Disclaimer: Sólo la trama es mía, lo demás ya saben de quien es.

Summary: Serie de Viñetas. Fobias, Trastornos y Enfermedades enfocadas en personajes y situaciones de Twilight. AU. Humanos/Vampiros/Lobos. Capitulo III: Aborto Espontáneo. TH.

Aborto Espontáneo

"Es la pérdida espontánea de un feto antes de la semana 20 del embarazo. Dentro de las posibles causas encontramos: problemas hormonales, infecciones, problemas físicos y enfermedades en la madre, etc. Los posibles síntomas abarcan: Lumbago o dolor abdominal sordo, agudo o de tipo cólico, sangrado vaginal con o sin cólicos abdominales, etc." (*)

"Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres" – Sófocles.

Emmett POV

A veces me sorprendían las diarias maravillas que la vida me otorgaba. Gozaba de un extraordinario matrimonio con la más hermosa de las mujeres en el mundo. Por alguna extraña razón, Rosie me amaba de la misma manera en que yo la amaba a ella, lo que hacía que nuestras contrastantes personalidades se complementaras perfectamente. Hoy cumplíamos dos años de casados y hace poco tiempo habíamos recibido la noticia del embarazo de Rosalie, agregándole aún más felicidad a la extraordinaria vida que llevábamos juntos.

Aceleré, ansioso por llegar pronto a casa. Llevaría a Rosalie a cenar al mejor lugar de la cuidad, celebrando nuestro aniversario y lo bien que estaba avanzando su embarazo.

Estacioné mi Jeep y antes de colocar la alama, saqué el ramo de 24 rosas rojas del asiento de copiloto, una por cada mes que llevábamos de casados. Entré a casa y miré a mi alrededor extrañado, pues estaban todas las luces apagadas y no se escuchaba el más mínimo sonido. Rosalie sabía que hoy era nuestro aniversario, tenía una excelente memoria y no olvidaría un día tan importante como éste. Avancé suavemente hasta la habitación, encontrando a mi hermosa esposa recostada en nuestra cama. Rápidamente me arrodille junto a ella y sonreí cuando sus imponentes ojos cerúleos me miraron con todo el amor que sólo ella podía darme.

-Feliz Aniversario, amor – susurré antes de inclinarme y besar sus rellenos y dulces labios.

Rosalie se inclinó hacia mí y acariciando mi cabellera con una de sus manos, nos acercó aún más, intensificando el beso. A los pocos segundos interrumpió nuestro contacto y se dejó caer sobre la cama, con un gesto ausente de dolor en su rostro.

-¿Te encuentras bien? – pregunté, rozando suavemente sus sonrojadas mejillas.

-He sentido algunos calambres en la tarde, pero nada de qué preocuparse.

-Tienes un poco de fiebre, cariño – dije luego de besar su frente. –Creo que deberíamos ver a un doctor para cerciorarnos de que todo está marchando bien.

-No creo que sea nada grave. No quiero arruinar nuestro aniversario – susurró con una sonrisa cansina danzando en sus labios.

-Nunca podrías arruinarlo. Ven cariño, vamos – con una sonrisa le ofrecí mi mano, sin saber lo que desataría.

Rosalie me sonrió de la forma que sólo ella sabe hacerlo antes de tomar mi mano. Esperé que se sentara en el borde de nuestra cama y tiré suavemente de ella, hasta que un alarido de dolor me paralizó completamente. Rosalie se envolvió el vientre con sus brazos, intentando reprimir los quejidos de dolor que escapaban de su garganta. La envolví en mis brazos, acariciando suavemente su espalda. Mis ojos vagaron sin rumbo hasta detenerse en las blancas sabanas de nuestra cama. Sangre. Había sangre en ellas. Tomé en brazos a Rosalie, y mientras salía de la habitación ella vio la cama y se dio cuenta de lo que sucedía. Rosalie escondió su rostro en mi cuello, mojándolo con sus incontrolables lágrimas.

La acomodé rápidamente en mi Jeep y corrí a sentarme en el asiento del piloto. Encendí el motor y manejé como un loco, sujetando una de las manos de Rosalie todo el camino. Me detuve frente a la entrada de urgencias y sin importarme siquiera estacionar bien, salí de mi Jeep y ayudé a mi mujer a hacer lo mismo, quien sollozaba sin poder detenerse. La volví a tomar en brazos y todo sucedió de una manera atropellada y confusa. Entre a urgencia pidiendo ayuda. Una enfermera nos vio y enseguida llegaron dos más con una camilla, donde recosté a mi esposa. Llegaron un par de médicos que comenzaron a dar órdenes y preguntar algunas cosas que sólo Rosalie pudo responder. Movieron la camilla, con mi mujer en ella, hasta entrar en un cuarto, cerrando la puerta prácticamente en mi cara. La contemplé unos segundos antes de moverme y caer sobre la silla más cercana. Enterré mi rostro en mis manos, controlando las lágrimas de angustia que amenazaban con salir. Debía ser fuerte por Rosalie. No sé cuanto tiempo permanecí en esa posición, pero una mano sobre mi hombro me sacó de mi ensoñación. Levanté mi rostro y vi frente a mí a uno de los doctores.

-Señor McCarthy, lo siento mucho.

-¿Qué ha sucedido? – me puse de pie enseguida, preocupado por mi esposa y mi futuro hijo.

-Su esposa ha tenido un aborto espontáneo – me explicó como a un niño pequeño – todavía es muy pronto para saber la causa exacta de sucedido… – en ese momento, dejé de escuchar. Lo único que mi mente repetía era la perdida del bebe que Rosalie y yo ansiábamos.

Sin importarme sus explicaciones, pasé junto al doctor y entré a la habitación de Rosalie, quien estaba completamente quieta, mirando hacia la nada. Me recosté en la cama, junto a ella, y la atraje hacia mi pecho. Rosalie se aferro a mí desesperadamente y comenzó el llanto más desesperado que he escuchado. Sólo pude sostenerla en mis brazos, llorando junto a ella.


Viñeta capítulo III: 827 palabras


(*) en mi perfil está la página de donde saqué la información sobre el Aborto Espontáneo.

Tercera Viñeta. Espero que les guste.

Esta semana comencé la universidad y ya estoy cansada. Tengo dos asignaturas más que el año pasado, por lo que tendré que invertir más tiempo en mis estudios. No sé si pueda actualizar muy seguido, pero si veo aceptación de mis historias y comentarios, haré un esfuerzo.

Espero que estén bien. Cuidense.

~MerlinaDementiaSnow.