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El albedrío de los condenados

Capítulo 26. El precio de una conciencia

Lo sé, lo sé… —rodó los ojos la chica para después añadir con una media sonrisa— Es problemático.

Problemático era decir poco en aquella ocasión, pensó Shikamaru lanzándole otro pequeño bufido irritado.

Desde que había visto salir a la Hokage de la reunión andando con paso decidido hacia él, había sabido que no iba a pasarse la tarde precisamente mirando las nubes. Temari se había ofrecido a acompañarle, y juntos habían cruzado como un rayo prácticamente medio país del Fuego en dirección a la última zona en la que se habían reportado los ANBU hasta que los habían encontrado allí. Afortunadamente, seguían cerca de la frontera, tal y como había indicado su información. No quería ni pensar que hubiera pasado si hubieran tenido que ir persiguiéndolos por todo el continente. Doblemente problemático.

Pero para terminar de "facilitar" el asunto, no habían podido simplemente presentarse delante de los ANBU cuando los encontraron, noo… eso había sido demasiado sencillo para Temari que había insistido en esconder su posición al notar que Kakashi y otros dos ninja más se acercaban, con el fin de hacer una entrada digna de un teatro.

—Shikamaru —se sorprendió Kakashi, todavía inmóvil por su jutsu de sombras.

—Sí —afirmó el chico levantándose—. He venido para entregar un mensaje a la capitana de parte de la Hokage.

La expresión de Yugao quedaba oculta tras la máscara y como seguía paralizada no pudo reaccionar en absoluto a aquella repentina revelación. Segundos después, cuando ya había conseguido captar la atención de todos y estaba seguro de que no iban a ponerse a luchar, Shikamaru deshizo el jutsu de sombras, liberándolos, al tiempo que sacaba un pequeño rollo de pergamino de su bolsa y se acercaba a la mujer ANBU.

Yugao lo tomó sorprendida, apartando su máscara a un lado. El rollo estaba lacado con el sello intacto codificado en el código que la Hokage usaba para comunicarse con los capitanes de los escuadrones ANBU, sólo ella en persona podía abrirlo, lo que quería decir que aquello no era un truco, sino que Tsunade-sama realmente enviaba sus órdenes en aquel papel.

Todos contemplaron en reverente silencio cómo la mujer mordía su pulgar y trazaba unos cuantos símbolos sobre el cierre del rollo, para luego abrirlo sin problemas y deslizar sus ojos ávidamente por las letras, moviendo levemente los labios mientras seguía las palabras.

—Capitana —llamó uno de los ANBU tratándola frente a los extraños con el respeto que merecía su rango.

—Nuestra misión ha sido cancelada por el momento —respondió Yugao elevando la vista del papel—. Las órdenes son abandonar en este mismo momento y volver a la aldea para informar.

Shikamaru asintió levemente a sus palabras con una inclinación cortés de cabeza.

—Tú sabías las órdenes que traías —dijo la capitana ANBU— ¿Puedo preguntar a qué se debe este cambio?

Pero antes de que pudiera contestar, Temari se adelantó.

—¿Importa eso? Tú misma lo dijiste, las órdenes son órdenes y están para cumplirlas no para inmiscuir nuestras emociones en ellas —recordó la chica ladeando una sonrisa de triunfo.

Yugao la miró por un segundo alzando una ceja, pero después soltó una débil carcajada reconociendo su derrota y se giró hacia Kakashi.

—Me alegro por ti, Kakashi. No sé lo que ha pasado para dar este giro o lo que habría ocurrido si estas órdenes hubiesen tardado más, pero lo que sí sé es que esos chicos tienen suerte de tenerte. Si los quieres tanto como parece, no dejes que los aparten de ti… No seas como yo.

—Gracias, Yugao —dijo el jounin asintiendo con la cabeza—. Que tengáis un buen viaje.

—Tened cuidado —pidió la ANBU antes de hacer un gesto con la mano al resto de su escuadrón y que todos desaparecieran saltando hacia las ramas.

De pronto, fue como si todo el mundo hubiera estado conteniendo el aliento y el ambiente se relajara.

—¿Es cosa mía o esto ha sido demasiado fácil? —se extrañó Suigetsu torciendo el gesto— Ni peleas, todo buenas palabras… definitivamente no entiendo a Konoha. Tan pronto quieren matarte como te desean suerte.

