El siguiente día, el ambiente en la Enterprise estaba aun medio raro para Jim. Chekov estaba evitando a Uhura como si ella tuviera una enfermedad infecciosa grave, Sulu le pregunta a Rand sobre texturas de telas, y Spock estaba muy distante con él. El Vulcano no había querido jugar ajedrez con Jim ayer, aun cuando ya lo habían acordado. Puso el pretexto de que tenía 'un asunto urgente', lo que hace que Jim piense que ese plan de volver con Uhura se hará una realidad. Demonios, él y Scotty van a tener el corazón roto. Jim estaba acostumbrado, pero le daba lástima Scotty. El hombre estaba tan emocionado con darle a Uhura un regalo… Jim tiene que hacer algo.

Jim había pensado en ganarse a Spock cuando lo tuviera como amigo secreto… puede mostrarle como él es la mejor opción como pareja, y que le importaba mucho. Ahora no está tan seguro, y la forma en la que Spock usaba cualquier excusa tonta para huir de la presencia de Jim, lo está haciendo reconsiderar todo esto.

- Que tal, Jimbo, ¿Alguna novedad? – Bones se sienta enfrente de él.

- Nada nuevo… busco a quien sea que tenga a Sulu como amigo secreto.

- ¿Por qué ustedes siguen diciéndole a todos quien es su amigo secreto? ¿Cuál fue el punto de tener los pedazos de papel en la forma antigua si de cualquier modo van a andar diciendo quien les tocó? – Bones se queja.

- Todos ven por sus intereses, Bones – Jim le guiña un ojo.

- Pues todos son idiotas – Bones murmura.

Jim decide decirle a Bones lo que ha estado pensando. Su amigo siempre lo ha ayudado cuando tiene dudas sobre que hacer.

- Bones… ¿Crees que puedo ser feliz con alguien?

Bones lo ve con duda.

- ¿A qué te refieres?

- Dijiste que era un calientacamas, y que no me queda el compromiso de una relación seria. ¿Crees que pueda llegar a tener algo formal con alguien?

- ¿Es esto sobre tu enamoramiento de colegiala que tienes por el duende? – Bones pregunta, escuchándose enfadado.

- Bueno… ya sabes lo que dicen los rumores sobre Spock y Uhura retomando su relación… y si quiero que me escoja, tengo que mostrarle que lo valgo.

- Jim…

- Vamos, Bones, no es como si no supiéramos lo que todos piensan… soy un estúpido sin escrúpulos que tuvo suerte.

Jim odia escucharse así de inseguro; se supone que ya había superado su etapa de sentir lástima por él mismo, pero con Spock… era regresar a esos tiempos, y de nuevo ser esa persona. Esta persona que no valía nada y jamás merecería el amor de alguien, no importa que tan duro lo intentara.

- Escúchame, idiota – Bones lo ve con dureza – ya pasamos esta rutina en la Academia, y me rehúso a hacerlo de nuevo solo porque tu piensas que el elfo es mejor que pasar un descanso en Risa 4. Primero, si Spock quisiera regresar con Uhura, creo que ya lo hubiera intentado. Segundo, Spock tiene suerte de que alguien como tu lo ame. Eres increíble, Jim, cálido, noble, encantador… y no dejes que se te suba a la cabeza, pero no estás tan mal tampoco…

- Awww, Bones…

- ¡Cállate! Lo único que digo es que eres James Kirk. No crees en la posibilidad de perder. Luchas por lo que quieres, así que no dejes que tus inseguridades se metan en esto; créeme, no tienes razón para sentirte inseguro – Bones toma la mano de Jim de manera gentil – eres perfecto, y sabes que te quiero.

Jim sonríe. Bones siempre sabe que decir para hacerlo sentir mejor. Ambos escuchan un carraspeo de garganta, y al voltear observan a Spock frente a ellos con una intimidante, pero MUY intimidante mirada.

- ¡Spock! – Jim dice con sorpresa – pensé que dijiste que no podías almorzar conmigo.

- Y veo que logró encontrar a alguien que le hiciera compañía – Spock dice fríamente.

- Bueno, Bones y yo estábamos hablando nada mas – Jim se siente como idiota. No tiene porque justificar sus razones para almorzar con Bones, ellos son amigos. Spock, por otro lado, era el que estaba todo evasivo. Si alguien tiene mucho que explicar, es el Vulcano.

- ¿Le pasa algo a su mano, Capitán? – pregunta Spock.

- Uh… no.

