Disclaimer applied


El albedrío de los condenados

Capítulo 12. Ella tiene salvación

En cuanto Kakashi vio las señas de pelea en mitad del puente supo que habían llegado tarde. No había nada que dijera claramente que habían sido ellos quienes habían peleado allí, los shuriken rotos y los kunais abandonados son igual en todas las luchas, pero para él estaba claro. Sus antiguos alumnos ya no estaban en las islas y habían tenido un encontronazo con alguien en aquel puente. No dijo nada a pesar de ello, Lee estaba demasiado emocionado con tener por fin una pista sólida, y aunque Sai no había cambiado su expresión, también miraba expectante hacia cualquier rincón como si esperase ver a Sakura asomarse. Además, tal vez sus presentimientos fueran falsos.

En cuanto Ino y Lee habían descubierto que los dos muchachos con los que se habían cruzado no eran otros que los subordinados de Sasuke, habían decidido ir a comprobar las sospechas de que pudieran estar en el país de las Olas. Deberían haber pensado antes en aquel lugar, ahora resultaba obvio pensar que sus antiguos alumnos podrían haber pensado que aquel lugar era seguro.

Habían decidido que lo mejor era que Ino se quedase en Konoha para poder comunicarse con ellos en el caso de que pasara algo importante. Ni que decir tiene, que no había sido nada fácil convencer a la kunoichi de que no fuera con ellos, pero finalmente había comprendido que era más necesaria en la aldea. En su lugar, Kakashi había decidido llevar a Neji. El chico ya era jounin y si tenían que enfrentarse a Sasuke necesitarían a alguien lo más preparado posible.

—Vamos —dijo Kakashi guiándolos a lo largo de la costa—. La casa del constructor está por aquí.

—¿De verdad crees que estarán allí? —Cuestionó Sai con serenidad—. Este país tiene un montón de islas en las que podrían pasar desapercibidos. ¿No crees que sea más probable que hayan tratado de ocultarse por ahí?

—Si Sasuke fuera solo, tal vez —reconoció Kakashi—. Pero viajando con Sakura, lo dudo. Seguramente, ella habrá querido visitar a unos viejos amigos… De todos modos, han tenido que pasar por esta isla, es la única que conecta con el continente. Y si ha sido así, es probable que Tazuna haya oído algo al respecto.

—Eso si el ninja que os encontrasteis decía realmente la verdad —añadió Neji con escepticismo—. Que fuera pregonando sus planes por ahí me parece demasiado raro y más si trabaja para Uchiha.

—Tal vez no tuvo tiempo de pensar en algo convincente y no creyó que lo relacionaríamos con Uchiha —rebatió Lee—. A mí no me parece tan raro.

Neji simplemente enarcó una ceja con una mirada que decía claramente "es porque tú también eres raro". Pero se guardó su opinión y siguió a Kakashi activando su Byakugan por si acaso. No había que escatimar en precauciones cuando cabía la posibilidad de que tuvieran que enfrentarse a Sasuke.

Siguieron a Kakashi hasta detenerse en una pequeña casa junto a la costa. Se agolparon los cuatro frente a la puerta que se abrió en seguida cuando Kakashi llamó.

—¿Pero qué…

—Hola, Tazuna —saludó el jounin con amabilidad—. Me alegro de verte.

—Kakashi —le devolvió el saludo con una carcajada—. Parece que este es el mes de las visitas. Pasad, pasad, no os quedéis ahí.

Lee y Neji intercambiaron una mirada al oír el comentario del hombre. Puede que finalmente estuvieran en lo cierto al pensar que Sasuke y Sakura estaban en aquel lugar.

Siguieron a Tazuna hasta el interior, donde los demás ninjas se presentaron y Kakashi saludó a la hija del constructor que les sirvió a todos algo de té. Al parecer Inari se encontraba haciendo algún tipo de encargo para el constructor por lo que no estaba en casa.

—Y bueno. ¿Qué os trae por aquí? —Preguntó el hombre— ¿Está pasando algo importante en esta zona? Hace poco nos visitaron tus alumnos, Kakashi.

El aire se volvió denso por la tensión que trajeron las palabras del constructor. Tsunami se revolvió, incómoda en su asiento.

—Precisamente por eso hemos venido —dijo Kakashi con seriedad—. ¿Siguen aquí Sakura y Sasuke?

