Aclaraciones del capitulo:
¡Hola a toda la gente linda que lee mi fic! Muchas gracias por su tiempo, y por sus comentarios, me hacen muy feliz. Los que me dan la opción de contestar ya se los he contestado, y a quienes no, sépanse que los he leído atentamente y apreciado su opinión.
Me he acordado de una cosita que se me olvido aclarar en el capitulo pasado: le puse Malachias al señor Ollivander pero no se si realmente se llamaba asi, no recuerdo si Rowling le puso alguno pero a mi me gusto ese. Al fin y al cabo este es un puñetero fanfic hecho para entretener (y me he entretenido horrores escribiendolo, xd!)
Y ahora si, a lo que ibamos, a la pregunta de los chorrocientos millones contestada.
Capitulo 5
-Esta embarazada.- confirmó Molly Weasley, luego de examinarla y palparla varias veces, para estar completamente segura. Fleur se dejó caer en una silla y su esposo apretó los puños.- A juzgar por los síntomas, debe tener unos dos meses y medio, tres meses...
-O sea que el "milagrito" es obra y gracia de los mortifagos.- escupió Bill.
-De un mogtifago, quegido... - especifico Fleur con amargura- De Lucius Malfoy.
-¡¿Qué!? - exclamaron a una voz madre e hijo- ¿De ese bastardo?- terminó Bill.
-Es lo que mesié Ollivander me dijo... Que el casi vio como... Malfoy abusaba de Luna.
La auténtica señora Weasley temblaba de indignación.
-¡Pero cómo se atrevió, si es casi una niña! ¡Tiene la edad de Ginny por todos los cielos!
-Es un pervertido; todo el mundo lo sabe, en el bajo mundo es un secreto a voces que Lucius Malfoy es un libertino degenerado...
-Un hijo de perra, es lo que es.- sentenció Molly- ¿Qué vamos a hacer ahora? Xenophilus sigue sin dar señales de vida en su cama en San Mungo...
-Yo la puedo cuidag.- dijo Fleur. La emoción hacia mas notable su acento circunflejo- Si usted me dice como... ¡mamá!
Las dos señoras Weasley se miraron y luego se abrazaron rompiendo a llorar súbitamente.
-Claro que te ayudare, hija... pobre niña...
-Que un crimen así quede impune... oh, que rrabia!- pataleó Fleur aun abrazando a su madre política.
-Algún día se hará justicia, querida, algún día... - la señora Weasley se sonó la nariz ruidosamente- Ayúdame a decírselo...
Fleur asintió y ambas entraron a la pieza de Luna. La jovencita estaba sentada en su cama, conversando con Hermione, que tenia un montón de libros de medimago a su lado (sacados de donde?!).
-Hermione, querida, ¿podrías dejarnos a solas con Luna?- dijo Molly.
-¿No preferiría que me quedara señora Weasley?- como dando a entender que también se las olía.
-Si, tal vez sea mejor así.
Las tres mujeres rodearon a Luna, que las miraba con sus ojos grandes y claros con cierta indiferencia, o ausencia.
-Luna, tenemos algo muy importante que decirte- Molly trago saliva- Querida, estas esperando un hijo.
Si las mujeres esperaban incredulidad, asombro o rabia solo recibieron un pequeño:
-Ah.
-Luna, veo que no comprendes: vas a ser mamá.
-Ah. Ya me lo parecía, tanto vómito...
-Sabemos que no fue tu culpa, y que tú no querías... - dijo la amable señora Weasley y las jóvenes asintieron "¡Vaya! Pensó Luna, mejor estas señoras saben que yo"- Pero una vida inocente se esta gestando en tu vientre, nos gustaría saber, si puedes decírnoslo, quien es el padre.
-Es el señor Malfoy.- contestó Luna sin dudar.
Molly soltó un quejidito y prosiguió:
-Sabemos que es un hombre horrible... -Luna frunció el ceño, ¿horrible?- ... pero no pienses en tu bebé como hijo suyo... - ¿entonces cómo iba a pensar en el? - ... y quiérelo.
-Lo quiero.- afirmó Luna, y le hubiera gustado agregar: porque es hijo de él, pero opto por mejor no hacerlo, esas buenas brujas no tenían en muy alta estima al señor Malfoy.