- Entonces no entiendo porque el doctor lo toca de esta manera tan personal.

Jim ve su mano, notando que Bones aun está sosteniéndola. Al tratar de soltarse de su amigo, fue más rápido y la tomó con fuerza para evitar que Jim pudiera liberarse.

- ¿Y eso a ti que te importa? – Bones dice con una sonrisa burlona – quizás tengamos el don de la telepatía como tu, y estamos intercambiando pensamientos.

- No entiendo como eso es gracioso – Spock dice con furia.

- Bones – Jim advierte. Lo último que necesita es Spock pensando que Bones y él tienen sexo desenfrenado como todos en la Academia lo pensaron cuando estudiaron.

- Ya, ya – Bones suelta la mano de Jim.

- Dado que veo que no necesita compañía, creo que regresaré al laboratorio de ciencias. Si me disculpan…

Spock da la media vuelta, alejándose sin decir palabra.

- ¿Qué bicho le pico? – Jim ve a Bones con duda.

- El gran monstruo verde, Jim – Bones responde con calma.

- ¿Es esta una nueva manera que encontraste de burlarte de Spock? – Jim frunce el entrecejo. No le gustaba nada cuando Bones inventa motes para Spock.

- Solo digamos que yo veo cosas que tú no ves por ser muy idiota.

- ¡Oye!

- Y por cierto Jimbo, sé quien tiene a Sulu.

- ¿En serio? ¿Quién?

- La enfermera Chapel.


Hikaru no estaba seguro de que regalar. Primero pensó en darle a Chekov algo costoso, pero recordó que ya habían hablado de esto y el chico hizo un comentario de cómo el hacer los regalos era mas significativo que comprarlos. Tiene la idea de hacerle un stylus personalizado, pero no sabe ni como empezar. Janice parece buena con eso de las manualidades; Hikaru decide preguntarle su opinión al respecto.

Cuando entra al laboratorio de botánica para ver si ahora si puede adelantar algo de su trabajo en lugar de pensar solo en Chekov y el regalo, Hikaru se sienta en su escritorio, pateando algo que estaba debajo de la mesa. ¿Qué demonios…?

- Ooofff – Hikaru escucha un chillido de dolor.

- ¿Chekov? – Hikaru se agacha para visualizar mejor a la persona que parece estar ahí. Entonces ve a Chekov con una pequeña bandeja en sus manos.

- ¡Hola! – Chekov dice tímidamente – pensé que estarías en el comedor.

- Me salté el almuerzo. ¿Qué haces aquí? Vamos, levántate, debes estar adolorido de estar ahí.

- Estoy bien – Chekov dice de forma cansada, pero aun así toma la mano de Hikaru para levantarse.

- ¿Te importaría decirme porque estás aquí en lugar de estar en el comedor? – Hikaru lo ve con duda.

- No pensé que te importaría si almorzaba aquí – Chekov se escucha herido. Demonios, Hikaru no lo dijo como queja, solo tenía curiosidad.

- No me incomoda. De hecho, puedes terminar tu almuerzo, no tengo problemas con compartir el laboratorio contigo – Hikaru sonríe para hacer sentir mejor a Chekov y quizás decida compartir que le pasa – déjame tomar una silla para ti.

- Gracias.

Se sientan en silencio, Chekov dando pequeñas mordidas a su sándwich. Hikaru decide no presionar al pobre chico, lucía algo asustado y eso le daba una punzada en su estómago. No le gustaba cuando Chekov estaba asustado ó con miedo; quería protegerlo de todo.

- Chekov, ¿Qué le darás a tu amigo secreto?

Chekov casi se ahoga con el bocado que masticaba, y se sonroja. Bueno, Hikaru aparentemente no puede sacar ningún tema sin hacer que Chekov se sienta avergonzado ó asustado.

- Olvida que pregunté – Hikaru dice con una sonrisa – se supone que es secreto después de todo, ¿Verdad?

- Claro – Chekov dice en un susurro.

- Entonces… ¿Sabes de nuestro último descubrimiento? Tenemos esta planta que cambia de colores… creemos que tiene sensibilidad, no tan elaboradas como los humanos, pero sensaciones básicas… el señor Spock piensa que quizás la planta reacciona a diferentes estímulos, como la luz o el calor, pero yo pienso que si puede sentir de verdad…

Hikaru nota a Chekov viéndolo de manera extraña.

- ¿Qué? – pregunta, sintiendose incómodo con la mirada.

