Si pudiera tener todo el tiempo del mundo me dedicaría a escribir eternamente, capítulo por capítulo, historia tras historia hasta el final de mis días, pero como no es así solo puedo hallar pedirles disculpas por el atraso. Mis compromisos me han tenido tan presa que en este tiempo solo he dormido de cuatro a cinco horas diarias, si no fuera por la cafeína no tendría energías para continuar…

Como no quiero sonar quejumbrosa mejor los dejo con la historia cuya continuación al fin pude publicar…

En fin, adelante, lean...


Es increíble como algunas experiencias que vivimos en nuestra infancia nos dejan marcados para toda la vida, sobre todo si nos hacen cambiar en el modo en el que vemos la vida…

Tener que sufrir algún trauma cuando apenas eres capaz de entender el mundo mientras formas tu existencia y comprensión del entorno es algo muy triste, sobre todo si el culpable de tus pesadillas resulta ser tu propio padre… ¿Qué debes hacer entonces…? ¿Cuál es el verdadero camino que debes seguir para saber que estas haciendo lo correcto?... Hinata solo pudo hallar el resguardarse del exterior dentro de si misma, escondida tras un silencio y timidez impenetrables, o por lo menos lo fueron durante algún tiempo, periodo en el que sufrió mucho por su soledad, siempre apartada de los demás.

Konoha Gakuen:

Los caminos de la vida en Naruto

En cuanto Hiashi vio a su hija sin hablar y temiendo el verlo a la cara mientras se suponía tenía que atender su rol de padre y madre también al estar ausente su esposa, tuvo que tomar una decisión. El nunca quiso lastimar a nadie y no pudo tomar el control de sus propias acciones al momento en que la ira y la adrenalina se posesionaron de su cuerpo, solo quería matar a ese bastardo que se atrevió a tocar a su hija. En el mundo bajo de la malicia y la corrupción la mafia no se detiene para hacer el mayor daño posible a las personas que fijan como objetivo al sentirlos como amenaza o querer revancha, solo importan sus intereses propios, y obligarte a incluso querer dejar de vivir…

Sabía que ese sujeto no solo secuestraría a su hija para simplemente matarla, se aprovecharía de ella de la manera más grotesca e imperdonable tratándose solo de una pequeña niña de tres años, después de todo ante los ojos de ese infame sujeto ella también era una mujer ¿Entonces que hacer?... no podrías salvarla solo un día, tendrías que cuidarse la espalda el día siguiente, y el siguiente, y el siguiente, sin poder dormir, sin dejar de sentirte observado, sin dejar de sentirte en peligro constante fuera el lugar que fuese.

Capitulo diez y ocho: El destino no lo quiere así

Se sentía culpable de haber matado a un hombre, era una ser vivo después de todo, pero era el o su vida y la de sus hijas las que estaban de por medio. No había otra manera de hacerlo más que en la forma en que lo hizo, solo se lamentaba no haber podido evitar que Hinata fuere testigo de ello…

Asustada y perturbada dejo de hablar, de comer, de dormir, y cuando lo hacía siempre se despertaba en la noche gritando hasta llorar pidiendo ayuda. Si tan solo su esposa hubiera estado a su lado para ayudarlo a afrontar el temor que su hija le tenía, lo hacía sentir como monstruo, por lo que uso el único método que había a su alcance para hacerla olvidar:… la hipnosis…

Corriendo peligro de muerte su familia y él, tuvo que firmar aquel pacto con el diablo para obtener protección de quienes se convirtieron en sus "aliados" y le permitieron dormir tranquilo otra vez, más no esperaba que con lo que hiciera años más adelante terminaría como una pieza importante en los planes de su perdición, pues no sabía que la persona a quien había acudido no era más que una marioneta de la verdadera cabeza de la mafia…

-¡¡HAAAAAAAAAAAAAAA!!...- se despertó empapada en sudor al volver a tener esas pesadillas recurrentes desde que había enfrentado a su padre y este le pidió perdón. Su mente había quedado tan fría por todo lo que le dijo esa vez que no podía creer que ese fuera en realidad su progenitor, sobre todo con el detalle de las lágrimas en su confesión, era muy difícil de creer. Y aunque sabía que entre su actuación y en lo que podía captar de su voz a cada palabra había un pequeño dejo de hipocresía mezclado, no le había dicho toda la verdad que era en realidad.

