Notas del capitulo:

Hola que tal. Hoy no se me ocurre nada mas que agradecer a todas las personas que se entretienen leyendo este cuento, en especial a quienes me dejan saber que les parece. RociRadcliffe, Natalie, Aridenere, Valblack, DarkReginaB19, Lizy (o liz), Clio, Isabellatrix Black Swan, Angel de acuario, Vima Black y Nemeshet: muchas, muchas gracias por sus comentarios. Creo que a todos los autores nos encanta recibirlos y nos dan batería para seguir torturando a la humanidad con nuestros textos jajaja.

Lunático amor 8

Lucius se apareció con Luna en brazos frente a la puerta de su mansión, y como esta estaba en obras de remodelación unos trabajadores los miraron como quien no quiere la cosa. Malfoy le cogió el mentón a Luna con su mano libre (con la otra la sostenía por el trasero) y le dijo:

-La primera vez que traspasaste este umbral lo hiciste como prisionera. Pero ésta vez lo harás como reina: eres la dueña de la mansión Luna, y te voy a dar una vida de princesa como nunca imaginaste.

Y le plantó un besote a la Rodolfo valentino, largo y posesivo, que duró hasta que llegaron al ala de él y la dejó caer sobre su antigua, elegante y super blandita cama. Y aunque tenía ganas de levantarle la falda y dejárselo ir sin mas protocolo se aguantó. Después de todo, era mejor preparar bien el asunto: no solo la vagina de la chica sino toda la fantasía.

La sentó y sacó de un cajón una cajita estilo botiquín, pero este en lugar de primeros auxilios tenia maquillaje: le delineó los ojos al estilo egipcio, muy intenso, le aplicó mucho brillo rosita en los labios, le soltó el pelo y lo cepilló. Al término se lo se lo hizo a un lado para ponerle un colllar de oro y piedras preciosas azules muy vistoso y muy bonito; le puso los pendientes que hacían juego y luego le quito el vestido.

-¿Vamos a ir a una fiesta o vamos a hacer el amor? – preguntó Luna confundida al sentir como Lucius le besaba los pechos, tanto la piel expuesta como la cubierta por el sostén y al mismo tiempo le ponía varias pulseras, sencillos aritos de oro y plata en una muñeca.

-A hacerlo, por supuesto.- le desabrochó el sostén y se lo retiró con cuidado- pero a veces es necesario vestirse para la ocasión, como si fuera una fiesta.

-Ah, ya comprendo.- Luna se dejaba enjoyar la otra mano- Como ponerse disfraz de maiden francesa.

-Exacto.- Lucius le deslizaba por el vientre una fría y metálica cadena- ¿Dónde aprendiste eso?

-En tus revistas.- le contestó ella con mucha naturalidad.

Lucius se turbó un poco pero optó por mejor sacarle partido a su biblioteca de echidades. Le puso varias cadenitas como coronas.

-¿Y que mas aprendiste en esas cochinas y cochambrosas revistas?

-Uy, la mar de cosas.- Luna, sonrojada vio como Malfoy le abrochaba una especie de cinturoncito con muchos colguijes de pedrería en la cintura y como le venia grande se le deslizaba hasta las caderas.

-Vaya, que niña tan inteligente.- la arrodilló sobre la cama y le bajó los calzoncitos, luego la tumbó sobre las sabanas blancas y satinadas y se los sacó. Tomó uno de sus piececitos y se lo masajeó, y sin mirarla le preguntó- ¿Y que te parecería meter un juguetito por ahí?

-¿Por donde? Ahhh, ya… - la chica había recibido un pellizco en las nalgas- Pues no se…

-¿No? Se siente rico.

-¡¿Tu!? – Luna lo miraba con sus grandes ojos muy abiertos- ¿Tu te has metido cosas por el culo?

-Si. – le respondió mirándola con descaro y lujuria. Una sonrisa ensanchó su rostro al oírla decir.

-¡Que guay!- a falta de termino mas exacto. (las llamas del moe).

-Que chica tan linda, no me equivoque al elegirte.- termino acercando un piececito a su boca para chuparle los deditos, pasándole la lengua entre ellos y por el empeine.

-¡Jijiji! ¡No Lucius, me haces cosquillas! No… ah… - suspiró aliviada cuando dejo de hacerle cosquillas..