- Es divertido escucharte hablar de plantas – Chekov sonríe.

- Búrlate si quieres, pero es un gran descubrimiento – Hikaru dice, tratando de escucharse calmado. Sabe que algunas veces Chekov y el Capitán se divierten haciendo bromas sobre como Hikaru amaaaaa a las plantas.

- No me burlaba, de verdad pienso que es interesante.

Hikaru ve a Chekov, notando la mirada intense que le daba el ruso. Hikaru trata de no sonrojarse; este es el momento que buscaba desde que empezaron la misión. Estaban solos, hablando, sin misiones, órdenes o problemas entre ellos.

- ¡Sulu! Spock quiere verte en el laboratorio de ciencias.

El momento fue interrumpido por la Teniente Uhura, que entra al laboratorio de botánica. Hikaru suspira; no puede tener su momento, el Universo debe odiarlo.

- Bien, gracias por el aviso – Hikaru dice con resignación.

- Oh, tu también estas aquí, Chekov. Te estaba buscando – Uhura sonríe.

- ¿Q-qué? ¿Para qué? – Chekov suelta un chillido.

- Me pediste ayuda, ¿Lo recuerdas?

Hikaru ve a Chekov, quien estaba totalmente rojo, y entonces voltea con Uhura, quien parecía confundida. Tal vez Hikaru no tiene una oportunidad con Chekov; claramente el chico sentía algo por Uhura… y se siente como un idiota. ¿Ahora que se supone que debe hacer?

- Pueden quedarse aquí si quieren – Hikaru dice, levantándose – a esta hora todos están en el comedor, y pueden tener privacidad. Los veo luego.

Hikaru les sonríe a ambos antes de salir. Bien, podría tener el corazón roto, pero no lo iba a mostrar. El señor Spock era el único que sospechaba de su pequeño enamoramiento por Chekov, y estaba claro que no diría nada.

No, esto será su secreto. Se preguntaba si sería muy tarde para cambiar el nombre por otra persona. Esto ya era lo suficientemente humillante, no necesitaba agregar el darle a Chekov un regalo que el chico querría de Uhura.

Ahora Hikaru entiende a que se refería el señor Spock con eso de que no iba a regresar con la Teniente. Ambos tienen diferentes gustos, y aparentemente los gustos de Uhura eran alguien joven y ruso.


- Vamos, Chapel ¿Por qué no cambias nombres conmigo?

Christine suspira, poniendo batas médicas en una gaveta. El Capitán ha estado en la Enfermería desde hace media hora, y el Doctor McCoy se había ido casi inmediatamente, como si supiera el propósito de la visita del Capitán.

- Porque usted tiene al Doctor McCoy y él es mi jefe. Mis intenciones podrían ser malinterpretadas.

- Bones sabe que no te interesa. Por favoooooor – el Capitán parpadea repetidamente.

- No gaste esfuerzo, eso no funciona conmigo Capitán. ¿Por qué le interesa tanto tener a Sulu?

- Me agrada Sulu. Es un gran Timonel.

- Aun así, me parece que su interés va mas allá de la forma en la que Sulu maneja la nave.

- Digamos que tengo algo en mente.

- Eso solo refuerza mi decisión de no cambiar. Con todo respeto, Capitán.

- Oh, vamos. Sabes que no le haría nada a Sulu ¿Verdad?

- Supongo…

- Y tener a Bones como tu amigo secreto puede tener ventajas.

- ¿Cómo cuales?

- Bueno… si le das un buen regalo, estará de buenas un buen tiempo. Imagina lo que pienso regalarle… y tu lidiarás con él después…

Christine frunce el entrecejo. No había considerado eso, y el Capitán tiene un buen punto. Siempre le daba al doctor McCoy regalos que lo hacen estar de malas por días. Al menos si ella intercambia nombres, puede darle un buen regalo y quizás estará menos enojón y dejará de insultar al Comandante Spock.

Le hubiera encantado tener al Comandante Spock como su amigo secreto, pero las cosas nunca funcionan como ella quiere. Uhura dijo que era lo mejor, ya que el Comandante tiene puesto el ojo en alguien más; Christine pensaba que Nyota se refería a ella, pero aparentemente había otra persona que había ganado el corazón del comandante. Aun tenía un ligero enamoramiento de él, pero sería feliz si esta persona valora al señor Spock.

