Perdónenme por ser chica y por ser tan melodramática, pero así soy yo y no puedo cambiarlo, bueno, si puedo pero no quiero :3…

El asunto es este: todavía no es la fecha de mi reinscripción a pesar de todo lo ocupada que he estado con trámites, fotos y esas cosas, y me ha tocado otro maestro en la escuela de la tarde que no me ha dejado tarea (por el momento) y hoy si pude sentarme a escribir WOOHU!!!

Aclaración: Gaejin es extranjero

ADVERTENCIA 1: Para la naturaleza de nosotros los humanos ¿sabemos lo que es la química de un beso no?

ADVERTENCIA 2: Lo del "harem" es solo por controversia, el peligro por que me gusta, y… con eso es suficiente por hoy en esta conti

Aunque se confundan un poco con lo de Gaara, escuche su voz, así que respiren profundo y prepárense…

Por que ya esta lista esta continuación!...


Cuando las sombras dando la bienvenida a la noche cubren la ciudad, las luces artificiales de la civilización evitan que las personas queden indefensas y vulnerables, a merced de lo desconocido con la densa noche que, siendo tan oscura solo la luz de luna es capaz de esparcirla delicadamente. Pues las estrellas, a pesar de bellas, tan solo observan la belleza desde su lugar sabiendo a la perfección las artísticas figuras que forman en el cielo etéreo en conjunción con los planetas.

.

Pero esa noche no había luz de luna ni alguna estrella visible. Todo estaba opacado por las negras nubes cargadas de agua dejando caer su peso sobre la tierra y los edificios de Tokio sin piedad de nada ni nadie.

Menos de un joven pelirrojo a penas llegando a flor de su juventud para disfrutar la vida al máximo, que yacía en el suelo con el cuerpo mallugado y herido hasta lo más profundo de su ser, sin dejar de contemplar el cielo arriba de el a pesar de la lluvia.

Konoha Gakuen:

Los caminos de la vida en Naruto

Con el alma rota, el orgullo en un nudo en la garganta y su corazón hecho pedazos, respiraba profundamente por última vez en su vida con el aire mezclado con su sangre saliendo lenta y pausadamente de su pecho.

.

Un hilo de sangre no tan delgado se había pintado en su recorrido por su rostro en la comisura de su labio inferior producto de las heridas internas que tenía. Pero extrañamente su mirada era serena y pacífica a pesar del destello melancólico que irradiaba. Casi como si estuviera sonriendo discreta, pero ampliamente a la vez…

Capítulo 31: En carne viva

En su visión solo se sentía como aquella vez, tiempo atrás, en la que el y Hinata se habían escapado en fin de semana a pasarlo en unas praderas no tan cercanas al instituto pero en las cuales el sol brillaba con todo su fulgor acariciando suavemente su piel con un tenue calor mañanero.

Volteo su cabeza al lado izquierdo tal y como lo había hecho ese día. Los dos habían ido a caminar por entre la vegetación silvestre tomados de la mano. Recordaba tanto ese momento, los pastizales amarillos, casi dorados, el cielo azul claro y despejado, pero aún con todo ello habían querido acostarse y observar las pocas nubes pasar para encontrarles forma usando su imaginación…

Había sido tan dichoso…

Incluso ella había divisado un zorro a la lejanía diciendo entre sus labios lo hermoso que era a pesar de que el dijera que era un animal salvaje y hasta peligroso y que sería mejor ignorarlo, pero aún con todo lo que le dijo el brillo de sus ojos perla nunca se apartaron de la dirección en donde había visto aquel bellísimo animal…

Estaban los dos, en el pasto, disfrutando la compañía del otro cuando el volteó a verla una vez más en medio de ese ambiente único y lleno de paz.

Ella estaba sentada con las rodillas dobladas un poco hacia su pecho admirando la lejanía cuando volteo a verlo al sentir su mirada sobre sus hombros. Intercambiaron miradas durante un instante antes de que ella le sonriera, esa puro e inocente rostro, ese vestido blanco y liviano que llevaba acompañado de ese sombrero de paja con flores en la parte de arriba…

Era tan hermosa aquella estampa que apreciaba mucho que en aquel frio y último aliento saliendo de su doliente pecho pudiera contemplarla, aunque solo fuere una vez más, en su deslucida mente…

-Hinata…-

.

Las luces de la ambulancia y las patrullas cerca de llegar sonaban alertando a la gente de lo que había pasado, quienes salían curiosos para ver o se asomaban por la ventanas para ser testigos de lo que acontecía desde aquel terrible y sonoro estruendo en el que se dio el choque.

Los lamentos de dolor del pobre hombre en la camioneta eran escuchados por todos con una pena inmensa por el, pero eran nada comparados con la impresión y la tristeza que dejaban ver los rostros de aquellos testigos al contemplar, bajo la lluvia, a Gaara con la mirada perdida hacia la acera en donde lo único que podía distinguir entre aquella imagen feliz y perpetua de quien fuere su novia, desvaneciéndose en medio de una repentina oscuridad que solo era contrastada por aquella luz lejana que brillaba más hermosa que todo lo que hubiere podido ver en vida. Con esos tonos azules, con esa calidez que podía percibir de ella, casi como si caminara hacia aquel lugar que parecía, ser mejor que en donde se encontraba en ese momento en la tierra…

Trató de tocarla con su mano, pero apenas si pudo moverla con mucho esfuerzo, pero no lograba tocarla…

-Gaara…-

Era como si una voz proclamara su nombre con un cántico angelical y dulce…

-Gaara…-

Lo estaba llamando…

La gente estaba conmocionada, el ya no podía respirar más, su corazón se estaba apagando lentamente así como su mente perdía la conciencia…

Así que cerró los ojos al tiempo en que dos brillantes lágrimas caían de estos rodando por su cara y por su nariz al ver como aquella luz crecía y se acercaba más a el, cada vez más y más…

Y todo regreso a ser sombras, frías y densas sombras a pesar del brillo gris apagado de la ciudad…

.

-Gaara…- escuchó Sasori a Hinata mencionar entre sus brazos mientras una lágrima caía por su mejilla perdiénsoe con la lluvia…

.

La gente no paraba de mirar. La patrulla y la ambulancia llegaron y de inmediato se aproximaron a los heridos para evaluar la situación. El conductor estaba en un grito apanicado de dolor y sufrimiento, sus piernas estaban atrapadas y semiatravesadas por la lámina del automóvil, incluso el también estaba llorando en espera de que aquellos hombres del servicio de emergencia calmaran su dolor lo más pronto posible, pero era imposible sacarlo sin ayuda de maquinaria por lo que tendrían que esperar.

Atrás, los paramédicos revisaban el cuerpo del otro herido, un chico muy joven como para perder la vida, pero por lo que podían ver y sentir, no había mucha esperanza para el…

.

Por donde había llegado Gaara conduciendo, tres autos, entre ellos un Ferrari F430 rojo, se acercaron desacelerando de la gran velocidad que traían desde antes al percatarse del accidente delante de ellos. Habían escapado de la policía justo a tiempo y en medio de eso tomaron una ruta preferente para escapar de la policía y una posible emboscada por parte de la mafia que les pisaba los talones con fines ganas de exterminarlos.