Ya desnuda pero enjoyada la recostó sobre los almohadones al centro de la cabecera y con un par de corbatas de seda le amarró las muñecas a los postes que sostenían el dosel de la cama.

-¿Lucius, que haces?- preguntó al verlo afianzar los nudos.

-Shhh – le puso un dedo vertical sobre los labios, acercando peligrosamente su bello rostro- Silencio pequeña, o tendré que amordazarte.- le metió el dedo en la boquita y le beso una mejilla, luego la otra y descendió experto a besos por su cuello en lo que sus manos masajeaban los senos. Deslizó su lengua sobre las clavículas de ella, rozando por igual las piedras y la piel. Al sentir los pezones rígidos contra su palmas se preguntó si seria demasiado incluir las horquillas enjoyadas que tenia para adornar y estimular los pezones y el clítoris: la imaginó un momento con todo eso puesto, gritando de placer mientras el movía de arriba abajo la de su sexo y babeó… Pero lo descartó.

Seria demasiado para su joven e inocente novia. Le lamió entre los senos, apretándoselos y bajo hasta su ombliguito, y jugueteó con el sin dejarle los pechos en paz. Luego se arrodilló y se desvistió a la carreta, comiéndosela con los ojos como lo haría con la boca de ahí a nada. Estaba dócil, respirando con profundidad, su pecho subía y bajaba rápido y el collar estaba desordenado. Sus manos atadas hacia arriba y hacia los lados. Ella levantó sus piernas y las juntó, avergonzada seguramente por el modo en que Lucius le miraba la vulva completamente expuesta.

"Qué encantador pudor." Pensó el platinado arrojando su último calcetín, imponente y magnifico en su desnudez: estaba recontrabuenisimo el tipo.

Le tomó los tobillos juntos y se los mantuvo en alto, echándole las piernas contra el pecho, exponiendo su trasero. Se lo sobó con la otra mano y se inclinó a besar la parte interior de sus muslos, cosquilleando suavemente con su pelo platinado y largo. Lucius notó que le agradaba la sensación y la acarició con su cabellera por toda la parte trasera de los muslos, sobre las nalgas… Luna jadeaba y sentía delicioso ¿Como se las ingeniaba ese hombre para darle sensaciones nuevas, cada vez más ricas, cada vez que se la cogía? Sintió sus besos sobre sus muslos, mordidas y hasta nalgadas; todo la prendía. Soltó un gritito sorprendido cuano sintió un dedo húmedo introducirse en su culo, dedeándosela mientras seguía besuqueando sus nalgas.

Luego el le cogió los muslos con sus manos grandes y bien cuidadas y se los separó, manteniéndoselos en alto. Luna creyó que le iba a lamer su cosita pero lo que le lamió fue otra cosa. Una que la hizo llenarse e vergüenza y de excitación al mismo tiempo.

Lucius le comía el culito a su rubia; nunca se lo había hecho antes, no por falta de ganas: aunque se desesperara por hacerle de todo iba dosificando las perversiones que practicaba con ella, experimentaba poco a poco para que no se espantara y porque como muy bien había dicho un poeta: la lujuria no es tan creativa como su descubrimiento.

Le toqueteaba el esfínter con la lengüita, metiéndosela poco a poco, saboreando a su novia por detrás mientras que con su diestra se masturbaba, pues su pene exigía atención a gritos. Permaneció atento a los gemidos, bajitos como siempre de ella y a las tensiones de su cuerpo, y cuando creyó que se había venido se incorporo rápidamente y poniéndose los tobillos sobre los hombros la empaló rápida y certeramente, por la vagina, dando vigorosos empujes de cadera (ya se estaba masturbando bastante recio) llenándola y asegurándose de dejarla bien preñada. Su pelo bailaba y se sacudía en todas direcciones azotando su piel blanca, sonrojada en el pecho y cara por el exfuerzo y la excitación: era tan hot ver como su pene entraba y salía entre las piernas de la chica o mirarla toda ella, cubierta de valiosas joyas ya marrada como una reina esclavizada que era: su esclava sexual, la reina de su casa…

-Luna! – jadeó, estaba cada vez mas cerca del orgasmo. - ¡Luna!

-Lucius no… ¡no pares!

