Si, bueno, no tenía tiempo el vieres y mi fin de semana se me complico, descubrí que tengo más familia de la que creía y que mi ADN podría matarme si no cuido mi salud, pero dejando a un lado todo eso ni siquiera pude enristecerme o sentir pena por mi debido a la carga de trabajo que tenía en cima. Es la hora que apenas acabe...

Y como de todas formas ya no dormí, aqui va la continuacion ^.^

Advertencia: Esta continuación es como un enorme flashback de lo que pasó con Gaara y Hinata, su pasado, como se conocieron, como comenzaron su relación, por que terminaron y explica algunos de los sentimientos de por que Hinata se había sentido y comportado así en otros capítulos anteriores, así como el por que Gaara va a actuar de la forma en que va a actuar...

PD Veo NaruHina en un futuro en este fic... bueno, todo es NaruHina


Solo tenía doce años cuando la cambiaron de escuela, había estado estudiando en Estados Unidos y ahora su padre había tomado la decisión de que estudiara en Japón. El mensaje que le mandaba a su hija era bastante confuso, si la quería cerca y ya no del otro lado del mundo ¿para que meterla en un internado donde no se verían?, por que según Neji su padre no paraba de pensar en sus hijas, cuando en realidad solo debía estar elogiando a Hanabi.

Para ella era lo mejor, le temía a su padre, y quería alejarse lo más posible de las rutinas de gimnasia que tenía que practicar a fuerzas junto con su hermana desde que su padre les vio talento para esto. Su hermana lo hacía bastante bien y de seguro llegaría lejos, pero todo lo contrario de Hanabi, Hinata prefería algo más rítmico, como lo era nado sincronizado, pero que al final remplazo con los clavados gracias a la inspiración que tenía de su madre, una campeona mundial, muy reconocida en este deporte en tierras niponas.

Konoha Gakuen:

Los caminos de la vida en Naruto

-Bienvenida Hyuuga-san-la saludaron todos los de su salón, estaba a penas en primero de secundaria, pero entro tres meses después, si bien en América no había hecho amistades ¿Qué le hacía pensar que podría hacer nuevas aun si era su país natal?

-Ho… hola…- saludo temerosa de todos, era nueva y sería tratada diferente que a los demás.

Capitulo veintiseis: El ayer dulce y amargo de Gaara y Hinata

Cierto pelirrojo miraba distante como comía sola en el comedor, había una tarta de zarzamora (como era el postre del menú de ese día) en su plato, y se veía degustándola muy felizmente, pero sabiendo y sintiéndose completamente sola alrededor. Se veía tan inamovible, como si nada comiendo su rico pedazo de cielo que le llamo la atención que fuera tan cerrada, por un segundo le paso por la mente que tal vez no le hablaba a nadie por superficial, pero se equivoco cuando vio que una chica de choguitos y su hermana se sentaban junto a ella, ¿Cómo es que Temari le hablaba y no se había enterado?, claro, el y Kankuro eran inseparables pues si antes había habido cierta distancia se acabo cuando los dos comenzaron a llevarse bien al entrar al mismo internado.

El tiempo dicto que no se hablaran y un día la encontró llorando por haber sido la causa de que perdieran un partido de voleibol en el gimnasio, no debía importarle mucho, pues era un juego nada más, pero realmente le causo muchas molestias a su equipo y varias chicas la miraban con desprecio y odio por haberlas hecho perder, y eso la desplomó. Al ver lo débil y frágil que se encontraba se enfadó bastante, no sabía que ella fuera así, no la conocía muy bien como para poder saber sobre su personalidad y cual y cuanta era su fortaleza, pero con solo ver sus lagrimas de tristeza y decepción tuvo suficiente como para quererla ver lejos de su vista.

-Ha…-se cayo al piso junto con otro chico, estaba tan distraída en ir pensando en otras cosas que no se fijo por donde iba. –Yo… yo lo siento mucho, no... no estaba mirando y…. –no pudo seguir disculpándose cuando se dio cuenta de que era ese chico del tatuaje del kanji de amor en la frente al que todos respetaban y hasta cierto punto temían del que se trataba –Lo lamento mucho…- se disculpo poniendo cierta distancia y sin aun haberse levantado del piso ninguno de los dos. Todos los que estaban alrededor se detuvieron al ver que el gran Gaara termino en el piso por culpa de una chica, eso era digno de verse, estaban compadecidos por la niña, seguro sería su fin.

-Fíjate por donde caminas ¿Qué acaso estas ciega?-le reclamo irguiéndose, causando risas por la distinción de sus ojos perla y avergonzándola, por no hablar de lo humillada que estaba.

-… yo no…- trato de explicarse al notar la agresividad con la que la trataba.

-No pierdas el tiempo diciendo cosas estúpidas que al final no tendrán sentido- le hablo mirándola desde arriba pues esta aun no se había puesto de pie.

-Pero solo fue un accidente….-reclamo tratando de disculparse pero se silenció al ver que el chico no le estaba poniendo atención alguna.