Estaban a penas recuperando el aliento cuando llegaron al sitio de la catástrofe. Naruto era precisamente el que estaba conduciendo, por lo que freno el auto para ver que había pasado, y antes de poder hacer o percibir algo, los hombres del cuerpo de emergencias le gritaron a todo mundo que se alejara y pusiera a salvo, cosa que impresionó mucho a unos y paralizo a otros tantos…

-¡¡Abajo!! ¡Abajo!- gritaba un oficial tirándose pecho tierra en el momento en que todo se volvió silencio. Naruto y Sasuke estaban afuera del auto con la puerta abierta delante de ellos observando el panorama, había un extraño presentimiento en todos, incluyendo a sus amigos y compañeros en los otros dos vehículos tambien observando con atención la escena…

Entonces fue cuando el sufrimiento de aquel hombre en la camioneta se detuvo silenciado por el ensordecedor sonido de la explosión del tanque de gasolina haciendo pedazos el vehículo así como llevándose de por medio al conductor.

.

El silencio ante las llamas a pesar de la lluvia se vio roto ante los alaridos nerviosos de la gente así como una preciosa motocicleta caía a pocos metros de los tres autos una vez se reincorporaron de instintivamente haberse achicado protegidos por la puerta del auto de Sasuke.

Cuando por fin se pusieron de pie, lamentablemente Naruto quiso desaparecer de la tierra en ese momento.

Una Harley Davison XR1200 roja cayendo frente al Ferrari de Sasuke más dañada que nada aún con el sonido de los espejos rompiéndose más lo que quedaba de ellos.

-¡GAARA! ¡¡LLÉVATELA DE AQUÍ!!

-¡Naruto!-

-¡Vámonos!-

-¡VETE! ¡VETE DE AQUI!-

Ese color, esa marca, esa motocicleta... era la de Gaara…

Sasuke sintió un escalofrío recorrer su espalda así como los demás miembros masculinos de los que iban con ellos se percataban de ello también, incluso Temari, ya que siempre estaba al tanto de lo que fuera así de impresionante como lo era el tuning.

Todos tenían algunos golpes y rasguños por la pelea que habían tenido con la mafia, y ni hablar de Shikamaru, ya que una bala le rozo el hombro y hubiera entrado directamente en el si no se hubiera quitado justo a tiempo. Aún así estaba herido y necesitaria dos o tres puntadas...

En cuando a Naruto un agudo y punzante dolor mezclado con angustia se colocó en medio de su pecho mientras corría sin desasociego hasta donde había ocurrido el accidente pasando de largo la motocicleta.

-¡¡HINATA!!- corrió a donde estaban las llamas siendo apagadas por los elementos de rescate y seguridad que veían como las situación se las había salido de las manos. No pudieron esperar a que trajeran la maquinaria que usarían para liberar al hombre y tuvieron que usar una sierra; las chispas que salieron del corte de la lámina fueron a caer a la gasolina derramada por el automóvil.

Terrible error.

Nadie lo había notado con la lluvia y el suelo semihumedo, no hasta que fue demasiado tarde…

-¡Hinata!-

-¡Detente chico, no puedes pasar!- lo detuvo un oficial mientras el trataba de soltarse de su agarre. A sus espaldas, Sasuke caminaba como cuerpo sin alma viendo lo que había ocurrido esperando que no fuera más que una vil coincidencia.

-¡Hinata! ¿Quiénes iban en la motocicleta? ¡¿Quienes?!- preguntó desesperado. Aquel hombre, al ver la desesperación y angustia del chico, no tuvo otro remedio más que contestar.

-No creo que sobreviva chico- trató de no sonar duro, pero tampoco quería darle esperanzas.

Al instante, las puertas de la ambulancia que había ahí se cerraron encendiendo la sirena arrancando rápidamente con rumbo al hospital más cercano. Ante esto, Naruto quiso correr hacía ella pero la voz de Sasuke lo detuvo obligándolo a voltear a mirar de nuevo atrás.

-¿Había una chica como pasajero del motociclista?- preguntó soberbio, tratando de mantener la calma a pesar de sentir y saber que su alma se pudriría en odio y rencor si las cosas eran así de graves como para que Hinata estuviera muerta.

-¿Qué? ¿Una chica? No, nosotros revisamos el terreno y no había nada- explicó, pero entonces una señora se acercó a ellos después de haber visto de lejos la angustia y frustración de Naruto y los demás chicos que venían tras el y que llegaron en aquellos autos mal estacionados y con aun las luces encendidas a unos cuantos metros.

-¿Vestía falda y llevaba un casco rojo?- preguntó la recién llegada, era más que evidente que hacía no poco debía de haber interrumpido su descanso por el accidente, ya que llevaba una bata puesta y apenas si se había calzado unas zapatillas deportivas.

-¿Casco?- recordó el casco rojo de Gaara.

-Si, ella- intervino Sasuke con pura intención de saber que era lo que había visto la señora.

-Unos sujetos en motocicleta también llegaron detrás de ellos y se detuvieron al ver el accidente. Luego uno de ellos se bajo de su moto, tomo a la joven y se la llevó. Creo que eran de la mafia, ya que la chaqueta con la que acomodó el cuello de la chica tenía una nube roja en la espalda…- declaró.

Para todos, esa noticia hizo que la cabeza se les quebrara por saber que significaba.

-No…- se pasmó por un segundo el rubio antes de mirar el suelo con coraje e impotencia convirtiendo sus manos en puños. -¡¿Hacia donde?! ¡¿Hacia donde se dirigieron?!- arrebató contra la mujer incluso asustándola un poco.

-Naruto- trató de calmarlo su amigo azabache.

-¡¿Hacia donde?!-

-Yo… yo no lo se, creo, creo que hacía allá- señalo, a lo que Naruto hecho carrera hacia los autos sin siquiera molestarse en prestarle atención a sus demás amigos ahí presentes.

-Eh! Naruto, detente!- corrió tras él el Uchiha. Naruto trató de cerrar la puerta ya sentado en el asiento del conductor y con el motor andando desde antes –Espera no sabes lo que haces, te vas a matar- intervino en su ida.

-No trates de detenerme ahora Sasuke, esto es personal- lo ignoró fríamente pero aún con el coraje de que se hubieren llevado a su novia.

-¿Personal? ¡¿Qué crees que yo no estoy preocupado por ella también?!- arremetió contra el ojiazul abriendo de lleno la puerta de una buena vez.

-Sasuke, esto no…-

-¡Todos estamos preocupados por ella, no te sientas el único en esto!- le gritó llamando la atención de todos hasta que la voz de Temari hablando con el oficial los detuvo a ambos saliendo del auto Naruto.

-Disculpe, mi hermano… mi hermano, a que hospital enviaron al motociclista herido?- preguntó la rubia de coletas preocupada.

-¿Era tu hermano?- se sorprendió mucho el hombre.

-Yo…, no…-

-Sabaku no Gaara- se escuchó la voz de otro hombre del cuerpo de emergencias –Así se llama, ¿ese es tu hermano?- preguntó a lo que a ella se le brotaron las lágrimas a ríos.

