Hipotermia, eso es lo que se puede resumir a grandes rasgos lo que iba a poner para Hinata, pero no me gustó. Aún así, más que eso, es cierto, si alguien se duerme en la nieve no despierta, no me pregunten como lo se, pero verlo tan vívidamente ante tus ojos siendo que antes platicabas con esa persona es algo que no se desea a nadie.

Bueno, dejando a un lado lo tenebroso, regresemos a la historia. Tiene lemon, pero hasta cerca del final, en caso de que no lo quieran leer solo sáltenselo ok? Respetando sus gustos de lectura voy a marcar con una serie de puntos donde empiece y donde acabe, para evitarnos problemas después...


Arrepentida, esa era la manera correcta de describir el como se estaba sintiendo. Salió corriendo sin aclarar las cosas desde la villa del hotel hacia la nada que sus pies le indicaron. Había podido escuchar a Naruto llamarla desde atrás a gritos para que se detuviera, pero los ignoró deliberadamente en su huida, lo único que quería hacer era escapar, como si al tratar de encontrar una salida pudiera calmar el fuego ardiendo en la daga que acababa de atravesar su corazón. Pero nada parecía cambiarlo. Nunca creyó que tendría que volverse a sentir igual que aquella vez en que se le partió el alma…

Konoha Gakuen:

Los caminos de la vida en Naruto

Realmente no le importaba el gran tramo que había recorrido alejándose de la villa y adentrándose cada vez más a lo desconocido, privado de la civilización, donde parecía que incluso los propios animales no estaban. No se culpaba, estaba huyendo, huyendo de los recuerdos que habían vuelto a sentir al trastocarlos en su interior con solo contemplar aquella escena que la hizo reaccionar así, pues heridas en su corazón cerradas y ya curadas, últimamente se habían sensibilizado demasiado, como si aún siguieran ahí.

Pero había latente una duda dolorosa al no escuchar a la razón… ¿Estaba haciendo lo correcto?...

Capitulo veintidos: Afortunadamente estas a mi lado

Su confusión aumentaba, las lágrimas se le salían solas, por más que quisiera detenerlas no podía, no podía callar el dolor, mucho menos detenerlo. La respiración le era difícil, el frio aire cuchillaba sus pulmones al entrar, así como también a su piel, acalambrado cuerpo, pero no era nada conforme a como se sentía por dentro, casi al grado de no querer regresar, perderse en a montaña y nunca ser hallada, terminar ahí, total, ¿Qué le esperaba de regreso? ¿La misma humillación a la que tuvo que enfrentarse después de la primera vez que le paso esto? ¿El dolor más agudo que cualquier otro, incluso del anterior?...

Lo primero que pensó cuando vio a Shion después de estar con Naruto y el nerviosismo y alejamiento de este, fue en Gaara. Había pasado lo mismo antes de que terminaran, solo que esta vez prefirió evitar la discusión donde terminarían gritándose y ella sufriendo más al saber por adelantado el resultado de esa pelea… no volver a verse. Y no fue hasta que, completamente exhausta a pesar de querer seguir huyendo cegada por el dolor, cayo al suelo al no poder soportarlo más, estrellándose directamente sobre la nieve helada, tratando de dejar de llorar, pero seguía sin poder hacerlo.

Para empeorar las cosas, o tal vez apiadándose de su estado, en la montaña comenzó a nevar, una leve y hermosa nieve, agradable a la vista al ser complementada por el panorama, pero fue hasta que en un copo convertido en agua al derretirse por el contacto cálido de su piel escurrió por su mejilla, reaccionó dándose cuenta de que nevaba, abriendo sus hermosos ojos perla y topándose con ese espectáculo de la naturaleza.

Tanta paz parecía inexistente, la calma era tranquilizadora, daba aliento y consuelo a la vez, y gracias a ella, en medio del silencio que había, seco sus lágrimas y pudo respirar profundamente dándose cuenta del enorme error que acababa de comer.

-Naruto…- pronunció su nombre apenas audible abrazándose a si misma… -¿Qué he hecho?...-…

La voz de Naruto y cada momento que había pasado con el eran más importantes y profundos que cualquier sospecha que hubiera podido levantar como con Gaara. Esta vez estaba completamente segura de los sentimientos del rubio hacía ella y no tenía por que dudar de ellos, sentía lo mismo y con igual intensidad, no lo podía olvidar todo así como así al haber visto lo que vio, debía haber una explicación.

Mientras tanto su mente la torturaba con los recuerdos vívidos al sentirse repitiendo aquellos momentos…

La lluvia cayendo sobre su ya de por si empapado cuerpo mientras caminaba extraviada en su tristeza y pensamientos… hasta que una voz la hizo volver a la realidad…

-¡¡Hinata!!- corrió hasta donde se encontraba impresionado por lo que sus ojos veían… ella lo reconocía, imposible olvidar esa voz y ese rostro… –Aun estas aquí…- la vio como nunca antes la había visto -¡Estas aquí!...- la abrazó enterrándola en su pecho y encadenándola entre sus brazos al tener un nudo en la garganta por el temor que había tenido antes -Por favor no lo vuelvas a hacer, no te vuelvas a alejar así, no lo hagas- rogaba procurando no quebrarse -Perdóname por favor, fui un idiota, debí haberte escuchado… lo siento tanto…-

-Naruto-kun…-

Escuchar…

Escuchar…

No lo había hecho ella esta vez, no había querido escucharlo por tener en mente vanas e inútiles ideas al haber retrocedido en el pasado sin sentido ahora. Tantas veces que habían hablado, tantas veces que se habían consolado… ¿Qué nada valía?...

Después lo que el pensaba y sentía con respecto a Shion…

-Preferí ser visto como el culpable y no ella, no le deseaba nada malo, solo estaba equivocada…- ese momento de reflexión en su recuerdo… -…pero contigo Hinata, contigo es diferente, yo te amo y se lo que pasó esa vez… y si estas embarazada o no no importa, te quiero a mi lado, y me importa el futuro de nuestro hijo… nunca lo rechazaría, soy su padre…- …esa duda.

