Este es un poco, bueno demasiado corto, debido a que me quede sin tiempo. Pero actualizo pronto no se enojen. Plisss no me traicionen jejeeje
Edward
Todo había salido de control, Emmet y Alice. Bella y yo. Era demasiada casualidad. Alice no quería hablar conmigo, pero prometió no decir nada a mis padres.
Los resultados me llegaron, abrí el sobre. Una realidad me cayó. Llame a Bella, para comunicarle los resultados. Positivo. Colgó sin decir nada. Me dolió que no compartiera mi alegría, en parte la entendía.
Pero un hijo…de ella, la amaba ahora lo veía con claridad. Sentía algo más fuerte. Iba a ser la madre de mi hijo. Nuestro.
No pude concentrarme en mi trabajo, Bella no contesto ninguna de mis llamadas, eso me tenia inquieto. Esa noche al llegar a casa, no pude dormir.
La mañana paso lenta y preocupante. Seguía sin saber nada de ella.
Alice vino a mi consultorio, para hablar primero conmigo, y aclarar todas sus dudas. Le dije la verdad, esto se me fue de las manos, y fui yo quien la ilusiono. Bella no tenia culpa en esto. Yo debí alejarme en el momento que supe la verdad.
El reloj marcaba las 7, no soportaría otra noche sin saber nada. Por mi cabeza pasaba lo peor.
-No lo soporto, iré a buscarla – Alice intento convencerme de no ir.
-Te acompañare, Emmet es muy temperamental – Salí a buscarla.
Toque desesperadamente la puerta.
-Alice ¿Edward? ¿Qué hacen aquí? – Emmet no entendía mi reacción.
-¿Dónde estás Bella? – pregunte. El estaba desorientado.
-¿Qué sucede aquí? – dijo apretando los dientes.
-Emmet cálmate… - intervino Alice.
-Bella, está embarazada, y me hare cargo de ello – hasta que su información proceso. Me golpeo, no le devolví estaba en su derecho.
-No, déjalo – grito mi hermana.
-Déjalo que me golpee. Tú no sabes lo que es para mí. Mi profesión es porque me sorprenden que las mujeres puedan dar vida – mis palabras lo calmaron.
-¡Maldito!
-¿Qué es lo que sucede? – Bella bajo corriendo las escaleras.
-Te matare – le grito, estaba a punto por ir por ella.
-No le harás nada – gruñí.
-No sé porque tanto problema, no lo tendré ¿no entienden? – subió y se encerró en su cuarto.
-Emmet por favor tú no sabes cómo me siento. Imagina que Alice está embarazada, como te sentirías si ella no lo quiere…. – su car cambio por completo.
Alice subió hablar con ella. Pidió que fuera.
Bella
Me sentí desolada. "POSITIVO" es lo único que me repetía mi cabeza. Me encontraba en un pozo.
Arrodillada, tape mis oídos, mientras todos discutían mi futuro. Ninguno comprendía, que lo que estaba creciendo dentro de mí, arruinaría mi vida. No quería un hijo, tenía una vida por delante.
Alice entro a mi cuarto, me arroje a sus brazos a llorar sin consuelo.
-Perdóname Alice, de verdad no lo sabía – llore en su hombro.
-Está bien, no pasa nada Bella. Te aprecio demasiado y no hay mejor persona que tu para que estés con mi hermano. Pero te pondré una correa los fines de semana ¿oíste? – logro sacarme una sonrisa.
Me calme y platicamos. Le conté lo sucedido. Pedí que me ayudara con esto. Ella apoyo mi decisión desde un principio. Lo había prometido.
No deseaba hacerlo, pero era lo correcto. ¿Qué haría con un hijo a los 17 años? ¿y mi carrera, mi vida? No tenía elección.
Debía enfrentar a Emmet. Baje y me lo encontré en la sala.
-Emmet… - Alice estaba a mi lado, por las dudas.
-No, Bella ¿no entiendo? Eres una estúpida.
-Emmet, no te preocupes. No te defraudare.
No dijo nada. Alice se fue.
Me había quedado dormida en el sillón de la sala.
Me levante toda adolorida. Me cambie, para ir al instituto. Ayer había sido un día bastante duro.
Alice no se despego de mí. Intentado animarme toda la mañana. Hablamos sobre el tema, me dio una dirección, iría sola, así ella distraería a Emmet, por si preguntaba por mí.
La hora de salida llego. Saque ropa normal de mi mochila y me cambie. No iba a ir con uniforme a ese lugar.
Tome un taxi y le di la dirección. Sentía que iba camino a la horca.
Al entrar, vi muchas chicas en la sala de espera, con sus novios, sus amigas, algunas con sus madres. Otras lloraban por ser obligadas.
-¿Srta. puedo ayudarla? – dijo la amable secretaria.
-Tengo turno, Isabella Swan.
-Tome asiento, se la llamara.
