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El albedrío de los condenados

Capítulo 24. El verdadero significado de libertad

¡Sakura! ¡Es Itachi! Le he encontrado.

La chica sólo miró a Karin sin ningún tipo de reacción, como si no le importara ya nada de lo que ocurriera a su alrededor.

—¡Espabila, idiota! —Espetó la kunoichi de Taka— Querías encontrar a Itachi y lo he hecho. No puedes quedarte ahí pasmada. ¡Todo lo que has hecho ha sido para encontrarle!

—Eso ya no importa, Sasuke no querrá verme y tampoco escuchar a Itachi —dijo Sakura abatida.

—¡¿Y desde cuando importa lo que quiera ese imbécil?! —Estalló Karin exasperada— ¿Después de todo lo que has hecho vas simplemente a rendirte? ¿A llorar inútilmente porque las cosas no han salido como pensabas? Mira, Sasuke es un capullo, y si piensas que tu vida se ha acabado sólo porque a él se le ha ocurrido decirte alguna gilipollez y elegir seguir siendo un desgraciado, es que eres estúpida.

Juugo abrió sus ojos, horrorizado por las palabras de Karin hacia la chica que había estado consolando y que por fin se había calmado un poco.

—¿Alguien te ha dicho alguna vez que tienes la empatía en el culo? —espetó Sakura con enfado incorporándose para lanzarle una mirada furiosa.

—No es que la tenga en el culo, es que no tengo empatía en absoluto —aclaró Karin—. Y menos aun por mocosas lloronas que se rinden sin más, lamentándose por su cruel vida, en lugar de incrustarle la bota a Sasuke en el cielo del paladar por ser un bastardo. Así que ¿Qué vas a hacer? ¿Terminar lo que has empezado o seguir siendo patética?

Sakura la miraba fijamente, enfurecida por sus palabras. Pero por mucho que la enfadaran, esas palabras no dejaban de ser ciertas. Se había enfrentado a su propia aldea, a sus amigos, a ella misma. ¿Para qué? ¿Para terminar llorando mientras todo volvía a ser lo que era? Como si nada hubiera cambiado, como si ella jamás hubiera encontrado la determinación para salir de su casa aquella mañana y romper con todo lo establecido, para ser libre de decidir a quién querer, qué creer justo y por qué.

Lentamente, la chica se puso en pie apretando los puños con furia y con la decisión brillando en sus enrojecidos ojos verdes. Hacía mucho tiempo se había prometido a sí misma no volver a ser espectadora de su propia vida, no quedarse al margen llorando y lamentándose por no poder hacer nada. De modo que no iba a retroceder de nuevo ni a dejar que lo que había pasado con Sasuke la hundiera. El plan nunca había sido acabar enamorada de Sasuke ni mucho menos ser correspondida, sino hacer que él tuviera la oportunidad de decidir su propio camino sabiendo toda la verdad.

—¿Dónde dices que has encontrado a Itachi? —preguntó Sakura.

Juugo sonrió de lado tímidamente y Karin alzó las manos exasperada.

—¡Por fin! —Exclamó la antigua kunoichi de Taka— Apareció sólo unos instantes, iba hacia el norte.

—¿Estás segura de que era él? —cuestionó Sakura para asegurarse.

—Por supuesto —dijo Karin levantando la cabeza con orgullo y altanería—. Iba hacia el norte, ya te lo he dicho. Estaba algo lejos por eso sólo ha aparecido un momento en mi radar.

—Está bien —dijo Sakura— ¿Dónde está Suigetsu?

—¿No te enteras de nada? —Suspiró la chica pelirroja— Esos ninjas de Konoha se están acercando, Suigetsu ha ido a negociar con ellos pensando que como Sasuke, que parece ser a quien querían atrapar, se ha ido, podrían echarnos una mano para calmar a esos ANBU que quieren tu cabeza. Pero a ti eso no te incumbe porque tienes que ir a buscar a Itachi.

Sakura se mordió el labio, indecisa. ¿De verdad estaba bien dejarles que se enfrentaran solos a todos esos ninja que en realidad la querían a ella? Estaba casi segura de que el grupo de Naruto y Kakashi no les haría un daño real, pero también estaba segura de que los ANBU sí lo harían si se interponían en su camino.

—¿Estaréis bien? —preguntó dudosa.

