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El albedrío de los condenados

Capítulo 17. Para proteger a Sakura

Estaba mal, lo sabía, después se odiaría a si misma por haberlo hecho. Sin embargo, mientras sentía como sus labios rozaban los de Sasuke, sólo podía pensar en robarle un segundo, únicamente un instante, a la mierda de realidad que debía vivir. Disfrutaría de aquel pequeño momento y luego se arrepentiría. Sólo un segundo.

Sasuke se había tensado, quedándose quieto, sin saber exactamente qué hacer ante aquello. Ni siquiera sabía dónde poner los brazos así que los dejó donde estaban, apoyados en la encimera a ambos lados de Sakura.

La pelirrosa volvió a posarse sobre sus talones alejándose lentamente de él, con la angustia pintando ya sus ojos. Pero antes de que pudiera empezar a lamentarse, fue Sasuke quien se inclinó hacia ella volviendo a juntar sus labios. Esta vez le tocó a Sakura sorprenderse ampliando sus ojos ante aquel contacto. Sin embargo, se olvidó de la sorpresa al notar los labios del chico moviéndose vacilante y torpemente sobre los suyos. Finalmente, Sasuke había encontrado qué hacer con sus brazos y los había colocado prudentemente rodeando la cintura de la pelirrosa. La conciencia de Sakura se quedó en blanco cuando comenzó a corresponder a ese beso que pronto dejó de ser vacilante.

Ella sabía que aquello estaba mal pero en ese momento no podía recordar por qué, ni quería hacerlo. Los brazos de Sasuke la atrajeron hacia él deslizándose por su espalda para pegarla a su cuerpo todavía más, instintivamente, y ella deslizó las manos desde su pecho hasta rodear su cuello y hundirlas en las negras hebras de su pelo —Kami cómo había deseado hacer eso—. Notó que de la garganta del chico se escapaba un gemido ronco y su agarre la apretó contra él.

En ese momento, Sasuke ya podía decir que conocía la razón por la que la gente querría unir sus bocas, al menos por que querrían unirla a la de Sakura. Sus labios eran suaves y se movían con los suyos con pasión. No sabía que deseaba besarla hasta que ella no lo había hecho, en ese instante había decidido que no quería que se alejara. Necesitaba probarlo, aunque al principio había mostrado la vacilación de la inexperiencia, poco a poco, el fuego que sentía recorriéndole las venas había tomado las riendas. Una pequeña vocecita en su cabeza gritaba algo así como "¡¿Qué mierda haces?!" con una sensación de que no debería hacer aquello, pero el roce del cuerpo de la chica hizo que desapareciera en un segundo.

Sasuke se movió con ella y la espalda de la pelirrosa volvió a topar con el borde de la encimera distrayéndola y haciéndole recuperar algo de cordura.

—No… no, para —musitó la pelirrosa empujándole levemente para apartarle.

—¿Te he hecho daño? —preguntó Sasuke con voz gruesa dejando de tocarla al instante. Parecía repentinamente preocupado por la posibilidad de haberla herido sin pretenderlo.

Sakura negó con la cabeza y lo miró con angustia. Él le devolvía la mirada con los ojos más oscuros que nunca, tenía las pupilas dilatadas, tanto que el iris era una línea fina de un tono menos de negro. Su pelo estaba revuelto y despeinado, sus labios enrojecidos como los de ella, y la cremallera de la camiseta abierta hasta la mitad del pecho haciendo que la prenda dejara a la vista uno de sus hombros, Sakura no podía recordar cuando se la había bajado. Se mordió el labio nerviosamente.

—…Yo no… Tú… —Sakura no sabía ni siquiera empezar a decir todas las cosas que estaban mal ahí. Sabía que había sido ella quien había iniciado egoístamente aquello y por eso mismo debía pararlo. Cuanto más alto volara, más dura sería la caída. Notó las lágrimas picar en sus ojos. Mierda. Sabía cómo habría acabado todo aquello, ella le quería, pero él solo le estaba ofreciendo unos cuantos besos de prueba sobre la mesa de la cocina. Él seguía siendo un oscuro vengador, aunque no había querido matarla eso no significaba que hubiera renunciado a sus planes. Y ella, ella le ocultaba demasiado… Si supiera cuanto le había mentido, cuanto seguía mintiéndole, no querría tocarla.