Sus palabras y el sentimiento que demostraba en cada una de ellas era más que suficiente para saber que no estaba mintiendo, aún sin explicaciones, palabras o demostraciones, sabía a la perfección lo mucho que la amaba. Todo el camino que tuvieron que recorrer para llegar a estar juntos solo reafirmaba más su relación, el hecho de que querían estar juntos al superar cualquier obstáculo, así fue como abrió los ojos dándose cuenta de su equivocación… sabía lo que era no ser escuchada por la persona que amaba y era ella la que no había escuchado nada ahora al estar dolida por circunstancias que a pesar de ser bastante indeseables, haber respondido así no había sido lo correcto, por lo menos no hasta haber podido aclarar las cosas escuchando y hablando con Naruto, cosa que no hizo…

Se traiciono a si misma por la ilusión del pasado roto que no se dio cuenta de que era diferente esta vez…

-Naruto…- se limpió la cara del rastro de su llanto nuevamente mientras se ponía de pie lentamente al recuperar sus fuerzas –Tu me escuchas a mi y mis problemas y yo no lo hice esta vez… no debí haber escapado de esta forma…- comenzó a caminar por donde recordaba era el camino que había seguido para escapar… –Naruto…- tomo una postura firme y decidida -voy a escucharte…-

Pero la montaña tenía otro camino para ella, uno aún más lejos de la villa, y después de caminar bastante y haber pasado varias horas sin resultados acabando más desorientada de lo que ya estaba, la ligera nieve que caía se transformó en tormenta…

*8*8*8*

Al cruzar el sendero lejos de la villa Hinata se perdió y Naruto no alcanzó a ver a donde se fue, solo doblo la esquina aún llorando y desapareció. Buscó por varias partes, corría desesperado por encontrarla y explicarle el por que estaba con Shion. Había acudido solo por el mensaje que dejó en el buzón de voz de su celular, estaba desvariando, hablaba de manera tan deprimente que incluso sonaba suicida, y ese era precisamente su objetivo dar esa idea. Así que escuchándola y temiendo que fuere a hacerse daño a si misma después de lo que había pasado en la pista de hielo horas antes, Naruto salió disparado de su habitación para ir a reunirse con ella al lugar donde le había indicado que fuera si quería que cambiara su decisión de morir, de lo contrario por lo menos ya sabría que se había despedido. Al escucharlo toda la felicidad que tenía de estar divirtiéndose con sus amigos se le fue al cielo. Lo que no sabía era que todo el plan de Shion había sido medido meticulosamente para besar a Naruto en el momento indicado y dar al clavo con Hinata al demostrarle bajo sus supuestas amenazas, que ella y el aún tenían algo.

Pero al darse cuenta de que a pesar de que había logrado su cometido no estaba feliz se sintió culpable. La mirada de Naruto antes de ir tras Hinata, esa expresión de lástima, tristeza y preocupación mezcladas la dejo helada, sus ojos azules la miraban como una pobre diabla que solo buscaba dañar a los demás por ser felices y ella no, por que Hinata tenía a quien ella decía amar mientras que Naruto sentía lo mismo por su novia en lugar de ella.

Lo había conseguido, separarlos con tal maniobra creando una terrible confusión, y a pesar de la fría y enigmática mirada que recibió por parte del Uzumaki, se sentía macabramente feliz, lo que no se esperaba era que en vez de que Naruto alcanzara a su novia, pelearan y rompieran, Hinata se hubiera perdido en el bosque y hubieran tenido que llamar hasta emergencias para reportarla extraviada, pues al cabo de unas cuantas horas de exhaustiva búsqueda sin respuesta no pudieron seguir buscándola debido a la tormenta que se había soltado.

-¡Tengo que ir! ¡Suéltenme! ¡Debo ir a buscarla! ¡Por favor déjenme!- trataba de liberarse de sus amigos, maestros y oficiales que le impedían salir en busca de Hinata.

-Basta dobe, no puedes salir en este estado, solo lograras extraviarte también y arriesgar tu vida- le advirtió Sasuke igual de preocupado por la pelinegra mientras evitaba junto con Kiba, Shino y Shikamaru que fuere a cometer una estupidez, según sus propias palabras, pero el rubio seguía tratando de liberarse suplicando que lo dejaran ir, incluso con lágrimas en los ojos.

-Por favor Naruto, se razonable, si vas a buscarla con la tormenta serán dos los que estén en peligro- trató de hacerlo entrar en razón Kakashi, pero viendo su desesperación solo pudo callar al ver como resignado e impotente dejaba de pelear bajando la mirada al piso con ojos vidriosos. A lo lejos Anko se cubría media cara con las manos viendo lo que pasaba, si bien no le importaban los demás y solo ella misma, Hinata era de sus mejores alumnas y la consideraba una chica excepcional, por lo que no pudo ocultar su preocupación y nerviosismo.

-Kakashi sensei- intentó una vez más, tan solo una vez más… -por favor, se que es arriesgado, pero tengo que ir a buscarla…- trató de convencerlo, no quería rendirse. Había pasado tanto tiempo buscándola que creyó que había regresado a su habitación. Buscó en toda la villa, pero no la encontró, hasta que preguntando por su paradero al empezar a nevar se topó con un comerciante que recordaba haber visto correr a una chica de chamarra púrpura hacía la montaña. En cuanto se enteró salió disparado a buscarla, pero la tormenta hizo que los vigilantes que estaban de guardia le impidieran seguir más allá obligándolo a regresar al hotel frustrado, lo único que había encontrado era el peluche que le había regalado abandonado en la nieve, cubierto por una levemente por la misma indicando el largo tiempo que había pasado desde aquello, por lo que se sintió peor de cómo ya estaba.

-También estoy preocupado por Hinata Naruto, pero no puedo dejarte ir corriendo el mismo riesgo que ella…- contestó el pelinegro. En cuanto lo dijo Naruto apretó los puños mordiéndose el labio por la impotencia, sabía que era el responsable de que ella hubiere actuado así…

El aún recordaba lo que le había dicho cuando despertó de su sueño cuando se desmayó en el acto de Hipnosis… su preocupación por como la vería después de eso, el juramento que le había hecho y que había roto, que había traicionado. Estando a su lado la había herido al no detener a tiempo a Shion…

La había besado –Mientras estés a mi lado no hay obstáculo que se interponga…

-Naruto…-

-Pase lo que pase no dejare que nada malo te pase, ¡de verás!, te doy mi palabra…-

Ahora desesperado buscaba la forma de escaparse del hotel e ir a buscarla, pero todos lo tenían bajo la mira por que sabían precisamente cuales eran sus intenciones, así que después de un tiempo se quedó frustrado mirando por la ventana, deseando romperla y escapar.

Una vez esparcidos todos, los únicos que quedaban en el recibidor eran los más cercanos a Hinata, y los dos maestros a cargo del viaje de la escuela, tenían la cara larga por no recibir ningún dato ni noticia buena y Naruto era el peor de todos, pues era la causa de lo que estaba pasando, así que se recluyó cerca de la ventana esperando con toda su alma que Hinata estuviera a salvo.