-Eres débil…-le dijo con una mirada de superioridad antes de alejarse, eso si que la movió bastante, era como si con solo verla a los ojos hubiera leído su mente y su corazón. A unos metros, mientras se ponía de pie, Temari veía con desaprobación la forma en que su hermano trato a su amiga, definitivamente había sido un descortés de primera.

Paso el tiempo y cuando se dieron cuenta ya estaban por terminar la secundaria, Gaara había iniciado sus inversiones y comenzado a ganar notables y prominente sumas de dinero, tanta fue su suerte y su buena fortuna que se compro un auto para salir de vez en cuando a pesar de que fuera un internado y un BMW es respetado por muchos; llevaba el mejor celular, el más actualizado y costoso, y la ropa normal que usaba los fines de semana, cuando no tenían que estudiar con el uniforme, era de marca. De inmediato comenzó a llamar la atención de las chicas, pero cual no vino siendo su sorpresa cuando al entrar al aula donde sería su salón iniciando preparatoria, se encontró un rostro conocido.

-Hinata…-la admiro distinta, su cabello había crecido un poco y le llegaba a los hombros, seguía teniendo esa mirada dulce y calmada de antes y ese sonrojo en sus mejillas que a veces era notoriamente encendido y otras levemente encantador. Era obvio y notado por muchos que de todas las chicas era la más proporcionada, y como resultado muchos comenzaron a interesarse en ella, alejados solo por sus amigas en afán de querer proteger a su amiga de las garras de esos pulpos que no la dejarían en paz hasta conseguir su cometido. Eran ricos, tenían la vida resuelta, en cualquier momento podían casarse con una escultural supermodelo para presumir, pero lo que era Hinata iba más allá, independientemente de la belleza en la que se había convertido era la heredera de una de las fortunas más grandes de todo Japón. Y el que ella quisiera pasar desapercibida en la escuela y por los chicos no era nada fácil al haber sido convencida por Temari de usar minifalda…

Las clases fueron de lo más normal, mientras el atendía asuntos más importantes como los estudios y sus finanzas veía como ella se desenvolvía con naturalidad y gracia, era simple, tierna y muy bella, había algo que lo hacía verla durante largos periodos de tiempo sin cansarse ni un solo segundo, actitud que fue notoria por los demás. Pero aun así seguía odiando esa debilidad que le vio tiempo atrás cuando eran niños, hasta que le demostró todo lo contrario…

Sería un chicos contra chicas sin distinción, el primero que anotara quince puntos ganaría y Gaara era el capitán de su equipo y del otro, Hinata. De inmediato asumió la victoria con una perversa sonrisa y al primer tiempo comenzaron a jugar, Gaara era bastante bueno con su saque y su remate pero le estaba empezando a frustrar que Hinata fuera capaz de regresarle la mayoría de los tiros que el hacia, sin mencionar que su equipo estaba babeando por verla saltar moviendo con gracia y sin ninguna buena intención sus senos cuando saltaba. Así que perdieron contra las chicas.

Copiando lo traído de occidente con sus películas, sus canciones y su moda algo superficial y plástica en algunos aspectos, varias chicas convencieron al rector de Akai Mizu sen do para que las dejara hacer un baile de primavera, o Haru Danzu, como lo llamaron ellas, supuestamente para festejar la próxima victoria que tendría la escuela contra Konoha Gakuen, la segunda escuela más reconocida en todo Japón, que a pesar de ser increíblemente buena siempre era conocida como la segunda bajo Akai Mizu sen do.

Temari se emociono por ello, participó en la decoración, pues las otras chicas eran demasiado dadas a lo "rosa y cursi", según palabras de la rubia, pues cuando llegó ella las cosas se hicieron más serias… no por nada sabía de lo que hablaba viajando por Europa cada que podía, al igual que a Estados Unidos…

La controversia del vestido se hizo renuente, Ten Ten apoyaba a Hinata de que usara lo que ella quisiera, pero Temari terminó casi obligándola a usar un vestido algo provocativo de color rojo. Dejaba poco a la imaginación, y la única reacción que provoco fue que todos la desnudaran con la vista al ver su ceñida y bien proporcionada figura. Incluso Kankuro terminó boquiabierto cuando la vio entrar a la fiesta al lado de su hermana, todas las miradas se dirigieron a ella, de todos tipos, de odio y celos, hasta deseo y lujuria. Gaara por su parte, aún sabiendo lo bella que lucía no quiso prestarle mucha atención, aunque al final fue inevitable…

-Tengo algo de sed- se toco la garganta la castaña que acompañaba a sus amigas por pura obligación, pues después de que Temari le compró un vestido caro exclusivamente para esa celebración, no pudo refutarle nada. Obviamente la rubia lo había hecho por esa razón únicamente.

-Debe haber ponche en la mesa de bocadillos- Aseguró la otra.

-¿Ponche?- cuestionó la otra con algo de extrañeza en la cara.