Para ella, esta celebración era solo una oportunidad para conocer a los miembros de la tripulación de una manera mas informal; entendía que aun cuando amabas a alguien con todo tu corazón, no significaba que te correspondería. Christine estaba satisfecha con admirar al Comandante de lejos, y deseaba que fuera feliz.

Aceptar esto es una cosa, pero tener al Doctor McCoy para el intercambio era algo totalmente distinto. No estaba convencida de que pudiera darle algo bueno, y la verdad McCoy era demasiado honesto con sus criticas.

- ¿Entonces? ¿Qué dices, Christine?

- Mientras prometa que no le hará nada a Sulu – Christine tenía un lado débil por Sulu. Era un buen chico.

- Me hieres, Christine. Sabes que no le haría daño a ningún miembro de la tripulación – el capitán luce herido.

- ¿Incluyendo al Doctor McCoy? – Christine ríe pícaramente. Había visto las bromas que esos dos se jugaban.

- Bueno, solo Bones, pero es porque lo merece.

No discute eso. McCoy en ocasiones es un verdadero dolor de cabeza.

- Bien, cambiaré el nombre…

- Gracias, Christine. Eres la mejor.

Ojala y el Capitán recuerde eso cuando este en la cama de la enfermería la siguiente ocasión que una misión termine en confrontación física, que conociendo al Capitán, pasará muy pronto.


Spock está totalmente indignado. Cada vez que dejaba a Jim solo, el Doctor McCoy se las arreglaba para pegarse a él como un indeseado parásito. Ya había aceptado el hecho de que el Capitán y el Doctor eran 'amigos', aun así, él era amigo de Nyota y no se la pasaba acosándola todo el tiempo como el doctor lo hace con Jim.

Necesita consejo sobre este comportamiento humano. Lamentablemente la única persona en la que confía para compartir sus pensamientos es Nyota, y ella dejó claro que estaría ocupada con el Navegante Chekov. Spock sabe que debe controlar mejor sus emociones; esto es nuevo para él. Cuando estaba con Nyota, nunca sintió esta rabia al verla con otros hombres, ni siquiera cuando dichos hombres tenían intenciones románticas hacía ella. Pensaba que esto se debía a que confiaba en Nyota… pero ahora que tenía estos desagradables sentimientos por Jim, sabe que eso no podía ser.

Spock concluyó que nunca sintió amor por Nyota; le importaba su bienestar con un buen amigo lo haría, pero nunca sintió esa calidez que ahora siente cada vez que cruza la mirada con el Capitán. Era desconcertante. Se le había enseñado como suprimir todas las emociones que pudieran nublarle el juicio; sin embargo, en esas enseñanzas, nunca se le explicó que hacer cuando esas emociones lograban superar las barreras que él tenía para mantenerlas.

Esto le daba una perspectiva diferente al matrimonio de sus padres.

Decidió meditar para calmar sus emociones. El señor Sulu había sido de gran ayuda en la investigación que estaban llevando a cabo en el laboratorio de ciencias, así que su presencia ya no era necesaria. Cuando llega a su cuarto no esperaba ver a Nyota de pie, al parecer también esperándolo.

- Pensé que te encontraría aquí… eventualmente.

- Me disculpo; estaba en el laboratorio de ciencias, trabajando con el señor Sulu… si te informe de esto, ¿Correcto?

- Si, pero como estabas molesto, pensé que no te tomaría mucho tiempo regresar a tu cuarto a 'meditar' – Nyota hace las comillas en el aire que los humanos encuentran tan interesante cuando quieren acentuar un punto que al parecer es sarcástico.

- No estaba 'molesto' – Spock dice en un tono brusco; por supuesto que ambos saben que no es enteramente cierto.

- Claro, claro. ¿Me dejarás entrar alguna vez? – Nyota sonríe.

- Por supuesto, por favor, pasa – Spock abre la puerta de su habitación, viendo a Nyota entrar. Decidió sentarse frente al escritorio de Spock, así que el Vulcano toma asiento en una distancia prudente – pensé que dijiste que ayudarías al Navegante Chekov con su japonés.

- Lo mas extraño sucedió. Chekov dijo que no necesitaba más mi ayuda, y que usaría el traductor. Le dije que si quiere aprender japonés, lo debe hacer con un lingüista, pero dijo que no. Creo que esta molesto conmigo, últimamente me evita y puedo jurar que estaba almorzando en el laboratorio de botánica solo para no verme en el comedor.

- ¿Hay alguna razón en particular por la que el Navegante debe estar molesto contigo? – Spock pregunta con curiosidad. Es inusual este comportamiento en el joven Chekov, él era racional y centrado, incluso más que Jim en ocasiones.

