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El albedrío de los condenados
Capítulo 22. Nada bueno sucede bajo la lluvia
—¡TEME!
Sasuke abrió mucho los ojos cuando se giró y vio que al otro lado del río, junto a Kakashi y otros de sus antiguos compañeros de Konoha, se encontraba nada menos que Naruto mirándolo con furiosos ojos azules.
—¡Sasuke ya basta! ¡Terminemos con esto dattebayo! ¡Ambos sabíamos que tendríamos que enfrentarnos en el fin! —continuó berreando Naruto.
El Uchiha seguía paralizado. ¿Qué mierda estaba pasando ahí? ¿Naruto? ¿Pero entonces qué…?
—¡Cuidado! —gritó Karin de pronto.
Todos habían estado tan concentrados en Naruto, que ninguno se había percatado de que uno de los ANBU que habían estado atacándoles había lanzado un gran jutsu de fuego directo hacia ellos. Si se salvaron en esa ocasión fue gracias a la rapidez de Suigetsu, que tal vez teniéndolo preparado de antemano para despistar a sus perseguidores, utilizó su dominio innato sobre los jutsus de agua para hacer que la que corría por el río se elevara de pronto en un gran muro separándolos de sus enemigos como si se tratara de una cascada gigantesca.
—¿Qué mierda…? —Espetó Sasuke todavía mirando desconcertado hacia el lugar en el que había estado Naruto— ¿Ese era Naruto? ¿Qué demonios está pasando aquí?
Afortunadamente para Sakura, un ataque de tos sanguinolenta le asaltó, haciendo que se doblara de dolor y se concentrara únicamente en tratar de respirar. La chica acudió inmediatamente a su lado para aplicar su jutsu médico y tratar de calmarle, pero Sasuke seguía demasiado alterado.
—¿Qué… significa esto? —Siguió preguntando el Uchiha entre toses— ¿Ese idiota ha escapado de Kabuto por su cuenta?
Sakura agradeció que Juugo se acercara y pusiera un brazo de Sasuke sobre sus hombros para ayudarle a sostenerse y permitir que ella pudiera curarle más cómodamente. Le temblaban las manos y cada nueva pregunta de Sasuke hacía que el estómago se le encogiera más, amenazando con hacerla vomitar. No quería mirar a los ojos a Sasuke, estaba segura de que él podría leer el engaño en su cara, que la odiaría ahora que toda su mentira se había desmoronado. Sólo pensar en eso hacía que le faltara el aire.
—No querría chafaros la fiesta, pero mi grandiosa muralla de agua no aguantará eternamente ¿sabéis? —Avisó Suigetsu haciendo un mohín— Por favor, aprovechemos mi genialidad y larguémonos de aquí. Tal vez ese truco del jutsu de transporte nos sirva de nuevo ¿eh?
—Sí, está bien —concedió Sakura con nerviosismo.
Sabían que no podrían ir muy lejos pero al menos serviría para darles ventaja y dejar que la lluvia cubriera su rastro. Juugo seguía sosteniendo a Sasuke, y Sakura encontró los ojos del Uchiha que la taladraban furiosamente exigiendo respuestas. Un estremecimiento la recorrió antes de que el jutsu funcionara y todos desaparecieran de allí un segundo antes de que la impresionante muralla de agua se desplomara.
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Aquella gran pared de agua en la que se había convertido el cauce del río se deshizo haciendo que este se desbordara y una ola les mojara hasta la altura de las rodillas inundando los alrededores hasta que volvió a la normalidad.
Ni Naruto ni ninguno de sus compañeros se había movido. No les importó demasiado mojarse ya que la lluvia los estaba empapando poco a poco de todos modos. Seguían con la vista puesta en el otro lado del río dónde habían estado Sakura y Sasuke y ahora ya no había nada.
La mirada sorprendida de Sasuke al verlo todavía quemaba en las retinas de Naruto. ¿Acaso no esperaba que él fuera a perseguirlo? Tal vez, Sakura le había contado que había quedado inconsciente tras su pelea con Tobi y le creía medio moribundo. Sus ojos habían conectado durante unos segundos antes de que esa masa de agua se interpusiera entre ellos pero habría jurado que en su habitual mirada fría había algo de desconcierto.
