad, pero el Uchiha no desvió su atención del agua que brillaba por la luz. Entonces, la pelirrosa sonrió desechando por completo los oscuros pensamientos que la habían entristecido hasta el momento. Se sentó en el suelo abrazándose las rodillas, sin dejar de sonreír, y pensó que todo lo que había hecho había merecido la pena sólo por tener la oportunidad de ver a Sasuke, el frío vengador, el sádico asesino, enamorarse del mar.
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—¡Oh! ¿Qué ven mis ojos? —Exclamó Suigetsu al ver llegar a Sakura y Sasuke— Pero si ya han llegado. ¿Qué ha pasado con eso de "al amanecer", compañero?
—¿Y qué? —Espetó el Uchiha oscamente, y señaló al cielo—. Ha amanecido ¿no?
Suigetsu enarcó una ceja. No recordaba que las órdenes de Sasuke sobre la hora de partir tuvieran tan libre interpretación. La última vez que había viajado con él, "al amanecer" significaba estar en los caminos antes de que hubiera suficiente luz como para verte tus propios pies.
—No es tan tarde —protestó Sakura con paciencia—. No hará ni cinco minutos que ha amanecido.
—Es que sin mi espada el tiempo se me hace eterno —suspiró Suigetsu teatralmente.
—Payaso —farfulló Karin por lo bajo.
La pelirroja se había mantenido apartada junto a Juugo y ni siquiera había mirado a Sasuke al llegar. Por su parte, el Uchiha había ignorado a todo el mundo y simplemente se había puesto a caminar por el puente decidido a no perder más el tiempo. Se apresuraron a seguir a Sasuke antes de que tuviera tiempo de protestar, acelerando el paso para alcanzarle.
El puente era tan largo que había un punto, cuando te encontrabas en el centro, en el que casi no podías distinguir los extremos. Era una sensación extraña caminar por aquella pasarela interminable sobre el agua. Estaba todo tan silencioso, ni siquiera Karin y Suigetsu discutían. La kunoichi de Taka parecía bastante tensa en presencia de Sasuke y no había abierto la boca desde que habían comenzado a andar.
La sombra de un pájaro pasó sobre sus cabezas y Sakura alzó la vista. Qué pájaro más raro, pensó la chica con inquietud, aquel era un tipo de pájaro más típico de un bosque, allí sólo había visto gaviotas. Puede que fueran paranoias suyas pero había algo que la intranquilizaba. Frunciendo el ceño, la pelirrosa se acercó con cuidado a la barandilla del puente para asomarse con una creciente sensación de peligro.
Sasuke se detuvo en seco y se giró precipitadamente cuando sus sentidos ninjas le alertaron de que algo no iba bien. Vio a Sakura unos metros más atrás junto a la barandilla mirándole con la misma urgencia, y un segundo después, una bola de humo estalló entre ellos con un fuerte destello de luz que contribuyó a nublarles la vista.
El Uchiha levantó al instante el Susanoo que lo rodeó como un terrible escudo impenetrable. Todavía tenía en las retinas la impresión de luminosidad que había provocado la bola al estallar, por lo que no podía ver con demasiada claridad a pesar de su Sharingan. Un denso humo negro lo cubría todo y a sus oídos llegaron los sonidos de metal contra metal. Y para terminar de arreglar la situación, no sabía dónde cojones estaba Sakura. Genial.
Sakura había saltado hacia atrás justo en el momento en el que un arsenal de shuriken se estrellaba en el lugar que ella había ocupado. Mierda. A penas le dio tiempo de encadenar un par de sellos cuando un ninja cubierto con una máscara ANBU se le echó encima. Afortunadamente, había tenido tiempo de completar el jutsu de cambiazo y su supuesto cuerpo sólo estalló en una pequeña nube blanca revelando el tronco que era en realidad. La pelirrosa aprovechó el segundo de ventaja para atacar por la espalda con una fuerte patada que le habría roto varios huesos a su atacante. Sin embargo, cómo era de esperarse, el ANBU fue más rápido y su patada sólo acertó al aire. Una repentina corriente de dolor le llegó a través de Sasuke cuando este activó el Susanoo, no era tan fuerte como para incapacitar pero, en fin, dolía. ¿Aquello era lo que sentía Sasuke cada vez que lo usaba?