—No te preocupes por nosotros —intervino Juugo—. Date prisa y alcánzalo.

—Aunque le encuentre y consiga que hable con Sasuke, sabéis que eso no arreglará las cosas, ¿verdad? —Dijo Sakura— Seguirán persiguiéndome porque lo que hice va contra la ley de Konoha. Es posible que hablar con Itachi no cambie nada.

—Eres estúpida si no ves que ya has cambiado muchas cosas, al menos para nosotros —espetó Karin.

Sakura le sonrió y la chica hizo un bufido y rodó los ojos en respuesta.

—Tened mucho cuidado y no os arriesguéis demasiado —pidió Sakura mientras rescataba su capa de viaje del lugar en el que había quedado tirada—. Volveré.

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Les había costado bastante encontrar el rastro de Sakura y Sasuke. Kiba, a pesar de estar tercamente empeñado en seguir acompañándoles, no estaba en su mejor momento. Todavía no se había recuperado del todo del ataque de Madara, al que había sobrevivido milagrosamente, pero no había consentido que lo dejaran atrás. Tampoco la lluvia torrencial había sido de demasiada ayuda, pues prácticamente había borrado cualquier rastro. Había que reconocer que únicamente habían podido encontrarles gracias a Kiba y Akamaru, cosa que el Inuzuka no paraba de recordarles cada vez que, al escapársele una mueca de dolor, Ino le aconsejaba —gritaba— que debía volver a casa y descansar.

—¿Dónde crees que habrá ido Naruto? —preguntó Sai a Kakashi.

Todos se habían llevado una sorpresa cuando, después de llevar varias horas buscando el rastro de sus antiguos compañeros, se habían dado cuenta de que Naruto se había marchado dejando un clon en su lugar sin que ninguno se percatara de ello. Antes de desaparecer, lo único que les había dicho el clon era que estaba bien y que no se preocuparan por él.

Kakashi le devolvió la mirada pensativo, la verdad era que él también se lo preguntaba. No era propio de él desaparecer así cuando era tan importante encontrar a Sakura y Sasuke rápidamente.

—Tendrá algún plan —intervino Lee tratando de ayudar—. Naruto siempre está haciendo cosas inesperadas.

—Y estúpidas —añadió Neji—. Pero hay que reconocer que hay veces que funcionan.

—No creo que se hubiera marchado así si no estuviera planeando algo —coincidió Kakashi—. Lo que me preocupa es que si no nos lo ha contado es porque seguramente no le habríamos dejado hacerlo sólo… y eso me lleva a pensar también que es peligroso.

—Hay alguien… ahí delante —informó Hinata, que estaba encargándose de recorrer los alrededores con su Byakugan.

Todos se tensaron inmediatamente y apresuraron el paso para salir al encuentro del extraño.

—¿Por qué tanta prisa, compañeros? —Preguntó una voz frente a ellos.

Justo en el medio del camino había un chico de pelo blanco que les echó una sonrisa enseñando unos dientes afilados, mientras bebía despreocupadamente de una cantimplora. Todos lo reconocieron al instante, era uno de los que acompañaban a Sasuke.

—¡Tú! —exclamó Ino furiosa, recordando aquella vez que se había cruzado con él y Juugo, sin saber quiénes eran, y Suigetsu le había tomado el pelo haciéndose pasar por un humilde campesino refugiado de la guerra.

—¡Yo! —respondió Suigetsu imitándola sin comprender su indignación ni reconocerla.

—Así que sólo eras un simple viajero ¿no? —bufó la chica.

Suigetsu sonrió de lado al relacionar a esa kunoichi con la chica rubia que le había caído encima hacía casi una eternidad, o eso le parecía a él.

—Viajar viajo mucho, encanto, pero simple, eso no lo soy nunca —alardeó el muchacho—. No te enfades, fue una mentira por necesidad.

—Será imbécil —espetó Ino enfurruñada.

—¿Dónde están Sakura y Sasuke? —intervino Kakashi con seriedad.

—Ese tema es algo espinoso —reconoció Suigetsu—. Resumamos en que Sasuke se ha largado… el muy capullo. Y Sakura está descansando en este momento, no necesita explosiones de fuego y esas cosas que hacéis los ninjas de Konoha.

—Llévanos con ella —ordenó Kakashi.

—No —contestó el chico tajantemente olvidando su tono jocoso.

