Perdonen la tardanza, pero el fin de semana pasado no estuve en la ciudad por que me surgió algo, no quería ir, pero era mi obligación. Aún así después me puse a escribir y no me gustó lo que salió, así que preferí esperar para escribir lo que si me dejara satisfecha.
Ahora, mi vida dio un giro inesperado con una competencia de la escuela entre otras instituciones que me esta exprimiendo la cabeza como una naranja hasta dejarla sin nada adentro, pero bueno, ¿quien me manda andar aceptando participar en algo que me quite tanto tiempo? mmm... ya recuerdo, fue mi maestra la que me alentó, y no me pude negar por que esta maestra resulta ser la que mejor me cae bien. Y luego con este nuevo trabajo, Dios, me siento cansada, a este paso luciré como mujer de la tercerda edad muy joven...
En fin, pero no quiero dejar de escribir, tengo que ponerme al corriente con todo. Debo hacerlo.
Iban caminando tomados de la mano cuando Hinata miró de nuevo Naruto. Estaba nervioso, tenía que admitirlo, pero la calidez de su novia mirándolo con seguridad y confianza le dio fuerzas para sentirse capaz de lograr cualquier cosa.
La gente hizo un gran alboroto cuando se vio llegar a Sasuke y a Naruto con el uniforme deportivo de Konoha Gakuen portando la insignia de la hoja en la espalda de la chaqueta. Todos iban junto a ellos, pero era más que obvio que mucha gente de la escuela estaba ahí, tal vez, incluso más que los de otras escuelas. Si bien la competencia que se hacía entre colegios en septiembre era solamente un premio a nivel escolar, -muy importante al ser instituciones reconocidas en todo el país-, ahora era la gran oportunidad de sus vidas.
La mas grande y definitiva de todas...
Konoha Gakuen:
Los caminos de la vida en Naruto
Yamato estaba ahí junto con Gai, era como un trato entre ambos, Gai acompañaba a Yamato cuando se daban a cabo los eventos relacionados a la natación y así mismo este lo seguía a los encuentros de artes marciales. Sobre todo por que si Sasuke y Naruto resultaban ser los más prometedores representando a Konoha Gakuen en esta disciplina, Neji y Lee resultaban ser invencibles en artes marciales.
Sabían que desde que entraron a la escuela tanto el Uchiha como el Uzumaki tenían más aptitudes para las artes marciales que para la natación, pero Naruto no era escogido para participar en ninguna competencia a menos que salvara más de cinco materias. Su constante rivalidad y metidas de pata por parte del rubio hicieron que al final acabaran encaminando su adolescencia a ese deporte. En artes marciales podrían golpearse y derribarse mutuamente durante horas hasta desfallecer, en música Naruto nunca iba a superar a Sasuke, pero lo que eran en clavados, era tanta la sincronización que tenían y tanta su insistencia en querer hacer el clavado más perfecto y difícil de todos que acabaron encasillándolos en esto cuando vieron su potencial.
Los explotaban en el nado por supuesto, pero por alguna razón preferían verse el uno al otro en el momento justo en el que saltaban, cuando todo se desaparecía excepto ellos dos, su acuoso objetivo al fondo del vacio, y el oxígeno que respiraban. Ese sentir a tu rival haciéndo lo mismo que tu a tu lado, batiéndose en un silente enfrentamiento, era incomparable...
Pasaron por muchos tropiezos y atropeyos en la preparatoria, las constantes peleas de Naruto con compañeros de sus escuelas anteriores, sus confrontaciones con sujetos peligrosos, los encuentros y propuestas de poder para Sasuke y las competencias en las que comenzaron a destacar.
En la escuela acabaron volviéndose el foco de atención de todos al graduarse los de tercer grado. Pero comenzando los últimos semestres de clases, el último año, las cosas cambiaron drásticamente para los principales alumnos del grupo 324 cuando una tímida y benevolente Hinata ingresó al instituto.
Capítulo 36: El oro del número uno
-Saluden chicos, saluden- les decía Yamato esbozando una sonrisa inmensa de lado a lado. Se sentía dueño de la victoria pasara lo que pasara, pues así era.
-Vaya…- se colocó una gota de sudor en la nuca de Sakura al verlo mientras su interior se decía –"Ni siquiera han empezado y Yamato sensei ya se adueñó de la presea dorada…"… ¿Uh?- volvió la vista al ver caminar a una rubia de coleta alta y fleco de lado cubriéndole un ojo acercarse con el celular en la mano y la vista en él algo sorprendida y molesta.
-¿Te pasa algo Ino chan?- preguntó Hinata al notarla tan cambiada de un momento a otro si antes estaba derramando miel al lado de su novio.
-Si…- farulló entre dientes –Sai acaba de mandarme un mensaje diciéndome que tenía algo urgente que hacer y no podía quedarse- aplastaba en su mano el celular con tanta fuerza mientras las venas en la cara y en la manos se le marcaban notoriamente y el aparato a penas si parecía resistir la fuerza de la Yamanaka.
-¿Eh?- sacó una cara de indiferencia Sakura -¿Solo es eso?- se surcaron líneas púrpuras debajo de uno de sus ojos.