—¿Qué significa esto, Kakashi? —preguntó de pronto una voz de mujer.
Todos se giraron hacia ella saliendo de sus pensamientos. Se trataba de uno de los agentes ANBU que habían estado luchando contra el grupo de Sasuke. La chica tenía una larga melena violeta que caía sobre sus hombros y se había retirado la máscara de gato mostrando su ceño fruncido.
—Yugao… —masculló Kakashi reconociéndola.
—Quiero una explicación —espetó Yugao— y espero por tu bien que tengas preparada una buena. ¿Qué hacéis aquí?
A su lado se situó uno de sus compañeros todavía enmascarado, mientras el tercero iba a ayudar a los que el grupo de Sasuke había dejado heridos e inconscientes.
—Hemos venido a llevar a Sakura de vuelta a Konoha —respondió Kakashi parcamente.
—Eso no es asunto vuestro —suspiró la kunoichi—. Tenemos órdenes, Kakashi. No debéis intervenir en una misión ANBU, además estáis demasiado implicados para esto.
—¡Por supuesto que estamos implicados dattebayo! —Estalló Naruto— ¡Es nuestra amiga y no vamos a darle la espalda por que haya cometido un estúpido error! Sé que ella es buena, que jamás haría daño a Konoha y no merece ser castigada por algo así. Voy a llevarla de vuelta a casa y repararé lo que hizo. Detendré a Sasuke para que ya no sea una amenaza para la aldea y nadie pueda culpar a Sakura de nada 'ttebayo.
—Eso no es cosa tuya, chico —dijo en tono amable pero firme el ANBU enmascarado junto a Yugao—. Nosotros nos ocuparemos de esto.
—No hay nada que discutir —cortó Yugao al ver que Naruto abría la boca para protestar y Kakashi fruncía el ceño contrariado—. Los sentimientos no deben influir en las misiones, lo sabéis perfectamente. Esto es por la seguridad de Konoha. Si interferís os meteréis en problemas.
La chica y su compañero se acercaron hasta dónde el otro ANBU, que debía ser medic-nin, había reunido a sus compañeros heridos y le estaba atendiendo con su jutsu médico. Naruto apretó los puños con frustración.
—Por esta vez, haré la vista gorda y no informaré de esto —continuó hablando la kunoichi colocándose junto a sus compañeros para realizar un jutsu de transporte—. Pero no volváis a tratar de intervenir o no me quedará otra opción.
—Sakura es mi alumna —dijo entonces Kakashi—. No voy a permitir que le pase nada. Es lo único que me importa. Todos hemos perdido ya a demasiada gente importante, incluida tú.
Yugao lo miró fijamente, recordando el dolor de la pérdida de Hayate a quien ni siquiera había tenido tiempo para llorar debidamente.
—En ese caso espero que sepas lo que haces —replicó secamente la kunoichi dándose la vuelta y realizando el jutsu que los hizo desaparecer.
El silencio se apoderó del lugar, únicamente roto por el constante ruido de las gotas de lluvia al caer sobre los charcos que había formado el río al desbordarse. Naruto seguía apretando los puños con furia y frustración, le habría gustado gritarles un par de cosas a esos ANBU.
—Hay algo de razón en lo que ha dicho —dijo finalmente Neji—. No podemos enfrentarnos directamente a ellos e interferir en la misión.
—No podemos dejar que hagan daño a la hermosa Sakura-san —exclamó Lee indignado.
—De poco le servirá a Sakura que la rescatemos si los que debemos defender su inocencia acabamos todos en prisión —contraatacó el Hyuuga.
—Neji tiene razón —intervino Kakashi cortando las protestas que comenzaban a aparecer en la boca de Naruto—. No podemos enfrentarnos de esa forma a los ANBU, necesitamos llegar hasta Sakura sin interferir con ellos, ni siquiera deberían saber que estamos aquí para empezar, ha sido una imprudencia.
