Muy bien, escribí antes como cinco renglones amplios que narran mi situación y por que me he tardado tanto en escribir, pero decidí borrarlo por que sería ventilar mi vida amorosa públicamente en internet casi como un diario, así que lo abreviaré con esto: Me sobrecargaron en el trabajo (lo siguen haciendo -de hecho he cumplido a pesar de casi no dormir ni parar, por eso me dan más que hacer- lo sé, soy demasiado buena gente) así que me postularon para el ascenso de mi vida mudándome a un paraíso tropical, viajando constantemente y ganando super bien. Lo rechacé, quiero seguir estudiando. Ahora se que perdí una oportunidad única en la vida, pero busco más que eso en mis sueños de gloria y reconocimiento... por lo que le dieron el puesto a alguien más que si acepto: mi mejor maestro de la escuela, de quien estoy enamorada y nunca se lo he dicho, y se que yo también le gusto. Solo que no le he dicho nada por que hay veinte años de diferencia entre los dos. Así que mientras me debato entre confesarme o no, estoy de cabeza. Para explicarlo mejor digamos que él es tan divertido y yo tan introvertida que se lo que es estar en los zapatos de Hinata Hyuuga. Y no quiero privarlo del éxito diciéndole mis sentimientos y provocándo que el quisiera quedarse. Y también esta la parte en la que yo huyo con él. Pero tengo miedo de llegar como en escena de película a detenerlo a punto de subir al avión para decirle que lo amo, pues no dejo de pensar en que el es mucho mayor que yo. Algo que hay que tomar en cuenta es que probablemente no lo volveré a ver al ser transferido, y aunque suene trágico y dramático, nunca más.
Dejando eso de lado y regresando al fic en mi país no se estrenó en cines esta película. La quiero ver. También tuve que buscar el nombre que de quien atiende Ichiraku, no lo iba a llamar Ichiraku o el dueño de Ichiraku toda la vida… y una nota final: un hotel del amor es precisamente eso, un hotel en Japón que se renta con la pareja por un par de horas o una noche ya que están ahí para eso.
En fin, la última escena necesitaba como tres páginas más para explicar lo que se haría. Decidí ponerlo en el siguiente capítulo por lo que solo puse un poco de lo que se verá en la continuación (para mi bien ya estoy escribiendola junto con Ronin, solo que estoy muy corta de tiempo TT_TT). Lo cual me recuerda, estoy de tutora de una nueva escritora en la página y que me ha repetido una y otra vez ser mi fan número uno, así que a medida de tanta insistencia acepté ser su maestra, y aunque no concordamos siempre en los mismos gustos Morgan, tienes talento. Te pasaré la siguiente lista de canciones y una película de tarea, y también una novela o dos. Espero sigas así de entusiasta.
Con respecto a la actitud de Sakura en esta continuación no se por que me pareció picante poner esto, pero es la trama que necesito para darle cuerpo al emparejamiento que habrá. Después de todo ¿quien no mete la pata con grandes errores siendo joven?
-¿Qué clase de compensación es esta?- miró la revista que venía dentro de la caja super envuelta de regalo que le había dado Jiraya teniendo en la cara varias líneas púrpuras debajo de un ojo y tal vez hasta un tic nervioso. Se la había dado estando sentado en la sala y viendo televisión; la espera para una charla recreativa no vendría a ser más... Sin embargo, ¿Una revista?... ¿Quién regala una revista? Tal vez una tres equis siendo hombres, pero una de autos y de parte de tu abuelo siendo tan déspota al momento de dártela dejándote un mal sabor de boca con su actitud… y en otro idioma en vez de hablar... No sonaba convincente...
-¡No es la revista, son los autos!- le gritó Jiraya desde el otro lado de la habitación con una botella de sake en la mano.
Konoha Gakuen:
Los caminos de la vida en Naruto
-¿Qué mejor que tener fotos de ellos que a una colección a escala no?- la guardó de nuevo en la caja después de ojearla. –Tengo todos esos modelos en la computadora ¿Por qué me das esto?- volvió a preguntar.
Jiraya se aclaró la garganta al haberse acabado media botella de un solo trago, y se limpió con la manga de su traje.
Capítulo 40: Aristas
-Ya sé que llegaste a odiarme desde hace unos días…- la mirada de Naruto lo atormentó –Meses…- corrigió –Pero si te vas ir tan lejos en la universidad deberías al menos tener algo con que moverte…-
Naruto soltó una carcajada falsa en un principio, luego real, y de nuevo regia.
-¿Me comprarías un auto extranjero y lo traerías aquí, a Japón, solo por mí?- le cuestionó incrédulo y riendo levemente. Solo alguien con suficiente poder economíco podría hacerlo, y con su historial pasado destrozando coches a tal grado que su padrino jurara por su propia vida no volver a cometer el error de comprarle otro automovil, lo que estaba escuchando le parecía de mucha gracia.
