Tuve que hacer este capítulo corto.

Sorry, no hay palabras -por lo menos no encuentro las adecuadas- para pedir perdón por el retraso, pero ahora estoy pasando por esa etapa laboral de la vida en la que a tus superiores les caes bien por algo y a los demás por otra cosa, pero los otros no lo saben y tambien te quieren jalar con ellos... T_T

No me puedo clonar!!

I´m bleeding red sadness...

Y aparte el trabajo... y las demás cosas de la vida... en fin, como para darle un balazo al espejo...


Lo primero que hicieron al desvanecerse Hinata, atrapada solamente por Naruto, fue buscar ayuda. La universidad de Konoha estaba en la misma calle que la preparatoria, estaban unidas por dentro, así que cargándola en brazos Naruto la llevo a donde sabían todos podría ser bien atendida y con suma discreción.

Al mismo tiempo la mayoría de los salones de la preparatoria eran desocupados por los alumnos, quienes salían apresurando el paso al terminarse el día escolar y todas las clases. Pero era entre semana, no podían cantar victoria todavía.

El paso veloz de alguien corriendo como desaforadom con respecto a lo que sus pies le permitieran, llamó la atención de todos. Rubio, ojos azules, atractivo, el centro de atención de la escuela al ser uno de los chicos más desenfrenados llevaba en brazos y apretando contra su pecho, a una menuda joven Hyuuga desmayada y más pálida de lo normal.

Atrás, los amigos y compañeros de estos lo seguían con particular apuro también.

Algunos curiosos los siguieron, era nada más y nada menos que Hinata Hyuuga de la que se trataba, no era solo un peón más del planeta.

Konoha Gakuen:

Los caminos de la vida en Naruto

Los rumores no se hicieron esperar, muchos supusieron la absurda teoría de que Naruto había ido a rescatarla, pero si ese había sido el caso ¿Por qué había asistido ese día a clases y nunca abandonó las instalaciones de Konoha Gakuen?

Todo lo que trataban de hilar resultaba incoherente, pero el caso de que Naruto fuere a tomar alguna vez un arma para hacer justicia por sus propias manos al defender a la gente que quería no era una idea descabellada, de hecho, era completamente posible.

Capítulo 33: Incluso en las malas

-¡¡¡Abuela Tsunadeee!!!- cruzó el umbral del edificio principal de la universidad azotando las puertas de cristal sin detenerse ni un momento. La gente no paraba de mirarlo, pero se detenía con comprensión y algo de detenimiento pausado al percatarse de que llevaba a una chica en brazos aparentemente mal.

-No puede ser... Le he dicho una y mil veces que no me llame así…- saltó una vena en la frente a una rubia en su oficina principal ubicada en el segundo piso al escuchar su nombre en semejante y atropellada frase.

-Parece que Naruto quiso pasar a visitarla Tsunade sama-

-Eso parece Chizune… Vamos a ver que se trae- se levantó de su asiento detrás de aquel amplio y caro escritorio de roble que tenía en su oficina. Pero no fue necesario bajar, ya que al abrir la puerta y caminado unos cuantos pasos cansinos, Naruto salió de la nada trayendo consigo un espíritu secante en brazos.

-¡Abuela Tsunade!- corrió hacia ella después de haber doblado la esquina de subir al segundo piso para encontrarla. Estaba jadeante y cansado, casi no podía hablar y algunas gotas de sudor resbalaban por su cara. Y aún con todo eso no se detuvo para llevar a Hinata con ella, parecía poseso, estaba víctima del pánico. Acaba de encontrar a Hinata de nuevo cuando se derritió en sus brazos tan de repente como una vela extinguiéndose. No podía estar más angustiado.

-Naruto- lo vieron las dos mujeres.

-¡Por favor! Tienes que ayudarla, acaba de desmayarse en la entrada de la escuela- se acercó a la voluptuosa rubia quien también se dirigió hasta el tocando la frente de la pelinegra y sujetando su muñeca para medir el pulso que tenía. Era bajo.

