Bella

Tener a mi pequeño bebe en brazos, fue algo asombroso. El miedo que pude llegar a sentir desapareció por completo. Ver esas pequeñas, manitos, pidiendo por mí. Su llanto musical. Era precioso, al igual que su padre. Blanco con esos ojitos grises.

Ver la cara de felicidad de Edward, como lo miraba, como llevaba su pecho a su oído, para oír el latido de su frágil corazón. Pero esa cara, había quedado grabada para siempre en mi corazón.

Pase todo el tiempo posible al lado de Thomas. Mi pequeño y gran regalo de navidad. Pero lo tuvieron que llevar a dormir. Edward se fue a casa, a duchare y dormir un poco. Por fin iba a dormir una noche completa.

Debido a mi emoción, no podía pegar un ojo. Pero la enfermera me puso a dormir, de adrede.

-Solo un poco de aire y listo – me susurraron en sueños. Me eran imposibles abrir los ojos, por los adormecentes.

-Eso es burbuja, sigue…sigue – volví a oír a una voz femenina en sueños. Luche con mis fuerzas para abrir los ojos.

Aun somnolientos alcance a ver un rostro borroso sonriendo con risa exagerada. Sostenía algo en su mano. Pero con la oscuridad no distinguía mucho.

-Cerca… muy cerca – entre abrí lo mas que pude los ojos. Pero estaba borroso.

Un dolor en mi pecho, me invadió, la respiración se me dificulto, el aire me pasaba y no podía llegar a mis pulmones. El brazo de me entumeció. Podía oír una risa de fondo.

Duele… duele…mi corazón me…

-Rosalie…

Edward

Una paz y una alegría recorrían mi cuerpo. Llegue a casa, con las ansias que a mi princesa ya le dieran de alta. Quería tenerlo a ambos aquí. Me di una ducha y entre a la cama.

No podía dormir, estaba inquieto quería estar con mi hijo. Comencé a imaginar, su primer cumpleaños, Bella trayéndose la tienda de cotillón. Mi madre con la torta. O su primer día de clases. Deje de vacilar y me dormí.

El teléfono me despertó, a las cinco de la mañana. Alice llamo llorando, pero no pude entender nada de lo que dijo. El miedo me invadió a sobremanera. Lo peor pasó por mi cabeza. Salí desesperado.

Entre y vi uno de los mas doloroso escenarios. Emmet golpeaba las paredes, y era sacado por las autoridades. Alice y mi madre tendidas en el suelo, llorando sin consuelo, con Jasper sin saber cómo calmar su llanto. Un dolor en mi estomago y garganta vino. La sangre huyo de mi rostro. El cuerpo se me paralizo.

-¿Dónde está mi hijo? – grite.

-El está bien, se trata de Bella… - mi padre con ojos de dolor, apoyo una mano en mi hombro.

-¿Bella? ¿Dónde está? ¿Dónde está? – grite, intentando entrar, pero un guardia me detuvo.

-Cálmate, escúchame. Le dio un ataque al corazón… Edward… murió – una carcajada nerviosa salió de mi, seguida por las lagrimas y la furia.

Mi corazón se estrujo, como si alguien lo apretara con fuerza.

-Tiene q haber un error, eso es. Se equivocaron. ¡Se equivocaron maldita sea! – grite con lagrimas en mis ojos.

Todo esto era una pesadilla. Eso es. No seas estúpido Edward. Ella está bien. ¡Despierta!

Caí tendido al suelo. Golpee el suelo, hasta ver recorrer la sangre por los nudillos de mis manos. Continúe, no sentía dolor. Mi padre me detuvo dándome un abrazo. No pedí su consuelo. Solo deseaba despertarme.

Me levante cegado por el dolor en su encuentro.

-Debo verla, debo verla, por favor – suplique a la enfermera. Ella comprendió mi dolor y me permito la entrada.

Entre a su habitación. Estaba allí, acostada en la cama. Su rostro lucia tranquilo. Las lágrimas desbordaban por las curvas de mis mejillas.

Entrelace su mano fría con la mía. Acariciando su mejilla. Apoye mi cabeza en su pecho y su corazón no latía. No se aceleraba al acercarme. Su cálido aliento había desaparecido.

-Mi amor despierta… despierta. Princesa despiertas ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? - llore encima de su pecho, con la estúpida idea que se despertara.

¿Por qué Dios? ¿Me regalaste una vida pero me arrebataste otra? A

Lo que más amaba en este mundo. No pudo disfrutar de la única razón que me mantiene aquí, nuestro hijo. No escucharía jamás su prima palabra "mama"

¿Por qué me la quitas? Te hubieras llevado la mi8a, que no vale nada si no está ella a mi lado. ¿Pero a su madre? ¿Qué te hizo Dios?

