Bueno, me tardé, lo admito, pero como de todas formas me voy a desvelar haciendo un trabajo que tengo pendiente por que estas semanas voy a tener evaluaciones, quise publicar hoy ¿Por qué no?... si me encanta tanto el fanfiction

Mi tiempo es contado, así que los dejo con la continuación, disfrútenla… que algo de aventura vendrá después…

Leyenda... OuO, pero algo si que quiero aclarar para un futuro... tal vez sufran un poquito... pero como han visto, a esta altura sus sentimientos por el otro no cambiaran, así que ¡¡NaruHina!!


Apenas llevaban una hora en la carretera cuando Naruto comenzó a sentirse aburrido de que el viaje para llegar hasta el hotel de la montaña. Todos los años era lo mismo, tenía que soportar estresarse tanto en el viaje, pero no era eso exactamente lo que le pasaba, ya que al estar tan relajado simplemente se amodorraba.

Por unos segundos miró a los demás, no hacían tanto ruido como en la primera media hora, y la música tranquila y relajada que estaba oyendo con el audífono que traía puesto no le ayudaba, era demasiado relajante que ya cabeceaba. Y cuando pudo subsistir de la última cabeceada en la que estaba seguro que no despertaría, pudo darse cuenta de que no era el único que se había agotado, ya que la bella chica que estaba sentada a su lado se había dormido antes que el.

Konoha Gakuen:

Los caminos de la vida en Naruto

Su hermoso rostro era tan bello en esos momentos que no quiso irrumpir su sueño, por lo que prefirió acomodarse a un lado de ella para que no fuera a despertarla en caso de moverse bruscamente o roncar.

Sasuke por su parte cambió de asiento con Shikamaru cuando se percató de que Suigetsu y Karin eran sus vecinos de asiento y atrás de el estaban Sakura e Ino hablando de el precisamente, no duraría mucho estando ahí, en cualquier momento se ahorcaría con su propia bufanda.

Capitulo diez y nueve: Leyenda

Cuando por fin pudo tener algo de tranquilidad se dispuso a leer un poco, no era algo que hiciere muy a menudo pero el aburrimiento te hace hacer cosas que no haces para despejarte. Era una revista de interés social, bandas de música, noticias, notas de todo tipo, artículos interesante, bien, no estaba tan mal después de todo, hasta que llegó a la sección de preguntas y respuestas donde se encontró con algo misteriosamente familiar, el caso de un chico enamorado de la novia de su mejor amigo, pero que similitud…

Leyendo el como el chico no podía sacársela de la cabeza, aquel Uchiha terminó volteando precisamente a donde no quería ver, al asiento de Naruto y Hinata, pues se había sentado como su vecino del lado contrario del pasillo pegado a la ventana. Viéndolos se encontró con una escena algo peculiar, Hinata estaba abriendo los ojos lentamente despertando de un ligero sueño al que se entregó parte del camino, aquellos ojos perla mostrando su brillo plateado con la luz, y justo en ese momento la cabeza de Naruto terminó sobre la suya cayendo levemente y haciéndola reaccionar. Al ver que se trataba de su novio el que se había recargado en ella simplemente sonrió con dulzura para luego acariciar el cabello del rubio y admirar el paisaje mientras soltaba un suspiro por lo largo del recorrido. La luz de la mañana que entraba por su ventana en medio del paisaje nevado de afuera la hacían ver tan linda y hermosa que a Sasuke le comenzó a doler el corazón. Extraño sentimiento se dijo a el mismo, pero el doliente en su pecho sabía a la perfección de que se trataba aquello…

El aire freso de la montaña era puro y frio, la nieve tenía un extraño aroma metálico en medio de su esplendor. Después de todo, no todas las leyendas que se decían sobre aquel bello paraje eran mentira…

Al llegar a un pequeño establecimiento para cargar gasolina los chicos pudieron bajar para despejarse un rato. Era la única tienda a kilómetros, salvo la de la montaña que estaba más atendida y grande. En aquel lugar había un mini supermercado, una farmacia y una cafetería, algo muy rústico y típico de encontrar para los turistas y viajeros, incluso había un estrecho lugar de una pared donde habían varios recuerdos en exhibición donde al igual que todos los inviernos que iban no había nada más que unas lámparas de la suerte de papel, algunos abanicos y llaveros, pero esta vez también habían unos lindos peluches de lobos blancos invernales muy lindos, haciéndole honor a lo chibi. Cuando Sakura los vio no pudo evitar destilar azúcar, y al ver que se estaba tardando demasiado Ino fue a ver que le pasaba solo para quedar igual de perdida por los peluches.

