Ku ku ku creo que me excedí en este capítulo, pero no quise terminar de escribir hasta llegar a ese momento del final. Que dramática soy, pero bueno, el drama y el suspenso van de la mano conmigo.

Por cierto, si el cocinero anciano, Sandaime, si es el tercer Hokage, y Tazuna el viejo que ayudo Naruto en un principio con lo de Gato en su primera misión buena (donde si hubo acción).

En fin, disfrútenlo.


Cuando se levanto de la cama pudo ver la habitación completamente llena de luz, había dejado la ventana abierta y por las muy livianas cortinas que tenía, al estar recorridas, la luz llegaba a enceguecerlo. Estuvo a punto de levantarse cuando sintió que en su pecho reposaba alguien y sus brazos lo rodeaban con su cálido roce. Los recuerdos se dispararon por su memoria de manera rápida y abrupta, su única reacción fue poner una sonrisa pacífica en su cara, estaba feliz, nunca antes creyó llegar tan lejos con la chica que quería, y tener tan ferviente la promesa de protegerla. No sabía que pensar al especto, a penas era un estudiante y ya le había prometido miles de cosas, sabía que las iba a cumplir, no sería capaz de fallarle, pero no tenía empleo, no tenía recursos, y aún no era mayor de edad como para poder acceder a su fideicomiso hasta que cumpliera diez y ocho años, tendría que actuar rápido.

Konoha Gakuen:

Los caminos de la vida en Naruto

Cuando Hinata se fue despertando se encontró con un rubio de expresión algo preocupada, muy pensativo con respecto a muchas cosas.

-¿Uh?- se levantó lentamente para verlo bien -¿esta todo bien?-

-Lo siento, no quería despertarte- se disculpo al verla a su lado.

-No importa, no acostumbro dormir tanto, tampoco desvelarme...-igual que Naruto le llegaron todos los recuerdos de la noche anterior y parte de la madrugada, también se sonrojo, pero recupero la cabeza de inmediato –Pero... estas bien ¿cierto?-

Capitulo trece: Sorpresas inesperadas

-¿Cómo?, si, estoy bien... ¿por qué lo preguntas?- se extraño de su comportamiento. Hinata solo pudo verlo profundamente a los ojos, sabía que algo le angustiaba, habían sido amigos por tanto tiempo como para saber que algo no estaba yendo bien.

-Es solo que tu mirada.... esta... algo apagada....-

En cuanto la escucho Naruto no pudo hacer otra cosa más que sonreír, estaba preocupada por que a el le molestara o alterara algo, había sido muy dulce, y le robo un beso rápido para callar cualquier duda que tuviera y de paso susurrarle al oído:

-Solo pensaba en todas las ocasiones en que podremos volver a repetirlo...- y se complació de ver los roja que la dejo, sabía como calmarla y al mismo tiempo desequilíbrala con una sola frase o acto.

Después de pasar un rato más en la cama platicando de cosas sin sentido el ruido del estomago de Naruto irrumpió la calma, el rubio no acostumbraba no desayunar, y riendo Hinata se ofreció a preparar algo. Mientras tanto Naruto se metió a bañar, tenía que hacer una llamada urgente a alguien para pedirle consejo, no se escaparía del regaño, por que básicamente al estar con Hinata era como si se hubieren fugado, aún cuando no lo hubieren hecho todavía, pero ese "viejo pervertido" como solían llamarlo, de seguro pensaría mal.

En cuanto termino de bañarse y vestirse se dirigió a donde había dejado su celular la noche anterior, que era junto a la mesa de la sala, tenía que llamar a su abuelo para tener una larga charla, de la cual no sabía si recibiría su apoyo o un gran discurso sobre su inmadurez, su juventud o sobre posiciones en la cama... (Si, era un pervertido), siempre y cuando aún no le hubiere dicho que se escaparía con ella, lo cual dudaba que aprobaría, pero al escuchar a Hinata hablando con ella misma en la cocina respecto a lo que estaba cocinando con solo oír su voz recordó por que se había enamorado de ella, y decidió marcar el número, hubiera sido un gran impulso de valentía, de no ser por que la batería de su celular ya se había acabado.

-Increíble...- se dijo a si mismo mientras volvía a subir a su cuarto a buscar su cargador y bajar de nuevo para conectarlo, y cuando llegó a la sala descubrió a Hinata llevando algunos platos con lo que parecía ser todo un desayuno que no había comido en varios años debido a su orfandad y su obsesión por ramen, el simple aroma, de la comida casi lo hacía llorar.

-¿Naruto?- lo vio extraño con cascadas en los ojos cerca del sillón.

-No sabía que sabías cocinar... tan bien...- admiró los huevos con tocino que había preparado con arroz... –No sabía que tenía arroz en el refrigerador...- se quedo pensando.

-No estaba en el refrigerador, estaba en la despensa, hice un poco para acompañar, espero que no te moleste- le sonrió llevando la comida a la mesa.

-¿Te dio tiempo?- se quedó viéndola como si fuera una especie de súper ama de casa.

-Naruto, es más de medio día...-

-¡¿Qué?!- volteó a mirar el reloj de la sala, al parecer el baño que tomo había sido más largo de lo que creía. No le tomo mucha importancia, y después de ir a conectar su celular y encenderlo para que le avisara cuando ya estuviere cargado, se fue a sentar a la mesa junto a la pelinegra. A pesar de estar toda desmañanada el brillo de sus ojos y de su cabello, reflejado por la luz del sol que entraba por los grandes ventanales la hacía lucir increíblemente hermosa, su enamoramiento por ella era algo más que solo le gustara, sentía que por primera vez quería tener a alguien en su vida para siempre... era una gran dicha poder tenerla presente, siendo que el día anterior la había creído perdida al irse en ese avión...

Al terminar de comer, y después de esa cocoa que para sorpresa de Naruto también tenía en la alacena y no sabía, y que Hinata se decidió a preparar, pidió permiso para tomar una ducha también. El rió, a esas alturas no sentía que debiera pedir permiso, después de la conversación que tuvieron tan profunda que quedaron completamente establecidos, pero calmo el brillo de sus ojos al verla desnuda bajo el agua tal y como la había visto antenoche.

-Claro, adelante- giró la cabeza para que no lo viera en caso de que su nariz fuere a sangrar.

-De acuerdo- dijo la Hyuuga tomando rumbo para las escaleras después de levantar la mesa, su acomedimiento nunca faltaba.

