Edward
Me sentía el hombre más feliz del planeta. Ver como crecía mi hijo era lo mejor que me pudo pasar en mis 25 años.
La peor parte de todo esto, era Bella con su inmadurez. Tener 17 años lo empeoraba. Se encontraba mas histérica que de costumbres. Lloraba cada mañana que debía dejarla, para ir a trabajar.
A mis padres le costó aceptar a mi pequeña esposa. Ni hablar de la lucha que fue para que Emmet firmara la autorización de casamiento. Bella por poco se tira del balcón para conseguirlo.
Trate de convencerla para que no dejara de asistir al instituto, pero fue una pérdida de tiempo, se avergonzaba demasiado. No salía de casa, ni por accidente. Estudiaba todo el día.
Para cuando tuvo que graduarse, tuve que hablar con el director y los profesores, para que le tomaran los exámenes en casa. Ella hizo que juraran por sus hijos que no dirían nada de su embarazo.
Alice intentaba sacarla, pero se negaba. Era insoportable a veces, no sé por qué la amaba cada vez mas.
El sábado por la tarde, pase por casa a buscarla, tenía cita con mi padre. Era una ecografía de control. Salió con gafas y un pañuelo cubriendo su cabeza. Odiaba esa actitud de rechazo para con nuestro hijo.
Al llegar, entro se acostó en la camilla. Mi padre estaba muy entusiasmado con su futuro nieto. Le coloco el líquido y comenzó a explorar por su abultado abdomen.
Mi corazón se sobresaltaba al oír esos pequeños latidos de débil corazón.
-¡Sera niño! – dijo mi padre, con una sonrisa y ojos de ilusión.
Una estúpida sonrisa se cruzo por mi rostro. Todo un futuro planeado paso por mi mente. Al imaginar a mi hijo en brazo.
Bella no mostraba signos de vida. Su cara era inescrutable.
-¡Edward vamos de compras! – dijo yendo en el auto de camino a casa. Sus cambios de humor me daban dolor de cabeza.
-¿De compras? – seria una tarde difícil. Peor aun si me negaba.
Pasamos por un centro comercial, que nos quedaba camino a casa. Recorrimos más de dos horas una y otra vez. Ella estuvo cerca de una hora y media en una tienda, para que no comprara nada.
Luego de casi 4 horas Bella, termino comprando en la primera tienda que no le agradaba. Compro ropa para cuando naciera el bebe, juguetes. En realidad primero que veía y le gustaba.
Con miles de bolsas, partimos a casa, por fin. Mis pies están destrozados.
-¡Ya sé como lo llamare! – Grito, casi produciéndome un infarto -¡Tim! – la mire contando hasta diez.
-No lo vas a llamar con ese nombre horrible – ¿su pequeña cabeza, no pudo pensar en uno mejor?
Sus lágrimas, o cataratas, comenzaron a brotar.
-¿No te gusta? – pregunto sollozando.
-Mi amor, mi princesa, luego harbaremos y nos pondremos de acuerdo – estacione el auto por unos minutos. Tome su rostro entre mis manos y la bese. Dejando de llorar.
-Está bien…quiero helado – era tan inocente, en parte.
-Vamos por un helado – le sonreí y la complací.
Pase por 5 heladerías, y no le gustaba el aspecto o el decorado. Por suerte vio una de pasada, baje y compre allí.
-Toma – entregue el bote con sus gustos favoritos.
-Gracias…Pero ya no quiero. Quiero ir a casa para ordenar pizza – me sonrió inocentemente, para que no refunfuñara.
Paciencia Edward, paciencia, lleva tu hijo adentro. Me repetía a cada minuto, que pasaba con ella.
Gracias a dios, en casa, Bella quedo contenta con su pizza, luego termino comiendo el helado. Entramos en la cama.
Comencé a acariciarla, la deseaba tanto.
-¡¿Qué haces? – grito alejándose.
-¿Ah? Quiero hacer el amor contigo.
-Aléjate Edward, vas a golpear al bebe.
-Que…
-¡Si nace con un hueco será tu culpa!
-¿Qué? Bella deja de hablar tonterías. Eso jamás pasaría – quería reírme a carcajada pero me contuve.
-¡Quieres atar a nuestro hijo! – comenzó su llanto.
-Princesa jamás haría algo que los dañara. Son las 2 cosas más importantes que tengo en mi vida.
Se acomodo en mi pecho y se durmió. La amaba más que nunca, a pesar que vivía haciéndome enfadar, con una sonrisa lo arreglaba todo.
El domingo me obligó a quedarme en la cama con ella todo el día. Desayune y comí en ella. No se levantaba al menos para ir al baño.
Tuve que ver "the notebook" y "PS: I love you". No paraba de llorar.
Mis padres vinieron a "la hora del té", 8 de la noche, a saludarnos. Jasper se la paso jugando a un video juego con Bella. A veces dudaba si era mi hija. Mi madre la adoraba, y Bella se aprovechaba de eso. A veces me amenazaba con contarle que la regañaba. Oírla a mi madre sermonear, era como escuchar a un presidente filisteo.
Al anochecer pude convencerla, luego de suplicar una hora, de hacer el amor conmigo.
Cada momento a su lado era mágico. Sentí mucho placer esa noche. Ambos terminamos exhausto y caímos en un profundo sueño.
# Pido por favor, piedad pro que este capi es cortito. Era esto o esperar tres días a q actualiza. No se enojen. Estoy haciendo lo que
Y no se enojen si a veces subo capis cortos. Estoy haciendo lo que puedo, y me hago el mayor tiempo para escribir, espero les guste.