-Bah, ¿Cómo entenderlo Sakura?- levanto la frente –Si tu no tienes novio y no sabes como se siente una con estas cosas…- espetó con rencor dando en el clavo donde era más frágil para la pelirosa. Bajo la mirada con tristeza tratando de aparentar su depresión e Ino pasó por ella sin notarla por estar más concentrada pensando en su pareja, no era nada común en el irse sin decirle al menos una palabra o explicarle, él simplemente no actuaba así, y se partí la cabeza pensando que podría haberle pasado en realidad. Hacía unos días los dos seguían hablando de su vida juntos después de la escuela, nunca había secretos entre ellos.
-Se lo tomó muy apecho…- le achacó Naruto a Ino al verla marcharse hecha una fiera y a la vez sumida en si mismoa, perdida en sus propios pensamientos.
-¿Sakura…?- se acercó a ella su amiga al verla tan inmóvil.
-Estoy bien Hinata- separó su blanca mano con la suya fingiendo una sonrisa con esfuerzo –No es nada- insistió para después adelantarse a irse a las gradas. No acabó convenciendo a Hinata del todo, pero lo que si llamo fue la atención del Uchiha a unos cuantos pasos de la escena al verla marcharse de manera más extraña. Una misteriosa sensación le cruzó por la espalda, desde hacía un tiempo Sakura no se le insinuaba ni proponía tanto como antes, el que se hablaran era únicamente por que Hinata era la amiga de ambos, pero tratarla a más no lo hacía.
-¡Sasuke, Naruto!- se escuchó la voz de la Haruno ya encaminada unos cuantos metros. Los tres voltearon -¡Suerte!- les deseó de buena fé perdiéndose entre la gente al encarrerarse a paso veloz para ir a su asiento con los demás, habían llegado desde antes para apartarlos.
Hinata se tornó a ambos dándole un tierno beso a Naruto en los labios y susurrándole un leve Te amo con esto.
El rubio la abrazó sonriendo para decirle lo mismo al oído y así soltarla para que ella le deseara lo mejor.
-Buena suerte a ti también Sasuke- le dedicó animos al azabache también con una sonrisa sincera antes de marcharse –Den lo mejor de ustedes- se fue hacia donde Sakura.
-Que linda fue al desearles suerte a ambos a pesar de que ella no pudo participar en la categoría feminil- dijo la voz de Yamato detrás de ellos y haciéndolos rotar el cuerpo para verlo. –Bueno- Suspiró enamorado de la gloria –Vamos, ya es hora- declaró como señal para que lo siguieran a los vestidores.
Habían regaderas a cierta distancia de una pequeña piscina de cortas proporciones y apenas un metro de profundidad donde conforme a los turnos estarían ahí permaneciendo en el agua el mayor tiempo posible para que sus músculos no se tensaran. Llegaron desde temprano para practicar mientras le gente llegaba paulatinamente. Primero pasó la fase feminil, la cual Hinata se perdió, pero si había logrado llegar a tiempo para ver a su novio.
Se vistió solo para salir a recibirla, y Sasuke lo siguió, según él por sus propios motivos después de todos también se trataba de su amiga.
Calentaron un poco más con la gente comenzando a hablar sobre los favoritos, Hinata miraba desde las gradas al lado de una triste Sakura y una inquieta Ino. Sus ojos se extraviaban en la silueta de Naruto cuando este saltaba, su cabello rebelde no tenía tiempo de dejar ver sus movimientos en los pocos seguidos que duraban las vueltas de sus clavados. Su espalda era ancha y varonil, marcando los músculos por su entrenamiento, nada de él era comparable a otro hombre, no para Hinata. No era solo deseo lo que le provocaba cada vez que lo veía, era algo más denso y profundo, y sabía que era. Se llamaba amor.
Durante las rondas para seleccionar a los representantes de la escuela era más que obvio que Naruto y Sasuke eran los elegidos, para ellos y para las autoridades, incluso para los jueces, estaba claro que los dos llegarían a la final una vez se hiciera. Las semifinales eran únicamente mero requisito que para ellos, ya estaba más que dado por hecho.
El presentador avisó a los competidores de irse preparando por el micrófono y la gente guardo silencio. La competencia varonil estaba a punto de comenzar.
*8*8*8*
El avión aterrizó con lujo de suavidad y los pasajeros descendieron lentamente ya en su destino salvo los que aún tenían que tomar otro avión.
El último en bajar fue un hombre ya entrado en años bastante cuidado y elegante para su edad. Llevaba unas gafas oscuras ocultando sus ojos y una cabellera blanca. Iba de traje, y al bajar un hombre ya lo esperaba con un coche para llevarlo.
-Espero que haya sido de su agrado el vuelo Jiraya san- dijo el chofer ya reconocido por su jefe.
-Bastante entretenido he de decir…- sonrió con complacencia mientras dos aeromozas salían rojas por la indiganción viendo con ojos de pistola a aquel hombre del cual se notaba un destello de perversión en su gesto. No había dejado de acosarlas en todo el viaje.
-¿A dónde quiere que lo lleve?- preguntó el chofer una vez los dos ingresaron al vehículo.