Después de esperar un largo rato en la mesa mientras maquilaba quien sabe que cosas en se mente el teléfono sonó indicando que la bandeja de su buzón de entrada estaba llena y que había un mensaje de espera. No se alarmó, tal vez era Sasuke diciéndole lo teme que era por no haber ido a la escuela, total, era su problema, pero se sorprendió mucho al ver que tenía ocho mensajes si leer.

-¿Por qué rayos no vi esto antes?- se enojo con el mismo con aires derrotados, pero en ese momento el vibrar y sonar de su celular lo distrajo... –Sasuke...- vio de quien se trataba, pero llegó a dudar en contestarle..., era su amigo, no había nada de malo en ello... -¿Bueno?- por fin aceptó la llamada.

-Naruto, ¿en donde te metiste?- le reclamó la voz molesta del pelinegro del otro lado de la comunicación.

-Vaya, que maneras de hablar son esas, no planeaba ir a la escuela hoy teme, pero si me pasas los deberes no me caería nada mal, sabes...- dijo despreocupadamente mientras el otra quedaba desconcertado, creía que lo hallaría sin ganas de hablar por lo de Hinata, después de todo esa mañana se había enterado de que su amigo salió corriendo en busca de ella después de escuchar todo lo que no había querido escuchar por boca de Shino.

-¿Entonces no estas enterado dobe?- continuó hablando.

-¿Enterado de que?- le cuestionó el misterio.

-Hinata, escapo ayer antes de subir al avión, al parecer ni siquiera llegó al aeropuerto...- ...Naruto cayó, eso indicaba que no todos estaban tan mal enterados como pensaba -¿Naruto?... ¿Sigues en la línea?-

-Si... teme...- continuó pensante.

-¿Y que es lo que piensas? ¿Acaso ella no se ha comunicado con tigo?-

-¿Qué? ¿Por qué crees eso teme?- continuó hablando como si no estuviera enterado de nada.

-No lo se, eso dímelo tu...- le contestó el otro.

-¿decírtelo?-

-Hinata desaparece y tu no vienes a la escuela, ¿no te parece sospechoso?- le insinuó, definitivamente Sasuke era muy suspicaz, no se le escapa nada, aparte de los rumores y comentarios que había en la escuela con la repentina visita de Neji en busca de su prima, incluso llegó hasta el salón de la clase 324 para poder preguntar también a Sakura e Ino si no la habían visto. Ahora toda la escuela creía que los dos se habían encontrado y que habían escapado juntos, las noticias viajan más rápido de lo que creía.

-...y ni siquiera hemos dicho nada...- pensó el rubio para si.

-Naruto, si sabes donde esta Hinata o esta contigo te recomiendo que no vayas a cometer una estupidez- le hablo claro.

-¿Qué? ¿Cómo que estupidez?- le reclamó sin darse cuenta de que Hinata ya había salido de bañarse y había bajado para encontrarse con el cuando lo halló hablando por teléfono muy exaltado.

-Si te vas a escapar con ella estas tirando por el drenaje todo lo que ya has hecho, ¿acaso no te preocupa lo que tus acciones tengan como consecuencia?- el tono que estaba utilizando era más flexible, después de todo también le preocupaba Hinata, sobre todo ahora que ya había confirmado que si estaba con ella.

Naruto se puso a pensar, sabía que eso significaba no poder tomar las riendas de los negocios de sus familias tal y como se lo había propuesto, le dolía en cierta parte, pero ese no era el momento para ponerse a pensar en eso.

-Eso no importa, lo que debemos hacer ahora es ocultarnos, y eso es lo que vamos a hacer- le respondió, a lo que Sasuke suspiró con angustia.

-Temía que dijeras eso teme- el rubio se extraño por esa respuesta.

-¿Temías?- Sasuke no sabía como prevenirlo.

-Hiashi Hyuuga esta en Tokio Naruto, su avión llegó esta mañana, esta buscando a su hija...-

Naruto recordó las palabras de Hinata respecto a su padre y el miedo que parecía tenerle, ¿acaso el debería temerle también? No, no podía hacer eso, se había jurado protegerla de cualquier cosa, aún de su propio padre.

-No importa que su padre este aquí Sasuke, no la voy a dejar regresar a esa prisión que llama casa, no va a volver a seguir las órdenes de ese hombre...-

En cuanto Hinata lo escucho se helo completa, al parecer no todo era miel sobre hojuelas como había creído que sería al despertar esa mañana, el mundo la estaba regresando a la realidad golpeándola con su dura crudeza. Tuvo que resistir las ganas de llorar, pero solo pudo callar sus sollozos con sus manos, pues las lágrimas ya estaban rodando por su rostro mientras que sus ojos no podían dejar de tener esa sombra de miedo, alteración y angustia.

-Naruto, se razonable, no sabes en lo que te estas metiendo, Hiashi no se va a detener hasta encontrarte, y...- hizo una pausa, estaba preocupado -...no quiero leer en el periódico que te paso algo ¿si?- Naruto cerro los ojos recordando de nuevo las palabras de Hinata...

-Por favor, no lo retes, prométeme que no te acercaras a el…No quiero que te haga daño… Mi padre… el…Nunca te dejare vivir en paz, sus negocios lo han llevado a mezclarse con la peor clase de gente que te puedas imaginar, incluso… incluso podrías llegar a perder la vida…-

-Se que esta mezclado con la mafia Sasuke, pero eso no es más que una razón más para evitar que regrese...- Hinata no supo como es que no llego hasta el implorándole que no lo hiciera.

-Naruto, por favor, analízalo, aún si la dejas ir el no el te dejara en paz...-

-Eso no importa, ya te lo dije, no voy a permitir que Hinata...- se cayó de inmediato al ver que la persona que tanto quería y de la cual estaban hablando se encontraba parada a un lado de el con los ojos llenos de lágrimas que rodaban por sus mejillas y la expresión más triste que pudiera haber visto... –Hinata...-

-Naruto... ¡Hey! Naruto...- trató de continuar Sasuke al descubrir que Hinata se había hecho presente en donde sea que estuviere Naruto, pero este le corto la llamada –maldición...- se dijo a si mismo al ver que le había colgado –ten cuidado teme...- le deseo buena suerte antes de retirarse por los pasillos de la escuela.

-Hinata...- se paro de su asiento para darle alcance, definitivamente había escuchado toda la conversación, pues estaba en shock.

-Naruto...- lo vio directamente a los ojos aún sin recuperarse –Ya esta aquí...- dijo casi como si estuviera escapándosele el alma por la boca.

