PRO: Bien, estoy tan frustrada y enojada que no le veo el lado bueno… -suspiro- esta bien, cambiemos de actitud y veamos el lado positivo, hum… estoy en una escuela de arte estudiando lo que yo quiero ser.

CONTRA: Consume tanto mi tiempo que no puedo escribir!!! sabía que esto iba a pasar pero me arriesgué, después de todo son mis estudios y mi futuro –snif- pero mis historias! TToTT

PRO: Me da tiempo para planear las continuaciones…

CONTRA: me desconecta y NO TENGO TIEMPO!!!

-Snif- juro que lloro por no poder escribir. Espero sean pacientes y sepan comprender, ahora soy becaria oficial y no puedo fallar en la escuela, y yendo a la otra escuela no tengo tiempo ni para mi misma. Estoy triste, estoy convulsionándome por la impotencia, haría lo que fuera por tiempo. Debo ser paciente y evitar explotar! Voy a llorar!! –snif- aún así no dormí en toda la noche para escribir esta continuación -mis ojos tienen ojeras en las ojeras de mis ojeras-, perdón por la tardanza –snif- Pero ya esta aquí –snif- adelante, lean… OwO

Este capítulo tiene un título largo… :3


Después del puente había un túnel a mano derecha al haber arriba el cruce de otra carretera cruzando perpendicularmente la de abajo en donde habían corrido los autos de esa carrera, solo que Gaara había tomado la dirección contraria a este al encontrarse en este todos los mafiosos de los cuales estaban escapando.

Todo estaba enterrado en un profundo y penetrante silencio sepulcral. Y la lluvia seguía cayendo sin cesar…

Konoha Gakuen:

Los caminos de la vida en Naruto

El túnel estaba iluminado con lámparas que daban la impresión de tener un brillo verdoso en el reflejo de la construcción. En el asfalto, Naruto no terminaba de moler a golpes, puño tras puño contra su cara, al sujeto que había enviado Takeshi para tomar a Hinata. Tenían que encargarse de los Akatsuki si querían cubrir cuando la tomaran rehén, pero no esperaban la fuerza de los de la nube roja y el que acabaran con sus hombres, pues inmediatamente de esto Naruto ganó la carrera mientras aún se dolían en el piso por las agujas de Sasori. Así que al descubrir a Gaara tratando de ayudarla solo hubo paso a la desesperación para detenerla, valía su peso en oro y no podían dejarla huir. Sin embargo al fallar en llevarla ante Takeshi el destino de ese hombre era morir inminente y sin honor.

Capítulo treinta: Las lagrimas del cielo ennegrecido, la sangre de un alma rota y el adiós del más bello lugar soleado

Lo único que Gaara podía pensar en ese momento era en llevase a Hinata de ahí, huir y ponerla a salvo. Esa era su visión, y a pesar de tener el mismo nudo en la garganta que ella sin poder dejar de sentir escalofríos alejando de su mente la lluvia, Hinata no podía dejar de pensar en Naruto.

Probablemente el hecho de ser rescatada por su ex novio fue algo demasiado abrupto para ese momento de su vida, pero tras haber estado en medio de una lluvia de balas en un lugar donde claramente se podía ver que lo que hacían no era legal, ahora parecía ser su único medio de escape.

Lo único que realmente podía lamentarse y sentir el peso de su pena en los hombros era tenerse que ver obligada a huir de allí al rogárselo Naruto.

Pero tenía toda la razón del mundo, habiéndose descubierto que era una Hyuuga ahora lo único que quedaba por hacer era escapar, ocultarse y tratar de recuperar el aliento. Sobretodo rogar al cielo por el bienestar de su novio.

Sabía que era una Hyuuga, sabía a la perfección que no era una persona común, en su sangre, desde su nacimiento, había llevado la carga de convertirse en la futura dirigente de los Bancos de su familia como una empresaria exitosa. La mayoría de la gente podría soñar y fantasear con la riqueza y el poder que un cargo como ese proporcionaba, pero solo veían la parte lucrativa en la que los lujos y la opulencia rodearan su vida, no podían ver más allá de eso, no podía adivinar las dimensiones de lo que era semejante responsabilidad, y los sacrificios que traía consigo.

Hacerse cargo de algo tan delicado no era cosa de juego, la mayoría de su tiempo se la pasaría en las instalaciones de la empresa en una fría y oscura oficina que volvería gélida su alma lentamente tal y como lo había hecho con su padre. Haciéndole crecer un recelo de peligro inexistente al grado de llegar a temer de lo que no debería también...

Mirándolo desde el cristal correcto podía ver como su vida había cambiado desde que llegó a Konoha Gakuen, de hecho su vida cambió de súbito cuando inició la preparatoria en Akai Mizu zen do y paso de ser una sombra que solo llegaría a ser notada por el dinero de su familia a una de las chicas más populares del internado al crecer y madurar, y comenzar una relación con uno de los más adinerados y atractivos chicos de su escuela. Sabaku no Gaara.

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Nunca en su vida había desobedecido a su padre, siempre temiendo y respetando su presencia, su palabra y acatando toda orden dada por el si chistar. Así había sido acostumbrada desde siempre.

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Aún así se atrevió a desafiarlo a el y a su autoridad con Gaara. Si, sabía que Hiashi lo había aceptado por que supo reconocer de quien se trataba, sabían quien era el, después de todo ellos se habían hecho de palabras cuando se vieron por primera vez en el cumpleaños de Hinata, solo que ella desconocía por completo que el pelirrojo se había atrevido a amenazarlo con apartarla de su lado si no la dejaba en paz, cosa que nunca pudo cumplir cuando su relación llegó a su fin con un terrible malentiendo, que a pesar de haber sido un error ya no tenía remedio si ella había continuado con su vida sanando aquella herida que le había provocado estando en Akai Mizu zen do tomando camino al cual no iba a renunciar…

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A pesar de todo el chico al que estaba abrazando en esos momentos fuertemente con los nervios crispados por el terror que aún tenía de haber tenido que huir de disparos y dejar a su novio en el epicentro de un aguerrido enfrentamiento del cual no sabía nada, su cercanía la hacía sentirse protegida.