- No recuerdo si le hice algo… pero todos se están volviendo locos con esto del amigo secreto. Ya que tocamos el tema, ¿Ya tienes a Jim?

- Afirmativo.

- ¡Excelente! Entonces los dos tendremos lo que queremos.

Spock ve esto como una oportunidad de 'decir lo que piensa' como los humanas dicen coloquialmente. Necesita del consejo de Nyota en esta situación, es la primera vez que se presenta este dilema y no está seguro de cómo proceder correctamente.

- El doctor McCoy quiere a Jim – dice directamente Spock.

Nyota inclina su cabeza, al parecer esperando que Spock continúe. Cuando no lo hace, ella se ríe.

- Si, sé que Leonard quiere a Jim.

- No me informaste que tenía un adversario, aun cuando te expresé mis intenciones – Spock dice, y claro que no suena como niño berrinchudo.

- Eso es porque no lo tienes. Leonard es el mejor amigo de Jim, Spock. Es como un hermano para él, sabes como es eso ¿No?

- Mi medio hermano, mayor que yo, me engañó para alejarme de casa hacia el desierto; casi muero y mi padre lo desterró de nuestro hogar – Spock dice con calma.

- Creo que no lo sabes – Nyota sonríe – pero sabes que hay diferentes tipos de amor. Leonard y Jim se quieren, incluso se aman, pero no están enamorados.

- ¿Y puedo preguntar como es que estás tan segura? El doctor McCoy sostenía la mano de Jim durante el almuerzo. Pensé que eso era una muestra romántica – Spock eleva una ceja.

- Cuando estábamos en la Academia, una vez los vi besarse.

¿Se supone que eso debe hacer sentir mejor a Spock? Porque causó exactamente lo contrario. Ve a Nyota, tratando de aparentar calma; claramente falló, ya que ella se ríe de nuevo, de esa manera en particular que ella tiene cuando ve que el control emocional de Spock se rompe. Es curioso como cada vez que pierde el control, Jim tiene algo que ver.

- Todo lo que digo es que si esos dos estuvieran enamorados… bueno, ya estarían juntos. No lo están, Jim es una persona táctil, Spock, debes haberlo visto. Siempre está tocando a Chekov ó a Sulu, y bueno, McCoy es su mejor amigo. Claramente sabe cuando Jim necesita un abrazo.

Spock supone que ese era un buen punto. El doctor parece saber cuando tocar a Jim, particularmente cuando esta tenso o emocionalmente comprometido, y Jim lucía agradecido de ese contacto. Aun así, no le gustaba; Spock preferiría ser él quien hiciera ese contacto… pero no puede culpar a Jim; ni siquiera sabe de los sentimientos de Spock, por lo que el Vulcano ha llegado a estos extremos para tenerlo de amigo secreto.

- ¿Has pensado acerca del regalo? – Nyota pregunta.

- Lo he hecho. Me parece que necesito una opinión de alguien que conozca bien a Jim. Quiero que este regalo sea significativo.

- Si es así, conozco a alguien que te puede ayudar.

- Te ruego que no digas ese nombre… – Spock ya sabe quien puede ayudarlo con esto. Odiaba la idea.

- Leonard McCoy – Nyota sonríe pícaramente – es el único que puede ayudarte a dar el regalo perfecto a Jim.


Al siguiente día, Jim busca a Chekov para darle la buena noticia, pero no lograba encontrarlo. Es extraño, Chekov siempre está con Sulu, pero ahora ninguno esta en el comedor. Decide sentarse con Bones, tomando una de sus papas fritas.

- ¡Oye! – Bones se queja – toma tus propias papas.

- No tengo hambre, solo tenía ganas de una.

- Chapel me dijo la buena noticia, Jimmy; finalmente tienes a Sulu, y ahora ella tiene a Uhura.

Oh, es cierto. La última vez que Bones escuchó de cambiar nombres, Jim aun tenía a Uhura como amiga secreta. Sonríe, asintiendo. Mejor no arruinar la sorpresa.

- Lo hago en el nombre del amor, Bones.

- Dudo que Uhura y Chapel estén de acuerdo.

- El problema es regalarle algo a Spock; no quiero ser cursi.

- Muy tarde.

- ¡Cállate! Spock no sabe que estoy haciendo esto para mostrarle que me gusta. Tengo que darle un regalo que diga 'me importas' pero que también mande el mensaje 'no soy raro, solo de verdad me gustas'.