—No, estuvieron aquí unos días y se marcharon ayer por la mañana —les informó Tazuna—. Parecía que tenían prisa porque partieron muy temprano.

Lee cerró el puño fuertemente sobre la mesa y apretó los dientes con rabia. Habían estado tan cerca. Kakashi sólo asintió en silencio, ya presentía algo así, siempre parecían ir un paso por detrás de ellos. Si tan solo hubieran llegado un día antes…

—¿Qué ocurre Kakashi? —Preguntó Tazuna muy serio— ¿Acaso tienen problemas?

El jounin suspiró, le iba a ser difícil explicar aquello. Sin embargo, antes de que pudiera decir nada, Sai se adelantó.

—Desde hace años, Uchiha Sasuke es un desertor buscado por Konoha, poco antes de estallar la guerra se unió a la organización criminal Akatsuki —informó el chico—. Hace unas semanas, Sasuke fue capturado por la Alianza y condenado a muerte. Sakura lo liberó y huyó con él. Por eso les buscamos.

Aunque Kakashi agradeció no tener que explicarlo él mismo, la falta de tacto de Sai cortaba como una cuchilla.

—Eso no es posible… —susurró Tazuna impresionado e incrédulo.

—¿Y para qué les perseguís? —Cuestionó Tsunami duramente— ¿Para matarlos?

—Necesitamos encontrarlos porque aun no es tarde para salvar a Sakura —contestó Kakashi levantando la mirada hacia ella—. No sólo nosotros los perseguimos, y si los ANBU los encuentran antes, la matarán.

—Hablas de Sakura… ¿Qué hay de Sasuke? —Preguntó Tazuna.

—Sasuke… ya no tiene salvación y tampoco la quiere. Él… se ha hundido en la oscuridad. Se ha convertido en un hombre muy peligroso —reconoció Kakashi con pesar—. Lo único que se puede hacer con él es pararlo antes de que le haga daño a alguien. Incluida Sakura.

—Él nunca le haría daño —dijo Tsumani—. Le he visto, sé que es peligroso, que parece frío e implacable, pero la protege, Kakashi.

—No sería la primera vez que intentase matarla —intervino Lee con ojos iracundos.

—Lee —llamó Neji como advertencia.

El chico le miró y trató de relajarse volviendo a apoyar la espalda en el respaldo de la silla. El tema le sacaba de sus casillas. No entendía cómo Sasuke podía haber tenido tan poco corazón como para tratar de dañar a alguien como Sakura. Si ella le hubiera dedicado la mitad de amor que a ese traidor, habría sido el hombre más feliz del mundo, y sin embargo, Uchiha lo despreciaba. Imbécil.

—¿Sabéis hacia dónde se dirigían? —preguntó Kakashi.

—No. No dijeron nada —respondió Tazuna pasándose la mano por la cara, todavía impactado por lo que habían contado—. Supongo que cruzarían el puente de nuevo. Las otras islas son muy pequeñas y apenas hay nada de interés.

Kakashi asintió y se levanto, haciendo que los demás le imitaran.

—Debemos irnos ya —dijo el jounin—. Lamento que hayáis tenido que enteraos de esto así…

Por un momento pareció que iba a añadir algo más, pero finalmente apretó los labios y se dio la vuelta para salir.

—Sakura cree en él, Kakashi, aun después de todo lo que decís que ha hecho, ella piensa que puede ayudarlo —dijo Tsunami a sus espaldas—. Si no podéis confiar en Sasuke, confiad al menos en ella.

No se detuvieron al oír las palabras de la mujer y salieron de la casa sin mirar atrás. Ya no se trataba de confianza sino de supervivencia, si no eran ellos los que detenían a Sasuke y llevaban a Sakura a Konoha, serían los ANBU. Y pese a que las órdenes de la Hokage habían sido capturar a la pelirrosa, sabían de buena mano que el Consejo había desviado algunas palabras. Dejar que Sakura ejecutara su plan, si es que tenía alguno, no era una opción. Su situación no cambiaría aunque por un milagro divino consiguiera hacer entrar en razón a Sasuke.

Kakashi-sensei —la voz de Ino retumbó en la cabeza del jounin. La chica debía estar utilizando las instalaciones del escuadrón de comunicaciones para transmitir.