Desde que la secuestraron estaba completamente perdida y confundida, aunado a eso ahora se sentía impotente de no poder hacer nada. Pero por lo menos sabía lo que no debía hacer en esos momentos: uno, quedarse ahí si Naruto le había indicado que se fuera, y dos, llamar a la policía.

Lamentablemente las sirenas de las patrullas cerca la distrajeron al grado de casi soltarse de Gaara al voltear y escuchar nuevamente disparos en el puente y en el túnel donde hacía unos instantes había terminado la carrera de Naruto.

-¡¿Lla… llamaste a la policía?! -se alarmó de lo que eso pudiera significar para su rubio -¿Lo hiciste? ¿Los llamaste?- al escuchar su voz compungida y adversa entre temor y preocupación sintió como si tomara una parte de su corazón y la arrancara de tajo al mismo tiempo.

Aún en esas circunstancia seguía prefiriéndolo a el.

-¡Yo no los llame!- respondió molesto, casi vociferando –Sabes perfectamente que eso sería perjudicarlos a todos- trató de calmarse, el también tenía secretos ocultos de los cuales sabía Hinata. Así que lo que pudiera golpearla de cierta forma, ella por lo menos no estaba tan a la deriva.

-Es… ¡esto no es como en Akai Mizu zen do Gaara!...-

Los ojos del pelirrojo se desorbitaron al escucharla, era claro que ella estaba a punto de llorar.

Esas palabras, ese significado. Ese recuerdo…

El timbre de su celular la despertó a altas horas de la noche. Siendo tan tarde pensó que lo más recomendable sería no contestar ya que es toda una descortesía irrumpir a la gente mientras duerme, pero al pensar que podía tratarse de algo importante o relacionado con su familia se arrepintió de no contestar y decidió responder.

Pero fue tarde, dejo de sonar al instante.

Lo tomó entre sus manos viendo en la pantalla "Una llamada perdida", le cruzo por la cabeza revisar la lista y llamar, pero de nuevo volvió a sonar y pudo reconocer que era Temari.

-¿Ho…hola?-

-¡¡Hinata!! ¡¿Dónde estabas? He estado tratando de localizarte…!

-¿eh?-

-¡¡Mi hermano!! ¡Esta en el hospital, sufrió un accidente en su moto!-

La sangre en su corazón comenzó a ser bombeada más rápido dirigiéndose toda hacia su cabeza.

-¡Gaara!-

Salió corriendo como posesa directo al hospital, nada en el mundo podía frenar su camino. Explicarle que fue en una carrera como termino así no había sido nada fácil y ella no pudo evitar conmocionarse, aún así prometió no volver a hacerlo y dio su palabra, y es que era cierto, no quería volver a verla así de preocupada por el.

Y esa promesa que rompió al poco tiempo, aunada a los problemas que tenían con la presencia de Naoko fue el caos. De ser una bella y próspera relación fue llenándose poco a poco de dudas, peleas y rumores…

Pero ella no dejaría de preocuparse por el aun viéndolo ahora como solo un amigo. Y el, el seguía necio, no quería dejarla ir, no quería aceptar que ya no era suya…

Hinata trataba de hacerle saber que ahora no era el momento para celos, Naruto estaba en peligro al igual que ellos, y la lluvia empapando su rostro se diluía con sus propias lágrimas mientras trataba de no destrozarse estando aún recargada en la espalda de Gaara procurando no sufrir por la incertidumbre.

Así que el pelirrojo de ojos aguamarina tuvo que dejar su orgullo a un lado. Aún cuando eso significara que debía separarse de ella lentamente apoyándola como amigo en esos difíciles momentos, porque el, el no había querido ser capaz de comprender que había cometido un error también no solo había sido ella al huir y malinterpretar. El le había dado razones suficientes para marcharse, así que solo tuvo que cruzar la puerta… y ese fue el adiós para ambos…

-Hinata…- seguía conduciendo por el camino mientras en la pelinegra las saladas lagrimas de su tristeza aún surcaban sus mejillas –Lo siento…- se liberó de todas las veces que la había herido con su indiferencia cuando la veía guardar silencio sabiendo a la perfección que ella estaba así por haber visto o descubierto algo cuando estaban juntos…

-No… no tienes por que… Ya es historia…- respondió tranquila.

Los rayos siguieron iluminando el cielo con su luminosa electricidad. La velocidad de su motocicleta siguió en la misma aumentando en terreno plano y disminuyendo en las curvas al tener en cuenta que Hinata, siempre que la llevaba en su motocicleta, se sentía más segura si el hacía eso ya que temía siempre que pudiera ocurrir algo en que el tuviera que maniobrar abruptamente o chocar por sus pasadas experiencias.

Las cosas parecían tranquilas a pesar de la lluvia y el frio que les calaba hasta los huesos junto con lo empapados que estaban, Hinata no podía sentir sus manos de lo frías que estaban y a pesar de sentirse algo sonrojada por estar abrazada de Gaara y saber que eso produjera en ambos algo de melancolía, ella no podía dejar de pensar en Naruto.

Pero tanta tranquilidad se desvaneció a los diez minutos cuando ellos ya estaban en la ciudad. Gaara tenía pensado llevarla a su casa, ya que actualmente estaba viviendo con Temari debido a que ella se lo pidió como un favor y los dos compartían el alquiler de la mediana mansión en la que estaban viviendo pero, al ser una zona residencial era solitaria y la mafia podría cubrir bien sus pasos si sabían que ella estaba por tales lares, así que lo que mejor se le pudo ocurrir fue un sitio donde hubiera gente, pero tampoco la podía llevar a un bar.

Ella propuso que la llevara a su casa, la mansión Hyuuga, pero el le recomendó que daría lo mismo llevarla allá, ya que si no iban por ella esa noche la tendrían vigilada constantemente.