Kakashi no perdió el tiempo y echó mano a la empuñadura de la espada de Zabuza que llevaba colgada a la espalda desde que había conseguido derrotar a la resurrección de su antiguo enemigo. Sin esperar un segundo descargó el filo hacia Suigetsu. No tenían tiempo para estar jugando a las frases veladas con ese tipo.

Suigetsu vio venir el golpe y con esfuerzo paró el mandoble con un kunai.

—Bonita espada, aunque a mí me queda mejor —siseó el ninja de Taka— Me encantaría luchar contigo para conseguirla. ¿O debería decir recuperarla?, teniendo en cuenta que era mía.

—Esta espada pertenecía a Momochi Zabuza de los siete espadachines de la Niebla —replicó Kakashi.

Tras Kakashi, los demás ninjas de Konoha observaban la confrontación indecisos, dudando si intervenir o no. Estaba claro que ese ninja no era rival para todos ellos juntos, incluso dudaban que fuera a suponer un peligro real para el jounin pero habían aprendido a desconfiar de las apariencias.

—Sí, pero dado que Zabuza-sempai está muerto y que Hozuki Mangetsu, el líder de los espadachines era mi hermano, me considero a mi mismo el más apropiado para empuñarla —sonrió forzadamente Suigetsu.

Kakashi retrocedió y movió rápidamente la espada cuando Suigetsu encadenó un par de ataques que el jounin contrarrestó sin problemas, incluso hizo que la electricidad recorriera la hoja de la espada. El muchacho maldijo entre dientes cuando notó las chispas llegando hasta él a través del contacto entre sus armas. ¡Como odiaba aquel tipo de técnicas! ¡Ese tipo era como Sasuke! Además, tenía que admitir que enfrentarse a la gran espada de Zabuza con un mísero kunai era patético, pero no había podido resistir la tentación de probarse contra aquel ninja que empuñaba su ansiada espada.

—No tengo tiempo para esto —espetó Kakashi dando un mandoble que consiguió lanzar a Suigetsu hacia atrás con una mueca de dolor por la electricidad.

En ese momento, aparecieron de un salto los otros dos compañeros de Sasuke, que se colocaron protectoramente a los lados del chico.

—No se te puede dejar solo, imbécil. ¿Qué se supone que hacías? —refunfuñó Karin.

—Sólo estaba probándoles, zanahoria —se defendió Suigetsu con una pequeña sonrisa traviesa— ¿Qué hacéis aquí? ¿No habréis dejado sola a…?

—¿Dónde está Sakura? —repitió entonces Ino, interrumpiendo la discusión de los dos ninjas.

—¿Qué queréis de ella? Es Sasuke quien pone en peligro vuestra aldea. ¿Por qué perseguís a Sakura? —Les retó Karin.

—¡Lo que queremos es protegerla! —gritó Lee— Llevarla de vuelta a Konoha y arreglar su situación.

—Ella no quiere eso —intervino Juugo con tranquilidad.

—¿Y qué es lo que quiere? ¿Qué la maten? —Espetó Kakashi— Porque eso es lo que ocurrirá si los ANBU la atrapan.

—Creo que no sabéis mucho de lo que está pasando —estimó Suigetsu—. Tal vez deberíamos tener una gran conversación, teniendo en cuenta que tenemos objetivos parecidos.

. */*/*/*/* .

—…Bien hecho…

Naruto le miraba horrorizado notando como la sangre empapaba la ropa de Sasuke y le escurría por la mano, incluso le había salpicado a él en la mejilla.

—… Aunque… sigues siendo un perdedor… He tenido que moverme para que me acertaras… en algún sitio interesante… ¿No ibas a matarme, héroe? —se burló el Uchiha apretando los dientes por el dolor. Dio un paso atrás y trastabilló perdiendo el equilibrio y cayendo sobre manos y rodillas mientras volvía a toser sangre.

—¿Por qué?... —musitó Naruto asombrado— ¿Por qué has hecho esto dattebayo?

A pesar de todo, aunque había dado por sentado que él se defendería, Naruto había tratado de evitar a propósito los puntos vitales. Sabía que tenía que haber otra opción además de matarle, que podría llevar a Sasuke de nuevo a Konoha para convencer a los Kages de que revocaran su sentencia de muerte y así salvarle tanto a él como a Sakura.