Ino, ¿qué ocurre? —contestó con seriedad al notar la urgencia en la voz de la kunoichi.

Tenemos novedades sobre escuadrón ANBU que persigue a Sakura —dijo Ino—. Al parecer se enteraron de alguna forma de que estaban en el país de las Olas porque hace dos días cambiaron abruptamente de dirección y se plantaron allí rápidamente.

Kakashi frunció el ceño. Dos días atrás era justo el momento en el que ellos habían pensado en el país de las Olas.

Sakura y Sasuke ya no están aquí —contestó el jounin—. Aunque creo que tuvieron un enfrentamiento con esos ANBU porque había huellas de pelea en el puente. Aun así, si le hubiera pasado algo a Sakura ya nos habríamos enterado.

Os mantendré informados.

—¿Qué ocurre, Kakashi-san? —preguntó Sai imperturbablemente serio.

—Los ANBU que persiguen a Sasuke y Sakura decidieron bruscamente venir aquí. Creemos que se enteraron de alguna manera de que estaban en el país de las Olas y por eso se apresuraron. Llegaron ayer y parece que tuvieron un enfrentamiento con ellos pero no lograron detenerlos.

Neji entrecerró los ojos. ¿Cómo habían podido enterarse? Ellos mismos habían estado dando palos de ciego hasta que habían conseguido una pista prácticamente por casualidad. Si estaban buscándolos en otro lugar y habían cambiado tan repentinamente de dirección había sido porque tenían alguna seguridad de que estarían allí. Lo que sólo podía haber ocurrido de dos formas; o de alguna manera estaban espiando lo que ellos hacían —Cruzó una mirada con Kakashi y supo que él había llegado a la misma conclusión—… o alguien les estaba informando.

. */*/*/*/* .

Una nueva chispa saltó al aire cuando Sasuke hizo chocar el pedernal de nuevo, sin conseguir prender la yesca que había acumulado debajo. Apretó los dientes tratando de ocultar su frustración. Y pensar que había pensado que Suiguetsu era un inútil por no conseguir encender una hoguera con esas estúpidas piedras. Pero claro. ¿Quién querría aprender a hacer algo tan ingrato cuando podía encender un fuego de varios metros simplemente usando un jutsu desde los seis años? Y aun así allí estaba, haciendo saltar diminutas chispas con cuidado de no aplastarse un dedo, porque encender un fuego tan grande como el que provocaría su jutsu sería como un faro para cualquiera que les estuviera buscando.

Oyó a Sakura chasquear la lengua a su lado, llevaba un rato observándole en silencio, dejando que lo intentara sin decir nada aunque sabía que se moría de ganas por hacerlo ella de una vez.

Sasuke irguió la espalda con un suspiro de exasperación, dándose por vencido sin admitirlo realmente. Al instante sintió cómo las manos de Sakura se deslizaban hasta las suyas quitándole suavemente el pedernal.

El muchacho vio de reojo cómo la pelirrosa hacía chocar las piedras y salía una chispa. No prendió a la primera, pero la chica volvió a intentarlo y con un segundo chasquido, la chispa cayó sobre la yesca que comenzó a humear. Sin perder tiempo, Sakura se inclinó para soplar suavemente y avivar la pequeña llama.

—Qué estupidez —refunfuñó Sasuke casi para sí mismo—. Esa mierda es pura suerte.

—Al saber lo llaman suerte —respondió Sakura levantando la cabeza con una ceja enarcada—. Me cuesta creer que no aprendieras a hacer esto en la academia.

—¿Para qué iba a querer aprender a hacer eso si podía hacer un jutsu de fuego? —remarcó el Uchiha cruzándose de brazos.

—En la academia enseñan esto a los niños antes que jutsus de fuego, de hecho no recuerdo que enseñaran ningún jutsu de fuego —comentó la pelirrosa que ya había conseguido una pequeña hoguera.

—No aprendí en la academia —contestó Sasuke sucintamente añadiendo un tronco al fuego que Sakura había conseguido.

La pelirrosa no añadió nada más, sabía dónde podía haber aprendido Sasuke sus jutsus de fuego y no quería traerle malos recuerdos sobre su familia, sabía que era doloroso para él aunque no lo dijera. Más de una vez lo había visto despertarse sudando por una pesadilla.