-Mercedes, Peugeot, Ferrari, BMW…- comenzó a enlistar con mal acento japonés. –El que escojas…-
De nuevo recibió la gélida mirada de su ahijado.
-¿Significa que si te digo que quiero un Aston Martin me lo comprarías?-
-Ya te dije que lo que quieras.- espetó sin mucho afán, casi como obligación -Estas a meses de terminar la preparatoria, y en mis descuidos te volviste un maestro manejando en los lugares menos imaginados por mí.- le hechó en cara, aunque no del todo como regaño - Claro que eso fue en aquellos días en que las reglas para ti no significaban nada…-
-¡Callate!- le arrojó la caja de su regalo a la cara, el viejo la paró con el antebrazo sujetando la botella de sake en la otra mano –Me haces sentir como si me hubiera hecho parte del sistema…- se abrazó Naruto a si mismo con zozobra para después recitar, cual experto en el tema, el ciclo humano promedio del hombre: –Naces, creces, estudias, te casas, tienes hijos, trabajas como esclavo, y luego mueres…- Parecía algo pesimista, bueno, muy pesimista, sin embargo algo adverso conforme a pensaba en el pasado, pues desde que se había recuperado en la escuela y comenzado a salir con Hinata evolucionando del salir al andar juntos como novios, su perspectiva de la vida tuvo giros, jirones, altas, bajas, caídas, tropiezos, golpizas, y luego camino, mucho camino…
Probablemente el no encajar lo habían hecho un chico duro e inestable, todo un buscaproblemas. Solo que eso había cambiado...
Antes no se sentía parte de nada, la sociedad lo rechazaba, y después, volviéndose parte de la misma se sentía vacío, un miembro más con idéntico destino que los demás.
Solo por eso había tomado la perseverancia y desición de ser alguien en la vida y dejar huella en el mundo y en la historia. Triunfando en el deporte a nivel internacional, y sacando los negocios de su padre adelante al tomar en sus manos las riendas de los mismos.
Si a final de cuentas vivía, haría de esa existencia la más dichosa de todas, aún cuando con los placeres más tontos o simples a vista de los demás como una salida con sus amigos, en beso de su novia o un tazón de ramen, fueran los pequeños detalles que llenaban su vida y lo hacían felíz.
-Haaa- miró hacia otro lado el de cabeza cana –Claro…- encajó. –Dime… ¿Has leído algo interesante últimamente?... no se… algo así como… ¿Libros de… digamos… filósofos alemanes?- Naruto alzó la cabeza con cara de fastidio –Solo pregunto- se justificó. –No me vayas a salir después con que tienes planes a un futuro distante y un futuro cercano en el que dominas el mundo o algo así…-
-¿Pero que rayos tienes en la cabeza Ero sennin?-
-Nada, nada- aleteó con una mano y una sonrisa falsa.
La verdadera razón de su cuestionamiento se trataba de algo muy delicado. La última vez que Jiraya había escuchado algo parecido fue de parte de una persona muy querida por él y que había acabado escogiendo un camino equivocado preso en una doctrina de superación admirable, pero con un estilo demasiado maligno como para ver por los demás o ser condescendiente con algún otro ser vivo salvo si mismo…
-¿Y si fuera una motocicleta?- preguntó Naruto de nuevo aún sin acabar de creerle -¿Una BMW?- siguió indagando.
-Auto, moto, una patineta bañada en oro con incrustaciones de rubíes, lo que sea. Mientras te sirva para transportarte yo habré cumplido. No quisiste ni mi dinero ni el de tu padre para la universidad, ya probaste lo autosuficiente que eres, ahora al menos deja que te de algo que te sirva, por Dios…- lanzó al cielo. Si había algo que no le gustaría perder sería el afecto de Naruto; lo había criado desde niño como para que por un error tras otro los dos acabaran en malas condiciones.
Una densidad en el ambiente hizo que Jiraya sintiera perder toda fe. Tal vez el haber aceptado a Shion de su alumna había sido un error muy fuerte para Naruto, pero tratándose un chico caminando hacia el sol con tanta dicha y coraje, todo podía esperarse.
-Incrustaciones de rubies…- decía. - ¿No te alcanzaría para diamantes o solo querías presumir?-
Jiraya lo miro con expresión de puntos suspensivos hasta en sus propios pensamientos previo a su sonrisa sumisa.
-Tal vez sería más barata la patineta… que humilde eres…-
-¿Con diamantes?- insistió.
-O quizás joyas de fantasía, por que no creo que sepas distinguirlos aún si mando a que sea zirconio…-
-Oye...-
Ambos acabaron riendo; primero tensos; luego obscenos; y al final absurdos, cualquier pretexto era bueno, lo importante era la substancia.
-Entonces un BMW, ya esta dicho- comenzó Jiraya a buscar en su teléfono moviendo la pantalla con el pulgar para llamar y confirmar lo que Naruto acababa de escoger en la revista, no había vuelta de hoja, solo que antes de marcar, se detuvo un segundo más para mirarlo.