-A casa, ya sabes donde- respondió pegando la espalda al respaldo del asiento trasero bastante pensativo –Ese Naruto no me perdonará haberlo dejado solo tantos meses, esta vez no se apiadará de mi…- sonreía falsamente, tenía que admitir que se había pasado del límite...
No hubieron bien llegado a la primera avenida cuando una chica rubia de prominentes curvas lo sacó del auto en movimiento dejando en terribles circunstancias a punto de chocar al conductor, y todo por ir a perseguir a aquella chica.
-Por Dios... ¿Por qué mi jefe tiene que ser semejante pervertido?!!- se quejaba el pobre hombre con la cara estampada en el volante.
Jiraya no solo había tenido perversos pensamientos cuando vio a esa rubia, le había parecido familiar, y por lo que sabía, siendo amiga de su ahijado tendría que saber donde estaría en esos momentos.
Corrió tras ella y llegó hasta un café frente a una exhibición de automóviles de lujo. Se quedo a una distancia prudente pensando mejor las cosas, sabía que tanto ella como Naruto se habían mostrado como amigos ante él antes de que se fuera de viaje aún con todas las cosas por las que habían pasado al terminar su relación. No les creyó ni un poco, pero siendo también una imagen paterna para Shion era más que obvio que lo habían hecho en un pacto tácito para no preocuparle, pues Jiraya conocía a Shion desde mucho antes de que esta conociera a Naruto entrando a la misma escuela que el.
Por duro que fuere sabía a detalle todos los motivos y las circunstancias en que los dos se separaron, se sintió feliz al saber de lo suyo, pero al ver incluso él que las cosas no iban a resultar entre ellos fue como quitarle una carga de encima y poner otra en su lugar.
En eso estaba pensando cuando el celular de ella sonó.
-Shion…- respondió ella para después soltar un semigrito sorprendida y emocionándose a la vez -¿Qué?- se le ilumino el rostro luego -¿Naruto esta compitiendo?- Jiraya no pudo evitar interesarse por esa exclamación -¿En serio? Oh gracias Karin, no sabes lo mucho que te lo agradecería, ¿De verdad crees que me puedas colar?... ah, ok, ok, entiendo. Voy para allá- colgó tomando su café, pagándolo al chico que la atendió y quedándose estupefacta al caminar hacia la salida y toparse con la persona menos esperada por ella en ese momento.
-Jiraya san…- se quedó inmóvil al verlo.
El hombre se acercó hacía Shion con una sonrisa seria. Había pasado mucho tiempo...
Demasido...
*8*8*8*
La plataforma nunca se le hizo más alta que en ese día. Su mente daba vueltas y el corazón lo aprisionaba, era esa sensación de vacío que no se podría definir como miedo, nervios o presión. Sabía que estaba obligado a ganar, abajo en las gradas cerca de los jueces, estaban varios buscatalentos murmurando acerca de él y de Sasuke, conocía todos los pormenores de como se hayan las cosas, sabía a la perfección que su mejor amigo no querría aceptar ninguna propuesta para la universidad, sus estudios los pagaría por si mismo con su dinero y no volvería a pisar alguna otra plataforma a menos que fuera con fines de entretenimiento o diversión, más no para acompetencias oficiales de nuevo. Por eso era su oportunidad ese día. No debía desperdiciarla.
Si, les gustaba la competencia, retarse a cada chance que tuvieran, pero al crecer había un límite, y mientras Sasuke tenía que tomar las riendas de los negocios de su familia estudiando finanzas en una de las más prestigiosas Universidades del Japón, Naruto pagaría su Universidad con el contrato que le dieran para ser del equipo de alguna institución que tuviera la carrera que quería y que obviamente ese día le ofrecieran con todas esas propuestas. Eso era lo que estaba esperando: demostrar lo que valía.
Sasuke le había hecho hacer una promesa, si iba a ganar no sería por que cediera en el puntaje cuando el final se acercara, sino por que de verdad estaba preparado en la vida para pelear por sus sueños y seguir sus ambiciones con los pies en la tierra y cabeza fría. Ese era el comienzo, ahí estaba la oportunidad, solo tenía que ir con todo.
Subió la vista un metro de donde estaban los buscatalentos trajeados mirando a los demás competidores y haciendo anotaciones, hablando de su desempeño entre ellos, cuando la descubrió mirándolo así como ella lo observaba siempre, con ternura, pasión y confianza. La luz de la ida mañana estaba atrás de ella, iluminando su cabello y haciendo destellar sus ojos. Su limpia sonrisa con los labios sonrosados. Lo impresionó, siempre estaba ahí, le regalaba una todos los días con su amor desbordante sellado solo para él. Se quedó estático unas décimas de segundo mirando el como ella lo veía, estaba ahí por y para él, Hinata, su Hinata, la chica por la cual desvivía.
Hubo una vez, en medio un cálido abrazo meses antes, en que ella le animó a continuar, a no abandonar la esperanza y a nunca darse por vencido, se sintió inútil de su desempeño pero no le abandonó, buscó su calidez para reconfortarse y ella no le negó el abrazo dándole su fe para no dejar morir la suya propia.