Mi lucha interna con dios termino cuando la enfermera me pidió que me fuera. La bese por última vez, acaricie su cabello, lleno de lágrimas me marche.

Cuando pierdes a alguien que amas, el dolor que sientes es indescriptible, deseas irte con ese ser amado al otro mundo. Esa punzada en pecho creo que no irá jamás.

Alice y Emmet, se fueron para arreglar los papeles de la clínica y el… funeral. En estos momentos sentía que me hundía en una profunda oscuridad. Todos estábamos destrozados. Nadie espero esto.

Los médicos nos aconsejaron hacer una autopsia, ya que Bella no presentaba problemas cardiacos en su historial clínico. No quise moverme de allí, aunque no tenía sentido segur ahí. Mis padres me obligaron a irme a casa. Los resultados estarían en dos horas.

Al llegar no probé bocado. Mi madre se había quedado en la clínica para estar al pendiente de Thomas, la verdad, no tenia cabeza para nada.

Tome 1 tranquilizante, y dos pastillas para intentar dormir. Tendido en el sofá, me dormí.

Bella se reí con esa risa musical, con un toque de histeria. Se acerco con una caminata despampanante y glamurosa. Me encontraba acostado en una habitación oscura y vacía.

Con su canturreo me sonrió, pero fue una sonrisa maléfica. Dejo una rosa amarilla florecida en mi pecho.

Sobresaltado me desperté, con sudor en la frente. Fui a la cocina a tomar un vaso de agua. Vi el reloj marcar las 3 de la madrugada.

Me quede merodeando en la casa y pensando en ella.

Al día siguiente fui a la clínica a ver a mi pequeño. Ya le habían conseguido a una madre, que le diera su leche materna. Por suerte Thomas se encontraba con buena salud.

Me resultaba inevitable que mis ojos se nublaran por las lágrimas, al verlo. Mis planes se habían esfumado con su último suspiro.

Me informaron que en unos días podría llevarme a Thomas a casa de mis padres. Me daba nostalgia y melancolía ir a nuestro apartamento. Ver el cuarto de Thomas que decoramos juntos.

Oírla refunfuñar y lloriquear porque no le gustaba el color de la pintura o el lugar ubicada de la cuna.

Había comprado el traje de bautismo de Thomas y el vestido que se pondría.

Fui al apartamento a guardar sus cosas, sus recuerdos. Toda su ropa y zapatos las guarde en unas cajas, sus cuadernos, fotos. Solo deje un cuadro del día de nuestra boda, y cuando ella estaba de 7 meses, al lado de su hermano.

Me partía el corazón verlo a Emmet, la estaba pasando aun pero que yo, Alice hacia lo que podía para controlarlo. Esa noche fue la primera vez, ver llorar a alguien con tanto sufrimiento.

Mientras guardaba sus cosas, encontré una lista de regalos para navidad. Decía el nombre de toda la familia y al lado el obsequio que compraría.

"Edward: Mi corazón en una caja de cristal"

Estruje el papel con odio y rencor. Guardándolo con el resto de las cosas.

Esa noche volví a tomar algo para poder conciliar el sueño.

Estaba en una habitación de hospital, pero no podía mover mi cuerpo, ni gritar. Bella entro con una sonrisa aterradora, vestida de enfermera. Beso mi mejilla y ardió. Coloco una flor florecida amarilla en mi pecho. Y este comenzó a dolor.

Ella se alejo cerrando la puerta, llevándose con ella la luz. Quede en total oscuridad.

Sobresalte de la cama. El reloj volvió a marcar las 3 de la madrugada. Intente volver a dormir, pero fue imposible.

Fui a la clínica a ver a Thomas junto con mi madre y Alice. Estuve con el toda la mañana.

Al medio día pase a ver los resultados de la autopsia. El médico forense lucia algo nervioso.

-Sr Cullen, encontramos una irregularidad en su corazón. Revisamos su habitación y… hallamos una perforación en la sonda que va conectada a la vena. Lo siento, creo que su muerte fue ocasional.

Mi cuerpo se paralizo, la sangre me huyo. El dolor en el pecho no me dejo hablar. Mi rostro se desfiguro.

-¿Asesinato? – estaba desorientado.

-Ya dimos informe a las autoridades – agrego el médico.

Comunique a mi padre y a Emmet lo ocurrido. No podía entender quien querría matar a Bella. ¿Jacob? No lo creo. Estaba totalmente perdido, sin saber a dónde ir. No podía pensar con coherencia.

