Disclaimer: Lo que reconozcas de otra parte, obviamente no es mío.

Summary: Serie de Viñetas. Fobias, Trastornos y Enfermedades enfocadas en personajes y situaciones de Twilight. AU. Humanos/Vampiros/Lobos. Capitulo II: Síndrome del Corazón Roto. TH.

Síndrome del Corazón Roto

"La miocardiopatía de takotsubo, también conocida como disfunción apical transitoria, discinesia apical transitoria, miocardiopatía inducida por estrés o simplemente miocardiopatía por estrés, es un tipo de miocardiopatía no isquémica en la que hay un repentino debilitamiento temporal del miocardio. Debido a este debilitamiento, que puede ser desencadenado por estrés emocional como en el caso de la muerte de un ser querido, la enfermedad es conocida también como síndrome del corazón roto." (Wikipedia)

"El Síndrome del Corazón Roto, o Broken Heart Syndrome, es una condición que se puede manifestar luego de un episodio de estrés emocional. Un ejemplo clásico lo es la muerte inesperada de un ser querido. El individuo afectado, luego de sufrir el choque emocional, desarrolla dolor de pecho y dificultad respiratoria. Los síntomas se parecen mucho a los de un ataque al corazón." (*)

"La desdicha es el vínculo más estrecho de los corazones" - Jean De La Fontaine

Edward POV

Creía que el haber abandonado al amor de mi vida era lo más difícil que tendría que experimentar en esta vida. El vivir día a día sin ella era un suplicio que estaba bien dispuesto a padecer mientras ella se encontrara bien. Junto a mí corría demasiados peligros, que siempre intenté minimizar, pero cuando la mafia italiana mandó a uno de sus camorristi para amenazarme por un negocio que hace un tiempo atrás había realizado mi familia con la mafia marsellesa, todas las piezas tomaron su lugar. Con la sola mención de su nombre, mi mundo se derrumbó. La Camorra sabía de la existencia de mi dulce ángel, libre de culpa y sin saber de los turbios negocios de los que era parte, y no dudarían en hacerle daño. Así que mentí, le dije la más negra de las blasfemias. Declaré que no la amaba, prometiéndole que desaparecería de su vida. Como si nunca hubiera existido. Me di media vuelta y nunca más la vi. Había arreglado todo para que ella volviera a Forks, un pueblito donde nadie pensaría en buscarla y donde podría vivir tranquila, sin el peligro de caer en manos de la mafia.

Desde ese día, mi familia y yo no habíamos permanecido en un solo lugar mucho tiempo. Estábamos acostumbrados a este estilo de vida, por lo que no era problema para nosotros, pero yo no podía soportar estar rodeado de ellos, recordándome siempre que pude hacer traído a Bella con nosotros. Lamentablemente, el estilo de vida que llevaba era demasiado peligroso para ella. Sabía que sin mí estaría mejor: podría vivir tranquilamente, enamorarse nuevamente y formar una familia, sin la constante preocupación de no saber quien te espera a la vuelta de la esquina para saldar una vieja deuda.

Ahora me encontraba solo, en una pequeña casita alejada de todo y de todos, dejándome envolver por el dolor de no tenerla a mi lado, de no escucharla susurrar mi nombre en sueños, de no despertar por sus caricias. Me repetía una y otra vez de lo acertada que era mi decisión, no queriendo caer rendido a la voz de mi corazón, que me pedía a gritos que volviera a ella, que me arrastrara como un perro rogando su perdón, que hiciera lo que tuviera que hacer para recuperarla. Sentía que en cualquier momento sería presa fácil de mi debilidad, que no soportaría un día más sin ella. Por ahora, intentaba mantenerme firme en mi decisión y vivir día a día, hora a hora, minuto a minuto.

La brillante luz de mi móvil, que descansaba en una pequeña mesita a unos pasos de mí, me sacó de mis pensamientos. No quería hablar con nadie, no podía hablar con nadie, sólo quería estar en compañía de mi soledad. Lamentablemente, las llamadas terminaban y volvían a comenzar, interminablemente. Me levante molesto, dispuesto a aventarlo contra la pared mas cercana, pero me detuve al ver el nombre en la pantalla. Rosalie. La novia de mi hermano me odiaba y no me llamaría aunque el Apocalipsis estuviera a la vuelta de la esquina.

-¿Qué quieres, Rosalie? – escupí las palabras, dando a entender que quería una conversación lo más corta posible.

-Tienes que volver a Forks, Edward...

-Ya les dije a todos, Rosalie, y volveré a repetírtelo para que lo entiendas claramente – corte sus palabras, cansado de la misma historia. –No volveré a Forks, y ninguno de ustedes lo hará. Bella tiene el derecho de vivir la vida que merece, sin los peligros de la nuestra.

-Edward, Alice tenía un mal presentimiento sobre Bella, – sentí los músculos de mi cuello tensarse al escucharla – por lo que llamó a Charlie para saber como estaban. Ella...

-¡¿Ella qué?!

-Ella saltó de un acantilado en La Push, Edward – me dijo con la voz quebradiza.

-¡¿Qué?! ¿Se encuentra bien? ¿Dónde está? Viajaré enseguida para allá.

-Edward, – dijo Rosalie, hablando rápidamente, casi atropellando las palabras – Bella está muerta. Uno de sus amigos la encontró en la playa, pero ya no había nada que pudiera hacer. Alice está viajando en este...

Al oír las tres peores palabras que podía escuchar, caí al suelo de rodillas. Bella está muerta, repetía mi cabeza, una y otra vez. Solté mi celular como si me quemara, escuchando como Rosalie me llamaba desesperadamente. Me llevé las manos a la cabeza y tiré fuertemente de mis cabellos, mientras dejaba que las lágrimas cayeran por mi rostro. De pronto, comencé a hiperventilar, luchando por que un poco de oxigeno entrara en mis pulmones. El dolor de mi pecho ya no era sólo emocional, sino también físico. Cerré los ojos y me recosté en el suelo, con una mano donde debería estar mi corazón, esperando que el dolor se transformara en muerte, con la esperanza de volver a ver a Bella, el amor de mi vida, la dueña de mi corazón, la razón de mi existencia.