La nube de humo lo cubría todo impidiéndoles ver con claridad y haciendo que dependieran de sus otros sentidos. Todo parecía perfectamente preparado para luchar contra el Sharingan, no por nada eran ANBU. Habían concentrado el espesor de las bombas de humo y el destello que hacían al estallar alrededor de Sasuke para cegarle.
En el lugar en el que estaba Sakura, el humo era menos denso así que tenía una mejor percepción de lo que hacían sus compañeros. Karin estaba en el suelo, aparentemente inconsciente, Suigetsu peleaba kunai en mano contra un ANBU con máscara de perro. A Juugo y Sasuke no podía verles, pero intuía que el último estaba bien ya que no había sentido ningún dolor procedente de él. La chica no pudo seguir observando a los demás durante demasiado tiempo porque otro ANBU volvió a la carga obligándola a defenderse.
Sasuke hizo que el Susanoo lanzara un golpe con el brazo hacia el ANBU que le atacaba. Admitía que lo del humo era bastante molesto, en un primer momento los destellos luminosos habían impedido que él viera bien, pero ahora su utilidad no era impedir que él pudiera ver, sino evitar que los ANBU pudieran ver el Sharingan y caer en su genjutsu. Inteligente, aunque aun así no eran rivales para él, más parecían moscas saltando de un lado a otro para evitar las manos del Susanoo. Era como si sólo se dedicaran a esquívalo, sabiendo que no podían atacarle… distrayéndole.
…Mierda…
Sólo había una razón para que les atacaran sabiendo que jamás podrían derrotarle, el objetivo no era él, era Sakura. La traidora que ponía en riesgo su preciosa Alianza de aldeas ninja. Qué grata sorpresa se llevarían al comprobar que serían dos por el precio de uno. Maldijo el estúpido sello de Sakura por millonésima vez, y lanzó el brazo del Susanoo con todo su poder atrapando por fin en su puño al ANBU que le había estado entorpeciendo. Apretó el agarre hasta que se revolvió del dolor, después perdió el conocimiento, seguramente por la falta de oxígeno. Sasuke lo miró inexpresivamente, se disponía a cerrar completamente el puño para matar a aquel desgraciado cuando notó un agudo y repentino dolor en el hombro que le hizo perder la concentración desbaratando así el Susanoo. Por lo que el ninja que había mantenido preso cayó al suelo como un peso muerto.
Sasuke se llevó la mano al hombro herido con un gruñido de dolor. Sangre. Estaba sangrando cuando nadie había podido siquiera rozarle. Era Sakura. ¡Maldita sea! Tenía que encontrarla de una jodida vez o aquello podía acabar realmente mal. Pasó por encima del ANBU que había dejado inconsciente, dispuesto a salir de aquella nube de humo oscuro en dirección a dónde su Sharingan veía resplandecer el chakra de Sakura dando saltos de un lado a otro mientras enfrentaba a su oponente.
La pelirrosa lanzó un par de golpes con los puños encadenándolos con una fuerte patada que el ninja tuvo que esquivar con una cabriola poco elegante. La herida del hombro le escocía y sangraba, pero no era grave, lo que más le preocupaba de ella eran las seguras protestas que tendría que escuchar de Sasuke más tarde.
De pronto, como si su pensamiento lo hubiera invocado, vio a Sasuke surgir entre el humo, que ya empezaba a despejarse. Con horror, vio las chispas del Chidori iluminar su mano y supo que se disponía a atacar al ANBU con el que ella estaba luchando, no había ninguna duda de que iba a lanzar a matar. Iba a matar a un ninja de Konoha. Sakura abrió la boca para gritarle que se detuviera pero no pudo encontrar la voz para hacerlo.