Mientras tanto Hinata quiso bajar por un café, estaba quedándose dormida igual que su novio y decidió que lo mejor sería traerle algo a el, pero contrariándola Naruto quiso ir con ella. La fila resultó tener gente, medio autobús había tenido la misma idea, y ansioso de ver si había algo de ramen en la tienda para poder llevar Hinata se ofreció a quedarse en la fila en lo que el merodeaba, aunque en realidad había estado mirando muy detenidamente aquellos recuerdos al lado de la farmacia. Las grandes ideas surgen de la nada en variadas ocasiones, no es justo desaprovecharlas en el momento en que son concebidas.

Cuando salió de la tienda después de pagar lo que había comprado ofrecido por la bondad de Naruto al querer pagar por los dos, Hinata se topó con la sorpresa de que su novio le había comprado un lindísimo peluche como regalo, acto a que las demás chicas puso celosas y envidiosas de la suerte de la Hyuuga, después de todo muchas chicas sueñan con el príncipe azul, pero en el caso de Hinata al besar a aquel sapo lo transformó en todo un sueño…

-Es muy lindo…- se le quedó viendo aquellos grandes ojos que tenía en su afelpada forma ya estando en el autobús –Gracias…- le sonrió dulcemente.

-No es nada…- contestó su novio mientras tomaba un sorbo de su café y volvía a colocar su brazo en los hombros de Hinata para abrazarla durante el trayecto, acto al cual ella mostró su aceptación recargándose en el también.

-¿Qué es eso?- preguntó al ver como sacaba una bolsa de plástico de su bolsillo y la guardaba de nuevo, parecía estar verificando que aún la llevara en su chamarra, y actitud tan sospechosa no podía pasar por alto por ella.

-¿Qué? Ah, ¿Esto?, no es nada, solo es un… antigripal- le dio como respuesta tratando de ocultar su nerviosismo. Al escuchar aquella frase una pelirroja de lentes que pasaba por el pasillo acabó escupiendo el trago de café moka que estaba tomando, ¿Dónde rayos había escuchado eso?

-¿Y ahora que tienes?...- se le quedó viendo su novio al no esperarse esa reacción, en un momento estaba subiendo al autobús y después ella se atragantaba como cuando Sakura hacía algún comentario sobre ella, pero en respuesta solo fue jalado por la chica hasta sus asientos… -Oye… espera… ¿Qué te ocurre?- se sentó a su lado viéndola misteriosa mientras ella observaba a Naruto en los asientos de enfrente.

-Esta usando mis propias escusas para cubrirse, ni siquiera es original al momento de hacer cosas a hurtadillas…- espetó fastidiada mientras lo miraba con desprecio y su novio seguía igual de extrañado.

-¿Pero que de que rayos estas hablando Karin?...- la pelirroja volteo a verlo sin ganas.

-¿Qué más puede ser?- lo miro a los ojos dándole a entender que fue lo que compró aquel rubio -El muy dobe se delato con su lenguaje corporal…- contestó recargándose en el respaldo del asiento como si nada, en cambio Suigetsu puso una cara no muy tranquila.

-No tenía por que enterarme de eso sabes…-

-Tú preguntaste…-

Pasado algo aproximado a una media hora, todos los pasajeros del autobús pudieron visualizar la villa donde iban a hospedarse en unos minutos. Si, sabían que el viaje para llegar hasta allá era tedioso y aburrido, pero al regresar con los buenos recuerdos de habérsela pasado de lo mejor esquiando hacían que se les quitara aquel reflejo humano.

*8*8*8*

-Esto es ridículo Temari, ¿Cómo sabes que ellos se hospedaran aquí?- le preguntaba su hermano a una rubia de ojos cafés que caminaba con rumbo a la recepción del hotel Hoshi después de haber conseguido estacionamiento y bajado las maletas con ayuda de el, aunque con algo de dificultad, pues su mano seguía herida de haberse estrellado ese vidrio en la mano. En cambio su hermana, al escuchar aquel comentario se limitó a contestarle sin verlo aún dirigiéndose a su objetivo.

-No lo se, ¿quizás es por el letrero del recibidor con la lista de alumnos que dice Bienvenidos Konoha Gakuen?- se burlo de el muy sutilmente y sin humor con aquel sarcasmo, no estaba de buenas en esos momentos, y por lo que Kankuro había visto en el trayecto, no lo estaría durante toda su estadía ahí.

