DISCLAIMER: Los personajes de los juegos del hambre, le pertenecen a Suzanne Collins, la historia es de Claudy SGS y gracias a que me permite adaptarla con dichos personajes pues aquí se las traigo.
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Capítulo 6. Un poco de ayuda
Katniss llegó junto con el duque al palacio de sus padres. En su cabeza solo había espacio para pensar en su amado Peeta, y miraba atentamente la ventana buscando algún indicio de qué es lo que él tendría reservado para ella la noche siguiente. De repente fue interrumpida por su acompañante.
- Princesa Katniss, ¿le sucede algo malo?
- ¡No! No se preocupe por mí, es que pasear por el pueblo me hace pensar mucho, y eso es lo que estoy haciendo ahora…
- Bueno, está bien. Solo preguntaba porque no sería correcto que la hija del rey se viera triste y decaída en el banquete que ofrece su padre.
- ¿QUÉ? – Exclamó - ¿Banquete ahora? ¡Pero si acabamos de tener una fiesta ayer y un almuerzo con este sujeto hoy! – pensó.
- Así es, ¿no lo recuerda?
- Ahh, sí, lo siento, es que estoy algo distraída.
- Mire, ya llegamos.
- Es cierto…creo que lo mejor será apurarnos – dijo con una sonrisa nerviosa, y sin tomar la mano del duque que éste le ofrecía para ayudarla a bajar, comenzó a caminar hacia la entrada del palacio.
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Peeta se paró cuando sintió que el ruido de los caballos ya se escuchaba lo suficientemente lejos. Comenzó a caminar con dirección a su casa, y al ver que dos figuras se acercaban a él por el camino de tierra hacia el palacio, pensó en las palabras de Katniss. Entonces no tuvo opción alguna más que tirarse detrás de los arbustos…de nuevo.
- Entonces, así es como él se sentía…- dijo una voz aguda y femenina, que parecía analizar las palabras que acababan de salir de su boca.
- Sí. Pero ella seguramente lo hizo entrar en razón. Me parece que es una persona muy decidida.
Obligado por la curiosidad y un extraño presentimiento de que él y Katniss eran el tema de conversación, Peeta movió los arbustos y asomó su cabeza para ver a las dos personas que pasaban junto a él.
- Entonces…déjame entender – continuó la segunda voz, una voz gruesa, masculina – nosotros seremos sus mensajeros, y su vía de información, porque…
-… porque la relación entre ellos dos está prohibida en este reinado. Como yo pertenezco a otro lugar, esas leyes no me afectan y puedo encontrarme contigo como si fuera una habitante más. Además…estoy segura que lo harías por tu amigo, ¿no es verdad?
- Tienes razón…entonces lo haré. Tu encárgate de avisarle a Katniss sobre lo que hablamos, y yo haré lo mismo con Peeta.
- Está bien – Annie miró con dirección al palacio - Desde aquí yo tengo que irme. Hay un banquete en el palacio de Katniss y sus padres me invitaron…espero que nos veamos pronto.
- Yo espero lo mismo – dijo Finnick, mirando con una sonrisa a la chica que se iba alejando de él.
- Adiós – dijo Annie, y se despidió de él.
- Hasta luego – Finnick se detuvo un rato, y empezó a caminar con dirección al pueblo.
Peeta corrió cuesta arriba y cuando estuvo a una distancia prudente de Annie, salió de entre los arbustos y comenzó a aparentar que caminaba cuesta abajo. Quería sorprender a su amigo.
- ¡Finnick! – gritó.
El chico se dio la vuelta, y se detuvo para esperar que Peeta se uniera a él.
- Peeta, pensé que ya te habías marchado.
- No, hace rato acabo de salir de entre los arbustos y vi a la amiga de Katniss subiendo con dirección al palacio, no se me ocurrió acercarme a ella porque ya se me hacía tarde y decidí bajar a mi casa, y te encuentro aquí…que coincidencia, ¿no? – mintió.
- Eso creo…pero… ¿Qué hacías "detrás de los arbustos"?
- Es…una larga historia. Pero ustedes desaparecieron. ¿Qué hicieron durante tanto tiempo?
- Ahhhhh…solo hablamos…no te enojes, ¿eh?...sobre ustedes y llegamos a una conclusión que será benéfica para los cuatro.
- ¿Cuál es? – preguntó, haciéndose el desentendido.
- Annie y yo nos reuniremos de vez en cuando para ser un puente de información, por así decirlo, entre tú y la princesa. Así no correrán el riesgo de ser descubiertos.
- Entiendo – dijo tranquilamente - …pero… ¿en qué exactamente los beneficiará a ustedes dos?
- Pues…no lo había pensado realmente – dijo Annie, llevando la mano detrás de su cabeza con un ligero rubor en sus mejillas.
- Si tú lo dices…
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Annie llegó al palacio y entrando al salón real, vio a Katniss sentada al lado de su padre en la enorme mesa ubicada al centro del lugar. El puesto a su derecha estaba vacío, y disimulando un poco su retraso, entró sigilosamente y se ubicó al lado de su amiga.