—… Diles… diles que yo la obligué… —dijo entonces Sasuke ignorando su pregunta. Trató de sentarse deslizándose dificultosamente para apoyar la espalda en una roca—…Qué la engañé para que me soltara… y la amenacé para que viniera conmigo…

Al Naruto le costó unos segundos reconocer de qué estaba hablando.

—Sakura… Es por Sakura —exclamó el chico anonadado.

—Joder, Naruto… me voy a morir, escúchame, imbécil —gruñó Sasuke entre toses—. Prométeme… que conseguirás que vuelva a casa, que te asegurarás de… dejar claro que nada de esto fue culpa suya. Júrame que cuidarás de ella…

Sasuke sabía que con cada gota de sangre que perdía se acercaba un paso a la muerte y se sorprendió a si mismo encontrándose tranquilo ante ese hecho. Era su decisión, su vía de escape, la única manera de arreglar las cosas. Naruto protegería a Sakura, lo sabía, serían felices sin él, así debía ser. No había podido vengar a su familia en vida pero… al menos con su muerte salvaría lo único que le quedaba.

—Espera, Sasuke, mierda dattebayo —decía Naruto nerviosamente arrodillándose a su lado—. Esto no puede acabar así, joder. Vuelve conmigo, ayúdame a salvarla 'ttebayo.

El Uchiha soltó una amarga y dolorosa carcajada.

—Todavía destruiría Konoha si pudiera créeme, eso no ha cambiado —siseó Sasuke tratando de seguir con los ojos abiertos pese a la somnolencia por la pérdida de sangre—… Una vez, le dije a Sakura que nuestra libertad no es más que un albedrío de condenados en el que… o sigues el camino esperado o la otra opción significa prácticamente la muerte… le dije que era absurdo… pues nadie elegía morir por lo tanto esa libertad sólo era una ilusión… Pero por una vez, he conseguido elegir por mí mismo y al final he podido encontrar algo para… darle a cambio de todo lo que ha intentado hacer por mí…

Sasuke estaba tendido en un charco de sangre y cada vez le estaba costando más enfocar. Mientras, Naruto, con lágrimas de furia en los ojos, estaba tratando de taponar la herida en el estómago que él le había provocado.

—Eres idiota… —musitaba Naruto con impotencia.

—… Se equivocó conmigo… No había nada que salvar en mí. Esta… es la única solución. Lo sabes —insistió Sasuke respirando con dificultad—. Sólo quise… Por una vez… pensar que…

—Cállate dattebayo —espetó Naruto empecinado inútilmente en detener la hemorragia—. Encontraré otra manera…

Sasuke se esforzó en enfocar la mirada de Naruto. Esos ojos azules que conseguirían la gloria, que mirarían a Sakura todos los días y verían el mundo que él había tratado de destruir, que brillarían con cada sonrisa que le dieran.

—… No tienes ni idea… de la envidia que me das… imbécil —siseó Sasuke con odio. Y con dificultad consiguió levantar el brazo para golpear levemente su frente con los dedos tal y como su hermano lo hacía con él—. Cumple tu promesa.

Ante los sorprendidos ojos de Naruto que lo observaban muy abiertos por aquella confesión, Sasuke perdió la consciencia.

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Sakura sabía que ya no podía estar lejos. Llevaba varios kilómetros avanzando rápidamente en la dirección que Karin le había indicado y había llegado a una zona en la que los árboles comenzaban a estar demasiado separados como para ir saltando de rama en rama, así que tuvo que bajar al suelo para seguir avanzando.

Rodeó un montículo rocoso y sus ojos se abrieron con emoción al divisar a lo lejos una figura que corría delante de ella. Tenía que ser él. Sakura prácticamente despegó del suelo en su prisa por darle alcance.

Cuando ya estaba algo más cerca, obviamente, él se había dado cuenta de que alguien le seguía. El Uchiha miró por encima del hombro y sorpresivamente, se detuvo dándose la vuelta para enfrentarla.

Sakura se detuvo a unos pasos de él mirándole impresionada. Se parecía mucho a Sasuke aunque Itachi era más alto y espigado que su hermano, quién tenía los hombros más anchos. Sus rasgos, aunque similares a los de Sasuke eran algo más finos. Sus ojos que, Sakura supuso, fueron tan negros y profundos como los de su hermano pequeño, mostraban ahora el Sharingan sobre un fondo oscuro producto del Edo Tensei.