-Agua de sabor… a fruta artificial…- explicó Hinata –Es que en occidente se le llama… así…- se encogió de hombros mientras la castaña veía algo rara a la rubia con cara de "¿Por qué no dijiste eso antes en vez de complicar las cosas así hablando en otro idioma?" –Chicas…- se llevó a Ten Ten del brazo para otro lado, pues sabía que a pesar de ser amigas las dos llegaban a tener sus fricciones al no compartir la misma idea sobre algo.

-Puedes ir a los de la escuela, estarán más vacios que los de aquí, y no te dejaran lavarte las manos todas las que deban estar retocándose el maquillaje en el baño… esclavas de la perfección…- habló Ten Ten ante el aviso de su amiga de querer ir al tocador.

-Descuida, pero creo que tienes razón, mejor iré a los del otro edificio…- reflexionó un poco antes de marcharse del lado de su amiga entre sonrisas que se enviaban. Lo que ninguna de las dos pudieron reconocer o percibir fueron las miradas profundas y mal intencionadas que le enviaron un grupo de chicos que se dispusieron a seguirla.

Hinata trató de ser más social ese día, trataba de entender por que los chicos de su edad podían divertirse siendo ellos mismo sin necesidad de tener que fingir o poner alguna cara que no fuera la de su propia personalidad, pero al pasar un tiempo con ellos y detestando hablar de cosas tan superficiales y otras un tanto inapropiadas, se decidió a regresar con Ten Ten, pues al menos ella si la entendía en ese aspecto. Esto no fue tan bien recibido por los chicos, pues querían tener la oportunidad de conocerla mejor para intentar por lo menos salir un día con ella.

La escuela estaba más que sola, no había nadie, y era raro que estuviera abierta si ya ni estaban los de intendencia, pero aún así, en medio de toda la oscuridad que había se atrevió a adentrarse a ella. Camino tranquilamente hasta los baños, en donde si pudo prender la luz, eran amplios y limpios, parecidos a los de un hotel de cinco estrellas a pesar de ser solo los de una escuela. No había problema si la descubrían, se iría sin tardarse, pero al salir, cerrando la puerta y apagando la luz, se encontró con una sorpresa terriblemente desagradable cuando tres sujetos que no pudo reconocer debido a lo oscuro que estaba, la callaron y sujetaron por la espalda amenazándola de que si gritaba o pedía auxilio no se libraría de todas formas de lo le iba a pasar…

Aún petrificada quiso soltarse de sus captores, y no acatando a sus órdenes comenzó a gritar invadida por el miedo de lo que pasaría.

Toda la escuela sintió escalofríos al escuchar gritos y caer un tremendo rayo al mismo tiempo que se iba la luz momentáneamente. Los maestros lo atribuyeron a algún bromista, pero no lo tomó de esa forma Gaara, pues había reconocido esa voz al momento en que se desenvolvía los hechos en el edificio de al lado, donde por la ventana pudo divisar a Hinata forcejeando con quienes trataban de callarla todavía.

Nunca supo de donde salió ese fuego que se encendió en su interior, pero estalló. Así que corrió directamente hacía allá esquivando y evitando todos los obstáculos que le impedían llegar, solo que al cruzar el lumbral pudo mirar una escena un tanto peculiar que lo frenó al instante…

Hinata estaba en el piso jadeando mientras los otros dos sujetos retrocedían, el otro chico que los había acompañado estaba en el piso paralizado y tratando de recuperar el aliento después del golpe que la pelinegra le alcanzó a dar en la tráquea, solo así pudo quitárselo de encima. Pero los otros no se quedaron quietos por esto, al contrario, se lanzaron en cima de ella para continuar con su cometido, el que ella hubiera golpeado a su compañero solo era una razón más para no tratarla con delicadeza, pero esta vez, no estaría sola, pues Gaara se lanzó al ataque también lanzando de un solo golpe al primero que tuvo enfrente. El otro, desconcertado por esto se alejó para quedarse estupefacto al percatarse de que era Gaara del que se trataba, por lo que quiso salir huyendo lo más rápido que pudo de ahí, solo que el pelirrojo no se lo permitió al darle alcance a unos cuantos metros y tirarlo al piso con una patada al aire. De tantos golpes que le dio dejó al sujeto sangrando, y de lo que no se dio cuenta sino hasta que oyó a Hinata gritar, fue que el que estaba en el piso se había recuperado y había vuelto a querer ir contra la chica y llevársela lejos.

Gaara corrió hasta ellos, pero no fue necesaria su intervención cuando vio como astuta pero peligrosamente, Hinata había hecho uso de todas sus fuerzas para empujarse, junto con su agresor a saltar por la ventana, rompiendo el vidrio en el camino y cayendo al pasto bajo la lluvia. Era el primer piso, no era fatal, pero fue suficiente para quitárselo de encima.