-¡Si!, si es el- dijo con la voz entrecortada. Shikamaru a su lado no sabía como reaccionar ante ello.

-Hey Suiren!- llamó a una chica policía de apariencia más china que japonesa.

-¿Qué pasa?- se acercó a ellos.

-¿Sabes a donde... a que hospital se llevaron al que si sobrevivió?- lo dijo de manera que Temari sintió un cuchillo en supecho con eso de "si sobrevivir".

-Si ¿por que?, lo llevaron al del barrio Tsu…-

-¿Crees poder llevar a esta chica allá? Es su hermano- la interrumpió a lo que la mujer miró mejor a los presentes y se percató de las lágrimas de la rubia al lado de un chico de coleta.

-Oh, claro, no hay problema. Sígueme- le indicó a Temari.

-Shikamaru, tu también deberías ir por tu brazo- le aconsejó Choji. A lo cual el otro solo asintió siguiendo a su novia. Como amigo, compañero y camarada no quería dejar a sus amigos en esa situación tan desastroza, pero tampoco quería hacer de lado a su chica estando como estaba por lo que le había pasado a Gaara.

-Por mi no hay problema- mencionó la mujer.

Una vez fue a su lado, el Nara pudo percatarse de la seriedad que había tomado Temari con respecto a su sangre estando en riesgo de morir. Tenía una tez pálida por el susto y la preocupación, pero sus ojos estaban serenos y tristes, casi como si dijeran que ya habían pasado por la misma clase de situaciones y hubieren aprendido a guardarse sus lágrimas para ser fuerte.

-Temari…-

-Tu…- caminaba con dirección a la patrulla de la oficial con un solo recuerdo en mente, aquel accidente en el que tuvo que llamar a Hinata víctima de la preocupación, pues aún no había llegado al hospital ni sabía como se encontraba. Aquel accidente. Aquella carrera. Aquel juramento... –…lo prometiste…-

.

Viendo subir a Shikamaru y a Temari en la patrulla Shino y Sai se acercaron a Naruto y Sasuke, cada uno con la llave del respectivo auto que conducían.

-Cubriremos más terreno si vamos los tres juntos- declaró Shino con su gorro marinero y sus lentes negros empapados. Siempre misterioso. Siempre sereno. Siempre un gran amigo en quien se podía confiar tanto en el como en su sabiduría.

-Shino…- admiró su voluntad Naruto.

-Calmate, puede que no hayan ido muy lejos- sonrió Sai con una sonrisa verdadera a pesar de tener los pies en la realidad, la cual resultaba ser muy negativa para ellos.

Una vez oído sus palabras, Naruto no pudo evitar esbozar una sonrisa por lo que hacían por el a pesar de su depresión.

-Gracias- se subió al auto de nuevo.

-Aguarda- le impidió de nuevo entrar Sasuke –Yo conduciré-

-¡¿Que?!-

-Estás demasiado crispado Naruto, podrías chocar- Incluyó Kiba acercándose junto con Choji, Ino y Sakura.

-Pero yo!-

-Así estarás más atento, si logras divisarlos antes solo viraré de acuerdo?- supo calmarlo Sasuke, obligando al rubio a aceptar. No podían perder el tiempo en discusiones, por lo que se subieron a los autos y partieron para buscar a los Akatsukis por todas las posibles rutas por las que se pudieran haber ido.

Naruto miraba hacia todos lados buscando con la vista en cada centímetro de las calles a pesar de la velocidad. Los demás, en los otros autos, hacían lo mismo, pero no había nada, parecía que se los hubiere tragado la tierra literalmente hablando.

.

Sería grato decir que los hallaron y pudieron encontrar a Hinata, pero en dado caso la rueda de la fortuna hubiera girado por causa del destino cobrando aquel milagro con la vida de la Hyuuga al no poder estabilizarla a tiempo.

En el accidente había sufrido una taquicardia por el impacto que de no haber sido atendida rápido al estar inconsiente, hubiera sufrido un paro cardiaco.

Afortunadamente en esos momentos se encontraba bien en lo más oculto de la ciudad, de hecho, no muy lejos de donde había ocurrido el accidente, pero siendo resguardada como la persona más importante de todas con suma privacidad al estar internada por parte de la mafia. Así que aunque fuere una derrota para Naruto y los demás ese día por lo menos ella estaba bien, no a salvo aún al estar en las garras de Akatsuki, pero por lo menos con vida…

…por el momento…

.

Pasaron minutos y después horas hasta que el alba aclaró el cielo y de la tormenta solo quedaba la humedad en el aire. Cada segundo había sido un infierno, y comunicándose por el manos libres de su celular regresaron al punto de reunión que habían declarado para que pudieran regresar a sus casas, excepto Naruto y Sasuke junto con Kiba, quienes no querían dejar ahí la búsqueda por más inútil que fuere. Tenían pensado ir de hospital en hospital preguntando por ella pero a pesar de sonar coherente era como buscar una aguja en un pajar o una moneda en un lago.

El tono de celular de Sakura de una canción J-Pop sonando y vibrando en el bolsillo de su pantalón la hiso reaccionar.

-¡Es Neji!- le avisó a los demás blanca por la preocupación, ¿Cómo le podía decir ella que su prima había sufrido un accidente de motocicleta y había sido secuestrada por unos mafiosos para quien sabe que intenciones?

-Creo que… ha llegado el momento de llamar a la policía- dejo escapar Ino cansada y preocupada, con los ojos hinchados de no haber dormido y con muestras de haber retenido lágrimas. Sai no incluyó nada, pero su expresión era seria al haber bajado la cabeza con los ojos cerrados como claro signo de derrota.

-Naruto…- lo llamó Sasuke, el era el único que tenía la última palabra. Había sido su carrera, sus peligros y sus problemas, y a pesar de que estuvieron con el en todo momento, las cosas se salieron de control.

-No- le quito de las manos el teléfono a Sakura. Sabía que la propuesta de Ino de llamar a la policia sonaba como lo único que podían hacer ya a esas alturas. Pero el no quería hacerlo aún. No aún. -No hasta haber hablado con Neji-

El primo de la Hyuuga era consiente de que siendo joven, bonita y con novio le gustaba estar con el y con sus amigos, pero a pesar de decirle todo el tiempo que al menos le mandara un mensaje para decirle que llegaría tarde, Hinata parecía olvidarlo entretenida en otras cosas.

Ese día no había planeado nada más que ir a una exposición de arte con sus amigas acompañadas del novio de Ino, había dicho que llegaría en la tarde, pero conociendo a sus amistades podía decir que eran buenas personas pero muy libertinas por el otro lado de la moneda.

Por eso se desconcertó cuando pasó más de media noche y no había noticias de ella. Llegó la madrugada y no se detuvo en hablarle por teléfono, pero nunca respondió.

.

Cuando el celular de Hinata vibró en el asiento de la limosina de Takeshi Kuramoto y se dio cuenta de que era de la joven por la cual había sido la carrera entre su ahijado y Naruto en la cual este último ganó, no pudo evitar tirarlo por la ventana haciéndolo añicos. Estaba molesto por que sus planes no habían ocurrido como el había querido que ocurrieran. Ahora, un herdio Kuramoto sin honor no tenía más valor para el, así que lo preferente era que muriera de una buena vez.