-Estas cometiendo un error…- la interrumpió frenando sus pasos usando solo su voz.

-¿En verdad?- pregunto frívola -¿En que? ¿En traicionar a mi hermano para proteger a Hinata de el?...- continuó ahora sonando doliente, pero Kankuro solo negó con la cabeza algo extraño por la rubia.

-Solo los culpables saben cuales son sus pecados Temari, yo solo te iba a decir que cambiaras tu actitud para que Hinata no se diera cuenta de que ocultas algo…- paso de largo junto a ella al haberla dejado sin habla con aquella verdad que le llego en lo más profundo del alma, pues en realidad ella decía estar haciendo lo correcto cuando solo era algo neutral, contrario a lo que ella pensaba. Gaara pudo haber llamado a Kankuro para informarle sobre su vuelo a Tokyo y provocándole esa herida por la sorpresa, y Temari reaccionó igual al saber los motivos del chico de antemano. Pero no podía negarlo más, era más evidente al tenerlo frente a sus ojos y seguir creyendo otra cosa, pues Hinata no necesitaba que la protegieran de nada, ella ya era capaz de tomar sus propias decisiones…

-¡Temari!- se escuchó una melódica y dulce voz proveniente del recibidor que la rubia reconoció claramente.

-Hinata…- la vio aproximarse a ella mientras que en la puerta se veían entrando a los demás chicos de la escuela, aquellas otras amigas que tenía y que también se habían vuelto suyas, y aquel rubio de ojos azules causante de su polémica problemática interior.

-¿Qué estas haciendo aquí?-

-¿Yo?, nada, solo me voy a quedar aquí unos días para salir un rato en las vacaciones…-contestó fingiéndose inocente con una gran actuación, pero que Hinata ya sabía por que estaba ahí -¿Y eso?- cambió de tema señalando la cabeza de un tierno peluche que salía de la bolsa de su chaleco.

-Ah, es un regalo de mi novio- contestó, pero en lo que lo acariciaba con la mano la otra se pudo dar cuenta de lo que llevaba puesto en la muñeca junto al reloj que traía.

-¿Aun la usas?- la miro a la cara nuevamente.

-Claro que si, me la dio una amiga muy preciada por mi- sonrió recordando también como le había explicado a su primo Neji las sospechas que tenía de que Temari saldría con esa clase de sorpresa mientras había ido por aquella pulsera que había visto tanto en la vida de Hinata que si pudiera hablar contaría de más lo que no debía.

Por un momento más las dos amigas platicaron mientras los demás se acercaban y más gente se metía en el grupo por aquella sorpresa; Hinata miraba atentamente a su amiga sin que esta lo notara, había algo que pasaba con ella y que podía percibir en el aire, pero al verla sonreír y ser como de costumbre prefirió desechar esa idea, sobretodo después de ver como perdía la vista en Shikamaru cuando este paso como si nada al no quererse ver envuelto en aquel grupo que se había formado.

Cuando todos fueron llevados a sus respectivas cabañas y acomodado sus cosas, ya les había caído la tarde, por lo que lo único que pudieron hacer antes de marcharse para descansar y comenzar verdaderamente a disfrutar al día siguiente, fue cocinar malvaviscos en la hoguera interna que había en el lobby de la cabaña más grande que rentaron y que injustamente para todos los alumnos, era donde dormirían sus, por así llamarlos, chaperones.

En medio de pláticas Temari sacó a la luz el hecho de que ella había rentado una de las cabañas que tenían yacuzzi y que todos estaban invitados a ir cuando quisieran, oferta que los del grupo de chicos no podían rechazar. Pero después de un rato la rubia de coletas se fue cerrando poco a poco a la conversación hasta solo llegar a decir uno que otro comentario al igual que un chico aburrido hacía del otro lado y que estaba empezando a notarla. Y cuando Naruto habló sobre hacer una caminata para buscar la Espada Yuki no Yue en la montaña y los demás comenzaran a criticarlo por ello, los dos se sorprendieron mucho de hablar al mismo tiempo y decir exactamente lo mismo.

-Es una pérdida de tiempo, estarías buscando una fantasía imaginaria en el bosque hasta extraviarte…- callaron después de percatarse de lo que habían hecho.

Ante tal respuesta todos voltearon a verlos, la sincronización había sido tan precisa e inigualable que parecía ensayado. Aunque en realidad los dos estaban igual de desconcertados por ello.