- Considerando el que da el regalo, creo que ese barco ya zarpó.

- ¿Qué crees que debería darle, Bones?

Jim ve que Bones solo lo mira, probablemente preguntándose si habla en serio.

- Jim – dice Bones finalmente - ¿Te parece que me importa el duende en absoluto? No soy la persona indicada para preguntar eso… tal vez Uhura, ella y el elfo ahora son mejores amigos, y ella fue la que tropezó primero con esa piedra.

- Pero eso es raro ¿No? Preguntarle a la ex.

- Si quieres tener a Spock en tu cama, tendrás que superarlo y preguntarle.

Jim sabe que Bones tiene razón. Ahora que quiere pasar al siguiente nivel en su relación con Spock, tiene la perfecta oportunidad de mostrarle sus intenciones y hacerle ver a Spock que va en serio. Siempre supo que sentaría cabeza cuando encontrara a la persona correcta, a la que fuera la adecuada, y sabe que Spock es el indicado. La forma en la que llegó a este descubrimiento no fue muy divertida; pero bueno, la realización de sentimientos nunca es divertida (al menos no para los que cachan las pedradas. Los que observan si que se divierten, hay que ver a Bones que tiene años de chantaje sobre él con esto).

Viendo a su derecha, Jim nota a Chekov sentado en la parte mas alejada del comedor, casi como si se escondiera de alguien.

- ¿Has notado a Chekov actuando raro? – pregunta Jim.

- Jim, esta mañana la enfermera Chapel me preguntó sobre mi color favorito, y habló por una hora y quince minutos sobre ropa masculina. Si Chekov no está usando un vestido, creo que es normal.

Jim sonríe. Oh, Chapel… Bones odia cuando la gente le regala ropa, así que mejor le advierte… después, ahora tiene cosas mas importantes que atender.

- Bueno, tengo que irme Bones. Pórtate bien.

Jim se pone de pie rápidamente, y esquiva una papa frita que fue aventada en su dirección. Cuando llega a la mesa de Chekov, pone una mano en el hombro del chico. Le extraña cuando Chekov salta como si le hubiese quemado o algo así.

- ¡Capitán! ¡Me asustó!

- Me di cuenta – Jim frunce el entrecejo. ¿Qué demonios le pasa a Chekov? – solo quería decirte que tengo a Sulu para el intercambio, en caso de que quieras cambiar nombres.

- ¿En serio? – Chekov sonríe alegremente. Aun cuando Jim sabe que Chekov tiene un pequeño enamoramiento por Sulu, es tierno verlo así de emocionado. Es el miembro mas joven de la tripulación y Jim se asignó el rol de padre postizo de Chekov. Tendrá que darle a Sulu la plática de 'mas te vale que no lastimes a mi hijo', que de seguro Bones también le dará a Spock en un futuro no muy lejano.

- Si, puedes tener a Sulu, y yo tomaré a Spock.

- ¡Gracias, Capitán! ¡Es el mejor!

Jim guiña un ojo a Chekov. Ha hecho su buena acción del día haciendo al chico feliz. El hecho de que esto también lo beneficiara no arruina la buena intención.

- Por cierto Chekov, ¿Has visto a Uhura?

Que raro. En el momento que Jim menciona a Uhura, Chekov se sonroja y su sonrisa desaparece.

- ¿P-por qué sabría donde esta la señorita Uhura? No estoy al pendiente de donde esta para evitarla, si es lo que usted está implicando – Chekov está hablando tan rápido, que Jim no entiende nada de lo que dice.

- Bueno, la estoy buscando, así que…

Chekov palidece.

- L-la señorita Uhura acaba de entrar al comedor con el señor Spock. Si me disculpa, Capitán.

Sin darle a Jim la oportunidad de decir algo mas, Chekov huye de la mesa y comienza a caminar a la salida pegado a la pared, como si evitara a alguien. Jim ve a Uhura y ella y Spock están frente a Bones. Parece que su plática con ella tendrá que esperar. Mejor, así le da tiempo para prepararse.


Leonard pensaba sobre sus historiales pendientes, cuando su atención es dirigida a Uhura y Spock que están de pie frente a él.

- ¿Qué? – dice de mala gana.

- Hola, Leonard – Uhura dice con una gran sonrisa – Spock quiere hablar contigo.