-¿Qué?- le preguntó con la pajilla en la boca del refresco que había comprado al lado de sus amigos horas antes habiendo ido a comer a un restaurante familiar y que le había durado hasta esos momentos en que se lo terminaba.
-Eso que dijiste antes… acerca de la vida,- le recordó -¿Así es como la ves?-
Naruto acabó su bebida sorbiendo casi hasta el fondo del vaso por la pajilla.
-Lo pienso mucho- sonó su voz como respuesta –A veces siento que es como un patrón a seguir, un estereotipo… ya sabes…-
-¿Estereotipo?- alzó una ceja el anciano con una sonrisa socarrona. -Tu novia te ha pegado sesos…-
-Nadie te preguntó, gracias- lo calló sin darle importancia, así que regresó a la seriedad de antes –Yo… siento que hay algunas cosas que son normales y deben ser así, que se dan por que han de ser muy buenas como para vivirlas y ser feliz con esa vida…Por que si fuera todo lo contrario nadie se casaría, ni tendría hijos…- meditó -Tal vez solo están sumidos en un espejismo que estaría bien por unos cuantos años…- pensó en sus padres, conociéndose desde la preparatoria con una relación tan duradera y estable que los dos llegaran tan lejos.
Pensó en Hinata también.
-Cocina… es lo que quiero estudiar…-
Por mucho que se avergonzara, que se considerara un soñador o incluso alguien demasiado receloso en perder a su novia, llegaba a regañarse a si mismo con rigor al pensar en imaginar algo tan lejano siendo que apenas era un estudiante de preparatoria, aunque que no uno cualquiera, sino uno con un sueño y un camino a seguir y lograr a punto de entrar a la universidad.
Cuando regresó los pies a la tierra y la cabeza a su cuerpo, pudo notar la cara de Jiraya. Era distinta. Regia, seria y realista. Con palabras a punto de salir con una gran sabiduria en ellas.
Jiraya, a pesar de lo feliz que era por descubrir que Naruto actuara ya como todo un hombre, se veía aminorado por lo que iba a decirle, que no era la gran revelación, pero si un punto a notar.
-Algunas veces no todo es miel sobre hojuelas,- comenzó a decir -hay mujeres que viven libremente siempre, y los hombres así lo hacemos también, solo que en algún momento de nuestra vida tenemos una pareja estable y decidimos sentar cabeza, entonces ahí si no te escapas de tener hijos… aún cuando no los planeas,... y a veces el embarazar a alguien te obliga a casarte aún si no amas a esa persona, y entonces ahí podría desatarse un matrimonio sin amor...- declaró, sentándose a un lado del rubio sin dejar este de clavarle la mirada, era alguien que ya había vivido y sabía de lo que hablaba ¿Como no escucharlo? –También, como has de saber, están los casos en los que tratan de atarte con un hijo…-
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**Shion**
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-Ya también están las circunstancias en las que te enamoras de alguien que no es libre o acarreas muchos problemas al amarla…
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.:-*º)*HINATA*(º*-:.
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…pero te es inevitable hacerlo por que simplemente no hay razón coherente… para dejar de hacerlo…
…No te crees capaz de dejar de amarla…
Naruto guardo silencio vehemente, vulnerable, y desnudo a la realidad.
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¿Era un eslabón de la misma cadena eterna de la vida humana...
o…
…alguien demasiado privilegiado como para ser tan dichoso como pocos afortunados en el amor?…
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-Naruto kun…-
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…La respuesta parecía demasiado obvia para sus ojos…
*8*8*8*
Jeans deslavados, playera de cuello de tortuga de una tela muy suave y delicada, y botas de gamuza hasta la mitad de su pantorrilla, ese era el atuendo que estaba usando cuando le puso su propia bufanda a su novio por el clima frío que ese día hacía y lo había llevado a ponerse ambas manos frente a la boca para calentarse con su aliento.
-Huuu...- comenzaron a molestarlos los demás, y con una sonrisa complacida mirándolos con los ojos entrecerrados, Naruto tomó a Hinata del mentón atrayéndola hacia él para robarle un dulce beso ante todos, acto que a ambos derritió, y a sus amigos calló.
-Querían verlo ¿no?- se burló el rubio, Sakura e Ino estaban boquiabiertas y los hombres solo negaban con la cabeza sus acciones. A excepción de uno, un pelinegro de chamarra azul quien los veía con escrutinio entremezclando envidia y odio en la mirada, quizás fastidio, pero más que nada dolor.
Nada como una salida entre amigos para molestar a los tórtolos…
-Es extraño que llueva en estos días- decía Temari abrazada de la cintura por su novio de la misma forma en que ella lo hacía con el. –Ha de ser la tormenta en las costas. La presión atmosférica se vio alterada- dijo a la par de ella Shikamaru antes de que ambos se voltearan a ver fijamente.
