¿Soy una mala persona? Creo que dramática y hasta cruel pero me entrego completamente cuando escribo ^...^
De nuevo me disculpo por tardarme en publicar pero ni he podido dormir en esta primera semana de rigor. En la academia estamos al día con los trabajos pero aún no se como es mi maestra de una de las materias en las que no soy tan buena… Con mi otra escuela estoy enérgica y feliz, pero me deprimo mucho cuando me esfuerzo tanto y nada más de dicen "OK siguiente" TTwTT…
Cambiando de tema y yendo a lo de envergadura, los que están leyendo Naruto… OMG! ¿De verdad la mató Sasuke?, o por Dios, estoy muriéndome de la intriga! De verdad lo hizo?! AAH! Que cruel! Que tío!
De un momento a otro empezó a oír el eco de una voz llamando a alguien en un tono casi metálico, pero no era a ella. Había voces y sonidos lejanos que poco a poco comenzaron a hacerse más nítidos, estaba a unos pasos del barullo separada por paredes, y todo esto lo había notado en cuestión de segundos. Su cuerpo estaba pesado y adolorido, como si el aire a su alrededor estuviera aplastándola sin clemencia dificultándole hasta respirar. Una aguda punzada se disparaba de su costado y también sentía lo que iba siendo el inicio de una fuerte migraña. Aún así, con los párpados pesándole más de lo normal, abrió los ojos solo para volverlos a cerrar por la luz que le quemaba. Parpadeó varias veces y como pudo se llevo las manos a la cara, las palmas en sus sienes cerca de sus ojos como protegiéndolos, y los dedos en su cuero cabelludo sobándose en un intento de calmar el dolor. Su gesto era confuso y desorientado, su vista borrosa y débil, pero una vez que hubo acostumbrado sus bellos ojos perla a la luz de la habitación, desconoció el sitio por completo al grado de incluso asustarse. Esto no paso a más por que antes de empezar a preguntarse donde estaba cuando todos los recuerdos regresaron a ella como agua cristalina siendo vertida en un lago de oscuras y profundas aguas, vio frente a ella a uno de los hombres que la habían perseguido a ella y Gaara antes de chocar y perder la noción del tiempo y el espacio así como el conocimiento.
Konoha Gakuen:
Los caminos de la vida en Naruto
Sasori estaba solo en la habitación cuidando que despertara, la noche anterior no había señas de que fuere a regresar en si, así que quiso quedarse a su lado todo el tiempo. Deidara había salido a hacer un par de llamadas y a despejarse un poco en la calle saliendo en su motocicleta, así que los había dejado completamente solos a merced de la hostil situación que era tanto tensa como difusa.
Ella trató de gritar, pero por el sobresalto acabó ahogando su grito al convertirlo en un quejido de dolor llevándose ambas manos al costado doblada por aquella punzada repentina en lo que era un leve malestar aparentemente. Fue entonces cuando se percató de que aquel lugar en el que estaba era en efecto una habitación de hospital al ver la cama en la que estaba y los aparatos de a un lado. La impresión fue tal que trató de gritar de nuevo, pero se le había formado un nudo en la garganta y a penas si salió un sordo quejido de su boca.
Capitulo 32: Las alas de un ángel
-Procura no moverte tanto o no sanarás rápido- escucho que le decía una atractiva y enigmática voz con bondad y resentimiento mezclados. Por extraño que sonara y a su manera de ver las cosas, Hinata parecía no tenerle miedo, había algo en el que le hacía no temerle cuando en realidad había demasiadas razones para hacerlo. Era su forma, su silueta delineada con la luz y una aparente sensibilidad que no supo definir en ese momento, por lo menos no hasta que estuvieran cara a cara, lo que la hizo sentirse tranquila por unos segundos.
Apartando la vista de la ventana por fin se dignó a voltear a verla. Estaba semisentada con el cuerpo hacia delante. Se veía sufriendo por el dolor y a pesar de su gesto de malestar por fin podía ver sus ojos de nuevo topándose con esa extrañeza de la última vez.
En la carrera, cuando los hombre de Takeshi bajaron a Hinata del auto donde la tenían retenida vio bajar un ángel entre puras mortales al compararla con las demás. Nefasta y tratando de superar su miedo, sencilla y única, portadora de atributos tales que la harían envidia de muchas mujeres al estar tener armonía en su cuerpo y en sus facciones, ya que a pesar de tener unos ojos bastante peculiares la inocencia de su pensamiento proyectaba más que belleza, mostraba su alma al desnudo con una sola mirada.
Sabía quien era, supo reconocerla y de inmediato asumió que era la importante y valiosa heredera Hyuuga hija de Hiashi. Su superior Pein hablaba a veces de ella y en algunas ocasiones la vio en fotografías junto a su padre en alguna reunión o fiesta, pero eran tan pocas que las podía contar con una sola mano; al parecer, Hiashi la sentía más como un estorbo que como una acompañante y por eso se llevaba a su sobrino con el, muchos jurarían por esto que el dirigente de los Bancos Byakugan pondría a Neji al mando de los negocio familiar pero sorpresivamente no eran esas sus intenciones, desde que el líder de Akatsuki puso como objetivo la empresa de los Hyuuga no había necesidad de chantajear a Hiashi, el fue con ellos por ayuda al ser amenazado por Otogakure y se la brindaron, así que sería el tiempo el que decidiera las cosas en el futuro. Pero por el momento no tenían que interactuar con Hinata, no era necesario. Desafortunadamente los giros de la vida los puso en ese sitio en el que ella podía acabar en las garras de los yakuza y entrarían en terribles y delicadas en gravedad negociaciones por la seguridad de la joven, por eso la rescataron.
Desde un principio Sasori dedujo los planes de Tarou al ser la burla del bajo mundo por sus derrotas pasadas contra aquel chico de nombre Naruto, y Hinata solamente era novia del chico equivocado pues acabó en esas circunstancias en las que el más astuto trató de robarla, y Akatsuki tuvo que involucrarse. Sasori solo quería mirar , más no intervenir, pero ante las intenciones del yakuza se vio obligado a actuar. Básicamente Akatsuki había salvado a Hinata, pero ¿Quién la salvaría a ella de ellos si Hiashi no sabía nada aún?
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Una vez sus miradas se encontraron el no pudo apartarla de la de ella. Era como un ratoncito asustado, estaba asustada pero también podía ver en ella un halo de orgullo, como si no fuere a ceder a sus órdenes, eso era distinto, una rehén controversial entre un lado positivo y realista y otro orgulloso lleno de esperanzas, pero no se veía decidirse por alguno, simplemente estaba inmóvil. Cuando bajó la vista pudo ver que estaba mirando su dolido costado, debajo de la bata de hospital estaba vendada, se había roto dos costillas y parecía tratar de aguantar el dolor con ciertas intenciones de medir si era capaz de correr para escapar de ahi, pero al mismo tiempo lo pensaba dos veces antes de hacerse a la idea no poder lograrlo y acabar en peores condiciones. Era tímida y eficiente pero también realista. Nunca había tenido que librar esa clase de situaciones y ahora estaba más que asustada, aunque lo estuviera ocultando y se preocupara al mismo tiempo de lo demás.