—¿Fácil? —Casi se atragantó Shikamaru— Eso me parece demasiado ligero para todo lo que he tenido que pasar en estos últimos días. ¿Crees que esas órdenes se han conseguido solas? Gracias a Sakura la palabra problemático ha adquirido una nueva dimensión.

—Por una vez voy a dar la razón a tus quejas, esto ha sido todo menos sencillo —suspiró Temari—. Las conspiraciones secretas acaban con mis nervios.

—Ahh, conspiraciones secretas —suspiró Suigetsu con ensoñación—. ¿Por qué nosotros no hemos tenido nunca esa sutileza? Quizá nos habría ido mejor así en lugar de ir amenazando de muerte a todo el mundo a la cara…

Juugo rodó los ojos con paciencia ante las ocurrencias de su compañero a quien nadie más parecía estar prestando atención.

—¿Qué ha pasado exactamente? —preguntó Kakashi.

—Necesitaremos hablar con Sakura, estoy seguro de que le interesará lo que vamos a decir —dijo Shikamaru—. Ella fue quien lo empezó.

—En realidad ella no está aquí… La situación es algo complicada. Hemos encontrado a Sasuke pero Sakura se había marchado y él está bastante grave, Naruto peleó con él y le hirió —resumió Kakashi.

—Vaya, creo que no exagerabas al decir que la situación era complicada —bufó Temari.

—¿Naruto está bien? —preguntó Shikamaru.

—Cómo una rosa —se adelantó a responder Suigetsu—. Digamos que en su genialidad, Sasuke no hizo demasiado por defenderse.

Shikamaru enarcó las cejas en una muda e incrédula pregunta hacia Kakashi.

—Ya os he dicho que era complicado —suspiró el jounin—. Naruto llegó con Sasuke en muy mal estado, al parecer pelearon y él dejo que Naruto le hiriera porque pensó que de esta forma Sakura podría volver a Konoha.

—No me imagino a Sasuke haciendo eso —admitió Temari entre asombrada e incrédula.

—Ino está tratando de estabilizarle en este momento —informó Kakashi—. Vamos, si las noticias que traéis son buenas nos harán falta a todos.

De nuevo hicieron el camino de vuelta hacia la casa que habían ocupado, con Suigetsu rezongando acerca de haber pasado tantas veces por allí como para aprenderse las piedras del suelo.

Nadie pareció percatarse de su presencia cuando entraron por la puerta, ya que el interior de la casa era un hervidero. Todos parecían estar alborotados por algo. A excepción de Hinata que estaba sentada, al parecer vigilando el estado de Sasuke, y Kiba que también estaba en el suelo junto a ella y Akamaru, con la espalda apoyada en la pared y aspecto cansado, el resto parecía estar reunido alrededor de algo… o de alguien, comprendieron finalmente al divisar un destello pelirrojo entre ellos.

—Genial —masculló Suigetsu—. No la podemos dejar sola, ¿eh, grandullón?

Antes de poder recibir respuesta, el muchacho se escabulló entre los ninjas de Konoha hasta llegar junto a Karin que estaba cruzada de brazos con pose altiva y la nariz apuntando al techo mientras el resto la acribillaba a preguntas, entre exaltados, curiosos y recelosos.

—Caballeros, señorita —saludó cabeceando hacia Ino con educación, mientras pasaba un brazo sobre los hombros de Karin—. ¿Qué está ocurriendo exactamente?

La chica pelirroja lo miró sorprendida por su repentina llegada, sonrojándose involuntariamente al darse cuenta de la posición en la que se encontraban.

—Fue increíble, ella simplemente hizo que Sasuke le mordiera la muñeca y su herida y daño interno comenzaron a repararse. Imposible —dijo Ino mirando a Karin, anonadada.

—¿Qué tipo de jutsu es ese? Pensaba que eras una kunoichi con habilidades de sensor —preguntó Neji estrechando la mirada.

—En el hospital sería muy útil —continuó diciendo Ino—. ¿Se puede aprender?

—¿Siempre has podido hacer eso? —se interesó Lee.

—¿Si podías hacerlo desde el principio porqué tardaste tanto en ayudar a Sasuke, dattebayo? —Acusó Naruto— ¿Pensabas dejarle morir?

—¿Cómo funciona? ¿Cómo funciona? —saltaba Ino exaltada.

A pesar de que todo el mundo hablaba a la vez, Suigetsu pudo captar la idea general.