-Estos dos no paran de comportarse así de cursi nunca...- decía a su vez Choji junto a Shino y kiba, en el grupo habían más hombres que mujeres en conjunto, y pronto se iba a agregar uno más.
-¡Sai!- corrió la rubia de coleta alta y fleco sobre la cara hacia su novio cuando lo vio recargado en un poste de luz frente al centro comercial en donde se habían citado todos para comer e ir a ver una película, eran lo últimos días de escuela, algunos no se verían en mucho tiempo o quizás ya nunca más. Acababa un ciclo comenzaría otro, esa era la ley, lo natural. Y a la vez la fecha límite para lo que había traído Hinata a la escuela así como incluido a sus amigos y su destino.
Habría sangre corriendo y muchas lágrimas, de eso no habría duda.
-Ino ha estado muy alejada ¿no lo crees Sakura?- murmuró por lo bajo la pelinegra de ojos violeta claro tomada del brazo por su novio y del lado izquierdo teniendo a su amiga pelirosa. La misma que no se había percatado de su pregunta.
-¿Cómo? ¿En verdad? No lo había notado...- respondió, y Hinata solo se quedo viéndola pensativa, la había notado muy distraída y ausente, ya no se reunían de noche y siempre había una excusa que ponía la Haruno para ello: Tengo mucha tarea, mi mamá no me deja salir, estoy ocupada, adelantare el trabajo hoy, estoy fuera con mi familia, me siento algo enferma, hoy no puedo. Cualquiera era buena, y para mal de la ojiperla no estaba tan enterada como Ino de lo que había estado haciendo en las noches y por lo cual sus padres estaban sumamente molesto con ella por su comportamiento.
Y de hecho Temari se enteraría ese preciso día.
-¿Entramos?- se acercaron Sai e Ino a los chicos, asintieron y se adentraron al interior del mall.
Pasando por una tienda de perfumes Kiba lo arruinó rociando a Choji con loción para mujeres y provocando la ira de este rompiendo casi una botella estrellada con el vidrio del mostrador. Pidiendo disculpas y con un pie en pisa y corre todos salieron de ahí a toda prisa.
-Que quede claro que esta vez no fui yo el que nos metió en problemas- declaro el rubio del grupo con marcas en las mejillas triunfante.
-Contando una de Kiba contra todas las que tu nos has hecho pasar Naruto... preferimos no recordarte las veces en que tuvimos que huir de la policía y nos fue peor por seguirte la corriente- habló entre dientes el Nara secundado y apoyado de los puños de los demás. Esos días divertidos, amenos y problemáticos se veían ahora lejanos.
-Al menos no mencioné el graffiti...- decía en su mente el ojiazul tomando a Hinata casi como escudo.
-Dos palomitas jumbo, tres refrescos grandes, cuatro bolsas de dulces, dos de gomitas, diez chocolates en barra y... una paleta...-
-¡¿No pudiste esperarte a que nosotros pidiéramos también para que nos atendieran a todos juntos?- le gritó el rubio a Choji cuando este ya se había adelantado a pedir en la tienda del cinema lo que iba a consumir adentro.
-Oh, no lo pude evitar, ustedes no se deciden por la película y yo me quedé con hambre después de las hamburguesas, ya no las hacen como antes...- lloraba con algo parecido al luto ante una vena salida por el rubio a su lado recordando las tres enormes hamburguesas que había pedido especialidad del restaurante familiar.
La empleada que los estaba atendiendo en la caja solo sonreía con una gota en la sien.
-Palomitas grandes y dos refrescos medianos para mi- pidió casi disculpándose por el Akimichi –Y...- giró para ver a sus amigos – ¡Oigan!, ¿Ya se decidieron por la película?- les grito mientras todos caminaban hacia ellos.
-Va a ser Blood plus- se acercó caminando en pasos largos Shino junto a Sasuke con Shikamaru.
-¡Usar a Hinata de su lado no fue justo!- gritaba Ino secundada por Sakura.
-¿Por qué permitiste que Shikamaru los apoyara? Eres su novia!- le reclamaba la oijade a Temari.
-No me importa la película, nosotros no venimos para verla- contestó dejando muda a su amiga pasando de largo hacia los demás y seguida de una avergonzada Hinata disculpándose también.
-En frente-
-No, en medio- peleaban...
-¿Por que no mejor hasta atrás...?- murmuraba por lo bajo Naruto en un tono zorruno cerca del oído de Hinata con serias intenciones de besarla. Ella por su parte solo se ponía roja por su comentario.
-Pervertido- reclamaba Ino, aunque sintiendo la mano de Sai con la suya pensó lo mismo –Pero... ¿Por qué no?- volvía a pensar. Los que no llevaban pareja, o en este caso novia, habían escogido precisamente esa película para no aburrirse, ya que de hecho era un film que querían ver.
Lamentablemente las ganas de Naruto se vieron algo atenuadas cuando la voz de alguien detrás de el lo retrajo a mirar el pasillo por donde habían entrado a la sala.