Sus pulmones parecían haber sufrido una paliza de ese lado, con cada respiración el aire la mataba un poco con el dolor pero era mínimamente soportable sino se movía, tenía que cambiar de posición y recostarse de nuevo para que parara un poco pero no lo hacía, no quería mirar a Sasori de nuevo, pero fue justo el quien se acercó a ella.
Su sombra la hizo alzar la vista e inconscientemente lo miró a los ojos. Era un hombre alto y no se negaba su atractivo, tenía rasgos dulces y suaves, casi infantiles, pero su cuerpo daba a denotar su virilidad. Aquellos ojos miel eran tan profundos, incluso dulces al tener una expresión serena, pero la chaqueta negra que estaba usando con la nube roja de Akatsuki no le ayudaba en nada para tratar de calmarse, lo disimulaba pero estaba a morir, no sabía que iba a ser de ella. Fue entonces que el volvió a hablar sujetándola de los hombros para devolverla a la almohada y que se apoyara para que no le molestaran tanto sus heridas. Era un gesto noble.
-Trata de descansar- se mostró pacífico, eso desconcertó más a Hinata, pues parecía comprensivo, así que de inmediato le preguntó todo lo que su confundida memoria tenía perdido y la mantenía tan desorientada, pero con una ingenua suavidad.
-¿Dónde estoy?- ella por supuesto, se refería a qué hospital era, y obviamente Sasori no podía decirle eso.
-Lejos de los yakuza- respondió serio.
-¡Gaara!- gritó después paranóica -¿El esta bien? ¿Dónde esta? ¿Le pasó algo?- comenzó a interrogarlo con todas sus preocupaciones, con temor pero positiva de cierto modo, pues nunca se refirió a el con desplantes sobre su muerte o algo parecido. Tal vez esto molestó a Sasori por un momento fugaz al percibir su angustia en su gesto y en su voz, casi celoso.
-Eres la única que nos interesa- la tomo por el cabello obligándola a mirarlo a los ojos con la furia a punto de dejarla salir por lo que había dicho. Hinata estaba a punto de decir algo, pero su ceño fruncido con tanto odio proyectado en lo que se había transformado de un rostro infantil y dulce a uno poéticamente vengativo y cruel no dijo más. Con su sola mirada sintió instintivamente la necesidad de callar, casi como si el silencio lo parara y fuere a alejarlo de ella –Deja de preguntar por el- la soltó bruscamente dejando a su corazón disparado y latiendo como loco por lo que acaba de hacer, el propio aparato que medía y proyectaba su ritmo cardiaco en la pantalla la delataba, tal vez eso satisfizo al pelirrojo pero en realidad, fue la mirada de asombro y miedo de Hinata lo que lo detuvo. Una expresión de terror combinada con aceptación, resignada a lo que fuere a hacerle, casi como si estuviere acostumbrada a ello. Era más que obvio que no tenía una vida fácil y había pasado por muchas cosas desagradables pero no provocadas por sus amigos o su mismo novio, era su padre. Era el más claro ejemplo de farol en la calle oscuridad en casa; podía lucir como una chica común, bonita e inteligente, venía de una familia multimillonaria pero actuaba como alguien normal sin sentirse mejor que nadie, por el contrario, sino fuere por sus amigos y compañeros sería sumamente retraída, aunque sí, ocupaba un lugar muy importante el la vida de los que la rodeaban y hasta protegían.
Esa falta de atención de Hiashi hacia ella le recordó a sus padres, el era tan invisible para ellos y su deseo de atención lo llevó al camino de la oscuridad al mantenerlos para siempre como un recuerdo, algo material y eterno con la imagen que el quería tener de ellos, procurándolo, amándolo, permaneciendo a su lado a pesar de haber muerto por las manos de su propio hijo a temprana edad. Hinata en cambio había perdido a su madre y ganado una hermana con la que apenas si se hablaban a pesar de sentirse unidas en sangre; ella era muy distinta a el, no tenía deseos de llamar a atención de su progenitor, si fuera por ella hubiera preferido nacer en otra familia pero ese era el lugar que le había dictado el destino y del cual no pudo escapar, solo afrontar, y no con la frente alta sino con la mirada baja siempre ante su padre y sus órdenes.
Y a pesar de todo no había odio en ella ni resentimiento, solo silencio, debilidad y el eco de su llanto muy cerca de su alma rota en ese aspecto. Pero aún seguía sonriendo, sonriendo por que era feliz, por difícil que fuere soportar a su padre al terminar la escuela era libre de marcharse y ya lo tenía planeado, huir con el amor de su vida a quien no hacía mucho había conocido, pero parecían conocerse de toda una vida una vez abrieron sus corazones, eso era lo irritante.
Sasori la vio llorar por Gaara, vio su preocupación y un amor que no fue capaz de descifrar que era, solo lo tomó como traición. No creía que pudiera ser tan fácil. Creyó poder hacer de ella lo que no logró hacer en el pasado con otra persona y en circunstancias parecidas, pero seguía dudando de hacerlo…
¿Realmente quería controlarla a su antojo?... ¿Podría hacerlo?
Sabía que cuando notó su mirada de miedo y resinación que lo sorprendió tanto, sus ganas de callarla con un beso se había esfumado. No quería hacerlo si ella no accedía y quería hacerlo, su objetivo ahora era obligarla a cambiar al grado de manipularla y volverse vital en su vida, volverla su sierva y esclava, su fiel amante y seguidora, esa fue la impresión que recibió al verla abrazar a Gaara en su huida con lágrimas en los ojos, estaba convencido de que ella amaba a dos personas, pero no era así, lo estaba malinterpretando todo, y lo peor, haciendo planes. Tenía que actuar, hacerla cambiar desde ese momento ya que tenía muy poco tiempo. Pero seguía en pugna en su interior entre hacerlo o no, seguía pensando en ese beso que le robo y en la sensación que le produjo, pudor, era tan extraño y ajeno a el que no sabía como reaccionar por ello, quizá esa era la razón del por que quererla para el, el que muchos la quisieran. Ella simplemente estaba atrapada.
Y atrapada y todo lloro quedo dejando que las lágrimas rodaran por sus mejillas imaginando el futuro con una profunda pena, triste al saber de antemano que se hallaba sin salida.
¿Por qué? ¿Cómo había pasado aquello? ¿Dónde estaba Naruto? ¿Le había pasado algo? Y Gaara, ¿habría sobrevivido también?
¿Cómo es que el mundo se volvió tan oscuro y desolador para ella?
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El tiempo comenzó a pasar normal así cada segundo fuera de miedo y depresión para ella, no se iba a apiadar deteniéndose o apresurando el paso. Era como el petirrojo en una jaula, tan triste y abatido que había perdido las ganas de cantar gracias a su soledad encerrado en su fría y desoladora prisión.
Salvo algunos confusos y fugaces instantes.
*8*8*8*
Durante una caminata al centro comercial Karin iba pensando en los rumores que había en la escuela y en lo que la estaba afectando ello siendo que según ella no debería ser así. Tal vez Hinata no era su mejor amiga, de hecho detestaba esas amigas suyas Sakura e Ino, tal vez no a Temari al no conocerla, pero odiaba con todas sus fuerzas los comentarios y opiniones de las otras dos que hacían sobre ella tan despóticos sin siquiera conocerla. Solo abrían la boca para insultarla, todas excepto Hinata, de hecho se podía decir que si era su amiga pues la ayudó en una situación muy delicada y fuerte en el pasado con un supuesto embarazo, pero esto, un secuestro, era desastroso. Podía no ser su amiga, pero era su compañera y también la de Suigestu, ambos estaban en el equipo de nado y el era un gran clavadista, y Hinata, era una gran chica, debía reconocerlo.