-No te preocupes todo...-

-... ya esta aquí, ahora el va a...-

-No, no lo hará, no te va a encontrar, no preocupes, no lo voy a permitir...-

-Pero Naruto, el...-

-No, no lo hará...- volvió a interrumpirla –Hinata...- la abrazó con todas sus fuerzas. Ella no sabía si podía continuar con ello, debía haber una manera de no llevarse a Naruto también en el error que cometió, no debió haberse escapado en un principio, pero si tuviera que soportar el precio de ser castigada por poder volver a estar con Naruto lo volvería a hacer. Y en esos momentos, con sus brazos rodeándola con todo su afecto lo único que pudo hacer fue aferrarse más a el y confiar, su entusiasmo la estaba contagiando. –Te prometo que yo...- no pudo continuar cuando llamaron a la puerta con fuerza. Los dos se quedaron quietos mirando hacia la entrada sin moverse ni un solo centímetro, y de nuevo golpearon, ahora con más fuerza.

-Naruto abre- dijo alguien desde el otro lado, los dos conocían esa voz.

-Neji...- chilló casi sin voz Hinata a lo que Naruto la silencio colocando su dedo sobre sus labios.

-No digas nada, escóndete- le ordeno, pero ella parecía no captar el mensaje, el shock del que ya se había recuperado aumento más al oír la voz de su primo –No pasara nada Hinata, te lo prometo, ve...- le susurro de nuevo a lo que ella asintió y salió de ahí mientras el iba a la puerta que de nuevo era tocada con fervor.

-Naruto, abre, se que estas ahí, puedo oír tus pasos- le reclamó de nuevo justo cuando el rubio abrió la puerta molesto.

-Hey, basta, deja de ser tan escandaloso, llamaran a seguridad si sigues así de molesto- fue lo primero que le dijo cuando vio al castaño en el pasillo del edificio.

-Cállate Uzumaki- lo empujo para después entrar a su departamento abruptamente.

-¡¿Qué crees que haces Neji?! ¿No sabes que es de mala educación entrar a una casa sin ser invitado?- se levantó del suelo para después ir con el a la sala. Neji miraba el lugar en busca de su prima, pero no la hallaba.

-Hinata, ¿dónde esta Naruto?- se volvió a verlo cara a cara...

-¿Cómo se supone que lo sepa? Si se te perdió tu prima no es mi problema- le respondió de muy mal modo enojando más a Neji.

-No te hagas el estúpido Uzumaki, sabes de que hablo ¿dónde esta?-

-Yo que se. Si la estas buscando no esta aquí, mejor vete, no me hagas llamar a la policía para decirles que un polizón se metió a mi casa- le amenazo con su clásica inmadurez. Neji solo lo miro desafiante, sentía que algo le ocultaba, y se marcho hacía la puerta con aires de intriga, lo que no sabía es que Naruto también estaba preocupado, creía que iría a meterse a inspeccionar toda la casa.

-Te estoy vigilando Uzumaki- le dejo en claro antes de irse azotando la puerta a su salida.

En cuanto se hubo ido pudo respirar, Hinata salió de su escondite y fue a reunirse con el en la estancia, se habían estresado mucho con aquella visita. Naruto se tumbo en el sofá mientras Hinata miro la puerta con el corazón aprisionado por la preocupación, Neji lucía malhumorado, lo más seguro es que ya hubiere visto a su padre. En cuanto volteo a ver a Naruto lo vio igual de ido por aquello, se veía tenso, no quería verlo así. Muy resentida con la vida y a la vez deprimida por saber que era lo correcto se marchó al baño donde había dejado su uniforme el día anterior y se lo puso. Trato de verse lo menos mal posible, pero lo cierto era que su corazón roto se veía en sus ojos, más allá de su propia alma.

Salió de ahí y se encontró con Naruto ya parado y mirando por la ventana, Neji se había quedado en la acera afuera del edificio, esperando a ver si los veía salir, de seguro no se movería de ahí, y en cuanto se sintió observado volteo hacia arriba del edifico para ver a un rubio que lo miraba con el mismo desprecio que el le dedicó. El que el siguiera ahí le estaba truncando sus planes de irse de ahí con Hinata, tenía que haber otra forma de poder burlarlo...

-Naruto...- lo llamó con la voz entrecortada.

-¿Qué pasa?- se volteó para encontrarse con que Hinata se había vestido con la misma ropa con la que la encontró en el parque y con algunas lágrimas en los ojos.

-Yo...- trato de explicarse, pero las palabras no salían de su garganta, un nudo formado por sus sentimientos se lo impedía, era un milagro que a pesar de que sus ojos estuvieran llenos de lagrimas estas aún no hubieren salido –yo... quería darte las gracias...- hablo por fin.

- ¿Qué? ¿De que estas hablando? ¿Por qué te cambiaste con el uniforme?- se conmocionó un poco.

-Ya lo he comprendido- bajo la mirada para que no viera la expresión triste que tenía, pero el fleco no le cubría los ojos, donde sus lágrimas brillaban como si fueran a caerse diamantes de ellos.

-¿Comprendido? Hinata ¿a que te refieres?- comenzó a preocuparse de ver como se estaba poniendo.

-Yo no puedo ser feliz...- le contesto aún sin mirarlo a los ojos –Si continuo a tu lado nunca podrás dormir tranquilo, siempre tendrás que estar cuidándote las espaldas...-

-Pero que dices Hinata, eso no tiene caso, no me importa, lo único que de verdad vale la pena es estar contigo, sin ti no le encuentro sentido a seguir vivo...- confeso en un intento por acercarse a ella, pero se alejo de golpe.

-Por favor Naruto, no lo hagas – lo aparto con las manos –Ya de por si es muy difícil, no lo hagas más complicado y doloroso de lo que ya es...- se volteó a verlo de nuevo, cometiendo un grave error, por que sintió como era atrapada por los océanos azules que tenía por ojos justo antes de que el la apresara con un abrazo que la dejo muda antes de volver a ceder.

-Se lo que intentas hacer- le habló despacio –pero no te voy a dejar- le advirtió.

-Naruto, por favor...-

-No puedo Hinata, te amo, y se que tu también me amas, no voy a dejar que cosas tan triviales como lo es tu familia nos separe ¿entiendes?- se aparto de ella para verla a la cara.

