N/A:Ya vuelvo, creo que esta vez no tarde mucho. Este capítulo lo voy a dedicar a Bulma y a Vegeta y a los fans de la pareja. Disfruten de él.
Chibi Vegeta intentaba conciliar el sueño en su habitación, era difícil, entre la cama de piedra y las pesadillas que empezó a tener desde que entro en la nave de Freezer, pasaba la mayoría de las noches en vela.
—¡Freezer!—gritó al aire en idioma saiyajin para que nadie se enterase—¡Algún día te venceré, vengaré a mi pueblo y cumpliré la promesa que le hice a mamá! ¡Algún día yo ocupare tu puesto! ¡Seré el hombre más poderoso del Universo!—terminó chillando entre lágrimas
Capsule Corp año 790
Vegeta se dio una ducha, le vino bien, le sirvió para refrescarse y aclarar un poco sus pensamientos, cuando se vistió no pudo evitar mirarse al espejo ¿En que se había convertido? Si se hubiese visto hace unos treinta años cuando trabajaba en el ejercito de Freezer no se hubiese reconocido, ni siquiera si se hubiese visto en sus primeros años de la Tierra, es más, se hubiese reído en la cara del idiota que le dijese que iba a acabar así.
Antes era un temible guerrero que no tenía compasión por nada ni nadie. Ahora era un padre de familia que se preocupaba por sus hijos, y que ahora mismo estaba preocupado por cómo estuviese su hija en el pasado y por la relación con su mujer.
Antes era un mercenario que se dedicaba a destruir y purgar planetas, de la forma más horrible y sanguinaria posible. Ahora luchaba por proteger este pequeño planeta que él ya consideraba cómo su casa e incluso una vez se sacrifico para salvarlo.
Antes no obedecía órdenes de nadie que no fuese más poderoso que él y a veces, ni en esos casos, más de una vez se llevó una paliza de Freezer, Zarbon, Dodoria o alguien de las fuerzas especiales, por negarse a obedecer. Ahora obedecía, a veces sin ni siquiera rechistar, a una mujer terrícola a la que podría matar con un solo dedo, y a veces incluso obedecía a su hija pequeña.
Pero eso era antes. Y ahora… se había convertido en un ser similar a esos terrícolas que antes le repugnaban tanto ¿Qué había hecho con su vida?
No es que estuviese orgulloso de haber sido lo que antes fue, pero tampoco quería ser lo que era ahora… un patético terrícola normal y corriente. Incluso cortó su pelo y su cola. Su peinando era casi cómo la seña de identidad de su linaje real, antes se hubiese cortado una pierna antes de cortarse el pelo. Y sin embargo se lo corto, simplemente para parecerse más a lo que él nunca hubiese querido parecerse.
A Vegeta la cabeza le daba vueltas a mil revoluciones por segundo, acababa de ducharse, pero decidió darse otra ducha a ver si se volvía a conseguir despejar.
Mientras tanto en el baño de abajo Bulma pasó para lavarse las manos, llenas de polvo por los días trabajando sin descanso en la máquina del tiempo, aprovecho y también se lavo su cara que tenía unas grandes ojeras debido al sueño y a no haber dormido casi nada estos últimos días.
Cuando termino de lavarse la cara, tampoco pudo evitar fijarse en el espejo, miro su cara, ya le estaban empezando a salir arrugas, no muchas, ni muy marcadas, porque llevaba mucho tiempo echándose cremas anti arrugas. Pero esas cremas no podrían ocultar el paso del tiempo. Le hubiese gustado ser saiyajin cómo su compañero, para envejecer más tarde. Cómo su compañero…
No pudo evitar pensar en Vegeta y en lo mal que se había portado últimamente con él. No fue culpa suya lo del viaje en el tiempo de Bra, se estaba duchando y su hija ya no era una cría de cinco años para tener que estar vigilándola, es más, si lo pensaba mejor, la culpa de la desaparición de su hija fue suya propia. Sí, ella tuvo la culpa. No Vegeta. Ella también sabía todo sobre el pasado de Vegeta, si le hubiese contado algo a Bra y Vegeta no se hubiese enterado no hubiese pasado nada, además ella fue quién le enseño la máquina del tiempo, máquina que hizo si necesidad ninguna en sus ratos libres, simplemente para demostrarse a sí misma lo inteligente que era, a sabiendas de que la máquina podía suponer una peligro para alguien.
Sabía desde el principio que era culpa suya, pero los nervios la pudieron y sumando que en ese momento tenía la regla fue la única manera de la que pudo reaccionar. Ayer se le acabo el período de regla, probablemente uno de los últimos que iba a tener. Ya tenía 56 años, pronto le vendría la menopausia…
Si alguien le hubiese contado hace unos veinte años que iba a acabar así le hubiese partido la cara, aunque fuese con el bolso ¿Qué había pasado con la gran Bulma Brief? No lo sabía… ella siempre había sido una amante de la aventura, siempre había presumido de su belleza y de su gran inteligencia.