-… diste lo mejor de ti, vas a ver como las cosas van a salir bien…-
Resonaban sus palabras en la invisible brisa del recuerdo.
-Eres un ángel Hinata-
Recordó lo que él le había dicho unidos aún en ese contacto con la tensión de su puntaje encima.
-Un ángel…- siguió mirándola, leyendo sus labios interpretó lo que ella quería decirle, un tu puedes y te amo sirvieron para calmarlo con una paz misteriosamente llena de todo. Estaba tan relajado que entrecerró los ojos con la misma sonrisa que tenía Hinata, pacífica, serena, segura de que las cosas estaría bien.
Se puso de espaldas con los ojos cerrados respirando profundamente, captando el aire en todo lo que daban sus pulmones, concentrándose, escuchando el agua abajo moverse, su sangre corriendo, su corazón palpitando relajado, cantando una canción única e imposible de interpretar para lo humano y terrenal. Las puntas de sus pies estaban al quicio de la plataforma, Sasuke lo veía desde abajo, se había tomado un instante allá arriba mirando un punto fijo en las gradas, sabía a quien miraba, la alegría de sus ojos azules se lo gritaba a medio mundo, había visto tantas veces antes esa sonrisa en tantas repetidas ocasiones, buenas y malas. No quería voltear, sabía que encontraría en ella, su inolvidable tormento, sonriendo de la misma forma en que lo hacía él.
Los jueces callaban, habían sido solamente unos segundos en los que ese chico se perdió, no sobrepasó el tiempo, de hecho parecía lo que hacía como si así hubiere estado planeado desde el principio. Sus movimientos eran exactos, se impulso con maestría hacia atrás, girando sobre su eje, haciéndose hacia delante para girar sobre si mismo con el cuerpo en perfecta sincronía y alineación, fueron una, dos, tres vueltas las que logró hacer y que nadie se esperaba cuando por fin unió sus manos para entrar en el agua, recto, sin salpicar, como rompiendo la tensión superficial del líquido abriéndose paso hacia su interior sin romper su sinuoso movimiento, queriendo no perturbarlo. Había sido perfecta su ejecución, el público lo aclamó, era finalista ya y faltaban dos rondas más para declarar un ganador, Sasuke y él se disputaban los primeros lugares, cada vez que pasaban acababan arriba del otro irremediablemente subiendo puntos. Pero con esa representación era más que obvio para el propio Uchiha que la promesa que le hizo hacer al rubio estaba mucho más que confirmada con lo que estaba demostrando.
Salió del agua con calma, como si solamente fuera el entrenamiento de la escuela en la alberca olímpica de Konoha Gakuen, igual de profunda que sus pensamientos, pues esa fosa de clavados no le inspiraba ya más temor. La determinación se tatuó en su cara renuente a abandonarlo, sentía la mirada de Hinata seguirlo, caminó hacia la alberca de menor tamaño a un lado de la original con los demás competidores adentro, que lo miraban con asombro y otros con desazón, y por fin volteó a ver la tabla. En las pantallas gigantes de plasma que estaban instaladas a los lados de la tabla de posiciones se veía la repetición instantánea. El presentador vanagloriaba su interprentación llegando a mencionar el que era digno de los mismísimos juegos olímpicos. La tabla mostraba el como había ascendido de nuevo al primer lugar como las veces anteriores cuando pasaba después de Sasuke, pero esta vez ya no eran décimas lo que lo separaban de su amigo. Diez, diez, diez, y más diez, pero un nueve punto nueve que no quiso reconocer su talento le dieron una sumatoria excepcional que Sasuke no pudo alcanzar al llegar su turno así como ninguno de los otros cinco que quedaban.
Naruto estaba a la delantera. Y los buscatalentos con la mirada sobre el sin quitarla ni por un instante. La catartasis de ese chico era algo que veían con peculiaridad, si no se mantenía había sido solo suerte, pero si lo hacía, era el elegido, el mejor, no Sasuke.
-Naruto- hizo nudos los dedos de sus manos sobre su regazo, como transmitiéndole su esperanza también. Igual como la otra vez… Hinata sabía que estaban a unos cuantos minutos de la decisión definitiva del rumbo de vida su novio.
.
-La victoria es nuestra Yamato, de eso no hay duda- le decía Gai a su amigo mientras Sasuke pasaba cerca mirando a Naruto junto a los demás competidores.
-Si, lo sé- reía con camadería -solo venimos para ver quien de los ganaba, Sasuke o Naruto-
-Mnm… eso me recuerda, ¿No sabes lo que le pasó a la estrella de Akai Mizu sen do?-
-No- respondió Yamato con tranquilidad. Gai se puso pensativo con una mano en la barbilla y la otra sirviendo de soporte para su codo.
-Me parece que se llamaba Yakushi… ¿Kabuto?…-
-Si, así se llamaba, pero según escuche se salió de la escuela, ah, y también renunció su entrenador- escuchaba sin quererlo así Sasuke la conversación que se suscitaba a sus espaldas, recordaba a ese sujeto de cabellos grises tratando de acercarse a Hinata en la competencia que se había dado en su escuela. Desde ese momento lo odió con todas las ganas que tuviere, y más aún cuando lo volvió a ver en el Tokyo Skateboarding Fest y el dolor de cabeza que les causó. Incluso le llegaba a la cabeza una vaga imagen de él en el Valle Aoi, en las aguas termales.