-Pero que peculiar…- bromeó Sakura elucubrando cosas en su cabeza sobre esos dos, pero junto a ella Ino veía a Shikamaru ponerse molesto, pero mas bien sorprendido y desequilibrado por haber hecho aquello. Mirando con más atención se pudo dar cuenta de que Temari estaba igual, pero como el Nara se comportaba ella parecía su espejo o su alma gemela, pues simplemente habían desviado la mirada e ignorado todo lo demás como si nada pasara, y eso llegó a deprimirla un poco…

-No entiendo ¿Qué quieren decir con la Espada Yuki no Yue?...- preguntó Hinata al no estar enterada de que era a lo que se refería Naruto.

-¿Qué has oído la leyenda?- cuestionó Choji llevándose a la boca tres malvaviscos a la vez.

-No- negó con la cabeza.

-¿Pero como lo iba a saber?- interrumpió Kiba.

-No la conoce por nunca antes había venido aquí- defendió a su novia el rubio –Es una bonita historia…- comentó dirigiéndose a ella.

-Olvídalo Naruto, si la cuentas tu la vas arruinar- se quejó Sasuke sacándole una vena a su amigo que tuvo que ser apaciguado por la ojiperla.

-Tu no eres exactamente un cuentacuentos Sasuke…- dijo entre dientes mientras los dos se dirigían miradas retadoras.

-Vaya…- pensó Kankuro al estar con chicos menores que el pero igual de problemáticos como decía el chico que le gustaba a su hermana. La juventud era la misma ya fuera en un estricto internado o en un grupo sencillo de amigos…

-Bueno ya dejen de discutir por tonterías- hizo su aparición un enmascarado de cabello plata junto a una joven mujer de atributos cuyo cabello estaba recogido en un desmarañado peinado.

-¿De que tanto pelean?- se sentó a un lado Anko sirviéndose de los malvaviscos de los chicos sin siquiera decir esta boca es mía.

-Es sobre la leyenda local del Yoake- respondió Sakura por todos.

-¿Aurora?... ah, la leyenda de la montaña Aoi, del por que el valle se llama así ¿No?- guardó su libro predilecto de Tácticas de Seducción Icha-Icha Paradise que siempre estaba leyendo para poner más atención a sus alumnos sentándose en el círculo que habían hecho rodeando al fuego -¿Y por eso tanto escándalo?- les cuestionó su actitud, quienes solo se quedaron viendo los unos a los otros.

-Es que Naruto hizo un comentario estúpido y estábamos a punto de contar la leyenda por que Hinata no la conoce- explicó Ino a su sensei.

-Cierto, no habías oído de ella antes ¿verdad?- se dirigió a la que seguía sin saber de que hablaban -¿Y que esperan? ¿Ningún caballero o dama piensa narrarla?...- los miro a todos paciente, y al saber a la perfección que terminarían metiendo la pata al abrir la boca prefirió frenar los intentos de aquellos voluntarios –Olvídenlo, lo mejor será que yo la cuente…- aclaró su garganta…

-Hace varios siglos, en el Japón feudal, existía una villa en la montaña más transitada de todas en medio de un hermoso y extenso valle a la cuesta de esta. Era parte de un reino cercano y por ende tenía toda una sociedad habitando ahí, desde comerciantes y nobles hasta esclavos y gente común.

En este bello paraje cabía resaltar a una familia noble de una prominente fortuna y estatus social, el heredero primogénito era también, aparte de un joven muy atractivo, un auténtico y pulcro espadachín de gran habilidad.

Al mismo tiempo había una joven humilde viviendo en la zona más pobre de la villa que se ganaba la vida como costurera, pero debido a la poca paga que recibía no podía subsistir por completo, así que se dedicaba a representar antiguos bailes en la plaza para poder obtener un poco más de dinero de parte del público que la veía. Y cuando por fin nuestro admirado espadachín la vio por primera vez girando en aquellos pasos tan sublimes con ese kimono azul cielo y los abanicos abiertos que traía en cada mano, se que quedó prendado de inmediato de su silueta. Ella de su lado sintió lo mismo al poder mirar en sus ojos un brillo especial que la atrajo y sedujo con su mirar, por lo que incluso bailo con más dinamismo y perfección al saberse observada por el. Y sin que los dos se dieran cuenta ya estaban jurándose amor eterno después de un largo tiempo de verse a escondidas en ese pequeño secreto que tenían.