Su discusión por donde ir –si se lo podía llamar discusión, ya que ella no tenía las energías como para discutirle- terminó con que decidirían llegando a Tokio, pero aún seguían sin nada.

Hasta que ya por las calles de la ciudad entrando en ella, se detuvo un momento para tratar de analizar.

Hinata estaba tan callada que a penas si podía saber que estaba con el debido a que se estaba sujentando de el, después de todo su mente estaba en otro lugar pensando en su novio, y eso a el lo irritaba, pero ese no era momento para pensar en eso, y el sonido de dos motocicletas más acercándose a unos cuantos kilómetros lo hizo reaccionar mirando atrás.

-¡Maldición!- reconoció las motocicletas de quienes estaban cerca de ellos, los había visto en la carrera de Naruto y pudo ver que eran de Akatsuki al ver aquella nube roja en sus motocicletas y en sus chaquetas de cuero. Tenían que irse de ahí –¡Hinata, sujétate!- le ordenó al tiempo que aceleraba partiendo nuevamente para ocultarse de ellos.

-¡Ah!- sintió el tirón de la velocidad –Gaara, ¿Qué sucede?- volteó a ver atrás topándose con los dos miembros de Akatsuki yendo tras ellos, solo podía pensar lo peor al percatarse dela situación –"Oh no, nos siguieron…"- volvió a sentir temor al recordar la lluvia de balas sobre ellos.

Durante varias calles, virara donde virara el pelirrojo no los dejaron de seguir obligándolo cada vez más a subir la velocidad, y fue entonces cuando se dio cuenta de algo que no había notado anteriormente y comenzó a preocuparse en desmedida por ello…

-Demonios…-

-¿Quieres que lo intercepte adelante?- le preguntó Deidara a su compañero, pero este no pareció inmutarse en lo absoluto por la propuesta del rubio.

-No hace falta, esto no durará mucho…- anunció indiferente, de hecho bastante serio. Deidara no tardó en darse cuenta de lo que había hecho el pelirrojo, siendo un genio de la mecánica desapareció de su lado durante un momento en la carrera para hacerle unos cuantos "ajustes" a la motocicleta de Gaara, y ahora estaba sufriendo las consecuencias al ya haberse percatado de que no tenía frenos… justo en ese momento, en que el que yendo a una velocidad muy alta en una avenida no tan desierta, llevaba a Hinata como pasajera siendo perseguido por los Akatsuki. Nada podía empeorarlo más…

-Hinata- comenzó a hablar con ella -¿Crees poder alcanzar mi casco?- preguntó aún con la velocidad demasiado alta, con el viento golpeándolo directamente en el pecho y en la cara así como los brazos. Era una penetrante y gélida llegando hasta sus huesos.

-¿Qué? ¿Para que?- le preguntó sorprendida por lo que le decía.

-Necesito que te lo pongas. Ahora- le indicó con un tono que sonaba más como una orden.

-Si, pero…-

-¡Solo hazlo Hinata, no preguntes!- la interrumpió haciéndola incluso temerle por la poca delicadeza de su voz, y siendo consiente de esto cambió su actitud –por favor…- sonó suplicante, a lo cual una extrañada Hinata solo pudo responder tartamudeando un poco:

-De… de acuerdo…- soltó una de sus manos para alcanzar el casco rojo de Gaara que había sujeto a la parte trasera de la motocicleta y se lo colocaba encima de la cabeza.

-Sujétalo bien- le indicó sin mirarla, solo poniendo atención en el camino iluminado por las lámparas de la ciudad y sus faros. Ella, con dificultad, logró atarlo justo con una sola mano, y una vez habiendo hecho esto volvió a sujetarse de Gaara fuertemente, haciendo más presión en el por el miedo que la estaba inundando, en su actitud y su postura podía ver que estaban corriendo un peligro mayor. Pero el no le decía nada de la situación.

-Ya esta- le informó.

-Bien, ahora necesito que me respondas algo, es muy importante- aceleró para rebasar un camión de carga que había delante de ellos. Dudaba en hablarle, pero tenía que hacerlo, tenía que –Hinata, ¿Qué sientes por mi?- espetó al aire mirando fijamente el camino y conduciendo intensamente su vehículo de dos ruedas como todo un maestro a pesar de la preocupación de no llevar frenos.

-¿Q-qué?- se quedó estupefacta por sus palabras.

-Responde con la verdad, se sincera, eso es lo único que te pido- siguió.

Hinata se sintió más fría que un tempano de hielo por las palabras del pelirrojo, estaba muda, sentía que no tenía voz, ese no era el momento para hablar de eso, pero ese era el último momento que tenían ambos para hablarlo por que podía ser el último…

-Gaara… yo…- trató de responderle, pero dos disparos pasando muy cerca de ambos e impactando en el camión que había delante de ellos la hizo encogerse y aferrarse más a Gaara por el temor -¡Ah!-

El pelirrojo se vio obligado a rebasarlos aumentando la velocidad siendo que el que no quería hacerlo.

-No les dispares ahora Deidara- se escuchó la voz de Sasori.

-¡Hinata, responde!- ella estaba incrédula por la actitud de Gaara a pesar del peligro.

-¡Te sigo queriendo, ante nada eres importante para mi!- soltó haciendo incluso que el perdiera un poco de estabilidad recuperándose rápidamente –Pero ahora ante mis ojos no eres más que un amigo y un bello recuerdo que se ha quedado atrás…- terminó de decir. El pudo sentir por su cuello como algunas gotas tibias tocaban su piel desnuda.

Por un momento calló, pero más adelante los dos mafiosos de atrás volvieron a acelerar obligándolo a el a subir la velocidad de nuevo preocupando más a Hinata al volver a repetirse kilómetros más adelante.

-¡Gaara!- trató de hacerle saber su preocupación, quería que bajara la velocidad, pero no pudo decir más allá de su nombre ya que sabía que el hacer eso sería ponerse al alcance de quienes los perseguían, por lo que solo pudo aferrarse más a el cerrando sus ojos fuertemente deseado que todo aquellos solo fuera un sueño.

