No planeaba poner a Gaara, pero su aparición me abdujo… es que me encanta Gaara, no el GaaHina, pero si el… es tan lindo… e imponente… quiero ser la esposa del Kazekage X3 XD XD XD

Te envidio Hinata al estar con Gaara en este fic… ah, si, tiene lemon, lamento la tardanza pero estuve ocupada con esto de las vacaciones, no solo me cuido yo, cuido a los demás…

Relax, es NaruHina… por que los dos juntos son los mejores…

Sin más que decir espero que lo disfruten:


-¿Por qué no me lo dijiste antes?...- se separo de el justo antes de volver a reclamar sus labios con igual intensidad –También te amo…-

Konoha Gakuen:

Los caminos de la vida en Naruto

Al escucharla el rubio no pudo hacer otra cosa más que emocionarse, Shino no se había equivocado, los dos sentían lo mismo y por lo que estaban haciendo, subiendo poco a poco la temperatura, se demostraba su igual deseo por el otro, esa lujuria encarnada de la que llegaron a avergonzarse en algún momento pero de la que no se arrepentían haber sentido y fantaseado…

Capitulo doce: Completamente tuya

Una señora que estaba sacando la basura abrió la puerta de su departamento, tenía que bajar hasta la planta baja, y para eso debía tomar el ascensor. Acababa de salir, y a penas estaba cerrando la puerta cuando los diviso, una pareja de jóvenes en el pasillo comiéndose a besos al otro en medio de su pasión, no la habían notado ahí, y por lo visto estaban tan ocupados que solo la hubieran visto si hubiera hecho ruido.

De inmediato se apresuró a meterse a su casa y cerrar la puerta, no quería importunar, pero su morbosa curiosidad lo obligó a entreabrirla para poder espiarlos un poco.

Eran un rubio y una pelinegra, de muy buen ver los dos, ella parecía algo lenta en sus movimientos en un principio, pero el otro la supo guiar muy bien. Tenía las manos metidas debajo de la chaqueta que la joven llevaba puesta, y ella lo tenía rodeado del cuello con ambos brazos, no se separaron en ningún momento en el que la mujer los estuvo observando, pero poco después, cuando sus pulmones les reclamaron el tan preciado aire que necesitaban se separaron un poco, abrieron los ojos y se encontraron con el rostro del otro, con el mismo brillo de deseo reflejado en sus pupilas y esa flama de vigor desprenderse de la temperatura del cuerpo de su compañero, sabían a donde iba todo eso.

Se miraron un segundo, compartieron una sonrisa de cómplices y se volvieron a besar, con más calor y ansias que la vez anterior, y entonces, ante la vigilante mirada de la espectadora oculta, la cargó en sus brazos, rodeándose por la cintura con las piernas de la joven aún sin dejar de besarla y se la llevó de ahí para meterse en la puerta de algún departamento de la cual, con un portazo cerró estrepitosamente.

Por su puesto que la señora no pudo evitar ponerse roja al captar tal escena, por un momento creyó que lo harían en el pasillo, pero fue un gran alivio para su curiosidad que los dos se fueran a consumarlo en otra parte, así se lo dejaría a su macabra imaginación.

Ya adentro del departamento Naruto se la llevó a la sala rápidamente, pero por su puesto que a cada momento no dejaban de estrellarse el uno al otro en la pared para ver quien dominaba a quien, y el último en ganar fue el, quien la cargó como lo hizo en el pasillo y literalmente corrió a depositarla en el sillón doble, todo sin dejar de besarse en algún momento. Querían terminar lo que habían comenzado en el pasillo, llegar hasta el final, poseer al otro.

Dejando con mucho esfuerzo sus labios comenzó a dirigirse a su cuello, ese delicado perfume que despedía, era inevitable que lo inundara en todo su ser, definitivamente amaba cada fibra de su cuerpo. Comenzó a besarle lentamente, como estampando cada una de sus caricias dulcemente, era todo un frenesí de hormonas las que se movían en el interior de los dos, y no se iban a detener por nada del mundo.