Las circunstancias habían sido de lo más extraño, habían muchas versiones, desde las más tontas como la que Naruto la había apostado por dinero hasta las más crueles, aunque la verdad, de hecho, si era cruel y aberrante.
El que Naruto hubiera corrido de nuevo le pegó mucho a la escuela, sabían que el había aprendido a conducir desde casi niño y era un corredor muy bueno y entusiasta, pero tras el enfriamiento de sus amigos en esta actividad el había acabado dejándolo también al meterse en más problemas de los que podía llevar sobre sus hombros, sobretodo tras destrozar el auto de su padrino.
El detalle de la mafia en el encuentro no se guardó, y habían llegado a la conclusión de que Hinata, al haber estado ahí, había sido secuestrada por que la reconocieron. No se puede olvidar el rostro de la heredera de semejante imperio como el de su familia tan fácil, así que la mayoría de la escuela culpaba a Naruto de lo ocurrido, pues escapó de la policía el también, y lo que era peor, el también se culpaba a si mismo de todo.
Ante esto, llegándoles a hurtadillas los rumores, las autoridades de la escuela, incluso la misma Tsunade al ser informada por Chizune, trataron de intervenir para informar a la policía, pero la familia Hyuuga, más precisamente Hiashi, había pedido no hacerlo para evitar que los medios de comunicación se enteraran de ello. Todos se desconcertaron por esto, era inhumano el que no mostrara la más leve preocupación por su hija, pero por mucho que odiaran tener que hacerlo tuvieron que obedecerle, no les quedaba más que hacer. Eso irritaba a Karin en extremo, ¿Cómo podían dejarlo a un lado? resultaba brutal. Pero después se puso a pensar, si ella estaba así ¿Cómo estarían pasándola sus amigos por esa situación? ¿Cómo estaría tomándolo Naruto?
-Es casi como si su vida se hubiere acabado…- murmuró bajo descendiendo en las escaleras eléctricas con bolsas de todo tipo en cada mano por las compras que acaba de hacer. Era fin de semana y estaba algo estresada, y cuando algo la ponía así, compraba. Misteriosamente no sirvió de nada, no paraba de pensar en Naruto y Hinata con cada pareja que veía, en la boutique se probó un vestido violeta que de inmediato le recordó a Hinata al ser ese un color muy presente en su ropa, trató de despejarse en la zapatería y vio unas sandalias muy parecidas a unas que uso Hinata en un bello día soleado, incluso quiso probar comprando un traje de baño nuevo y se quedó minutos observando uno negro en exhibición que era idéntico al que había usado Hinata la primera vez que saltó recién llegada a la escuela. No le quedaba menor duda, se sentía mal por ella, pero eso no fue lo peor, al pasar por una joyería vio dos perlas de gran tamaño sobre un cojín del otro lado del mostrador brillando tan intensamente que parecía que tenían vida propia. Eso la derrumbó, había ido ahí para desestresarse y despejarse un poco y ahora quería salir corriendo, así que tomo rumbo a la salida bajando al primer piso para poder pedir un taxi y regresar a casa. No soportaría estar más tiempo en ese sitio.
Entonces, doblando a la derecha para dirigirse a las puertas de cristal de la entrada, chocó con alguien y terminó tirando sus lentes al caerse. Fue casi como un golpe con el destino…
-Lo siento, no te vi- escuchó venir de quien había chocado. Su voz le pareció familiar, ya la había oído antes, pero, ¿en donde?
La pelirroja se puso los lentes una vez que de pie al tomar la mano que la otra chica le ofreció para ayudarle a levantarse. Esa cara, ese cabello, no había duda, era ella.
-¿Shion?- se sorprendió mucho Karin de verla -¿En verdad eres tu?-
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Habían pasado unos meses desde lo ocurrido en el Valle de la Montaña Aoi en donde Naruto y Hinata fueron el centro de atención al pasar tantas cosas entre ellos, complementando aparte con el rumor sobre una apuesta entre maestros sobre lo que iba a pasar en ese viaje y en verdad pasó. Incluso Karin había sido uno de tantas que le mandaron una pícara mirada a la pareja por saber lo que habían hecho toda la noche y reía por el sonrojo de ambos. Tenían la impresión de que todos los del viaje creían que Naruto era un pervertido y Hinata lo consecuentaba en ello. Lo cierto era que mientras todos se ocupaban de hablar sobre ello y lo lindo, heroico y erótico que era, no se había hablado tanto de Shion al considerarla un cero a la izquierda por lo que hizo, pues había sospechas ya que esa era la razón de por que Neji miraba a Naruto con tanto odio en los ojos por un tiempo.
Al iniciar el semestre Shion estaba nuevamente en otro salón, pero no se quedó, paso un mes y dejo de ir, la mayoría creyó que se había transferido a otra escuela, pero no había sido así…
-Creí que te habías dado de baja en Konoha- dejó su café en la mesa nuevamente después de beber un poco, las dos habían terminado en una cafetería al no saber que más hacer cuando se toparon. Y habían muchas cosas de las cuales hablar.
-No, en realidad me gradué antes- respondió sin malicia y desviando la mirada. Karin había gritado impresionada por lo que había dicho.
-¡¿Que?!- ella con muchos esfuerzos sostenía el promedio de ocho que debía tener para permanecer en el equipo de clavados y el de nado, y Shion venía hablándole de un mundo arriba de ella que sentía no poder llegar a ver… -¿Cómo?... ¿Cómo lo hiciste?-
-Presenté exámenes a título. Nos habían dado el programa desde un principio, así que busque los temas y pedí hacer el examen para pasar y lo logré, tal vez no es el promedio que yo hubiera querido, pero nueve punto cinco no esta mal para graduarme de preparatoria ¿no crees?- sonrió, Karin sentía que se caía de la silla al estar hablando con tanta naturalidad, pero se detuvo al recordar lo que no le gustaba de todo aquello de lo que estaba siendo informada.
-Shion…- regresó a sentarse bien y tomo el café entre sus manos, de sus ojos solo podía ver el reflejo de sus anteojos, estaba seria y recta, un cambio muy drástico que desconcertó a la rubia por la seriedad que había adoptado su compañera.
-Si, ¿que pasa?- la miro con curiosidad, parecía quererle decir algo importante.
-Tu… no lo hiciste para escapar de Naruto ¿verdad?- levantó un poco la vista, Shion no era su amiga, pero como compañera y mujer se sentía solidaria con ella.
La pregunta no la sorprendió, no estaba preparada para ella pero tras haber pasado lo que pasó con el en la escuela era de esperarse.
–Yo, realmente creo que fue verlo rehacer su vida feliz con otra persona sin que le importara yo ni por un segundo- apretó con fuerza su café al recordarlo, la gélida mirada del rubio y después pasiva en el frio y desesperación que vivieron en la montaña cuando Hinata desapareció en el bosque regresó a su mente. Nunca la iba a olvidar. Era un estigma para recordarse momento a momento no amar demasiado y aprender a dejar ir lo que no es de uno.