-Roen- llamó por su teléfono a uno de sus hombres que lo había acompañado en todo momento en la carrera.

-Usted ordene Kuramoto san- respondió un hombre de unos veinte años de cabello blanco largo y ojos turquesa.

-La chica de hoy, Hinata, es una Hyuuga, quiero que la busques y la traigas ante mi, cueste lo que cueste ¿entiendes?-

El otro simplemente sonrió –Como guste-

.

-Neji- respondió Naruto por el celular de la peli rosa.

-¿Naruto?- se sorprendió mucho el pelilargo -¿Qué rayos estas haciendo con Sakura?- no pudo evitar pensar mal.

-Necesito hablar contigo pero personalmente- continuó –Es sobre Hinata…-

-¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Dónde esta Hinata sama?- se sobresaltó por el tono de voz del rubio –¡Naruto ¿Qué le hiciste?¡-

-Voy camino a la mansión Hyuuga, te veré ahí- colgó sin darle oportunidad al otro de contestar.

-Naruto…- lo miraban seriamente todos.

–No puedes decirle- habló Ino –Tal vez podamos ocultarlo durante un tiempo, buscarla en los hospitales como dices, si nos dividimos podemos preguntar en más lugares y hayarla…-

-¿Y si no esta en un hospital Ino? Habríamos perdido mucho tiempo- trató de hacer desistir a su novia de sus intenciones a pesar de ser nobles.

-Pero hay que hacer algo!!-

-No, Sai tiene razón Ino, tengo que hablar con Neji primero antes de seguir con esto y que vaya más lejos. Les agradezco, pero ya han hecho suficiente- trató de no sonar pesimista.

-Pero tiene que haber algo!- trató Sakura una vez Naruto le devolvió su celular –Shikamaru y tu son hackers no?- se dirigió a Sai -¿No pueden entrar en el sistema de los hospitales y ver si Hinata esta en uno de ellos??-

-La política de los hospitales es muy discreta y confidencial con sus pacientes y sus registros médicos. Hacerlo sería ilegal y tardado- respondió Choji por Sai.

–Me temo que Naruto esta en lo cierto, no podemos hacer nada más si no lo consultamos con la familia de Hinata primero. Ellos más que nadie tienen el derecho de saber lo que ha pasado hoy-abrazó Sai a su novia sabiendo lo triste que estaba esta por su amiga.

-¡Pero Hinata…!- trató de seguir, pero la voz de Sasuke le hizo callar antes de que siguiera insistiendo al igual que Ino.

-Sakura- le llamó la atención antes de ir con Naruto –Trata de calmarte ¿quieres?- la miro fríamente, pero comprendiendo que estaba igual de nerviosa y preocupada por ella que el trató de ser más amable –por favor- le dio la espalda.

Por alguna extraña razón Sakura no pudo seguir hablando después de las palabras de Sasuke, era como si aquella débil comunicación la hubiera reconfortado diciéndole que todo iba a estar bien...

-Sasuke…-

-¿Que haces?-le preguntó Naruto cuando este se subió al asiento del conductor.

-No pensabas ir solo verdad?-

-No, ya has hecho suficiente, lo mejor es que…-

-Deja de rezongar y súbete, después de todo el auto es mío dobe- le ordenó de mal modo pero con su amistad presente antes de cualquier otra cosa.

-Gracias Sasuke…-

Era su mejor amigo en este mundo, y a esas alturas el Uchiha ya no sabía si lo hacía por que era un gran amigo de Naruto y Hinata o era por que también la amaba.

.

Tal vez, eran ambas…

.

*8*8*8*

En un hospital no tan lejos del accidente ni tan cerca de los buenos barrios de Tokio, las motocicletas de Sasori y Deidara estaban estacionadas en el estacionamiento subterráneo, bien aparcadas y aseguradas. Los dueños se encontraban arriba, en el segundo piso, en la habitación que habían pedido exclusivamente para Hinata. Habían dado datos falsos y tenían conocidos ahí, así que con solamente llevarla los del hospital ya sabían que tenían que hacer todo lo que ordenaran sino querían que sus cabezas rodaran o fueren atravesadas dejando un agujero en ellas por el paso de una bala.

Era ganancia para ellos, no tenían por que preguntar, después de todo la mafia controlaba bien las cosas siempre y ese era territorio Akatsuki, de hecho recibían muchos heridos de ellos siempre. Los yakuza no los tocaban por que entonces sería como meterse con Akatsuki también.

-Vamos a ver que pusieron en la forma de entrada de nuestra rehén estrella…- entró a la habitación Deidara con un café negro bien cargado en la mano derecha mientras que en la izquierda llevaba los papeles de ingreso de Hinata.

Sasori lo vio entrar pero después simplemente lo ignoró. Eso, sí, sabiendo que iba a estar fastidiándolo durante un tiempo largo…

-Nombre: Hiromi ah… que lindo, me recuerda al nombre del gato de tu abuela…- se rió el rubio, solo estaba ahí para molestarlo ya que desde el principio no había estado de acuerdo con ir tras la chica.

-Deja de decir estupideces. Yo no puse eso-

-Ya lo se, pero sigamos leyendo, o por Dios, Akasuna no Hiromi?!!!- gritó como demente –¡¡¿La pusieron con tu esposa?!!- comenzó a reir a carcajadas después de haber usado un tono burlon y sarcástico que siguió usando, estaba sacando de quicio al pelirrojo por su comportamiento –¡Y dice que tiene veintidós años! Ja ja ja ja ja ja- casi se cae del sofá de la habitación por la risa. Afortunadamente su cafe estaba a salvo en una mesa al lado de la cama de Hinata.

-¡Ya basta!- le arrebató la hoja viendo que el mismo Deidara la había llenado –Pero que imbécil- la arrugó atinando al cesto de basura a un lado.

-Oh vamos, no aguantas ni una broma…- se calmó el rubio –Estas viendo que esta bien entretenido cuidar a esta tipa como para que no me dejes divertirme. Ni siquiera me dejaste explotar la camioneta donde se estrellaron- se quejó con su compañero.

-El tanque de la gasolina estaba roto, era solo cuestión de tiempo para que explotara sin tu ayuda- respondió mirando por la ventana con un pie sobre su rodilla y los brazos cruzados.

-¡¿Qué?!- se conmocionó el otro -¡¿Y no estuve ahí para verlo?! Ah, maldita sea!- sujeto su cabeza con ambas manos maldiciendo –Estúpida niña- se refirió a Hinata.

-Cuidado con tu lenguaje Deidara que Pein no te dejará que la trates así de ahora en adelante- lo calló casi de inmediato al mencionar el nombre de su jefe -¿No me crees?- continuó sin verlo a la cara, solo mirando a Hinata dormir -¿Por qué no lo llamas y se lo preguntas tu mismo?- le alcanzó su propio celular.

El rubio no lo tomó entre sus manos, ya no estaba tan seguro como antes, pero se decidió a hacerlo a los tres segundos al ver la mirada retadora que Sasori le lanzaba.

-Esta bien, pero no será desde tu teléfono- salió de la habitación dejando a Sasori con el celular en la mano.