Gaara salió lo más pronto que pudo, pero cuando llegó, Hinata corrió de ahí después de mirarlo de la manera más lastimera posible hacia otro lado. El pelirrojo la vio inquieto, esa mirada la había visto antes, de niño se sentía igual antes de aprender a odiar, siempre preguntándose el por que ser de cierta rama social le aberraba al tratar con gente de poco seso y siendo juzgado por otro tantos al esperar solo lo mejor de el. Hinata representaba la parte maldita de su ser encadenado desde nacimiento a un destino que no quería seguir, pero que al aprender a odiar y sobresalir moldearía a su propia manera, en cambio ella había permanecido así siempre, tratando de no seguir los pasos de su progenitor y sobresalir por su propia cuenta en lo que ella quería sin odio alguno, solo libertad propia. Libertad que Gaara no sentía haber probado o ser capaz de probar.

Siguiéndola al correr, se topo con su figura sentada a la entrada del edificio principal de la escuela llorando quedamente. Se acercó sin hacer ruido, sentándose a su lado. Ella sabía que estaba ahí, pero prefirió ignorarlo, ya se sentía bastante mal como para tener que soportarlo de nuevo diciéndole lo débil que era, pero cual no fue su sorpresa cuando al voltear a verlo se topara con un rostro soberbio y benevolente, ajeno a su conducta diaria al estarle mostrando parte de su ser con solo mirarlo a los ojos, esos ojos aguamarina que la miraban distinto, casi comprensibles, ojos igual de profundo que los de ella, de los cuales no pudo quitarle la vista de encima por su brillo blanquecino e inocencia pura en esa preciosa piel de porcelana…

Nunca pidió permiso, ella no se lo negó, la primera vez que besaba a alguien en su vida a quien de verdad quería besar, incluso con ansiedad, y de ella su primer beso, sorprendida de quien fue el que lo robo, pero que no podía decir que no disfrutó…

Al día siguiente comenzaron con su castigo los infractores de la escuela después de haber roto la ventana de la escuela y tenerla que pagar. A pesar de que el rector sabía que debía haber una buena razón para tal acto los tres no dijeron nada, pues se estarían poniendo ellos mismo la soga al cuello al delatar lo ocurrido con Hinata. Pero no fue dicho nada más al enterarse toda la escuela de que Gaara y Hinata estaban saliendo. Temari trató de exprimirles hasta lo último que pudiera de información respecto a como fue que de la noche a la mañana los dos comenzaron a gustarse y empezaron a salir, Gaara no podía decir que fue fácil, pues a pesar de lo que pasó la noche del baile ella se porto algo lejana a querer a estar con alguien con quien en el pasado no se llevaba bien, pero que después de ver lo romántico y dedicado que podía ser se enamoró de el.

Ten Ten se sorprendió mucho, nunca creyó que fuera a pasar algo semejante, y a pesar de pensar que el pelirrojo podía llegar a tener algo entre manos para mal de su amiga, pasado el tiempo y viendo lo bien que se llevaban, dejo de lado la idea, pues juntos se veían bien, y su amiga bastante feliz.

Por eso Temari creyó que el que se separaran sería solo algo pasajero, no creyó que fuera algo tan en serio, pero por lo ocurrido, Hinata había tomado una decisión absoluta…

*8*8*8*

No hay otra palabra para describir a ese tipo de mujer, astutas y entrometidas, sagaces y peligrosas, terriblemente bellas y espantosamente seductoras, nada más y nada menos que una zorra…

Naoko pertenecía a este grupo, una chica de cabello rubio que se había puesto unos rayos verdes con tal de estar a la moda. Su pasión era el Visión Key, aunque en realidad era solo portada, pues no tenían sentido nacionalista en ningún sentido además de un pésimo gusto musical, pero que con su dulce y bella cara callaba cualquier cosa que dijeran de ella.

Chica tan bonita no puede ser más que un ángel ¿cierto?... Mentira, esa máscara ocultaba la chica fácil que era, y que puso su vista en el chico equivocado…

Gaara se despidió de Hinata al tener que partir en otro de sus tantos vuelos de negocios. Era algo fastidioso, lo sabía, pero no quería vender su empresa, no había motivos con semejante éxito y riquezas que le proporcionaba, pero lo que de verdad le dolía era que le quitara el tiempo que podía pasar al lado de su novia.

-Eres una ilusa- le habló una vez a Hinata cuando se interpuso en que ella saliera del salón de clases una vez que todos estaban afuera excepto ella y la rubia que la había detenido en entrada.

-No tengo problemas contigo Naoko, déjame pasar- trató de no discutir.

-Pero yo si los tengo contigo Hyuuga- la hizo hacía atrás de un empujón haciendo que tirara su portafolio.

-Ah…- sintió caerse al piso después de que la otra hiciera esto.

-Te metiste con mi chico, eso no te lo voy a perdonar maldita- se adelanto a tratar de darle un golpe en la cara, y lo hubiera hecho de no ser gracias a Temari y a Ten Ten que llegaron justo a tiempo después de ver raro el que su amiga se tardara tanto en salir.

-¡Quítate de encima!- le ordenó la rubia a la agresora de la pelinegra –Si tienes problemas con Hinata también los tienes con nosotros- ayudó a la ojiperla a ponerse de pie estando bastante a la defensiva.