-¿Tanto así?-
-Las cosas se dieron de forma extraña Gai- Sasuke regresó los pies a la tierra volviendo a escuchar las voces de sus maestros -Ese sujeto, el entrenador, Orochimaru, era demasiado extraño,… según oí tenías problemas con la policía…- trataba de hacer memoria, pero Sasuke sintió que a sus pies todo se volvía oscuridad.
Ese nombre. Esa persona que lo sedujo a unirse a la mafia cuando aún era influenciable. Orochimaru, el líder de Otogakure.
-Sasuke Uchiha- era su turno. Caminó como poseído hacía donde lo habían llamado, no se permitió lucir distante a pesar de estarlo así. Subió a la plataforma mirando el agua y se puso de espaldas para apoyar las manos en el piso. Se sentía furioso, las venas se le marcaban por sus brazos desnudos, y en su cara se había posado la ira que tanto le guardó a Orochimaru, sus ojos estaban tan negros que si alguien los miraba y volteaba terminaría abducido por la intensa negrura de esos pozos de aguas ónix sin fin.
Todo su peso se concentró en las manos, parecía que la ira era su motor, ese sería su último clavado, y le había prometido a Naruto no dejársela fácil, pelearía con todo. Una vez estuvo seguro de que lo había calculado hasta el más infimo detalle se impulso con los brazos hacia adelante despegándo las palmas y lanzando su cuerpo hacía el vacío en un tirabuzón, una vuelta y sorprendentemente otro tirabuzón para acabar cayendo recto aunque algo movido. El nivel de dificultad dejo mudos a los jueces Sasuke obtuvo calificaciones casi perfectas pero el bramido del público enardecido por lo que acababa de hacer lo ensordeció. No quería dejar que Naruto ganara así de pronto sin haber visto antes lo que el se había guardado. Intercalar una vuelta entre dos tirabuzones nadie se lo creía. Incluso Naruto estaba atónito. Volteó a las gradas y se percató de que Hinata ya no estaba ahí.
Sasuke pasó junto a él, si había momentos en los que Naruto sentía que su amistad peligraba por asuntos en los que los dos se veían envueltos, y más que nada era por culpa del Uchiha y su impenetrable corazón, ese era uno de esos momentos. El rubio pudo ver como su amigo lo miraba con indiferencia caminando, pasando de largo de él.
Si era el mejor tenía que demostrar que tanto lo era. Sasuke había estado siempre por encima de él. En artes marciales, en clavados, patinando, corriendo, en la escuela, en las relaciones, nadando. En todo. Era hora de romper ese estigma como las otras veces que había estado rayando en ese límite y sobrepasándose.
Pasaron los otros dos competidores antes de él peleándose ya el tercer lugar cuando sintió una mirada dulce y preocupada a sus espaldas.
-¡Naruto!- escucho la voz de Hinata detrás, por la zona de las bancas en donde familiares y entrenadores estaban acomodados. Sabía que no la dejarían pasar ni llegar hasta él, pero con al menos estar abajo podía verlo mejor.
-Hinata…- caminó hacia ella unos cuantos pasos, pero no podría llegar hasta su novia. Observó su mirada, estaba preocupada, preocupada por la amistad de Naruto y Sasuke, por el resultado, por el ganador, por él. De sus ojos perla se asomaban las ansias que tenía de abrazarlo y el se sintió con la misma necesidad, pero aún no era tiempo, no aún.
Tenía las manos en su pecho, aprisionando una con la palma de la otra.
-Naruto…- quería darle ánimos. Así que volvió a sonreír nerviosamente. Pero el ojiazul supo ver el estado de la pelinegra. Era hora de enfrentarse a Sasuke en lo que determinaría la cúspide de todos sus esfuerzos y luchas, de todo su entrenamiento y sudor. No iba a darse por vencido hasta que ya no tuviera aliento ni fuerzas para jalar aire.
Con un gesto afirmativo y una sonrisa definida con el entrecejo dispuesto al reto soltó el aire. Hinata lo miró tensándosele todo el cuerpo.
-Voy a ganar- dijo en forma tan clara y fuerte que tanto Hinata como los jueces y los propios buscatalentos lo escucharon. Llegaron a tacharlo de ególatra o presumido, pero sí los había dejado con una impresión bastante grande.
Su maestro y entrenador se quedaron callados, conocían esa mirada de determinación en la que nunca se rendía, pero también sabían que si cometía un solo error podría costarle el éxito.
-Uzumaki Naruto- dijo uno de los buscatalentos con brillantes gafas reflectoras. Iba vestido con un traje gris oscuro, corbata negra floja y la playera abierta de dos botones, cómodo y sin perder el estilo. Lo veía distinto.
Subio la plataforma con pasos distinguidos por la firmeza con la que los daba. Su húmedo cuerpo, marcando su abdomen y bíceps lo hacían llamar la atención de todos, parecía tener algo entre manos. Se podía sentir en el aire.