-Naruto-

-Si lo que te preocupa es que ellos puedan localizarlos no tienes por que, tengo un plan-

-¿Un plan?-

-Si, te aseguro que no fallará, pero antes necesito que confíes en mi- la miro directamente a los ojos, esperando hallar la respuesta que quería.

-Naruto-kun...-…

*8*8*8*

Neji miraba pasar a la gente y decidió sentarse en la banca que había cerca, el edificio donde vivía Naruto era grande, lujoso, nada del otro mundo, pero aceptaba que era un lugar que no coincidía con respecto a la posición económica que creía de la que era. Todo lo que sabía era que el apellido Uzumaki no era de renombre, y siempre lo había tachado de ignorante y desordenado, no podía creer como era que su prima se había enamorado de ese chico, pero el mundo era tan raro que no quiso cuestionárselo mucho, después de todo tenía otras cosas en mente, cosas más importantes así como lo que le dijo Hiashi antes de que se fuera a preguntar a la escuela donde era que vivía Naruto, y a pesar de que Sasuke no quiso decirle nada, Xion, una vecina de Naruto le dijo donde era y cual era el número de su departamento, después de todo estaba desesperado en localizar a Hinata.

-No quiero que regreses si Hinata no viene contigo. No importa lo que hagas, tráela aquí así sea arrastrando- le advirtió la voz autoritaria de Hiashi.

Aún cuando su pellejo estuviera en juego Hinata era la que llevaría la peor parte, por temor nunca antes se había revelado a su padre, y al parecer escogió el peor momento, no se veía que fuera a impedirle el hecho de que fuere su hija para soltarle un buen golpe, y no solo uno. Estaba muy preocupado, ya no por el, si no por todo, si ella de verdad se escapaba con el rubio la furia de Hiashi terminaría cayendo sobre Hanabi o también sobre el, pero de que no se iba a detener para encontrarla aún cuando el no se la llevara ese día, de eso estaba seguro, la iba a encontrar. Nunca antes llegó a pensar en la sola idea de cómo debía estar sintiéndose Hinata al respecto, tal vez en ese momento incluso pensara en quitarse la vida, no, eso era absurdo, Hinata no era una cobarde como para tener esa actitud, pero enfrentar a su padre… ahí hasta Neji tenía temor.

Un tanto dudoso llegó a pensar que tal vez Naruto no le había mentido y de verdad no estaba con el, así podría seguir buscando en otra parte, tal vez estaba oculta en la casa de alguna amiga, o vagando en alguna zona de Konoha. Sonaba algo tonto siendo que todas las direcciones apuntaban a Naruto, pero no perdía nada con intentarlo, y después de meditarlo un poco dejo la banca para volver a entrar al edificio y buscar a Naruto para pedirle disculpas. Tomó el asesor y llego hasta el piso del rubio, arrastrando el paso llego hasta su puerta y toco, pero no recibió respuesta después de un largo tiempo, volvió a tocar y nada, otra vez la desesperación, Neji siempre valoraba su tiempo, como cuando de niño escuchaba a su padre Hizashi decir "el tiempo es dinero" y ahora que Naruto se estaba tardando no le estaba facilitando las cosas.

-Vamos Uzumaki ¿acaso quieres que me humille?- hablo desde el pasillo, pero de nuevo nadie le respondía –De acuerdo, te creo, no has visto a Hinata y no sabes donde esta, solo quería decirte que lo siento ¿de acuerdo?...- Neji no era la clase de persona que solía disculparse, tuvo que hacer un gran esfuerzo para hacerlo con la persona que más le caía mal, pero como el otro parecía no haber escuchado nada se comenzó a hartar -¿Naruto?- miro la puerta intacta, parecía estar más silencioso que nunca. Se encolerizó, estaba pidiendo disculpas y admitiendo su error y Uzumaki ni siquiera se dignaba a estar presente. Como si fuera un mal encausado, un mal presentimiento quiso abrir la puerta, solo era una corazonada, no sabía que de verdad estaba abierta, Naruto olvidó cerrarla cuando se metió de nuevo; entró, vio como todo estaba tal y como lo había dejado, pero había algo más, en el piso había una pulsera que no era otra cosa más que un cordón con le frase "Tokyo rulez", esa pulsera se la había visto a Hinata antes de que saliera de la mansión para abordar la limosina para ir al aeropuerto…

Flashback

-¿Hinata?- la llamo desde la entrada de la sala mientras ella veía algo en su celular sentada el sofá, era como una especie de tortura recurrente, siempre que veía esa clase de cosas en su celular se ponía muy triste y no podía evitar el suspirar y llorar, pero ahora no lo estaba haciendo, solo las estaba viendo con mucho ahincó y pensando en muchas cosas que inundaban su cabeza.

-¿Si?- se volteó a ver a su primo.

-Ya llego el auto. Si necesitas más tiempo puedes…-

-No…- lo interrumpió cerrando su celular y levantándose –No lo quiero, mejor me voy- se encamino hacia el, Neji tomó su maleta y abrió la puerta para acompañarla hasta la limosina, no le gustaba la idea de dejar que ella se fuere sola hasta el aeropuerto, pero así se lo había pedido.

-¿Estas segura de que no quieres que te acompañe?- insistió de nuevo.

-No, gracias Neji, pero prefiero decirte adiós aquí que allá- le dijo justo después de que el metiera su equipaje al asiento de al lado.

-Te voy a extrañar Hinata- le respondió, ella sonrió, le había dicho en más de una ocasión que ya no la tratara con tanto respeto llamándola siempre Hinata-sama, y por lo visto había comprendido su sentimiento de enlace.

-Yo también hermano- se acerco a abrazarlo a lo que el correspondió, siendo familia y a pesar de haber pasado un corto tiempo en Tokyo se habían unido más que antes, pero ahora ella tenía que marcharse.

-Me saludas a Temari ¿de acuerdo?-

-Si- asintió mientras se metía en el auto, ahí fue cuando la tomo de la mano y levanto una ceja al ver que estaba usando esa pulsera, Hinata no era la clase persona que acostumbraba usar esa clase de accesorios, por eso lo miro con detenimiento –Me la regalo Temari Neji, por eso la quise usar hoy- le explico a lo que este entendió todo, solo faltaba que Naruto la hubiere influenciado lo suficiente como para que ella comenzara a querer lucir así.

-Entiendo- le dijo aún con la puerta de la limosina abierta en donde estaba sentada Hinata –Pero te aconsejo que aprietes más el nudo o se te va a caer ¿bien?- le hablo, a lo que ella le sonrió aún ocultando su tristeza.