Pero la voz de Gaara la hizo regresar de nuevo a la realidad.

-¿Qué tanto lo conoces?-

-¿Eh?- volvió a reaccionar con sorpresa por la pregunta de Gaara.

-A Naruto, ¿Lo conoces bien?- repitió aclarando mejor. Por un momento un escalofrió pasó por la espalda de la pelinegra haciéndola sentirse recelosa no solo de los que iban tras ellos sino del mismo Gaara también.

-Naruto…- mencionó delicadamente entre sus labios, casi como si con su voz hiciere de las palabras caricias.

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Cuando Gaara vio a Naruto despedirse de Hinata el último día de clases de la semana se molestó bastante de que ella fuera despedida por parte del rubio tan serio y seco, y no pudo evitar sentirse mal y hasta sentir pena por ella cuando la encontró en la exposición de arte a la que había ido y donde se topó con la noticia de que desconocía por completo el que su novio estuviera compitiendo en el Tokyo Skateboarding Fest sin haberle hablado si quiera de esto a ella ni por casualidad.

Tal cosa le golpeó en la cara como una señal, de cierta forma tenía la extraña sensación de que en esa competencia iba a comenzar algo grande, y supo interpretarlo a su favor al recordar y saber claramente como es que ella y el se separaron al no haber comunicación ¿En que lo beneficiaría? Simple, el creyó que esa sensación la tenía por que entre Naruto y ella comenzaría a haber duda y falta de confianza tal y como le pasó a el con ella en el ayer, más no se esperaba que el que no le hubiera dicho a Hinata que fuera era para mantenerla a salvo de la mafia, y el cometió el error de llevarla a la boca del lobo voluntariamente.

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Trató de enmendar su error rescatándola pero los descubrieron, afortunadamente Naruto fue capaz de contar con los otros para evitar que les siguieran disparando y así darles una oportunidad de marcharse de ahí. El propio Naruto estaba de acuerdo con el para llevársela de ahí. Lo consentía. Incluso se lo pidió.

Pero al llevársela en su motocicleta huyendo del riesgo de quedarse la había puesto en peligro también, y uno muy fuerte del que no encontraba la manera de salir bien librados de ello sino por un milagro. Y lo divino no estaba pendiente de su situación en esos momentos desbendiciéndolos de toda ayuda superior a lo racional dejándolos solo a su suerte.

Así que las cosas tendrían que pasar porque ya estaba escrito que pasaría.

El destino no iba a cambiar por ellos por mucho que lo quisieran…

-¡¿Qué tanto lo conoces?! ¿Cómo sabes que lo conoces lo suficiente?- continuó dejando entrever la desesperación en la que estaba entrando. Hinata no tuvo otra opción que responder.

-Lo cconozco lo suficiente para quererlo-

-¿Cómo sabes cuando es lo suficiente?-

-Con sus tropiezos y sus defectos yo lo quiero…- volvió a responder sintiendo que la interrogada era su alma dejando al desnudo lo más profundo de ella de una manera sobrenatural al estarlo haciendo en una avenida a gran velocidad en la motocicleta de su ex novio. Casi como un castigo, un fuerte rigor...

Al escucharla Gaara sintió como se le formaba un nudo en la garganta, pero también sabía que no tenía tiempo, como si pronto todo aquello fuere a acabarse de un solo golpe…

…Y antes de poder reaccionar de nuevo disparos sobre ellos haciéndolo maniobrar en zigzag acelerando más a pesar del temor de Hinata lo hicieron detener sus pensamientos durante un breve lapso.

-Te dije que no dispararas-

-Esta tardando demasiado, dijiste que la querías a ella ¿Acaso crees que salve de esta?- replicó el rubio, desde el principio no comprendía las acciones de Sasori, primero diciendo que quería llevársela a la cama y después dejándole ver que ella sería importante para la organización y a pesar de todo exponerla a tal peligro. Estaba confuso por sus decisiones, sobretodo por su seriedad sin perder los estribos en ningún momento.

El, por su parte, solo los veía atentamente con los ojos entrecerrados esperando pacientemente que las cosas ocurrieran tarde o temprano…

...por que tenían que pasar…

-¿Lo amas?- espetó en el aire con dificultad, la adrenalina en su cuerpo era algo a lo que no estaba acostumbrado a sentir, el siempre había sido de sangre fría, siempre con frialdad, indiferencia y odio hacia todos todo el tiempo, pero Hinata era lo que más le importaba en la vida. Cuando se marchó no fue capaz de superar el vacío que dejó en su alma, ya que por más que trataba de dejar de pensar en ella Hinata siempre estaba presente en sus sueños y en su corazón, latiendo fervientemente, marcada como un tatuaje del cual no se podía deshacer. Y aunque trató de olvidarla haciendose cargo de sus negocios ocupando todas las horas de sus días en su trabajo para que no hubiera tiempo para pensar en ella le era imposible.

Estaba destinado a encontrarla de nuevo pero ella ya no era suya, ella si había continuado con su vida dejándolo atrás a pesar de lo lastimada que se encontraba por el.

Ahora su más terrible pesadilla, el único miedo por el cual podría sentirse aterrado, se hacía realidad. Siendo una persona de carácter fuerte y una templanza inhumana no tenía ninguna debilidad ya que lo único importante para el era el mismo y nadie más, solo importaba sobrevivir, y así fue siempre hasta que conoció a Hinata…

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-¿Por qué no dejas de seguirme?- le preguntó al día siguiente de aquel acontecimiento del baile en el cual tuvo que salvarla de los sujetos que la acorralaron y querían abusar de ella. Estando en el mismo salón sentía su penetrante mirada en la espalda y siempre estaba cerca, eso la ponía muy nerviosa e incómoda por lo que se atrevió a enfrentarlo cara a cara a pesar de sentir pena frente a el.