Sasuke se tensó cuando vio el arrepentimiento pintado en la cara de Sakura y compuso su fría expresión de piedra, esa que conseguía aislarle de cualquier emoción. Con un movimiento algo más brusco de lo que sería habitual en él, se recolocó la camiseta y volvió a subir la cremallera. Por supuesto que se arrepentía. ¿Por qué iba a querer la perfecta y pura Sakura que alguien como él la tocara? Ahora debía estar asqueada de sí misma por permitírselo y disfrutarlo, porque no podía negar que lo había hecho. ¿Acaso había estado pensando en Naruto cuando lo besaba? Seguramente se había llevado una decepción al darse cuenta de pronto de que en lugar de al luminoso héroe, estaba besando al malo de la historia.

El chico bufó y se dio la vuelta, no podía reprochárselo. Él era un asesino, sus manos estaban manchadas de la sangre que pensaba derramar. No era alguien con quien pudieras jugar a los adolescentes. Y a pesar de todo lo que habían pasado últimamente seguían siendo una ninja de Konoha y un traidor. Era su puta culpa por no haber sabido mantenerse alejado, por haber ignorado la voz que le decía que dejara de pensar en ella, que dejara de rondar su habitación y se marchara sin ella.

—Sasuke… —llamó la pelirrosa con voz suplicante—. Sasuke-kun, por favor, no te vayas.

El Uchiha quiso irse dando un portazo tras él. Y se odió a sí mismo, a ella, a todo, cuando se detuvo. Maldita molestia estúpida. ¿Qué coño le había hecho? Debería haberla matado, o haberla dejado con Kakashi, o simplemente no haber aceptado su ayuda en aquella celda cuando todo era más sencillo y esa mota rosa no estaba en sus pensamientos. ¿Qué mierda quería de él? ¡Joder! ¿Es que no le había humillado ya suficiente?

Sakura se colocó frente a él, pero Sasuke no la miraba, continuaba con una expresión de piedra y la mirada fija en algún punto tras ella.

—Sasuke, por favor —musitó la pelirrosa con tono lastimero y los ojos llenos de lágrimas.

—¿Qué quieres de mí, Sakura? —preguntó Sasuke bajando finalmente sus mirada hacia ella. Había pretendido que su tono fuera indiferente, incluso furioso, pero a pesar de su dureza había salido tiznado de algo parecido a la angustia y la amargura.

—…No lo sé… —respondió la chica con lágrimas rodándole por las mejillas.

—No lo sabes —repitió Sasuke con los dientes apretados de ira—. ¿Y qué mierda se supone que tengo que hacer con eso? Llegas un día y te metes en mi vida, me obligas a protegerte y a lanzarme a salvar a alguien a quien deseo matar. Me envuelves en tu retorcido plan y ya no tengo manera de deshacerme de ti, y cuando por fin se me presenta la oportunidad no puedo matarte porque de alguna manera, el universo entero se ha aliado para joderme y has acabado dentro de mi cabeza como si estuviera volviéndome loco, sin poder dejar de pensar en todo lo que haces y lo que dices, en dónde estás, en lo mal que cocinas… Y de pronto, veo como el imbécil de Suigetsu te besa y estúpidamente no puedo pensar en otra cosa que en hacerlo yo…

—Entonces hazlo… —dijo repentinamente Sakura interrumpiendo su iracundo discurso, llorando todavía. A la mierda todo, pero no podía dejar que se fuera después de aquello y no le importaba lo que fuera a suceder, no le importaba lo mal que estuviera—. Hazlo…

Sasuke se había quedado mirándola en silencio, respirando agitadamente.