-¿Ah si? - ahora era la mamá de Ron la sorprendida- Bueno, pues que bueno. Fleur, Hermione y yo te ayudaremos a salir adelante querida, y cuando tu papá se recupere el también te va a apoyar.
-Si, gracias. Ya lo sabia, pero igual aprecio mucho sus intensiones.- Luna retorció un poco sus manos antes de animarse a preguntar- ¿Hay algún modo de avisarle al señor Malfoy?
-¡Avisarle! ¿Por qué?
-Bueno, va a ser papá, ¿no? Tiene derecho a saberlo. Quisiera verlo y decírselo...
Las tres brujas se miraron alternativamente.
-Luna, es poco probable que a Lucius Malfoy le interese que vas a tener un hijo suyo. Para serte sincera creo que lo negaría o trataría de matarlos a los dos.
-No. - contestó ella con calma, el no es así.
-Luna... - Fleur la miraba con pena.
-Aun no piensas con claridad, posiblemente estuviste bajo la maldición imperius y eso afecta el cerebro. - apuntó Hermione.
-Yo no estoy trastornada.- dijo Luna- Yo se mejor que ustedes como es él y que paso. Comprendo que no pueda hacérselo saber ahora, es peligroso. Fui una tonta al preguntar.
Las tres brujas se retorcieron, incómodas.
-Discúlpanos Luna, solo queríamos ayudarte.- dijo Hermione y las otras dos asintieron.
-Bueno pues... creo que ya se me asentó el estomago. Su remedio es muy bueno señora Weasley, y además sabe tan bien como el té de ruibarbo de mi papá.
Molly se lo tomo como un halago a pesar de haber tomado el famoso té.
* * *
Lucius Malfoy extrañaba mucho a Luna. Su existencia confinado entre los muros de su propia casa era de lo mas miserable. Voldemort los había castigado a todos con torturas, humillaciones y reclusión. Repelía a todos y andaba de arriba abajo con un humor de los mil perros. Acechaba las conversaciones ajenas para saber si se tenía noticia de donde estaba ella.
Demasiado tarde se dio cuenta de que había desperdiciado su vida en gilipolleces: que quien era el favorito del señor tenebroso, que quien era el mas rico. Su tiempo mejor empleado era el que había empleado en follar: la acción había sido su recompensa en si misma, honesta, no como todos esos complicados intringlis en que se había metido arriesgando y perdiendo su fortuna, su reputación... su familia si alguna vez la había tenido.
Un día intercepto a Severus a la desesperada, cuando este arribó convertido en murciélago por una ventana.
-Severus, dime, ¿sabes algo de los prisioneros que escaparon?- lo urgió sacudiéndolo antes de que se le soltara, transformándose en humano.
-No Lucius.- respondió con el ceño fruncido y girando un brazo- Te agradecería que no me estrujaras así cuando me introduces: me lastimas las alas, digo, los brazos. Y no se el paradero de tu dulce amorcito. No se si te lo conté, pero los de la Orden del Fénix se enojaron conmigo por lo que le hize a Dumbledore y no me hacen mas confidencias.
-¿Entonces Luna esta con los miembros de la orden del Fénix?
-Barrunto. Y me han llegado noticias de que no están nada contentos contigo- Lucius bufó: para lo que le importaban- te aviso porque Arthur Weasley ha jurado matarte y romperte la cara...
-Será al revés...
-No, en ese orden lo dijo: o era mucha su rabia o le gusta mancillar cadáveres. Pero te lo advertía porque puede que pronto haya jaleo: ha nada han robado la cámara del banco de tu cuñada.
Lucius se puso serio. Cualquier cosa relacionada con esa cámara era delicada. Agradeció el aviso y se paseo nervioso por sus pasillos: ¿y si la próxima vez que hubiera jaleo se escapaba?
Draco ya era un hombre, (o el remedo de uno) y Narcissa estaría a salvo; era la hermana de Bellatrix. Podría cambiarse de bando, podría cambiar información valiosa por Luna, podría...
La marca tenebrosa le ardió: tenia que aparecerse de inmediato en Gringotts. Perfecto: como dijo aquel amante español que tuvo, a tomar las de Villadiego.
Lo malo fue que no encontraba oportunidad de poner en práctica su determinación. El cara de hacha estaba enojado, asustado, tanto que hasta se olvido de sus niñerías y le encargó juntar a los mortifagos, organizarlos para la lucha mientras él se iba a... picarse el culo, quizá, con la puñetera víbora que siempre traía encima. A medianoche los mandó a tomar por asalto el castillo Howgarts, y Lucius se dijo que era entonces o nunca.