—Entonces tenemos que encontrarla ya, antes de que se recuperen y tomen ventaja otra vez —dijo Sai.
—Sasuke… parecía herido… así que no creo que hayan ido muy lejos —apuntó Hinata tímidamente.
—Sí, habrán buscado un lugar para recuperarse —dijo Kakashi mostrando su acuerdo—. Lee, Hinata, id a buscar a Kiba. La lluvia dificultará seguir el rastro pero lo intentaremos.
Ambos asintieron rápidamente y se apresuraron a cumplir con la orden saltando a las ramas cercanas y perdiéndose en el bósque.
Naruto seguía en silencio, mirando hacia la otra orilla del río con aire pensativo. De una manera u otra, todo aquello iba a acabar hoy. Iba a salvar a Sakura, tenía que hacer al menos eso, ya que salvar a Sasuke había quedado en un imposible. Pero después de ver como ella corría hacia Sasuke cuando se había dado cuenta de que estaba herido, un nuevo temor le rondaba la cabeza. ¿Le odiaría Sakura si mataba a Sasuke? Ella había decidido libremente sacrificarse para que él pudiera seguir vivo a pesar de las consecuencias. Tal vez no tuviera derecho a decidir por ella, pero como su amigo, lo tenía para salvarla de sí misma y lo haría. Ya no había marcha atrás.
—Les encontraremos, Naruto —aseguró Kakashi.
El chico giró sus ojos hacia él, apartándose el flequillo mojado de los ojos y asintió con seguridad. Habría un encuentro, de eso estaba completamente convencido.
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La lluvia caía ya con mucha fuerza en el exterior. Después de realizar el jutsu de transporte para desaparecer del río, teniendo en cuenta que Sasuke todavía cojeaba y que además llovía a cántaros, habían decidido buscar refugio en una aldea cercana, pensando que sería menos probable que los buscaran en una zona habitada.
No querían llamar la atención buscando una posada en la que quedarse, de modo que se conformaron con patear la puerta de una casa abandonada a las afueras. Al menos tendrían un techo sobre sus cabezas.
Sasuke contuvo sus preguntas mientras Sakura curaba sus heridas con manos temblorosas, evitando sus ojos oscuros que escrutaban cada uno de sus movimientos. Los antiguos miembros de Taka se habían dispersado por la casa para buscar comida o mantas para el avituallamiento, tal vez percibiendo la tensión en el ambiente.
—¿Qué mierda pasa aquí? —Preguntó secamente el Uchiha agarrándola del brazo antes de que pudiera retirarse— Hemos visto a Naruto y no pareces sorprendida o aliviada por ello.
Sakura se sentía incapaz de enfrentar su mirada. Hacía mucho que Sasuke no le hablaba de esa manera y sentía que no podría soportar mirarlo a la cara después de todo lo que le había mentido, no quería ver su desprecio, no después de haber llegado a pensar que él podría llegar a sentir algo por ella, después de haber compartido sus besos.
—Sakura —la llamó ásperamente exigiéndole una respuesta.
—Sasuke… yo…
—Tú lo sabías —la acusó Sasuke levantándose sin soltarla—. Sabías que esos imbéciles le habían rescatado…
Por eso no se había sorprendido al ver a Naruto, de alguna manera había tenido que enterarse de que ya estaba a salvo. ¿Por qué no le habría dicho nada? ¿Se había dado cuenta de lo mucho que iba a costarle dejarla marchar? ¿Sería capaz de hacerlo, de dejar que se fuera con ese idiota después de todo lo que había pasado entre ellos? Tal vez por eso no se lo había dicho, quizá le inspiraba lástima. Era degradante.