-Lo hare-

-Bueno- cerro la puerta –Que tengas un buen viaje- se fue despidiendo.

-Gracias, te llamare en cuanto suba al avión- le avisó a lo que el asintió, no eran muy buenos para las despedidas, lo mismo les había pasado cuando era niños y ella ingresó al internado, por mucho que le hubiere insistido a Neji el no quería ir ahí, no quería dejar a su amigo Lee en Tokyo, ni tampoco su libertad, así que procuraron hablarse todos los días, enviarse cartas, E-mails y de vez en cuando chatear en la red. Ahora de nuevo estaban esquivando despedirse, como Hinata conocía su falta al haberse tardado más de lo acostumbrado siendo que su padre había puesto reglas se molesto, terminó haciéndola regresar al internado, pero por alguna extraña razón sentía que si regresaba ya no volvería a ver a Neji y solo pudo soltar un muy tímido -Adiós.- sin que Neji pudiera oírla. Subió la ventanilla para ahora si irse, y mirando por última vez en el vidrio de atrás pudo ver como su primo se había quedado en la reja viéndola partir y suspiro. Ya estando en camino volvió a abrir su celular para seguir viendo lo que tanto la tenia ocupada en la sala, tenía, con el dedo puesto en el botón de marcar, el teléfono de Naruto, pero estaba tan dolida y triste que no sabía si sería una buena idea llamarle estando tan cerca de irse de la ciudad, tal vez solo lo distraería, y decidió no hacerlo. Después de todo el rubio si estaba ocupado, teniendo una interesante visita por parte Kiba cuando estaba estudiando con su nuevo tutor Shino.

Cerró de nuevo su celular y miro el techo del auto, no quería saber nada del mundo en esos momentos, pero el sonido del móvil la regreso haciéndola mirar el mail que había recibido.

-Sasuke…- vio el remitente.

Hina

Que te vaya bien, te voy a extrañar.

Y una foto adjunta que decidió ver. Su corazón se derrumbo al ver que Naruto, Sasuke y ella estaban en la foto, la tomaron el día en que fue la competencia de clavados, y se podía ver a los tres mostrando sus medallas, pero sobre todo que ella y Naruto tenían las manos entrelazadas, fue un golpe fuerte para su ya de por si frágil resistencia.

-Dios…- se llevó la mano a la cara al sentir como de nuevo la tristeza la invadía, el aire comenzaba a faltarle y todo giraba muy rápido a su alrededor. La luz del semáforo se puso en rojo y Hinata salió corriendo dejando su celular en el asiento tirado que termino en el suelo cuando el auto se movió un poco al ver que el conductor de enfrente daba la vuelta. Mientras salía corriendo del auto dejó atrás al chofer que trato de hacerla regresar al verla abrir la puerta, incluso intentó perseguirla, pero era tarde, ella ya se había escabullido entre la gente.

Fin del Flashback

Neji nunca se enteró de que fue lo que la obligo a bajar del auto, no supo por que había actuado así, pero lo hizo, y ahora encontrando su pulsera en el piso y recogiéndola para darse cuenta de que de verdad era la de ella solo pudo sentirse como un idiota, Hinata había estado ahí todo el tiempo y el no la vio, ahora debía estar muy lejos con el rubio.

Hinata se quito la pulsera cuando fue a cambiarse la ropa mojada que traía por la seca que le dio Naruto en víspera de la noche anterior, pudo haberse quedado con ella puesta, pero quería tanto ese regalo de Temari que se lo quito para dejar que se secara. Cuando se fue a vestir con su uniforme es dìa olvido que la había dejado en su falda, y para cuando salió a tratar de despedirse de Naruto e ir con su padre y este la detuvo, la pulsera termino en el piso, y ahora estaba en posesión de un furioso Neji.

-¡¡UZUMAKI!!- se desquicio el castaño abriendo todas las puertas en busca de su prima y el rubio, al ver que no estaban en ese piso subió las escaleras revisando habitación por habitación, solo faltaba la del fondo, que precisamente era la de Naruto, pero la encontró cerrada, furioso le dio una patada, producto de su coraje y entrenamiento de artes marciales para entrar a la habitación y encontrarse con la inesperada sorpresa de que la ventana estaba abierta y una cuerda pendía de esta hasta llegar a una pendiente en otro edifico, y poder bajar de ahí rápidamente como si nada pasara. Se acercó para ver si podía verlos aún corriendo, pero ya no había nada, solo la demás gente a lo lejos, ni un solo rastro de ambos. Neji se sintió impotente, se les había escapado justo en su cara, y el no lo vio, y termino gritando por la ventana hecho una furia, lo habían burlado, pero muy dentro de su ser pidió al cielo que protegiera a Hinata de lo que estuviera haciendo y que Hiashi nunca la encontrara. Salió del departamento del rubio para después tratar de buscarlos en la calle, pero por mucho esfuerzo que hizo no los encontró.

*8*8*8*

Hinata caminaba al lado de Naruto por las calles de Tokio, escaparon del departamento gracias a que Naruto le mostro la manera de huir por la ventana de su cuarto. Ese truco se lo tenía bien aprendido para cuando Sasuke y el se veían con los demás chicos en la noche para ir a patinar, por que aunque no lo pareciere Naruto era bueno con la patineta, y no se podía negar que lo habían reprendido varias veces cuando la policía los agarraba infraganti pintando paredes y en posesión de bebidas alcohólicas. Tenía diez y siete años, era entendible, pero hacía más de medio año que no lo hacía, tampoco practicar con su patineta a pesar de que supiera muy buenos trucos y que un brazo roto le trajeran buenos recuerdos, pues sus amigos y compañeros decidieron no seguirle tanto por que sus familias ya no soportarían ese comportamiento, al igual que por que ya habían madurado y no le encontraban sentido a seguir haciéndolo. Naruto los tacho de aburridos y cobardes, pero admitía que hacerlo el solo le quitaba lo divertido; se había negado durante mucho tiempo a querer dejar su vida llena de problemas a la que ya estaba acostumbrado, pero solo hasta que conoció a Hinata fue cuando por fin comprendió que era necesario seguir adelante para poder cumplir sus sueños y no quedarse a medias, y lentamente, a pesar de irle quitando lo retraído a Hinata, su espíritu rebelde sin causa se modifico por uno más extrovertido sin ningún mal.

Si, Naruto le debía mucho a Hinata, le hizo recuperar las esperanzas en un futuro y por fin asimilo la conducta de los demás como amigos, también debía madurar, después de todo, ya iba a ser adulto y quería llegar hasta la universidad.