A cada momento que depositaba un beso en su fina piel sentía como un intenso calor se posesionaba en ese pedazo en el que había sellado su marca, una marca única que era difícil de ignorar. Lentamente comenzó a descender hasta que se topó con el cuello de la chaqueta que le rosó una mejilla, definitivamente la ropa les estorbaba y, dirigiendo sus manos de debajo de la tela, fue subiendo hasta sus hombros para quitársela lentamente, obviamente, debido a su ansiedad, terminó arrancándosela cuando estaba por los codos.

Si bien el departamento se había sentido algo frio debido a la noche momentos antes ahora era una caldera a punto de estallar.

Lo único que Naruto podía sentir era como el calor inundaba ciertas partes de su cuerpo donde no lo había sentido así antes. No esperaron otro segundo, Hinata se sentía con igual ansiedad que el, con la sangre hirviéndole, sentir como sus manos recorrían su cuerpo mientras lo acariciaba era la experiencia más satisfactoria que en su vida pudo haber llegado a sentir. Eran nuevas sensaciones, nuevas emociones, nuevos descubrimientos, todo era perfecto, sabía que era el momento indicado, no como aquella vez…

Flashback

-Gaara…- su voz esta entrecortada, no esperaba llegar hasta esas alturas, había algo de presión.

-Dime…- no dejaba de besarla y ya hasta le había quitado la blusa de un tajo, verla tan hermosa iluminada por la tenue luz de la ventana de su mansión tirados en la alfombra de la sala era una imagen que quería recordar siempre. Se querían mucho, su relación había llevado ya varios años ¿Por qué esperar más para hacerlo?

-Creo que… creo que no deberíamos…- alcanzo a decir con las manos en las espalda de su novio mientras este seguía rodeándola con sus brazos cual si fuera una presa.

-¿Por qué no? ¿No te gusta lo que estoy haciendo?...- le robo un gemido de sus labios al momento en que astuta y rápidamente metió su mano bajo su falda para darle alcance a su intimidad.

-Ga… Gaara…-

No sabía como detenerlo, no se sentía segura, y si pasaba otro segundo sus acciones terminarían a donde el quería llegar y ella no lo disfrutaría por su confusión. Ciertamente lo quería, pero había algo que estaba mal, como si faltara algo, sabía sobre la totalidad de sus sentimientos de amor hacía el, tenía su lado negativo y positivo, para su buena fortuna el era el chico más atento y detallista con ella, y siempre deseaba estar con el, pero no en esta forma, por lo menos no aún…

Era tan ágil con sus manos y con sus caricias que incluso llegó a dudar de su nula experiencia ya que lo hacía muy bien, y era tan placentero que comenzó a desearlo tanto como el lo deseaba, por lo que no se lo cuestionó más e, ignorando la voz que le clamaba parar, se entrego totalmente a el…

-Cielos Temari, la próxima vez cuando digas que vamos a ir al cine vamos al cine, no te quedes en el centro comercial viendo los aparadores y entrando a cada tienda que se te pegue, ni siquiera pudimos ver la película por que no te dejaron entrar con todas tus compras- estaban en la puerta los dos hermanos a punto de entrar a la mansión de Suna.

-Ya cálmate Kankuro, no es nada, veremos la película después, además hasta saliste beneficiado ¿no me digas que no te gusto ligarte a esa chica en la boutique?-

-Oye…- se sonrojó el otro cargado de bolsas de compras al darse cuenta de que nada se le escapaba a su hermana, y nunca dejaba de restregárselo en la cara con ese tonito.

-Ya no digas nada, solo lleva tu auto, o cómprate un convertible, ya me canse de que me pidas el mío, nunca lo lavas- le reclamó buscando las llaves en su bolso, por alguna razón el destino les estaba haciendo tiempo para que pudieran llegar en el momento justo para irrumpir.