La tribuna guardó silencio. Hinata cerró los puños cubriendo su cara de la barbilla, Sasuke la veía con odio, la aborrecía cuando se preocupaba tanto por Naruto La odiaba por ser lo que era, por ser así. La odiaba por amarla y no ser capaz de tenerla.
Naruto se puso de espaldas sin despegar los brazos, tenía los ojos cerrados buscando entre el entrañable silencio el sonido de su propia respiración. Sin que nadie se lo esperara puso las manos en el piso.
-No puede ser- dijo Yamato con la voz en un hilo.
-¿Qué? ¿Qué pasa?- se alteró Gai, no era normal ver así a su camarada.
-Naruto no es bueno en la intersección de movimientos así como lo hizo Sasuke-
-¡¿Qué?!-
-No lo ha perfeccionado lo suficiente-
Lamentablemente a solo metro y medio Hinata lo había escuchado todo, se percató en las memorias e imágenes que tenía de su entrenamiento cuando estaba en el equipo y cuando lo esperaba mirando desde las gradas o desde la puerta una vez estuvo fuera. Si, estaba ahí esa imagen, Naruto no tenía tiempo suficiente para hacer todo esos movimientos y poder entrar recto al agua, siempre lo hacia de espaldas. No calculaba bien.
-Naruto- cerró los ojos con fuerza, no queriendo ver, pero se sintió pésima haciendo esto así que al instante, tomando valor y sintiendo salir desde lo más recóndito de su ser la esperanza que le daba a él, se la regaló a si misma viéndolo confiada –No…- dijo en su mente –Yo confío en ti. Se que sabes lo que haces, y que podrás hacerlo…-
Naruto sintió esa confianza con la mirada de Hinata, tenía ya todo el peso de su cuerpo en las manos y no pudo hacer otra cosa más que sonreír mientras abría los ojos. Eso era lo único que estaba esperando para saltar.
Doblo los brazos con algo de dificultad y temblando por el esfuerzo, pero necesitaba impulso, el más que pudiera tener, y saltó, con el vuelo que le dieron sus manos y girando ágilmente sobre si mismo una vez, acomodándose mientras caía para dar una vuelta e inmediatamente otra. Se iba a quedar corto, así pensaban todos, excepto Hinata, quien seguía mirando con sus violáceos ojos perla clavados en su novio. Eran solo décimas de sugundo, pero el tiempo transcurría lento para ellos en ese momento. Apenas acabó la última vuelta e hizo otro tirabuzón, a penas si logró caer recto a unos centímetros de tocar el agua. Entró bien, salpicó un poco, y solo se podría ver esto en la repetición, pero lo había hecho correctamente en lo que cabía.
Sasuke se quedó frio al verlo hacer aquello, saltó así a propósito para dejar a Naruto bajo o por lo menos darle desconfianza de si mismo, pero lo logró superar. Lamentablemente Sasuke no sabía si lo que había hecho era por que no quería dejarle a Naruto el primero lugar o por el odio y frustración que sintió por escuchar que Orochimaru había estado cerca tanto tiempo. Se sentía tenso, iracundo, ya no solo era por él siendo un Uchiha, también iba por Hinata y solo por que ella era la hija primogénita de Hiashi y la futura dirigente de los bancos Byakugan por derecho.
Hinata cayó de rodillas, quería gritar de felicidad, las mismas calificaciones que había recibido Sasuke por ese salto, sin ser perfectas pero si alcanzando lo alto se las dieron. Yamato y Gai casi se desmayaron por lo que hizo, pero al instante se recuperaron gritando por la gloria de su alumno. Era el ganador, no había duda, era él. El publico estalló, solo décimas de segundo, tal vez uno o dos en los que duró su interpretación, pero repetida una y otra vez en las pantallas los dejaba emocionados al límite.
-Por Dios, eso fue impresionante, nunca en mi vida había visto destreza tal, se quedo corto, necesitó hacer más rápido los tirabuzones, pero lo hizo todo en el tiempo preciso. Acabó movido, pero la perfección de los movimientos fue excelente…- decían por el micrófono.
Naruto seguía el agua, el barullo de afuera sabía por que era. Estaba dos metros abajo y el azul líquido lo sintió como un abrazador alivio. En el salto estaba toda la adrenalina, pero ya en la piscina las fuerzas se le congelaban.
-Lo hice… de verdad lo hice…- pensó, ni siquiera el sabía si podría hacerlo, pero tomo la decisión de quien sabe donde y acabó haciéndolo, y Hinata, con la fe que la mandó, fue lo suficiente para rematarlo y darle así toda la confianza que necesitó para atreverse a hacerlo. Y lo hizo.
Salió del agua para respirar, miró a la gente de pie aplaudiendo y la tabla de posiciones, estaba arriba de Sasuke por una notable diferencia. Sonrió de lado a lado incrédulo para después dirigirse hacia las escaleras, ahí Hinata llegaba corriendo.
Su entrenador le dio una toalla y el la tomo rodeando su cuello con esta. Hinata estaba a un paso suyo, con el rostro muy cerca de él. Lo abrazó, el la enterró lo más que pudo en su cuerpo, estaba llorando, sacando la presión que le quedaba al abandonarla estando ya llena de felicidad.