Sentada en su cama escuchó pasos hacía su puerta, Neji la había oído gritar y saltó de la cama alarmado. Explicándole que solo era una pesadilla su primo supo reconocer la intranquilidad de la morena, aún así prefirió no preguntar, después de todo ese día tenían un importante trayecto hasta la montaña del Valle Aoi, viaje al cual Neji también asistiría, pues no quería dejar a su prima sola y tampoco quería querer aburrirse en la mansión sin compañía, pero muy secretamente quería vigilarla, que Naruto no fuera a hacer algo inapropiado con ella. Lo que es no estar bien informado, ya que si se hubiera enterado del rumor sobre el supuesto embarazo de Hinata hubiera destazado al rubio.

Calmándose más y sintiendo como su corazón se tranquilizaba, se paró para dirigirse a la ducha, el día anterior había visto a Temari otra vez desde que la descubrió en la escuela, y estaba muy diferente, algo nerviosa y preocupada sin saber la razón, y obviamente no se la diría. Kankuro había llevado su mano vendada, se había cortado con un vaso al sujetarlo con mucha fuerza mientras estaba en una fiesta, lo que no le contaron era que estrelló el vaso de su bebida entre sus dedos y palma al recibir una llamada muy estresante, pues su conciencia no estaba tranquila al saberse culpable de mentirle de tal manera a su hermano ¿Cuál sería su reacción si se enterara que ellos había sabido donde y con quien exactamente se encontraba Hinata siendo que el no dejaba de sentirse frustrado al no conseguir llegar a ella? ¿Qué clase de hermanos eran los dos?

-Hinata sama, llegaremos tarde- le avisó Neji con las valijas y la tabla de su prima en la puerta, ella había subido por algo que se le había olvidado.

Por más que quisiera no podía esconder su preocupación, la manera en que se despertó no era común, y el no querer desayunar fue algo extraño, pero al verla bajar sonriente mientras se ataba aquella pulsera que le dio en la mano subiendo las escaleras cuando iba a ver a Hiashi tiempo atrás le hizo recuperar la paz.

-Lo siento ni san, me estaba olvidando de algo…- explicó mientras trató de llegar a su maleta pero el no la dejó tomándola primero e indicándole la salida, ser acomedido nunca faltaba para su personalidad.

-Quieres usarla por que sospechas de Temari ¿no es cierto?- platicaron en el camino mientras subían a la limosina que los llevaría a la escuela para abordar su transporte hacia el viaje.

-Ha estado muy intrigante, ni siquiera compró nada cuando fuimos al centro comercial con Sakura e Ino, por eso creo que nos quiere sorprender yendo al Valle Aoi también- contestó subiendo al vehículo mientras su primo le daba el equipaje al chofer para que lo guardara en la cajuela.

Ciertamente Hinata no estaba equivocada, pues esas eran las principales intenciones de su amiga, lo que desconocía por completo era que ocultaba más de lo que podía exteriorizar y ser captado por la ojiperla.