-Oh vamos, tu ni lo usas, te gusta más llegar en limosina, solo te gusta presumir…- le renegó su negativa, quería manejar el convertible el día de su cita.

-¿Y? Es mi auto, yo decido que hacer con el, y si lo uso, pero tu no ves cuando lo hago…- le lanzó una mirada llena de superficialidad, casi siempre discutía por cosas absurdas con sus hermanos, tener solo hombres en la casa la hacía adorar estar en el internado con sus amigas, ellas si la entendían.

Kankuro solo se le quedó viendo, sabía que Temari no soportaba saber que estaba mal con uno de ellos, después de todo eran hermanos, se cuidaban y querían los unos a los otros… y también se hacían favores…

-Esta bien…- se dio por vencida al ver que no le funcionó haber tratado de escapar de la mirada de su hermano, conocía su punto débil –Pero más te vale llevarla a un motel y no hacerlo en el asiento trasero- dijo burlona y amenazante a la vez.

-Temari, solo es una cita- le recalcó su comentario, no pensaba hacer nada malo.

-SI… y la chica de cabello castaño hace dos semanas era solo una cita… ¿y apenas la acababas de conocer no?...- sonrió maliciosamente después de su sarcasmo, había dejado a su hermano sin palabras al cacharlo en una de sus movidas, cosa que el odiaba ¿Cómo era que se enteraba de todo?

-¡Al fin!- se vanaglorió al encontrar sus llaves después de tanto estar buscándolas.

-Ya era hora ¿pues que tanto cargas en ese bolso para que se te pierdan?- le reclamó su tardanza, de seguro esa actitud de los dos entre pelea y balconeadas seguiría hasta la cena, o por lo menos hasta que Gaara los parara al hartarse de sus peleas sin sentido.

-Solo lo necesario para una mujer, lo necesario para... ¡HOA!...-

-¡Aaaaaaaah!- gritó una chica desde el interior.

- ¡¡¿Pero que…?!!- se alarmó por el grito, sobre todo por que no lo había dado Temari.

Al ir a ver que había detenido a su hermana tan drásticamente pudo captar el cuadro completo… Gaara estaba encima de Hinata medio desnudo al igual que ella, con la marca de su labial por varias partes de su cuerpo, sujetándola firmemente debajo y con las manos debajo de su falda, era un escena única, digna de una foto para sobornar o parte de una película porno.

En cuanto visualizó a alguien más ahí Hinata gritó súbitamente quedándose inmóvil, se cubrió con los brazos al no tener puesto el brasier, ya que el otro se lo quitó, era obvio su pudor y que el ambiente estaba peculiarmente más caliente adentro que afuera, independientemente de que ya fuera de noche…

-¡¿Qué están haciendo aquí?!- se volteó furioso a ver a sus hermanos y algo sonrojado, pero era poco comparado con la cara rojo encendido de su compañía.

-Lo mismo pregunto…- dijo por lo bajo la rubia con una sonrisa pícara enfureciendo más al pelirrojo y poniendo en evidencia a la otra… -Hinata…- la reconoció ya viéndola mejor, sabía que su amiga era novia de Gaara, pero no se esperaba que su hermano tuviera tantos secretos guardados de los que no estaba enterada.

-Creo que llegamos en un mal momento…- sonrió apenado su otro hermano al darse cuenta de su error, no era algo que Gaara les perdonaría tan fácilmente como eso.

-¡Largo de aquí!- les gritó eufórico, sabía que debió habérsela llevado a su mansión y no a la de su familia, pero por las ansias y la prisa esta le quedaba más cerca.

-Claro, pero esta es mi casa, solo me iré a mi habitación y tendrán todo el espacio libre que quieran…- les guiñó el ojos a los dos y se adelantó a las escaleras con algunas de sus bolsas en las manos, de seguro no dejaría de hablar de eso con Hinata en la escuela.