-Lo lograste, lo lograste Naruto- decía desde su cuello, pegada a su piel. En su vida se había sentido más complacido con sus acciones. Se despegaron mientras la prensa se acercaba y tanto a él como a Sasuke empezaban a llenarlo de elogios, propuestas y promesas. Los cumplidos estaban bien, se sentía alto, muy importante, pero las propuestas de las escuelas eran las más le interesaban.
Subió al primer lugar en las premiación, las cosas se veían muy distintas desde ahí arriba, esa era la cima ya no el segundo lugar que siempre ocupaba. Sasuke estaba ahí, indiferente. La medalla pesaba lo que calculó que pesaría, un ramo de rosas para acompletar. Levantó los brazos riendo por el triunfo.
-¡¡Wuu!!- gritó desaforado. Era cierto, eso era lo que necesitaba para saber que su camino estaba mas que definido. Lo estaba logrando.
Por la puerta este, mirando al igual que mucha gente pero con la particular de ser diferentes personas a conforme los más próximos al Uzumaki, Karin y Suigetsu veían la escena con parsimonia.
-Después de ver el salto de Sasuke creí que iba a ganar él… pero Naruto…-
-Lo se- la interrumpió su novio, la emoción no era tanta –Estaba esperando que ganara de todas formas, solo que me dejo sin palabras esta vez…-
Suigetsu también había tenido planes para ser clavadista, pero al final se dio cuenta de que por muy bueno que fuere no le gustaría estar en medio como punto de atención esperándose siempre lo mejor de él, así que se fue por lo que realmente le llamaba la atención. El kendo, disciplina que retomó en el último semestre y descubrió ser increíblemente bueno para haber estado fuera de práctica tanto tiempo. No, con esto no iba a pagar la universidad, sus padres resultaban ser de grandes posibilidades como comerciantes de pescado en las costas y a él nunca le faltaba nada. Estaba en Konoha Gakuen por que era una gran escuela con un alto nivel, y Karin, al enterarse de esto, y a lo cual ni siendo amigos se había tomado la molestia de indagar, se topo con que su novio era un ricachón con mucho tacto como para enamorarla.
Pudo haberse sentido menos en un principio, pero ella también sabía que lo que sentían, a pesar de tener peleas absurdas, constantes y graciosas, era verdadero. Así que aunque lo que ella quería era ser estilista su novio nunca la dejaría de la mano, pues resultaba ser que Karin tenían talento para dejar espléndida a tocante persona que se cruzara por su camino y se dejara arreglar. Terminándo la preparatoria se estaba puliendo bastante.
-Creo que querrán ir a felicitarlo ¿no?- se dirigió la pelirroja a Shion.
-No- negó con la cabeza mirando después como bajaba del pedestal para ir a abrazar a Hinata –Creo que puede esperar…-
La emoción y alteración del rubio acabaron contagiando a Sasuke, al fin lo había superado, y él podría retirarse para hacer su camino como futuro dirigente Uchiha. Se suponía que ese era el plan.
Sakura e Ino recuperaron los ánimos, estaban por sufrir un paro cardiaco en la última vuelta con el salto de Sasuke, pero el que Naruto hubiera acabado mejor que él con un salto más difícil las dejo estupefactas. Bajaron a reunirse a la fiesta también, Shino, Kiba y Choji bajaron de igual modo. Temari y Shikamaru, no notados hasta ese momento también aparecieron a su lado.
Todo había salido bien
¿Qué podría arruinarlo?
*8*8*8*
En un burdel de mala pinta, con bailarinas exóticas ganándose el pan, Sai entró buscando con la vista a su antiguo jefe, actual dolor de cabeza y chantajeador. Cuando lo halló, rodeado por tres mujeres alabándolo y haciéndole compañía, le clavó la mirada como si con ella pudiera cortar.
-Veo que ya llegaste Sai…- dijo el anciano con su irritante modestia y eternos aires de grandeza y soberbia. –Adelante, siéntate- le indicó con la mano, pero Sai no acepto.
-Tan solo dime que es lo que quieres de mi- se mostró apacible a pesar de ser una tormenta por dentro. Danzo ordenó a sus mujeres irse, tenía asuntos de vital importancia que tratar con el recién llegado. Se fueron para dejarlos solos pero no pudieron evitar mirar a Sai con ira.
-Toma asiento por favor, esto tardará unos minutos- acabó convenciéndolo después de mirarlo con unos ojos irrefutables de autoridad. Tenía el control de su vida ahora, no podía darse el lujo de ser altivo. –No recurriría a ti de no ser por necesitarte de verdad, te perdonaría el haberte ido traicionándome e incluso dejaría de seguirte si haces esto por mi y lo haces bien…- paso por la mesa un archivo con varias fotos y documentos dentro.
En cuanto Sai vio la insignia de esa familia se le detuvo el corazón por un instante.
Al lado de la insignia habían varias fotografías y papeles con cifras y datos, la familia entera del hombre dueño de esa empresa.