-Sabía que no eras de fiar…- escuchó una voz detrás de el, Neji había estado ayudando a los vigilantes y a los miembros de búsqueda a tratar de ayarla en la villa, le había sido permitido, no estaba en el grupo de Konoha por que no iba con ellos por parte de la escuela, y legalmente ya era un adulto, pero en la búsqueda no habían obtenido nada y como consecuencia culpaba al rubio de lo que pasaba, al igual que a el mismo, por no haber detenido a Hinata cuando salió corriendo, pero nadie, ni siquiera el, podían saber lo que iba a ocurrir después.

Naruto sabía que vio lo que paso, pero prefirió no responder, solo iniciaría una palea en la cual no tenía ganas de participar. Pero Neji siguió soltando palabras al aire dirigidas en su contra…

-¿No pudiste dejarla a un lado? Si la quieres tanto a ella ¿como pudiste hacerle esto a Hinata?, no se lo merecía Naruto- se acercó más amenazante que nada, el otro siguió callado pero después de eso último no pudo quedarse tan quieto, así que se levanto con la mirada llena de odio que apartó al otro estremeciéndolo, el Hyuuga nunca antes había visto esa mirada en el, una mirada de odio y coraje desmedidos…

-Te recomiendo que no hables de lo que no sabes Neji- sonó amenazante mientras le daba la espalda para volver a mirar por la ventana hacía afuera donde la nieve caía en medio de la oscuridad de la noche. No quería saber de nada ni de nadie, lo único que quería hacer y estaba haciendo, era esperar un descuido de los demás para poder colarse y salir a buscarla. Su preocupación por encontrar a Hinata era lo único que tenía en mente, y en el cuerpo tensión, tenía que ser claro cuando le dijera a Hinata lo que pasó para que Shion hubiera actuado de esa forma…

-Naruto…- apareció una voz de la nada perteneciente a la persona más indeseable en esos momentos para el. Ni siquiera se digno a responder –Yo…- se acercó unos cuantos pasos hacía el, pero solo consiguió que volteara mirándola con más odio y coraje que nada, superando por mucho la mirada que le había dirigió a Neji, esta era puramente macabra –Tengo que hablar contigo…- se atrevió por fin a hablar.

-¿Hablar?- repitió sarcástico –Yo no tengo nada que hablar contigo, cada vez que apareces no haces otra cosa más que meterme en problemas y arruinarme la vida…-

-Naruto, por favor…- intentó otra vez, pero sus ojos llenos de rencor la callaban.

-No voy a escucharte Shion, ya he escuchado suficiente. Te metiste con lo más importante para mi- caminó hacia ella amenazándola en el cuello con su dedo índice –Y te advierto que si le pasa algo no dudare dos veces en hacerte sufrir del mismo modo ¿entendiste?- sujeto su garganta casi con un instinto asesino, haciéndola ahogar un grito de temor, y una vez que la soltó después de esto, paso de largo por ella caminando unos pasos lejos.

-Se como ir por ella- se atrevió a pregonar al único que le interesaba oír aquello, lo que provoco que detuviera su ida por un segundo. Hubo un corto silencio mientras tanto.

-¿Por qué me ayudarías ahora?- dijo dándole la espalda mientras la otra se sobaba la garganta del doloroso toque de Naruto.

-Ella me ganó, incluso en mi propio juego. He aceptado su triunfo, te tiene a ti en todos los sentidos…- caminó hacia el viéndolo de frente y sujetando su mano mientras depositaba en ella la llave maestra del hotel que había hurtado. Naruto se quedó anonadado por esto, pero no se inmutó… –Yo pensé que lo que había entre ustedes no era serio por como se trataron un tiempo sin siquiera hablarse, cuando escuche que los dos estaban juntos no quise creerlo, deduje que era algo pasajero… pero no es así…- cerró su puño sorprendiendo mucho al otro por su comportamiento –Traté arruinar su relación después, hablando contigo a solas y haciendo que ella pensara lo que no era, pero aún así nada puede cambiar lo que ya es…- comenzó a llorar… -Tu la amas demasiado como para mirar a alguien más, y ella también, ante eso no hay nada que hacer, es casi como si fueran almas gemelas…- levantó su rostro para mirarlo a los ojos, sus lágrimas eran auténticas –Escribieron juntos su destino, yo no estoy en ningún lado de el- bajó la cara tratando de ocultarse -así que no volveré a hacer algo en contra suyo, lo único que estoy logrando es sufrir más al ver que aún con todo lo que les haga no los puedo separar…- calló un gemido de dolor, incluso Naruto la entendía en ese aspecto, pero no quería consolarla, no quería ni siquiera tocarla… -No me acercare a ustedes dos nunca más…- volteo a mirarlo nuevamente, por lo menos Naruto ya no la veía tan gélidamente, pero al poner sus manos en su rostro, intentando al menos una despedida digna probando sus labios el no se lo permitió, pues sus dedos terminaron irrumpiéndola en su intento antes de que ella pudiera al menos acercarse, lo cual provoco que siguiera llorando.

-Shion…- levanto el puño cerrado que tenía la llave que le acababa de dar –Gracias…- pronuncio no tan seco antes de rodearla y marcharse.

Shion se quedo durante unos momentos más llorando, acababa de jurarse hasta a si misma que no volvería a involucrarse con Naruto, no le hablaría, no se acercaría, ni siquiera se atrevería a mirarlo, aunque en el fondo de su alma, viendo partir a ese rubio de piel bronceada, jeans negros y playera naranja de cuello de tortuga hacia la salida del recibidor, envidiaba con todas sus fuerzas estar en el lugar de Hinata…

*8*8*8*

Naruto salió de aquel lugar aumentando la velocidad de sus pasos a cada uno que daba hasta acabar corriendo a donde quería llegar, la puerta de emergencia del hotel al final de uno de los pasillos de empleados. Todo estaba cerrado, pero llevando la llave maestra que le dio Shion consigo solo siguió su instinto al abrir la puerta, ponerse su chamarra sacando la linterna que había dejado ahí desde que fue interrumpido cuando fue a buscarla al bosque, y salir corriendo al frio exterior, sin siquiera molestarse en mirar atrás. Esta vez no abría trabas ni interrupciones, solo sería el y su búsqueda sin descanso hasta hallar a su novia.

Mas al interior del bosque, una figura casi imperceptible, vagaba entre los arboles y la naturaleza sin saber exactamente hacia donde iba, comenzando a sentir un recién salido miedo de sus entrañas en medio de la oscuridad de la noche y la poca luz de luna que había alumbrando en aquel amplio cielo estrellado. La nieve no se detenía, las ráfagas heladas de aire chocaban con todo soltando toda su implacable fuera, por lo que adolorida y cansada se detuvo a descansar un rato bajo un árbol. Había caminado en círculos y ahora estaba peor que cuando inicio, no sabía si subía o bajaba, solo caminaba. Y lamentablemente, por muchos esfuerzos que hiciera al conocer el peligro y querer evitarlo, fue siendo presa de un profundo sueño que le avino. Dormirse en medio de la nieve no es más que la declaración fiel de que el fin ha llegado, morir en un frio lecho de blanca nieve.