—Ey, Ey, tengo una duda —dijo el muchacho tratando de calmarlos—. Sí Karin, ya sea pronto o tarde, ha curado a Sasuke ¿No deberíais estar vigilando a ver si ese loco despierta de un momento a otro en lugar de estar gritándole a ella?

Naruto abrió mucho los ojos como si acabara de recordar que Sasuke seguía ahí, y tras mascullar un "mierda 'ttebayo", se dio la vuelta para volver rápidamente junto a su amigo. Entre tanto, los demás habían conseguido despegar su atención de Karin el tiempo suficiente como para darse cuenta de que Shikamaru y Temari estaban allí.

—¿Cuándo habéis llegado? —Preguntó Sai— ¿Qué ha pasado con los ANBU?

—Acabamos de llegar, y justo a tiempo al parecer —suspiró con cansancio Shikamaru—. Los ANBU se han retirado.

Ante esta nueva revelación, el círculo de exaltación y curiosidad que había rodeado a Karin anteriormente se trasladó a Shikamaru, dejando a la chica pelirroja a un lado todavía manteniendo su pose altiva.

—Así que lo hiciste ¿eh? —le dijo Suigetsu sin soltarla todavía—. Estoy orgulloso.

Karin evitó mirarle, incómoda.

—Bueno… no iba a dejar que muriera. No soy tan zorra —masculló finalmente—. Aunque más le vale no volver a estar así porque no pienso hacerlo de nuevo.

—Bien dicho —rió Suigetsu.

—Ehmm… Suigetsu, sigues con el brazo sobre mí —avisó Karin algo avergonzada.

—Ya me he dado cuenta —sonrió el chico sin perturbarse lo más mínimo—. Ven, vayamos a comprobar que tal va el bello durmiente.

No había acabado de decirlo cuando los berridos entusiasmados de Naruto llenaron la estancia.

—¡Se ha movido! ¡Ha parpadeado dattebayo!

Como si de una nube de moscas se tratara, todo el mundo se congregó alrededor de Sasuke en un silencio expectante.

El Uchiha parpadeó levemente abriendo los ojos apenas una rendija y compuso una mueca de dolor. Luz, demasiada luz que le dañaba los ojos. Los sonidos le llegaban difusos, a veces lejanos, otras demasiado agudos o bruscos haciendo que la cabeza amenazara con estallarle.

¿Qué mierda había pasado? Pensaba dificultosamente mientras trataba de deshacerse de la niebla que le nublaba la mente y parpadeaba sin ver para acostumbrarse a la luz. Joder. Le dolía todo. ¿Dónde demonios se habría metido para acabar así?... El recuerdo de su pelea con Naruto le golpeó como un gong estallando dentro de su cabeza. Oh, mierda, estaba muerto. Siempre había pensado que morir era el final, nada de volver a pensar o sentir, simplemente la nada… pero él seguía haciendo todas esas cosas.

Consiguió abrir los ojos el tiempo suficiente como para enfocar algo. Un chico que le miraba con curiosidad sentado a su lado en el suelo con la espalda apoyada en la pared. Le conocía, era el chico del clan Inuzuka que compartía clase con él en la academia, Kiba, aquel muchacho moribundo al que Sakura había tratado de salvar. Así que él también había muerto al final, quiso decirle que Sakura hizo lo que pudo por él pero no salió ningún sonido de su boca, tenía la garganta demasiado seca. Se preguntó qué habría hecho aquel chico en vida para acabar en el mismo lugar que él. Porque si había un lugar después de la muerte en el que Uchiha Sasuke pudiera acabar tenía que ser en el infierno.

Los ojos se le estaban cerrando de nuevo cuando notó que algo le sacudía y se abrieron de par en par para ver que ese algo era Naruto prácticamente sobre él. ¡¿Pero qué mierda…?! Sasuke parpadeó todavía en estado de shock mientras Naruto seguía gritándole algo que ni siquiera conseguía comprender, tampoco contribuyó a tranquilizarle que, al mirar a su alrededor, descubriera que estaba rodeado por un puñado de sus antiguos compañeros de Konoha que le miraban con una mezcla de curiosidad y precaución.

Trató de incorporarse apretando los dientes por el dolor de sus músculos entumecidos y apoyó la espalda en la pared lanzándoles a todos miradas de recelo con el Sharingan instintivamente tiñendo sus ojos. Notó que tenía el torso vendado, de modo que de alguna manera habían conseguido curar la herida que le había infligido Naruto, por lo que llegó a la conclusión de que no estaba muerto.