-Esto a ustedes no les incumbe- rebatió furiosa.

-No peles por una batalla perdida Naoko…- la miró la otra rubia seriamente –No tienes futuro con Gaara…- palabras simples y reales tanto como la tierra encolerizaron a la perdidamente enamorada del pelirrojo.

-¡MENTIRA!- gritó como si le hubieran dado un golpe bajo en donde más le dolía –¡Te lo voy a demostrar, Hinata no es más que un juego para el, a quien quiere es a mi!- salió corriendo del salón llorando dejando perplejas a las otras y una muy confundida Hinata.

Temari y Ten Ten levaron a su amiga a la enfermería, estaba bien, pero no podían dejar de ser tan sobre protectoras con ella, y fue ahí donde pudo saber el porque de la actitud de Naoko con ella.

-Salieron durante un tiempo, no fue ni medio mes…- comenzó a hablar la rubia de coletas mientras Hinata escuchaba sentada al lado de Ten Ten –Gaara la rechazó, solo estaba con el por puro interés, y lo sabía, pero al final ella si se enamoró de el…-

Hinata calló durante un momento al escucharla, el corazón herido de Naoko la hacía actuar así…

-Eso lo explica todo…- recordó todas las bromas de mal gusto que misteriosamente alguien le había jugado, como poner pegamento en sus zapatillas deportivas, o recortar su ropa con tijeras y destruir sus trabajos y proyectos escolares, había pasado muy malos ratos por ella.

-No tienes por que preocuparte Hina, no pasara de lo que te ha hecho, por eso tienes que estar prevenida ¿de acuerdo?- sonrió Ten Ten mientras la abrazaba amigablemente.

-Además, recuerda lo mucho que te quiere mi hermano, ¿de verdad lo crees capaz de dejarte por ella?- sonó sarcástica.

-No, no lo haría- rio, Gaara podía ser serio y algo distante en algunas ocasiones, pero representaba a la perfección su amor por ella con cada caricia y beso que le daba… por lo menos así fue durante el tiempo que estuvo con Hinata antes de que comenzaran los rumores…

*8*8*8*

Una noche su primo le hablo dándole una noticia que no le gusto en lo absoluto: su padre quería cambiarla de escuela a Tokio y tendría que mudarse. Ella no quería, ya tenía una vida, amigos y un novio por el cual quedarse, pero eso parecía no importarle en lo absoluto a su padre, y sabía que no era por que no quisiera pagarle la escuela, era solo para tenerla vigilada. Como no llegó a ningún lado platicando con Neji, prefirió colgar, se estaba desgastando mucho al tratar asuntos tan complejos como ese, así que se fue a la cama, era viernes, se merecía descansar, después de todo su novio regresaría al día siguiente de un largo viaje de negocios…

Fué solo cuestión de tiempo, un mensaje por parte de Gaara que le decía que fuera a esperarla saliendo de su departamento por que tenía algo que decirle y su cara se iluminó por esto, aunque Hinata pensó que era algo extraño, puesto que nunca había ido ella hasta allá a excepción cuando el la llevaba. No lo pensó mucho y se fue por un abrigo y a calzar los zapatos en la entrada para salir e ir a verlo, afuera estaba haciendo mucho aire.

Era fin de semana y el acababa de regresar de otro importante viaje de negocios, siempre había estado ahí para él apoyándolo en todo, puesto que lo quería y sabía lo complicada que era su vida siendo tan joven un empresario exitoso, pero eso la hacía estar orgullosa de el, feliz por su progreso y lucha aún cuando fuera tan joven. Siendo Hinata de la que se esta hablando no se podía esperar nada malo de ella, nada exceptuando su gran fe y confianza en Gaara…

***

Llegó a su cuarto cansado, el viaje fue rápido, pero muy molesto por el hecho de haber tenido que tomar el primer vuelo que había para Japón y luego otro para llegar al distrito en donde estaba su escuela, estaba muerto. Aún con todo ese cansancio acumulado quería ver a su novia, platicar y convivir con ella, su compañía era lo único que lo hacía calmarse y ser feliz, y ¿Por qué no? Pedirle alguna que otra indiscreción como lo sería que le diera un masaje en la espalda… Si, ya estaba sonriendo por lo roja que se pondría cuando se lo pidiera. Pero para su mal una molesta y atropellada voz llegó hasta el gritando y abrazándolo sin su consentimiento.

-¡Gaara-kun! ¡Que alegría que has regresado!- sintió como a sus espaldas cierta joven se abalanzaba sobre el enredando sus brazos alrededor de su cuello. Esa fastidiosa voz, esa linda y aberrante cara, ¿Por qué no escogió otro día para llegar a fastidiar? En esos momentos solo quería ver a Hinata, no tenía tiempo para tonterías.