-Yo mejor me retiro…- se fue Kankuro como el aire igual que Temari cuando su hermano volteó a mirarlo a el con sus ojos de pistola dejando a los otros dos solos.

Eso había sido incómodo, no sería lo mismo. Desistió de sus deseos esa vez, les cortaron la inspiración al haberlos interrumpido, por lo que la dejó ir despidiéndose cuando esta anunció su partida después de vestirse y arreglarse por encima el cabello enmarañado que la había quedado, habría otras oportunidades para seguir, no había problema…

Si tan solo hubiera sabido que esa vez fue la única que pudo haber estado cerca de tenerla…

En cuanto Hinata vio a sus hermanos ahí supo que Gaara no sería el chico al que le entregaría lo que nunca antes le había dado a nadie, no era indicado, sobretodo después de terminar y cambiarse de escuela…

Fin del Flashback

Definitivamente estar con Naruto era todo lo contrario que aquella vez, esta vez no habría interrupciones, no había dudas, todo estaba bien, ya no importaba su padre, ni sus reprimendas, ni sus amenazas, esta vez solo le importaba su felicidad, ser feliz al lado de la persona que amaba por lo menos en el tiempo que tenía…

-Naruto…- arqueó la espalda dejando sus recuerdos enterrados muy en lo profundo del olvido, lo más importante era estar ahí, con el, disfrutando la ola de placer en la que se estaban sumergiendo. No soportaron mucho y a la primera oportunidad que vio el rubio, sin decirle nada, desconcertándola, la abrió de piernas, se rodeo con ellas por la cintura asegurándose como en las veces anteriores que los ambos sexos entraran en contacto incendiándose más, y la cargó para llevársela a su habitación. (je je je je je)

-Confía en mi- habló con lascivia en su voz enronquecida por la excitación, la tomó en sus brazos aún in perder el contacto y salió disparado al segundo piso, saltaba los escalones en medio de su prisa, en cuanto llegó al pasillo corrió a tal velocidad que parecía echar humo, sus zancadas se escuchaban duramente en la alfombra, al llegar a su cuartó abrió la puerta de una patada, tiró a Hinata en la cama, se quitó la playera y de nuevo se coloco encima de ella para continuar robándole el aliento.

Tener su cuerpo, tan bello y que causaría envidia a cualquier mujer, tan cerca, apretado bajo el suyo, era la experiencia más extravagante que pudiera haber visualizado en sueños, nunca antes se había visto así con alguien que le gustara, aún con Sakura, las sensaciones que Hinata le despertaba era diversas y llenas de color, embriagantes como el más burbujeante Champagne que existiera, estaba loco por ella, y se lo estaba demostrando.

Lentamente, provocándole intriga a la pelinegra, metió su mano debajo de la playera que el mismo le había prestado y ascendió hasta toparse con sus pechos, eran perfectos, grandes, más de lo que se suponía debían ser según la opinión de muchas de sus compañeras, suaves y rígidos, definitivamente sentirlos en sus manos le dio una enorme regocijo al sentirse dueño de ellos, dueño total y supremo de aquel ángel caído, dueño de su cuerpo, dueño de su alma, dueño de todo su ser…

-Ah…- dejó escapar ahogado un quejido de placer cuanto comenzó a tocarla con tantas ansias, con tanta maestría, tierno pero intenso, consecutivo, tentadoramente exuberante… la estaba hipnotizando con sus caricias, y de nuevo esa pregunta…

-¿quieres…. que pare?...- la miró con deseo, sabía a la perfección lo que estaba haciendo, no iba a detenerse, y se lo demostró tomando con fuerza uno de ellos mientras jugaba con sus pezones…

-N… no… respondió sin pensarlo dos veces, el rubio le inspiraba toda la confianza del mundo, pero también algo más, mucho más importante que todo: amor y deseo.