-Shion…- La vio sumirse en ella misma llena de recuerdos.
-Necesitaba cambiar de aires, salirme de la escuela y de su mirada llena de luz, creo que Hinata ha sido lo peor que le ha ocurrido en la vida a Naruto, después de todo ella no es celosa como yo lo fui con el- rio sarcástica, aún le dolía pero ya no como antes, ya estaba curándose del pasado, estar lejos le ayudaba bastante. Y ocultaba su tristeza en el cafe.
-No tienes ni idea- dejó salir Karin ya vencida por el pesar, toparse con ella ese día la hizo sentirse más mal de lo que ya estaba. Esa frase despertó a la rubia de su insimismamiento por el misterio que resguardaba.
-Karin…, ¿a que te refieres?- apoyó los brazos en la mesa.
-Shion… Hinata, ella…-sintió que su voz comenzaba a quebrársele.
-¿Qué? ¿Qué ocurre con Hinata?... ¿Ha herido a Naruto? ¿Es eso?- comenzó a sentirse nerviosa, si algo así hubiere pasado ella tendría una oportunidad, por más ínfima que fuere, de estar con el, a pesar de lo cruel que sonara. Pero por la expresión de Karin fría y triste, no parecía ser lo que ella pensaba.
-Hinata fue secuestrada Shion- confesó mirando al suelo un segundo antes de mirarla a ella. No era la clase de persona que le gustara andar de metida en todo siempre, tal vez un poco, pero lo que era ver destrozada a Shion tratando de rehacer su vida con los pedazos que aún quedaban de ella a causa de alguien que en ese momento corría peligro, la descontroló. A solo dos segundos de haberlo dicho quiso regresar el tiempo para borrar sus palabras y así nunca haberlas dicho, pero lo hecho, hecho estaba. –Es una Hyuuga, fue hace una semana, creemos que fue Akatsuki pero no se ha dicho nada a la prensa ni a nadie por petición de su padre a la escuela- prosiguió con un dejo de culpa en su voz, necesitaba desahogarse con alguien y para su mal esa tarde había resultado ser Shion la que la encontrara en esa situación. -Me siento culpable Shion, así me siento- se abrazó a si misma poniendo los codos en la mesa, empañando tanto sus lentes como sus ojos.
-Karin…-
-Lo que le hice hace tiempo, ella me disculpó, es una buena chica,… no se merece esto- llevó una mano a la cabeza, estaba empezando a dolerle por unas tremendas ganas que tenía de llorar –Y Naruto, es casi como si su vida hubiera perdido sentido, no sabe que más hacer, esta desesperado, perdido… da lástima verlo en ese estado…- sintió la excesiva humedad de sus ojos a punto de barrérsele por la cara.
En ese instante Shion volvió a sentirse como cuando le entregó la llave a Naruto para que fuere tras Hinata a buscarla en la montaña, con ansias de estar con el aunque solo fuere por una sola vez más, la última vez que podría hacerlo. No era su culpa esta vez lo que había pasado, el camino se veía despejado, pero con todo y eso decidió no hacer nada. No era correcto y no podía hacerlo, no si quería olvidarlo para siempre, así que solo cayó viendo a Karin tratando de recuperar las fuerzas.
Sabía que era una chica agresiva y malhumorada, sino fuere por Suigetsu hubiera estado completamente sola en la escuela por su carácter, pero Hinata, a pesar de hablarle a Ino y a Sakura, trataba a Karin como una igual y hasta era simpática con ella, así que la pelirroja la sentía como una amiga con la cual podía contar, pues eso era lo que era.
Pero ahora no habían indicios de si vivía o no, solo misterio y angustia. Y un destrozado Naruto autocompadeciéndose.
*8*8*8*
Cuando Neji habló por teléfono con Hiashi esperaba ver salir cuchillos del auricular directo a su corazón, pero fue todo lo contrario. Neji había dicho =Akatsuki= y eso había hecho que la conversación no diera a más, y en cima de tal despreocupación sin una pisca de interés por su hija, Hiashi cortó la comunicación sin tratar de calmar la angustia de su sobrino ni la de nadie más.
Neji estaba igual que Naruto y Sasuke, quiso que ellos no estuvieran presentes cuando hizo la llamada pero insistieron en quedarse por la incertidumbre y la preocupación desmedida que tenían por Hinata, así que los tres se quedaron frios al percatarse del despotismo de Hiashi. Neji quiso que la conversación fuera privada, pero en cuanto la cara del Hyuuga salió de sus estándares normales y reaccionó de una manera completamente distinta a lo que ellos estaban esperando, Sasuke activó el altavoz y tanto el como Naruto escucharon los nervios de acero que tenía el padre de Hinata.
Con un nudo en el estómago, quisieron hacer algo más, pero era más que claro que Hiashi debía estar aliado con Akatsuki para actuar de esa forma, pues si hubiera estado aliado con otra mafia hubiera actuado distinto. Así que las cosas tuvieron que soltarlas y dejar que pasaran, el lo iba a arreglar. Aunque Naruto no durmió ninguna noche salvo por el agotamiento e insistencia de sus amigos y más de Sasuke.
Sus calificaciones bajaron de golpe, y sus profesores así como todos en la escuela, comenzaron a preguntarse por ello en los primeros dos días, hasta que al tercero, al haber faltado tanto Hinata y observando la mente perdida de Neji en la universidad, tuvieron que enterarse por boca de Sakura lo que había ocurrido, así que incluso ellos pidieron al cielo por su bienestar.
Aún así Iruka tuvo que hablar con Naruto, ya que estaba arruinando sus estudios al dejarlos a un lado debido a su angustia por Hinata. Las ojeras que tenía junto con los huecos que se habían marcado en su cara al no comer bien, o más bien, casi nada, lo hacían ver como un cadáver andante buscando su alma por la calle y en las propias intalaciones. Y es que así estaba, muerto por dentro sin poder pensar en otra cosa que no fuera las circunstancias de su novia en todo momento.
Los profesores, sino lo corrían al no poner ningún empeño ni atención a sus clases, terminaban siendo testigos de cómo frente a su cara, con todo el descaro del mundo, tomaba sus cosas y se marchaba sin decir ni media palabra, simplemente les daba la vuelta. Solo hasta que Chizune los mando llamar a todos, enterada de la situación, les explicó lo que ocurría. Algunos se portaron más benevolentes con el, ya que al ser una de las escuelas más importantes de todo Japón y con alumnos de todas clases, de alta alcurnia así como importancia, se podía llegar a pasar por esas cosas. Así que todos se compadecieron de el y hasta sintieron lastima. Todos excepto Asuma.
-Lo siento mucho por Naruto y realmente me apena la situación de Hinata pero, cuando ella regrese se necesitara más que solo sus tutorías con el para salvarlo de tener que repetir el semestre. Alguien tiene que hacerlo ver las cosas, si se puso así por ella que se de cuenta también que acabaría autoalejándose de Hinata si no termina bien el año- explicó, a lo cual muchos estuvieron de acuerdo con el a pesar de sonar estricto, pues tenía la razón. Además, había sido optimista al haber mencionado el que Hinata regresaría.
Al lado de el, Iruka, habiéndose sentido mal por lo que había escuchado con respecto a Naruto, convirtió sus manos en puños al escucharlo. Sabía que tenía razón, pero no quería que Naruto fuera entrado en razón con dureza y hasta agresividad pues solo lograría hacerlo caer más en el abismo al que se había arrojado por voluntad propia, así que se ofreció a hablar con el antes que nadie.