Sakura levantó los ojos hacia él ante ese comentario. Sasuke creía que sus compañeros de Konoha habían rescatado a Naruto, que ellos se les habían adelantado. Sin embargo, eso no era ni de lejos tan terrible como la realidad, que Naruto nunca había necesitado tal rescate, que ella le había engañado todo el tiempo. Ya no podía seguir mintiéndole, le quería demasiado como para seguir reteniéndole junto a ella con una mentira. Todo se le había ido de las manos, jamás había planeado enamorarse de nuevo de él y tampoco se le había ocurrido ni en sus más locos sueños que él pudiera corresponder de alguna forma.
—No le han rescatado… —comenzó Sakura con voz ronca— Naruto nunca necesitó ningún rescate… Después de pelear con Tobi quedó en una especie de coma, él ha estado en Konoha desde entonces.
La línea de pensamiento de Sasuke se congeló en su cabeza.
El silencio cayó como una losa sobre Sakura que temblaba sin atreverse a mirar a la cara a Sasuke, demasiado avergonzada, demasiado temerosa de su reacción. No porque pudiera herirla físicamente, algo de lo que al fin y al cabo podría defenderse si quisiera, sino por lo que encontraría en sus ojos.
—¿Me has mentido… todo este tiempo? —Jadeó Sasuke— ¿Me has engañado desde el principio?
—…Sí —musitó Sakura sin mirarle.
—¡NO! —Ladró el Uchiha soltándola como si su negativa pudiera invalidar lo que ella había dicho— ¡No! ¡Tú, no!
No podía ser cierto. Sakura no lo traicionaría, no podía, ella no. Los demás querían siempre algo, siempre trataban de utilizarle para lograr lo que deseaban, pero ella era diferente… Había pensado que lo era. Había confiado en ella de una manera que… y a cambio ella había estado mintiéndole todo el tiempo… ¿Por qué? ¿Para qué? ¡¿Para mantenerle lejos de Konoha?! ¡¿Para reírse de él?!
—Lo siento mucho… por favor, Sasuke… yo quería decírtelo… quería —trataba de explicar la chica con los ojos llenos de lágrimas.
—¡¿Qué?! ¡¿Qué demonios querías?! —Estalló Sasuke golpeando la pared junto a ella provocando que se encogiera asustada.
—Pensé que no lo entenderías… —intentó explicar Sakura.
Sasuke volvió a golpear la pared en el lado contrario esta vez con la otra mano, asustándola de nuevo y haciendo que las lágrimas fluyeran abundantemente sobre sus mejillas.
—Eres igual que todos los demás… —siseó el Uchiha con ira y decepción. No podía creer que Sakura, la dulce y sonriente Sakura, hubiera sido capaz de engañarle de ese modo. La había creído tan pura, tan incapaz de hacerle daño que la había dejado entrar demasiado profundo y ahora ya no había marcha atrás…
—Sasuke, por favor perdóname… —suplicó Sakura.
—Eres sólo una zorra mentirosa. Harías cualquier cosa por esa aldea de mierda, incluso has sido capaz de… —Sasuke apretó los dientes e hizo una mueca de desdén omitiendo las últimas palabras "acostarte conmigo", le dolían demasiado para pronunciarlas. Quería hacerle daño, tanto como ella le había hecho al traicionarle, quería rodear su cuello y apretar, quería besarla rudamente hasta que ella negara todo aquello, quería jamás haber vuelto a verla… hacerla desaparecer.
—No sé lo que estás pensando pero te juro que yo no… —trataba de explicarse Sakura entre sollozos.
—¡Callate! ¡No quiero escuchar tus jodidas mierdas! Sólo querías que hiciera el puto trabajo sucio ¿no? ¡Qué quitara a Kabuto de en medio para proteger la estúpida aldea! —gritó Sasuke fuera de sí.
—¡No!... ¡Eso no es así!… —negó desesperadamente Sakura con la voz desgarrada.
—¡¿Cuál era el plan, eh?! ¡Mantenerme entretenido entre tus piernas para que no matara a Naruto! ¡¿Ese era el sacrificio?! —Gritaba Sasuke mirándola con desprecio— ¿Cómo no me di cuenta? ¡La santa Sakura follando con el traidor! ¡¿Pensabas en él?! ¡¿Imaginabas a ese imbécil para soportarlo?!