-De acuerdo- contestó aumentando con vigor su fuerza, sus pezones estaban rígidos, era obvio que la tenía donde quería, pero quería algo más, sentirla, sabía que ella era tímida, siempre lo supo, pero en ese momento no demostraba tener ni un solo rastro de arrepentimiento, y ni que se diga de el…

-Na… Naruto…- se descontroló un poco al sentir la mano del rubio en su zona más íntima, no se lo esta esperando. Este solo sonrió, le gustaba hacerla estremecer, por lo que no dudo ni un segundo más para hacerla sentir su presencia. – ¡Naruto!- gritó cuando sintió sus dedos acariciándola con tanta seducción y energía que, a pesar de comenzar lento, fue aumentando su velocidad al igual que su excitación. Se retorcía de placer debajo de el, eso lo hacía encenderse más, le encantaba verla así, sometida ante su labor…

Se aferraba al edredón y las sábanas desacomodadas de abajo, infringía tanta fuerza en estas que quedaban arrugadas, era como un ciclo, placer, arranque, placer, arranque, más placer, más fuerza en el arranque. La hacía de subir y bajar a cada impulso.

Sabía que el disfrutaba lo que le hacía, y ella lo estaba disfrutando, más cuando su cabeza desapareció entre sus piernas cuando este la despojo de todo lo de abajo, por un segundo llegó a sentir pudor, pero al sentir la lengua del rubio recorrer a grandes rasgos su intimidad perdió toda sentimiento de vergüenza para darse paso a disfrutarlo, sobre todo cuando el profundizo…

Era obvio que seguir llevando algunas prendas por escasas que fueran les estorbaban, y dejando a un lado algunas de sus convicciones cambio de posiciones con el para poner sus cartas sobre la mesa, quería hacerlo sentir de igual manera que el la hizo sentir. Sonrió cuando la vio tomar las riendas, la dejaría jugar, también era su turno y su placer, por lo que no hizo nada para volver a tenerla bajo el y se dedico a disfrutar de su sabor cuando sus bocas volvieron a encontrase, y también aprovecho la ocasión para despojarla de la playera negra que llevaba y verla completamente, era más hermosa de lo que la había sentido bajo la ropa, sus pechos eran blancos al igual que su piel, su cintura, su cadera, su vientre plano, la firmeza de su piel, lo delicado de sus delineadas curvas, era maravillosa, más de lo que el la había explorado…

Por su parte Hinata sentía como los ojos zafiro del rubio ardían de pasión, desde el primer instante que lo vio en la escuela se enamoro de la profundidad de estos, de su calidez, de su iniciativa y decisión, de lo que inspiraba con cada uno de sus gestos, y también de su cuerpo. Sus pectorales estaban bien marcados, su piel era ligeramente más morena que la de ella, sus músculos definidos, sin llegar al exceso pero sin dejar de hacerse notar, sus piernas, sus fuertes brazos, era tan atractivo…

Haciéndolo estar en las mismas condiciones que el, la dejó quitarle los pantalones y la ropa interior, se quedó viendo su reacción al verlo, sus bellos ojos perla sobre su miembro, erguido, excitado, no supo que decir.

Por un momento estuvo a punto de traerla de nuevo hacia su boca cuando esta coloco sus manos sobre el y comenzó a masajearlo subiendo de arriba abajo con algo de presión.

-Hinata…- lo ignoró, sabía que estaba por el camino correcto al verlo gemir al igual que ella lo hizo cuando la tocaba, quería excitarlo tanto como el lo hizo con ella –Hi… Hi… Hinata…- Bingo… sin pensarlo dos veces dirigió el miembro de Naruto a su boca y nuevamente lo envolvió en movimiento vertical haciéndolo gruñir de placer, era un éxtasis.