Mi padre se encargo de hablar con un abogado, y abrir un posible caso de homicidio. Los peritajes no encontraron ninguna huella extraña.

El detective me llamo a que declarara y me pregunto si Bella y yo teníamos algún enemigo. Solo le dije que los posibles eran Jacob y Rosalie. Pero ella estaba fuera del país hace tiempo. Dijo que investigaría a ambos.

El día que tuvimos que ir a ver los videos de seguridad de la clínica, no vimos nada raro. Hasta que vi entrar a Jacob. Tuve que detener a Emmet que no cometiera ninguna locura. Faltaba unos días para el juicio.

Esa noche volví a soñar con Bella. Pero estaba yo me encontraba en un cajón, muerto. Ella vestida de enfermera en mi funeral. Dejo un ramo de rosas amarillas en mi pecho. Se marcho con esa risa musical e histérica.

Nuevamente me desperté a las tres de la mañana. Mi cerebro aun no asimilaba su muerte. Menos que hubiera la posibilidad que alguien la hubiera matado.

El día del juicio llego. Hubo muchos testigos que declararon. Personal del hospital, compañeros de Bella y mi familia.

La directora del hospital menciono que la única irregularidad fue que vio entrar a alguien no registrada, pero no había testigo que alguien apoye lo que decía. Nunca la vieron salir.

A Jacob lo encontraron inocente no había ninguna huella, ni nada para inculparlo. Dijo que solo fue a conocer al niño.

Suspendieron la sección para el otro día a la misma hora de la mañana.

Lleve a Thomas a casa de mis padres. Era mi única alegría y el mejor de los recuerdos que tenia de ella. Le decoramos el cuarto de Jasper. Estaba furioso, debía dormir conmigo.

Gracias a Thomas, a nuestro precioso hijo. El dolor cesaba, intentando cicatrizar la profunda herida. Pero se que ella no estaría feliz si descuidara a nuestro hijo.

Me encontré en los pasillos blancos de un hospital. La luz del fondo de un pasillo titilaba a lo lejos. Vi a Bella pasar corriendo con ropa de enfermera. La seguí desorientado. Una sombra paso por detrás, me gire, pero solo oí la risa histérica de fondo. Las luces se apagaron.

-¿Bella?

De pronto la luz se encendió por unos segundos. Ella estaba frente de mi. Con una mirada endemoniada.

-Rosalie… - clavo algo en mi corazón.

Caí de la cama al despertar, aterrado. Estas pesadillas con Bella se hacían constantes. El reloj volvió a marcar las 3.

Cuando fue el turno de Rosalie, la principal sospechosa y acusada. Declaro volvió hace unos días. Después de la muerte de Bella.

Era la última en declarar. Debido a que en su boleto, pasaporte y el aeropuerto, concordaban que vino días después.

Y no encontraron huellas cerraron el caso. Al no hallar culpables y falta de evidencia.

-Se declara a la acusada inocente. Se cierra el caso – dicto el juez.

Antes de salir del tribunal, vi a Rosalie y a su abogado. A lo lejos oí su risa, esa risa de mis sueños, era la misma.

-Espera… - la detuve mientras los abogados y mi padre se adelantaron.

-Fuiste tu ¿verdad?

-Lastima que ya cerraron el caso y sabes que nunca más puede culpar a la misma persona. Lastimo que nadie pudo probar que falsifique los documentos y viaje sin ningún problema al acostarme con el gerente del aeropuerto. Lástima que nadie pudo detenerme cuando esa pequeña burbuja llego a su frágil corazón. Lastima – se dio vuelta con petulancia con su caminata glamorosa.

Quede parado como un maldito viendo como se alejaba las asesina de mi razón de ser.

¿Qué podía hacer? ¿Matarla? ¿Y dejar sin padres a Thomas?

Era un imbécil, Bella trato de decirme que fue esa maldita perra. Pero no le di importacioncita.

No dije nada para que Emmet no pase el resto de su vida en la cárcel. Era tarde. La asesina estaba libre.

Fin.

Quiero agradecerles, lo mio no es lo policial, por lo tanto no se si quedo bien.

Ese final seguro que no les gusto, pero en mi país sucede esto todos los días. 6 de cada 10 personas mueren todos los días pro la inseguridad. Ahora no te roban solamente si no te matan. Y esto es una realidad que vive hoy en día argentina. En donde yo vivo. Nunca sabes si vas a volver a TU CASA.

Y la justicia se perdido hace tiempo. La autoridad es la mafia más poderosa, por lo tanto nunc estaremos seguros ni en nuestra casa.

Solo estamos a la suerte que nos depara dios.

Muchas gracias por seguirme de verdad.