-¿La abandonaron en la entrada de la preparatoria?- caminaba rápido a su lado con dirección a su oficina.

-No lo se, entró caminando por la puerta y después se desvaneció- decía el haciéndose paso por la puerta para entrar y poder colocarla en donde Tsunade pudiere examinarla. Atrás Chizune guió a los demás amigos de Hinata hacia donde habían ido.

El Uzumaki la recostó en el diván rojo que la directora tenia en su el lugar, para el fue más que obvio al cargarla que había perdido peso al estar más ligera y débil. Estaba pálida, más blanca de lo que ya era, y durante su trayecto para llevarla hasta allá había sentido su piel fría. No podía parar de mirarla, estaba angustiado, pero no podía evitar estar feliz por hallarla de nuevo.

-Tsunade sama ¿esta bien?- preguntó Sakura al entrar junto con Ino y Temari. Sasuke, Sai y Kiba estaban muy cerca de las tres.

-Su pulso esta bajo pero no presenta ninguna anomalía… aunque…- palpó el abdomen de Hinata y, sintiendo la venda bajo la playera que llevaba, tuvo que levantársela para confirmar sus sospechas detectando perfectamente lo que era. –Tiene dos costillas rotas-

-¡¿Qué?!- se escuchó replicar a la mayoría.

-Malditos…- cerró sus puños Naruto al pensar en todo lo que su novia pudiera haber pasado al estar secuestrada por Akatsuki.

No era tonto, sabía que si la habían liberado era por que Hiashi estaba aliado a ellos, había visto la indiferencia de ese hombre y oído su frialdad en aquella llamada que Neji le hizo. Había tenido tantas ganas de agarrarlo a golpes pero no podía destruir el teléfono, así que se descargó todo con los muebles de su casa en los cuales esa vez había hecho todo un desorden rompiendo varias cosas. Pero ahora, al enterarse de que le habían hecho daño le invadió una furia tal que casi quería lanzarle un puñetazo a la pared con tanta fuerza que rompiera parte del muro.

-¿Se lo hicieron ellos?- preguntó Sai para sorpresa de todos llamando la atención de los presentes.

-Podría ser, pero por la herida alrededor que aún no ha sanado no parece ser así-

-Entonces eso significa que pudo haberse roto las costillas al caer de la moto??- preguntó Ino.

-¿Hinata iba en la moto con Gaara cuando chocó?- alzó la ceja Tsunade poniéndose de pie de haber estado en cuclillas revisando el estado de la ojiblanco. No conocía ese detalle.

-Si…- bajó la vista Temari, no le era fácil hablar de eso al saber el estado de su hermano, pero no quería lucir así, por lo que se recupero rápido mostrando una mirada sumisa en silencio.

-Ya veo…- volteó a mirar a la joven. –No parece estar grave, debió haber sido la impresión lo que causo que se desmayara, despertará pronto, pero me temo que no lograra estar completamente recuperada para las competencias de clavados que se aproximan…-

-Eso no importa- interrumpió Naruto sentándose al lado de Hinata y tomando su mano para estrecharla entre las suyas, en su mirada había mucha paz, al fin sabía de ella. –Lo importante es que ya esta aquí…-

-Naruto…-

Aquella escena dulce era apreciada por todos con reciprocidad, sabían lo mucho que se amaban. Y no podían estar más de acuerdo con el rubio, finalmente Hinata estaba a salvo de la mafia…

Pero… ¿era realmente cierto eso?

Entre Sai y Sakura un pelinegro de ojos ónix miraba a su mejor amigo con recelo al sujetar la mano de Hinata tan dueño de ella. Estaba sombrío y silencioso, le alegraba saber que Hinata ya estaba a salvo, pero de nuevo se topaba con ese aberrante sentimiento que no podía eliminar de su ser por más que quisiera hacerlo y tuviere la voluntad…

Simplemente no podía, había nacido y se rehusaba a morir…

*

-¿Dónde esta?!- entro un joven hombre de cabello largo escandalosamente en la oficina de Tsunade. Quedaba pocas personas adentro, solo Sasuke y Sakura acompañaban a Naruto en vigilia de Hinata de cerca junto con Ino, Sai, Temari y Shino. Cuando se enteró de que su prima estaba en el edificio de la universidad salió disparado hasta alla.