—Creo que ya tienes demasiado de lo que arrepentirte… y yo también —dijo fríamente el Uchiha.

Sakura jadeó sin aliento. Eso había sido doloroso. Sin embargo, antes de que él pudiera marcharse, lo detuvo.

—Escúchame bien, Uchiha Sasuke —a pesar de que lloraba y tenía la voz algo tomada, su tono era firme—. Yo nunca me arrepentiré de nada. De nada. No me importa lo que hagan, lo que digan, que me persigan, que el mundo entero quiera mi cabeza… o que tú me odies. Jamás voy a arrepentirme… Nunca. Pero… tengo miedo…

Sí, tenía miedo, tenía miedo de morir, de ser una traidora, pero también temía por él. Sabía que iba a odiarla si se enteraba de la verdad, se sentiría traicionado. Ella seguía enamorada de él, podía habérselo negado pero era cierto ahora tanto como lo había sido cuando lo sacó de aquella celda. Solo había querido darle otra oportunidad, la oportunidad que Konoha le debía, había pensado que merecía conocer toda la verdad de la boca de Itachi para que así pudiera decidir libremente por una vez. Sin embargo, en su brillante plan no había contemplado la posibilidad de formar un lazo con él. A pesar de que ella le amaba no había pensado que él pudiera sentir otra cosa que odio por ella, por lo que no le habían preocupado las consecuencias de su mentira… la traición de alguien que odias sólo es una gota en el océano, pero, la traición de alguien que aprecias puede llegar a ahogarte. A pesar de que no se arrepentía, de que al final sabía que él le rompería el corazón, no quería que la odiara de nuevo.

Sasuke la miraba llorar frente a él, preguntándose qué cruzaba por su mente para tener aquella mirada angustiada y suplicante. Era tan pequeña, tan fuerte y frágil al mismo tiempo… Mierda. Debería quitarla de su camino en ese mismo momento, acabar con todo aquello con un rápido haz de Chidori, como tendría que haber pasado… como sabía que jamás pasaría.

—Ya sabes… que odio que llores —dijo finalmente el Uchiha, si bien su tono seguía siendo serio había perdido es cortante frialdad con la que había hablado antes.

Sasuke tuvo que dar un pequeño paso atrás para evitar caer cuando Sakura se lanzó entre sus brazos abrazándole con fuerza y enterrando la cara en su pecho mientras sollozaba. El muchacho volvía a sentir que le sobraban brazos y la pelirrosa seguía abrazada a él llorando. No se había parado a pensar en todo ese tiempo en lo duro que debía ser para Sakura soportar todo lo que tenía encima. Ella había actuado como si lo aceptara todo, sonriendo y encogiéndose de hombros cuando gente de su propia aldea —aldea que ella protegía— llegaban para matarla. Había sido tan valiente y decidida en cada situación que se presentaba que él no se había parado a pensar en lo que ella debía sentir en realidad, sola y asustada… con tan solo un objetivo para aferrarse. Y recordó lo solo y asustado que se había sentido él una vez.

Lentamente, con indecisión, Sasuke posó una mano en la espalda de ella en lo más parecido a un abrazo que él sabía dar. Notó que Sakura contenía la respiración al notarlo.

—No debes tener miedo —gruñó Sasuke como si se hubiera arrancado las palabras de la garganta "no voy a dejar que te hagan daño" añadió mentalmente.

Por incómodo que se sintiese, el muchacho supo que era verdad. No era solo que no fuera a matarla él mismo, es que no quería que otros la dañaran. La idea le resultaba irritante hasta límites insospechados, no podía imaginarse cómo sería todo si Sakura estuviera muerta. Frunció el ceño sólo de pensarlo. Siempre había creído que en el mundo ninja todo era odio y sadismo, el deber superaba la lealtad y el deseo de poder destrozaba cualquier lazo, pero ella era pura, era luz. Sakura había desafiado lo que se suponía que debía hacer para ayudar a su amigo y para lo único que quería poder era para proteger a los que amaba.