-¿Estas seguro Iruka?- preguntó Chizune seria, Tsunade era amiga muy cercana del padrino de Naruto, se podía decir que la quería también a ella y podría hablar con el también en su lugar.
-No. Yo hablaré con el- repitió.
-Déjalo Chizune- interrumpió un enmascarado detrás de ellos.
-Kakashi…-
-Iruka ha sido el que más a apoyado a Naruto desde que entró a Konoha Gakuen, no podemos negar el que ha sabido dirigirlo bien, es el más apto para hacer entrar a Naruto en razón antes de que siga pasando el tiempo.
Chizune, al escucharlo junto con los demás, estuvo de acuerdo. Así que esa misma tarde Iruka Umino interceptaría al Uzumaki para platicar con el aunque el rubio se negara. Era necesario.
Y ahí estaba, sentado en el techo del edificio donde se encontraba su salón viendo hacia el cielo como si en pudiera encontrar todas las respuestas que estuviere buscando. Tenía muchas esperanzas, pero la frialdad que había mostrado al cerrarse tanto hacían que la mayoría lo vieran como un caso perdido.
-Naruto- escuchó que lo llamaban, la voz era de su maestro y amigo Iruka sensei. Sabía que en ese hombre podría confiar hasta su vida propia, pero en esos momentos no quería escuchar nada ni a nadie, así que no respondió.
Viéndo que ni siquiera volteaba a verlo, Iruka se acercó a el cerrando la puerta tras de si a su paso. Si bien el ánimo de Naruto siempre irradiaba optimismo como si del sol se tratase, ese día su cabello iluminado brillaba materialmente, completamente falto de espíritu y vida en su ser.
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Se sentó a su lado en el piso, Naruto estaba renuente a hablar, así que volvió a tomar la palabra sin ser tan distante y tampoco tan directo.
-Se que es difícil ahora Naruto, pero las cosas van a mejorar, solo tienes que respirar profundo para poder soportarlo…-
-Iruka sensei- por fin respondió –En estos momentos solo quiero estar solo…- trató de hacer que se fuera, en verdad esperaba que así lo hiciera, pero su maestro se quedó ahí, mirándolo durante un rato sin decir nada hasta, mirándolo el anhelo de su alma extraviada en su camino al haber caído la noche sin luna ni estrellas, solo penumbra, frío y soledad.
-La vida es injusta ¿no lo crees?- dejo escapar de sus labios con un tono amable y fijo, como una liviana ráfaga de aire que podía mover las copas de los árboles y tirar algunas hojas no bien sujetas al árbol –Primero te dio a Hinata y ahora te la quita… es cruel ¿verdad?-
-Por favor sensei, ahora no quiero hablar- respondió tratando de deshacerse de su maestro nuevamente, era una persona a la que el apreciaba y respetaba mucho pero no quería que volvieran a recordarle su pena con tanta felicidad. No sabían por lo que estaba pasando.
Pero al mismo tiempo estaba siendo egoísta, no era el único que la amaba, también estaban sus amigos y su familia.
Iruka volvió a observarlo detenidamente, era claro que sus palabras estaban teniendo una reacción en el que aún no podía definir a simple vista, no podía leer su alma al estar tan complicada y tensa en esos momentos, podía reaccionar de muchas formas, pero aún así no se rindió.
-Se que duele Naruto, a todos nos duele el que no este con nosotros pero no dejes que te consuma de tal forma-
-¡Usted no sabe como me siento!- volteó ya iracundo con los ojos empapados de lágrimas a punto de salir. Estaba molesto, y por tal motivo había terminado hablando con su enojo en vez de la cabeza. Se había puesto de pie y a sus costados llevaba sus puños apretados, hasta parecía que el sol acompañaba su ser.
El profesor también se puso de pie, tranquilo, sabía que no era fácil pero tenía que decírselo, tenía que hacer que se desahogara, hacerlo ver las cosas de mejor modo.
-Yo también he perdido a quienes quiero, se lo que es el sufrimiento y la tristeza que conlleva, y también las formas en que lo ocultamos, en que nos refugiamos, pero esto Naruto, esto no puede matarte como lo ha estado haciendo y tu lo has estado permitiendo…-
-¡Basta!-
-Te comportas como si ya no hubiera salida, como si todo se hubiera acabado…-
-¡No más! ¡Deténgase!- se llevó las manos a la cabeza en un fallido intento por callar las palabras de su maestro, pero le era inútil, así que las lágrimas comenzaron a rodar.
-¿Qué hay con tu vida, lo que quieres hacer de ella? Lo descuidaras del modo en el que te despreocupaba antes? ¿Dejaras que todo se pierda solo por un momento de debilidad ahora que la vida te esta haciendo sufrir de esta forma? ¿Aún cuando fue Hinata la que te ayudó a superarte?-
-¡Ya! ¡Pare! ¡No hable!- trataba de hallar silencio pero no servía nada, su llanto le quemaba en la cara al igual que las palabras de Iruka en su alma.
-Es casi como si… te hubieras dado por vencido, como si aceptaras de ante mano el que no regresara. Como si ya la hubieras perdido y no quedara nada más que hacer…-
-¡Yo la amo!- logró callarlo por fin lanzándose contra su maestro al sujetarlo por las solapas de la camisa en un desesperado intento por frenar su dolor –La amo demasiado como para perderla…- relajo su agarre bajando la mirada ante la mirada compasiva de su Iruka frente a el.
-Demuéstralo- lo abrazó golpeando su espalda con su palma para que se permitiera dejar salir todo lo que había retenido desde tanto tiempo y lo hería con tanta crudeza.
En esos momentos, seguro de que nadie más que el podría ver la muestra de sus sentimientos de impotencia, dejo lavar de su corazón toda la confusión y pena que se había acumulado para poder respirar de nuevo sin hundirse más en el pozo en el que el mismo se había lanzado. No iba a cambiar el hecho de que Hinata estaba extraviada presa en sucias y despiadadas manos, pero tenía que ser fuerte, fuerte por ella. Una vez regresara estaría tan rota que solo Naruto podría recuperarla antes de que le ocurriera la mismo a su fe.
Así que al día siguiente la clase pudo contar con la presencia de Naruto en el trabajo y el estudio, seguía sin hablar pero la penumbra llena de negatividad que lo acompañaba como su sombra estaba disminuida. Seguía serio y con la mirada perdida, pero ya no estaba muerto en vida, tan solo extremadamente preocupado.
Aunque el único pensamiento que reinaba en su mente era solo uno: El que Hinata regresaría…
*8*8*8*
-¿Por qué la sonrisa?- miró extrañado Shikamaru a su novia en la tarde después de salir del hospital, desde que había ocurrido el accidente Temari pasaba a ver a su hermano todas las tardes al pendiente de su estado, la mayoría de las veces se quedaba pero con el trabajo de la escuela pasaba poco tiempo con el, además de descuidar bastante su vida social.
-Esta reaccionando, hay muchas probabilidades de que pueda despertar- respondió tan feliz que se sentía melancólica, no era hora de celebrar pero le estaba haciendo, su mejor amiga estaba secuestrada y su hermano menor en estado de coma, y aún así ese pequeño momento de esperanza le estaba siendo muy grato.