.

Sasori sabía que a Deidara solo le movían dos cosas en la vida por las cuales sentía pasión: la escultura y hacer volar todo lo que tuviera a su alcance con una bomba.

Desde siempre había sido así, impulsivo y arrebatado, pero de cierta forma, al ser su amigo más allegado, no podía culparlo de nada.

Deidara era conocido como un escultor muy prolífero en el arte moderno a escala mundial, sin embargo poco se sabía de su vida personal y era completamente secreto el que perteneciera a Akatsuki. La acción y las posibilidades que le abrían la mafia lo dejaban muy satisfecho al poder combinar su vida de escultor con su vida como chico problema, sin embargo le llamaba mucho la atención el poder colocar bombas en figuras de arcilla que el mismo hacía para después activarlas viendo su obra como público de primera fila.

Su locura, por llamarlo de alguna manera, lo llevó a tatuarse en el pecho y en las palmas de las manos, bocas. La mayoría de la gente le preguntaba por que y el solo respondía que por diversión, lo cierto era que en la antigüedad, en el Japón feudal, había una leyenda sobre un guerrero que precisamente manejaba magia para crear esculturas y hacerlas estallar y que este mismo tenía bocas extra en donde se había hecho los tatuajes. Por mucho, se podía decir, que ese era su ídolo, incluso el mismo se consideraba su encarnación.

Cuando muriera quería dejar un legado que perdurara mundialmente en la historia por los siglos de los siglos. Su arte.

.

Cuando el rubio salió y pasaron unos minutos, una doctora con la bata abierta permitiendo ver lo elegantemente vestida que estaba, entró a la habitación con una tabla con hojas en las manos.

-Buenos Días- saludó cortésmente, lo menos que quería hacer era insultar a un hombre de la mafia, así que con todo y el ruido de sus tacones se acercó a la paciente.

-Buenos Días- contestó acercándose también para que le informara como estaba Hinata.

-Veamos…- decía mirando el escáner de su ritmo cardiaco –Parece que todo esta tranquilo, con suerte despertara mañana, si somos afortunados tal vez esta tarde- sonrió limpia a través de sus lentes.

-¿Esta segura?-

-Bu-bueno, con esta clase de traumatismos uno nunca sabe- aleteó con las manos, nadie quería dar su palabra y fallar con la mafia –No esta grave, el casco la ayudó mucho, pero tiene dos costillas rotas, un esguince en la rodilla además de varias luxaciones por la caída, y tendrá que usar un collarín por unas semanas, tal vez muletas o silla de ruedas, pero se ve bien, solo que le tomara tiempo- reafirmó mejor. Sasori ni siquiera la veía, solo observaba a Hinata durmiendo profundamente, tanto que de seguro debía estar soñando…

-Puede marcharse- le indico, a lo que la doctora asintió y salió de ahí con paso calmado para no dar a notar su nerviosismo.

-Una enfermera estará viniendo constantemente a revisarla, si necesitan algo usted o su compañero no duden en llamar. Con permiso- salió rápidamente, casi corriendo en el último momento.

El pelirrojo se quedó un momento a su lado tomando un banco que había cerca de la camilla para mirarla detenidamente más tiempo. Tenía curaciones en la cara, una en la mejilla izquierda y otra en la parte superior derecha de la frente con algo de sangre marcada en ella.

Por alguna razón Sasori no paraba de contemplarla…

Había algo en ella. Lo reconocía.

.

-Parecía que el cielo lloraba contigo por el…- recordó cuando ella lloró a pesar de estar inconsciente mientras la llevaba al hospital en su motocicleta. Estaba pendiente en su respiración, tranquila y suave, casi como una cálida y tierna caricia de aire tibio… todo lo contrario a sus organos internos, ya que cuando por fin pudo ver que le era dificl respirara aceleró.

En la carrera, antes de que empezara, Hinata no dejaba de forcejar con sus captores. Era el centro de todo, el premio y el trofeo, la copa por la que tanto Tarou como Naruto peleaban. Su incertidumbre, tal vez era tímida, desconcertada y confusa, pero la fe ciega que tenía en el rubio como para solo ser capaz de escucharlo a el… a la persona que amaba según parecía, lo hizo fijarse más en ella...

La vio sentirse asustada por las balas que disparó Deidara cuando estaban tras ellos, pero aún así parecía estar más preocupada por lo que estaba platicando con Gaara que por ellos durante un instante. Momento único e irrepetible en que el que solo quedaban unos segundos para el impacto del choque…

-Se dio cuenta de que lo deje sin frenos, una clásica ilusión pero después de un tramo del camino andado mi trampa comienza la función para la que la preparé… no es la primera vez que lo hago…

Aún así no quiso cambiar de velocidad a una menor, siguió acelerando hasta que por fin cedió, pero nunca le cruzó por la cabeza entregarte a nosotros. Fue más bien un sacrificio que estuvo dispuesto a hacer cuando vio la camioneta en el cruce para que tu no fueras lastimada,... pero calculó mal, y cuando te soltaste y saliste disparada su expresión cambió a una de inmenso terror a pesar de estar cerca de morir. Ese fue el único sentimiento que se llevó a la tumba antes de descansar por siempre en la otra vida… miedo, pero no a su propia muerte sino por ti…-

Acarició su cabello aún húmedo pero sin perder su suavidad.

-¿Tan importe eres para ellos?- acarició su frente, y su mejillas con los nudillos de su mano en una leve caricia. A pesar de estar herida su piel de porcelana seguía igual de tersa… -¿Entonces, por que… lloraste por el?-

.

Cuando Pein les indicó a el y a Deidara seguir a Gaara el rubio fue el que decidió robarle la cartera durante unas horas para ver que tanto traía en ella.

-Si no la presume o fantasea con ella cada vez que saca dinero tiene que quererla mucho-le mostró una fotografía que traía de el con una chica de cabello oscuro que le llegaba a penas debajo de los hombros…

-Hay más detrás de esta…- revisó mejor Sasori, en la primera fotografía la chica tenía los ojos cerrados pero lucía una bella sonrisa. En las siguientes pudo verla mejor y sus ojos perla le parecieron familiares, pero no quiso indagar mucho en ello.

-¿Qué? ¿Vas a tomar sus tarjetas de crédito? Como si te faltar el dinero…- se rio.

-Regrésala- se la aventó a las manos su compañero.

-No pensaba quedármela, pero por lo menos ya sabemos como se llama- sonrió.

.

Despues de eso Sasori no pudo dejar de pensar en esa fotografía, se veía que no eran amigos, eran más que eso. Lo que no paraba de rondarle por la cabeza era el hecho de que ella, luciendo tan tierna, dulce y bella, pudiera amar a alguien que se veía tan serio, duro y antipático como lo era Gaara. La sola idea de que alguien así existiera y pudiera amar a alguien como lo era ese chico no lo abandonó.

Y un día, yendo por la calle, pudo ver como un chico rubio, caminando al lado de una joven de cabello negro azulado, mientras se abrazaban frente a un restaurante del centro de la ciudad, sufrió demasiado declarandolo en su expresión al visualizar a unos sujetos que los observaban desde lejos.