La noche les cayó, pero la luz de las calles era intensa no dejando paso a la oscuridad, llena de letreros luz neón y pantallas, parte de las tiendas y negocios que estaban abiertos. Deslumbraba a cualquiera que caminara por ahí, pero Naruto la llevó por varias calles hasta llegar a una zona más tranquila y algo tradicional con menos gente, donde pudo ver lo bello que estaba iluminado con las clásicas lámparas rojas de la suerte y prosperidad de diferentes tipos, tamaños y colores alrededor de la calle, no conocía ese lugar, pero Naruto si, y la fue guiando hasta llegar a un restaurante abierto de ventanas de vidrio y decoración tradicional lleno de gente cuyo nombre decía arriba "Uzumaki" y con el clásico remolino que siempre lo identificaba.

Pararon antes de entrar, Hinata no comprendía muy bien lo que significaba y Naruto se detuvo para explicarle.

-Este es el restaurante de mi familia, mi madre lo puso hace años-

Hinata volteo a verlo algo sorprendida, le había dicho que su padres estaban muertos y que su abuelo era el quien atendía los negocios de su familia, reconocía la editorial de su padre, era popular y publicaba varias de las revistas que sus amigas solían comprar, así como de muchos otros temas en específico que eran un éxito entre el público consumidor, y también le había mencionado en alguna plática sobre el restaurante de su familia, pero de lo que más platicaba era sobre ir a comer ramen al puesto de Ichiraku. Pero no conocía tan profundamente a Naruto como para que le mostrara su casa, y todo ello, ella tampoco lo había invitado a su mansión, tanto como por las circunstancias como por lo que fue pasando, pero ahora que estaban escapando Naruto estaba utilizando todas sus cartas, no permitiría que Hinata fuera encontrada por su padre, cuyo enojo debía haber crecido, y que seguía creciendo, pero que por el momento preferían ignorar aún con sus anhelos de fugarse.

-Se ve que es próspero- le contestó mirándolo a la cara y después volver a ver el lugar desde afuera –Tu madre debió ser una excelente cocinera- halagó su gusto por la decoración, a lo que Naruto sonrió después de haberse quedado callado un rato y voltear a mirarla.

-Gracias. ¿Quieres pasar?- la invitó.

-¿En serio?- se giro para verlo también.

-Claro, hay mucha gente que tengo que presentarte- la tomo de la mano para adentrarse al restaurante. Hinata se sorprendió al ver que era más grande de lo que vio afuera, pues hasta tenía más de dos halas.

Sin importar que los vieran hacerlo se la llevó a la cocina, era un restaurante, por lo visto, de cinco estrellas, o por lo menos de cuatro, pero no perdía el sentido familiar y el gusto por servir con amabilidad y familiaridad. Adentro Naruto le pidió que la esperaba, iba a ir a buscar a alguien y luego a regresar para presentarla, según el, como debía de ser, y ella aceptó en lo que veía como su rubio se desaparecía en el interior de la inmensa cocina. Como estaba cerca de la puerta estaba estorbando un poco, y vestida con el uniforme de la escuela a pesar de que Naruto le hubiere prestado una sudadera, se veía como si no encajara en ese lugar. Se recargo en la pared en lo que lo esperaba, pero cierto incidente la hizo meterse en otro asunto.

-¡Rayos!- se quejó un cocinero al ver lo que le había pasado a su platillo, había quedado hecho humo y cenizas al sacarlo del horno -¡Estúpidos hornos modernos!- casi pateaba el aparato.

-¿Qué pasa?- se acercó a ver que le pasaba.

-Es esta porquería, no quiere funcionar bien, ya me quemó el Kimuchinabe- se quejó el otro a lo que Hinata dio un respingo al escucharlo.

-¿Cocinar Kimuchinabe en el horno?- lo miro extrañada a lo que el otro supo a que se refería –El kimuchinabe se prepara en cazuela- le señalo a lo que se dirigía al fregadero, se arremangaba las mangas y se lavaba las manos, tomaba un delantal y se trató de recoger el cabello, pero fue cuando vio que había perdido su pulsera, ya que con ella planeaba amarrase el cabello en una coleta. Se entristeció un poco, pero de inmediato regreso a lo que estaba haciendo. Se dirigió a una estufa, la encendió y puso una cazuela al fuego mientras se encargaba de ponerlo necesario para preparar la sopa primero.

-Niña, ¿acaso estas planeando prepararlo tu?- se acercó el cocinero al ver lo que estaba haciendo.

-Si, es fácil, pero necesito su ayuda, estamos retrasados- le dijo mientras miraba la nota que le habían puesto mostrando que lo pendían desde hacía ya un tiempo. El hombre accedió, parecía que la chica tenía muy buena mano para la cocina, y lo bueno que vio de todo eso era que era tan hábil que lo estaba haciendo muy rápido. Hinata tomó un cuchillo y corto las verduras que tenía que cortar con tanta destreza, rapidez y perfección que algunos otros cocineros que estaban ahí se le quedaron viendo mientras dejaban de hacer lo que estaban haciendo.

Naruto se había adentrado más a la cocina para llegar a la parilla, donde un hombre de edad avanzada estaba cocinando algo con sus cuchillos como espátula, tenía habilidad y experiencia, y ese era el hombre que esperaba ver, el chef número uno del restaurante, y que al contrario de lo que muchos llegaran a pensar de su profesión en realidad ganaba muy bien, lo suficiente como para poder estrenar auto del año cada navidad, pues era cocinero de profesión. El rubio sonrió al ver la expresión que traía en la cara, de seguro le habían pedido la especialidad y se iba a poner a alardear cuando los clientes felicitaran al chef, pero eso no era de lo que venía a platicar ahora, sino de algo mucho más importante.

-¡Hey viejo, cuanto tiempo!- se acercó Naruto sonriente dispuesto a saludar cuando el otro lo tiro con un simple movimiento de artes marciales -¡HEY!- se levanto del suelo molesto -¿Por qué la agresividad?-

-Naruto, que descarado, la última vez que viniste no fuiste lo suficientemente bueno como para pasar a saludarme…- le reclamó a lo que el rubio reía.

-Ah, era eso, lo siento Hiruzen, se me paso-

-Oye, cuidado con la educación, ¿Qué es eso de Hiruzen?- le dio un zape.

-Si, si, ok Sarutobi-sempai…- redijo el rubio.