Sakura lo miraba con la boca abierta, horrorizada por sus palabras llenas de celos, inseguridades y desprecio por sí mismo además de por ella. Quería hacerle daño con sus palabras lo veía en sus ojos, deseaba verla llorar rota por el dolor.
—…No sabes de qué hablas… —dijo Sakura entre hipidos y sollozos.
—¡CÁLLATE!
A lo lejos oyeron como unos pasos se precipitaban rápidamente por las escaleras, atraídos por los gritos.
—Sasuke ¿Qué haces? —la voz de Juugo parecía alarmada desde la puerta, junto a él Karin y Suigetsu les contemplaban horrorizados.
Sólo entonces el Uchiha se percató de que tenía la mano levantada, como si fuera a pegar a Sakura, mientras respiraba fuertemente haciendo subir y bajar su pecho. Por alguna razón se asqueó de sí mismo, había luchado otras veces contra ella y no había dudado en atacarla y golpearla. Pero tal vez el hecho de saber que esa vez ella no iba a hacer nada por defenderse, que podía abofetearla, hacerle daño impunemente, humillarla, le hizo detenerse. Quería dañarla, lo deseaba con furia, pero no dejaba de recordar su sonrisa, aquella que había creído sincera, el roce de su piel, las veces que le había curado… Todo mentira.
Se llevó la mano a los ojos que teñidos por el carmesí del Saringan le daban un aspecto demoniaco.
—Sasuke-kun… —dijo Sakura suplicante y llorosa.
Oír su voz sólo hizo que sintiera más ira en su interior. Había confiado en ella, había… Joder, una sensación le quemaba por dentro, le dolía y le punzaba en la piel. La odiaba… tanto como se odiaba a sí mismo por permitirse dejarla llegar tan hondo. Débil.
Se dio la vuelta bruscamente, alejándose de Sakura y salió por la puerta como un huracán dando un portazo a su espalda.
La lluvia caía ahora fuertemente empapándolo. ¡Joder, cómo odiaba la puta lluvia! ¡Nada bueno sucedía bajo la lluvia! Parpadeó para deshacerse del agua que le había caído en los ojos y siguió andando por las desiertas calles de la periferia de aquella aldea. Únicamente había llegado a doblar una esquina cuando oyó un chapoteo de pasos corriendo tras él.
—¡Sasuke! ¡Espera!
El Uchiha se giró bruscamente haciendo que Sakura casi chocase con él. Estaba empapada, sus mejillas sonrojadas por la carrera y el pelo se le pegaba al cuello. Tan malditamente inocente que le dieron ganas de zarandearla violentamente. La furia volvió a burbujear en sus venas mientras la fulminaba con la mirada.
—Déjame en paz —siseó Sasuke con tono peligroso—. Todavía puedo acabar contigo si quiero y te juro que lo deseo.
Si ella quería realmente continuar aquella conversación no había garantías de que él quisiera o pudiera contenerse.
—…Cometí un error, sé que debería haber confiado en ti… debí contártelo todo antes —trató de excusarse Sakura, no pensaba dejar las cosas así—. Tenía miedo de que me odiaras, de que te marcharas cuando supieras que no era a Naruto a quien buscaba…
—¡¿Y qué cojones buscabas en realidad?! —estalló Sasuke empujándola contra el muro de una de las casas. ¿Es que no tenía suficiente con traicionarle como para encima hurgar en la herida? Esa chica no tenía instinto de supervivencia. Estúpida.
—… a Itachi —confesó Sakura temblando como una hoja.
Los ojos de Sasuke se abrieron con sorpresa. No podía creer todo lo que estaba oyendo, en cualquier momento se despertaría y todo aquello sería un sueño absurdo.
—¿Mi… mi hermano está vivo? —Consiguió preguntar casi atragantándose con las palabras— ¡Sakura! ¡¿Mi hermano está vivo?!
Sakura gimió cuando él la zarandeó con brusquedad chocando su espalda violentamente contra la pared.