-Ah… ¿pero que carajos haces Naoko?- se quejó tratando de no perder el equilibrio, alcanzó solo a dar unos cuantos pasos, pero acabo con ella encima en una situación comprometedora…

-Pero que pregunta, para verte a ti ¿no es obvio?- rió tiernamente, pero esas eran sus jugadas, lindas y despreciables. Gaara se le quedó viendo serio e inexpresivo antes de optar una postura fría.

-Quítate de encima- la empujo haciéndola caer a la alfombra del suelo con fuerza. No se dio cuenta de que ella se había golpeado la espalda con brusquedad…

-¡Auh…!- dejo escapar incluso con lágrimas en los ojos mientras se tocaba la zona que le aquejaba arqueándose de dolor…

Al principio Gaara no lo notó, pero se percató de que si le había hecho cierto daño…

-¿Naoko?...- se acercó un poco para verificar que verdaderamente esta mal.

***

En el elevador había una canción, una canción que ella reconocía…

The rain falls on my window

And the coldness runs through my soul

And the rain falls, oh the rain falls

I don't want to be alone

I wish that I could photoshop

All our bad memories

Cuz the flashbacks, oh the flashbacks

Won´t leave me alone

Utada Hikaru, una cantante nipona que cantaba también en ingles, y Hinata, al dominar esta lengua también, puso en su corazón cierta melancolía debido a la letra, el ritmo no ayudaba, pero la hacía pensar mucho…

If you come back to me I´ll be all that you need

Baby come back to me Let me make up for what happened in the past

Baby come back to me I´ll be everything you need

Baby come back to me Boy, you´re one in a million

Baby come back to me I´ll be everything you need

Baby come back to me You´re one in a million… One in a million

-Debe ser una persona realmente triste y sola la que escriba o dedique una canción como esta a alguien…- se detuvo el elevador en el piso al que había llegado, el piso de Gaara, y doblando la esquina estaba el departamento de su novio… -Hmmmm… Probablemente la desesperación lleva a la gente a hacer cosas que no se creía capaz de hacer...- fue mezclando la recientemente adquirida sensación que tenía al escuchar la canción y sus propios sentimientos y reflexiones cuando llegó al final del pasillo justo para tener que ocultarse en la pared de lo que estaba aconteciendo a unos pasos de donde se encontraba…

***

Cuando Naoko salió del departamento de Gaara lo hizo más tranquila, tal vez le dolía la espalda, pero el pelirrojo con una misteriosa amabilidad le ofreció una taza de té para que se calmara y recuperara después de haber llorado tanto bajo la escusa de que su vida era un infierno y haberse derrumbado ante el. Gaara tuvo que hacer un esfuerzo enorme para soportarla, no le gustaban esa clase de sentimentalismos, aún así, conociendo a Naoko sabía que no tenía amigos sino era por puro interés, tal y como lo había conocido a el tiempo atrás y mantenido una terrible relación de la cual el mal recuerdo le había quedado a el. Lo que no podía tan solo pensar era que tal plática y puesta en escena había sido toda planeada por la rubia.

Procurando que Gaara no se diera cuenta de que ella ya sabía que Hinata estaba ahí conversó con el un poco más…

-De verdad llegué en un mal momento, no sabías que estabas ocupado…- trató de sonar indefensa, y así lucía.

-Descuida, no es nada…- se comportó como todo un caballero a pesar de no estar muy conforme con la actitud e inesperada visita de la rubia.

-Creo que no te cause muchas molestias ¿verdad?- utilizó un tono de flirteo que el otro tomó de muy mal gusto y detestable, pero le pareció raro fue que no le hiciera insinuaciones, por el contrario, solo era su voz la que hablaba solamente –Estamos juntos cuando hay necesidad- rió al haber puesto demasiado énfasis en esto último -Supongo que te veré otro día. Esperare ansiosa- terminó mientras se alejaba dejando a un confundido y extrañado pelirrojo.

Cuando Naoko doblo la esquina estaba vacía del pasillo no había nadie, pero estaba segura de a quien había visto ahí antes, y por haber hecho lo que había hecho estaba muy orgullosa…

Toco el botón del ascensor mientras esperaba que llegara y sacaba su iPod del bolsillo de su chamarra y cantaba en volumen bajo la primera canción que estaba en la lista de reproducción y que misteriosamente escuchaba muy seguido últimamente…

-Baby come back to me I´ll be everything you need, Baby come back to me … y no la necesitas a ella más…- se dijo así misma en la mente…

***

Cuando Hinata no llegó empezó a preocuparse al grado de ir a buscarla, pero no la encontró ni en el dormitorio del campus ni en ningún otro lado. Eso de ser millonario le daba la posibilidad de tener más de una casa y/o departamento, pero lo que era estar buscando a Hinata durante tantas horas lo fastidió. El día siguiente fue lo mismo, pero su enojo pasó a convertirse en angustia al no hallarla en ningún lado, era fin de semana, ella debía estar en algún lugar donde el ya sabía que estaría, pero no lo estaba, y eso lo estaba desesperando, incluso pidió ayuda a su hermana, pero esta no tenía idea alguna. Y finalmente la encontró, a las afueras del campus sentada en una banca en los jardines. Su corazón dio un vuelco, se veía seria, triste y demacrada, y el no sabía la razón por lo que decidió ir hasta donde estaba para conversar y poder enterarse de lo que le sucedía.

