Incluso a mi tanto drama me estresa, por eso quiero meter humor, y unos cuantos problemas en lo que no se imaginaban que acabarían este par… ^u^ que mala soy…, pero antes termino con este tema y me sigo…

Bueno, espero que disfruten la conti, no tienen idea de cómo he sufrido para poder adelantar… por cierto, el último capítulo me quedó así de largo por que no trabaje en mi computadora, la que normalmente uso para escribir, es que estando en otros lugares uno se descontrola un poco… pero no se notó mucho… ¿o si? LuL


-Padre- dijo aún sin poderse despegar de la puerta, tenía miedo de acercarse a su propio progenitor.

-Hinata, no te quedes ahí, pasa- le hizo una seña, que ella obedeció. La silla giratoria de Hiashi estaba volteada, dándole la espalda, tenía tantas maneras de hacerla sentir menos que Hinata no sabía con que iba a empezar –Así que… decidiste regresar…- comenzó a hablar el, la ojiperla presionaba aquella pulsera de cordón con tanta fuerza que casi podía enterrarse las uñas en su piel -¿no vas a contestar?- giro la silla para que pudiera ver su rostro, pero la pelinegra misteriosamente no se inmuto, prefería que la matara en ese preciso momento que seguir estando bajo su yugo.

Konoha Gakuen:

Los caminos de la vida en Naruto

-¿De que manera quieres que conteste? padre- lo miro directamente a los ojos, incluso el se sorprendió por esa actitud.

-¿Tienes idea de lo que acabas de hacer?- cambio su tono a uno más irritado –Te has burlado de mi autoridad, rompiste las reglas que puse, y tuviste el descaro de tratar de huir con un chico que no vale la pena, haz manchado el apellido…-

-¡Si vale la pena!- lo interrumpió bravamente con los puños cerrados –Si lo vale… no te atrevas a dudar del nombre de Naruto…-

Capitulo catorce: ¿Orden?

Por primera vez Hiashi noto una flama viva en los ojos de su hija, antes siempre prefería huirle la mirada, pero esta vez no, estaba inflexible, sabía lo que había hecho, y no estaba arrepentida o temerosa de lo que le fuere hacer, por lo que al sentir que la situación se le estaba yendo de las manos se levanto de su asiento y se dirigió hasta ella, la miro a la cara, y después le robo un golpe en su mejilla con su mano, le volteo toda la cabeza con es impacto. Hinata sentía el ardor en su piel por ese acto, pero no quiso tocarlo ni mostrar el dolor que le provocaba, solo volteo a ver a su padre igual de desafiante que cuando entro.

-Insolente- le volteo la cara de nuevo, pero ella continuo volteando hasta que su padre se canso de su actitud y le dio la espalda –De ahora en adelante no saldrás sin mi autorización, mañana abordares el jet de la familia rumbo a América, te he inscrito en un internado ahí, no te podrás escapar como lo hacías en Akai Mizu zen do ¿entiendes?-

-¡Padre!- grito al escucharlo, era peor de lo que creía, podía soportar todos los golpes que quisiera, pero llevarla hasta otro continente no podría soportarlo, no accedería ante sus órdenes.

-¿Te atreves a cuestionar mi autoridad?- se giro hacia su hija -¡¿de nuevo?!-

-¡SI!- levanto el rostro –Si me atrevo, por que no voy a volver a acceder a tus órdenes, no mereces mi respeto-

-Malagradecida- se abalanzo sobre ella con el fin de soltar su puño sobre su propia hija, pero esta no se movió, solo cerró los ojos con todas sus fuerzas en espera del golpe, pero no se presento.

Abrió los ojos al no sentir dolor, Hiashi no se atrevió a darlo, la fortaleza que estaba demostrando su hija era algo que no se esperaba encontrar. Debía haber cambiado mucho con solo unos cuantos meses en Tokyo.

-¿De verdad vale tu sacrificio?- recupero la postura a lo que la ojiblanca se sorprendió –Responde-

-Si lo vale- respondió más segura que de nada, pero su corazón estaba a reventar, su padre no estaba con el humor de siempre, era algo más… sutil.