El Uchiha desvió la vista hacia el otro lado del claro en el que se habían detenido a pasar la noche. El sol se estaba poniendo así que todavía quedaba algo de luz. A unos metros, Karin y Suigetsu se peleaban por una manta tirando cada uno de un extremo como perros rabiosos. Algo alejado, Juugo se había envuelto en su propia manta y fingía dormir, pese a ser demasiado temprano, mientras vigilaba con un ojo entrecerrado como si temiera que sus compañeros fueran a quitársela.

—¡Suelta eso, imbécil! —gritaba Karin tirando de la manta bruscamente.

—¡Ni lo sueñes, zorra! ¡Si no has sido suficientemente rápida te jodes! —contestó "cortésmente" Suigetsu.

Sakura partió un palo y lo lanzó la mitad a la hoguera. Habían hecho un agujero en el suelo en el que habían metido el fuego para que se viera lo mínimo posible desde lejos, pero lo suficientemente grande como para poder calentar algo para comer. No quería arriesgarse ahora que sabía que habían mandado ANBU tras ellos. Suspiró. Ahora sí que estaba oficialmente jodida, no era como si antes de saberlo su situación fuera mejor, pero el hecho de ver cómo trataban de capturarla como a una criminal había hecho que todo se precipitase sobre ella. Hizo una mueca de disgusto y añadió la otra mitad del palo al fuego. Al levantar la vista se topó con los ojos oscuros de Sasuke fijos en ella.

—Los dejaste vivos —dijo el muchacho cómo si hubiera averiguado en qué estaba pensando— ¿Por qué?

A pesar de que ya le había preguntado aquello, no podía dejar de darle vueltas al hecho de que no parecía ni siquiera furiosa por el hecho de que esa gente —su gente— quisiera darle caza como un animal. Era cierto que ella había infringido la ley al liberarle pero también se había asegurado de que no hiciera nada contra la aldea. En realidad sus motivos eran acordes a la "noble causa" que defendía la Alianza… pero ellos no iban a pararse a pensar en eso, necesitaban un chivo expiatorio para mantener esa supuesta paz levantada con tanta sangre, tal y como habían necesitado a Itachi, solo que aquella vez el sacrificio caía sobre Sakura.

—Ya te lo dije —respondió Sakura con tono algo derrotado—. Esas personas no tenían por qué cargar con algo que yo hice. Matarlos no me habría aportado nada y se lo habría quitado todo a ellos. No habría sido justo.

—¿Justo? —espetó Sasuke como si le hubiera insultado—. Es su puta justicia la que te ha condenado a morir sin que les hayas hecho nada, Sakura.

—Son sus leyes las que me condenan —respondió la pelirrosa con calma—. Las leyes y la justicia no son lo mismo. Algo puede ser ilegal y justo al mismo tiempo y al revés. Yo he infringido la ley y por eso merezco un castigo a sus ojos, no les importa lo justos que hayan sido mis motivos.

—Debería, están vivos por ello —contestó él.

—También podrían haber muerto por ello —dijo Sakura encogiéndose de hombros—. No van a pararse un segundo a pensar en si realmente lo merezco o no porque sus órdenes dicen que sí y ellos creen que es lo correcto. Tenía una elección, podía no hacer nada y acatar la ley o hacer lo que hice. No elegí la opción que se esperaba de mi y por eso pago el precio. Es lo que tú llamas, el albedrío de los condenados.

—Y aun así defiendes a Konoha —bufó Sasuke.

No podía entender como ella, aun dándose cuenta de todas aquellas cosas, podía seguir defendiendo a aquella aldea. Sabía perfectamente todas las cosas que se habían hecho en su nombre, en el nombre de aquella paz ensangrentada. Debería apoyar lo que él quería hacer, no impedírselo.

—Atacar Konoha no cambiará las cosas, sólo las destruirá —contestó Sakura—. Además creo que hablamos de cosas diferentes cuando nos referimos a Konoha, yo no defiendo la institución que hace todas esas cosas, sino a la gente que la forma. La mayoría son buenas personas, personas con las que hemos compartido nuestra vida.