-¿En serio?- se mostró positivo su novio, Temari se había vuelto su preocupación más necesaria en su vida, tal vez podía decir que tener novia era algo problemático y un factor de distracción, así como el hecho de que fuera tan hermosa y llamara la atención de los hombres, pero no podía negar sus sentimientos, y había llegado a amarla. Era maduro y sensato, pero al estar con Temari perdía la noción del tiempo…
-Si, es muy bueno- bajo la mirada con la sonrisa algo apagada después, pero solo en su torno por el espíritu de su dueña.
-¿Qué pasa?- la tomo de los hombros colocando sus manos en ellos, era más alto que ella por unos cuantos centímetros.
-Yo…- volteó a verlo a los ojos –No quiero emocionarme tanto por si… las cosas cambian para mal…- confesó abrazándolo con dolo.
-Tranquila- la abrazo también con fuerza antes de separarse y tomar sus manos entre las suyas para entrelazarlas –Todo va a salir bien, no te preocupes- Temari sintió confianza a pesar de que sabía que Shikamaru lo decía solo para tranquilizarla, pues quien tenía el control sobre ello era solo el destino. Aún así se sintió mejor gracias a sus palabras.
-Salgamos a caminar un rato ¿si?-
-¿No te quedaras con el hoy?- se sorprendió el de coleta por su afirmación.
-Me preocupa mi hermano, y mucho, pero tampoco puedo descuidar a mi novio tanto- sonrió sincera mientras tomaba su mano y ambos se dirigían a la salida. No estaba tan bien como mostraba, era pacífica, solo necesitaba la tranquilidad del parque y la compañía de Shikamaru, por que solo entonces sabía que las cosas mejorarían…
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Si tuviera una reputación que cuidar lo haría con lo que fuera. Ese era el pensamiento que de joven tenía, su padre le había dicho desde muy pequeño que en sus hombros residiría una carga enorme al ser el heredero de los Bancos Byakugan ya que el se convertiría en la máxima autoridad Hyuuga una vez le dejara su lugar, y aunque no quisiera que las cosas ocurrieran así, su hermano gemelo, quien a la vez era su mejor amigo en este mundo, fue su rival.
El mundo que lo rodeaba nunca había cuestionado su autoridad hasta que se enamoró, pues al ser una chica humilde llena de sueños e ilusiones nadie de su familia la aceptó. Cegado por amor, un sentimiento que nunca antes creyó que movería algo en el -y que por sus acciones en el presente es completamente irónico-, lo orilló a amenazar a su familia con rechazar su puesto como heredero del negocio familiar, con lo cual puso fin a cualquier disputa permitiéndole desposarse con quien amaba.
Lamentablemente todo lo que su esposa pudo haber sembrado en el perdió fuerza al estar obsesionada con el deporte que practicaba. Ya no solo era pasión, era obsesivo. Y eso la llevó al fin de sus días a una temprana edad.
Entonces se vio perdido y solo cuando su hermano se fue también. Su bien habían tenido sus peleas y Hizashi no pudo evitar lamparearse con la idea de ser el dirigente de la empresa Hyuuga si su hermano se iba, los dos seguían siendo amigos y camaradas.
El constante peligro con sus hijas y ahora su sobrino perseguidos por la mafia lo hizo tomar medidas drásticas. El no estaba libre del todo, mató al hombre que trató de secuestrar a su hija y eso lo había marcado de por vida, así que cuando esa deuda pendiente de la mafia cobró vigor cuando lo amenazaron, buscó ayuda, y quienes le brindaron su mano fueron los de Akatsuki.
Ahora, con un antiguo rival de negocios, de hecho el que controlaba su principal competencia, compartía asuntos mutuos en los que estaba involucrada su hija y el eterno éxito en la economía asiática al aliarse con la empresa rival que le hacía la vida imposible para pasar a convertirse en líderes mundiales.
Pero por el momento las cosas estaban serias y frías al enterarse Madara de lo que habían hecho sus hombres a sus espaldas que se molestó demasiado al enterarse de ellos. Aún así tenía a su favor que lo habían hecho para alejar a los yakuza de Hinata pero, perdía confianza con lo que a Hiashi se refería. Pero, por increíble que parezca, en realidad Hiashi se limitó a preguntar cuando la liberarían y no se dijo más del asunto, no hasta ese día, en el que los dos habían concebido una cita esa mañana para tratar ese mismo asunto, aunque en realidad, Hiashi simplemente no quería estar solo cuando la hora en que su hija fuera liberada llegara.
Reunidos ambos hombres en una de tantas salas de juntas de la empresa, Hiashi se dedicaba a mirar por la ventana el triste aspecto de las nubes al ser un día lluvioso mientras que Madara lo miraba sentado del otro lado, en plena oscuridad, con las manos cubriendo su rostro mientras que recargaba sus codos en la mesa mirando detenidamente a su socio. Le dio una disculpa formal que ni siquiera fue necesaria, definitivamente Hiashi tenía el corazón de piedra, por lo cual incluso estaba dudando de quererlo realmente fuera de su planes y su camino de apropiarse de los bancos Byakugan.
-Faltan cinco minutos- miró su reloj para después regresar su vista a la ventana.
-Ya lo sé- respondió seco –Lo que sigo sin comprender es por que quisiste que la retuvieran una semana y media, no se si ella ya sabe que la retuvo Akatsuki pero… será complicado explicarle que lo hiciste por su "seguridad"…-
-Ya deja de fingir Madara, a ti no se te da ser benevolente, así que deja esa actuación de bajo nivel a un lado- irrumpió a su socio sorprendiéndolo por sus palabras, sobre todo por que por fin volteó a verlo directamente a los ojos, ya que en su semblante podía ver su odio y fastidio –Sabes que ella es lo más importante que tengo en estos momentos debido a nuestros tratos, pero si no fuera por ello, tu estarías en completa disposición de querer chantajearme con ella para entregarte mi empresa al igual que los yakuza o cualquier otra mafia que quisiera llegar a mi o… vengarse…- colocó su vista en el suelo.
-Otogakure, tu peor enemigo en estos momentos- le habló el Uchiha –Me ha tomado por sorpresa lo que acabas de decir, ¿Tan poca confianza me tienes?- llegó a preguntar maliciosamente y recibió más odio por parte del Hyuuga con sus ojos de pistola –Sea como sea, no te recomiendo que me trates o hables de esa manera si soy tu socio vital en estos momentos. Con una llamada podría volver a tener la vida y seguridad de tu primogénita en mis manos…- dejó entre ver su maldad y deseo de poder con ese comentario, ya que tenía razón, era duelo de esa posibilidad a pesar de que Hinata ya estuviera pronta a ser liberada de sus captores.
Aún así Hiashi no era la clase de hombre a los que les gustara ser manipulados, así que giro las cosas a su favor para que los regresaran al inicio.
-¿Entonces querrías que tu sobrino menor, en el que más confías y al que si puedes manipular, se enterara de tu puesto como cabecilla de Akatsuki?- Madara se puso alerta, estaba punto de dejar caer algo tan peligroso como una daga perfectamente afilada –No suena mal cuando se que conoces tus razones para confiar en el como parte de tu grupo y seguidor, pero, ¿crees que reaccione de la misma manera si supiera el daño que estarías dispuesto a hacerle a Hinata incluso con solo quitarle la libertad si el la procura tanto?-
-No digas incoherencias Hiashi- trató de desviarlo.