Todavía desorientado, Sasuke vislumbró que entre los ninjas de Konoha se encontraban Karin, Juugo y Suigetsu —lo que no dejaba de ser surrealista—. Y si esos idiotas estaban allí, quería decir que ella también. Sin embargo, todavía no había visto ni rastro de su característica e imposible cabellera rosa por más que la había buscado.

—Sasuke-kun…

Ahí estaba.

Sasuke giró la cabeza con brusquedad esperando encontrar unos ojos verdes que le devolvieran la mirada, sin embargo, sólo vio los azules de Ino que lo observaba algo asustada por su repentina reacción.

—No deberías moverte tanto, Sasuke —aconsejó Kakashi de manera aparentemente casual.

El Uchiha enarcó las cejas, todavía sin poder creer del todo que aquello estuviera sucediendo, inconscientemente se apretó más a la pared. ¿Pero en qué mierda se había metido?

—Sasuke, cálmate dattebayo —le dijo Naruto acercándose como si se tratara de un animal salvaje que pudiera huir o atacar en cualquier momento.

—¿Qué cojones ha pasado? —gruñó Sasuke con voz ronca.

—Tan delicado como siempre —apuntó por lo bajo Suigetsu, siendo perfectamente oído por todos.

—¿Después de que prácticamente te suicidaras contra mi Rasengan, quieres decir? —Recordó "cortésmente" Naruto— Pues pasó que te traje hasta aquí para salvar tu desagradecido culo dattebayo.

—Brillante plan —bufó sarcásticamente, Sasuke.

—¡Es mejor que el tuyo! El tuyo apestaba, Teme —espetó Naruto con indignación.

Sasuke chascó la lengua irritado.

—Al menos deberías alegrarte un poco por seguir vivo —apuntó Sai con una sonrisa, ganándose una mirada mortal del Uchiha.

—… ¿Y tú quien coño eres? —gruñó Sasuke frunciendo el ceño hacia él con confusión tras unos segundos de silencio.

Suigetsu estalló en carcajadas mientras Karin mascullaba "tiene una boca como una cloaca" indignada por las groserías habituales de Sasuke.

—Este es Sai, pero si tú le viste en una ocasión —le recordó Naruto exasperado—. Forma equipo con Sakura y conmigo, idiota.

Ahora entendía por qué no le recordaba. Tenía tendencia a no retener en su cerebro a gente que no le servía para nada o no le importaba, no necesitaba mantener en su memoria el rostro o el nombre de un don nadie salido de quien sabe dónde. Por él podía volver a su agujero.

—Como sea —despachó Sasuke sin mucho interés, para después taladrar con la mirada a Suigetsu—. ¿Dónde está Sakura?

Suigetsu miró a ambos lados y tras de sí, con la esperanza de que el Uchiha se estuviera dirigiendo a otra persona… cualquier otra persona que no fuera él. Mierda. Seguro que mataba al mensajero.

—¿Y por qué me preguntas a mí? —se quejó el muchacho sintiendo una profunda injusticia.

—Tú te quedaste con ella —siseó Sasuke estrechando peligrosamente los ojos.

Suigetsu abrió y cerró la boca como un pez, dándose cuenta de que recurrir a su inventiva y contestar "tal vez es que ella no quiere verte después de la mierda que le dijiste" no iba a mejorar las cosas.

—En realidad…—intervino Lee haciendo que Sasuke se girase para mirarle mientras, a su espalda, Karin y Suigetsu hacían desesperados gestos de negación abriendo mucho los ojos— Ella no está aquí…

Los dos miembros de Taka se llevaron las manos a la cara ante la mirada extrañada de los que estaban junto a ellos. Ya era bastante raro oír a Sasuke preguntando por Sakura de cualquier modo, como para encima presenciar las reacciones de aquellos dos.

—Es verdad, al final no me habéis dicho dónde está Sakura-chan dattebayo —se unió Naruto con curiosidad.

Los ninjas de Konoha parecieron percibir el peligro que entrañaba responder a aquella pregunta pues ninguno parecía muy dispuesto a aclarar el paradero de la chica. Finalmente, Juugo se aclaró la garganta ignorando el codazo disimulado que le dio Suigetsu en el estómago y también el siguiente con más saña y menos disimulo.

—Ella se ha ido a buscar a Itachi —dijo Juugo—. Descubrió que no estaba lejos y quiso ir a hablar con él.