-Tranquilo Neji, se encuentra bien- se acercó a la rubia cabeza de la escuela mirando con más detenimiento al pelinegro. Marcadas ojeras rodeaban sus ojos y se le notaban algunas arrugas de cansancio, era más que obvio que al igual que los demás había pasado noches enteras llenas de angustia.

El Hyuuga ignoró deliberadamente a Tsunade avanzando hacia donde yacía su prima. El rubio Uzumaki novio de la misma estaba a sentado a su lado sosteniendo su mano fuertemente, como temiendo perderla de nuevo, por lo que Neji actuó hostil hacia el.

-¿Cómo fue que llegó aquí?-

-No lo sabemos- respondió la voz de Sasuke por todos. Neji solo lo miró por el rabillo del ojo con frialdad, pero Sasuke era más serio que el. –La impresión de ser libre hizo que se desmayara, solo hasta que despierte podremos saber que pasó con ella en el tiempo en el que estuvo cautiva…-

-La llevaré a casa- afirmó ante la desaprobación de todos instantáneamente.

-¿Qué?- Naruto levantó la cabeza, cuando Neji entró en la habitación a penas si lo miró. Ahora, ante aquella afirmación tan fría, saltó por ello.

-Se razonable Neji, no te la puedes llevar-

-No es algo que este a discusión Tsunade sama- la miró algo mojigato –Esto es entre nuestra familia y solo nosotros podemos resolverlo- sintió la necesidad de suspirar, pero se contuvo, la realidad de su vida era sombría y perturbadora.

-¿Pero que rayos esta pretendiendo este?- pensó Ino contemplando la escena.

-Neji…- intentó Sakura hablar con el, pero no la escucharía a ella ni a nadie más.

-Ya dije que no se metan- provocó el silencio de nuevo. Llevaban un tiempo pendientes de Hinata hasta que llegó Neji. Habían muchas cosas de las cuales hablar, otras por las cuales preguntar, pero no había valor ni palabras que pudieren expresarlo.

Era casi como una densa nube cubriendo el sol bañando todo en negrura.

-Hiashi sama me encomendó cuidarla, si apareció en la escuela debe estar confiando en que yo estaré ahí para llevarla a casa…- meditaba fugazmente el ojiblanco con otro peso en el cuerpo, pero por lo menos uno no tan grande como el de la incertidumbre de no saber en donde se encontraba su prima.

Hundido en ello, mientras estaba parado frente al diván en donde estaba su prima, no se percató de la acción de Naruto al llevar la mano de Hinata de nuevo a su lado para estrecharla justo antes de dejarla a su lado para levantarse.

-Han perdido toda su humanidad-

Ante esas palabras nuevamente la incomodidad llenó el ambiente haciendo más pesado el aire.

El rubio se irguió completamente dándole la espalda a Neji.

-¿Qué te hace pensar que permitiré que te la lleves?-

De no haber sido por la incomodidad varios de sus amigos habrían soltado alguna que otra exclamación de sorpresa, pero esta vez le daban toda la razón. Si no lo hacía él, siendo el indicado, lo haría cualquiera de ellos en su lugar.

-Deja de decir tonterías, tengo que llevármela- contestó por fin después de intercambiar miradas de odio.

-No te lo voy a permitir- regresó al lado de Hinata –No lo haré- reafirmó intranquilo, desde ese punto de vista Hinata lucía como si se tratara de una marioneta, y desde siempre Naruto había tratado de separarla de todo aquello al estar bajo el mismo techo que el enemigo, pues su padre era un ser vil y embustero…

-Naruto…- movió un poco los dedos de su mano derecha cerrando fuertemente los ojos para después abrirlos lentamente.

-¡Hinata!- exclamó viendo como su novia retornaba nuevamente en si. Sujetó impulsivamente su mano.