-¿Estoy diciendo incoherencias Madara?- cruzo por su rostro una sonrisa que no quiso hacer visible. Sabía que desde que habían estado en América Sasuke se había visto muy interesado en Hinata así como cercano, lo cual creyeron que sería un problema, pero al parecer, las cosas estaban a favor de Hiashi al tener la manera de manipular a Madara con lo que el planeaba manipularlo a el.
-Tu hija se casara con Itachi, no con Sasuke-
-Pero a ti te interesa Sasuke más que su hermano mayor- habló casi cruel en los ojos. Sabía que hilos manejaba en ese juego de manipulación.
-Maldito hijo de…- pensó Madara al verse envuelto en esa situación. De ser por su cuenta, el acabaría con Hiashi ese mismo día sino fuere por que sus negocios estaban de por medio, por lo cual tuvo que contenerse –Debo admitir que logró sacar ventaja de donde parecía no haber más que duda y preocupación para el…- miró con escrutinio la figura del Hyuuga aun distante -…Interesante- regresó a cubrir su rostro con las manos para seguir viéndolo, quien al ver como reaccionó el Uchiha volvió a mirar por la ventana con los brazos cruzados en espera de que llegara el momento de volver a su casa para encontrarse con su hija.
*8*8*8*
Su cara era un poema, inexpresiva, confundida y temerosa. Su cerebro no acababa de asimilar lo que había ocurrido y se hallaba toda engarrotada por el suceso, era casi imposible que fuera real, le había robado todo el aliento y detenido su corazón con lo que había hecho. No podía creer que hubiera pasado.
-¿Por… por que lo hiciste?- preguntó toda asustada pero rígida después de todo, tenía los brazos en frente de su cuerpo con el instinto de querer protegerse, sus dedos cerca de las palmas, una mano arriba de la otra y una muy cerca de cara, cubriendo a la vista su barbilla. Casi como una niña regañada a punto de ser reprendida por su padre. Sasori solo miro el suelo del automóvil en silencio, no tenía ganas de responderle, ya que sabía que esa respuesta era solo entre su ser y el, nadie más.
Aún así volteó a verla, y con los brazos en esa forma, tan inocente y tierna por la incertidumbre de lo que acababa de hacer, se sintió de nuevo criminal. Le había robado un beso anteriormente, esta vez lo había hecho por pura necesidad de querer hacerlo, pero esta vez el que ella no hubiere hecho nada para detenerlo lo había tomado desprevenido así como a ella. Hinata se quedo quieta sin saber que hacer por que tenía miedo, no había otra razón, pero aunque Sasori lo notó necesitaba continuar con sus planes, así que al sentir la profunda necesidad de abrazarla lo hizo.
-A… alto- forcejeó con el hasta que la soltó, incluso se había dolido un poco de su costado. Habían pasado varios días desde que despertó en el hospital vigilada por esos sujetos de los que poco o nada conocía y ese mismo día, al término de la mañana, llegó Deidara con ropas de chica en una bolsa para ella y unos tenis, aparentemente todo nuevo. Ni siquiera avisaron al hospital que la iban a sacar, ella no sabía si ya la habían dado de alta, pero cuando bajaron al estacionamiento y la obligaron a subir a un coche rojo de cuatro puertas de vidrios polarizados so corazón se disparó. No sabía que iban a hacer ni a donde iban, pero no pudo evitar asumir que ese era el fin de su tortura como prisionera, eso hasta que se detuvieron en una calle que ella conocía y enfrente del edificio que ella frecuentaba casi todos los días y cuando menos se lo esperaba, Sasori la besó.
Deidara se había llevado la motocicleta de Sasori después la suya ese día. Había dejado que su compañero y su libre albedrío le indicaran hacer lo correcto. Cada día que pasaba veía como, a pesar de casi no hablar, había algo que los hacía mirarse consecutivamente durante varios minutos. Hinata tenía miedo, pero al estar sola con Sasori en la habitación el instinto de correr hacia la ventana desaparecía, casi como si el fuere alguien de confianza, no era de extrañarse, los dos parecían conectados de algún modo, pero desconocían cual. Por otro lado Sasori era todo un descarado mirándola directamente a los ojos cuando la descubría mirándolo, tal vez se sentía mal por haberle robado aquel beso, pero quería repetirlo de una forma distinta para hacerla caer en su red de seducción, con lo que no contaba era con el témpano de hielo que era la entrada al corazón de Hinata si ya había fuego en su interior por otra persona. Aún así estaba jugando un juego peligroso al mirar a Sasori de tal forma, ya que mientras que a ella solo le llamara la atención la bondad de algunos de sus actos, o por lo menos lo que parecio bondad, como defenderla de los comentarios de Deidara y hablarle claro de su situación sin mentirle y sin malas intenciones con ella, por lo menos lo que mostraba, ya que muy en su interior quería quitarle la ropa de un tajo.
-¿Por qué?- preguntó más a la vida que a Sasori cuando la estaba abrazando.
-No lo se- respondió el, pero antes de poder hacer más presión en ella para acercarla a su cuerpo, ella se quejo de sus costillas y el la soltó.
Su mirada era extraña, confundida, no sabía como actuar al respecto, parecía que podía confiar en Sasori, pero… ¿podía? ¿Realmente podía?
Antes de poder hacer algo más el abrió la puerta de su lado pasando por encima de ella y le indico con la mano el que podía bajar.
-Eres libre ahora. No ser por cuanto tiempo, pero es hora de irte- dijo el con un tono serio en la voz, varonil pero dulce, extrañamente dulce y seductor en cierto grado.
-¿Te meterás en problemas si me dejas ir?- el no respondió. -¿Qué pasara con Deidara, el lo sabe?-
-Mejor no hagas preguntas, no tienes por que preocuparte por mi- la calló poniendo un dedo sobre sus labios.
-Pero…-
-Shhh… no digas más- le indico guardar silencio poniendo un dedo sobre sus propios labios antes de sujetar el rostro de Hinata para juntar sus frentes. El tenía los ojos cerrados, ella se sentía rara y con algo de recelo presente, pero por más raro que actuara Sasori parecía no intentar nada, así que de cierta forma le había tomado confianza. –No soy el indicado para explicártelo, cuando te lo diga quien debe decírtelo comprenderás muchas cosas, pero por el momento ten la certeza de que yakuza no estará sobre ti, de eso me encargare yo- se separó de ella, habían sentido la respiración del otro en su cara con la suave calidez del aire que expulsaban.
Algo consternada y con profundos anhelos de marcharse, Hinata lo miró por última vez antes de bajar del auto y caminar hacia la reja de aquel edificio, su escuela, Konoha Gakuen. La puerta se cerró y el auto arrancó, ella solo volteó a mirar como desaparecía por la calle entre otros autos en el tráfico de la avenida en la que desembocaba la calle. Tenía dudas, ¿verdaderamente era libre? ¿Qué había sido todo aquello? ¿Por qué alguien de Aktasuki la ayudaría y estaría dispuesto a correr peligros por ella?
Eso no importaba, pasaron dos minutos en los que ella se quedó sin saber que hacer frente a la reja, recargada en ella, cuando escuchó la campana del instituto sonar. El día de clases había terminado.