- Hola, lamento llegar tarde.
- No hay problema – dijo Katniss pesadamente – hasta que llegaste tuve que escuchar media hora de conversación del señor perfecto que mis padres invitaron al banquete…y no sé qué demonios están celebrando ellos ahora.
- ¿Y dónde está el duque "señor perfecto"?
- Allá – Katniss señaló uno de los rincones del salón y Annie vio a la reina y al duque Gale conversando animadamente.
- ¿De qué crees que hablan?
- No lo sé. Pero conozco esa mirada en el rostro de mi madre. La están convenciendo de algo. Y encima está algo borracha.
- Ya veo…cambiando de tema…
- Alégrame la noche.
- ¡Tenemos un plan!
- ¿De qué? Espera un momento ¿Tú y quién?
- Yo y el amigo de Peeta, Finnick. Pensamos que como tú y Peeta no se pueden ver muy a menudo por el problema de que los encuentren juntos, y como bien sabemos, en tu reinado, si encuentran a alguien de la realeza con un plebeyo destierran a la persona que posee el título real o bien pueden ejecutar, o en palabras más simples, asesinar al plebeyo, como te dije al principio pensamos en un plan muy simple que los ayudará—
- ¡Al grano, Annie!
- Bueno, ¡está bien! Pensamos que entre los dos podemos ser sus mensajeros, para que de esa manera ustedes dos siempre estén en contacto.
Katniss soltó un chillido agudo de alegría, haciendo que el bullicio de todas las conversaciones se viera interrumpido por un mudo silencio y todas las miradas de los presentes puestas en ella.
- Lo siento – dijo sinceramente y el bullicio regresó.
- ¿Y, bien, que te parece?
Katniss abrazó a su amiga.
- ¡Me parece genial! Gracias Annie, sabía que podía contar contigo siempre.
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Al día siguiente, Katniss había pasado toda la mañana y parte de la tarde pensando, y un montón de ideas llenaban su cabeza. Se había negado a salir de paseo con sus padres usando como excusa un malestar muy fuerte por el banquete de la otra noche. Como siempre, y ya se le había hecho extraño para Katniss, habían invitado al duque. Muchas veces se preguntaba qué traían entre manos, y lo que más la preocupaba era la conversación que había visto que el duque y su madre tuvieron en la noche.
- Será que…no, no puede ser eso – se decía a sí misma, una y otra vez, mientras daba vueltas en su habitación.
Cuando el enorme campanario del pueblo tocó diez veces, Katniss bajó rápidamente las escaleras, y cuidando que nadie se encontrara cerca, sigilosamente se dirigió a la puerta de atrás del palacio y con el truco que solo ella sabía, la abrió y se encontró con un cielo despejado y una hermosa luna iluminando la oscura noche. Las estrellas brillaban asombrosamente y debajo de aquel roble a las afueras de su hogar, aquel que desde que era niña había sido testigo de todos sus escapes y sus travesuras, encontró sentado al ser que más quería en el mundo.
- Peeta... estuve esperando todo el día que llegara la noche – se acercó a él, y pudo sentir como la dicha desbordaba en su corazón.
- Yo también lo hacía, pero mi desesperación iba disminuyendo mientras pensaba en lo pronto que te iba a ver – Peeta rodeó su cintura y Katniss le dio un suave beso en la mejilla.
- Oye, espera un momento. Si nuestra despedida es de otra manera, igualmente lo tiene que ser el saludo, ¿no es así?
- Eres un mapache muy caprichoso, ¿lo sabías?
- Por favor… dí que sí, o este lindo mapache tendrá que regresar a su madriguera.
- No creo que mi mapache sea lindo, – Peeta la miró confuso – mi mapache es hermoso – se acercó a sus labios y le dio un beso profundo en el cual resumía todo lo que le faltaba por decir. Se separaron y Peeta la tomó de la mano.
- Ahora sí te puedo preguntar: ¿Estás lista para venir conmigo?
- Sí, ¿pero a donde me llevarás?
- Es un secreto – dijo Peeta, y con su princesa agarrada firmemente de su mano, comenzó a llevarla hacia un lugar que, Katniss pensaba, no había visto hasta ese momento.
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Hola, perdón por la tardanza pero la facultad me absorbe mucho tiempo ya que estoy a la mitad de la carrera y ya empezaron las prácticas y ahorita estoy en exámenes bueno solo me faltan dos pero en fin...
Prometo no abandonar ninguna de las historias, soy lectora como mucho de ustedes y me frustra el hecho de que no terminen la historia. Pero prometo que haré un poco de tiempo para no dejarles tanto tiempo sin capitulo nuevo.
Saludos, espero y les guste y gracias a todos que siguen esta historia y los que la pusieron como favorita, alerta y a los que la comentan.
Nos vemos!
Pd. quejas comentarios sugerencias etc... un review =)
