DISCLAIMER: Los personajes de los juegos del hambre, le pertenecen a Suzanne Collins, la historia es de Claudy SGS y gracias a que me permite adaptarla con dichos personajes pues aquí se las traigo.

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Capítulo 5. Locuras

Peeta y Katniss se separaron lentamente. Y, como la anterior vez, permanecieron abrazados durante un largo periodo de tiempo disfrutando de la soledad del bosque que los rodeaba.

- Peeta – Katniss interrumpió el silencio, mirando a Peeta dulcemente a los ojos.

- Sí – dijo él, limpiando del rostro de su amada las huellas de las lágrimas que antes habían rodado por sus rosadas mejillas.

- Te amo, y no sabes cual grande es mi tesoro al tenerte a mi lado.

- Katniss, yo también te amo, y te prometo que nunca volverás a dudar de mi amor.

- Ay Peeta – dijo con una sonrisa – yo nunca he dudado de tu amor.

Ambos intercambiaron una mirada de felicidad y una sonrisa que expresaba toda la dicha sentían dentro de sí.

- ¿Escuchas eso? – dijo Peeta, al sentir que un sonido familiar se acercaba por el camino donde se encontraban los dos.

- Sí – dijo Katniss, algo asustada – creo que es un coche, de los de mi padre… ¡rápido, escóndete entre los arbustos! No quiero que sea alguien del palacio y te vean a mi lado.

- Pero…

- ¡Sólo confía en mí!

- Confío en ti – los ruidos producidos por el galopar de los caballos se oían cada vez más cerca y Peeta llevaba a Katniss consigo más al borde del camino, cerca de los arbustos – solo…si es que tienes que irte en el coche… quiero que te despidas de mí como debe ser.

- ¡Peeta pero…! – la cara de cachorrito triste que puso Peeta la convenció - …bueno – dijo con resignación, se acercó a él y le dio un beso fugaz en los labios - ¡Listo! ¡Ahora ocúltate!

- No estoy satisfecho – dijo Peeta, andando hacia atrás arrastrando a Katniss, quien se ponía más nerviosa segundo a segundo al escuchar el galopar de los caballos más cerca.

- ¡Peeta, por favor no hagas que… - fue interrumpida por los labios de Peeta, que al parecer no pretendían soltar los suyos nunca, haciendo que Katniss no tuviera más remedio que corresponder el beso. Peeta seguía retrocediendo y pronto tropezó con los arbustos que rodeaban el camino al palacio cortando el contacto que tenían sus labios mientras ambos caían al suelo, con Katniss encima de él. Al mismo tiempo, el galopar de los caballos del coche cesó, pero ninguno se dio cuenta. Oculta, al igual que Peeta, por los arbustos, Katniss se incorporó rápidamente.

- ¡¿Cómo pudiste hacer eso sin pensar en las consecuencias que habrían podido suceder? – Katniss salía de espaldas de entre los arbustos - ¡Eres un…

- ¿Princesa Katniss? – Ella se dio la vuelta y se encontró con la persona que menos hubiera deseado ver en ese momento - ¿Qué está haciendo?

- Ahh…Duque Gale…yo…solo le daba su merecido a un mapache que se encontraba merodeando por aquí... ya sabe cómo pueden entrar al palacio y causan problemas y... espere un momento – miró detrás de los arbustos – ¡Mapache malo, espero que hayas aprendido tu lección y vuelvas a tu casa, dondequiera que sea, y no te vuelvas a acercar a la mía! ¡Así es, camina!... Jeje – se dirigió al duque nuevamente – y… ¿Qué es lo que lo trae por aquí?

- Bueno…sus padres me invitaron a su casa, pero no sabía que usted no estaría presente, sino aquí en medio del camino…

- ¡Ah! ¿Yo, aquí en el camino sola?, se pregunta, No se preocupe, solo fui a pasear al pueblo después del almuerzo y decidí volver a pie, para ver el paisaje y todo eso…

- Entiendo – dijo el duque – ¿No quisiera que la llevara en mi coche? ya está anocheciendo y es peligroso que camine sola, especialmente si se dirige al palacio.

- Bueno, acepto, pero…vaya yendo al coche, que yo tengo que revisar si el mapache ya se fue…jeje.

- Está bien – respondió el duque, algo extrañado.

- Si…espéreme - Katniss se dirigió rápidamente a los arbustos - ¿Peeta? – dijo en un susurro.

- Lo siento, el mapache ya se marchó, ¿quiere dejarle un mensaje?

- No seas así, Peeta, lo siento.

- ¿Quién era ese tipo? – dijo algo enojado, aunque después de escuchar los murmullos de la anterior vez ya lo suponía.

- No era nadie importante… a menos que… ¿estás…celoso?

- ¡No! ¿Qué te hace pensar eso?

- Ay Peeta… ¿Cuándo te volveré a ver? – dijo cambiando de tema.

- mmm… - pensaba – ¡Ya sé! Espérame mañana entrada la noche en la puerta de atrás del palacio. Yo iré por ti.

- ¿Cómo sabes de la puerta de atrás?

- ¿Cómo crees que volví a entrar la anterior noche?

- Está bien. Estaré ahí sin falta.

- Yo igual.

- ¿Princesa Katniss? – se escuchó venir del coche.

- ¡Voy enseguida, parece que el muy patán escapó, no lo encuentro!

- Patán, ¿eh? – dijo Peeta.

Katniss tan solo le dio un beso en la mejilla.

- Adiós, mi mapache – dijo con dulzura, y se marchó, dejando a Peeta sentado en el suelo observando cómo se subía al carruaje y como éste se alejaba por el camino hacia el palacio.

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De compensación les pongo el siguiente capitulo =)