-¿Hina?- escuchó su voz detrás de su respaldo, pero no quiso voltear, lo cual le preocupo más a el estando de por si ya angustiado -¿Qué ocurre? No viniste ayer y no has respondido mis mensajes… ¿sucede algo?- se sentó a un lado de ella, pero la ojiblanco solo sumió más su cabeza en las rodillas, puesto que estaba sentada de manera que pudiera abrazar sus piernas al tratar de perderse del mundo. Paso un largo rato en el que no recibió respuesta alguna de ella –Hi…-

-Si yo dejara de importarte… me lo dirías ¿verdad?- lo interrumpió antes de que pudiera decir algo más, el nunca se esperó una cosa así pronunciada por los labios de su novia, estaba mudo de la impresión… Ella se resignó a voltear a mirarlo a la cara, así fue como él se enteró de que había estado llorando… -Gaara, si hubiera alguien más en tu vida tu…- no alcanzó a terminar de hablar, puesto que terminó callándola con un beso sin siquiera escucharla, no tenía razones para dudar de el, tenía la conciencia limpia, pero desconocía lo que ella había visto…

-No tienes nada por que preocuparte, solo te quiero a ti…- susurró a su oído.

Sus palabras la reconfortaron mucho y no quiso volver a tratar el tema al pensar que lo había mal interpretado todo.

Es una lástima decir que esa no fue la única vez que sucedió algo parecido, pero lo posterior fue aún más fuerte que llegaron a tener discusiones. Por querer respetar la privacidad de Naoko y no querer explicar que era lo que hacía fue creando un vacio en su relación que sin que se diera cuenta fue alejando a Hinata de él… hasta que se topó con el límite, y solo por no haberle puesto un alto a Naoko desde un principio…

*8*8*8*

-Me compadezco de ella, nunca lo pensé de Gaara-

-Si, engañar a una chica tan dulce y tierna como Hinata es algo imperdonable…- rumoraba y comentaba la gente a espaldas de Hinata, quien ignoraba lo que alcanzaba a escuchar. Ella sabía que Gaara no era capaz de hacerle eso, la amaba, eso era totalmente sincero y no había espacio a dudas…

-¿Gaara?... ¿Estas aquí?- se adentró a su oficina después de que la amable secretaria la dejara pasar, ya la conocía, y podía decir maravillas de aquella joven estudiante, incluso los asistentes de Gaara adoraban a Hinata, una chica tan dulce y linda era lo mejor que le había pasado a su jefe. Hinata había querido sorprender a Gaara para ir a tomar un café juntos, era fin de semana y si no tenía mucho trabajo incluso podrían ir a ver una película, por eso tomó la confianza suficiente para adentrarse a su oficina, pero nada, nada la prepararía para lo que vio en interior de la gran habitación que era la oficina de su novio…

-¡Hinata!- gritó el pelirrojo al ver a su novia en la entrada, ella se quedó inmóvil al ver como Naoko se encontraba en las piernas de Gaara besandolo después de quitarle la corbata y desabrocharle la camisa, había escuchado voces antes de entrar reconociendo una que sabía a la perfección de quien era, pero se negaba a creer que fuera ella. Fue cuando decidió espiar un poco, y para su mala suerte pudo ver como un beso apasionado sin tomar en cuenta a la pobre y fiel chica que estaba en la puerta…

El único parpadeo que dio fue el más largo que sintió haber dado, cerrando los párpados las lágrimas se desprendieron de sus ojos sin poderlas controlar, no tenía voluntad sobre si misma, por lo que dejando caer su bolsa al hombro en cuestión de microsegundos, perpleja, salió corriendo, huyendo de la verdad… Era demasiado doloroso y fuerte para ser su primer amor…

Moiras, podía escuchar Moiras, no atormentándola a ella sino a el... mientras ella trataba de negar las señales que había ignorado…

-¡Te lo voy a demostrar, Hinata no es más que un juego para el, a quien quiere es a mi!-

-Recuerda lo mucho que te quiere mi hermano, ¿de verdad lo crees capaz de dejarte por ella?-

-Me compadezco de ella, nunca lo pensé de Gaara-

-Si, engañar a una chica tan dulce y tierna como Hinata es algo imperdonable…-

Estamos juntos cuando hay necesidad. Supongo que te veré otro día. Esperare ansiosa-

Nunca lo creyó, nunca hubo razones para desconfiar de el, admitía que lo había visto algo distante desde hacía poco tiempo, pero pensó que era el agobio del trabajo y la escuela, jamás le paso por la cabeza el que la engañara...