El Sharingan rodó en los ojos de Sasuke mientras la tensión del silencio llegaba a un límite insoportable y él trataba de asimilar aquello. Todo eso tenía que ser una broma. Se había despertado rodeado por un montón de sus antiguos compañeros de Konoha mirándolo como si no hubieran estado años sin verse mientras él se convertía en un criminal, y para colmo, Sakura había decidido ir a hacer una excursión para hablar con su hermano muerto mientras un escuadrón de ninjas de élite estaba buscándola para matarla. Definitivamente aquello tenía que ser el infierno.

—¡Tú, imbécil! —espetó hacia Suigetsu que pegó un salto del susto.

—¿Y yo por qué? —gimoteó el chico quejándose de su injusto destino mientras trataba desesperadamente de poner a alguien delante.

—¡Tenías que hacer una puta cosa! ¡Una! —Acusó el Uchiha levantándose lentamente rechazando la ayuda que le ofrecía Naruto— Mantenerla a salvo de esos ANBU. ¡Joder!

—Sasuke, los ANBU ya no serán un problema —intervino Shikamaru con seriedad—. Su misión ha sido cancelada.

—¿Qué? —se extrañó Naruto, descolocado.

—La pena de muerte de Sasuke ha sido revocada, van a revisar su caso y por consiguiente el de Sakura también —informó Shikamaru asombrando al Uchiha que a duras penas controló su expresión. Naruto por otra parte, estalló en carcajadas y palmeó el hombro de su amigo casi enviándolo al suelo de nuevo.

—¿Cómo lo has conseguido? —se adelantó a preguntar Neji para alivio de Suigetsu por haber dejado de ser el centro de atención de Sasuke.

—En realidad fue gracias a Sakura —confesó Shikamaru—. Ella lo dejó todo dispuesto para hacerme llegar un montón de documentos sobre operaciones secretas del Consejo que no habían sido autorizadas por la Hokage, muchas de ellas de los tiempos en los que Danzou hacía y deshacía a su antojo, pruebas de que la matanza del Clan Uchiha fue ordenada por ellos al temer un golpe de estado y que Uchiha Itachi la llevó a cabo para salvar a Sasuke de ser condenado también.

Todos los ojos se giraron hacia Sasuke comprendiendo por fin un poco del porque del odio que el chico tenía a la aldea, incluso Ino se cubrió la boca con las manos horrorizada por la verdad. El muchacho por su parte no reaccionó ni cambió su expresión de piedra, no se sentía cómodo entre aquella gente, no quería su lástima, no eran amigos, no eran nada para él y por lo tanto no le gustaban.

—Sakura sabía que esos documentos no podían hacerse públicos así como así, de modo que me los envió —continuó Shikamaru—. Con la ayuda de Temari y el Kazekage Gaara conseguimos sacar todo esto a la luz haciendo ver que ellos habían conseguido averiguar todo esto y avisaban a la Hokage por la alianza que existía entre las aldeas. De esta manera, el Consejo no pudo presionar a Tsunade para taparlo ni tampoco se dudó de su veracidad. Todo esto hizo dar la vuelta al caso de Sasuke ya que aunque él había actuado contra Danzou, la nueva situación parecía legitimar su acción. Aun queda el caso de la asociación con Akatsuki pero… en cualquier caso no será una gran condena. De igual modo, Sakura ya no está acusada de traición sino de insubordinación, tampoco debería tener demasiados problemas.

—¿Has oído eso, Teme? —reía Naruto exultante de felicidad.

—¿Qué pasará con los consejeros? —preguntó Sasuke con seriedad, sin dejarse influir por la alegría de Naruto.

—En este momento deben estar ocupándose de ellos —aseguró Shikamaru—. Tsunade envió un mensaje a Konoha antes de pedirme que partiera inmediatamente para hacer volver a los ANBU.

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Koharu oyó los pasos avanzando rápida y decididamente por el pasillo, sin embargo, no se levantó de su silla junto a la ventana. Ni siquiera apartó la vista del atardecer en la villa que se veía a través del cristal cuando llamaron a la puerta y exigieron que abriera. Tampoco cuando un sonoro portazo le indicó que habían entrado a la fuerza, de cualquier modo la puerta no tenía el seguro puesto, y ella ya sabía que venían a buscarla. No habría sabido explicar por qué, pero lo sabía, tal vez lo había estado esperando desde hacía ya tiempo y aquella tarde, cuando Homura no apareció para tomar el té con ella, supo que el momento había llegado.