La familia de el nunca estuvo de acuerdo, el era un noble y ella una plebeya, lo peor que podían hacer era estar juntos, por lo que lo amenazaron de hacerle daño a su amada si no la dejaba. Así que con su corazón en la mano ambos tomaron la decisión de huir juntos…

Pero el día en que iban a fugarse el nunca llegó, su familia lo puso en jaque con más amenazas y disputas que terminó cayendo en la trampa que le pusieron para no marcharse.

Creyéndose rechazada y abandonada ella no pudo soportar la herida que le había provocado con tal acto, y se marchó hacia el bosque para morir tranquila con su dolor, justo en el momento en que se dejo caer la ventisca más violenta que había asolado la montaña.

Mirando por la ventana el clima deplorable el espadachín tuvo que enfrentarse a la terrible verdad de haber dejado a su único y verdadero amor por su título de familia y riquezas, pero nunca se compararían a ella. Esa noche dejó toda su vida material llena de lujos y placeres para ir en busca de lo que verdaderamente lo hacía feliz, su amor. Solo se lamentaba el no haber escogido antes pues ahora parecía demasiado tarde para ir por ella.

Al enterarse de que había ido sola a la montaña llorando solo pudo imaginar lo peor, así que salió a su búsqueda sin importarle el peligro mortal de la ventisca, solo quería hallarla lo más pronto posible… y cuando la nieve comenzó a caer suavemente sin viento, encontró el cuerpo de su amada en el suelo cubierta por un blanco manto helado…

Implorando perdón y un milagro, rogó que estuviera viva, y si lo estaba, pero demasiado débil como para sobrevivir. Ella lo perdonó y trató de hacer que no se preocupara, ya que aún si moría lo haría feliz por saberse amada por quien ella amaba. Triste y abatido el solo pidió al cielo que se lo llevara a el en su lugar, pues si había algún culpable de todo lo que había pasado, ese era el. Y en el último beso que le daría le robo su último aliento de vida en el que ella abandonó su cuerpo para que su alma pudiera descansar en paz, pero sorprendentemente el se dio cuenta de que el también había dejado su cuerpo junto con ella. Su súplica fue escuchada, por lo que murió al lado de quien amaba. Y juntos, sin nunca más separarse, subieron a aquel cielo estrellado que mostraba en su esplendor a la bóveda celeste marcando con su rastro la aurora boreal de la mañana…-

-Snif…- se escuchó desde atrás de los oyentes.

-¿Estas llorando Anko?- Kakashi interrumpió su narración al verla así.

-¡Claro que no!, solo me entró algo en el ojo. Continua, termina la historia…- se limpiaba la cara después de renegar con su mal humor.

-Pues a la mañana siguiente, una vez pasada la tormenta, los habitantes de la villa organizaron una búsqueda para encontrar al noble y a la plebeya que huyeron juntos, aunque nadie creía que hubieran sobrevivido a la ventisca que había caído. Y cuando llegaron al lugar donde habían muerto no encontraron ningún cuerpo, solo la espada del guerrero enterrada en la tierra y atada al mango la mascada de seda perteneciente a la joven… esa es la leyenda…- terminó Kakashi dejando sorprendidos a sus alumnos, habían oído la leyenda antes, pero no narrada de esa manera tan profunda por su propio sensei.

-Increíble, es muy hermosa- suspiro Hinata aún embelesada por el relato –pero… ¿Por qué le llaman la Espada Yuki no Yue?- continuó cuestionando.

-Eran sus nombres, el Yuki y ella Yue- le respondió su novio –Dicen que si encuentras la espada en el bosque podrás ver la aurora boreal formada por sus almas y recibir su protección…- comentó.

-Aún así es una idea muy tonta querer ir a buscarla Naruto- siguieron molestándolo los demás.

-Ya, ya, no iremos, ya entendí- los calló – ¡Pero lo que si quiero hacer mañana es ir a esquiar!- se levantó con los puños arriba celebrando infantilmente.

-Bueno, si de verdad quieren ir mañana a esquiar les recomiendo que se duerman temprano, ya que oscureció en lo que estábamos aquí- dijo Kakashi poniendo el orden, y a pesar de recibir algunas quejas obedecieron, después de todo tenía razón…

El día siguiente y los posteriores serían algo interesantes y entretenidos…


Reitero: poco tiempo y trabajo por montones, hasta pronto…

XOXO

Vixen