Había recorrido el mundo en busca de las bolas de dragón muchas veces, había viajado a Namek, topándose con el ejército de Freezer y logrando sobrevivir, había acogido a un psicópata en su casa que luego se convirtió en su príncipe azul…
Su príncipe azul, finalmente se cumplió el primer deseo que tenía pensado pedirle al dragón: Un príncipe. Aunque obviamente, jamás pensó en príncipe como el qué tenía ahora. Siempre soñó con casarse con un príncipe de esos de los cuentos de hadas, esos que salvaban a las princesas y luego las montaban a caballo y las llevaban a un prado maravilloso dónde les regalaban un precioso ramo de flores del color de su vestido… Pero Vegeta era todo lo contrarío a eso, era el príncipe de un planeta, cuyos habitantes se dedicaban en mayoría a la purga y venta de otros planetas, un príncipe que paso de príncipe a mercenario. Un príncipe, que aunque hacía tiempo que dejo de serlo legalmente, nunca perdió su espíritu. Ni siquiera las torturas de Freezer consiguieron que lo perdiera…
Mientras pensaba en su compañero las lágrimas empezaron a caer de sus mejillas. No quería discutir más con él. Secó sus lágrimas y fue corriendo a buscarle, para decirle que él no tenía la culpa, y para pedirle perdón.
Vegeta acabo de ducharse por segunda vez, se vistió y se dirigió al salón, se tumbo sin poner la tele, simplemente a pensar… Pero nada más tumbarse sintió que el ki de Bulma se acercaba ¿Qué querría esta vez esa mujer? Fuese lo que fuese esta vez le plantaría cara.
—¡Vegeta!—entro gritando la mujer peliazul con lágrimas en los ojos
Bulma abrazó a su compañero. Durante unos momentos, Vegeta disfruto del abrazó de su mujer, pero segundos después la apartó cómo si quemase.
—Aléjate de mí—le ordenó tajante
Bulma estaba confundida por las reacción de su esposo, quizás estaba enfadado con ella, por su comportamiento. Decidió disculparse.
—Vegeta, yo…yo, lo siento tanto, no…no es culpa tuya lo de nuestra hija, es más, es culpa mía. Por favor perdóname… me pudieron los nervios…y…y…
—No—le interrumpió la frase—Ya estoy harto de todo esto
—¿De qué estas harto?—le preguntó temblorosa al oír el tono de voz de su compañero
—De ser lo que no soy. Mírame Bulma. Me he convertido en un terrícola débil y patético. Ya no soy el despiadado guerrero que era antes—le gritó a su compañera con un tono de nostalgia
—¿Y quieres volver a serlo? ¿Quieres volver a ser como antes?—Le gritó ella llena de ira por dentro y de lágrimas por fuera
—No lo sé. Pero no quiero ser quién soy ahora…
Bulma no daba crédito a lo que su compañero le estaba diciendo
—Vete de aquí si quieres, nuestros hijos ya son mayores, ya me ayudaran Trunks, Goten y Gohan a rescatar a Bra…—dijo la peliazul abatida— No te preocupes por mí…
—No puedo irme, los saiyajines sentimos una gran atracción hacía nuestros compañeros hasta que estos mueren. No podemos separarnos de ellos—dijo en tono monótono
—Sí eso es lo que te impide irte…¡Mátame!
Vegeta quedo en shock por las palabras de Bulma, le acababa de pedir que la matase. Antes de que pudiese preguntarle de si esto iba en serio, la peliazul puso las manos en alto y cerró sus ojos con fuerza, intentando impedir que de ellos saliesen lágrimas, pero era un esfuerzo en vano, pues podría haber llenado un río con el agua que ahora rozaba sus mejillas.
De las manos del saiyajin surgió una onda de ki, con solo tirarla, su vida volvería a ser la que era antes, la que debería haber sido hasta ahora. Con solo tirar esa simple ondita de ki dejaría de ser el terrícola patético en el que se había convertido y podría volver a ocupar el puesto que siempre le perteneció. Conquistador del universo. Solo tirar una onda de ki y todos sus problemas se habrían disuelto, ya nada lo uniría a este planeta y su hija ya no sería de su incumbencia. Pero había algo, una fuerza invisible, que no le dejaba tirar la onda de ki.
Mientras Vegeta pensaba en esto. Trunks pasó por la puerta del salón y vio la terrible imagen de su madre llorando con los brazos en alto y su padre apuntándola con una onda de ki.