—No… él fue traído de vuelta con el Edo Tensei… igual que Madara, pero escapó del control de Kabuto —consiguió explicar la chica rápidamente.
—¿Y por qué querías verle? ¡Estás loca! ¡Completamente demente! —Espetó Sasuke aferrándola fuertemente por los hombros, arrugando su ropa en sus puños y zarandeándola— ¡¿Qué coño pensabas conseguir?! ¡¿Qué Itachi me convenciera de lo buena que es Konoha?! ¡¿Usarnos de nuevo?! ¡¿Por qué montar toda esta farsa?! ¡¿Para qué arriesgarte tanto por toda esta mierda?! ¡¿Por qué?!
Sasuke le gritaba, hostigándola, exigiéndole una respuesta.
—¡PORQUE IBAN A MATARTE! —gritó Sakura empujándole.
El chico dio un traspié hacia atrás separándose un poco de ella mirándola sorprendido. El silencio cayó sobre ellos únicamente roto por el repiqueteo de la lluvia al caer y la jadeante respiración de Sakura.
—Tsunade-shisou me lo dijo aquella mañana… —sollozó fuertemente Sakura gritándoselo con voz rota—… Ni siquiera iban a esperar a que Naruto despertara para que pudiera hacerles cambiar de opinión… Ni siquiera me dejaban ir a verte. "Él no es el mismo que recuerdas, no es Sasuke" eso repetía todo el mundo. ¡Pero sí eres Sasuke! ¡Queriendo vengarte o no, seguías siendo tú!
La chica tomó aire jadeante, con la vista puesta en el suelo suelo bajo la silenciosa mirada de Sasuke y siguió hablando con voz apagada.
—… Sabía que no podría convencerles de que lo reconsideraran, no soy como Naruto. Ellos no iban a escucharme y no había tiempo de mostrarles la verdad sobre la muerte de tu familia. De modo que no dije nada, sólo asentí, tenía poco tiempo y no quería que me encerraran por montar una pataleta. Tsunade no paraba de decirme una y otra vez "Es lo mejor. ¿Lo entiendes, verdad?" ¡Pero no lo entendía! —Sollozó Sakura apretando los puños con furia— ¡Lo único que había que entender es que ibas a morir y no podía hacer nada! Tenía que sacarte de allí, pero… sabía que ellos tenían razón en algo, eres peligroso para Konoha, si simplemente te liberaba ibas a volverte contra mí y contra todos. Estabas furioso y era comprensible después de que Tobi hubiera estado llenándote la cabeza de odio, estaba segura de que él te había contado las cosas según su conveniencia, pero, ¿quién lo sabía todo? ¿Quién podía contarte las cosas como realmente ocurrieron sin querer llevarte a un lado o a otro?... Entonces recordé que Naruto me dijo que el Edo Tensei había traído a Itachi de vuelta, pero que se había liberado e iba a tratar de detener a Kabuto. Pensé que si conseguía encontrarle, él podría contarte toda la verdad y así podrías, por una vez, decidir por ti mismo lo que querías hacer… Pero creí que si te proponía eso jamás lo aceptarías, así que forcé un trato inventándome lo de Naruto y cuando quise decirte la verdad… tenía demasiado miedo de que me odiaras…
—…Qué yo decidiera que hacer… —musitó Sasuke fríamente— ¿Y si libremente hubiera elegido destruir Konoha de todos modos?
Sakura cambió el peso de una pierna a otra abrazándose a sí misma y mordiéndose el labio inferior.
—Pensé que yo también habría sido libre de intentar detenerte —contestó suavemente pero sin vacilar—. No lo sé… quizá no quise pensar en lo que ocurriría después… sólo… Te merecías otra oportunidad, una en la que pudieras elegir de verdad.
—¿Hiciste todo esto, lo abandonaste todo… para salvarme a mí? —preguntó Sasuke algo confundido.