Justo en el momento en el que Sasuke elevó la mano para lanzar su Chidori, un cuerpo se estampó contra el ninja al que pensaba atacar, dejándolo fuera de combate. Se trataba nada menos que del tercer ANBU, que había estado luchando con Suigetsu. Al girarse, vieron que junto al espadachín se encontraba Juugo, por cuya piel retrocedían ahora sus manchas de maldición.
—Buen tiro, grandullón —exclamó Suigetsu dándole una palmada en el hombro a Juugo.
El gigantón sonrió algo avergonzado, encogiéndose de hombros.
—Por cierto —continuó Suigetsu— ¿Dónde está la perra? ¿Está muerta?
Un violento golpe en la coronilla le indicó que su compañera estaba todo menos muerta. Karin se había acercado a ellos con cara de mal genio y sujetándose la cabeza como si le doliera, seguramente provocado por el golpe que la había dejado fuera de combate durante un rato.
Sakura se acercó a los ANBU inconscientes agachándose para comprobar su pulso. Latía, comprobó con alivio, aunque estaban bastante magullados. Uno de ellos era una chica, aunque no le quitó la máscara, reconoció el color y corte de su pelo, la había visto alguna vez hablando con Kakashi. Suspiró y emanó su chakra verde sobre ellos. Luego se ocuparía del tercer ANBU que Sasuke había herido.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Sasuke con voz grave.
—Lo que ves —respondió Sakura. La chica estaba concentrándose en curar las heridas que podrían amenazar la vida de los ANBU. No iba a hacer que se recuperaran del todo, por supuesto, pero no le gustaría que murieran por una hemorragia interna cuando los dejaran allí, inconscientes.
—Los estás curando —dijo el Uchiha enarcando una ceja— Querían matarte, ¿Lo sabías? Su objetivo eras tú.
—Lo sé —respondió la pelirrosa sin dejar de usar su jutsu curativo.
—Aun así los ayudas. ¿Por qué? —Cuestionó Sasuke con dureza— Ellos te matarían sin dudarlo.
—Tal vez, si estuviera en su lugar, yo también lo haría —respondió Sakura con una sonrisa forzada—. Soy una amenaza para su aldea, tienen órdenes. ¿A cuántos habría dado caza yo por lo mismo? Solo están protegiendo su hogar, haciendo lo que se supone que deben hacer.
Sasuke la observó en silencio. Habían tratado de matarla y ella los excusaba. ¿Dónde estaba su odio? ¿Su rencor? Sakura no había hecho daño a nadie en Konoha, al contrario, su única falta había sido liberarle, y sin embargo, le daban caza como si fuera una criminal. ¿Cómo podía no odiarles por ello?
—Tu estúpida piedad conseguirá que te maten —susurró cuando ella se levantó, mirándola con seriedad.
—Ya lo sé —respondió Sakura devolviéndole la mirada con entereza—. Pero la vida es algo más que simplemente sobrevivir.
Martes de nuevo :)
Espero que os haya gustado el capítulo, creo que ha echado algo de luz sobre lo que quiere hacer Sakura más o menos ¿no? Y también creo que se ha explicado un poco de dónde viene el título del fic y lo que significa.
Sakura y Sasuke siguen jugando al gato y al ratón con sus compañeros de Konoha, sin embargo, ya se han encontrado por fin con los temidos ANBU (creo que los pobres han aprendido la lección, tres contra cinco…ehm no) Aun así, Sakura sigue siendo ella y no quiere hacer daño a ningún ninja de Konoha.
Sé que estáis deseando ver más sasusaku pero de momento sólo puedo ofrecer pequeños acercamientos, lo siento pero las cosas tienen su propio ritmo.
Sobre si habrá más parejas, supongo que pondré algo de Naruhina y SuiKarin, aunque no sé cuánto les dedicaré.
Muchas gracias por vuestros reviews y consejos para arreglar mi ordenador :) No ha vuelto a ocurrir nada extraño así que creo que está fuera de peligro, aun así he hecho copias de seguridad por si las moscas.
Besos, Ela.