Mientras tanto veía la nieve cayendo por la ventana, había caído una terrible tormenta la noche anterior con la cual asoció su mal sueño, y aún en la mañana no dejaba de nevar. Hacía más frio que en los días anteriores, por lo que iba bien abrigada al igual que Neji, su espera para poder descansar un poco en algún paraje tranquilo y bello estaba a punto de terminar, lo pasaría de lo mejor al lado del chico que le robaba las mas lindas sonrisas y grandes risas compartidas entre los dos…

*8*8*8*

Cuando Gaara llegó con la encargada se enteró de que el último vuelo a Tokyo había salido ya hacia cinco minutos, y debido a las condiciones del clima tendría que esperar. Cuando por fin llegó el turno de subir al avión después de tener que esperar horas sentado se topó con la incontrolable noticia de que los vuelos se habían suspendido debido a la tormenta eléctrica que sacudía el cielo con sus cegadores rayos y sonoros truenos, tal vez no había nieve en invierno ese año, pero si lluvia. Hubo muchos viajeros molestos, querían que les resolvieran en el acto, pero con respecto al clima no se podía hacer nada al respecto, eso no se podía controlar. Estaba cansado, y a pesar de tener tantas ansias de querer llegar a Tokyo rápido comprendía que en este tipo de casos lo mejor era esperar a que pasara la tormenta, después de todo quería llegar en el preciso momento en el que Hinata ya estuviera de vacaciones, por que como lo hacían siempre en su rutina la familia Hyuuga saldría junta durante las fiestas para poder al menos verse reunida una vez al año, aunque por boca de su chica se enteró de lo estresante que era estar con su padre, pero con poder ver a su hermana le bastaba tener que soportarlo durante unos días. A pesar de estar en Tokyo esta vez nada podía cambiar los planes de siempre ¿verdad?...

Caminando por las calles decidió no pedir un taxi o una limosina como siempre estaba acostumbrado, pues sin importarle la lluvia solo pidió a una empleada del aeropuerto que llevaran su equipaje a uno de sus hoteles más cerca, pues se hospedaría en uno de su empresa como siempre hacía. Teniendo el control de sus finanzas, siendo el jefe máximo y alguien dueño de su vida podía hacer lo que le placiera, así como lo estaba haciendo al salir sin paraguas ni preocupación a caminar bajo la lluvia helada de aquella noche. En su cabeza pasaba de nuevo aquel acontecimiento que lo hizo separarse de su ahora ex novia…

A cada paso sentía como el aire frio entraba en sus pulmones duramente, pero no era nada comparado con el dolor emocional que traía el cual sabía que podía ignorar, pero no curarse, ya que solo sanaría con el abrazo devoto y pulcro del único ángel que ha conocido en su vida y que lo hizo redescubrir el sentido de la vida…

******************

Los pasos de Gaara como ser humano no eran del todo sólidos y perfectos como muchos críticos llegaban a catalogar debido a su juventud y éxito, pues antes que nada el era solo un niño cuando comenzó a invertir en ciertas acciones con las cuales ganó mucho dinero y que después utilizó en su primer hotel lleno de lujos, extravagancias y facilidades, demasiado atrayente por la atención que daban y del cual la gente de la alta sociedad se enamoró y hubo necesidad de construir otro, y después otro, hasta llegar en lo que se convirtió Ai Suna Inn, productora de ganancias millonarias y de las cuales el único dueño era un joven pelirrojo que dejó la herencia de sus difuntos padres para hacerse independiente y sobresalir de entre muchos como alguien exitoso y de carácter.

Con semejante fama e intelecto a la edad de catorce años regresó a Akai Mizu zen do para continuar con sus estudios de educación media superior. Si ya había pasado ahí toda su educación ¿para que cortar el hilo que ya llevaba?... Pero al ingresar al instituto el primer día pudo reconocer esa cara y esos modos en aquella joven, Hinata Hyuuga, la heredera primogénita de la fortuna Hyuuga y el imperio bancario Byakugan, alguien demasiado importante que conocía desde la primaria. Siempre la catalogó de débil y alguien que no valía la pena según sus razonamientos, solo que esta vez, pasando años en que no estaba en su mismo salón y no se encontraban seguido en las áreas del internado no había notado el cambio que había tenido…