Iban a matarla, puede que él pudiera protegerla pero al final pasaría. Sakura tenía demasiado corazón para ser una traidora, para llevar la clase de vida que él llevaba. No podía mantenerla a su lado, menos aún con lo que iba a hacer, no podía pretender que permaneciera con él mientras trazaba planes para destruir la aldea que ella amaba. Sin embargo, si la dejaba con Kakashi como había pensado tampoco había una garantía de que la aldea fuera a perdonarla, después de todo, habían enviado ANBU a matarla. Sólo había una cosa que pudiera hacer para garantizar su seguridad, aunque significase renunciar a ella, a su compañía y a sus sonrisas, aunque hacerlo le complicase la vida hasta límites insospechados e incumpliera todo lo que había estado prometiéndose a sí mismo. Para proteger a Sakura… tenía que salvar a Naruto.

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—¡Eh, Shikamaru!

El muchacho se detuvo con la llave ya en la cerradura de la puerta y se giró para ver quién le llamaba. Temari subía corriendo las escaleras exteriores del bloque de apartamentos agitando la mano para llamar su atención.

—¿Estás sordo? Llevo llamándote desde el otro lado de la calle —le reprochó la rubia llegando hasta él.

—Más que sordo, yo diría hecho polvo. Acabo de salir de una guardia en inteligencia de dieciocho horas y me duermo encima —contestó Shikamaru con ojos somnolientos ahogando un bostezo.

—Yo te veo igual que siempre —opinó Temari alzando las cejas.

—Genial… —contestó Shikamaru sin muchas ganas—. ¿Qué quieres?

—Te traigo buenas noticias —sonrió la rubia para después pasar a una expresión retadora— ¿No vas a invitarme a pasar?

El chico suspiró resignado y giró la llave para abrir definitivamente la puerta. El bloque de apartamentos en el que la Alianza había instalado a los ninjas que se habían quedado en el cuartel de la Nube, le recordaba mucho al bloque en el que vivía Naruto en Konoha, quizá incluso tuviera menos espacio. Sin embargo, seguía siendo mejor que las tiendas de campaña.

Las llaves repiquetearon con un sonido metálico cuando Shikamaru las lanzó al cuenco que había en una mesita junto a la puerta.

—Estás en tu casa —dijo el chico invitando a Temari a entrar mientras se quitaba el chaleco— ¿Cuáles son esas buenas noticias? ¿Kabuto se ha muerto de una enfermedad fulminante? Porque esa sí sería una gran noticia, tal y como están las cosas, créeme.

—Realmente debes estar cansado, nunca te había oído decir tantas tonterías —rió la rubia sacándole la lengua y entrando con familiaridad en la sala de estar.

Shikamaru soltó un suspiro de nuevo y la siguió sentándose junto a ella en el único sofá que tenía.

—Tu amiga Ino se ha comunicado desde Konoha. Al parecer Inuzuka Kiba está fuera de peligro —dijo Temari.

El muchacho se recostó echando la cabeza hacia atrás y sonrió pasándose las manos por la cara.

—Verdaderamente, esa es una muy buena noticia —reconoció Shikamaru con alivio. Había estado muy preocupado desde que las noticias de la masacre cometida por Madara les habían informado de que Kiba estaba muy mal herido y era el único superviviente. Se alegraba de que estuviera bien.

Temari asintió y después le dirigió una mirada dubitativa, como si no supiera muy bien si debía sacar el tema.

—Dicen que Haruno Sakura le salvó la vida. ¿Es cierto? —preguntó finalmente. Dar rodeos no iba con ella.

—Parece que sí —dijo Shikamaru pareciendo de nuevo muy cansado—. Según lo que me dijeron ella prácticamente lo resucitó, si no lo hubiera encontrado, cuando Kakashi llegó ya habría estado muerto.

—Creía que ella había traicionado a tu aldea ¿Por qué querría ayudarle? —preguntó Temari extrañada.