Cuando vulneraron las defensas del castillo y se adentraron en medio de un caos total buscó las cabezas pelirrojas como la niña del cuento las losas amarillas: eran el camino para llegar a la meta. Tras buscar desesperadamente un largo rato ubicó a uno. Estaba peleando con Avery y mientras se encaminaba corriendo entre escombros un mortifago que no conocía entro por un boquete recién abierto y tiro a matar al Weasley por la espalda.
-¡Desmaius!- gritó, aunque apenas pudo oír su voz el hechizo dio en su blanco y el otro cayó por el boquete de nuevo a fuera. Ya estaba casi detrás de Weasley cuando Avery lo vio, sonrió y le dijo:
-¡Hazlo tu Malfoy!
-¡Por supuesto!- le contestó y vio al pelirrojo volverse asustado- ¡Avada kedavra!- exclamo, pero apuntó a su atónito excompañero quien no llegó a saber que lo era (excompañero).
-¡Malfoy!- gritó el pelirrojo incrédulo, con la vara en alto. Estaba lleno de cicatrices. ¿Cuál era el Weasley que habían desfigurado? Era el bonito, era...
-¿Bill Weasley?- tanteó.
-¿Qué pretendes Malfoy? ¿Por qué lo mataste?- señaló al mortifago fiambre.
-Porque me caía mal.- contestó - O si te satisface mas porque ya me harté de ésta mierda: tengo intenciones de llegar a viejo en un lugar bonito como Florida.
Bill parpadeó estupefacto. Una explosión los hizo correr.
-Puedo ayudarlos Weasley: yo organicé el ataque. Solo les pediré a cambio una pequeña cosita.
-¡Jum! ¿Y que es?
-Luna Lovegod.
-Nosotros no traficamos con personas.- le dijo con desprecio.
-¿Qué tal a cambio de mandarme a un lugar bien lejano como Timbuctú?
-No puedo prometerte nada Malfoy, yo no represento a la Orden.
-Pues que mal organizados, por Merlín. ¿Y ella? ¿La tienen?
-Luna Lovegod esta con nosotros, peleando contra tus amigos, en este castillo, por la libertad...
Lucius, a quien la libertad ajena se la traía floja se quedo de una pieza. ¡Su despistada niña expuesta por ahí!
-¿Dónde está, donde se fue?
-No lo sé. ¿Qué me decías de tu ayuda?
Malfoy le hizo la britniseñal y salió corriendo como un loco, gritando su nombre, con el miedo amargándole la boca. ¿Y si la perdía? ¿Y si se la mataban?
-¡Malditos idiotas!- gritó en general, llamando la atención de McGonagall y Mulciber, que peleaban. Mató a su excolega casi de puro coraje- ¡Oh, por favor profesora! - exclamó cuando la bruja le apuntó- ¿De verdad cree que tengo tan mala puntería? Mulciber me la debía, por mis pavorreales.
Y aprovechando que otro derrumbe interpuso montañas de escombro entre la profesora y el la dejo atrás, corriendo, siempre gritando el nombre de Luna y el corazón le dio un vuelco cuando escucho que le contestaban.
-¡Señor Malfoy!
-¡Luna!
-¡Señor Malfoy!
-¡Luna!
Y como en las películas corrieron una a brazos del otro. La levantó en el aire y la giró, y apenas iba a besarla cuando una desagradable vocecilla gritó:
-¡Suéltala desgraciado!
-Déjalo Ginny. - se volvió a ella Luna- Vete. Estoy bien.
-¡Luna no es el momento para que estés de loca, atácalo!
-¿No decías que yo no debía de pelear? Pues bueno, he decidido hacerte caso.
Ginny pateó el suelo de pura rabia y Malfoy aprovechó el momento para desmayarla.
-Cada vez que veo a esta niña ruego porque sea la ultima.- confió a la rubia en sus brazos.
-Tenemos que llevarla a la sala de los menesteres, su madre nos dejo ahí y nos dejo que no peleáramos.
-La metemos en un armario y que se dé por bien servida.- gruñó Malfoy arrastrando a la pelirroja por los pies sin ningún cuidado por que su cabeza golpeara con los objetos derribados.