Lo vio sudar frio, vio su temor en sus ojos color azul. No lo conocía, pero sentía pena por el. Y después, mirando mejor a los sujetos que le procuían tal angustia, pudo ver que era uno de los ahijados de un yakuza el que estaba admirando de lejos amenazante al rubio con la chica. Era Tarou. Pero eso no le importó al reconocer los ojos perla de la chica, no había duda, era la misma de la fotografía pero con alguien más…

¿Qué había sido eso? ¿Engañaba a Gaara con ese chico rubio?

- ¿Vendrás a correr mañana Sasori?-

-No, van a robar toda la atención los tipos de la zona este con su propia carrera- avisó.

-¿Y eso que? Podemos arruinarles el teatrito-

-Esta vez no Deidara, escuche que lo que están poniendo en juego es una chica de familia. Quiero saber si el trofeo es tan bueno como dicen que es…-

.

-Creí que ibas a ir a ver la carrera de la zona este hoy Sasori- se sentó en el sillón contrario a el otro miembro de Akatsuki.

-Decidí no ir-

-¿En serio? Va a correr Tarou contra su némesis- declaró Zetsu.

-¿Si no me importa quien es el ahijado de Kuramoto por que me debería de importar quien es su némesis?- preguntaba tranquilamente mientras fumaba.

-Pensé que te interesaría ver correr a Tarou contra un gaejin-

-No me importa, tengo mejores cosas que hacer- contestó dándole otra calada a su cigarrillo y formaba un aro con el humo.

-Como gustes, solo siento lástima por la pobre princesita por la que van a pelear. Takeshi amenazó tanto a Tarou para que ganara que la pobre chica no podrá ver a ese yankee de pelo amarillo de su novio otra vez…- se rió. Sasori solo calló, Zetsu no era el más indicado para reírse de ese detalle en la apariencia de los demás si por un pequeño accidente en un laboratorio químico su cabello terminó verde…

Aunque, analizándolo mejor… ¿Un chico de cabello rubio?

-Dices que Tarou competirá contra un gaejin rubio…?- apagó su cigarrillo en el cenicero que había en la mesa de a un lado, los dos estaban sentados en los sillones de una sala en una de las tantas propiedades de Akatsuki, pero en este caso, era un departamento -¿Su cabello es natural?- preguntó recordando a la chica que había visto en la calle junto a un rubio.

Zetsu reaccionó mal por la pregunta -¿Cómo voy a saber yo eso? ¿Querías que le preguntara hasta que marca de shampoo usaba? pero que te pasa?!- se quejó –Aunque su peinado era muy desordenado, acababa en puntas por todos lados…- hizo un ademán con sus manos en su cabeza. –Dicen que se parece a un zorro en el estilo de pelea del puño por lo audaz, tiene unas marcas raras en las mejillas, como si fueran bigotes. Si no le gusta su apodo que mal, por que esas cosas no hacen otra cosa más quedar más razones para que llamen así. Ahora que lo menciono,… dicen que su novia es muy distinta a el, como tiene en cabello oscuro se ve más japonesa que ese tipo, aunque parece ser que sus ojos son bonitos o raros, no se, el punto es que casi todos hablaban de sus ojos…-

Sasori calló, no había duda, era aquella chica…

-Ahora vuelvo…- se levantó con claras intenciones de no regresar en un buen rato.

-¿A dónde vas? No ves que tenemos que planear que vamos a hacer con Orochimaru para quitarlo del camino y proteger momentáneamente el trasero de Hiashi Hyuuga hasta que nosotros seamos los que lo pateemos…- le avisó, este escuchó, pero no obedeció –Sasori…- trató de detenerlo una vez más –Maldición, este idiota me ha dejado solo…- volvió a aquejarse antes de pararse al refrigerador por una cerveza.

En esos momentos la mente de Sasori era igual que la bebida de Zetsu, burbujeante y desbordante.

="Puedo tener a la mujer que quiera con solo chasquear los dedos. Con una sonrisa y un detalle hasta la más culta y sensual mujer de dinero esta a mis pies, aún si esta casada. Sexo y compañía, es lo único que quieren y por lo que están interesadas, dinero, poder y fama, también aventura al acostarse con alguien que pertenece a la mafia...

Sin embargo… en esa fotografía ella lucía… sincera, incluso inocente… como si antes de haber amor hubiera amistad de por medio…

Ese Gaara tuvo que haber sido afortunado pero… si el no estaba en Tokio ¿por que ella estaría con alguien más…?

¿Por qué estaba ella con un gaejin?"=

-Sasori!- escuchó la voz de su rubio amigo viniendo en dirección contraria a el rumbo al departamento -¿Qué pasa?, ¿Adonde vas tan intranquilo?- preguntó con una sonrisa juguetona como siempre -¿Vas a ir a correr? Por que si ese es el caso yo voy contigo…- avisó poniéndose su chaqueta de nuevo.

-No voy a correr, voy a ver una carrera- le informó.

-Bah, da lo mismo, voy yo también, no tengo ganas de quedarme con Zetsu y sus teorías de cómo matar a Kabuto…- lo siguió. A Sasori le dio lo mismo…

Solo tenía que comprobar que de verdad fuera aquella chica de la fotografía…

Y si, lo era…

.

-Te preocupaste por ese tal Naruto y después te fuiste con Gaara… ¿Por qué? ¿Acaso los amas a ambos?...- acarició su cuello de cisne mientras en sus ojos parecía que sus iris estuvieran moviéndose muy rápidamente, casi como si fuera un muy mal sueño. -¿Se puede hacer? Dime ¿en verdad se puede amar a dos personas a la vez?- espetaba al aire sin conocer la historia y los sentimientos de esa chica, solo uniendo cabos sueltos sin saber lo que en realidad eran las cosas…

De la nada, se paró acercándose peligrosamente a su rostro, sintiendo su respiración cerca de su cara, colocó una de sus manos en su cintura cuidando no tocar su heridas mientras contemplaba su rostro aún perdido en un sueño en el limbo…

-¿Se puede hacer? ¿Amar a más de una persona con la misma pasión?...- miró directamente a sus finos labios, deslumbrantes y suaves, casi como si estuvieran listos para un beso. Tan... deseables… -Si te besara ahora sería como besar a un cadáver…- pensó, pero justo antes de retirarse no lo pensó más y planto sus labios sobre los de ella en un frio contacto que a la vez fue tan misteriosamente eléctrico que solo pudo creerlo después de hacerlo, era como si de un momento a otro el frio de la habitación del hospital se marchara entrando en el una profunda calidez… la calidez de Hinata.

El sol entraba por la ventana, y sorprendido, se dio cuenta de que, por primera vez en su vida, sentía pudor con una mujer.

La miro nuevamente, durmiendo, tranquila de nuevo, la luz de la mañana se volvía cálida iluminando todo el lugar atravesando las rectas y semiabiertas persianas.

Esa sensación. Pudor. Era tan extraña y nueva en el así como esa tibieza en sus labios donde los había rosado con los de ella que no podía pensar bien. Trató de controlarse regresando a su asiento en el pequeño sillón de la habitación, pero no pudo, no podía dejar de pensar en ello y era más que obvio que ese calor en su cara era un leve sonrojo en sus mejillas.