Itachi frunció levemente el ceño haciendo que a Sakura se le encogiera el corazón al reconocer el gesto tan familiar para ella.

—Itachi —dijo la chica tratando de reunir el aplomo para hablar con aquel imponente ninja, sabiendo que era completamente capaz de acabar con ella con sólo proponérselo.

—¿Por qué me sigues? ¿Qué quieres de mí, Haruno Sakura? —preguntó él con voz profunda y grave.

—¿Sabes quién soy? —se extrañó la muchacha.

—Eres una de las kunoichis que acabó con Sasori de Akatsuki —explicó Itachi restándole importancia—. Y no es que seas difícil de reconocer.

Evidentemente, no había mucha gente con el pelo de color rosa así que no era muy raro que la recordara.

—He venido a pedirte algo —dijo Sakura finalmente, recibiendo a cambio una mirada escéptica—. Naruto me contó lo que pasó realmente con tu familia, lo que hiciste por Sasuke. Yo necesito que hagas otra cosa por él.

—Si hablaste con Naruto también debió contarte que decidí no volver a intervenir en el camino de Sasuke —replicó Itachi.

—¿Ahora decides no intervenir? —Espetó Sakura con indignación— Has marcado el rumbo de su vida desde que era un niño para que hiciera lo que tú tenías planeado.

—¿Eso es una acusación? —Replicó el Uchiha manteniendo su expresión de piedra pero dejando notar el filo del peligro en su tono.

—… Sí, lo cierto es que sí —admitió la chica encontrando la determinación necesaria para decirlo—. Quiero decir. ¿En qué pensabas? Sé que lo diste todo por la aldea, que prácticamente renunciaste a tu vida por salvar la de Sasuke, y eso es admirable, pero ¿Era realmente necesario hacer que viviera toda su vida obsesionado con la venganza? ¿Hacerle creer que su hermano era una especie de psicópata? ¿De verdad pensabas que podría llegar a matarte y luego volver para tener una vida maravillosa después de toda esa oscuridad y odio? Le hiciste apartar a toda la gente que lo quería de su lado simplemente para cumplir una especie de misión autoimpuesta. Quisiste dirigir su camino a base de mentiras y más mentiras, una detrás de otra hasta que luego toda la mierda se le vino encima hundiéndolo todavía más. ¡Brillante plan!

—… … —Itachi la contempló en silencio recibiendo su mirada furiosa casi con curiosidad. No podía decidir si esa chica era muy valiente o una completa imprudente, tal vez ambas. En cierto modo su forma de enfrentarle le recordaba a Naruto la primera vez que se encontraron.

—Sasuke… cree que debe vengar a su familia, a ti, por todo lo que Konoha hizo. Ese tipo enmascarado de Akatsuki se lo contó todo, pero él sólo quería manipularle con la verdad modelándola a su antojo. Aquí el único que realmente sabe toda la verdad eres tú, el único que puede contarle las cosas para que por una vez pueda decidir por sí mismo. Su vida sólo le pertenece a él, no a ti, ni a los Uchiha, ni a Konoha —finalizó Sakura.

—Puedo ver cuánto quieres a mi hermano —dijo Itachi—. Tanto como para arriesgarte a venir hasta aquí y decirme todo eso.

—Sólo quiero que conozca la verdad, que pueda ser libre para elegir —pidió Sakura.

—Libre… —repitió Itachi pensativo— ¿Qué te hace pensar que él quiere ser libre? Nadie quiere serlo en realidad. La libertad no es sólo hacer lo que te apetezca sin más, la libertad asusta. No te engañes, es mucho más fácil que te digan lo que tienes que hacer aunque parezca que eres tú quien lo decide. A la gente le gusta la ilusión de libertad no ser libre en sí, quiere que le digan qué es bueno o malo, qué es lo que deben odiar y por qué, qué deben vestir, dónde deben divertirse. Es como una red de seguridad.

Sakura le miraba sin saber qué decir. Él tenía razón, ella lo sabía de primera mano. Cuando había decidido transgredir las normas para liberar a Sasuke, para salvarlo, se había encontrado de pronto sin saber muy bien qué hacer, asustada por no tener ningún tipo de referencia sobre lo que debía o no.