-¡Hinata!- escuchaba su voz detrás, no paraba de correr, había logrado salir del edificio. En su desesperación cuando ella tomo el ascensor Gaara opto por usar las escaleras en una carrera contra el tiempo, tenía que alcanzarla… pero en la calle ya no hubo poder humano que le permitiera encontrarle… Por un muy largo tiempo en el que hasta cayó la noche trató de hallarla, pero supo ocultarse bien. El tan solo se lamentaba no haber sacado a Naoko de su oficina a patadas antes de que lo metiera en todo ese desastre…

Acababa de colgar, al día siguiente se iría de viaje de nuevo y a penas se había enterado de que tenía que irse a Shangai, y al no saberlo tampoco se lo había dicho a Hinata, sin embargo podrían pasar el resto del día juntos, y para remediar ese imprevisto le llevaría un gran ramo de tulipanes blancos, ya que esa era su flor favorita. Pero justo cuando había descolgado el teléfono algo terrible apareció por la puerta de su oficina que lo interrumpió en todos sus planes…

-Hola…- dijo con mucha sensualidad en la voz, casi como un gemido escapándose a través de sus palabras.

-Naoko…- la reconoció molesto.

-¿Cómo haz estado?- se fue acercando a su escritorio con una inmensa sonrisa en la cara, una muy descarada sonrisa –Te dije que nos volveríamos a ver pronto…- rodeo el lujoso mueble de madera para llegar hasta el directamente mientras se sentaba en sus piernas…

-¿Cómo demonios burlaste a los de seguridad?- preguntó molesto, estaba acostumbrado a su acoso, y odiaba que por ella Hinata tuviera cierta desconfianza de el.

-Tan solo use una minifalda y tacones, ningún hombre lo resiste, menos tú…- se atrevió a besarlo a pesar de que este no correspondía a su gesto lo que en cierta parte la frustró.

-¿Qué pasa? ¿El niño bueno no quiere salir a jugar?- se comportó aún más atrevida acariciando su entrepierna, deslumbrándose de la virilidad de Gaara, pero no llegó más lejos cuando este apartó su mano de su miembro por encima de la ropa.

-Detente- le indicó, casi como diciéndole "no es tuyo y nunca será para ti" y manteniendo la imagen de su chica en la cabeza pues según ella era la única con quien quería tener relaciones en su vida. De lo que nunca se percató fue que Naoko había podido ver a Hinata detrás de la puerta, por lo que siguió con el juego…

-Oh, vamos, esa no es la amabilidad del otro día Gaara…- le fue desabrochando la camisa y desanudando la corbata, nuevamente la detuvo. Ella se refería a cuando el la tiró al piso y la lastimo y después se disculpó con una taza de té, pero escuchando conversaciones de las cuales uno no tiene idea sobre que hablan es obvio que se entienden otras cosas… sobre todo por que la pelinegra creía que Gaara había estado con Naoko varias veces…

-Eso fue algo que no volverá a suceder…- contestó a lo que se refería deteniéndola nuevamente, después de todo no tendría por que ser amable con ella si no quería verla en su vida.

-¿Y que hay de nuestras noches de pasión y locura?...- el otro abrió tremendos ojos cuando escuchó esto, Naoko estaba hablando tonterías, pero antes de poder hacer algo ya lo estaba besando de nuevo, aprovechando que había abierto los labios para tratar de contestar la rubia se propasó con el…

Y entonces se abrió la puerta… su corazón se había detenido al ver a su novia ahí siendo que el no estaba en la situación más "apropiada" que dijéramos…

-¡Hinata!...-

-Maldita seas Naoko…- respiraba abruptamente después de tanto correr, se había recargado en la pared para recuperar el aliento –Si pierdo a Hinata me las pagaras muy caro…- mascullaba ente dientes.

*8*8*8*

-Neji desu- respondió su teléfono indicándole a quien fuera el que le estuviera marcando que estaba en la línea.

-Ni san, he aceptado ir a Tokio ¿podrías pasar por mi?-

-¿Hinata-sama?- se sorprendió mucho por el cambio de actitud -¿Por qué el cambio de opinión tan repentino?-

-No…- trato de ser sincera con el, pero no le contaba cosas tan fuertes como esas a cualquiera, por lo que prefirió esperar a verlo en persona para decirla la verdad… -No, no es nada… ¿crees poder venir por mi hoy?...-

-¿Hoy?- Neji se preguntó mentalmente sobre la prisa si en un principio no había querido ir, debía haber pasado algo grande…

Esa misma noche, aún con los nefastas autoridades del internado, la joven Hyuuga se dio de baja de Akai Mizu sen do sin decirle nada a nadie más que a sus más intimas y discretas amistades, aunque le hizo prometer a Ten Ten que no le diría a Temari donde estaba ni que se había ido debido a no querer lastimar sus sentimientos o preocuparla, y como buena amiga, la castaña obedeció.

Ni Gaara ni Temari se enterarían de la partida de Hinata hasta dos días después…

Y en una semana comenzaron los días del último año de preparatoria para la ojiperla en su nueva escuela, Konoha Gakuen, días que nunca olvidaría al haber encontrado al amor de su vida en la misma…


No soy fan de Utada, solo me gustan algunas de sus canciones...