-Escúchame bien, lo que hago no es por que te odie o por que quiera hacerte la vida miserable, no, es por tu propio bien- Hinata se fue para atrás, todo ese sufrimiento y sometimiento que tuvo que soportar había sido en balde, su padre venía ahora con la escusa de decir que era por su bienestar.

-¿Qué?- comenzó a turbarse -¿Por mi bien?... Ya no soy una niña, no puedes manipularme a tu antojo, nada de lo que haz hecho ha sido por mi o por que me quieras - comenzó a subir más la voz –Lo único que intentas es evitar que tus socios piensen mal de la familia si llega a saberse algo malo, por eso nos haz sometido durante tanto tiempo…-

-¡No es cierto!-

-¡Si lo es!, tus negocios y la empresa es todo lo que te importa, ¡es todo lo que vale la pena en tu mundo! Haces lo que sea para ganar… ¿Acaso alguna vez sentiste afecto por mamá… o solo la utilizaste para que te diera descendencia?...-

-¡Calla!-

-¡No!, he soportado tus desprecios, tu odio, tus órdenes, todo para que Hanabi se salve de ello, ella no merece el mismo trato. Y aunque nos separaste mandándome a mí a ese internado y a ella a América debes saber que la sigo queriendo…, no me importa que sea ella la favorita-

-¡Basta!-

-Y cuando comenzaste a meterte en nuestra vida bajo la escusa de protegernos te fuiste deshaciendo de cabos sueltos para hacernos temer siempre de ti…-

-¡Suficiente!-

-Ni siquiera tenemos sueños propios, nos obligaste a seguirte, seguir con la tradición, desde que nacimos fuimos marcadas para cumplir tus órdenes y tus gustos a costa de nuestra propia felicidad-

-¡Ya cállate!- se harto y volvió a golpear a su hija para silenciarla, pero no midió su fuerza y termino dejándola en el suelo –Hinata… yo…- trató de ayudarla a levantarse pero ella le huyo.

-Adelante, golpéame todo lo que quieras, desquítate conmigo, se que me lo merezco, pero tenía que decírtelo- se llevo la mano a la cara, para su sorpresa le había abierto la piel en una cuarteadura y su mano se manchó de sangre.

-Hinata- se preocupo su padre al ver lo que había causado.

-No te me acerques- lo detuvo con su palma antes de que siguiera caminando hacía ella –Haz llegado al límite, y yo también- sujeto el cordón de su pulsera. Hiashi se quedo admirado de la determinación de su hija, no tenía miedo de nada, ni de el, era como si no fuere la hija tímida, nerviosa y reprimida de hace años, había madurado más de lo que esperaba. Como si estuviera ante la presencia de una visión, Hiashi podría jurar que Hinata estaba mostrando la misma fortaleza y valor que su difunta esposa, si bien el físico era impresionante al ser su viva imagen, ahora podía jurar que era a su esposa era la que lo estaba viendo, enfrentándolo.

Como si le hubieran estrujado el corazón Hiashi solo pudo soltar un suspiro profundo antes de volver a ver a su hija, por lo visto le tenía todo el rencor que pudiera haber en el mundo, y tenía razón. Su comportamiento había hecho que sus hijas le temieran hasta ese extremo, solo podía haber una sola manera de redimirse, después de todo se había alejado tanto de su familia con esa pared de superficialidad y enfado por esperar más de ambas que no supo el daño que les había causado, aún por parte de Hanabi, que creía era la que más respeto le tenía al igual que lo quería. Solo pudo sonreír derrotado, si su esposa lo estuviera viendo ahora mismo juraría que se habría convertido en una bestia.