No supo exactamente cuanto tiempo pasó desde que comenzó a buscarla, había tenido la precaución de marcar el camino que recorría para no perderse, pero se veía demasiado lejano el que pudiera encontrar a Hinata. Desesperado gritaba su nombre, la llamaba con todas sus fuerzas, alumbraba todos los rincones, se cercioraba de que peinar toda la zona para comprobar que no estaba ahí y poder seguir con otra parte, pero entre más la buscaba menos hallaba algún rastro de su paradero, solo nieve y más nieve, y era más frustrante no poder hallarla que el que no le permitieran buscarla. Cada vez se preocupaba más, pero su angustia se acabo cuando llegó a un claro donde se podía ver la aurora boreal, un bello destello de colores adornando el éter, puesto que cerca, bajo un pino de prominente altura, Hinata yacía sentada vencida por el cansancio. Caminó durante muchas horas y el gélido clima lo abrazaba con premura hasta enfriarle los huesos. En ella lo mismo había pasado, desapareciendo lentamente sus esperanzas de poder encontrar el camino de regreso, hasta que escuchó una voz familiar en el eco de su mente ida, clamando su nombre al encontrarla, pero ya no tenía fuerzas para reaccionar.

-¡Hinata!- grito eufórico, feliz por encontrarla, pero esta no respondió. Corrió hasta ella palpitando con más presión que nunca su corazón, estaba cubierta de nieve y su piel demasiado fría, incluso su respiración era débil, por lo que se alarmó de esto al moverla al notar que estaba dormida –No… Hinata, despierta, Hinata…- la movió un poco, pero no obtenía respuesta, su rostro de porcelana estaba inmóvil, casi como una piedra, pero igual de apacible como solo ella podía serlo, solo durmiendo… –Vamos, despierta- comenzó a quebrársele la voz –Hinata… no hagas esto, no lo hagas, ¡Hinata!- comenzó a desesperarse, bien podía compararse con una muñeca de trapo, inconsciente por la nieve, un mortal sueño del que no todos se recuperan, lo cual lo hizo bajarle los ánimos entre su indecisión incauta –Por favor Hinata, no duermas, ¡No te rindas ahora…!- la sujeto en sus brazos mientras acariciaba su rostro, estaba más liviana de lo que recordaba, una estampa única, pero triste al no reaccionar.

Trató por todos los medios posibles de despertarla pero ella no daba ninguna señal de recuperarse, por lo que Naruto se levanto cargándola entre sus brazos, dispuesto a llevarla hasta la villa para que la atendieran, pero a la hora de buscar las marcas que había dejado para poder regresar, no encontró ninguna.

-Imbécil…- se dijo a si mismo al recordar que en los últimos instantes, completamente alterado y corriendo por todos lados, olvido marcar lo último que recorrió. Ahora si, los dos estaban igual, extraviados y en peligro, más Hinata, a menos que hiciera algo.

No le pesaba cargar a Hinata, no era un estorbo, pero de lo que si arremetía era consigo mismo por haber pasado tanto tiempo sin poder hallar el camino, y aún nevando, pero calmada la tormenta que antes azotó la montaña, los copos seguían cayendo del cielo en plenitud. Se detuvo por un instante apoyándose en sus rodillas, trataba de hacer memoria, recordar alguna seña, un símbolo, una pista, pero en lo que se forzaba a si mismo a recordar bajo la luz de los cuerpos celestes y la aurora, la nieve, iluminada de azul, comenzó a caer sobre los dos, y Hinata, después de pasar largo rato entre los cálidos brazos de Naruto, comenzó a despertar, abriendo los ojos lentamente, observando lo primero que estaba frente a ella, el rostro pensativo de su novio.

-Naruto…- alcanzó a decir, aún se sentía débil, pero en definitiva mejor que agonizante. En cuanto escuchó su voz el ojiazul volteo de inmediato.

-¡Hinata!- sonrió ampliamente al ver que estaba bien y la abrazó.

-Lo siento, no quería preocuparte…- habló despacio, reordenando sus ideas.

-Tenías todo el derecho, tengo que explicarte que…-

-No…- alcanzó a callarlo con su mano –No digas nada, confío en ti…- sonrió con los ojos entrecerrados. Naruto no podía creer lo que escuchaba, era más de lo que podía esperar, no, algo que no se podía esperar, pero aún así no lo dejo pasar.

-Te dije que te diría todo, no quise decirte lo de Shion para no preocuparte, pero creo que fue un error…- bajó la cabeza recordando lo último que paso con ella cuando por fin lo liberó de su mira como objetivo, de eso ya podían tranquilizarse –No volverá a pasar, ella no volverá a intervenir, de veras- sujeto su mano mientras besaba sus dedos aún fríos. Pero Hinata aún tenía algo que decir.

-Yo también te oculté algo…- fue recuperando su postura tratando de erguirse de lo acurrucada que estaba sobre Naruto, pero los brazos de el no la dejaron.

-No puede ser grave…-

-Tal vez no…- volteo, no quería verlo a los ojos si recordaba cosas tristes.

-¿Qué es?- cuestionó su cohibición.

-No venía mucho al caso si estábamos y estamos juntos ahora- inició, pero más que secreto, parecía confesión, Naruto la veía extrañado –Es sobre… mi ex novio…- esas palabras hicieron mella en el rubio, esa palabra en los labios de su novia no le gustaba, pero siguió escuchándola con atención –Ocurrió hace tiempo, varios meses también, pero me dejó algo marcada por lo que pasó… alguien también trató de separarnos esa vez…- sereno su voz.

-¿De verdad?- eso le resultaba curioso, casi como repetir la historia en ambos casos, pero al permitirse amar de nuevo encontraron la verdadera felicidad al lado del otro.

Hinata asintió, paso saliva quedamente y prosiguió.

-Y lo logró, pero el se volvió frio al tratar de darme explicaciones cuando ocurrían esas cosas, hasta que el final no lo soportamos ninguno de los dos, y en medio de una discusión terminamos separándonos…- concluyó, imágenes de los dos en los momentos buenos y en los últimos y dañinos cruzaron por su mente. Del otro lado el rubio asimilaba sus palabras, comprendía más que nada en ese momento el que hubiera reaccionado así, así que la abrazó con más fuerza y después besarse con toda la paz del mundo, beso que al comenzar en algo sencillo, al segundo la necesidad por el otro apareció explorando la cavidad de su amante llenos de ansiedad. Los dos sabían en que situación se encontraban, perdidos y con probabilidades una a dos de morir si no encontraban la manera de regresar al hotel, lo cual estaba igual de difícil que definir el origen del universo en ese momento.