—Es más complicado que eso —suspiró Shikamaru—. Sakura no quería hacer nada contra Konoha o la Alianza, ella sólo quería salvar a Sasuke. Aunque con eso nos puso a todos en peligro… Siempre temí que terminara haciendo alguna tontería así, nunca ha podido olvidar a Sasuke a pesar de todo lo que ha hecho. Problemático.

—Eso es bastante trágico —comentó la chica paseando la vista distraídamente por la mesa hasta que algo llamó su atención—. Parece que te ha llegado trabajo mientras no estabas, vago. ¿No es ese el símbolo del Consejo de Konoha?

Shikamaru abrió los ojos alarmado para ver el sobre que la chica señalaba. Estaba sobre la mesa y efectivamente, sobre el gastado papel llevaba el símbolo del Consejo.

—No es nada —se apresuró a asegurar el chico atrapando el sobre y dejándolo a un lado—. Ahora no pienso mover un dedo más ni aunque me lo ordene la reencarnación del Cuarto.

—Está bien, te dejaré gandulear —suspiró Temari con resignación —. Nos vemos mañana.

Shikamaru levantó la mano con un cansado gruñido de despedida mientras la chica salía dejando un ruido de tacones sobre la madera del suelo. En cuanto el muchacho oyó que cerraba tras ella, saltó del sofá olvidando su somnolencia y se abalanzó hacia el sobre con avidez.

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—Naruto. ¿Qué haces aquí? —preguntó Kakashi girándose hacia él con un suspiro derrotado.

—Me enteré de que Kiba estaba herido dattebayo —contestó Naruto sin que sus ojos azules dejaran de clavarse en el jounin— ¿Qué le ha pasado a Sakura-chan?

—Naruto…

—No. Nada de "Naruto…" —cortó el rubio frunciendo el ceño—. Ya estoy cansado de que la gente me oculte las cosas. Me he recuperado y puedo ayudar. Dime qué está pasando 'ttebayo. ¿Dónde está Sakura-chan?

—Está bien —concedió Kakashi finalmente—. Acompáñame y te lo contaré.

En cuanto había visto entrar a Naruto trayendo problemas, Kiba se había recostado en la cama fingiendo dormir roncando exageradamente. Le dolía demasiado la cabeza como para soportar el jaleo que seguramente se iba a armar con todo aquel asunto. Así que, suspiró de alivio y abrió un ojo cuando Kakashi decidió llevarse a Naruto a discutir a otro lugar.

El jounin guió a Naruto hasta la habitación que el rubio había estado ocupando en el hospital e hizo que se sentara en el borde de la cama, mientras él ocupaba la silla que había junto a él. Había llegado el momento que tanto había estado retrasando, no iba a ser fácil, pero sabía que en esa ocasión, Naruto no se conformaría con excusas vagas. Quería saber la verdad y tenía derecho a saberla, debían aceptar que ya no era un niño que había que proteger de si mismo.

—Antes de nada, para que te tranquilices quiero que sepas que Sakura no está herida —comenzó Kakashi—. Pero… tomó una serie de malas decisiones que la han puesto en peligro. Estamos tratando de ayudarla, pero no es algo sencillo. La situación en la que se encuentra es grave.

Naruto se removía en su asiento luchando contra el impulso de zarandear a Kakashi para que le dijera de una vez qué era exactamente lo que había hecho Sakura y cuál era exactamente el peligro que corría su compañera. Todo aquel misterio iba a volverlo loco.

—Todo empezó el día que peleaste contra Tobi. Ese día, la Alianza consiguió apresar a Sasuke por un golpe de suerte —Kakashi le miró con gravedad viéndolo palidecer—, la onda expansiva que generó el cruce de ataques entre Tobi y tú le alcanzó por encontrarse demasiado cerca. Le llevamos hasta uno de los fuertes de la Nube mientras los Kages decidían qué hacer con él… Le condenaron a muerte.