-Hola…- sonrió leve, en lo que a su mente comenzaba a esparcirse la oscuridad escuchó lo que hablaban. Volteó al otro lado topándose con su primo. La sonrisa se le borró –Neji…-

Algo torpe giró sobre si misma aún recostada para tratar de apoyarse con su codo derecho sobre el diván.

-No te levantes demasiado rápido, estas herida-

-He estado así desde hace unos días…- se sentó finalmente con una mano en el costado y el cuello doblado hacia abajo. Tantos días en cama le habían pegado los huesos a la carne solo para venir a completar el malestar al correr hacia Naruto cuando lo vio. Entonces ese detalle, "unos días", la regresó a la tierra de estar todavía perdida en el limbo -¿Cuánto… ¿Cuánto tiempo…?- balbuceó presionando sus ojos, la adrenalina de haber sido sacada del hospital y el reencuentro con Naruto la había abandonado.

-Solo diez días- escuchó a su primo Neji decir. –Ahora que estas despierta lo mejor será que regresemos a casa lo más pronto posible, ¿puedes caminar?-

Algo perdida aún lo ignoró.

-Diez días…- bajo la voz al grado de decir esto en un susurro, eso hasta que la intranquilidad la sacudió abruptamente -¡Gaara!- levantó la vista con angustia -¿Dónde esta? ¿Qué pasó con el?- miró a Temari justo antes de voltear a ver a Naruto, quien bajo la cabeza -¿Na… Naruto?- llegó a temer lo peor, pero no, el que Gaara estuviere en coma no era lo peor que podría acontecer, el futuro era más atropellado que todo ello.

*

*8*8*8*

Del otro lado del mundo un pelinegro de toques azul agua en el cabello -vestido de traje-, salía del elevador de su edificio al llegar a su piso. Estaba oscuro afuera y era algo tarde llegar a esa hora si no se había ido de jerga, pero tuvo que quedarse a tratar unos asuntos legales con los abogados de su negocio con respecto a unas tierras y una supuesta hipoteca con un cliente. No le gustaban los números, no era su fuerte, y de hecho casi se quedaba dormido escuchando a los hombres de ley hablar su idioma con tantas cosas de documentos, clausulas y esa clase de cosas que no le importaban.

Lo bueno era que ya estaba en casa, tomaría un baño de horas sumergido en la bañera y después dormiría hasta pasado el medio día. No quería saber nada de nadie, pero tenía algo de hambre…

Al entrar al apartamento donde vivía y que compartía junto con su socio y amigo, el aroma a sushi le pegó en la cara embriagando su olfato al grado de seducirlo… Itachi había ordenado comida.

-¿Recordando los buenos momentos del ayer?- lo observó Kisame cerrando la puerta tras de si y topándose con Itachi viendo un álbum de fotografías cargado de recuerdos al mostrarse en cada imagen un pedazo de lo que había sido antes su familia y su unido hermano. Ahora no había momento en que Sasuke no se dirigiera hacia el con odio. Visitándolo en Tokio no hubo más duda de ello cuando Itachi lo vio completamente abducido por Madara al tenerlo como figura paterna…

Eso lo enfermaba, Madara no podía estar planeando nada bueno…

-¿Itachi?-

-Solo veía algunas cosas que hacía tiempo no pensaba en ellas…- cerró el libro de gruesa pasta dejándolo a un lado para sumirse en el sofá; la fuente de mesa en la estancia daba un agradable aspecto al lugar.

-Sueñas despierto…- criticó Kisame volteando hacia otro lado. –Tal vez en Tokio no te vaya tan bien estando tan pensativo…- se acercó a la mesa para robarse unos palitos y la caja de arroz que habían llevado para devorarla… -Quizas...- masticaba con prisa haciendo algunas pausas para ver a Itachi y para pensar –...Debería ir contigo... No me gusta para nada ese sujeto Madara a pesar de que es tu tío- siguió comiendo.

-No eres bueno para buscar escusas- interrumpió sus palabras el pelinegro… -Si querías venir conmigo solo tenías que decirlo- sonrió pacifíco de la única forma en que Itachi Uchiha era capaz de sonreir. Sincero, noble y cautivador.