-Así esta mejor, más respeto jovencito. ¿A que haz venido hoy?- se regreso a continuar cocinando -¿Ya regreso Jiraya?- preguntó.

-No, aún esta de viaje con su libro, ya sabes, se va a tardar…- se acercó a el para seguir platicando -¿Qué hay de tu dojo? ¿No lo haz dejado verdad?-

-Hasta crees, lo atiendo durante el día, y las noches me las paso aquí, ya ves…- sirvió el platillo justo antes de decir -Orden lista- y se limpiaba las manos para regresar con Naruto y le hacia una señal a alguien para que lo supliera –Ven Naruto, sigamos platicando- se lo llevó a otra parte de la cocina donde ya no había tanto bullicio, y estaban cerca del refrigerador enorme –Dime, ¿Haz visto a Tsunade?- le preguntó otra vez.

-No se ha paseado por la escuela, sabes que ella se encarga de la Universidad de Konoha viejo, no de la preparatoria- le señalo a lo que el otro le soltó otro golpe -¡Hey!-

-¿Qué te dije de la educación? Ni que estuviera tan viejo…-

-Ok, ok, ya entendí- se sobaba la cabeza –Pero bueno, hoy vine por que quiero que conozcas a alguien- se reincorporó.

-¿A alguien? ¿No estarás en problemas otra vez verdad Naruto?-

-No, nada de eso, quiero que conozcas a mi novia- le sonrió inocentemente a lo que el otro hombre se helo.

-¡Que! ¡Novia! ¡Tuya!, tiene que ser una broma- se comenzó a carcajear haciendo enojar al rubio.

-No le encuentro la gracia viejo…- se molesto el otro al ver su actitud.

-Lo siento, lo siento, es solo que me parece muy gracioso, pero si ella te quiere debo felicitarte- le puso la mano el hombro -Adelante, preséntamela-

-Excelente, sígueme viejo, digo, Sarutobi-san- corrigió antes de volver a ser golpeado.

En cuanto llegaron no esperaron encontrarse con que Hinata fuere el centro de atención de la cocina, pues acaba de preparar algo tardado muy rápido y era la hora en que lo estaba probando para ver si había quedado bien. Tomo una cuchara y sorbió un poco para ver que tal estaba.

-Listo- dijo dejando la cuchara a un lado –adelante, ve a servirlo a la mesa- le indico, mientras se limpiaba las manos en el mandil y los otros le aplaudían después de probarlo también, alabarlo y ella se sonrojaba un poco.

-Eso fue increíble, gracias señorita, se lo agradezco- le agradeció el cocinero al que había ayudado.

-No es nada señor- se reverenció.

-¿Hinata?- se le quedó viendo Naruto impresionado de ver lo que sus ojos estaban captando y su cerebro recibiendo al verificar el cuadro completo, en efecto, le estaban aplaudiendo a Hinata.

-¿Hinata?- repitió el otro hombre para después voltear a mirar a la chica de nuevo –Tazuna, ¿Qué esta pasando aquí?- se acercó a su cocinero después de ver como le agradecía a aquella chica.

-Sarutobi-sama- se volteo el otro para recibirlo –Buenas noches, sucede que la chica aquí presente acaba de preparar Kimuchinabe en solo diez minutos- le explicó.

-¿Qué? ¿Diez minutos?- se sorprendió mucho el anciano –Niña, debes ser muy talentosa- se acerco para felicitarla mientras ella de nuevo se reverenciaba.

-¿Hinata?- se acercó –No sabía que cocinaras tan bien…- se acerco junto a ella todavía sonrojada, el desayuno de la mañana no era nada con respecto a lo que acaba de hacer.

-Increíble…- se quedó pensando el viejo conocido como Sandaime –No recordaba un talento así desde…-

-Kushina- dijo Minato entrando a la cocina –Dijiste que saldrías en diez minutos, ya paso media hora…- le regaño dulcemente a su esposa mientras llegaba a donde estaba ella. La pelirroja solo pudo sonreír, desde que estaba embarazada su esposo solo se preocupaba por ella, en ocasiones en extremo.

-Lo siento cariño, me quede a preparar una última orden y de repente me vino otra, pero ya termine-

Los recuerdos del pasado del anciano lo inundaban, ver a esa chica junto a Naruto parecía estar escrito en todo el destino y futuro.

-Sandaime- se regreso Naruto con el viejo –Te presento a mi novia, Hinata Hyuuga-

-Mucho gusto, es un placer- volvió a reverenciarse la pelinegra, su cordialidad y educación siempre eran íntegras.

-El placer es mío- saludo el otro son igual cortesía –No me imaginaba que Naruto fuera su novio- tomo más formalidad -¿Desde cuando están juntos?- Naruto rió.

-Oficialmente, esta mañana- recordó aquel desayuno antes de que ella se metiera a bañar y sucediera la llamada de Sasuke.

-Naruto…- trató de calmar sus ansias al rubio que ahora era su pareja.

-¡¿Qué?!- se quedaron los otros hasta que Sandaime habló -¿Me estas diciendo que se conocieron esta mañana?-

-¿Qué?, no, estamos en la misma escuela y ya nos veíamos desde hace tiempo- explicó Naruto –Pero hasta hace poco estamos juntos- la miro con igual ternura que ella lo veía, los demás solo podían desmayarse ¿De verdad ese era Naruto, el hijo de Minato y Kushina? ¿El chico rebelde, travieso y siempre metido en problemas?

-Vaya, lo que es la vida- dijo el viejo, ya que los demás se habían esparcido y regresado a sus labores y los tres habían salido de la cocina por la puerta de servicio de atrás y llegado al callejón donde, a pesar de estar viejo y solo, no estaba desarreglado -Entonces, supongo que no solo viniste por eso ¿verdad Naruto?-

-No, respondió el otro- Hinata se había quedado en la puerta en lo que esos dos platicaban a solas –Estamos huyendo de su padre- le explicó.

-¡¿Qué?! Naruto, ¡Raptaste a una chicha Hyuuga!- le gritó el otro.

-Baja la voz, te va a oír- le aviso mientras le tapaba la boca con una mano y con la otra sostenía un puño enfrente.

-De todas las tontería que haz hecho esta es la peor Naruto, ¿Tienes idea de lo que estas haciendo? Los Hyuuga son todo un imperio, en cuanto te busquen y la busquen a ella te van a desaparecer ¿entiendes?- bufo entre molesto y preocupado -¿por lo menos sabes de que rama de la familia es?- preguntó.