Leonard ve a Spock con una ceja levantada. Spock parece que quiere estar en cualquier lugar excepto este, y cuando Uhura le da un pequeño empujón, Leonard piensa que la Teniente lo ha forzado a venir a hablar con él. ¿Por qué Uhura haría eso?

- Veo que no está con el Capitán – Spock dice fríamente.

- Contrario a lo que todos creen, Jim y yo no estamos unidos a la cadera – Leonard se burla – se robó una de mis papas y se fue a hablar con Chekov.

- ¿Chekov está aquí? – Uhura voltea alrededor, buscándolo.

- Estaba, aparentemente – Leonard ve la mesa vacía y a Jim saliendo del comedor.

- Entonces iré a buscarlo – Uhura vuelve a sonreír – les daré privacidad.

Uhura guiña un ojo a Spock y se aleja de ellos. Leonard dirige su atención a Spock, el cual estaba parado ahí como idiota, sin hacer nada.

- ¿Puedo sentarme? – Spock pregunta finalmente.

- Supongo – Leonard aun sentía desconfianza. Él y Spock no se llevaban bien.

Spock se sienta lentamente y mira a Leonard fijamente.

- ¿Entonces? – Leonard empieza la charla - ¿Qué quieres?

- Se me ha hecho la observación de que usted es una fuente confiable acerca de las preferencias del Capitán – Spock dice secamente.

- ¿Quieres preguntarme algo de Jim? – Leonard se sorprende. El elfo si que debe importarle su amigo, si está dispuesto a preguntarle esto a alguien que de verdad odia.

- Afirmativo. Como usted sabe, tengo al Capitán como mi amigo secreto… y tomaré esta oportunidad para dejar claras mis intenciones. Quiero cortejarlo para comenzar una relación romántica.

- Si Spock, no soy idiota, ya me había dado cuenta de eso. Lo que quiero saber es como esto me involucra a mi.

- Usted… quiere al Capitán.

- Así es, lo quiero.

Spock lo ve con dureza, como si no hubiera esperado esta confirmación por parte de Leonard. Entonces se le vienen a la mente todos esos artículos que había leído sobre los Vulcanos territoriales. Spock debe pensar que le interesa de manera romántica.

- Pero es platónico – clarificó antes de que alguien resultara herido.

- La Teniente Uhura ya clarificó la naturaleza de la relación entre usted y el Capitán. No lo comprendo, pero lo he aceptado.

- Cielos, gracias, esperábamos tu aprobación.

- Sin embargo – Spock corta el resto de la oración de Leonard – apreciaría si mantiene su contacto físico al mínimo.

- ¿Quieres decir que no puedo palmearle el trasero? – Leonard pregunta, fingiendo confusión.

- Le estaría agradecido si no hace eso – Spock dice en un tono tenso.

- ¿Y que hay cuando toco su torso? ¿O cuando le acaricio el cabello?

- Doctor McCoy, creo que entiende lo que 'contacto físico' conlleva – Spock advierte. Leonard se enorgullece del efecto que tiene en el Vulcano, pero si sigue presionándolo, Spock quizás lo mate. Eso no es bueno.

- Está bien, ya. No te gusta cuando otros tocan tu mercancía, mensaje recibido. Pero somos amigos, Spock, nos vamos a tocar en ocasiones.

- Es aceptable mientas no sobrepase sus límites.

- ¿Cómo cuando aprieto su trasero? – Leonard tiene que pregunta. Tiene poco entretenimiento en esta nave.

- Doctor McCoy…

- Bien, el trasero es tuyo. ¿Algo más?

- Apreciaría… si pudiera asistirme… Spock parecía tener una lucha interna. Poniendo dos mas dos juntos, Leonard sabe lo que quiere.

- Quieres saber sobre que regalarle a Jim, ¿no?

- Correcto.

- Te ayudaré, solo porque quiero ver a Jim feliz, así que mas te vale ir en serio con mi amigo, Spock.

- Tengo plena seguridad e mis sentimientos, si es lo que le preocupa. Amo a Jim.

¿QUÉ? ¿Amor? Leonard pensaba que Spock solo quería una cama caliente, y compartir tiempo con alguien. Nunca imaginó que el Vulcano ya estaba enamorado de su amigo.

- Solo porque dijiste las palabras mágicas, te ayudaré sin decir nada sarcástico.

- Lo veremos – Spock desafía.

Resulta que Spock tiene razón, y Leonard no dura ni quince minutos y ya dice algo irónico. Bueno, todo es culpa del Vulcano.