-Espere sensei- en ese instante apareció Jiraya quedándose inmóvil al ver a Naruto, y acompañado... Se lanzaron una mirada consternada, pero sin hacer preguntas –Ouch- tropezó una rubia detrás de él.
Era Shion.
Casi como la tormenta de las costas provocando inundaciones y pérdidas a los habitantes, la presencia de la rubia ahí con la mirada de Naruto tan impávida y asoladora hacía que sus amigos también fueran atacados por una repentina tormenta de hielo que les provocaba perder el sentido común.
Aunque no paso a más, todos se quedaron bastante inquietos por verla ahí, pero en compañía de un adulto al que le tenía tanto respeto y admiración ninguno pensó mal. Shion solo se había convertido en su discípula, nada más.
Entonces siguieron lloviendo sorpresas...
-Pero mira que tenemos aquí...- se escuchó otra voz conocida entrando. Al voltear las chicas, Sakura e Ino solamente se sintieron amenazadas. –Y en grupo...- volvió a sonreír con una hilera de dientes felices casi visible en cada ojo detrás de sus lentes. Atrás de ella un chico de cabello azul claro llegaba y se le quedaba viendo a Sasuke.
-Así que ustedes también están aquí...- insinuó.
-Procura no ser un pervertido con Hinata ¿si Naruto?- señalo la pelirroja al mencionado con el índice. –Recuerda que pase lo que pase ella sigue siendo la chica inocente que llegó a la escuela...- junto ambas manos como rezando con una sonrisa de oreja a oreja. Hinata se sonrojó de nuevo.
-Karin...- la voz de su novio recordándole medirse la interrumpió.
-Ya se...- giró los ojos –Vale, entonces adiós- se despidió. Suigetsu se quedó un rato más mirando a Naruto tomando de la mano a Hinata y con la otra el vaso de su refresco abrazando las palomitas. Caminó hacia él y guardo algo en su bolsillo.
-No lo olvides teme- le recordó, fastidiándolo.
-Y no sean muy ruidosos- comentó escalones más arriba Karin perfectamente sonora con su risa.
Naruto soltó a Hinata para ir a ver a su bolsillo, y al sentir el paquete de lo que sabía que era solo pudo apretar los dientes negando por la broma de su compañero volviendo a tomar la mano de Hinata rojo por el coraje y por la pena. Todos, absolutamente todos pudieron deducir lo que era, el sonrojo en la cara del rubio indicaba el preservativo en su chamarra, y el que no se deshiciera de el, algo más. No obstante su novia seguía teniendo cara de cuestionamiento. No había entendido ni asumido nada de lo que los demás pensaban siendo muy inocente
Aunque era totalmente ilógico ¿Cómo pensaba sacarlo frente a todos? No era tan descarado.
-No vayas a gritar como la última vez-
-¡Yo no grité!-
-No puede ser...- identificó Shikamaru las voces que seguían acercándose para entrar a la película. Esas eran las voces de sus maestros.
-¿Entonces como llamas a lo que estas haciendo ahora?-
-¡Oye!- Anko se detuvo al verlo mirar al frente. -¿Hakate?- volteó también topándose con sus alumnos.
-¿En que sala estamos exactamente?- les preguntó al ver a los jóvenes en mutismo total salvo el ¿Kakashi sensei! Que algunos habían soltado antes.
-Blood plus de las cinco- respondió Shino por todos.
-Entonces nos equivocamos- dejo caer los hombros –No es esta- cruzo los brazos dirigiéndose a Anko, habían ido a espiar a Asuma y a Kurenai al cine por que la castaña había hecho una apuesta con él con respecto a lo que harían en la oscuridad a pesar de estar embarazada, cosa que Kakashi había contrariado y los dos habían apostado lo que cada uno pensaba. Ninguno de los dos sabía si lo que hacían era una peculiar amistad y camaradería de apuestas y dinero, o el inicio de alguna relación.
-Rayos- se quejaba –Entonces vamonos rápido, tenemos que alcanzarlos- corrió hacia la salida.
-Hasta el lunes- se despidió Kakashi de sus alumnos siendo jalando por Anko, dejándolos a la expectación de que había sido eso de "No vayas a gritar como la última vez" ya que dejaba mucho a la imaginación...
En la salida la castaña volvió a apostar con él.
-Lo doble a que Naruto se atreve a llegar a segunda base con Hinata- lo retó.
-¿Qué hay con Kurenai y Asuma?- preguntó.
-¡Te estoy ofreciendo lo doble no te puedes negar!- Kakashi solo sonrió.
-Como digas- volvieron los dos adentro.
-Si van a seguir parados como todos esperando a quien más entra mejor me largo- dejo en claro el Uchiha con su refresco, lo único que había comprado, en mano.
Se fue a conseguir un asiento en medio de la sala y los dejo solos. Y al final lo siguieron.