Todo ese tiempo había envidiado a Naruto por la entrega con la que Sakura le protegía, por cómo le había puesto por delante de ella misma llegando a ponerse en peligro sólo por salvar a ese idiota y… siempre se había tratado de sí mismo. Sakura había dejado su aldea, su reputación y su futuro sólo para salvarle a él, para darle una segunda oportunidad que no merecía, que no quería. De alguna manera parecía correcto que lo hiciera por Naruto, él siempre la había protegido y apoyado, pero hacerlo por él…
—¿Por qué? —cuestionó Sasuke.
Sakura levantó la vista esa vez, tenía los ojos enrojecidos de llorar y de ellos no dejaban de brotar lágrimas que se mezclaban con la lluvia sobre sus mejillas.
—¿Para qué quiero todo lo demás si tú no estás? —Respondió la chica con simpleza soltando una pequeña carcajada triste— Ir a misiones sin la esperanza de encontrarte por casualidad, hablar con la Hokage sabiendo que no tendrá noticias tuyas, ver a Naruto miserable porque no consiguió salvar a su amigo, hacerme más fuerte sabiendo que ya no lo podré usar para ayudarte. Nada de lo que pudiera tener me importa sin ti. Sé que tengo familia y buenos amigos… tal vez, si no hubiera hecho nada, con el tiempo habría podido fingir sonreír de nuevo, aparentar ser feliz con mi vida… Pero… ya te dije que a pesar de ellos, si tú te vas para mí sería lo mismo que estar sola. Te quiero, Sasuke, siempre te he querido y me he dado cuenta de que hagas lo que hagas, te conviertas en lo que te conviertas, jamás voy a poder dejar de quererte.
Estúpida, mil veces estúpida…
Antes de que Sakura pudiera darse cuenta, su espalda había chocado contra la pared de nuevo y los labios de Sasuke estaban sobre los suyos tan violentamente que sus dientes chocaron. Las lágrimas seguían cayendo de los ojos de la chica mientras correspondía con gusto moviendo sus labios sobre los de él, encontrando su lengua, cerrando los ojos y dejándose llevar mientras de su garganta seguían saliendo todavía pequeños sollozos que se ahogaban en la boca de Sasuke. Un beso que sabía a lágrimas y agua de lluvia.
Lentamente, después de alargar el beso hasta que sus pulmones chillaron por aire, Sasuke se separó de ella. Sakura quiso retenerle, respirar era un lujo al que podía renunciar después de pensar que iba a perderle a él. Pero el Uchiha la retuvo firmemente y acercó los labios a su oído.
—No quiero volver a verte… nunca. —le susurró con la voz algo estrangulada.
—¿Qué? —jadeó Sakura sintiendo como algo se rompía en su pecho, o tal vez en su cabeza. De pronto sentía calor y frío a la vez y no podía decidir cuál de los le hacía más daño.
Sasuke dio un paso atrás separándose más de ella, haciendo que los charcos sonaran con el chapoteo de sus pies a través del incesante ruido de la lluvia que no paraba.
—Confié en ti… y me traicionaste, me mentiste. Los lazos solo destrozan a la gente… —la voz de Sasuke se rompió pero carraspeó para continuar con fría determinación—. Vuelve a casa, Sakura, haz lo que quieras. Yo seguiré con lo que debo hacer, con lo que siempre debí hacer… Olvida que me has conocido y no vuelvas a cruzarte en mi camino.
Sin añadir nada más, Sasuke se dio la vuelta y se alejó. Ni siquiera se giró cuando tras él sonó un fuerte chapoteo, señal de que Sakura se había dejado caer al suelo. Simplemente apretó los puños dejando que las gotas de lluvia cayeran sobre sus ojos deslizándose sobre sus mejillas mientras se alejaba.
Hola!
Bueno, como todos temíamos la reacción de Sasuke no ha sido exactamente buena al conocer la verdad. Ahora todo está peor que nunca ya que cada uno se ha ido por un lado y los peligros siguen acechando.
Como era de esperar, la pobre Sakura ha quedado destrozada por haberle perdido a pesar de todo.
No sé qué más decir, a partir de este capítulo vienen las curvas jeje
Muchas gracias por los reviews y por estar siempre ahí :)
Besos, Ela.