-Por que necesito hablar contigo sobre lo de anoche- respondió indiferente, incluso estando con su pose habitual cruzado de brazos pero sin dejar de verla directamente a los ojos, todo lo contrario de ella, quien le huía la mirada lo más que podía víctima de su nerviosismo. Ese sonrojo, ese jugueteo con los dedos… ¿Cómo es que siendo tan distintos el se pudo haber fijado en ella?

Alrededor de ellos, los demás alumnos de Akai Mizu zen do no dejaban de verlos y de murmurar entre ellos toda clase de cosas y suposiciones, dejando correr rumores que en instancia se harían verídicos.

-No-No tenemos nada de que hablar, te… te agradezco lo que hiciste, pero no es necesario más- trató de huirle, pero el no le dejó irse tomándola del brazo antes de que ella pasara de largo a su lado. Por su puesto que este acto fue notado por todos, incluso llegó a alterarlos por lo que veían…

¿Sabaku no Gaara hablando con una chica, y esa chica resultara ser la más tímida del colegio así como la más envidiada por sus atributos? ¿Qué razón había para hablarle? ¿Su cuerpo? ¿El poder de su familia? ¿Era de negocios? ¿Gaara quería una socia? ¿Por qué estaban juntos? ¿Era una situación romántica?

-Gaara kun- se percató de que la había detenido. Los estudiantes no paraban de rumorar. Si tan solo el sonrojo de la pelinegra no fuera algo tan común en ella podrían saber y deducir más…

-¿Te parece nada el que anoche nos hallamos besado?- la miraba directamente a los ojos haciendo que ella se sonrojara escandalosamente por lo que le decía, acto que lo dejaba muy complacido a el –Yo no lo creo- siguió con su acoso.

-Tu… tu fuiste el… el que me besó- trató de no decaer ante el, sentía que sus rodillas se doblaban y que su fuerza flaqueaba, en cualquier momento podía desmayarse y eso era algo que no podía permitirse en ese momento. No frente a el.

-Tu no me detuviste, es más, lo disfrutaste tanto como yo- murmuró bajo con algo que jamás se podría detectar en su voz ante alguno otro mortal más que Hinata. Sensualidad.

-eh?... yo… yo solo…- trató de negarle, pero no podía, el ya había colocado su mano en su mentón obligándola a mirarlo a los ojos fijamente al tratar de desviar la vista para responder. Sus ojos… su mirada… era más profundo… Su ritmo cardiaco se elevó más viendo sus pupilas aguamarina en aquellos ojos entrecerrados que a pesar de lucir estremecedores y llenos de maldad por su negro contorno, había algo que ella nunca antes había visto en el, un sentimiento que también la estaba invadiendo… -Yo…- continuó sonrojada por el, pero el rojo de su cara se colocó solamente sobre sus mejillas dándole una apariencia de vergüenza a la vez de lo perdida que se encontraba por el y esa mirada que estaba dedicándole.

El ni siquiera sabía lo que hacía, pero no quería detenerse.

El mundo de la escuela en el que estaban desapareció volviéndose nada así como su cohibición se vio reducida a polvo cuando, ante las miradas de todo el alumnado, los dos unieron sus labios nuevamente producto de una atracción inevitable e irresistible de los cuales ambos fueron presa sin elección u oportunidad a escape de lo que se estaba liberando en su ser.

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Era tan maravilloso…

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Era tan único…

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Cuando por fin se separaron la calidez que Gaara había comenzado a sentir en su cuerpo surgida de ese contacto ante la presencia de aquella joven de cabellos negros azulados y ojos blancos con un reflejo lavanda de la luna, y teniendo el sol de la mañana posicionado detrás de ella, pudo comprender que su nombre era idéntico a lo que era ella, un lugar soleado, un lugar pacífico y cálido donde lo único que podía haber en el era esa calidez que sentía y quemaba en su pecho. El sol iluminándola de manera tan sublime la hacía ver como el más bello ángel, casi como su oscuro y frio corazón se quemara por lo desconocido que representaba ella como lo más puro y celestial, como lo mejor con lo que podía toparse en su vida, como la más deslumbrante y bella gema sombre la tierra, frágil y delicada así como preciada y llena de belleza.

Fue cuando comenzó a quererla en su vida a pesar del desconcierto de su corazón al cual por primera vez en su existencia sentía exaltarse por alguien galopando en su pecho, haciendo presión en el…

Solo su mirada… solo su aroma…

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-No me gustan las cursilerías- oculto su sonrojo mirando hacia otro lado dejando más sorprendida a Hinata por sus palabras de lo que ya estaba.

-eh?-

-Pasare por ti después de clases, puedes escoger el lugar donde quieras que comamos o lo que quieras hacer-

-¿Qué?- abrió los ojos desbordándolos de sus límites -¿Co… como en… en una cita?...- trató de articular bien, pero no cabía en si de la conmoción -¿Estas… estas invitándome a salir?- sintió como todo su cuerpo se aflojaba por lo que pasaba.

-Llámalo como quieras- se volteó ocultando sus sentimientos, era igual de nuevo para el –Después de clases, no lo olvides- se alejó de ahí sin despedirse con algún gesto percatándose por fin, al alzar la mirada, que habían sido observados desde hacía tiempo por todos en la escuela, pero lo único que pudo hacer contra ellos fue lanzarles una mirada penetrante de odio con la cual les indicaba que se hicieran cargo de sus propios asuntos…

Un lugar soleado, esa calidez, ella…

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Nunca había temido a nada, sabía defenderse a el mismo y ver por el, pero Hinata, ese sentimiento que había nacido en el no lo pudo detener y se volvió posesivo y celoso. Había entrado en su vida y no la quería dejar ir, era la única llama de esperanza en ese mundo que lo hacía ser y sentirse diferente. Descubrió lo que era la felicidad a su lado…

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Pero seguía siendo el, y no pudo evitar helar a Hinata con sus gélidas respuestas cuando la duda cimbró entre ellos a falta de hablar las cosas… y lo que se había convertido en lo más bello y preciado en su vida se marchó perdiendo su rastro en la tempestad…

...alejándose por completo de el…

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Sintió la culpa carcomerle el alma, se castigó a si mismo torturándose con su recuerdo eternamente en el vacio sin fondo de soledad en el cual su calidez se había esfumado. Decidió no buscarla seguro de que aquel lapso de felicidad en su vida había sido solo eso, un periodo corto de felicidad el cual nunca podría alcanzar nuevamente al estar siempre renegado de todos por voluntad propia.