Naruto, a pesar de todo, se fue con Hinata unas filas más atrás. Ino y Sai así como Shikamaru y Temari, se perdieron en la oscuridad en algún sitio apartado.
Sasuke tendría que soportar estar al lado de Kiba, Shino y Choji solo. Pero mirando por la entrada de nuevo, cuando Kakashi y Anko ya se habían escurrido adentro, el corazón se le hizo piedra al notar a quienes estaban entrando.
El de cabello claro lo vio también, y sonrió maliciosamente como saludo mientras se iba con el hombre de cabello largo que estaba caminando delante de él para sentarse en frente de la sala, casi en la primera fila.
-Kabuto...- se clavaron sus ojos en él. Toda la función estaría tenso. Y como respuesta a lo que solo una vez Sakura se atrevió a preguntarle en la oscuridad sin notar este su presencia, la pelirosa calló ocultando las lágrimas que llegaron a salírsele por ello.
-Soy una idiota- pensaba -¿Como pude invitarlo a salir?, Ni siquiera se dignó a dirigirme la palabra- se pasó la mano por los ojos tratando de calmarse. -Si no fuera por Hinata ni siquiera sería su amiga...- subio la humedad de sus fosas nasales aspirando. Siendo objeto de la lástima de sus amigos hombres al haberla escuchado aún con su baja voz... -Hinata...- divisó volteando arriba justo antes de que se besara con Naruto.
¿Como podía no verlo Sasuke? ¡Ella estaba perdidamente enamorada de Naruto, no de él! Por eso estaba furioso, por eso los miraba de esa forma desde lejos, por que quería quitarle a Hinata a su propio mejor amigo. Y esas intenciones y sentimientos resguardados en lo más profundo de su ser eran leídos a la perfección por Sakura.
Sabía que su amiga no era culpable de que Sasuke sintiera eso por ella. Pero pasara lo que pasara, no paraba de sentir rencor hacía ella, y sentirse culpable por ello.
A final de cuentas tratar de darle celos al Uchiha con Naruto no podría ser posible si él ahora no sentía nada por ella y era novio de una de sus mejores amigas, y lo más importante, no quería jugar con los sentimientos de nadie. Así que sin saberlo, ella misma se fue destruyendo noche tras noche, trago tras trago, y hombre tras hombre...
Al acabar la película en la salida volvieron todos a encontrarse para que cada grupo tomara su propio camino.
-Oigan, ¿No les gustaría ir por un poco de ramen?- preguntó una clásica voz con una clásica pregunta en su clásica personalidad…
-No diario tiene todo el mundo ganas de comer ramen Naruto…- lo interrumpió Ino. La cara de fastidio en él no tardó en notarse.
-Nosotros ya teníamos planes- sonó Shikamaru.
-Yo no tengo tiempo- saltó la voz de Sasuke, quien en muy raras ocasiones en esas cosas lo apoyaba.
-Yo también debo hacer algo esta noche…- se excusó Sakura mirando su reloj; tanto Ino como Hinata se miraron la una a la otra, y Temari no tardó en notarlo. Ino sabía de que se trataba, Hinata quería preguntar que era.
-¿Y ustedes?...- volteó a ver a Shino, Kiba y Choji.
-NO- respondieron en grande, ¿Qué le daba derecho a dejarlos hasta el final?...
Metros atrás Kakashi le pagaba a Anko el dinero apostado y que él había perdido.
La apuesta había sido clara, si Naruto no tocaba a Hinata el ganaría, pero sí lo intentó en el cine… hasta que la risa de Karin más atrás, y una adelante reconocida por él al ser seca junto a su abuelo lo dejo frio, y a Hinata, extrañada. Así había ganado la Mitarashi luciendo una sonrisa de triunfo en una complacida cara de superioridad.
Solo que al salir de la sala de cine Asuma y Kurenai al lado del padre de él así como de Konohamaru, Anko le devolvió la mitad al peliplateado con fatidio y sonrojo ante una sonrisa taciturna dibujada en la cara del enmascarado.
-Debo irme ya- volteó hacia atrás mirando a todos lados discretamente Sasuke, buscando entre la gente, observando, tratando de encontrar un punto donde estuvieran una cabeza blanca junto a una negra. Hombres de caras pálidas con intenciones negras, uno de cabello largo y el otro con lentes, aunque no divisaba nada.
Para Sasuke su pasado era como un tatuaje, solo que uno que no podría quemarse para quitarlo al no estar en la piel, así que sin que nadie lo supiera a quien le había llegado el turno de que le pisaran los talones era a él.
Había sido así en el comienzo, el acoso, el interés, y después la rebelión propia. Hasta que fue Naruto quien fue por él para traerlo de regreso.
La primera vez que lo derrotó. Solo que la segunda, Hinata, esa se volvió la imperdonable...
-Dime que tu si vienes- abrazó a su novia junto a él. Escucharlos aún varios pasos recorridos ya lo hizo aplastar su vaso en la mano tirándolo a la basura con fuerza.