-Bah… necesito salir de esta vida durante un tiempo, si, gano muchos miles en este país pero… no es lo mismo al ser tan repetitivo, cada día de la semana, las veinticuatro horas…, se vuelve monótono. Además, ¿Te pensabas ir tu solo y dejarme aquí sin saber en que acabara todo aquello? Estas loco, no quiero enterrar a mi mejor amigo…-

El Uchiha siguió con la sonrisa dibujada en el rostro al oírlo, pero bajando la vista fue desapareciendo mientras pensaba en lo que acaba de decir Kisame…

*

-A mi tampoco me agrada Madara…

pero Sasuke aún no ha visto la clase de persona que es en realidad…-

*

*8*8*8*

*

*

-No tienes que encararlo, puedes venir conmigo a mi departamento si quieres…-

-Esta bien…- lo abrazó rodeando con sus brazos su torax completamente –Se lo que intentas hacer y no tienes idea de cuanto me gustaría hacerlo, quisiera poder irme contigo Naruto- se separó de el rubio despacio –Pero tengo que encararlo ahora, necesito saber algo que no puede esperar…- desvió la mirada pensando en Sasori, si bien no le gustaba el que la hubiere besado no lo sentía una mala persona e ignoraba por completo si al haberla liberado había tenido problemas después. Por eso tenía que hablar con su padre.

-Pero no quiero dejarte sola- insistió una vez más acariciando la suave mejilla de Hinata mientras veía los ojos perla de la misma. Ese brillo que temió perder y que ahora podía contemplar de nuevo. No quería separarse de ella, los días en que estuvo ausente fueron autodestructivos. –Se que es tu padre y que lo amas pero…- paro antes de terminar la frase, habían tantas cosas que quería decir con ello, yo te amo más, me importas demasiado, te necesito, temo por ti… pero nada salía de su boca, no era cobardía, eran emociones encontradas. Hacía unas cuantas horas la había recuperado de nuevo como para dejarla ir, aunque solo fuere por unas horas…

-Lo se…- la abrazó nuevamente y ella le correspondió –Debo irme ahora, pero en cuanto esto termine quisiera… ir a visitar a Gaara- demacró más su apariencia al verse en ella el destello de la culpa, pero no quería mostrarlo para no preocupar a Naruto.

-Te llevare mañana, ha estado estable, va a despertar, te lo aseguro- Hinata sonrió por su positivismo, las promesas que hiciera eran vacías, y no por que antes fuere su rival por el amor de Hinata, sino por que no estaba en sus manos decidir si volvería a estar entre ellos o no, quedando para siempre encadenado al limbo entre la vida y la muerte...

-Naruto…- volteó a verlo fugazmente con unos ojos imposibles de no reconocer. Solo fue un instante, pero Naruto sabía lo que significaba… -Yo…- trató de articular lo que quería decirle, pero las palabras no se formaban –Nada…- prefirió callar bajando las manos de haberlas entrelazado con su novio.

-Eso no- la soltó bruscamente al tiempo que la halaba de la cintura firme pero cuidadosamente, hacía el. –Te conozco Hinata, se lo que estas pensando- pegó su cara a la de ella con el ceño fruncido, odiaba las ideas que ella se formulaba y que el consideraba absurdas acerca de que pudiere llegar a hartarse de estar con ella por conllevar tantos problemas consigo siendo hija de un multimillonario reconocido internacionalmente y que encima de eso tenía nexos con la mafia.

Su vida no era fácil, pero con todo y ello, sabiéndolo desde el principio cuando era su amigo, la amaba.

La decisión y firmeza de Naruto dejaron a Hinata inmóvil mientras le sujetaba los brazos con las manos sobre ellos. Su mirada no le intimidaba, pero lograba estremecerla en cierto grado…

Y antes de que pudiera decir algo más Naruto fundió sus labios en un necesitado y apasionado beso más intenso que el que se dieron en la escuela. La amaba tanto, había estado a la deriva sin saber si algún día podría volver a probar el néctar de su boca, acariciar su piel, embriagarse con el perfume de su cabello, incluso solo volver a verla, que estaba desesperado por tenerla; había estado a la incógnita de saber si al menos estaba con vida, y ahora que podía tomar de nuevo todo de ella se topaba con esa barrera sin sentido que siempre aquejaba aquel ángel dueño de su corazón.