Las chicas con las que se juntaba eran mayores que ella, cabía destacar entre ellas a las más importantes, una atlética castaña de chonguitos que estaba de capitana en el equipo de gimnasia y era parte del equipo de clavados y nado sincronizado, ganándose con justo mérito la beca que tenía para estudiar ahí; y la otra chica, que para colmo de males era su propia hermana. Siendo hermanos y lo autoritario que era Gaara Kankuro siempre estaba con el, aún cuando fuera más adelantado que el, pero lo que era Temari ella se le iba de las mano. No podía decirle con quien estar, tal vez si se imponía ante ella, pero no podía obligarla a estar siempre con el, y después de un tiempo en el que tuvo que tratar con Hinata por ser amiga de su hermana acabó comprendiendo muchas cosas que no creía ser capaz de llegar a ver.

Cuando eran niños e iban en el mismo salón Gaara siempre menospreciaba a Hinata por su timidez y soledad. Ahora la veía distinta, más madura, igual de tímida tal vez, pero más abierta y menos callada, más… como ella misma… y esa Hinata si le despertó curiosidad, sobre todo aquellos ojos opalinos que destellaban inocencia y al mismo tiempo una belleza innata de la cual no estaba consiente por completo. Lamentablemente no fue el único que se fijó en el gran cambio que había tenido, y a los quince años varios chicos comenzaron a asediarla terriblemente sin dejarla en paz para que estuviera con ellos. Como no era esa clase de chica extrovertida y atrevida terminaron obligándola a estar a su lado a la primera oportunidad que tuvieron, era una fiesta del colegio, todos estaban invitados, y queriendo dejar a un lado su comportamiento siempre bueno Hinata se decidió a ir, grave error, pues terminó corriendo de ahí a los veinte minutos de estar entre aquellos sujetos. Por alguna extraña razón creía que todo era culpa suya por que algo debía estar mal en ella, y fue cuando Gaara apareció para brindarle un hombro donde llorar, siendo una persona con la cual desahogarse y platicar, a pesar de que no era lo suyo ser tan humanitario, verla así le comió el alma por confortarla. Entre lágrimas y quejas terminó dándole su opinión sobre el mundo, y por primera vez escuchó, como proveniente de un espejo, su manera de ver al mundo sin saber cual es en realidad el lugar que se ocupa. Estaba en la misma posición que el sostenía de niño, desde muy niño, hasta que conoció a un chico que lo hizo cambiar de opinión…

Los dos tenían caminos que seguir, el no le encontraba sentido a ser un chico con dinero e intelecto y por eso decidió invertir a tan corta edad aún sabiendo que podía ser ilegal al ser menor de edad, pero prosperando al fin y al cabo. Ella nacida en cuna rica también y con un destino escrito por haber nacido en esa posición, y que sin embargo despreciaba como no tenía idea el hecho de tener que seguir las normas impuestas por su familia y el consejo de la empresa, por eso quería destacar en el deporte, pero no en el que le obligaban a practicar, no, sino en el que ella entrenaba por gusto y placer, sin mencionar su superioridad en muchas disciplinas, como lo era la cocina, la pintura, la música y el baile.

Por un momento se sintió demasiado perfecto para el mundo y que había encontrado a una persona igual de perfecta que el, perfectamente imperfetos, pues no encajaban en ningún estereotipo o grupo existente. Y aunque ella tuviera cadenas que arrastrar y el no, se hizo la promesa de liberarla de todo aquello… Nunca supo en realidad como fue que esa misma noche terminó besándola, ella se sorprendió mucho y realmente no dijo nada, poco después se declaró de una manera muy poco usual y al mes eran la pareja más prometedora de todo Akai Mizu zen do.