-Si… si voy…- respondía…
-Gracias- la encadenaba en sus brazos como amante renuente a no dejar un solo centímetro de distancia entre los dos.
Los dos se pasaron más de tres horas ahí adentro del ramen de Ichiraku platicando, comiendo, y pidiendo otro tazón a cada ronda. Por cada uno que pedía Hinata, Naruto llegaba a pedir dos o tres, era sorprendente su velocidad para comer, y sin bien ponía interes a la plática de su novia escuchando atentamente cada una de sus palabras así como contestando, la pasta sorbiéndola a cada instante no dejaba de armonizar el ambiente.
-Hey, aquí otro Ichiraku- levantó la mano el ojiazul volteando a girar para ver a su novia –¿Quieres otro? Digo, para pedirlo también- sonrió.
La pobre pelinegra a su lado derecho negaba con una mano algo rápida en ello.
-No, no, tres tazones ya son suficientes… son muy mucho para mí…- mantenía un brazo cruzando su estómago mirándolo con ternura y broma.
-¿Segura?- preguntó él.
-Si, segura- respondió. Y en cuanto le sirvieron el nuevo tazón a Naruto este fue el que se quedó admirándola un segundo más mientras su novia terminaba de comer. Al percatarse de su mirada solo inclinó la cabeza con curiosidad por su mirada tan profunda recargado en la barra y la cabeza en su mano, con los ojos entrecerrados y esa sonrisa tan linda…
-¿Nani?- preguntó con voz suave.
-Nada…- dijo en un suspiro el rubio con mirada dulce. –Tan solo me pregunto… ¿Por qué te gusta el ramen?... Lo sabes cocinar, te gusta comerlo, la primera vez que te pregunté si querías venir a comer conmigo tu reacción fue muy distinta a la de la mayoría en la escuela- rió un poco. –Recuerdo que cerraste tus puños frente a tu cara con grandes ojos curiosos y propusiste invitarme tú a mí si resultaba ser tan bueno como te decía…-
-Estaba muy nerviosa ese día…- mencionó ella.
-Tu cara parecía un tomate rojo…- se burló el acariciándole una mejilla –Casi parecías una lámpara ese día…-
-Tú pagaste al final, el ramen de Ichiraku yo no lo conocía…-
-Tú comes como pajarito…- rieron ambos un rato admirados de lejos por varios. -Pero lo que de verdad me llama la atención es que te guste bastante-
-No tanto como a ti- señaló Hinata –Recuerdo que Kiba nos dijo a todos una vez que si existiera un dios del ramen serías parte de su secta como dirigente…-
-No me des ideas- la regañó. –Ese Kiba teme…- Ella solo suspiró.
-¿De verdad quieres saber por que me gusta tanto el ramen como para que incluso hubiera llegado a aprender a prepararlo a los doce años?- lo miró de reojo con el brazo de él abrazándola por los hombros.
-Si- fue clara su respuesta.
Hinata tomó con los palillos el último bocado de su tazón y lo levanto frente a los dos.
-Es algo bastante curioso,…- dijo -y te parecerá muy irónico, pero me gusta por los Naruto…- lo colocó en sus labios ante lágrimas vivas por parte del rubio.
-Hinata…- no esperó a besarla, y le robó la mitad de su bocado antes de que acabara completamente en su boca…
-Awww…-
Al voltear los dos descubrieron a Ichiraku y a su hija Ayame derramando miel por ambos…
-Eso fue tan lindo…-
Las manos de Hinata cubrieron su rostro rojo de pena; y un celular comenzó a sonar.
-Es el ¿mío?- sacaron los dos al mismo tiempo su teléfono, resultaba ser idéntico su tono de llamada con la misma canción…
-El mío- respondió Hinata presionando la tecla de contestar.
-El mismo tono los dos…- juntó ambas manos Ayame sacando corazones de su aura…
-¿Cómo?- se hoyó la voz de la ojiperla afuera del puesto -¿Estas hablando en serio? ¡No lo puedo creer! ¡Voy a volver a verte de nuevo cariño! No sabes cuanto te he extrañado…-
Al instante tanto Teuchi como su hija quedaron bañados por el ramen que Naruto acabó escupiendo al escuchar a su novia en aquella llamada…Al percatarse de lo que había hecho pidió disculpas de inmediato, el sombrero de la mujer había desaparecido. Naruto acostumbraba como muy mal hábito escupir los palitos a forma de proyectil con tanta fuerza, incluso sonando imposible, con una velocidad que podría sacarle un ojo a alguien. Esta vez se habían salvado, pero en la pared, junto al calendario del restaurante yacía el sombrero de Ayame clavado a la pared por ambos palitos de Naruto.
