Resumen: Durante el último año de poder de Voldemort Lucius Malfoy era un prisionero en su propia casa: deprimido, fastidiado... aburrido. Pero todo cambiò al secuestrar a una pequeña rubia de ojos soñadores. LuciusXLuna.

Aclaraciones del capitulo:

¡Hola!

Muchas gracias a las personas que han tenido la gentileza de leerme y mas aun la de dejarme un comentario. Aqui esta ya el segundo capitulo y me exforzare por actualizar semanalmente.

Disclaimer: Pues obviamente los personajes no me pertenecen sino a la señora Rowling.

Advertencia: sexo grafico del tipo violacion-non con (no estoy muy segura de como catalogarlo) en este capitulo.

Lamió sus ingles y lo alto de sus muslos, tocándole el pubis con cuidado, estimulándoselo con sus dos manos y su boca. Cuando por fin hundió el rostro entre las piernas de la chica se sintió embriagado por su deliciosos sabor y aroma, esencia pura de mujer, un toque de pan tierno- Luna tenia ganas como de llorar de placer, de vergüenza: quería cerrar las piernas y alejarse de el pero no podía. Malfoy debió notarlo porque se rio de Luna en su mente y la instó a que se dejara llevar. Y la tentación era grande porque LUcius sabia exactamente donde y como chupar a una mujer; enloquecía su cuerpo con sus caricias de lengua, con sus chupaditas en los momentos mas inesperados. Malfoy le acariciaba los muslos con frenesí, movio su lengua de un lado a otro rápidamente, sobre su entrada y luego cuando mas excitada la tenia le metió la lengua y lo que sintió entonces supero con creces todo lo que había sentido antes. Temblaba e placer y de haberle podido pedir que se detuviera no lo habría hecho.

Por suerte para ella Lucius juzgó que ya estaba baste preparada y que su excitación no podía esperar más. Se incorporó y se arrodilló entre sus muslos separados y atento a sus ojos lánguidos y perdidos le subió la camiseta, enroscándola, para exponerle los pechos: se los masajeó un poquito antes de abrirse la bragueta: su pene casi saltó del interior de su fina ropa, erguido y goteante de excitación. Iba a cogerlo para metérselo cuando le ardió. La puta marca le ardió: ese puerco y vulgar tatuaje le escoció indicándole que tenia que presentarse ipsofacto frente al puto mayor.

Soltó la palabrota mas soez de su vocabulario y pegó un puñetazo contra el sofá, al lado del rostro de Luna, espantándola. Furioso, se quitó de encima de ella y se lo metió de nuevo bajo los calzoncillos, acomodándose la ropa lo mejor que pudo para disimular su doloroso bulto. Le retiró la maldición imperius a la chica quien de inmediato se sentó cruzando las piernas y cubriéndose los pechos con las manos en posición defensiva, mirándolo con miedo, aun jadeante.

-Volveré en la noche y nada impedirá que te haga mía.

Malfoy salió y se apresuró a llegar a su ex estudio, ahora sala de reunión de los mortifagos. Le chocó enormemente ver que un par de cerdos chorreando agua y con las patotas llenas de lodo pisoteaban su alfombra persa voladora del siglo XVII. Uno se volvió y sonrió como el imbécil que era para decirle:

-Buenas Lucius. ¡Que climita hacia en Transilvania!

-Jum. -frunció la nariz lacónicamente, pasando de largo su mano extendida y yéndose a su sitio, cerquita de Voldemort, al lado de su cuñada Bella, quien parecía a punto de mearse en su lujosa alfombra de pura excitación de ver ahí al cara de hacha. Voldemort volvió rápidamente la vista hacia el.

"¡Esos pensamientos Lucius, esos pensamientos! ¿No te dijo Severus que ha mejorado mucho sus habilidades legeremanticas?" Pero Voldemort solo lo barrió con la mirada y le dirigió una sonrisita desagradable.

Luna se había vestido en cuanto Malfoy salió. No lloró, se sentía extraordinariamente lucida y llena de energía. ¿Debería de haberse opuesto mas al secuestro en el tren? Llego a la conclusión de que no. Se la hubieran llevado de todos modos y quizás sus amigos hubieran podido salir perjudicados. Pero si no lograba salir de ahí Malfoy iba a violarla.