Cuando conoció a Hiashi en un cumpleaños de Hinata, en el cual el no estaba muy de acuerdo con que su hija anduviera de novia con un chico siendo tan joven, cambió de parecer al enterarse de quien era, nada más y nada menos que el inversionista más joven de todo Japón, por no decir del mundo. Hablando de números, cifras y moneda se llevó la impresión más saludable y perfecta de el, su hija había escogido la mejor opción, sobre todo por que Gaara sabía como prevalecer como el número uno en la bolsa en lo que correspondía a ese ámbito. Si las cosas iban bien los dos terminarían de estudiar juntos, y ambas empresas tendrían una sociedad al casarse los dos, en ese escenario Hiashi si estaría muy orgulloso de su hija. Pero esto ahora se veía tan lejano como esperar ver florecer botones de rosa en invierno.

Teniendo que viajar de un lado a otro por el mundo al crecer su negocio se separaban constantemente, pero su relación era tan sólida que no pudo romperse. Solo que aquel incidente en la oficina al ser perseguido el también por varias chicas y mujeres, hizo que Hinata se desmoronara poco a poco matando su amor lentamente. El nunca le fue infiel, ella, ella era incapaz de herir a alguien que amaba, pero las dudas, los compromisos, los arrebatos y la desconfianza sembrada por los que los rodeaban y envidiaban los hizo tener la pelea más dura de todo el tiempo que llevaban juntos. Dijeron cosas que no querían decir, reclamaron asuntos sin sentido que no tenían fundamento, se gritaron, el la hizo llorar, ella lo hizo cimbrar y cuando los dos llegaron al límite de su paciencia al no querer escuchar todo el veneno del que se dejaron contaminar, una grieta se abrió de entre los dos, separándolos de lo que los había unido, dejando lo suyo en pedazos llenos de dolor.

Gaara cometió el error de permanecer en su lado de la ruptura mientras la veía partir, o más bien fue el quien se alejó primero, pues tuvo que viajar de nuevo y pausar la escuela otra vez, no tenia problemas con retomar, era brillante, y estudiar lo hacía solo por querer hacerlo, ya que tenía la vida resuelta. Hinata lloró por días, estaba demacrada, y después de recibir ese reporte por parte de la escuela en su oficina, Hiashi mandó investigar lo que había pasado y prefirió ponerla a estudiar en Tokyo. Le dio lástima por la relación de ambos, pero con sinceridad, culpó a su hija por haber terminado con el, prefirió a Gaara sobre su propia hija…

Cuando Gaara regresó al internado y su lado del quebrajamiento, no encontró su otra complemento, se había marchado…

******************

Y así fue como se sumergió en un abismo oscuro lleno de soledad, extrañando sus besos, sus abrazos cálidos, envolverla entre sus brazos, respirar el aroma de su cuello, acariciar su tersa piel blanca… era una tortura no tenerla, por eso se desahogó de la única forma en que evitaba sentirse inútil en vida, el trabajo.

Hinata… ese nombre, no creyó volver a oírlo hasta que llamó a su hermana por un tema banal pero de cuidado en medio de las competencias más importantes del año para ella, realmente el irrumpir así fuera su parto u algo más comprometedor no le importaba a el, no era de su incumbencia de todas formas, pero cuando ella soltó aquel gatillo con la ubicación de su razón de vivir no pudo evitar volver a sentirse dependiente de ella otra vez.

Su hermana lo vio emborracharse y fumar en los peores estados posibles al igual que su hermano, era algo difícil de ver, alguien tan autoritario y fuerte como lo era Gaara sucumbía ante la acción de una sola chica. ¿Qué clase de hermanos eran si ahora no lo apoyaban y por el contrario, estaban a favor de Hinata?...

Cuando se dio cuenta ya había amanecido, llegó muy tarde anoche y todo empapado, pero no le importaba. Su garganta estaba algo rasposa y doliente, también tenía algo de tos, pero no lo sentía algo fuerte, aún si se trataba de pulmonía no le importaba, seguía hechizado por el aura violeta de aquella ojiperla de cabellos oscuros.