Era absurdo.

-Odio cuando solo pasa por tu mente esa idea, es completamente ridícula- la abrazó oprimiendo su cuerpo contra el suyo sin espacio alguno entre ellos mientras respiraba en su cuello.

-Naruto…-

-Siendo solo amigos hubiera hecho lo mismo, no pude evitar enamorarme de ti, y te amo- aumentó más la fuerza de su abrazo receloso de que con solo pestañear pudiera arrebatársela hasta el mismo viento…

Tenía miedo de perderla…

-Fue mi culpa, debía haberte dicho que iba a correr pero…-

-No- lo interrumpió apretando entre sus manos la blanca tela de la camisa escolar del rubio –Yo fui la irresponsable por haberte seguido, no me dijiste por que sabías que me preocuparía…-

-Había dejado de correr, te conocí y quedó enterrado en el olvido, pero después…- suspiró con un dejo de impotencia –Mi pasado regresó a terminar de cobrarme lo que había dejado pendiente… Me metí en tantos problemas que pocos confiaban en mí, pero tú sin razón alguna me alentabas y animabas con tus palabras…-

-Eras mi amigo-

-Incluso sin conocerme tuviste fe en mi…- regresó a verla directmente a los ojos… -Tu mirada era distinta a todas las demás, sin odio y sin fastidio… solo… confianza…-

-No lo podía evitar…-

-Y yo no podía explicarlo…-

-Mi padre siempre ha sido una sombra que no puedo retirar de mi vida, estoy atada a el. Nunca he querido dirigir la empresa de nuestra familia, la odio, lo odio todo, me ha marcado desde que nací y se esperado mucho de mi, pero yo no quiero hacerlo, no quiero ser líder, no lo soporto… Ha controlado cada parte de mi existencia que puede destruir todo lo que amo con solo quererlo- comenzó a sentir ganas de llorar. –No quiero que te toque, lo que menos quiero es que te haga daño a ti…- subió su mano hasta sus labios en esa bronceada piel suya. Se sentía débil, y no era por su salud, era su alma la que estaba sufriendo.

Naruto sujeto su blanca y delicada mano posándola sobre su propia cara.

-Yo también tengo un pasado, y me alcanzó. Temí que no pudiéramos salir de ello, pero lo logramos…-

-¿Y si solo fue suerte aquella vez?-

-No lo creo- beso sus dedos dulcemente –Aún si estuviere a punto de morir jamás podría dejar de amarte-

-Yo tampoco podría obligarme a dejar de amarte Naruto…- contempló su rostro de la misma manera en que el lo hacía con ella: con los ojos entrecerrados por abatimiento y ternura, con rencor por las sombras que rodeaban su relación y con firmeza en su amor.

*

-Si me pides que confíe en ti no tienes que hacerlo, siempre he confiado en ti, no podrás quitarme la preocupación pero si estas segura de hacerlo no te detendré…- soltó su cintura pasando sus oscuros cabellos entre los dedos de su mano.

-Naruto…- lo miró caminar arrastrando los pies de regreso a la acera. Neji seguía esperándola dentro de la limosina de su familia para tomar rumbo a la mansión Hyuuga. Sus amigos también debatieron sobre el que ella se viera con su padre o no, pero ella tenía la decisión final… y quiso ir a ver a su padre, por lo que subió al ostentoso vehículo negro mirando por la ventana a su novio que observaba su partida con el brillo azul de sus ojos mezclado entre recelo y tensión.