—Sigues pensando que eres uno de ellos, ese es tu problema —espetó Sasuke malhumorado—. Todavía crees que formas parte de ese lugar pero no es así, Sakura, y cuanto antes lo comprendas mejor para ti. No puedes simplemente volver a casa y que todo vuelva a ser como antes porque este es el jodido camino que has elegido y eso les convierte en tus enemigos. Tratarán de matarte, y lo único que puedes hacer es tratar de hacerlo tú antes o caer.

El tono de voz de Sasuke se había ido elevando conforme hablaba haciendo que Sakura se encogiera por sus crueles palabras.

—…¿Es eso lo que te dices a ti mismo? —preguntó la pelirrosa con un hilo de voz y los ojos brillantes.

Sasuke apretó la mandíbula y la fulminó con la mirada. Ni siquiera fue consciente de haber activado el Sharingan hasta que vio el rojo de sus pupilas reflejado en las de Sakura llenas de lágrimas y temor. Le tenía miedo aun sabiendo que no podía hacerle daño. Daño físico al menos, pues acababa de demostrar que seguía teniendo el poder de herirla con cada palabra que pronunciaba. No le gustó. Cuanto más veía a la pelirrosa parpadear para contener las lágrimas que él había provocado, más se asqueaba de sí mismo y más furioso estaba con ella, con todo.

—No llores —siseó como advertencia.

—No estoy llorando —espetó Sakura en respuesta frunciendo el ceño—. Vete a la mierda, Sasuke.

¡Estupendo! Pensó Sasuke, pues por él como si se deshidrataba por los ojos. Estúpida. Ese incordio de mujer le sacaba de sus casillas. Molesta, sí, que acertado había sido aquel adjetivo que le había adjudicado de pequeño, parecía concebido para ella.

—¡Búscate tu propia manta y deja de joderme la vida! —se oyó claramente a Suigetsu entre forcejeos y gruñidos, que no habían parado de oírse de fondo desde que aquellos dos habían empezado a pelear.

—¡No hay otra, retrasado! ¡Si la hubiera no estaría perdiendo el tiempo contigo!

Sasuke se levantó bruscamente y echó tierra en la hoguera para apagarla, provocando la consternación de los demás que esperaban cenar algo caliente aquella noche.

—Se acabó —espetó hacia Karin y Suigetsu, que seguían aferrados a ambos extremos de la manta—. Al próximo que oiga respirar no llega a mañana.

Dicho esto, Sasuke volvió a sentarse en el suelo con pose malhumorada en mitad de un silencio absoluto.

—Mañana salimos al amanecer —informó toscamente antes de volverse hacia Sakura—. Te toca la primera guardia.

Antes de que ninguno pudiera replicar, el Uchiha se tumbó en el suelo sobre su capa y les dio la espalda. Estaba de un humor de perros, y saber perfectamente qué lo provocaba hacía que empeorara todavía más. "¿Es lo que te dices a ti mismo?". Qué molesta era aquella mota rosa ¿Es que acaso se creía su conciencia? Pues sí, eran exactamente esas palabras las que se había repetido a si mismo durante los primeros años que pasó con Orochimaru, cuando aun no sabía de todo lo que era capaz Konoha y aun soñaba de vez en cuando con poder echarse atrás y volver. Recordó cuando pensaba como Sakura, cuando evitaba matar a la gente que no tenía nada que ver con su objetivo porque no tenían por qué pagar por sus decisiones; Recordó cuando pensó que iría a por la cúpula del Consejo de Konoha y no dañaría a los demás; Y recordó cuando dejó de importarle.

Kakashi tenía razón era demasiado tarde para salvarle. No quería ser salvado. Se preguntó si con el tiempo a Sakura le sucedería lo mismo; si llegaría un día en el que miraría el mundo con el mismo desdén que sentía él, con odio y hastío, y por alguna razón no pudo. No consiguió imaginar una Sakura sin ese brillo de alegría de vivir que tenía en los ojos, sin esa estúpida piedad que le hacía ayudar a cada pobre desgraciado con el que se topaba. Ella no era como él, era luz en la misma medida que él oscuridad. Ella tenía salvación.

—Tal vez, tú si puedas volver —masculló Sasuke entre dientes deseando repentinamente que Sakura no le oyera.

A pesar de ello y aunque no la estaba mirando, supo que lo había escuchado y sonreía con esa sonrisa triste que tenía últimamente.

Al otro lado del campamento, Karin y Suigetsu no habían tenido más remedio que tumbarse a dormir como niños castigados sin cenar, compartiendo a regañadientes la única manta disponible por la que tanto habían peleado.