Ambos enamorados se levantaron y trataron de buscar una ruta que seguir, pero admirando el cielo, en un vano intento por querer interpretar el mapa que era, pasaron un rato abrazados mientras veían la aurora, difícil de ver para algunos, única como experiencia en toda la vida, y que estaban compartiendo juntos, disfrutándola. Hasta que una ventisca helada los distrajo al voltear a ver una extraña luz entre los arboles de su derecha.

Se miraron el uno al otro, tenía su toque de misterio, pero ya no perdían nada con ir a ver, por lo que los dos caminaron hacia aquel llano de donde la luz los había llamado, sorprendiéndolos a los dos al encontrarse con una antigua e intacta espada enterrada en la tierra, y atada al mango de la misma, volando al aire libre y hermosamente, una mascada liviana de color violeta, deslumbrando con un aura azul casi mágica a su alrededor. Ambos estaban incrédulos ¿podía ser que esa fuera…?

-Yuki no Yue ken…-

-La espada Luna de Nieve…- proclamaron los dos acercándose más, no podían estar más impresionados de haberla encontrado, al igual que felices.

-La leyenda era cierta Naruto…- voltearon a verse mutuamente, saltando de alegría y emoción, olvidando las penas, dejándolas a un lado para concentrarse en ese mito vuelto realidad.

-Eso significa…- voltearon a ver al cielo, el aurora boreal seguía moviéndose con su luz, y la luna estaba más bella y clara de lo que recordaban cuando de repente, la nieve que seguía cayendo, fue iluminada nuevamente por los colores de la aurora, haciendo que cada uno de los copos brillara con destellos de colores… -significa que esta es su suerte…- extendió su mano, después de derretirse la nieve el agua que quedaba brillaba poseyendo luz propia. Mágico. Dejó caer la gota al piso y volteó a ver a Hinata, disfrutaba de la nevada que estaba cayendo mirando hacia el cielo y todas las cosas maravillosas que había en el mientras la nieve aterrizaba en sus manos y cara, su sonrisa era preciosa, y el brillo de sus ojos perla destellaba como las propias estrellas. Hipnotizado por verla así, se acercó a ella tomándola de la cintura para poder admirarla de cerca.

En cuanto Naruto hizo esto Hinata no pudo evitar sonrojarse un poco, la piel sol del rubio, su cabello alborotado de color dorado, esos profundos ojos azules entrecerrados, podía jurar ver el cielo fusionado con el océano por el horizonte en ellos, y sus labios, curveados y deseables, atrayentes en ese rostro lleno de confianza que la miraba dulcemente, con la misma admiración con la que ella lo veía a el. Así que no lo pensaron mucho y se besaron, un dulce beso bajo las estrellas, la luz multicolor de la aurora y la luna, y la nieve azul que seguía cayendo…

*8*8*8*

Kakashi y Anko estaban despiertos aún, los chicos se habían quedado en el recibidor del hotel esperando respuestas de Hinata y Naruto, quien escapo furtivamente y con lo cual se asumió el que había ido a buscarla internándose al bosque también. Lo sorprendente del clima fue que a pesar de haber estado fatal horas antes ahora estaba más calmado que en el verano.

Los dos maestros estaban preocupados por los chicos, eran su responsabilidad, pero más que eso cercanos a ellos. La mayoría estaban despiertos salvo algunos que dormitaban ajenos a los remordimientos que los otros dos sentían por sus apuestas. Sasuke estaba parado junto a la ventana que daba hacía el mirador, y Temari, quien dormitaba siendo abrazada entre los brazos de Shikamaru a un lado de la chimenea, pensaba en la conversación que sostuvo con su amiga antes de que desapareciera ese mismo día, el que le siguiera preocupando el pasado que tuvo con Gaara y la intromisión de esa chica la hacía reflexionar bastante. Por otro lado los chicos estaban esparcidos, ninguno platicaba, solo esperaba sin importar que se estuvieran cayendo de sueño; Sakura e Ino compartían asiento en un sillón, usando de respaldo la espalda de su amiga, como si con ese contacto pudieran tranquilizarse la una a la otra. Y en una esquina, casi sin ser detectada, sentada con las piernas flexionadas hacia ella, se encontraba Shion, esperando de buena manera que no le hubiera pasado nada malo a Hinata, mientras Neji tomaba su decimoctava taza da café.

Sasuke había dejado a un lado sus reflexiones después de la llamada de su tío Madara hacía unos días que le avían venido a la mente, pues lo único que tenía en la cabeza era la imagen de Hinata pudiendo estar en peligrosas y diversas situaciones, no por nada les habían advertido, al igual que todos los años, el que no se añejaran de los lugares poblados hacia el bosque, pues podían perderse, y el clima no era predecible. Después con la ida de Naruto desobedeciendo las ordenes que le habían dado, pero sabiendo a la perfección que era solo cuestión de tiempo para que lo hiciera, esperaba con todas sus fuerzas que regresaran a salvo, no quería tener que estar en dos funerales a la vez, odiaría la idea, era casi como regresar a la vez en que tuvo que estar en el entierro de sus padres cuando era niño, iniciando su odio hacía su hermano y su confianza hacía Madara. Pero después de suspirar para aclarar su mente y ser al menos no tan negativo, por la ventana, saliendo de entre la espesura de los arboles cubiertos de nieve, pudo divisar a sus dos amigos retornando después de tanto tiempo de angustia…

-Cumpliste tu palabra Naruto…- sonrió extrañamente.

-¡Son ellos!- gritó Kiba al verlos por entre las puertas de vidrio llamando la atención de todos, quienes de inmediato se aproximaron a ver si era cierto lo que decía, y en efecto, ahí estaban, Naruto cargando a Hinata mientras se acercaba a la puerta del hotel.

Tanto las autoridades como los demás pudieron respirar aliviados, Anko estaba que se arrancaba el cabello al verlos tan tranquilos después de haberlos preocupado tanto, estaba a punto de ir a decirle a Hinata lo mucho que debía sentirse culpable por haberlos angustiado de tal manera, pero Kakashi la detuvo a tiempo poniendo su brazo a su altura.

-¿Qué crees que haces Hakate?- volteó a verlo de mala manera, estaba enojada.

-Ya tienen suficiente ahora ¿no crees?- miró como sus amigos no dejaban de abalanzárseles entre enojados y felices por que hubieran regresado, hasta que Anko pudo ver como Sakura se acercaba hacia la pelinegra muy seria, no estaba conformada con que Ino le hubiera dicho que era una tonta al haber hecho lo que había hecho y que no lo volviera hacer justo antes de abrazarla.