Hasta que el pequeño mundo en el que habitamos la trajo de vuelta a el con una señal de su paradero… pero ya era tarde para el, así que se abrió paso a la negación para poder ignorar el dolor seguro de que aún había esperanza, solo debía esperar a que el destino estuviera a su favor, y esa tarde, cuando se topó con Hinata en el mismo lugar como si estuviera escrito que pasara y el le informara –sin malas intenciones en un principio al no analizar de lleno la situación hasta dos segundos después de hablar- sintió que la vida le estaba regresando lo que el había perdido…

…pero no eran así las cosas…

Ni lo serían… por que su tiempo se estaba terminando y la velocidad seguia hcaiendo lucir lo demás veloz y fugaz como las estrellas…

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-Hinata…- trató de volver a formular la pregunta pero ella ya estaba consiente de que a pesar del enorme peligro en el que estaba el ambiente entre los dos era de dolor por enfrentar lo que eran, una antigua pareja que pasó momentos felices y difíciles en el pasado y que las circunstancias los había separado cambiando sus vidas radicalmente. Aún cuando uno de ellos no quisiera aceptarlo aún…

Pero en esos momentos a Gaara le dolía más que nunca, dolía como la más profunda herida ardiendo en su carne y atravesando su pecho haciéndolo incluso sentirse a punto de doblarse por el dolor, y saladas y calcinantes lagrimas en sus ojos controladas solo por lo último de su voluntad se asomaban en espera de caer…

Estaba enfrentando por fin lo que temió desde un principio cuando se enteró de la relación de Naruto y Hinata y lo mucho que estos se querían.

Lo había desplazado por completo… pero tenía que pasar así… tenía que ser así…

-Gaara… ¿Por qué preguntas lo que es más obvio?- bajó la mirada con abatimiento por lo que estaba por decirle.

Sin que lo supiera, la cara del pelirrojo estaba siendo quemada por la salada sangre su alma rodando en forma de lluvia cayendo por sus mejillas.

-Es verdad, cuando estuvimos juntos fuimos inmensamente felices y afortunados de haber encontrado al otro… fui afortunada por poder amarte y recibir tu amor Gaara…- se recargó de nuevo en el con sus ojos perla cristalizados por como se sentía.

Del cielo la lluvia seguía cayendo y los dos Akatsuki seguían detrás de ellos, pero nuevamente, tal y como había pasado cuando comenzaron su relación, todo en su entorno, todo alrededor, había desaparecido dejándolos solo a ellos y sus sentimientos al descubierto. Estando vulnerables y sensibles ante todo…

-Pero nos equivocamos…- soltó un leve gemido de su garganta al no poder retener el llanto más, fue entonces cuando Gaara se dio cuenta de que ella también estaba llorando…

-Hinata…

-Dejamos que nuestro amor sufriera profundas heridas como producto de nuestros problemas y dudas, las dejamos pasar sin procurar sanarlas… sin hablarlo…- lo abrazó más fuertemente sintiéndolo igual que el como lo que era, una despedida… había algo en el ambiente que producía una triste y melancólica melodía que ella también podía escuchar, sabía que indicaba que ese era el final…

La lluvia seguía cayendo y los introdujo con lentitud nuevamente a su huida haciéndolos golpear con el camino.

-Yo también lo siento Gaara, también te pido perdón…- siguió escuchando su voz cerrando peligrosa y rápidamente sus ojos durante un segundo en el cual por fin podía respirar sintiendo todos sus sentimientos encontrados en el pecho con el aire y sacar con esa exhalación el gran peso que eran.

Dolía, pesaba, hería, pero estaba siendo liberado lentamente por las palabras de la ojiperla dichas con tanta cordura y depresión al igual que su alma se sentía…

-Te pido perdón por herirte tanto al amar a Naruto, por haber creído lo que no era y haberme marchado de la manera en que lo hice…- sujetó la chaqueta del pelirrojo fuertemente, a pesar del casco tenía su frente recargada en su espalda mientras sus lágrimas seguían corriendo –Pero las cosas cambiaron, me fui y te perdoné antes de venir a Tokio, no sabía que era un error lo que había hecho entonces pero yo te deje en Akai Mizu zen do así como mi amor por ti… todos nuestros momentos, todos los buenos y gratos ratos que pasamos juntos así como el dolor y el sufrimiento por el que pase... todo se quedo allá… Y entonces apareció Naruto… y yo ya no sentía nada por ti en mi corazón, mis sentimientos por ti se acabaron, y a pesar de tener miedo de salir lastimada de nuevo me arriesgue a volver a amar… y no me equivoqué, se que el también me ama de la forma en que yo lo amo…- soltó un poco el agarre del que tenía prendido a Gaara justo antes de volver a sujetarlo con fuerza mientras seguía llorando… -Gaara…- pronunció de nuevo -…lo siento…- volvió a disculparse con toda la pena del mundo en su corazón y su enorme tristeza presente constantemente por estar con el aún sobre esa motocicleta y esa interminable avenida que finalmente llegaba a su fin volviéndose calle tras calle por las que atravesaban ignorando los altos y las paradas por cosa de nada de unos cuantos automovilistas.