Hinata estaba parada enfrente de su padre a unos cuantos metros, cuando de pronto, hizo algo que nunca antes creyó ver con sus propios ojos, menos en frente de ella, iba en contra de todos los principios que les había inculcado y la hizo estremecerse por verlo actuar de esa manera… entonces se destensó abriendo la mano y su pulsera termino cayendo, lentamente, hasta topar con la alfombra al igual que Hiashi terminara en el suelo…

*8*8*8*

Naruto fue despertándose cerca de las ocho de la mañana, se quedó dormido un poco más por lo cansado que estaba, pero no podía seguir más tiempo acostado, ese día era uno de los más importantes de su vida, comenzaría la carrera de Hinata y el para lograr salir de Tokyo y escapar a provincia. Giró en la cama con el mero fin de poder abrazar a su chica cuando se sorprendió al ver la cama vacía. Asumió que debió haberse levantado a hacer el desayuno, tal y como lo hizo el día anterior, y por lo que vio en la cocina del restaurante tal vez debía estar abajo con los demás.

Pobre e ilusionado Naruto, no sabía lo que le esperaba…

*8*8*8*

-No, por favor padre, no lo hagas, no es necesario- se acerco a aquel hombre arrodillándose junto a el con lágrimas en los ojos, la impresión que tenía era inmensa.

-Lo lamento tanto hija, no creí que esto llegaría tan lejos…-

*8*8*8*

Estuvo mirando el techo durante algunos segundos antes de percatarse de que había demasiado silencio en la casa, los únicos sonidos que podía percibir provenían de afuera y del piso de abajo, pero nada de donde el estaba. Algo misterioso, con un extraño presentimiento en el alma se hizo presente el lo profundo de su ser, así se fue levantando lentamente de la cama, le dolía toda la espalda y un poco la cabeza, le pareció demasiado raro, ya que no había hecho nada como para poder haber amanecido así. Se sentó en la cama y metió la cabeza entre las piernas con la mirada baja en el suelo, intuía algo que estaba mal, no sabía de qué se trataba, pero lo traía extraño. Cuando por fin se puso de pie volteó a ver a la cama una vez más antes de dejar la habitación y entonces es cuando lo vio, sobre la cama, en la almohada de su compañera, aquella nota que Hinata escribiera entre lágrimas con la luna arriba.

"Naruto-kun…

-No puede ser…!!!- terminó leyendo.

Como pudo se vistió lo más rápido que pudo para bajar a preguntar a Sandaime si la había visto, pero con la simple expresión que puso le dijo todo a Naruto, quien entendiéndolo todo salió corriendo directo a la mansión Hyuuga con la carta en la mano, presionándola cada vez con más fuerza mientras la arrugaba en medio de su carrera. Casi fue atropellado varias veces en lo que llegaba al tren bala y podía abordar; en cuanto llego a la estación que era se bajo corriendo, no podía creer lo que acababa de leer, o más bien, no lo quería creer…

"Naruto-kun

No puedo mentirte, por que tanto tu como yo sabemos que no es cierto que no te quiero, todo lo contrario, nunca antes llegue a querer tanto a alguien como a ti, créeme cuando te digo que a nadie.

Estos últimos días han sido de los más maravillosos que pude haber tenido en mi vida, te agradezco haberme hecho tan feliz por ese tiempo, que aunque fue corto y en la escuela llegamos a tener problemas y malentendidos no puedo evitar el darte las gracias. Lamentablemente mi vida no es tan fácil como para todavía arrastrarte conmigo al castigo que yo me merezco, no debí haber desatacado órdenes, de cierto modo por estar a tu lado no me importo nada, pero por más que intentes ocultarlo estas igual de preocupado que yo por hacerlo, por que siempre nos queda la duda de si lo lograremos o no, y a pesar de que seamos optimistas tu no conoces a mi padre, y no creo que alguien sea capaz de llagar a escapar de el.