—No te atrevas a ponerme una mano encima, asqueroso —siseó Karin estirando más su lado de la manta.

—Creo que podre resistir la tentación, perra —respondió Suigetsu en un susurro malhumorado.

—Mas te vale, porque te juro que si me rozas siquiera, grito —advirtió la pelirroja.

—Uy, sí, ya me lo estoy imaginando —se burló el muchacho levantando una mano y agitándola en el aire mientras imitaba una voz chillona— Sasuke, Sasuke, me está…pff shhskkk, eso último es el ruido que hará su katana cuando te la clave.

—Imbécil —bufó Karin—. Todo esto es culpa tuya.

—No sé si lo has notado pero yo tampoco estoy saltando de alegría, zanahoria —replicó Suigetsu volviendo a dar un tirón a la manta—. Es culpa del humor de perros de Sasuke. Será que hoy no ha podido "quererse fuerte" con la chica.

—¿Qué? —espetó Karin girando bruscamente la cabeza para mirarle.

—Oh, vamos, bruja, no vas a hacerte ahora la inocente ¿no? —Dijo el chico enarcando sugerentemente las cejas—. Cuando dos personas se…

—Sé lo que significa —se apresuró a decir la pelirroja antes de que Suigetsu entrase en una descripción sumamente detallada de lo que "quererse fuerte" significaba en aquel contexto— ¿De verdad crees que ellos…?

—Si no, ¿por qué iba a hacerle caso? —Preguntó el chico encogiéndose de hombros—. Ahí hay algo muy raro… tal vez no sea eso pero… algo no es normal en esos dos.

. */*/*/*/* .

El interior de la cueva estaba en penumbra y en el centro, entre estalactitas y estalagmitas que goteaban humedad, había un hombre encapuchado de cuya capa asomaba una serpiente blanca. Estaba inclinado sobre un tablero mirándolo con interés a través de los cristales de sus gafas redondas, mientras sonreía con satisfacción.

—Ya es hora de darle trabajo a la Alianza —dijo entre pequeñas risas—. ¿Tal vez un pequeño susto?

Movió sus largos y escamosos dedos sobre el tablero cómo si estuviera decidiendo.

—¿Quién? ¿Quién? —canturreaba mirando las pequeñas piezas redondas y blancas que representaban las unidades enemigas— Madara.

Con una sádica sonrisa empujó una pieza negra hasta el tablero.

—Puede que no sea un susto tan pequeño —estimó sin perder la sonrisa.


Hola de nuevo :)

¿Qué pensáis? ¿Mis sutiles acercamientos son demasiado sutiles? Bueno, vamos avanzando en ese aspecto.

Oh, ¿y qué opináis del "traidor"? Tal vez sea alguien real que esté informando a los ANBU o quizá paranoias de Neji y Kakashi ¿no?

Kabuto ha entrado por fin en escena y con una jugada algo fuerte, pensando en soltar a Madara sobre los ninjas de la Alianza. (Para quien no siga el manga, haré la aclaración "spoiler" sobre la técnica Edo Tensei de Kabuto, esta le permite "resucitar" y controlar a gente muerta por medio de introducir sus almas en cuerpos muertos. Itachi fue resucitado y escapó del control gracias, en general, a un enfrentamiento con Naruto, y decidió encargarse de derrotar a Kabuto y parar la técnica).

Me habéis estado pidiendo que hiciera un capítulo doble, por el momento eso no es posible, lo siento. Actualizo un capítulo a la semana, comprendo que la espera puede hacerse larga pero comprended que requiere bastante tiempo escribir cada capítulo y repasarlo para que esté bien.

Sobre la idea de hacer un video "tráiler" como hice con mi fic Exilio, tal vez lo haga si tengo tiempo… aunque mis dotes como editora de videos son peores incluso que con el photoshop (imaginad lo que puede salir ahí), hace mil años que no me paso por mi canal en youtube y tengo ese mundo bastante abandonado, pero lo intentaré si os hace felices jaja.

Muchas gracias por los reviews, sois geniales.

Por cierto… mañana es mi cumpleaños :D, quería esperarme para publicar pero me pareció cruel haceos esperar (luego diréis que no os consiento)

Besos, Ela.