-¿Pero que…?- trató de explicarlo con la lógica, pero no habían palabras ni imágenes para representarlo, solo tal vez, un paraíso soleado…

-¿Quién eres tu?...- se acercó nuevamente a Hinata… No sabía si besarla de nuevo y más profundamente hasta llegar a su boca o salirse de la habitación. Así que atraído de nuevo por aquella extraña sensación repitió su crimen apoderándose sin su consentimiento de los labios de la joven…

A final de cuentas, nadie sse iba a enterar de ello...

Casi como un secreto resguardado solo por el.

*8*8*8*

En una lujosa mansión a las afueras de la ciudad, una hermosa mujer de cabello azul recogido con una peineta con una rosa, al parecer de origami, jugaba con su pequeño hijo de a penas dos años recién cumplidos.

Tenía el cabello naranja rojizo y los ojos azules de su madre, de seguro cuando creciera sería tratado diferente por lucir como un gaejin, pero eso no le preocupaba mucho a su madre, ya que sabía que cuando tuviera la edad suficiente, antes de entrar a la escuela, su padre ya estaría enseñándole artes marciales para romperle la cara a cualquiera que lo ofendiera o tratara de hacer sentir menos.

En ese camino aquel niño podía convertirse en un matón en su escuela en poco tiempo, pero teniendo de madre a aquella mujer noble y segura de si misma, le mostraría el camino correcto en la vida ya fuere que quisiere seguir a su padre en su negocio y profesión o hacer su propio camino solo lejos del bajo mundo de la mafia…

-Konan-sama- habló una chica de la servidumbre entrando a la estancia y haciendo una reverencia. El pequeño niño de la peli azul estaba en sus piernas jugando tiernamente con una gruya de origami que su madre había hecho exclusivamente para el.

-Dígame- volteó a ver a la chica.

-El baño ya esta listo para Yahiko-sama, ¿Quiere que lo bañe yo?- preguntó con una sonrisa, el pequeño era un angelito.

-Gracias, pero no tiene que, lo hare yo misma- respondió sonriendo, no le gustaba tratar a nadie de mal modo y el respeto para ella era un código de honor.

-Oh, entiendo. Me retiro señora- se reverencio.

-Si, adelante- dijo ella mientras volteaba a ver a su hijo como seguía viendo y jugando divertido y también con curiosidad la gruya que había hecho su madre para el -¿Es linda verdad?- sonreía Konan con un brillo de felicidad en los ojos único. Su vida era perfecta y apacible a pesar de que su esposo fuere un importante miembro de la mafia en Japón. Una "cabeza de familia" si estuviera en oriente, estilo la Cosa Nostra.

No obstante, como es común con las familias de los mafiosos, su vida estaba llena de lujos y riquezas mientras que el hombre perteneciente a la mafia se encarga de los asuntos del negocio y las barbaridades que cometen. Aunque Konan, a pesar de tener ahora una familia, había comenzado desde cero con una carrera peligrosa en ese mundo siendo mujer, pero que supo sobresalir bastante al grado de ser vitalicia por su intelecto con las finanzas y su sutil manera de matar. Probablemente ese fue uno de los principales factores que hicieron que Pein y Konan se enamoraran. Proviniendo de la misma zona geográfica y conociendo tanto el uno del otro al tratarse desde niños y reencontrarse como adultos… fue tanta la atracción que surgió entre ellos que después de un tiempo decidieron unir sus vidas para siempre…

...y tuvieron un hijo…

Una pequeña risa por parte de su hijo la hizo despertar de su ensimismamiento al contemplar el juego de su pequeño con aquella pieza de origami, tratándola tan delicadamente que parecía que fuere una pieza de cristal. Maduro para su corta edad.

-Tanoshi…- dejó escapar de su garganta con un tono infantil tierno para su edad.

-¿Tanoshi? ¿Qué es tan divertido?- le puso mayor atención rosando con su nariz la de su hijo.

-La canción…- señalo hacia un mueble donde un teléfono de contacto estaba sonando. Konan lo reconoció, era uno de tantos teléfonos de su marido.

-Ven aquí- lo tomó entre sus brazos maternalmente mientras iba a aquel librero y respondía por el. Siendo su esposa y siendo considerada como un importante miembro de Akatsuki, una de las cabecillas, podía hacer cualquier "transacción" para la cual estuvieran llamando a Pein.

-¿Diga?- respondió con una mano mientras en la otra sostenía a su hijo que no paraba de jugar con la gruya, solo que esta vez, aprovechando que lo estaba cargando su madre, jugueteaba con ella como si volara, pero más parecido a un avión que a un ave.

-¿Konan?-

-Oh, vaya, Deidara, que milagro!- saludo ella -¿Qué ha pasado por tu vida?-

-Nada nuevo me temo… bueno, las cosas han estado aburridas, Sasori no me ha dejado explotar casi nada ¿Cuando me van a tratar a su nivel?, ya dejo de ser mi maestro…-

-Esto te va a doler, pero necesitas madurar más-

-¿Qué? ¿Tu también me vas a decir esas cosas?, Rayos, por que te lo mencione?- se quejaba.

-Bueno, regresando a lo de labor ¿buscas a Pein no?-

-Si, ¿puedes comunicarme con el?-

-Me encantaría, pero olvido el móvil, y no esta en casa ¿Por qué?-

-No, nada, no es importante-

-Deidara, te quedaras para siempre como subordinado de Sasori si no me tratas igual que Pein. El que seamos esposos no significan que sea menos- se enojó por el trato.

-Bueno, es que es complicado, es acerca de una chica…-

-Oh por favor, si vas a preguntarle como ligar…- saltó una vena en su rosto y en su mano.

-¡Espera!, no me refiero a eso, en dado caso ese es Sasori con esta chica, es que no paró hasta que la tuvimos en nuestro poder…-

-Explica esa parte de "la tuvimos en nuestro poder", y si tiene otro significado aparte del literal es mejor que cuelgues antes de que jure matarte-

-No, es que dice que es primordial para la organización pero yo no se… si lo sea…- se recargó en el teléfono de monedas desde el que estaba hablando en el hospital.

-¿Primordial? ¿Quién es?-

-Se que es de una familia importante pero no es para tanto, cada vez que Sasori la ve se pone raro, es más de cómo si la estuviera imaginando desnuda, casi como si quisiera leer su alma… Ya sabes que el no es lujurioso, pero últimamente…

-¡Deidara! ¡Tan solo dime el nombre!- terminó desesperándose.

-Bueno, ya- se separo del auricular ante el grito de Konan –Se llama Hinata Hyuuga…- respondió.

-¿Qué? ¿Hinata? ¿Dijiste Hinata?- repitió sorprendida.

-Mira mami- señalaba su hijo mientras seguía haciendo volar su gruya…

-Si ¿porque?-

-Esa es la heredera primogénita de Hiashi Hyuuga-

-¡¿Qué?!-

-Pero que bueno eres recordando nombres…-

-Solo recuerdo lo que me interesa, no sabía que ella fuera tan importante!- Se quejo tratando de modular su voz para no ser observado por la gente, pero la verdad, a las personas que estaban ahí les daba tanto temor lo que se rumoraba de que el fuere un Akatsuki que solo unos cuantos valientes y curiosos le veían y notaban.