El joven del pelo lila no pudo evitar ir en ayuda de su madre, aún teniendo que luchar con su propio padre, pero antes de que Trunks pudiese darle…
—¡Déjale que me mate!—ordenó su madre
—¡Ni hablar madre!—exclamo el muchacho—¿Qué te pasa padre? ¿Te ha vuelto a poseer Baby? ¿O qué?—preguntó, esta vez mirando seriamente a su padre
—No me pasa nada, mocoso ¡Vete!
—¡Vete Trunks!—gritó su madre—¡Déjale!
—Pe…pero ma…madre
—¡Déjale!
Trunks no tuvo más remedio que dejarles solos. Sabía que sus padres llevaban más tiempo de la cuenta enfadados, sabía que su padre podría matar a su madre con un solo dedo si este quisiese. Pero jamás pensó que iban a llegar a este extremo. Se fue, pero decidió permanecer cerca de allí para actuar si su padre finalmente lanzaba la onda de ki a su madre. Jamás se podría perdonar quedarse sin hacer nada a sabiendas de que iban a matar a su madre. Incluyendo que esta era la única que podría terminar la máquina del tiempo para rescatar a su hermana.
Pasaban los segundos, y seguía así, Vegeta era incapaz de matar a Bulma ¿ Por qué? No sabía qué era lo que se lo impedía, solo tendría que soltar energía, algo que hacía comúnmente todos los días. Solo tenía que matar a una persona, él ya había matado a millones o incluso billones de alienígenas ¿Por qué no podía matar a una simple mujer? Ella sin querer se lo respondió.
—Venga Vegeta, mátame, solo quiero que seas feliz, si no yo no lo seré, yo hice lo que pude para salvar tu alma, pensaba que lo había conseguido… pero me equivoque, por lo que veo no has cambiado. Siempre me gusto que no perdieses nunca tu orgullo, ni tu espíritu de príncipe… pero siempre desee que perdieses tú lado asesino y qué olvidases tú oscuro pasado, que solamente yo conozco. Jamás quise que volvieses a eso, pero ya es demasiado tarde… Te amo… y sí volviendo a ser el asesino de antes serás feliz…Adelante.
Bulma ya estaba viendo su final cuando de repente sintió algo que la agarró del cuello, pensó que había decido estrangularla para que así sufriese más, pero para su sorpresa no hizo apenas presión, solo la justa para darle un abrazo.
La peliazul sintió que le caía agua, pero esta vez no eran sus lágrimas. Eran las de Vegeta. Bulma quedó sorprendida, esta fue la segunda vez que vio llorar a su saiyajin. Sorprendida por seguir aún con vida y sin saber lo que le podría esperar abrazó a su compañero con todas sus fuerzas.
—¡Maldita mujer!—exclamó este mientras la abrazaba—Me has vuelto débil, no he logrado matarte y esta es la segunda vez que me ridiculizas haciéndome llorar ante ti
—Ve…Vegeta—susurro ella temblorosa—¿De verdad querías volver a ser como antes?
—No lo sé, no quiero ser lo qué era antes, pero tampoco quiero ser lo que soy ahora…
—Vegeta…
—Supongo que a mí también me pueden los nervios, no sé cómo estará Bra, ni tampoco sé la reacción que tendrá mi padre en ver en lo qué me he convertido. Ni yo mismo me reconozco
—Yo a veces tampoco me reconozco—admitió la peliazul— Y también estoy nerviosa por mi hija, pero Vegeta… yo te amo, a mi me gusta en lo que te has convertido, no eres más débil, al contrario un débil no podría olvidar todo ese horrible pasado, tú sin embargo lo has conseguido superar.
Vegeta no sabía que contestar a esto simplemente besó a su esposa y se la llevo a la cama, así acababan la mayoría de sus peleas, sin mediar palabra, simplemente con un beso.
Trunks se había retirado en cuanto noto bajar el ki de su padre ¿Qué habría pasado? No importaba, lo importantes es que sus padres ya no estaban peleados y ahora todo podría centrarse en ir a rescatar a su hermana
—Aguanta, Bra…—soltó al aire
—Dime Bra¿ Te gusto el beso?— preguntó con aire seductor
Ahí sí que Bra no sabía cómo responder, era su primer beso, duro unos segundos y ni fue un beso de verdad, ni siquiera con su consentimiento, pero no podía negar que esos microsegundos habían estado ó agachar la cabeza para que no se le notara el sonrojo, esta vez estaba tan roja que no tenía otra manera de ocultarlo y al tomar aire, respondió…
¿Qué tal? Siento no haber respondido esto último del beso de Radizt. Pero tranquilas, os doy mi palabra de que en el siguiente capítulo es lo primero que va a salir. Por cierto cambie el segundo género del fic, en vez de drama puse romance. Es que al principio pensé hacerlo más de otra manera, pero luego se me fue ocurriendo lo de Radizt y Bra, y después dedicarles este capítulillo a Bulma y Vegeta y bueno... ya saben cómo digo siempre espero que hayan disfrutado del capítulo y comenten que tal :)