-¿Sakura?- preguntó la pelinegra al verla así, al instante la otra comenzó a sacudirla fuertemente sujetándola de los brazos.

-¿Por qué lo hiciste Hinata? ¿Por qué?- repetía con lágrimas en los ojos justo antes de abrazarla fuertemente –No sabes lo preocupados que estábamos…-

-Sakura…- respondió a su abrazo también –Lo siento…-

-¿Ves?- le señalo Kakashi a la de ojos ocre, quien tuvo que admitir que por el momento su regaño sería algo que tendría que dejar para después.

Hinata miró por un momento a Temari al lado de Naruto, su amiga rubia tenía la mano derecha entrelazada con la de Shikamaru y una mirada seria, con su gesto era una sola pregunta para Hinata, pues aún estaba preocupada por lo que habían hablado antes, así que Hinata llegó hasta ella, viendo en una de las esquinas del recibidor a Shion sonriéndole con lágrimas en los ojos, no era una sonrisa de superioridad, era de resignación, por fin doblegada ante la realidad, esa única verdad que podía haber.

-No, ya no me importa ahora lo que paso- contestó a su amiga dibujando una sonrisa en el rostro de esta, quien por fin pudo dejarse abrazar y consentir con el de coleta. Pero después, al dejar un poco de espacio para los dos novios que acababan de realizar tal hazaña valiente, peligrosa e imprudente, ambos desaparecieron en cuestión de segundos dejando a los otros con miles de preguntas y algo enojados por haberlos dejado solos, pero deduciendo de inmediato la razón prefirieron no decir más.

-Anko- llamó a su compañera sin quitar la vista de su libro Icha Icha Paradise.

-¿Qué?- dijo de mala manera en voz molesta a Kakashi mientras movía la cuchara en su taza de café negro, mezclando de más el azúcar que le había puesto. Los dos estaban sentados en los sillones al lado de la chimenea.

-Aunque acabo de ganar la apuesta no te voy a cobrar nada- aseguró sin inmutarse ni un segundo.

-¿Qué?...- se quedó desconcertada analizando las palabras de su compañero de trabajo, incluso casi dejando caer su café…

*8*8*8*

Tomando su mano firmemente, los dos corrieron por los pasillos del hotel hasta llegar a aquella habitación vacía, la que le habían asignado por cortesía a Hinata cuando se desmayo en el escenario, aún no la había dejado, por lo que los dos la tomaron con su primera y única opción. Adentro estaba tibio, no había rastro de que hubiera estado alguien ahí ni habían prendido la calefacción, era casi como si la calidez de quien había estado en ella antes, durmiendo plácidamente esa mañana se hubiera quedado intacta, y esa sensación no hacía otra cosa más que embelesar a Naruto. Ambos se quitaron las chamarras, estaban mojadas por la nieve al igual que la mayoría de su ropa, por no decir toda, y cuando Hinata estornudo Naruto no pudo evitar preocuparse de que se hubiera enfermado al haber estado tanto tiempo a la fría intemperie.

-No es nada- se quito la mano de la nariz después de haberse cubierto con la palma.

-Deberías tomar algo- le recomendó.

-Tu también- se vieron antes de reír juntos, ninguno había querido admitir que a pesar del cálido ambiente de la habitación al estar mojadas sus ropas el frio de estas les llegaba hasta los huesos.

-Es curioso sabes…- comenzó Naruto mirando hacia el techo mientras Hinata lo veía sentada a su lado de la cama –De noche, solos, ropa mojada… me recuerda mucho aquella vez… ¿recuerdas?-bajo la mirada hacia ella con un destello de picardía al haber colocado sobre las mejillas de su chica un lindo sonrojo con deseo y pena a la vez…

-Cierto…- se limitó a decir mientras se levantaba e iba hacia el balcón abriendo las puertas de vidrio y madera pulida de color blanco. El cielo era el mismo, igual de bello e infinito, le encantaba mirar las estrellas.

-¿Qué crees que haces?- la siguió con un abrigo cálido y seco hasta ella cubriéndola con el en los hombros –Acabamos de evitar morir congelados y ahora buscas enfermarte de pulmonía...- puso sarcasmo en sus palabras.

-Fue la primera...- lo interrumpió distrayéndolo –La primera vez que nosotros...- trató de no cohibirse tanto en su presencia.

-Si...- consintió como pensaba volteando a ver al cielo, sabía a la perfección por que lo miraba tanto, hasta que de la nada, mirando ambos la bóveda celeste, captaron el momento justo en que ocurría una no tan común maravilla.

-Una estrella fugaz- Dijo emocionada Hinata.

-Pide un deseo- se atrevió a decirle a su novia al ver un dejo de fantasía en sus ojos.

-¿Qué no creías en los deseos?- le recordó la vez en que cruzaron cerca de un pozo y el simplemente vio algo tonto lanzar monedas al agua, por lo menos hasta que Hinata lanzo una deseando "felicidad eterna".

-Tampoco creías en las leyendas- se la regreso sutilmente al recordar cuando vieron la espada no hacía una hora, y de la cual juraron guardar el secreto de haberla visto, por lo menos entre ellos dos –Pero creo que si ya tengo lo que desearía solo queda pedir algo más...- la cercó a su cuerpo rodeándola por la cintura con un brazo mientras que con el otro acariciaba su mejilla.

-¿Qué?- lo miro a los ojos tratando de descubrir lo que traía entre manos.

-Nunca estar lejos de ti- pronuncio tiernamente mientras la derretía en un beso cariñoso y pasional a la vez.

-¿De verdad?- sonrió después de probar mutuamente sus labios, pero una noticia que había recibido antes la hizo recapacitar un poco, no por nada el día siguiente sería algo triste –Naruto...- comenzó a tratar de explicarse, el otro estaba tan ocupado deleitándose con el aroma de su cabello que solo asintió con un gruñido -Debo ir a América con mi padre para año nuevo- confesó algo triste mientras el otro regresó en si sorprendido por lo que acababa de decirle, pero viendo su depresión por ello también intento calmarse.

-¿Cuándo te vas?- pregunto nervioso por conocer la respuesta.

-Mañana- respondió con la mirada baja, pero recuperándose después -¿Vas a esperarme?- ante tal pregunta Naruto no pudo hacer otra cosa más que besarla de nuevo ¿Cómo podía preguntarle eso?

-¿Tu que crees?- sonrió calmando la presión de su corazón expectante, para ambos el padre de Hinata era tabú.

-*-...-*-...-*-...-*-...-*-...-*-...-*-...-*-

-¿Qué haces?- le preguntó cuando la cargó entre brazos llevándola de regreso a la habitación mientras cerraba tras de si la puerta del balcón un pie.