Aterrada, buscó el modo de escapar, pero aunque sospechaba que no seria fácil la rabia la invadió cuando sus intentos fallaron: la ventanita estrecha y alta que daba una luz sucia al desván era falsa: parecía una ventana de cristal descuidado, pero era una solida pared. Recorrió las paredes polvosas tocando cada tabla del recubrimiento de madera por si alguna estaba floja, pero no. Movió las cajas llenas de papeles, tan pesadas, en balde. Se metió bajo el enorme y viejo sofá de hechura recargada en los labrados y tapiz verde, y ahí se quedo, hambrienta, desesperada y con ganas de ir al baño.

La reunión de mortifagos fue aburrida y tediosa: Voldemort torturó a unos, amenazó a otros, la serpiente llegó todavía engullendo una cola blanca de pavo real, de su pavorreal. Tal como esperaba no le asignaron ninguna misión: de hecho le había sorprendido que le hubieran encomendado el secuestro de la chica Lovegod, o por lo menos le sorprendió hasta que llego a la conclusión de que era el retorcido modo con el que el cara de hacha lo despreciaba una vez mas: encomendándole una tarea tan simple que un bebe de teta hubiera podido llevarla a cabo...

Apenas se escabullía (¡se escabullía en su propia casa!) a comer algo cuando Narcissa le alcanzó. Lo cogió del brazo, deteniéndolo.

-Lucius, mi amor, Draco y yo queremos comer en familia.

-Me duele la cabeza, Cissy, prefiero estar solo.

El rostro de la mujer mostro angustia.

-Podría ir esta noche, a darte un masaje...

-No te molestes.

-Pero es que hace mucho que no estamos juntos...

-¡Maldita sea mujer! ¿Crees que estoy de animo para esas cosas con todo lo que paso aquí?- le gritó en susurros, arrinconándola contra la pared- ¿Con nuestro cuello pendiendo de un hilo y estos cerdos deshonrando nuestra casa?!

-Lo siento Lucius, perdóname. Pero es que ya nunca me besas...

Malfoy puso los ojos en blanco y beso fugazmente la mejilla de su esposa: no quería borrarse de los labios el sabor de Luna. Pero Narcissa fue más astuta y le robo un toque de sus labios. Pero casi al instante los separo, horrorizada. Aparentemente había percibido el sabor de otra.

-¡Me engañas! - le gritó- ¡Me engañas otra vez!

-¡Ahora no mujer! ¡No hagas una escenita justo ahora!

-¡Tu me engañas desgraciado! - le grito Narcissa.

Era sorprendente como una mujer tan poquita cosa podía volverse una loca de celos, eso si, bien fundados en todas las ocasiones.

-¡Cállate! Si fueras una dama te comportarías.

-¡Y si tu fueras un caballero también! ¿Con que muggle te revuelcas ahora? ¿Con que asquerosa sangre sucia me humillas? ¡Contéstame!

-¡Vete al diablo! - le grito él y trato de irse.

Pero Narcissa le arrojó un florero a la cabeza, por lo que mojado y con un chichón se volvió furioso y le plantó una tremenda bofetada que la aventó contra la pared empapelada en plata y verde.

-¡Mama!- gritó Draco y llegó a la carrera a sostener a su madre. Fulminó a su padre con la mirada pero este lo fulminó aun mas y se alejó. ¡Ja! Después de todo, el era su padre.

Se encerró en sus habitaciones y subió las escalerillas aun molesto. Pero al abrir la puerta del ático se quedo estupefacto. Su prisionera había desembalado sus baúles del recuerdo y túnicas pasadas de moda yacían por doquier junto a juguetes y su colección de revistas pornográficas. Luna leía su viejo libro de runas cuando el entro y al oírlo se paro y se fue derecho a el:

-Señor Malfoy le exijo que respete mis derechos mágicos internacionales y que me trate como a una presa normal.

Aquello era tan loco que Lucius se quedo un momento dudando de lo veía.

-Los presos de todas las prisiones mágicas, como usted muy bien sabe, tienen derecho a comida dos veces al día, tanta agua como pedan desear y un retrete.

La chica se veía un poco angustiada, ¿seria por el retrete?

-Lo siento. Me olvide con las prisas. - Malfoy hizo un gracioso movimiento de varita para hacer comparecer las apetitosas sobras de su cena.