—¡¿QUÉ?! —Exclamó Naruto poniéndose en pie exaltado— ¡Eso no es posible!

—Cálmate, Naruto —dijo Kakashi con seriedad—. Sakura se enteró de esa decisión y le ayudó a escapar.

La pequeña sonrisa que apareció en el rostro del rubio al oír aquella noticia duró el segundo que tardó en asimilar lo que aquello significaba en realidad.

—¿Dónde está Sakura-chan? ¿Qué le han hecho? —Exigió asustado, agarrando a su maestro por la pechera del chaleco. Si Sakura había hecho aquello en contra de la voluntad de los Kages significaba que había cometido un delito gravísimo.

—Ella se marchó con Sasuke… Hokage-sama se vio obligada a dictar una orden de busca y captura contra ella, está acusada de traición a Konoha y a la Alianza —explicó Kakashi.

—Pero… pero ¡Sasuke intentó matarla la última vez dattebayo! ¡No pudo simplemente marcharse con él! ¡Él nunca quiso llevarla consigo antes! —Gritaba Naruto exaltado, llevándose las manos al pelo para revolvérselo con nerviosismo— Sasuke sólo piensa en destruir… ¿Pudo obligarla? Si la obligó no pueden condenarla 'ttebayo.

—Sasuke no la obligó, Naruto. Ella lo liberó porque quiso y se marchó con él porque lo decidió así —el jounin suspiró cerrando un momento los ojos—. Yo la vi justo antes de que se fuera, no pude retenerla… Dejó esto.

Kakashi le tendió a Naruto un papel doblado en cuatro en el que el muchacho reconoció la letra de Sakura.

« Quiero dejar claro que, a pesar de lo que he hecho, no deseo ningún mal a la aldea de Konoha ni a la Alianza. Lamento mucho haber traicionado la confianza que depositaron en mí y sé que muchos se sentirán decepcionados con mis actos. Me digo que estoy haciendo lo correcto y así lo es para mí, sin embargo, sé que a veces lo que uno cree que está bien no siempre concuerda con lo que los demás creen del bien.

Sé que no puedo pedir que no os culpéis por no haberme retenido, que no estéis tristes o preocupados por lo que pueda pasarme porque sé que es imposible. Sé que me queréis tanto como yo os quiero y por eso sé el poco consuelo que pueden llevaos estas palabras. Aun así, no podía irme sin dejar al menos algo que me despidiera de vosotros.

Tampoco culpéis a Sasuke, él ya tiene suficiente culpa a sus espaldas como para cargar también con la mía. No puedo soportar la idea de que lo ejecuten. Ha sufrido demasiado y no merece que su final sea de esa manera, sería un pobre pago a todo lo que ha sacrificado —aunque sea involuntariamente— por la aldea. Konoha le debe una vida por no haberle dejado vivir la suya y eso es lo que voy a ofrecerle. No me importa lo que pueda costarme. Sin embargo, sería injusto decir que Sasuke es la única razón, pues salvando su vida se salva a la vez a la aldea de la hipocresía de destruir el monstruo que ella misma creó sólo porque se ha salido de control, de esconder las consecuencias de sus actos tras el arma de un verdugo. ¿Esa es la clase de aldea en la que Naruto podría ser Hokage? Lo dudo, sé que jamás podría hacerlo a pesar de que es su destino. Y cada vez estoy más convencida de que el mundo necesita alguien como él desesperadamente. Pero sobre todo, esto lo hago por mí, porque ha llegado el momento de dejar de ser espectadora de mi propia vida y decidir cómo quiero vivirla.

No voy a ser de nuevo la chica que se queda mirando cómo los demás luchan por lo que quieren. No voy simplemente a quedarme esperando, deseando que todo salga bien. Voy a pelear por lo que realmente quiero y no por lo que debo querer. Me gustaría poder decíos que decidir ser libre es cómo volar, pero en realidad se siente más como si cayeras al vacío, sin nada a lo que aferrarte salvo a ti mismo. Lo único bueno es que esta vez he sido yo la que he decidido saltar y tal vez en la caída es dónde se encuentre realmente la verdadera libertad.