—De cualquier forma —continuó el Uchiha— He llegado a la conclusión de que no podemos llegar a ser totalmente libres nunca. Cada vez que quieres algo o lo odias te atas a ello, haces cosas para preservarlo o destruirlo, cosas que dominan tu vida en mayor o menor grado. Consigue un trabajo, compra ropa bonita, vive en una casa, trata de caerle bien al vecino, haz amigos, enamórate de alguien, odia a otro. Cada vez que hacemos algo es como una cadena que nos ata a un lugar, a una sociedad, a una forma de vida, a una persona. Sólo se puede ser libre del todo cuando ya no te queda nada que perder, nada por lo que dudar si tomar un camino u otro, pero si llega ese momento ¿Importa realmente qué camino tomar? ¿Puedes distinguirlos si no hay nada que te impulse a uno u otro?... ¿Qué buscas realmente cuando hablas de libertad? Tratas de verlo todo sin que otros te influyan, de averiguar realmente cual es el deseo de tu corazón, qué quieres ser, hacer o pensar. Pero al conseguirlo te vuelves esclava de ese mismo deseo y renuncias a esa parte de libertad.

—Tal vez sea cierto —admitió Sakura—. Quizá al amar u odiar renunciamos a una parte de nuestra libertad, puede que eso sea lo que signifique realmente vivir, lo que te ate realmente al mundo. Pero si he de renunciar a un pedazo de libertad prefiero ser esclava del amor a serlo del odio. Voy a luchar por lo que creo y si no puedo serlo totalmente, al menos seré todo lo libre que pueda, elegiré por mi misma a qué quiero atarme y conseguiré eso mismo para Sasuke. Puede que él tenga sus propias cadenas pero no merece cargar con las que le atan a consecuencias de las decisiones de otros.

Itachi observó la furiosa determinación de aquella chica y la admiró por ello. Quizá de algún modo ella tuviese un poco de razón. Él había cometido demasiados errores en su vida, había pensado que lo sabía todo, que podía controlarlo todo, había tratado de proteger a su hermano incluso de su propia libertad… Tal vez, todo habría sido distinto si hubiera confiado en la fortaleza de Sasuke para elegir su propio camino, tal vez, él hubiera encontrado el modo de cambiar el destino de todos en lugar de ser arrastrado por él.

El sonido de unos pasos llamaron la atención de Itachi y Sakura haciendo que girasen la vista rápidamente, encontrándose con un recién llegado que no había sido invitado. Ante ellos, envuelto en su túnica con capucha, mirándoles a través de los cristales de sus gafas, con más apariencia de serpiente que de humano, estaba Kabuto.

Mierda. Pensó Sakura, sabía que Itachi estaba buscando a ese cretino, pero no sabía que estuviera tan cerca de encontrarlo. Todo se estaba complicando todavía más y ella estaba en medio sólo para ser un estorbo en aquella lucha.

—Bonito discurso —dijo el antiguo discípulo de Orochimaru—. Pero ambos os olvidáis de algo. Es el poder lo que te confiere la libertad y te permite conservarla.

Antes de que ninguno pudiera reaccionar, Kabuto extendió un brazo hacia Sakura que se alargó rápidamente convirtiéndose en una feroz serpiente que se abalanzaba sobre ella para atacarla.


Hola!

Un martes más estoy aquí con un nuevo capítulo, muchas gracias a las que se preocuparon cuando dije que moría lentamente jaja ya estoy mejor, recuperada y en activo.

Bien, por fin hemos tenido la esperada aparición de Itachi. Yo también lo adoro pero quién no querría gritarle ¡¿En qué mierda pensabas?! Porque en serio ¿Qué parte de llenarle la cabeza de odio a Sasuke pensaba que iba a funcionar? Aun así sigue siendo de los mejores personajes que he visto.

Sobre Sasuke, bueno, al menos ha tomado la decisión de sacrificarse por algo que él cree correcto, es su propia forma de revelarse contra su destino de sangre y venganza.

Taka y Konoha por fin se han encontrado, menudo coctel explosivo, entre Kakashi y Suigetsu ¿Quién puede decidirse a quien animar? Jaja

Habéis preguntado por Shikamaru, y no os preocupéis que pronto se sabrá de él, qué hace y qué le encargó Tsunade.

Muchas gracias por los reviews :) Tened por seguro que leo todos y cada uno de ellos y tomo en cuenta vuestras propuestas y sugerencias.

Besos, Ela.