-Salvarte-

-¿De que?- lo miró curiosa

-Del frio-

-¿En el baño?- continuó preguntándole en su mismo juego mientras la metía en el y la bajaba para que estuviera a su lado.

-Si te quedas así te puedes enfermar- volteo encontrándose con su sonrisa y sonrojo cuando abrió la regadera dejando caer el agua de la llave caliente –Hoy seré tu doctor-

-Lo hubieras dicho antes- se acercó al rubio dejando caer al suelo el abrigo que le había puesto mientras lo abrazaba del cuello y lo besaba arrebatadamente, y este metía sus manos debajo de su playera disfrutando su lozana piel blanca con cariño y deseo a la vez, despertando lenta y calmadamente la lujuria de su chica.

-Estarás lejos mucho tiempo- aseguró besando su cuello y enredando entre sus dedos los finos y húmedos cabellos de Hinata, apretando entre sus labios el lóbulo del oído de la pelinegra.

-¿Te parece mucho cinco días?-

-Si- aseguro desnudando su espalda hasta quitarle la playera azul que llevaba puesta y dejarla solo con el sostén negro de encajes que traía abajo –Para mi es mucho tiempo- comenzó a besar su pecho, sellando con cada caricia su piel, estampándola con amor, tatuándola con vigor –Por eso debemos estar más tiempo juntos mientras podamos- continuo regresando a su boca y explorando ambos más profundamente la cavidad del otro, batallando entre sus lenguas y bailando a la vez con las mismas, hasta que Hinata lo detuvo separándose para besar su frente, su mejilla y susurrarle al oído.

-Hagamos que dure...-

Lo beso de igual forma para después dirigirse al mueble del lavabo y prender una vela aromática que le había regalado Temari ese mismo día, y después apagar la luz, pero antes de que pudiera moverse al menos, Naruto ya había llegado hasta ella, acorralándola entre la puerta y su cuerpo por la parte de atrás. Hinata podía sentir los músculos del rubio en todo su esplendor al igual que su miembro pegado a sus muslos de una manera muy provocadora, incendiándola, sobretodo al sentir su respiración en su cuello.

-Te amo- alcanzó a decir después de soltar un gemido excitándose.

Lo único que provoco con esas palabras fue que Naruto se reincorporara quitándose la playera el también mientras se lanzaba contra ella estrellándola en la pared, besándose con frenesí, mientras el mantenía sujeta una de sus muñecas y con la otra rodeaba su cintura, acariciando su espalda y saboreando el aroma de su cabello. Ella enredaba su cabello cruzando su brazo por su varonil cuello, fue solo cuestión de tiempo estando así para que los dos comenzaran a excitarse mutuamente.

-Yo te amo más...-

Sus cuerpos estaban apretados, no había centímetro entre ellos. Las curvas de Hinata siendo delineadas por sus grandes y fuertes manos le producían la más emoción más alentadora a todo, las delicadas y suaves manos de Hinata recorriendo su esculpida espalda, tocando y masajeando suavemente su piel lo estaba calentando también. Así que no quiso esperar mucho para quitarle la negra prenda que se interponía entre los dos pechos de la joven, los redondos, bien proporcionados y deseables pechos con los cuales comenzó a jugar con su boca, succionándolos y provocando que estos se irguieran.

Sonriendo por el resultado y viéndola más hermosa de cómo la había visto antes no pudo evitar colocar esa mirada seductora y juguetona a la vez cuando la ojiperla jugo con sus pensamientos al bajar hasta su entrepierna y abrir el cierre de sus jeans con los dientes y con ambas manos descubrirlo de esta prenda al dejarlos hasta su tobillos, pero el quería hacerla sufrir por desearlo tanto como el la deseaba a ella, así que la regreso arriba en un dejo de pasión, desabrochando sus pantalones y violando su ropa interior hasta llegar a su sexo y comenzar a explorarla con los dedos mientras que con el otro brazo la rodeaba de la cintura pegándola a su pecho, con sus senos rígidos sobre su piel, haciendo que ardiera más su piel, que explotara en el las más divinas sensaciones al saberla solo suya.

-Na... Naruto...- pronunciaba su nombre embriagada en una ola de placer, sintiendo todo a flor de piel, hundiéndose en el mar de la lujuria con cada movimiento del rubio en su interior. Su acción hacía que ella arqueara la espalda cual felina –Ah... Na... Na... Naruto... ah... AH...-

Posando sus brazos en su cuello Hinata besaba los hombros de su amante mientras soltaba gemidos de placer por lo que el le provocaba, embriagándola, desquiciándola. El que el fuera capaz de enloquecerla de tal forma la hacía querer revancha, por lo que cuando Naruto la dejo, una vez sintiendo el aumento en la humedad del interior de su cuerpo, Hinata bajo ambas manos hasta el miembro del rubio, bajando su ropa interior hasta dejarlo expuesto, el puso sus manos sobre sus muñecas antes de que ella llegara hasta su miembro, pero con solo ver sus ojos igual de clementes que los suyos, la dejo libre.

Poniendo una sola mano sobre el, sintiéndolo caliente y recto, se dedicó a presionarlo con fuerza mientras le aplicaba una dulce condena al martirizarlo con placer moviéndolo de arriba a bajo, subiendo y bajándolo en medio de movimientos repetidos, llenos de sensaciones y alimentando su libido.

-Ah... Hinata...- pronunció su nombre con dificultad, arcadas de placer lo convulsionaban haciéndolo hacía atrás, siendo ahora el quien era sometido por la otra, pero no por mucho tiempo –Hi... Hinata... detente...- tomo su mano halándola hacia el para devorar su boca. Acto seguido, completamente desnudos la cargo entre sus brazos, rodeando con sus piernas su cintura, la llevó a la ducha con apuro, metiéndose bajo la caída del agua y cerrando la puerta de la misma detrás de el.

Una vez adentro, y aún cargándola, la pego contra la pared aún besándose apasionadamente justo antes de penetrarla. Sus gemidos en todo el acto se llegaron a escuchar solo hasta la habitación, era un hotel después de todo. Juntos tomaron su ritmo, avanzando en algunas ocasiones, aumentando la velocidad, incluso llegando a probar en nuevas posiciones, empotrándola en la pared y haciendo subir y bajar sus caderas conforme la embestía con su miembro erecto atrás. Nada de lo que hacían dejaba de estar lleno de amor, uniendo no solo sus cuerpos en uno solo, sino que fundiendo sus almas en medio de ese vigoroso éxtasis también.

Consumieron todo lo que quedaba de la noche y parte de la madrugada del nuevo día amándose, se habían quedado solos con el vapor después cerrar el agua de la regadera al querer solo sentir las caricias del otro, hasta que los dos, cansados, por fin pudieran dar por terminada su entrega.