Os quiero. Haruno Sakura. »

Naruto parpadeó haciendo que una lágrima cayera de sus ojos aguados, y se la limpió rápidamente con la mano.

—Parece más una carta de suicidio —dijo Naruto respirando hondo y cerrando los ojos para serenarse.

—Sakura conoce bien el precio que se paga por una traición como esa —respondió Kakashi.

—¡Pero la vieja Tsunade no puede condenarla a muerte dattebayo! —Exclamó Naruto con indignación— ¡Ella no quiso traicionar a la aldea, sólo quiso salvar a Sasuke!

—Sí, pero Sasuke quiere destruirnos y es muy peligroso —rebatió Kakashi—. No estoy diciendo que esté de acuerdo, pero es a eso a lo que va a enfrentarse Sakura. Todo lo que haga Sasuke será indirectamente culpa suya por haberlo dejado escapar y te puedo asegurar que la culparán. El Consejo sabe que a pesar de todo Tsunade-sama no podrá condenarla y eso podría ocasionar un conflicto con la Alianza… los ANBU que mandaron, no están tratando de capturarla, quieren matarla.

—¡No voy a permitir que nadie le ponga una mano encima! —Espetó el rubio alterado— Debe haber algo que se pueda hacer para solucionar todo esto… Hablaré con los Kages, puedo convencerles para que me den tiempo para arreglarlo… Si consigo que Sasuke me escuche…

—Sasuke no va a escucharte y aunque lo hiciera ¿Qué? —Dijo Kakashi, apesadumbrado—. Estamos en guerra, Naruto, hace unos días masacraron por completo un escuadrón entero, en lo que posiblemente Sasuke esté implicado o al menos eso creerá todo el mundo. Los Kages no van a escucharte esta vez.

—No pienso rendirme dattebayo —dijo Naruto con desafío—. Sakura no merece verse involucrada en todo esto así.

—En eso estamos de acuerdo. Aún no es tarde para salvarla —concordó Kakashi—. Si conseguimos llevarla a Konoha, Tsunade podrá juzgarla allí y protegerla… pero hemos de parar a Sasuke.

Naruto le miró en silencio. De pronto pareció mayor y aunque sus ojos reflejaban dolor, a Kakashi le pareció estar viendo un reflejo de su padre, el Cuarto Hokage. El jounin habría hecho cualquier cosa para ahorrarle aquel sufrimiento a su alumno, pero sabía que él ya no era un niño.

—Así que finalmente, todo acaba de esta manera —suspiró Naruto—. Para proteger a Sakura, tengo que matar a Sasuke.


Hola!

Bueno, aquí estoy de nuevo con otro capítulo, este ha sido importante y creo que ha tenido bastantes cosas.

Por una parte, justo cuando Sasuke toma la decisión de "salvar" a Naruto para ayudar a Sakura, el rubio decide que debe matar a Sasuke. Las cosas entre Sasuke y Sakura siguen avanzando a trompicones, demasiada duda y culpabilidad entre ellos. Por cierto, por si se os ha pasado desapercibido, por mucho que el Uchiha parezca haberse abierto un poco a Sakura, él no ha renunciado ni por un instante a vengarse y sigue pensando en que destruirá Konoha, a la única que no quiere matar es a Sakura… bueno y ahora por extensión a Naruto para que la ayude.

¿Qué opináis de Shikamaru? Se abre la ronda de especulaciones.

Naruto por fin se ha enterado de lo que pasa, ya le tocaba al pobre, aunque habría sido más feliz en la ignorancia, eso seguro.

La última frase de la carta de Sakura está inspirada en una frase del libro "la ciudad de las almas perdidas" de la saga Cazadores de Sombras (si no la conocéis os la recomiendo). La frase original es: "se pregunta si es sólo en el acto de caer que uno puede ser verdaderamente libre".

Besos, Ela.