Halló un recoveco y la metió ahí. Luego trató de llegar a la sala de los menesteres pero la refriega se lo impidió. La batalla era muy ardua y el no tenia ganas de convertirse en un puñetero héroe. Mucho menos cuando había encontrado la única cosa que no estaba dispuesto a perder, así que sin soltar la mano de Luna buscó un refugio donde esperar a que escampara. Un pequeño y oculto armario de conserje sirvió perfectamente. Se encerró dentro de el y luego hizo aparecer una luz para poder ver la carita que tanto había hechado de menos. Resistió el impulso de besarla, por que si empezaba no pararía.
-¿Por qué diablos estabas peleando? ¿Te obligaron?
-No, al contrario, no me querían dejar venir pero Ginny se obstinó y nos permitieron quedarnos en la sala de los menesteres, pero luego Harry nos pidió que saliéramos y nos unimos a la lucha casi sin querer.
-No debiste arriesgarte.- le cogió la cara con ambas manos y acerco la suya. Sus labios eran como un imán.- Escucha, esperaremos un poco y luego nos iremos. Creo que no tendremos problemas para salir de la sala, pasaremos rápidamente a la mansión por una reserva de oro y luego nos desapareceremos en un país bien corrupto donde nunca nos encuentren.
-No puedo irme.- le dijo Luna- Mi padre esta enfermo y la señora Weasley me ha dicho que no debo viajar. Además usted tiene familia.- terminó con pesadumbre.
-¡Al cuerno con mi familia!- protestó- ¡Yo te amo Luna! Cuando te perdí me di plena conciencia de que te amo como nunca había amado a nadie!
-Oh, eso que me dice es muy hermoso señor Malfoy.- replicó Luna enternecida.
Lucius puso los ojos en blanco y luego no pudo resistirse más. La besó, y tal como sospechaba el beso se prolongó y llevo a otro, y a otro... sus manos se dirigieron en automático a las caderas de la niña y se repegó a ella, frotándosele para despertar su hombría. Luna se volvió blandita entre sus brazos, había extrañado sus besos y sus caricias mas de lo que le convenía admitir. Ahora estaba libre y por su propia voluntad estaba empezando a hacerlo con el señor Malfoy. Su conciencia le gritaba que debía resistirse, no dejarse arrastrar por ese torbellino de sensaciones pero estas eran tan deliciosos: Malfoy masajeaba sus pechos y chupaba sus labios y sentía su dureza presionando contra su bajo vientre... Su vientre.
Con un pujidito rompió el beso. No había averiguado si hacerlo podía afectar a su bebe, y en la duda prefería prevenir que lamentar.
-No señor Malfoy, deténgase.- trataba de empujarlo pero el rubio parecía un pulpo sobre ella. Su boca besaba vorazmente su cuello- ¡Pare! No está bien...
***Continuara***
Notas finales del capítulo:
¡¿Oh, que sucedera a continuacion?! ¡¿Iràn a hacerlo mientras en el castillo arde Troya?! ¡¿Logrará Luna decirle a Lucius que esta embarazada?! ¿¡Logrará Lucius jubilarse en Florida?!
Todas estas respuestas y mas aun en el proximo capitulo de Lunático amor.
Miniextra* 1: Mi mujer me engaña.
-¡Profesor Dumbledore, profesor Dumbledore! - entró corriendo Harry Potter al despacho del director.
-¿Que pasa Harry? Si has vuelto a tratar de suicidarte porque la pasta dental decia Colgate te colgo yo.- advirtio con acento argentino.
-No profesor, no es nada de eso. Es que he descubierto que mi mujer me engaña.
-¿Ginny? ¡Valgame!- exclamo aunque era de suponer- ¿Y que vas a hacer al respecto?
-Nada profesor.- Harry reia entre dientes con aire inequivocamente complice- Porque yo tambien la engaño a ella.
-Anda la osa. Esa si que no me la esperaba.- contesto Dumbledore.
-Pues si profesor: la engaño. Pretendo que no se que me engaña.
Harry se desternillaba de risa por su ingenio y Dumbledore se seco el sudor de la frente. Si èse era el Elegido estaban listos de papeles.
* Nota: los miniextras no tienen nada que ver con la trama del fanfic. Son como suplementos, pequeños chascarrillos que incluyo de vez en cuando. Y no, el buen Harry no se me figura lo que se dice inteligente, pero me cae rebien.