-¿Y el retrete? - le pidió Luna apretando las piernas.

-¿Te conformarías con una bacinica?- le pregunto pensando en que un retrete era peligroso: magos muy expertos podían escapar tirando de la cadena..

-Umh... bueno... mientras no sea usted un pervertido de esos que gustan de mirar a las chicas orinando.

-¡No! - respondió Lucius escandalizado: podía tener muchas perversiones pero esas tan nauseabundas, no. - No, por Merlín, niña. ¿De donde sacas esas ideas?

-De sus revistas.- señaló un montón- Son muy cochinas, ¿sabe?

Malfoy se atragantó y se puso rojo, algo que no le sucedía desde... ¡uf! ¿Sus épocas de estudiante?

-Sobre todo las de temática gay. - continuó Luna, recogiendo una del piso y pasando rápidamente las hojas- Vienen cosas muy extremas que yo nunca había imaginado que existieran... aunque si lo hubiera imaginado dudo que mi padre me hubiera dejado investigarlas. Dìgame, ¿es realmente posible ser un "maestro del doble"? - señalo la foto móvil y a doble hoja.

Lucius, sintiendo el rostro caliente le contestó:

-¿No te urgía una bacinica? - cambio el tema haciendo aparecer una chapeada en oro aunque bueno, él decía que era de oro puro.

-Ah, si. - contestó Luna cogiéndola y yendo con ella detrás del sofá - ¡Tápese las orejas!

Cuando Luna salió de detrás del sofá lucia mucho mas relajada. Cogió la bandeja de plata con la comida y se sentó a comer en el piso como si no tuviera otra cosa que hacer. Lucius se quedo sacado de onda, aguardando con creciente impaciencia a que la niña terminara, pues se le hacia de muy mal gusto interrumpirla para echársela. Menos mal que tuve la ocurrencia de aparecer vino y no agua, pensó al ver como la rubia bebía como camello. Finalmente Luna se chupó los dedos y se estiró como una gatita, levantando los brazos sobre su cabeza lo mas que podía y echándose para atrás, satisfecha. Los pechos se le resaltaban divinamente.

-¿Ya? - preguntó con sarcasmo el rubio- Me gustaría pasar a lo que realmente me ha traído aquí.

-Umh... sobre eso... - Luna se paro con mucha gravedad - Usted no tiene ningún derecho a hacerme suya, y en realidad preferiría que no lo hiciera. - concluyó manteniendo la distancia entre ambos.

Ahí si Malfoy se carcajeó, esa chica era fantástica. Dio un salto y la arrinconó contra una pared poniendo las manos a ambos lados de sus hombros.

-¿De verdad? - le pregunto bajando su rostro- ¿No te gusto lo que te hize? - inquirió con su voz mas seductora.

-Pues... en realidad... no.

-Que lastima. Intentare que esta vez sea mejor. - susurraba sobre su oído y al terminar de hablar le lamio el contorno de la oreja - ¡Imperio!

La hechizó: era increíble la facilidad con que esa niña se dejaba capturar la mente.

Le ordenó a Luna que correspondiera a sus besos y que hiciera cualquier cosa que su cuerpo deseara. Luego la besó y la besó... la cargo para besarla, pues apenas le llegaba a los hombros. Sosteniéndola por el trasero la cargo hasta el sofá verde, sin dejar de besarla: el cuerpo de Luna era muy cooperativo.

La tendió bocaarriba y se recostó de lado, a su lado, deteniéndose en equilibrio con un brazo y con la mano libre le acariciaba los pechos sobre la ropa, jalándole la túnica hasta subírsela a la altura de la cintura, y entonces deslizo su mano por debajo de las braguitas blancas y la masturbo como si tuviera todo el tiempo del mundo para despertar y abrir esa flor... su miembro recuperaba rigidez a una velocidad pasmosa y ya lo tenia bien duro cuando la respiración de la rubia se hizo entrecortada.