Del edificio de últimos grados, salía la clase de Kakashi. Ese día no había tenido ganas de enseñar ni calificar nada y los puso a leer, después de eso decidió dejarlos salir antes, y llevaban un buen tramo recorrido con dirección a la salida.
Junto a un rubio demacrado pero rígido, caminaban dos pelinegros, uno de cabello más corto que el otro. Eran Sasuke y Sai a cada lado de Naruto, quien a pesar de ya haber asistido a clases y puesto al corriente con las materias, aún era un cuerpo vacío sin alma. Pero al ser tan buenos amigos como lo eran, estaban a su lado compartiendo la tragedia y tratando de ser positivos con ello. Solo que no tendrían que esperar más…
Era primavera, el árbol de sakura había florecido hacía varias semanas atrás y varios de estos se encontraban en las instalaciones de la escuela. El sol brillaba al grado de casi quemar, pero hasta cierto punto era agradable, cuando una brisa fresca pasó por entre las flores de los cerezos cruzando por el grupo de estudiantes hasta Hinata en la entrada de la escuela. Cuando la sintió fue casi como si estuviera acariciando su piel con ternura. Levantó la vista y la miró, ahí, parada, mirando el suelo con detenimiento hasta que los pétalos del cerezo en el aire la hicieron voltear a mirar hacia ellos.
Dejaron de respirar, era una espejismo cruel de su imaginación jugando con sus corazones, el tiempo se había congelado y solo los pétalos del cerezo se movían junto con el aire que movía sus ropas y cabello. El sonido se apagó, era un sonido sordo en donde escuchaban sus latidos hasta que se perdían en la nada. Una sonrisa quería salir, pero no podía.
A un lado, Sasuke miró la vista fija e impactada de Naruto con extrañeza, por lo cual miro el mismo punto que veía y se topo con Hinata, así mismo los demás se fueron dando cuenta y frenaron sus pasos, era un milagro. Sakura, Ino y Temari no pudieron evitar la cara de sorpresa previa a su sonrisa acompañada del llanto.
Naruto corrió, dejó atrás sus cosas en su camino hacía Hinata. Ella no pudo retener las lágrimas de sus ojos, parecía un sueño, un sueño que había tenido tantas veces en su aislamiento antes que ahora era real. Cuando llegaron frente al otro fue solo un segundo el que se miraron antes de abrazarse. Tenía tantas ganas de abrazarla y ella a el que no se contuvieron. Cuando los demás llegaron hasta ellos se separaron para después fundirse en un cálido y apasionado beso ante la vista de todos, mesclaron sus alientos, alcanzaron la misma velocidad en su respiración y sincronizaron sus corazones. Pero en medio de la pasión Hinata tuvo que detener el beso al quejarse cuando Naruto apretó sus costillas del lado en que precisamente estaban rotas.
-¡Hinata!- la vio perder el equilibrio entre sus brazos, por lo que la acercó más a el para que pudiera apoyarse y después ella se separó. -¿Estas bien?- la miró de la forma más angustiada posible, la vida había regresado a sus ojos, pero se angustió demasiado al verla tan débil.
-Yo… yo no…- se llevó las manos al costado –Aún no estoy bien- dijo antes de sentir que las fuerzas se le escapaban del cuerpo. La felicidad de sus amigos se abrumó al verla perder el conocimiento en los brazos de Naruto. Se veía mal, pero no deplorable, tal vez estaba herida pero no de la forma en que perversamente la mayoría había imaginado.
A pesar de todo, lo importante era que ya estaba de vuelta, ¿herida?, ¿traumatizada?, eso aún no se sabía, pero quedaba tiempo para responder todas esas preguntas. Eso hasta que ella preguntara por Gaara y todos guardaran silencio, sobre todo Temari.
*8*8*8*
-Creo que debiste ser más rudo con ella, la tratabas como si fuere a romperse- se quejaba Deidara al lado de Sasori una vez ya estaban en sus motocicletas, ambos, en aquella salida del puente en una avenida cercana en la que habían perseguido a Gaara y a Hinata días antes. Sabían que los yakuza irían tras ellos, así que le quitaron a Hinata. No, no eran buenas personas, Sasori quería deshacerse de Gaara y por poco lo logró. Su objetivo era protegerla y mantenerla a salvo por los negocios de su líder, pero no contaba con lo enigmático que sería convivir con Hinata esos días que pasaron en el hospital el vigilándola y ella pendiente de el, casi como un juego. Tal vez tenía miedo, pero al mostrarle un lado amable y humano que ni el mismo sabía que tenía, tomó confianza en lo siguiente que haría a pesar de que su jefe y el líder de Akatsuki no estuvieren de acuerdo con ello.
-Cállate, te salve de que Pein te eliminara, sino hubiera sido por ese sujeto Roen que tuve que matar no tendrías pretexto para este supuesto secuestro- Sasori había jugado sucio con Deidara a base de ríos de palabras, no todo era mentira, pero la causa era distinta. Aún así Deidara no estaba molesto, si aún podía caer en las trampas del pelirrojo aún no estaba listo para andar solo, pero algo en la tez de su compañero le inquietaba bastante por su objetividad.
-¿Te enamoraste de ella?-
-Ahora si estas desvariando-
-Contestaste demasiado rápido, ya sabías que decir- lo miro sabiendo que mentía, pero al mirar más en sus ojos pudo interpretar sus verdaderas intenciones, corruptas y hasta psicópatas –No…-
-¿Tienes alguna otra pregunta estúpida?-
-Experimentaste con Sasuke y no lograste lo que querías por la interferencia de Madara y la renuncia de Itachi, es un Uchiha, no podía salvarse del destino del que nació, ¿Por qué quieres ahora intentarlo con la Hyuuga?-
-Es mujer, es más fácil de manipular- respondió tranquilamente mientras veía el trafico pasar abajo –Además, cuando tenga que abandonar a ese tal Naruto por órdenes de su padre y Sasuke se someta por completo ante Madara no le quedará nada más. Sera viuda muy joven, frágil y manipulable… Es como un ángel, sus alas son su libertad. Al ser hija de Hiashi nunca ha sido libre a excepción de ese tal Naruto, si yo le brindo unas falsas a base de mentiras verdaderas y la hago elevarse cuando este a punto de estrellarse contra la cruda realidad del futuro no se negará a nada de lo que le pida. Pero por el momento solo debo esperar a que crea que le han arrancado sus esperanzas de volar, y eso es trabajo de su padre, no mío…-
-¿Qué hay de Itachi? ¿No has pensado en lo que el pueda hacer que atente contra tus planes?-
-Confío en que no haga nada estúpido, y aún si lo hace, ya me las arreglaré para controlarla…- respondió el antes de encender su motocicleta y emprender la marcha. Itachi habia sido amigo de ambos años atrás, ahora era una amenaza en ambas direcciones.
Deidara se quedó unos segundos pensando, ¿eso también significaba que iba a matar a Naruto?
Si no saben lo que el síndrome de Estocolmo búsquenlo y luego mátenme. Tranquilos, es NaruHina por más desviaciones y locuras que haya en la historia. Hay muchas cosas que aclarar y otras que explicar mejor, pero eso será en el siguiente capítulo.
Espero poder trabajar pronto en el.
Hasta la conti!
ViX