-Hinata…- se percató al ver su foto entre ellas con el uniforme de Akai Mizu sen do y otra más actual con el de Konoha Gakuen. Estaban Gaara, Naruto, Sasuke, Sakura, Kiba, Choji, Shino, Ino... todos con los que tenía contacto con sus fotografías y anitaciones de lo que representaban para ella, incluso su foto estaba entre ellas, pero con su verdadero nombre tachado y escrito Sai arriba.
Así fue como lo descubrieron, investigando a Hinata.
-Akatsuki acaba de ponerme un plan en la mesa Sai, y para poderme hacer cargo de la administración una vez los trámites se hagan, y, ellos mueran como has de adivinar- se mostró inmutable ante la inquietud del pelinegro por el regreso de lo que habá dejado en el ayer- necesito estabilizar la empresa y hacerme de socios nuevos. No será muy difícil si al final se unirá la compañía a los Bancos Sharingan, pero lo importante es darles sentido legal y confianza a los clientes e inversionistas- declaró muy seguro de si mismo ante un frio y helado Sai.
-Los Bancos Byakugan…- menciono con voz baja mirando la insignia en el archivo y después subiendo la vista hacia Danzo–Esta es toda una empresa, una institución financiera completa, ¿Qué te hace pensar que podría llevar las cuentas de esto si antes solo me hacía cargo solo de unos cuantos negocios y tus envíos de droga y armas?- se quedó pensativo, aún sí lo hacía era mucho para él.
-No te hagas el mustio conmigo ahora.- reclamó su ahora de nuevo jefe con desdén -Desde el principio supe que eras una persona que no es capaz de sacarle provecho a estos negocios robando ni un solo yen, eres demasiado buena persona para atreverte y prefieres la humildad.- le recordó a Sai los momentos en que su hermano, ya trabajando para Danzo, le daba el dinero para administrar su pequeña casa y lo hacía rendir extraordinariamente mientras el otro trabajaba arduamente como matón. Así fue como desde niño llamó la atención de Danzo -Por eso me gustabas para administrar todo lo mío a pesar de ser solo un mocoso.- espetó acabando su bebida de un solo trago.
Puso la copa en la mesa y miró a Sai con detenimiento.
-Esta vez es en grande ¿me entiendes?- el pelinegro supo mirarlo de igual manera.
Lo odiaba, más cuando lo chantajeaba, así había sido con su hermano, su mente calculadora y fría le dio un lugar privilegiado ante Danzo, y cuando su hermano mayor pereció por culpa de la ambición de su jefe no se tocó el corazón con él y quiso remplazarlo como si no fuera nada. Pero a Sai no podía remplazarlo, los años en los que depositó su confianza en él con su experiencia como administrador y contador lo hacían alguien excepcional e irremplazable, eso y el hecho de que nunca traicionaría a quien lo mandara, pues si la otra vez se alejó de Danzo fue solo por que la policía lo persiguió a el cerrando algunos de sus negocios y causando problemas y pérdidas con sus entregas de drogas buscando a los asesinos de su hermano. Nunca quiso que eso pasara, pero su cabeza rodaría sin escuchar su explicación, así que decidió marcharse a tratar de vivir comenzando desde cero.
Solo que Danzo si sabía la situación de Sai, y a pesar de tener la posibilidad de querer matarlo y que sus allegados consideraran esa la única opción para con él, no lo haría, pues no lo había traicionado en verdad.
El pelinegro de ojos negros se sumió en su mente sabiéndose con las manos atadas.
–Sabes a la perfección que no puedes negarte a nada, o tu querida novia podría pagar las consecuencias…-
-No necesitas amenzarme- lo interrumpió, bajo la mirada con resignación. Estaba atrapado y sin salida -Lo haré- declamó dejando a Danzo confirmado que estaría con él. No quería ser uno de los provocaran la muerte de Hinata, y tampoco podría lavarse las manos.
No podría a menos que lo obligaran.
Si, los planes de Madara eran turbios e indecifrables… pero a la vez tan claros para él que lo hacían todo un genio por maquilarlo tan perfectamente y llevarlo a cabo, era demasiado ambicioso e inteligente como para poder manipular todo a su antojo…
Sasuke estaría de su lado, quería a Hinata después de todo, y cuando ella muriera a manos de sus "supuestos" enemigos pertenecientes a las mafias rivales, lo tendría de su lado en el negocio sin quejas ni dudas.
Itachi siempre había tenido razón, Madara era el ser más despreciable sobre toda la tierra, y en sus manos estaba su hermano menor…
Todavía falta para el fin, necesitan pasar todas estas cosas para acabar. En la continuación habrá lemon, pero con lo que sigue en la historia no garantizo que no lloren o se quejen ni que no quieran matarme (OwO) Respiren, todo esta bien... pero lo que si aclaro es que es NaruHina hasta el final.
Everyday, everyday
I just dream away dream away
To another world
Everyday I can see
People all around look at me
I know what they´re thinking "He's such a lonely rider" "He's such an outsider"
Cause in my heart
I don't believe in anything
Anything if your not with me
I don't believe in anything
Anything cause you're not with me
I don't believe in anything
Anything if your not with me
I don't believe in anything
Anything cause you're not with me
=I don´t believe= by Cinema Bizarre