-A ver Deidara, dime exactamente, con tranquilidad, que es lo que hicieron con la chica de acuerdo?-

-Nada, bueno, no aún, Sasori insistió en seguirla con la motocicleta y ocurrió un accidente, así que tuvimos que traerla a nuestro hospital-

-Estan ahora con ella?-

-Sasori la esta cuidando, yo quise llamar a Pein para preguntarle quien era pero… creo que gracias a que contestaste tu me salvaste de la ira de tu esposo…-

-Si bueno, creo que si quieres salvarte por completo debes decírselo tu mismo- bajó a su hijo delicadamente para que siguiera jugando –Regresara después de las seis-

-¿En serio?-

-Claro, sería bueno que le dieras las buenas nuevas tu mismo, tal vez si se lo dices personalmente incluso te ponga al nivel de Sasori- terminó por convencerlo -Tengo que irme. Te llamo luego. Adiós- colgó.

Deidara también colgó con miles de preguntas en mente, cuando se enteró de que era una Hyuuga creyó que era una chica de una de las ramas inferiores más no la primogénita hija de Hiashi. Caminó ya con la cabeza más clara y los pensamientos frios, más serio, de regreso a la habitación.

Cuando llegó se encontró con Sasori mirando por la ventana tan ido que ni siquiera respondía a las palabras que trataba de decirle sobre lo de Konan, simplemente no estaba ahí.

.

El destino de Hinata aun estaba escribiendose lentamente, con letras doradas, con tinta negra y profunda como la noche y, aveces, con su propia sangre... pero por el momento solo era ajena...

...la sangre de un hermoso recuerdo del pasado que representaba amor y desilución...

Aún faltaba tiempo para comenzar ella a sufrir. Solo necesitaba regresar en si y percatarse de que su pesadilla era mejor que el mundo real.

*8*8*8*

Cuando Naruto llegó a la Mansión Hyuuga Neji estaba en la entrada de la casa esperando por el. Ni si quiera Sasuke pudo hacer algo ya que el castaño se lanzó a el tomándolo de la playera con brusquedad. No le dio tiempo a nada, ni siquiera de respirar...

-¡¿Dónde esta?! ¡¿Qué ocurrió?!- lo amenazaba con frialdad, pero de Naruto no podía salir ningún sonido, su garganta se había cerrado –¡¡Responde!!-

-¡Neji, cálmate! No podemos decirte nada si no tratas de tranquilizarte…- logró separarlo Sasuke.

-¡No intervengas Uchiha!- le gritó Neji justo antes de atravesar su brazo en el cuello de Naruto haciéndole difícil respirar –Ahora vas a decirme DONDE, ESTA, mi PRIMA!!-

Haciendo un esfuerzo muy grande aparte de lo ya cansado que estaba, pudó hablar...

-Lo… logramos escapar de los yakuza…- se escuchaba el hilo de su voz a lo cual Neji paró su fuerza impactado por las palabras de Naruto.

-¿Qué…?-

-Pero... Akatsuki… Akatsuki la tiene…- se dejo caer al suelo al sentirse terrible por lo que acontecido y que acababa de decir.

-No…- se volteó el castaño con los ojos vidriosos dándole la espalda a la puerta y a Naruto –¡No, no puede ser posible!, ¡NO!-

.

Durante toda su vida una vez que su padre murió se encargó de proteger a sus primas al pasar a convertirse en su más querido pariente. Era amor fraternal. A Hiashi lo respetaba, a Hanabi la quería como a una hermanita, pero Hinata, con ella eran diferentes sus sentimientos por mucho. Sabía que estaba mal y solamente era un niño como para entender lo que era el amor.

Con su partida a América la extrañó, cuando regresó a Japón se le alegró el corazón de que la distancia fuera menor pero volviendo a verla después de tantos años en los que los dos crecieron, por fin, viéndola de nuevo, se declaró a si mismo impuro por pensar lo que no debía con respecto a ella.

Era una mujer hermosa, si, una mujer, por que ya no era una niña. Aún así ese destello de inocencia seguía en sus ojos deslumbrando a cualquiera lo suficientemente atento como para ver en su mirada los más profundos secretos de su alma…

Cuando se enteró de que ingresando a la que fue su preparatoria Uzumaki Naruto iba a ser el guía de su prima, decidió evitar que esto se diera lo más que pudo, pero fue inevitable, ya que los dos no solo fueron compañeros, fueron amigos, tan apegados el uno con el otro al mezclar sus sentimientos que lo que comenzara como un simple roce de corazones acabara sufriendo las altas y las bajas del amor súbitamente en tan poco tiempo. Hasta que se aclararon todas esas cortinas de humo que habían entre los dos para admitir sus sentimientos, admitir que se habían enamorado del otro.

Y de lo que comenzó como una simple amistad que no se veía tener mucho futuro, las cosas se fueron dando al grado de formar de ellos una pareja que podía mirar el horizonte con un futuro por delante tomados de las manos sin querer separarse del otro nunca…

.

…lamentablemente las cosas aún iba a ser muy duras para ellos…

.

Tendrían que enfrentar muchos obstáculos y dificultades futuras.

.

*8*8*8*

.

Cuando terminaron de suturar a Shikamaru y limpiarle la herida, salió de emergencias para ir a buscar a su novia lo más pronto posible. No quería dejarla sola en ese momento, pero cuando quizo ir con ella a la habitación donde estaba Gaara le impidieron el paso por no ser familiar...

Enojado y todo se sentó en la sala de espera aguardando por Temari, pero cuando ella por fin salió, no cabía en si por la tristeza. Estaba peor que una magdalena dando rienda suelta a su llanto.

-Temari!- trató de ir hacia ella, pero la rubia salió corriendo. Atrás de ella, el doctor traía una expresión de pena por la chica, pero siendo esa su profesión no podía hacer nada, las cosas eran así y más no podían hacer por Gaara…

-Doctor- se acercó a el -¿Qué sucedió con mi amigo? ¿Se recuperará?- preguntó algo angustiado por el aunque no fuere su amigo del todo, pues era el hermano de su novia.

Aquel hombre apenas unos cinco centímetros más alto que el suspiro antes de poder hablarle…

-Nosotros hemos hecho todo lo que se puede hacer… ahora solo resta rogar al cielo- aquella frase para Shikamaru podían significar muchas cosas, pero el doctor se apresuro a contestarle a las interrogantes de su pensamiento justo a tiempo –El, esta en estado de coma…-


Ok, soy mala y dramática, pero tenía que poner esto así. Pobre escuela de Konoha… en fin, ¿Quién le manda a tener entre sus filas estas clase alumnos no?

Si desean matarme por dejarle aquí hoy pueden hacerlo. (En la cara no) XD

Bueno, tratare de escribir el fin de semana si no tengo nada más importante que hacer (ruego por que así sea).

Gracias por sus reviews y cometarios. Gracias a los que me guardan en sus favoritos y dedican tiempo a leer mi historia.

Desde lo más profundo de mi corazón, gracias.

VIXEN

P.D.: Espero verlos (leerlos) pronto!