Hikaru suspira, viendo a Rand hablando con la enfermera Chapel en el pasillo. Sabe que está actuando como niño; solo porque Chekov está interesado en Uhura, no significa que tiene que cambiar su nombre solo para evitar algo incómodo entre ellos. No es como si Chekov supiera que a Sulu le gusta, puede actuar como un amigo y darle el regalo como tal. Sin embargo, Sulu duda que pueda contener la tristeza cuando vea a Chekov todo romántico con Uhura. Se pregunta como tomará el señor Spock esta noticia. Al Vulcano no parecía importarle si Uhura quiere a Chekov, quizás él ya superó todo ese asunto del rompimiento y está feliz por su amiga.

Y Hikaru debería hacer lo mismo si quiere ser un buen amigo para Chekov.

- Keenser me hizo darle aceite por dos meses, pero finalmente lo tengo – Yeoman Rand dice feliz.

- Pues yo tengo el peor amigo secreto de todos – la enfermera Chapel se queja.

- Oh, no es tan malo, Christine. Muy dentro de él, debe tener algo bueno.

- Si, pues no estoy segura de que quiero descubrir eso, Janice – Chapel sacude su cabeza – oh, Sulu… no te vimos.

- Lo siento, no quise interrumpir. Solo quería ver si podia hablar con Yeoman Rand por un momento.

- Ya terminé de cualquier manera – Christine sonríe – es toda tuya. Pero ya estás advertida, Janice, me ayudarás con esto, quieras o no. Te espero en mi cuarto, cenaremos ahí y quiero que traigas tus mejores ideas.

- Si, si – Janice mueve su mano mientras ven que la enfermera Chapel se aleja – esa mujer se parece cada día mas al doctor McCoy. ¿Qué puedo hacer por ti, Sulu?

- Pues… quería ver si podíamos cambiar nombres para el amigo secreto – Hikaru siente una punzada en su pecho.

- Lo siento, no puedo. Tuve que sobornar a Keenser para que me diera la persona que yo buscaba. No lo cambiaré después de que he pasado los dos últimos días averiguando quien lo tenía – Janice dice con empatía.

- Ya veo… al menos alguien aprovecha este asunto. Scotty es muy afortunado.

- ¿Scotty? – yeoman Rand frunce el entrecejo – no me gusta Scotty, ¿Por qué todos siguen diciendo eso?

- Pensé que te había recitado un poema, ¿No? Eso es lo que todos dicen.

- ¡Le estaba ayudando! Estaba ensayando para cuando… bueno, no puedo decirlo, pero no está interesado en mi, ni yo en él. Tengo mis ojos en alguien totalmente diferente.

- Oh… - Hikaru ahora estaba intrigado. Rand y Scotty hubieran hecho una bonita pareja.

- De hecho, creo que puedes ayudarme. Tengo a Riley como mi amigo secreto, y tiene tu edad ¿no?

- ¿Riley? ¿No es algo joven para ti? – Hikaru se tapa la boca de inmediato. No había querido sonar grosero, solo se había sorprendido.

- La edad es solo un tonto número. Tu lo debes saber, Chekov es aun menor de edad y aun así te gusta – dice ella, guiñándole un ojo.

¿Acaso toda la tripulación sabe de esto? Iba a ser mas vergonzoso de lo que pensó.

- E-eso es… no… yo… ¡Solo somos amigos! - ¿Por qué se ponía tan nervioso? Si era amigo de Chekov; sus sentimientos ahora son irrelevantes.

- Relájate, no me importa. Creo que ustedes dos son adorables, así que lo apruebo. Pero como sea, yo sé que tu y Riley entrenan juntos, así que ¿Me haces un favor? ¿Puedes investigar sobre lo que le gustaría recibir de regalo?

- No soy tan cercano a Riley – lo cual es cierto, él y Riley solo entrenaban, no intercambiaban anécdotas o algo por el estilo.

- Ustedes son chicos, sé que deben hablar de cosas masculinas, pero no quiero arruinar esto… ¿Por favor, Sulu? – Rand pone su mejor cara de tristeza. Sulu no puede decir que no a ella. El Capitán tiene razón, Rand es la persona mas persuasiva en toda la nave.

- Veré que puedo hacer – Hikaru accede.

- Excelente, ¡Gracias, Sulu! – Rand sonríe ampliamente.

Hikaru exhala con un dejo de molestia. Está ayudando a todos a su alrededor para tener a quienes quieren, y él sería el único que estará solo en San Valentín. Esto apesta.