Tranquilamente tomó una ducha, el agua estaba tibia y reconfortante, y eso lo despertó totalmente, pues casi no había dormido por llegar tan tarde al hotel. Tomó sus cosas y se marchó al aeropuerto, su vuelo era a las seis, no quería llegar tarde…

*8*8*8*

-¡Apúrate Ino, llegaremos tarde por tu culpa!- corrían dos chicas por la calle cargando sus maletas a toda marcha, se suponía que habían puesto sus despertadores, pero por la emoción de ver una película que había rentado se durmieron pasada la media noche y como resultado ahora estaban a las prisas.

-Llegando tarde, pero que sorpresa…- las miró un moreno de coleta acercándose al camión escolar que los llevaría al hotel del valle Aoi como todos los años.

-Para variar…- terminó Sasuke por el siguiéndolo para subir al transporte, pero ver como un rubio de entre sus amigos se peleaba con el portaequipaje por no poder meter su otra maleta siendo que había llevado dos y ahora estaba batallando lo distrajo. Prefirió ignorarlo, después de todo seguía diciéndole perdedor al igual que cuando eran niños, pero en realidad, siendo amigos, se podía tomar entre ellos como un gesto fraternal.

Al girarse pudo ver directamente la entrada de la escuela, esa reja por la cual solo pasarían unos meses más en el último semestre antes de tener que presentar el examen a la universidad y tener que olvidar todos aquellos recuerdos y dejar atrás a sus maestros para prácticamente pasar a las ligas mayores. No podía retener cierto brillo melancólico, se había acostumbrado a estar ahí, sobre todo por que ya sabía cual era el camino de cada uno de sus amigos para estudiar en un futuro y no todos seguirían viéndose. Sabía de todos, de todos excepto de una chica de ojos plata de la cual seguía sin apartar la mirada…

De la escuela salió un castaño de ojos perrunos con su maleta al hombro que le dedico un saludo, ese Kiba seguía sintiéndose algo mal por todo lo que había hecho en un pasado, tratar de poner en contra a la novia de tu amigo para quedártela es algo imperdonable, pero logró ser perdonado después de aceptar la relación de Naruto y Hinata y resignarse a seguir de mujeriego con alguien más, aunque después de ser rechazado por alguien como Hinata ya no tenía en tan bajo concepto a las mujeres como antes, pues por fin había conocido a alguien con mente y ya no veía al sexo opuesto como un objeto sexual. Pero por sobretodo seguía gustándole Hinata, y Naruto lo sabía, por lo que seguían siendo amigos solo con la ferviente advertencia de que no se acercara a su novia.

¿Qué hay de el? También era un traidor por seguir enamorado de Hinata. Lo negaba y simplemente lo escondía, eran muy sutiles las veces en que llegaba a ponerlo con los nervios de punta al estar tan cerca de ella y no poder tan siquiera probar sus labios, era hombre después de todo, y ella su amiga todavía. Siendo el mejor amigo de Naruto no podía hacer tal cosa como quitársela, no, eso no, por que sabía que entonces ella no sería feliz con alguien más que no fuera el rubio, eso era ley. Pero bueno, eso debía tenerlo sin cuidado, tenía cosas más importantes que atender, como asumir el control de los bancos Sharingan al lado de Madara, ya que Itachi había sido desplazado al haberse prácticamente largado a Estados Unidos y dejarlo afrontar la pena de la muerte de sus padres solo. Eso no era un hermano…

-Vaya, creí que Hinata ya había llegado- musitó Sakura mientras le daba a Kakashi su valija para que la guardara.

-No te preocupes, ella no faltara- contestó el enmascarado risueño mientras que Anko lo miraba furtivamente como con odio, su apuesta seguía pendiente.

-Calma, ella no se perderá de pasar toda una semana en un paraíso invernal con su novio- enfatizó su frase proclamada Ino, se creía que sabía todo sobre el comportamiento humano o por lo menos sobre relaciones, aún cuando nadie supiera cuantas parejas había tenido ya, pero con lo que se refería a Shikamaru se había encargado de tener sumo cuidado de no dejar rastro o cuestionamientos, pues seguían siendo amigos.