Lucius la dejo para quitarse la ropa a toda velocidad, dejando au natural su cuerpo varonil y delicioso: el tipo estaba buenísimo, con una espalda no demasiado ancha que se estrechaba estéticamente hacia las caderas huesuditas y angulosas, que parecían señalar su pubis despejado pues gustaba de hacerse la depilación brasileña. Su trasero era firme y maravillosamente formado: vestido o desnudo daban ganas de pellizcarlo. Para completar su esplendida anatomía sus piernas eran largas y sus pies bonitos y muy bien cuidados; lo mismo que su pelo, rubio, lacio, platinado y hasta la cintura, habitualmente suelto e impecable. Luna observó embelesada el striptease, sus músculos bien definidos bajo la piel de marfil. Se sonrojó al ver su erección y se sintió muy mortificada cuando le ordeno cogerlo con su mano y frotarlo. Se sentía caliente y duro, parecía tener vida propia y respondía entusiasta a sus caricias inexpertas: todo lo contrario de las caricias de las manos del ojigris que le hacían justo lo que querían. Sus piernas temblaban, un gran calor la invadía, Lucius le introdujo un dedo en su lubricada intimidad ella pronto se adapto a su invasiva presencia... era hora de la invasión mayor.

Malfoy hizo que dejaran de masturbarse para colocarse arriba de Luna, entre sus piernas, pasándole un brazo bajo su cabeza para tenerla y cerca y cogiendo su miembro con una mano la dirigió al sexo virginal y froto la cabecita entre sus labios sobre su clítoris: se froto hasta quedar bien lubricado y entonces... Presionó y presionó contra la entrada hasta vencer la resistencia del himen, desgarrando la membranita de golpe e introduciéndose en ella por completo. Una deliciosa calidez lo envolvió y meneo sus caderas para sentirla mejor, era sumamente suave y acogedora.

-Exquisita.- le susurró abriendo los ojos para verla, tan bonita y sonrojada, con los ojos llorosos - Eres realmente un bocatto di cardenale. - se empezó a mover en vaivén, aumentando su placer y el sufrimiento de la chica. Le lamio las lagrimas de las mejillas. - Tan estrecha... dime, ¿solías tocarte, meterte el dedo?

-A veces. - contestó ella.

-A veces. - rió Malfoy- Gracias por no hacerlo a menudo: es mucho mejor para mi... y para ti. Si aquello te gustaba esto te va a encantar. Vas a adorar estar empalada conmigo y no vas a querer que te lo saque nunca, te lo garantizo... oh... umh... muévete un poco Luna, asi, si... ¡siii! Umh... aaahhh...

Lucius pujaba bajito, besándole el cuello, moviéndose mas de prisa con un ritmo cadencioso que comenzaba a despertar los sentidos de la ojiclarita... Su cuerpo se adapto al de Malfoy de modo innato y la maldición que la controlaba la volvía muy dócil: cumplía al instante las ordenes del rubio: le hecho los brazos a la espalda, tocándosela por entre los cabellos, bajo sus manos hasta ese trasero infartante y se lo apretó, empujándolo mas dentro de ella.

-Estoy por llegar pequeña, apriétate... - le indicó Malfoy y todo su cuerpo se aferró a el para exprimirlo, para sacarle hasta la ultima gota de placer. Y cuando el se vacio en su vagina ella apenas empezaba a rozar el clímax.

Lucius, jadeante y sonrojado se retiro de Luna y se acostó bocaarriba a su lado, recuperando el aliento y regresando a orbitar a este mundo luego del placer que había obtenido de desvirgar a la chica. Se durmió plácidamente a su lado y Luna, aturdida por lo experimentado bajo los efectos de la maldición se repegó al cuerpo desnudo del hombre y también se durmió.

Lucius la encontró abrazada a su pecho cuando el frio lo despertó por la madrugada. Estaba helado, a pesar de que el clima se mantenía bastante agradable por medios mágicos dentro de la mansión. Se paro y la cubrió con un edredón de cuadritos demasiado hogareño para la fría elegancia que decoraba su hogar incluso en los lugares mas íntimos. La abrigó y le besó la frente, felicitándose por la suerte que tenia: era una chica fantástica. Su hijo, definitivamente, había sido un imbécil despreciándola, si en verdad lo hizo. Recogió su ropa y bajo a acostarse en su cómoda y lujosa cama.

Continuarà...

Notas finales del capítulo:

Los comentarios son bienvenidos. Que pasen un excelente fin de semana.

Pd: me quede traumada con las bacinicas, y mas si son de falso oro, luego de leer el Quijote y los Cien años de soledad hace ya muuucho tiempo...

¡Nos leemos!