-*-...-*-...-*-...-*-...-*-...-*-...-*-...-*-

*8*8*8*

Al día siguiente todos los alumnos de Konoha Gakuen llevaron sus cosas al camión, era tiempo de regresar a casa. Temari y Shikamaru prometieron reencontrase una vez estuvieran en Tokyo; Sakura e Ino trataron de sentarse cerca de Sasuke nuevamente, pero este huyo hasta donde estaban sus amigos, por lo menos ellos no lo fastidiarían todo el tiempo; Shion se sentó donde nadie pudiera verla, la noche anterior Neji la había encontrado llorando y le explico lo que paso y como fue que ayudo a Naruto después, aunque a pesar de haberse enojado con ella al final prefirió tratarla como otro ser humano. Naruto y Hinata volvieron a sentarse juntos, no hablarían con nadie hasta pasado un tiempo y que quitaran esa cara de pervertidos al verlos.

Al llegar Hinata les tuvo que informar a los demás de su viaje esa misma tarde, pero se quedaron de ver en la escuela en cuanto ella regresara, puesto que las vacaciones no eran tan largas y al día siguiente de año nuevo regresarían, encontrándose de nuevo para tal vez ir por un poco de sushi pasando un tiempo de calidad entre amigas, sobre todo ahora que se habían enterado de que Temari estaría con ellas en la escuela. En realidad la rubia era buena estudiante y se le había dado la oportunidad de pasar ya directamente a la universidad, pero atraída por un joven moreno de coleta decidió estudiar su carrera en Konoha y no en Akai Mizu sen do.

Sasuke se desapareció una vez arribados todos, pues tenía unas cosas que arreglar para un inesperado encuentro con su tío fuera del país, y habiéndole dado instrucciones precisas tenía poco tiempo que perder.

Neji y su prima llegaron a la mansión exclusivamente para sacar ropa y meter nueva a las maletas. El castaño estaba algo serio, incluso le hizo algunos comentarios a Hinata sobre lo que había pasado con Naruto y de si estaba cometiendo un error al quererlo tanto, pero ella simplemente negaba cualquier cosa mencionando lo bueno de el, así que la dejo en paz, aunque no le agradó nada cuando dijo que el rubio estaría en el aeropuerto para despedirla.

-Como si no pasaran suficiente tiempo juntos...-

Cuando llamaron a los pasajeros de su vuelo Hinata y Naruto se dieron el último abrazo antes de volver a verse, dentro de cinco días exactamente, y ambos primos se dirigieron hacía el anden.

El Uzumaki se quedó viendo partir a su novia un tiempo más, hasta que por fin, por los grandes ventanales del lugar, vio perderse el avión, casi persiguiéndola con la mirada hasta que desapareciera. No vio conveniente pasar mucho tiempo ahí si no tenía nada que hacer, pero de todas formas no tenía nada que hacer un su casa, Sasuke no estaba y su padrino tampoco, pues cuando llegó a su departamento se encontró con una postal deseándole felices fiestas y pidiéndoles disculpas por no haber podido pasar esa Navidad con el. Total, son japoneses, no debía importar una celebración llevada hasta ellos por medio de la globalización... ¿cierto?

-Aún así voy a extrañar al viejo- se dijo a si mismo pagando la cuenta del ramen que había pasado a comer en uno de los negocios del aeropuerto, y fue ahí, cuando pudo ver un rostro conocido que no veía desde hacía mucho tiempo que lo sorprendió... – ¿Gaara?...- preguntó al aire haciendo que el otro volteara al escuchar su nombre.

-¿Naruto?- lo reconoció de inmediato, ambos amigos fueron a saludarse alegremente compartiendo sonrisas -¿Qué estas haciendo aquí?- le preguntó.

-Lo mismo digo niño rico, hace siglos desde ese campamento y no pudimos recibir ni una sola carta tuya, ¡pero que buen amigo!- se quejó.

-Lo siento, es que he estado bastante ocupado...- se excuso ante el otro.

-Ya lo se pequeño millonario- le dio de codazos al pelirrojo.

-Hey, no es para tanto...-

-Si claro, ya quisiera tener tu suerte...- sonrió de lado a lado.

-Créeme que no- se atrevió a responderle.

-¿Qué? ¿Por qué? si lo tienes todo- lo miro raro.

-Te aparta mucho de a quienes más quieres...- contestó algo serio y callando al otro.

-Vaya, que fuerte...- dejo escapar el rubio.

-Pero no hay de que preocuparse, es más, me acabo de inscribir en tu escuela- lo animó dándole semejante noticia.

-¿Qué? ¿De verdad?, ¡Genial!, ¡así podemos hacer todas las bromas pesadas que queramos!- gritó eufórico.

-Tampoco seas tan inmaduro, estoy aquí por los estudios y negocios- aclaró bajándole los ánimos que acababa de darle.

-Huy, pero que serio-

-Aparte, es raro encontrarte aquí ¿Por qué viniste? ¿Qué no tu ya vivías en Tokyo?-

-¿Ah? Vine a despedir a alguien, pero ahora que te encontré no me despegare de ti hasta que respondas todas mis preguntas y vayamos con los demás a darles las buenas nuevas de que estas aqui- Gaara sintió un escalofrío recorrerle la espalda –Pero primero ¿Por qué te inscribiste en mi escuela?-

-¿Acaso importa?-

-Simple curiosidad- renegó el rubio.

-Claro…- lo miró como fisgón, pero por supuesto que no le diría la verdadera razón de estar ahí, había estado viajando durante días tratando de hallar a Hiashi o Neji para llegar a Hinata, pero nada, nadie le decía nada, incluso llegó a perder la fe, hasta que decidió inscribirse en la misma escuela que ella para que no hubiera manera de equivocarse de sitio esta vez –Por su nivel académico- mintió.

-Vaya cerebrito, se nota que se necesitan sesos para volverse millonario...- murmuró molestando a Gaara, su amigo no había cambiado mucho en su personalidad.

-Ya vas a empezar- tomo su maleta caminando hacia la salida.

-Hey Gaara, espera, no he terminado contigo aún...- fue a alcanzarlo para irse juntos -¡Gaara!-…


Al fin las vacaciones se les acabaron y regresaran a la escuela, pero no sin antes de que Hinata tenga que asistir a una peculiar reunión en Estados Unidos con su padre y... jejejeje... T-T no es para reírse, la están usando como títere para mover las fichas de su mundo de inversiones...

Sasuke, oh Sasuke, no sabes en la que te quieres meter... eso de que quieras jugar sucio esta mal*.*

Y Gaara, oh cielos Gaara, amigo de tu rival... y aún no lo sabes ;.;

Y Orochimaru, oh Orochimaru... ¡espera! Aún falta para que hagas tu aparición... L_L

Besos

Vixen