Pedirle que aumentara la velocidad no le hubiera valido, parecía que ella estaba leyendo su mente y lo hacía sentir cada vez más, más y más.

No pudo permanecer así mucho tiempo, su voz se había ido, y era tiempo de hacerla pagar por haberlo llevado al orgasmo… nuevamente la dejo debajo de el y comenzó a besarla con más ansias, con más necesidad y deseo, sabían lo que hacían. En cuanto sintió su miembro endurecido en su entrepierna supo que ya era tiempo, era una excitante combinación entre nervios y ansiedad, quería sentirlo, pero también sabía lo que eso significaba. Los dos estaban ardiendo, no se habían despegado del otro en ningún momento, no era esa su intención en lo más mínimo, y cuando sintió como Hinata se aferraba a su espalda para darle total acceso a ella no lo pasó por alto, se estaba entregando completamente a el, y accedió a sus deseos, los más bajos instintos que los había corrompido, y la penetró.

-¡Aah!- dejó escapar de su garganta antes de casi arañar la espalda del rubio, sintió como la piel era rasgada a su paso, fue un poco de dolor, pero solo sería pasajero, por el momento decidieron esperar. Poder estar dentro de ella era tan magnifico que no podía creerlo, estaba poseyendo su cuerpo, eran uno solo…

"… en ese momento los dos se convirtieron uno solo, la luna fue la única testigo del acto de amor en el que se entregaron, y sin decir nada más volvieron a hacer preso al otro de sus encantos…"

Ese libro, Ángel Caído, era la prueba fehaciente de que todo era verdad, y después de unos instantes, en los que Hinata se acostumbro a su presencia y abriendo los ojos para encontrar el amor del otro en sus ojos, se dispusieron a continuar. Salió de ella para volver a entrar, una y otra vez, aumentando la velocidad, sintiendo la fricción, el calor, no solo jadeaban, gritaban el nombre del otro en medio de los gemidos y gruñidos de placer de los dos, era exagerada y descaradamente delicioso…

Sus caricias y sus besos no pararon, exploraban con más profundidad la boca del otro. Sus exhalaciones eran más fuertes y cada vez más espaciadas, los sonidos que escapaban de la boca de ambos inundaban toda la habitación, la temperatura era exorbitante, el placer insoportable, maravilloso, incitante a probar con más fuerza, no había razón para no multiplicarlo, y aumentaron la velocidad.

Estaba tan hermosa en esos momentos, el sudor que se había desprendido de su piel hacía que algunos de sus cabellos de los mechones que enmarcaban su rostro se pagaran a sus mejillas, al igual que el fleco lo hacía en su frente. Ella podía sentir lo húmedo de la cabellera de Naruto al pasar sus dedos entre su cabello, tenía la misma temperatura que ella, quizás más. De su boca seguían saliendo gruñidos y gemidos al igual que ella, aunque a veces, debido a la intensidad, terminaran convirtiéndose casi en gritos, acompañados incluso por algunas lágrimas de placer por parte de ella. Era sumamente excitante tenerla así, lo que le estaba provocando era lo máximo, el clímax de su orgasmo, Hinata lo había puesto a iguales condiciones al moverse a su ritmo con el compás sus caderas, ambos lo disfrutaban cada vez más, a cada embestida, cada caricia, a cada beso apasionado ¡Cuánto amaban ese deleite al que habían accedido! Llegando a tenerlo al sucumbirse a lo más bajo de su instinto, guiados por sus hormonas y la lujuria, todo en prenda de su amor.

Era tanta la pasión que sentían que el tiempo se les escapó como agua corriendo por las manos, no sabían cuanto había pasado desde que regresaron al departamento pero francamente no les importaba nada más que su entrega, no querían parar, no hasta habérseles acabado lo últimos de sus fuerzas y energía, llegando al límite.

Hasta que lo sintió, un estallido en el interior de ella que también percibió, gritando su nombre se aferró a su cintura en el tiempo que duró, fue lo más maravilloso que pudo haber sentido, era el fin, el límite, la meta… y dieron por terminado su acto de amor.