Seguía sin poder detenerse… y una extraña sonrisa se dibujo en sus labios mientras dejaba que el aire de la velocidad que llevaban secara sus últimas lágrimas mientras seguía viendo el camino a pesar de la punzada que aún atravesaba su pecho. Pero que por lo menos sabía que el tiempo podría sanar… esta vez si lo sabía…

-Hinata- volvió a llamarla haciendo que ella frenara de súbito su llanto por su tono de voz relajado y pacífico…

-Gaara…-

-No tienes por que disculparte, fui yo el que te culpo de lo que que fue culpa mía desde un principio… fui yo el que te orilló a hacer lo que tuviste que hacer, y te fuiste de Akai Mizu zen do…- habló casi como si fuera otro –En todo caso no estoy orgulloso de lo que hice, regresé de nuevo a tu vida queriéndote obligar a estar a mi lado siendo que tu ya no sentías lo mismo por mi…- sintió un acongojamiento en su interior por lo que estaba diciendo…

La pelinegra no podía creer lo que escuchaba, conociéndolo sabía que no era la persona dura y fría que todos veían, pero aún así sus palabras la estaban dejando sin aliento al igual que el al sentir que su alma huía de su cuerpo con solo abrir la boca…

-Negué una y mil veces que el que no estuvieras a mi lado, me dije que era solo algo temporal y traté de intervenir entre ustedes… pero algo me decía al mismo tiempo que no lo iba a lograr… Y mírame ahora, te expuse a tal peligro en que nos vemos obligados a huir para que no te hagan daño…- comenzó a regresar su tono sombrío poco a poco a el escuchando las motocicletas de los Akatsuki nuevamente tras el, estaba sanando la parte más vital de el en su personalidad, su sangre fría… Y aunque no lo quisiera tenía que acelerar más…

Sintió como el cuerpo de Hinata se estremecía de nuevo por la velocidad y tomo más fuerza de su temor para enfrentar la situación directamente de frente…

-Naruto y yo compartimos el mismo miedo Hinata, el que te puedan hacer daño- continuó hablando. Hinata había dejado de llorar poniendo los pies sobre la tierra de la persecución en la que se encontraban mezclados, pero seguía sin quitarle su atención al pelirrojo…

-Gaara…

-Por esa razón ahora entiendo lo que no me sentía capaz de entender antes… si verdaderamente te amo como lo hago, debe estar tu felicidad ante todo para mi…- pudo observar a pesar de la lluvia como en las siguientes tres calles el alto se marcaba y había un vehículo esperando el cambio de luz para poder avanzar. Hinata se sintió tan indescriptible en ese momento al tener tantos sentimientos encontrados que no supo ver lo mismo que el, solo estaba su presencia para ella en ese momento… Gaara pudo escuchar como los dos Akatsuki detrás de el disminuían la velocidad dispuestos a frenar por lo que se veía venir para ellos… lo que era inevitable… lo que era el final…

-Hinata- volvió a hablar después de aquel segundo en el que había pasado todo lo anterior –Tu felicidad esta con Naruto, y si al lado de el eres feliz entonces yo no tengo por que intervenir más en ello…- proclamó llegando a la mitad de la segunda calle con una perpleja Hinata sujeta de el, su ultimo momento, sus últimas palabras… –Tan solo recuerda una cosa Hinata- se esforzó todo lo que pudo para procurar sentir su calidez de nuevo, y en efecto, ahí estaba, pero aquel lugar soleado se diluía lentamente no en la oscuridad ni en la soledad de su alma, sino en la luz del mañana la cual se veía densa y desconocida para el. pero misteriosamente bella… -Fuiste lo más importante para mi en la vida, y aunque me duela dejarte ir debes saber que nunca… nunca dejare de amarte…- alcanzó a decir al tiempo que la camioneta que había visto esperando a que cambiara la luz ya esta a medio cruce y el conductor del mismo se helaba al voltear a ver de donde provenía el sonido de una motocicleta estando cada vez más cerca de el al acortarse la distancia en décimas de segundo…

Su cara solo demostró un profundo y aterrador miedo, el choque que era inminente…

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Fueron las tres calles más largas que había recorrido en su vida, puesto que le parecieron eternas. Sus palabras eran sinceras a pesar de estar bañadas de su sangre y sus lágrimas ya que no sabía si esas eran las últimas y necesitaba decirlas antes de que pasara lo que el sabía que iba a pasar…

Sabía que podía haber intentado virar acelerando más pero podía derraparse y lastimar a Hinata así como no lograrlo y como consiguiente ella recibiera todo el impacto en su lugar al cambiar la posición de la moto, así que decidió ser el quien recibiera todo el impacto, ya que si Hinata se salvaba tal vez solo acabaría mal herida pero iba a sobrevivir, y uno de los dos debía ser el que se fuera, así que el quiso hacer el sacrificio por un solo pensamiento en su mente en todo el trayecto en el que supo todo lo que hablarían y lo que pasaría sin forma de cambiarlo desde que se percató de lo que ocurría con la motocicleta…

"Lamento no haber sido capaz de salvarla de ellos como lo prometí e intenté, pero sin frenos y huyendo de Akatsuki al seguirnos es mejor esto a que los dos nos vayamos a la vez contra esta batalla que la muerte y el destino ya tenían ganada desde el inicio…

Por eso es ahora tu turno de salvar a Hinata Naruto, por que los dos daríamos todo por ella, por que los dos daríamos hasta nuestras vidas por Hinata. Ella te escogió a ti y se de ante mano que cuidaras bien de ella si no estoy aqui más..."

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Tanto Sasori como Deidara pudieron ver el choque con perfecta claridad, lo violento y fuerte de la escena así como su crudeza. La velocidad de Gaara hizo que la camioneta se barriera unos dos pies, se habían impactado de tal forma que a pesar de la voluntad y la esperanza de Gaara, todo se esfumaba saliendo los dos por el aire gracias el impulso que llevaban acabando Gaara golpeado y quebrando el parabrisas para después salir volando un poco más antes de acabar en el piso con múltiples contusiones y con los ojos abiertos sin brillo de conciencia, mientras que Hinata salió igual de expulsada aún más lejos y alto que Gaara perdiendo la claridad del mundo a su paso por la impresión y lo duro del accidente hasta caer más cuatro metros adelante sobre sus costillas y su brazo izquierdo golpeando directamente su cabeza a pesar del casco…

Todo era negro como un televisor proyectando estática siendo desconectado de la corriente volviéndose añicos al caer de un tercer piso. Todo se había acabado, y el hombre que había sido chocado estaba atrapado en su asiento por el metal del vehículo destrozado y retorcido víctima del dolor que le producían sus laceraciones y su carne expuesta…

Aún así al haber rebotado en el parabrisas y que su cabeza estuviera sangrando al igual que su columna tronado por el impacto y que sus ropas estuvieran maltrechas por la fricción del asfalto de la calle en su camino al dolor y la agonía, las más graves de sus heridas eran internas…

Hinata por su parte había sido capaz de ver lo que venía y saber lo que pasaría en el último segundo. La velocidad, el impulso… le recordaba mucho cuando saltaba en un clavado o cuando lo hacia luchando y retando a la gravedad enfrentándose a ella cuando practicaba gimnasia.