Si te pasara algo por mi culpa yo no me lo perdonaría, por eso he decidido regresar con el, para tal vez calmar su furia y desviar su atención de ti y que puedas vivir tranquilo, que puedas vivir…

Por favor, olvídate de mi y sigue adelante, pero no olvides que yo nunca voy a dejar de amarte…"

-¡Hinata! ¿Como pudiste llegar a pensar que yo haría eso?, ¿Cómo pudiste tan siquiera llegar a pensarlo?...-

****

Estamos huyendo de su padre-

-¡¿Qué?! Naruto, ¡Raptaste a una chicha Hyuuga!-

-Baja la voz, te va a oír-

-De todas las tontería que haz hecho esta es la peor Naruto, ¿Tienes idea de lo que estas haciendo? Los Hyuuga son todo un imperio, en cuanto te busquen y la busquen a ella te van a desaparecer ¿entiendes?- … -¿por lo menos sabes de que rama de la familia es?-

-Es la heredera primogénita de la cabeza de la familia-

-Naruto baka, eres un idiota, ¿tienes idea de en que problema te acabas de meter?-

-Si, lo se, por eso es que estoy aquí-

-Los Hyuuga tienen contactos con la mafia, te aseguro que…-

-Conozco los riesgos, se que puede llegar a pasarme, de veras que lo se…- … –Y estoy dispuesto a correr tal peligro por ella… la amo…-

****

Naruto paro su carrera al recordar aquello, no estaban lo suficientemente lejos como para que ella no los escuchara y solo pudo demacrarse al saber que le estaba haciendo la vida difícil al estar con el. Como se arrepentía de haberse mostrado así de preocupado estando con ella, lo mismo paso cuando Neji fue a su departamento y el se desplomó en el sofá decaído.

Si ya lo había intentado hacer una vez, la segunda fue definitiva, le había dado razones para hacerlo con su preocupación, y termino haciendo lo que el menos quería que hiciera… marcharse…

Tal vez tenía razón y lo suyo, por más que insistieran, no podía funcionar, pero con el simple hecho de recordar el pánico que demostraba tenerle con solo mencionar a Hiashi lo había rabiar… ¿Qué podía ser tan malo como para que Hinata le temiere tanto?...

*8*8*8*

-Por favor papá, levántate, no tienes por que pedir disculpas…- se acercó al lado de Hiashi, quien hace tiempo se había arrodillado para pedirle misericordia a su hija ante los ojos desorbitados de la ojiperla que no podía creer lo que veía, su padre no le pedía perdón a nadie.

-No puedo Hinata, no puedo ni siquiera mirarte a la cara, por favor perdóname hija, no tenía idea…-

-Padre, por favor, no necesitas hacer esto- se aferro a aquel hombre derrotado en un abrazo, nunca creyó terminar así con el.

-Espero que Hanabi y tu sean capaces de perdonarme…- comenzó a desenmascarar su verdadero ser, sabía que no podía retenerla por mucho, no si quería que estuvieran advertidas de lo que pasaba…

-¿De que estas hablando?...- se desconcertó Hinata al escuchar atentamente la manera en que su padre limpiaba sus culpas bajo un miedo que el temía volviera a suceder.

Hiashi era un hombre astuto, pero también era un padre, y como todo padre quería a su familia, aún cuando estuviera tan disuelta y hubiera tantos estrechos y agujeros en sus lazos, no podía negarle la verdad a su hija ahora que era lo suficiente madura como para entenderlo. Después de todo, aquel trauma en el que la secuestraron y vio morir a su agresor frente a ella a manos de su padre fue el principal disparador para su timidez y muchos otros factores que ella odiaba de si misma, siendo que fueron producto de un temor que solo fue capaz de olvidar al punto de no recordarlo, remplazado solo por el temor hacía un padre malo cuyas manos en verdad estaban cubiertas de sangre, no solo de aquel secuestrador, sino de muchos, pero que a pesar de haberlo hecho en un principio por su bien personal y económico con respecto a su compañía, al final la culpa de sus crimines residía en su ser, por que era igual de culpable que el asesino por tan solo dar la orden… después de todo la gente enloquece con el poder…

Hinata se quedó boquiabierta escuchando lo que su padre le relataba, incluso del por que no quería que ella practicara la disciplina de los clavados y se lo negaba con tanta dureza, pues no quería que se obsesionara con ella tal y como su madre lo hiciere en el pasado cuando estaba viva, llegando incluso a alterar su salud que la llevó a morir joven en medio del parto de Hanabi.