Aun jadeante se dejó caer del otro lado de la cama, había sido grandioso. Como pudo la acercó a su cuerpo y la hizo descansar en su pecho. Lentamente sus respiraciones se fueron normalizando y su cansancio los fue llevando a un profundo y plácido sueño para poder dormir cerca de las pocas horas que quedaban para el amanecer. Silenciosamente juraron nunca volver a separarse, pasara lo que pasara, ante las únicas dos palabras que importaban: Te amo…

Al día siguiente, en la entrada de Konoha Gakuen, Sakura e Ino entraron a la escuela con las cabezas bajas, Hinata ya debía estar en Akai Mizu zen do en esos momentos. La extrañaban, su ternura e inocencia, y también su ingenuidad en algunas ocasiones; su personalidad tierna y cálida siempre les traía ánimos, no querían soportar que se fuera después de haberse convertido en una gran amiga tan apegada y cercana para las dos.

Sin dirigirse la palabra y sin poder mirarse a los ojos para no ver en los de la otra la tonta esperanza de verla entrar al salón después de que Neji la acompañara a la escuela, se dirigieron hacía el edificio donde estaba su salón aún con su decadencia marcada, les había afectado mucho.

Sasuke llegó molesto a la entrada, dejó ir a la única chica que había llegado a interesarle, pero como no estuvo en sus manos poder cambiar su partida prefirió hacerse a la idea de que ella se había ido por una injusticia de la vida que por que en realidad quería a alguien más.

Ese día no se encontró con Naruto en ningún lado, como acostumbraba irse de pinta solo pudo concluir que había regresado a las andadas y mejor decidió meterse, no fuere a llegar tarde.

-Ese dobe…- se dijo a si mismo molesto, debía haberse quedado en su casa sin tan siquiera mirar el despertador, que ni siquiera se estuviera confiado en que le iba a pasar los deberes, no señor.

-¡Hey Sasuke!- una voz lo interrumpió en sus pensamientos mientras que quien lo había llamado se acercaba a el con paso veloz.

-¿Neji?- no lo había reconocido, no llevaba puesto el uniforme, y era claro que no había pegado un ojo en toda la noche por las ojeras que traía, ni siquiera se había peinado bien -¿Qué quieres?-

-¿no la has visto?- fue al grano preguntando angustiado y… ¿nervioso?

-¿Hinata? No, ¿Por qué lo preguntas? ¿Le paso algo?- se exaltó por dentro, pero obviamente no quería exteriorizarlo por más preocupado que se encontrara.

-¿No entro a la escuela verdad?

-No la he visto, ¿Por qué? ¿Qué pasa Neji? ¿Por qué tantas vueltas al asunto?-

Neji lo vio por un momento con algo de odio, no debía meterse en donde no era llamado, pero sabiendo que era amigo de Hinata comprendía su preocupación, por lo que se resignó a contarle lo que ocurría.

-Ayer escapó antes de llegar al aeropuerto… la he estado buscando desde entonces…-

-¿Qué?...

La primera imagen que le cruzo por la cabeza al Uchiha fue solo una:

Naruto


Pues, estoy enojada con la luz, como ha habido tormentas eléctricas se ha ido, y ya he perdido algo de información… (esa mala costumbre de no darle guardar a los escritos mientras trabajo)

Total, me encanta que llueva, adoro sentir el aroma a tierra mojada, es misteriosamente profundo…

Pronto la conti.

Una vecina que los estaba espiando… ja ja ja

Gaara… aún falta tiempo para que haga su gran aparición, no me gusta hacer sufrir a los personajes, pero en algún momento lo tendrán que superar…

Comenten, advierto que habrá más lemon más adelante en diversos lugares y… mejor no digo más… ¡intriga!

Besos

Vixen