Durante el tiempo que estuvo en el hospital pensó en Gaara, le preocupaba, era su amigo y no quería verlo muerto. Se sintió sola y presa, pues lo estaba. Pero ahora, viendo a Naruto sin hacer ninguna seña de despedida, solo un "Te amo" en los ojos, supo que a pesar de haber librado aquella pesadilla, nunca estuvo sola…

*

Ni lo estaría nunca…

*8*8*8*

*

-Te ves algo intranquilo hoy…- una autoritaria voz algo relajada salió del vestíbulo dirigida hacia el pelinegro que estaba abriendo la puerta. No respondió.

Se sacó los zapatos poniéndose unos más cómodos para la casa y paso de largo frente al que le había hablado.

-Tuvo que hacer sido algo demasiado importante para ponerte así… ¿quieres hablar?- nuevamente no hubo respuesta.

Madara no se enojó con el, pero comprobó lo que le había dicho Hiashi Hyuuga hacía unas cuantas horas en sus oficinas. Sasuke se preocupa demasiado por Hinata a pesar de ser la novia de su mejor amigo, y lo que era peor, su semblande proyectaba celos, ira y envidia, un deseo que no le agradó en lo absoluto.

*

-Tal vez los planes que teníamos cambien un poco de dirección Hiashi…- sonrió macabramente para si sabiéndose oculto en la oscura soledad de la mansión Uchiha al estar perdido Sasuke en sus propios asuntos.

*

*8*8*8*

*

Las escaleras nunca le parecieron más largas y altas que ese día y en ese preciso momento. Diez días fuera de su casa en una habitación de hospital sin libertad sirvieron para hacerla recapacitar sobre el lujo que la rodeaba.

Lejos de sentirse vacía se sentía ajena a ello.

*

Neji no era malo ni malvado, solo seguía órdenes de Hiashi sin tener oportunidad de desobedecerlo, ¿Por que?, bien, ¿tal vez por que fue su tío el que lo acogió en su casa al haber muerto su padre y hacerse cargo de su educación?...

Le debía tanto. Y lo que más podía dar de el era su omisa obediencia y los mejores resultados siempre, dando siempre honor y reconocimiento a su familia.

Pero Neji también tenía sus cuestionamientos, ¿por que si Hiashi quería de su hija alguien respetable de quien estar orgulloso no le permitía destacar donde si era buena?

Lamentablemente había una respuesta…

Odiaba lo que Hinata representaba, el primogénito que tuvo que haber sido varón y que lo obligó a tener que soportar otro embarazo y perder a su esposa. Detestaba su parecido tan exacto con ella, con quien fuere el amor de su vida y la única persona que llegó hasta su corazón. Aberraba el que fuere tan cálida y noble como su pareja, optimista con los demás y perfecta en gracia pero… Hinata era diferente al no tener la confianza y seguridad en si misma que necesitaba tanto para ser líder…

No era un padre ejemplar, pero en lo que cabe no era tan vil. Solo se olvidaba algunas veces del hecho de que también era un ser humano al sentirse superior.

Pero su lado sádico pintaba en otra linea...

*

Su primo estaba atrás de ella viendo su espalda sin apartar la mirada de su cabello. Podía sentir su fría mirada atravesarla hasta le médula. Estaba presionada. Pero independientemente de ser obligación, necesitaba ver a su padre.

Y si, lo más probable es que fuere a salir corriendo de la mansión nuevamente tal y como la última vez que habló con el.

No se escaparía de sus preguntas, el respondería, pero si bien la primera vez se derrumbó en un momento de debilidad en que sintió que sus fuerzas flaqueaban, esta vez la insana idea del bienestar de su hija le daba apoyo en que sostenerse.

Así que lHinata legó a las puertas de su despacho admirando la inmensidad de la madera antes de tocar para hacer aviso de su presencia y el le indicara desde adentro que siguiera.

"Perdóname"

"Fue mi error"

"Temí tanto que acabaras igual que ella"

"Me preocupas"

Todo eran mentiras verdaderas, la verdad era ficción representando el drama que era su vida, un peligroso y filoso drama que en cualquier momento podría acabarla…

*

No. El no iba a disculparse.

*

Pero tampoco iba a confesarle los planes que tenía para ella.

Aún no...

*


Would you die tonight for me?

Would you die?