—Koharu-sama —llamó con autoridad una grave voz a sus espaldas.

La anciana suspiró, en cierto modo era un alivio. Tal vez así, su conciencia pudiera descansar de una vez por todas y dejar de atormentarla cada noche. Danzou, Homura y ella hicieron lo que tuvieron que hacer para proteger Konoha a toda costa, para que la aldea prevaleciera sobre cualquier cosa, incluso sobre ellos mismos… pero tal vez,… tal vez, se equivocaron.

Había querido borrar ese pensamiento de su mente, olvidarlo y decirse que era una tontería, que debía ser fuerte para servir a Konoha, y durante años funcionó, hasta que empezó a acudir a ella de forma más recurrente; hasta que empezó a recordar de nuevo el momento en el que supo que se habían equivocado. Fue al ver los ojos de aquel niño, el superviviente de los Uchiha, apenas un chiquillo de pelo negro que sacaron en brazos de aquella carnicería a la mañana siguiente, no hablaba, ni lloraba, ni siquiera parecía ver lo que había a su alrededor, su mirada vacía y sin brillo no la registro cuando pasó junto a ella, sin saber que era una de las culpables de la pérdida de su mundo. Pero Koharu sí lo vio y fue en ese momento cuando algo se removió en su interior. "¿Qué hemos hecho?" pensó aquella noche. Sin embargo, se obligó a si misma a ignorar aquel sentimiento, a enterrarlo en el deber y seguir actuando en beneficio de Konoha, siempre por el bien mayor, sabiendo que un día iba a pagar por aquellos ojos vacíos y por todos los otros sufrimientos que había provocado en nombre de un bien mayor.

—Koharu-sama —repitió el hombre—. Hemos venido a detenerla en nombre de la Hokage. Está acusada de traición.

¿Traición? La anciana esbozó una pequeña sonrisa triste, podían acusarla de muchas cosas pero traición no era una de ellas. Todo lo que había hecho había sido precisamente para tratar de beneficiar a Konoha. Pero qué importaba ya. Al fin había llegado el momento y todo había acabado.

Lentamente Koharu se levantó y se dio la vuelta. Esperándola se encontraba Morino Ibiki acompañado por un puñado de ANBU. Recordaba a aquel ninja, él era un niño cuando ella ya estaba dejando de ser joven. Se acercó a él con pasos firmes y dignos permitiendo que los ANBU la rodearan sin tan siguiera inmutarse.

—Homura también ha sido detenido ¿no es cierto? —preguntó Koharu hacia Ibiki deteniéndose a su lado un instante.

—Sí, señora. La información que fue revelada recientemente a la Hokage destapó todas las operaciones que el Consejo había llevado a cabo sin la autorización del Hokage —informó Ibiki.

Koharu asintió poniéndose en marcha de nuevo, escoltada por los ANBU hacia la prisión. Sabía perfectamente cuál era la información que le había llegado a Tsunade, más aun teniendo en cuenta que ella misma era quien, en las sombras, había permitido y facilitado que Haruno Sakura diera con aquellos documentos a sabiendas de que la condena que caería sobre sí misma sería la muerte.

Muchas veces nuestro peor enemigo, es nuestra propia conciencia, pensó la anciana mientras recorría silenciosamente el pasillo, únicamente acompañada por el resonar de los pasos de sus centinelas.


Hola! Bueno, tengo que decir que esta vez el martes ha llegado demasiado pronto para mí :S pero finalmente aquí estoy a tiempo otra vez jaja

Sasuke se ha despertado por fin, recuperado de sus heridas gracias a Karin, aunque no le ha gustado demasiado el lugar ni la compañía, aunque era de esperarse. Por lo menos Shikamaru ha dado buenas noticias a todos anunciando la condena al Consejo y la retirada de la condena de muerte a Sasuke y Sakura.

Oh, y al final se ha revelado que fue Koharu (la anciana consejera) la que permitió, sin que ella lo supiera, que Sakura encontrase los documentos sobre el Consejo y pudiera iniciar todo su plan.

Sé que no ha salido nada sobre Sakura e Itachi, pero no os preocupéis que en el siguiente sabremos qué pasa con ellos. Me habéis preguntado sobre cuánto le queda al fic, yo calculo que unos dos o tres capítulos. Ya estamos en la recta final jeje.

*Bianca déjame tu correo (con espacios que si no se borra) y hablamos cómodamente :)

Muchas gracias por los reviews :)

Besos, Ela.