La impresión de Hinata era tanta que no sabía si iba a desmayarse o quería gritar, el punto es que por el momento no quería estar al lado de su padre.

-¡Hinata!- la llamo en cuanto esta salió disparada por la puerta corriendo, dejando a tras a un hombre destrozado y herido.

Neji la vio salir de la mansión huyendo, la expresión que traía en la cara no podía describirla, y cuando llego al despacho de su tío para preguntar que había pasado, encontró a Hiashi en el suelo preocupado por su prima. Neji tenía un vago recuerdo y a pocas sabiendas de las que se fue enterando respecto a lo que pasaba cuando era niño, pero ahora podía estar seguro de que tantas incógnitas por parte de quien fuere el que las inició habían quedado claras con ella, por lo menos ya sin tanto misterio y rencor…

-Dele tiempo…- se aproximó a recoger al hombre de cabello largo caído de rodillas.

*8*8*8*

Naruto llegó hasta la reja Hyuuga con vanas esperanzas, su corazón sangrando de dolor y unas muy férreas ganas de llorar, pero no pudo, por que en cuanto recupero la postura y miro directamente hacia la mansión pudo hallar al motivo de su apuro y acongojamiento salir corriendo de aquella casa casi desesperadamente…

-¡¡Hinata!!- la visualizo a lo que ella, aún sin dejar de correr, lo miro llenando de lágrimas sus ojos -¡Hinata!- gritó de nuevo cuando la reja se abrió y se encamino hacia ella igual de veloz en sus pasos que como estaba corriendo.

Se abalanzo en sus brazos en busca de refugio y consuelo sin soltarlo en ningún momento, no tenía tanta fuerza como creía tener, pues gracias al shock por las palabras de su padre estaba desestabilizada. Naruto nunca creyó que terminarían así las cosas, mirándola bien se enojó mucho por la herida que Hinata tenía en la cara, se enervó tanto que sintió deseos de matar a Hiashi en cuanto lo viera, incluso ir por el en ese mismo instante, pero Hinata lo detuvo al percatarse de sus intenciones.

-No, no es su culpa- lo paro respirando como si fuera a ser el último día que fuera a probar aire, asimilar un pasado lleno de mentiras y verdades a medias era algo fuerte, pero Hinata también lo era, y pronto comprendió las razones de su padre, había cometido errores, si, lo sabía, y caía sobre sus hombros esa culpa, pero de haber estado en su lugar hubiera hecho lo mismo.

-¿Por qué?- se regreso a abrazarla con más fuerza que la vez anterior, no comprendía nada de lo que estaba pasando…

-No me puedo ir, no es su culpa…- lo abrazó con igual fuerza enterrando su cabeza en su pecho –Ahora lo comprendo todo…-

Hinata acompañó a Naruto a ir a caminar un rato, las calles no eran las suficientes como para recorrerlas en lo que ella le contaba con detalle lo que pasó desde sus inicios antes de que ella naciera hasta la fecha, su preocupación no era en vano, después de todo los Hyuuga eran un imperio tan poderoso que cualquiera haría cualquier cosa para obtener un poco de su fortuna, sobre todo si la vida de alguno de ellos estaba de por medio. Cuando termino Naruto no pudo hacer otra cosa más que respirar, podía ver en la cara de su novia como la paz regresaba a ella después de haberse desecho de una carga tan grande como lo fue esa, y solo pudo captar a besarla, después de todo ahora que todo estaba en orden Hinata no se marcharía de Tokyo ni de Konoha Gakuen… las cosas no podían estar mejor…

El atardecer les cayó después de un rato de recorrer la ciudad juntos, la calma había regresado a sus corazones, y de cierto modo, aunque no lo sintieran, los lazos que los unían se hicieron más fuertes…


Bueno, como ahora estoy abusando del tiempo que me sobró voy a ver si puedo adelantar parte del próximo capítulo ahora mismo.

Comenten… quéjense, sugieran, se acepta de todo…

XOXO

Vixen