-Si claro…- susurró la inner de la pelirosa al oírla antes de girar los ojos y cachar a su amiga saliendo de la escuela hacia el autobús junto a su primo –Hey mira, ahí esta…- le llamó la atención a Ino -¡Hinata!- la saludó antes que la otra, quien gritó más fuerte.

Cuando las escuchó Hinata saludo también para después voltear a ver a su hermano pidiendo su aceptación para ir con ellas y luego salir trotando a donde estaban ante su afirmación.

Al escuchar el nombre de la culpable de su insomnio gritado por quienes seguían siendo sus fans, se encontró con una imagen comparable solo con lo divino y celestial. Su cabello suelto como siempre, cubierta con la capucha de su chaleco y el afelpado de la orilla de esta que la hacía ver linda al enmarcar aquel rostro inocente. Abajo traía una playera da manga larga, por lo visto muy calientita, y nunca antes la había visto usar guantes. Abajo llevaba unos mallones pegados a las piernas de color negro, igual de acogedores que la playera, solo que cambiando el color; estaba usando falda, y unas botas largas y afelpadas, Dios, por que rayos no podía ir a robarle un beso como a cualquier chica y tenerla a sus pies?!...

-¡Hinata!- bajó del camión Naruto al percatarse de que novia ya había arribado, no le importaba que Neji lo mirara de esa forma tan gélida, puesto que lo hacía con justa razón al saber que su prima tenía ahora a alguien más que también estuviera en su corazón. Pero lo único que quería en ese momento era ir y abrazar a su novia.

Viendo aquella escena Sasuke volvió a sentir como su estómago se achicaba, tal y como pasó las otras veces en las que se estaba divirtiendo con Hinata solo ellos dos, pues seguían siendo amigos. Estando tan cerca de ella sentía como una corriente eléctrica le recorría por la espalda, cuando entró al salón en su primer día sintió lo mismo, solo que lo interpretó como un presentimiento de que cuando se adaptara estaría tras sus huesos como todas las demás, y después se dio cuenta del enorme error en el que estaba. Respirar su aroma, sentirla cerca aún a distancia de centímetros era algo demasiado agradable, pues ella le tenía afecto, aunque no de la forma como el quería que lo quisiera, y después llegaba Naruto y los veía juntos de nuevo, esa extraña sensación en su pecho y en el abdomen reaparecía y prefería marcharse, hacía mal tercio… ¿Cómo poder estar con ella si no es tuya?...

-Conozco esa mirada- lo interrumpió en sus pensamientos una voz conocida, Kiba había madurado mucho desde aquella vez en que le despreciaron por lo despiadado que se comporto… -Es la misma mirada con la que yo la veía… con la que la sigo viendo…- continuó diciéndole mientras el otro asimilaba el hecho de que Kiba seguía atraído por Hinata –Sabes, nadie se escapa, ella no es consiente de cómo la ven los demás y prefiere pasarlo por alto u ocultarse, es típico de ella… incluso Neji esta igual, solo que la sangre y su familiaridad con su prima le impide actuar incorrectamente… no como otros…- agachó la cabeza recordando la vez en que trató de lavarle el cerebro a Hinata en el baño de mujeres.

Por su parte Sasuke no sabía que decir aunque todo le asaltaba a la cabeza en ese momento.

-¿Estas diciendo que Hinata se comporta así de tímida por que todos los chicos la persiguen?-…

Kiba retomó su postura.

-No todos,… pero no deja de ser la manzana que todos quieren probar… y que ahora ya pertenece a alguien más…-…

Sentándose juntos Naruto y Hinata continuaron platicando de todo lo que harían. Luego de un rato el sacó su iPod ofreciéndole uno de sus audífonos a su novia y se dispusieron a platicar sobre música, después de todo a los dos les gustaban los mismos géneros.