-¡Gomen! ¡Gomen! ¡Gomenasai!- decía Naruto repitiendo una y otra vez incluso reverenciándose con ambas manos juntas…
-¡Naruto kun!- entró de nuevo Hinata al restaurante –Adivina quien acaba de llamarme, es de Akai Mizu zen do- decía con la cara iluminada por la emoción, a su novio le había dado un paro cardiaco, ya había tenido suficiente con Gaara como para irse enterando de algo o alguien más… -¿Naruto?- se acercó al ver que no reaccionaba… -¡Naruto!- lo vio desfallecer en el piso. Akai Mizu zen do, no quería oír hablar de esa escuela…
-¡Mi mejor cliente!- gritó Teuchi auxiliando al rubio también.
-Ten Ten… si supieras cuanto ha pasado desde la última vez que nos vimos cuando regresé a Kanto y salí del internado dirías que soy una persona bastante distinta…
…Necesitas conocer a mi novio...-
-Dime que no esta borracho- abrió la puerta Jiraya dejando entrar a Hinata cargando a Naruto con un brazo por sus hombros para lograrlo sostener, a penas, por lo obnubilada de su mente en trance por lo que había escuchado. Cariño, te extraño, cariño, te extraño… Que duro golpe…
-No creo que el sake con el que se prepara el ramen deje a las personas así…- se dejó decir Hinata siendo ayudada por Jiraya para llevar al rubio al sofá de la sala una vez se quitaron los zapatos en la entrada.
-¿Entonces que pasó?- le subió los pies al mueble.
-No lo se- tomaba su mano con apego a su cara bastante preocupada –Salí a contestar una llamada y cuando regresé a Ichiraku el simplemente se desmayo…- explicaba de rodillas junto al sofá. Jiraya notó entonces el profundo amor que esa chica de cabello negro azuleo y ojos perla le tenía a su ahijado con tanta fuerza e intensidad.
-Puedes dejármelo si quieres- trató de despreocuparla un poco.
Al instante ella se levantó como resorte e hizo una profunda reverencia hacia él.
-Lo que menos deseo es ser una molestia para usted… pero me gustaría quedarme al lado de Naruto hasta que se despertara…- pidió con respeto y educación, eso sorprendió al anciano, solo que pensándolo mejor, era una Hyuuga, tal protocolo era digno y obvio de esperar de ella.
-Como gustes- acabó diciendo, y se marchó para dejarlos solos, dándoles algo de privacidad, y también llegar a hacer alguna nota en su clásica libreta mágica…
*8*8*8*
A la media noche de ese día, varios minutos después de que Hinata recibiera por parte de Jiraya un futón para quedarse al lado del rubio en la sala, Shikamaru y Temari acababan de salir precisamente de un hotel del amor cuando captaron el momento exacto en que un taxi se detenía frente al edificio con dos pasajeros aparentemente urgidos en entrar saliendo a trompicones del automóvil, pagando y corriendo por las escaleras para ingresar a él.
Shikamaru pudo no haberlo notado al principio por que no le interesaban los asuntos de los demás al ser tan problemático, solo que al ver a su novia estática frente a él no pudo evitar darse cuenta de lo que la había puesto así abriendo descomunales ojos al ver aquella escena tan tórdida desatándose metros más adelante de ellos, por arriba de los escalones.
-No lo creo- se llevó una mano a la cara.
-Sakura...- Salió de los labios de la rubia a penas audible.
La que estaba ahí, besándose con tanta desesperación y ahínco con ese desconocido de cabello gris y lentes, era la pelirosa de ojos verdes amiga de Hinata, Temari e Ino...
Ambos tomaron una habitación y se fueron entre forcejeos al elevador, parecían estar en cierto grado de ebriedad, recién salidos de algún bar.
Solo que quien había llevado a Sakura a ese hotel, de hecho por petición de ella misma al soltarlo indiscretamente para él como una simple sugerencia, resultaba ser un criminal conocido solo por pocos al ser tan audaz e inteligente en sus acciones con una planificación estratégica inigualable.
Tenía nombre. Y ese era Kabuto.
Dentro del elevador, cerrándose las puertas y sabiéndose observado junto a Sakura por una rubia y un castaño de coleta afuera, les dedicó a ambos una sonrisa siniestra llena de poder...
El que estuviera tras Hinata por orden de Orochimaru a pesar de no estar acosándola abiertamente no significaba que no podría aprovecharse para acercarse a sus amistades y conocidos, sobretodo si se había encontrado a Sakura actuando así de promiscua con él.
Creo que tengo uno de esos casos tipo loco por Mary cuando escribo fics ¿no?
En fin, la actitud de Sakura y con quien se va a quedar ella se verá más adelante. Como ya había avisado antes, haré enfásis en la vida de los demás personajes, y meteré más a otros que ya habían tenido sus papeles en capítulos previos, como Suigetsu y Karin. Y falta hablar de Akatsuki... ya que toda cima tiene su pendiente, así que la felicidad de los personajes de esta historia será truncada, luego estabilizada, y después masacrada, por que ya se acerca el final muajajajajajajajaja la cosa es como será ese cierre...
Pero antes, la trama de la historia lo es todo...