-Es la heredera primogénita de la cabeza de la familia- explicó de nuevo, a lo que el otro gritó y casi se arrancaba los cabellos al escucharlo.

-Naruto baka, eres un idiota, ¿tienes idea de en que problema te acabas de meter?-

-Si, lo se, por eso es que estoy aquí-

-Los Hyuuga tienen contactos con la mafia, te aseguro que…-

-Conozco los riesgos, se que puede llegar a pasarme, de veras que lo se- lo interrumpió con la cabeza agachada –Y estoy dispuesto a correr tal peligro por ella… la amo…-

El Sandaime solo pudo llevarse la mano a la cabeza y suspirar con la mirada en el piso y luego volver a mirar a Naruto.

-¿En verdad estas seguro?- se dirigió ya más serio.

-Si, totalmente-

-En ese caso suerte Naruto, espero que logren lo que quieren-

-Gracias- respondió –Pero necesito un favor- hablo de nuevo.

-¿Cuál?- el viejo rogo por que no fuera dinero, pero no era eso lo que el rubio quería.

-La casa del segundo piso ¿Crees que no podamos quedar hoy?-

El otro accedió, después de todo esa era la segunda casa de Kushina, donde a veces se quedaba con su esposo cuando llovía o se les hacía muy tarde, era propiedad de Naruto por legado y herencia. Despidiéndose Naruto se llevó a Hinata por las escaleras, hacía tiempo que no estaba ahí, pero todo estaba limpio, incluso no había ese clásico olor encerrado en los lugares como ese, era más bien una sensación de hogar, a la cual los dos se acoplaron muy bien. Por lo mucho que Naruto insistió terminaron cenando ahí también, el bajo a la cocina para traer algo, pero aún cuando estaba dispuesto a pagar nadie le negó nada, era el hijo de quien antes fuere la dueña absoluta, y el, el futuro dueño, pero con sus planes de huida lo veían algo lejano.

A pesar de que Hinata sugirió dormir en la sala Naruto le contestó que no seria lo más prudente, ahora estaban juntos (y vaya que juntos), por lo que los dos terminaron recostándose en la cama para entregarse al ya de por si muy profundo sueño que tenían, después de todo ese día había estado huyendo y corriendo por todos lados, tomando autobuses, subiéndose al tren bala, incluso llegaron a tomar un taxi. Pero ya todo esta bien, al día siguiente Naruto pasaría por algunas cosas a su casa y luego los dos se irían lejos de Tokyo, a donde Hiashi no pudiera hallarlos, según las palabras del rubio, pero viendo el cansancio físico y emocional por el que estaba pasando Naruto Hinata no pudo dormir, se quedó despierta viendo el sueño de su amado mientras procuraba tomar valor para completar lo que había decidido en la mañana pero que fue truncado. No podía dejar de pensar en Neji y en su padre, se estaba volviendo loca.

Después de darle un beso en la mejilla Hinata se levanto con mucho cuidado para no despertar a su compañero, el reloj marcaba la media noche, y buscando entre las cosas de la habitación pudo hallar papel y lápiz para escribirle una nota a Naruto y dejarla sobre su almohada. Lo que estaba haciendo era muy duro y fuerte para ella, pero sabía que estaba haciendo lo correcto, después de todo no quería arrastrar a Naruto con ella en el destino que su padre tenía preparado para ella cuando escapó.

Se vistió y tomo sus cosas, no quería llevarse la sudadera que le prestó Naruto, pero el frio de la noche la hizo verse en la obligación de usarla, y sigilosamente salió de ahí para poder huir a la calle. Sandaime la vio, pero no le dijo ni hizo nada, sabía cuales eran sus intenciones, y para su bien y el de Naruto, lo mejor sería que ella regresara a su casa, aún cuando el corazón de Naruto quedara destrozado. En la calle Hinata tomó un taxi, le indicó la dirección y luego se dedicó a ver el trayecto por la ventana con un aire de añoranza, cuando dejó la limosina para huir dejo el celular, pero no la cartera, y solo así pudo llegar a la mansión Hyuuga para después entrar ella sola a lo que sería su destino.

Toco el timbre, y después de que los guardias la reconocieran por la cámara le abrieron la reja, pero también avisaron a Hiashi de su llegada, la cual Neji también escucho y se escurrió de la oficina de su tío para ir a dar a recibir a su prima el primero.

La pelinegra llevaba en la cara los signos de que había llorado, su tristeza emanaba por su aura, y se expresión era tan deprimente que cuando Neji la miró no pudo evitar sentir pena por ella, había sido muy valiente al haber dejado a Naruto para regresar.

-Hinata…- trató de acercársele, pero ella no le permitió tocarla, estaba herida por el momento, no quería responderle de mal modo a su primo, y siguió caminando para llegar a las escaleras y subir hasta el piso donde esta el despacho de su padre –Tu lo amas ¿verdad?- le hablo deteniendo su ascenso, pero no volteo a mirarlo –Y el a ti…- suspiro subiendo hasta donde estaba ella y dándole la pulsea que había perdido en la mano –Pelea por ello- le sugirió antes de seguir subiendo los escalones y perderse por el pasillo. Toda la mansión seguía iluminada debido a la presencia de Hiashi, Hinata se sentía como condenada yendo a la guillotina, pero al tener esa pulsera en su mano una extraña sensación la invadió, como si pudiera ser capaz de superar esto, aún cuando se veía que no lo lograría.

Llego a su destino y toco la puerta, la voz malhumorada y autoritaria de Hiashi le indicó que pasara, y ella entró cerrando la puerta a su paso. Después de unas cuantas palabras la pulsera de tela cayo al piso desde la mano de Hinata, entrar ahí la había marcado a un destino del cual sería imposible de escapar.

Naruto no pudo dormir bien esa noche, cierta pesadilla en la que Hinata moría lo estuvo atormentando toda la noche, pero por muy fuerte que fuera a cada momento no se despertó, y no se despertaría hasta el día siguiente para darse cuenta de que Hinata ya no estaba a su lado…

To be continued…


El drama, el suspenso, no se preocupen, espero poner pronto la continuación, por que hasta a mi casi me da un paro cardiaco escribiendo esto. Así que me pondré a trabajar.

Naruto en patineta… XD, pero se supone que la sociedad trata mal a los rebeldes, así que lo puse así, más adelante aprovechare ese nuevo factor y punto a su favor.

Los quiero, comenten, soy toda oídos XD (los leeré).

Vixen