Desde los asientos de atrás se podía sentir una mirada penetrante, los grupos de la escuela estaban mezclados y Sasuke no era el único que miraba hacia el asiento de adelante a aquella pareja, si no que otra chica de rubia claro cabellera y de ojos violeta veía punzantemente a la pelinegra ojos plata que era abrazada por el ojiazul. Había escuchado muchas cosas en la escuela que se negó a creer pero que ahora no era capaz de ignorar, Naruto estaba con alguien más…

*8*8*8*

Temari manejaría por la carretera hasta llegar a la misma villa en la que se hospedarían los alumnos de Konoha Gakuen, pues Kankuro seguía lastimado de su mano. Rentó una camioneta para llevar el equipaje y las tablas de esquiar de ambos en el viaje, entre otras cosas, razón por la cual necesitaban el espacio.

Ambos se sentían culpables por saber que Gaara estaría esperando buscarlos en Tokyo al percatarse de que Hinata no estaba en su casa, pero no podrían dar marcha atrás, después de todo Kankuro también vio la depresión de Hinata al sentirse decepcionada de Gaara, y Temari guardo el secreto de su mudanza a Tokyo para que su hermano no supiera nada, solo que incluso ella desconocía en que escuela quedaría inscrita después.

Mirando por la ventana los dos esperaban un milagro para que el pelirrojo fuera capaz de dejar ir a Hinata, no solo incluía los asuntos y sentimientos de el, podía quererla de esa manera casi imposible de amar a alguien y llegando a estar cerca de la obsesión, pero ella también tenía sentimientos, y si alguien más ya había llegado a su corazón para ocupar su lugar debía aceptarlo y retirarse con dignidad…

Pero a el nunca le pasaría eso por la cabeza, jamás sería capaz de aceptarlo…

*8*8*8*

Mientras escuchaba en su celular el mismo cantante que misteriosamente también era el favorito de Naruto, pensaba en que sería lo que le diría a Hinata cuando la viera. Tuvo suficiente tiempo para meditar mientras caminaba bajo la lluvia el día anterior, pero planearlo y hacerlo es distinto pues ahora sentía un nudo en la garganta por lo que haría, después de todo el fue el que inició la pelea cuando terminaron ¿con que cara podría llegar ahora a pedir perdón?

Algo frustrado y nervioso se recargó en el respaldo de su asiento, ya eran las ocho de la mañana y hacía tiempo que su vuelo ya había aterrizado, ahora se encontraba yendo en la limosina que había pedido con dirección a la mansión Hyuuga.

Sin saberlo, en un semáforo el autobús donde iban los chicos de Konoha Gakuen incluyendo a Naruto y a Hinata se paró al lado de la limosina en donde iba Gaara. La ventana estaba entreabierta debido a que el pelirrojo se sentía algo encerrado, pero no dejaba de concentrarse en mirar hacia delante. Del mismo lado donde el podía ver el exterior de la calle estaba ubicado el asiento de Hinata, sentada precisamente en el lugar de la ventana, con una sola mirada podían descubrir el paradero del otro.

Estaba a punto de voltear a ver por la ventana cuando el semáforo cambiando de luz les indico avanzar. Una brisa helada, más que las anteriores, obligó a Gaara a cerrar la ventana y obviamente no ver el camión que estaba parado a un lado. Pisando el acelerador el camión giró a la derecha y la limosina de Gaara dio vuelta al lado izquierdo con dirección contraria. Sus caminos no estaban destinados a encontrarse de nuevo… por lo menos no ahora…

Pero… ¿Qué sería lo que harían al encontrarse con el otro?...


Bueno, faltan muchas cosas que explicar, mucho que tratar y muchos asuntos que dejar en claro, pero tranquilos, yo nunca separaría a Hinata de Naruto, solo los meto en embrollos… XD

Bueno, espero tener libre el fin de semana para continuarle.

Los quiero, comenten.

Besos

XOXO

Vixen