Esta vez la velocidad era mucho más alta aunada al impulso de la colisión, pero las palabras de Gaara resonaban en su mente y por puro instinto se movió soltando a Gaara cuando los dos salieron disparados obligándose a tratar de girar sobre si de costado para por lo menos no romperse el cuello, pero de que iba a doler iba a doler y mucho, inmensamente. La fricción desgarró su ropa rompiéndola de la zona donde se había caído y arrastrado llegando a rasgar su piel también poniéndola de un color rojizo intenso de la cual sangre comenzaba a asomarse…

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Cuando los dos Akatsuki se aproximaron dejaron tiradas sus motocicletas viendo la escena con media sorpresa y media preocupación, estaban acostumbrados en ese mundo a ver esa clase de cosas, lo que no se esperaban era que a pesar de sus amenazas para que se detuvieran el pelirrojo continuara aumentando la velocidad.

Con esa decisión los dos estaban perdidos, pero Sasori supo ver que había cambiado constantemente de velocidad a pesar de forzar su motocicleta al acelerar, así que cuando estuvieron al mismo nivel y pudieron percatarse de que los dos estaban platicando mientras el indicaba a Deidara desacelerar, había planeado su propia muerte…

Por eso el hizo lo mismo para procurar hacer más leve el impacto pero no dejaba de ser una abrupta y desastrosa colisión…

-La gente no tardara en notarlo- sacó de su bolsa un dispositivo circular parecido a una pelota de beisbol aplanada y con cierto volumen de la cual se veía un círculo partiéndola en el centro como si fuera un botón.

-No lo hagas- advirtió el pelirrojo al rubio indicándolo que no hiciera explotar la zona de la conmoción hasta que el lo dijera, el de coleta solo bufo con un gestó justo antes de dejar de ver donde yacía Gaara para voltear a ver a donde había caído la joven con curiosidad…

-¿Sobrevivió?- se acercó a donde Sasori ya estaba mirando a la joven.

-Podría tener heridas internas- la vio con detenimiento, su mirada estaba fija y perdida, tanto que Deidara no pudo evitar expresar su opinión libremente.

-¿Estas seguro de que no esta muerta?-

El pelirrojo solo lo ignoro moviendo a la joven de su posición -Dame tu chaqueta- le ordeno al otro quien no captó en un inició hasta que Sasori se lo ordenó con la mirada.

-¿Para que la quieres?- sintió como las partes de su cuerpo que no habían sido mojadas por la lluvia comenzaban a humedecerse sabiendo que la ropa se le pegaría a la piel posteriormente…

La contestación en pregunta del rubio fue respondida cuando Sasori acomodo las manhas de la chaqueta a base de nudos la cabeza de la pelinegra para que no se moviera de su lugar.

-¿No le vas a quitar el casco?-

Sasori lo volvió a ignorar -La lluvia evito que se abriera la piel, lo cual no puedo decir de ese otro- señalo con la vista a Gaara cargando entre sus brazos a Hinata mientras se dirigía a su motocicleta.

-Espera, no pensaras llevarla a…- lo siguió su compañero…

-Deja de decir cosas sin sentido y sube a tu moto- dijó despótico –Si la dejo aquí cuando lleguen los servicios de emergencia podría ser tarde, así que ya sabes a donde vamos- montó su motocicleta acomodando a Hinata en sus piernas y su cabeza y cuello enrollado en su brazo cerca del hombro para poder conducir sin riesgo a que fuera a caer.

Sasori tenía que admitir que para ser tan joven y "alta" aquel cuerpo femenino era pequeño conforme a el. Mirando con detenimiento veía su expresión de poema que tenía siendo empapada por la lluvia justo antes de cerrarle los ojos para evitar que se secaran al no poder pestañear estando en estado de shock, fue entonces cuando haciendo esa acción pudo sentir en la palma de su mano la apenas plausible respiración de Hinata.

-Eres fuerte niña…- la miro fijamente a ella y su tersa piel húmeda y herida con rasguños –Deidara, vámonos- ordenó encendiendo de nuevo su moto marchándose de ahí a donde Akatsuki sabía que podía llevar a sus heridos para ocultarlos de la ley siendo protegidos por un hospital donde se contaban con todos los servicios necesarios del equipo médico.

De las densas y negras nubes el agua seguía cayendo lluvia a pedazos, pero los rayos de furia se habían calmado y el cielo solamente lloraba…

Lloraba dejando caer sus lágrimas sobre un pelirrojo yacido en el suelo con la mirada perdida mientras su sangre mezclada con la lluvia se hacía camino por las facciones de su rostro…


With every battle he´s choosing

With every fight he´s losing

His enemy´s not far behind

•Across the line –LP•

Sigo llorando...

¿Gaara muerto? ¡¿muerto?! Ustedes deciden. Se que en esta continuación no abarque el asunto de Naruto pero tenía que pasar esto primero, y hay dos ideas de lo que sigue que se vierten con respecto a lo que ustedes decidan con la vida de Gaara (si, sus votos cuentan aquí para mi). Con sus reviews diganme ¿vivo o muerto? por que estoy en pugna por ello...

Espero, deseo, ansío y ruego poder volver a escribir pronto!!

Comenten, su opinión me interesa.

ViX