La chica se tensaba y se apretaba cada vez mas, hasta que se apretó bien rico, viniéndose y llevándolo a el al clímax. Este salió rápidamente de ella y apunto su pene hacia su torso, salpicando su pecho y vientre enjoyados con semen, deleitándose con su obra maestra mientras recuperaba el aliento. Luego se monto a gatas bajas sobre ella y la limpio muy cuidadosamente con la lengua, tragándose su propio fluido de la piel de su amante.

*

A la mañana siguiente a Draco casi le da cuando, desprevenido (el señorito había salido a pasear la noche anterior) bajo en piyama tipo mameluco de felpa estampado con borreguitos al enorme, lujoso y remodelado comedor a desayunar y se encontró a su padre vestido para matar, con un carísimo traje hecho pos putos y mágicos diseñadores italianos todo amelcochado con Lunatica Lovegod, hasta dándole de comer en la boca.

-¡Padre, que hace ella aquí!- exclamo indignado, aunque le restaba presencia la piyama de borreguitos.

-Cuidado con ese tono jovencito. ¿Y cuantas veces te he dicho que no andes hecho una facha?

-Hola Draco. A mi me gusta tu gorro.- señalo el borludo accesorio en la cabeza en la cabeza del chico. Este se lo quitó de inmediato, por un acto reflejo adquirido en Howgarts: el de jamás llevar algo aprobado por la chica mas chiflada del colegio. Pero su padre lo vio horrible.

-Draco Malfoy – dijo seriamente – Luna va a convertirse en mi esposa te guste o no, y vas a respetarla como si fuera tu madre.

-¡Ella no es mi madre!- grito el adolescente - ¡El cuerpo de mi madre aun no se enfría en su sepultura y tu ya te estas casando con otra!

Lucius se encogió de hombros y bebió un largo sorbo de café.

-Tu nunca podrás comprender mi situación de vida forzada, encadenado a alguien que ni siquiera me gustaba, que tu andes por ahí caminando solo demuestra (que me cojo lo que se mueva) que cumplí con mi deber. Y no lo sabrás porque no voy a imponerte ningún matrimonio. Es hora de refrescar algunas costumbres Malfoy: ni serás mi heredero único ni te forzare a nada, y eres muy dueño de hacer de tu vida un papalote mientras no me faltes al respecto a mi o a mi esposa.

Draco aguantaba la reprimenda apretando los puños.

-¿Y cuando es la boda?

-El cinco de julio. Y estas cordialmente invitado.

-¡Pues metete tu invitación por donde te quepa!- le grito entre chillidos y así, en pantuflas con cara de borreguito salió corriendo y no paro hasta llegar hasta la casa de Severus Snape (bueno, corrió y luego se acordó que era mago y uno que sabia aparecerese) y ahí se pegó al timbre hasta que el malhumorado director le abrió.

-¡Oh Draco! Menos mal. Pensé que eras Potter, que había venido otra vez a darme las gracias y un ridículo ramo de flores, y a pedirme consejo y si no le ayudo con su ahijado. ¡Uff!- resopló – Creo que prefería cuando le caía mal…

*

-Draco es un poco melodramático.- apuntó Luna tras un largo silencio.

-Si, bueno, espero que ese pequeño o pequeña que llevas ahí sea mejor. Tiene que serlo.- añadió Lucius- Por lo menos no lleva sangre Black en las venas.

-¿Por qué? A mi Stubby me pareció muy agradable, claro que solo lo conocí un poco. (Aquello era un eufemismo, como decir Luis XVI se cortó al afeitarse, pues ella lo conoció, un poco. Unos treinta minutos antes de que muriera.)

-¿Stubby? ¿Qué Stubby?- preguntó Lucius, y se arrepintió de hacerlo, pues Luna comenzó a explicarle la larga y retorcida historia según la cual Sirius Black había sido en realidad un cantante de música country.

Para desviarla del tema la llevo a ver las remodelaciones del sótano, con calabozos mas agradables donde estar cómodamente preso o leer escondido un rato, y luego la llevo a las habitaciones de paredes desnudas y sin muebles del ala este.

-Estas son por tradición las habitaciones de la señora Malfoy: puedes decorarlas a tu entero gusto.

-Umh, eso es muy generoso pero yo preferiría dormir contigo o en mi ático.

Lucius la miro enternecido, no podía dejarla vivir en su cuarto, porque, aunque procuraría serle tan fiel como fuera posible había una faceta de sus gustos sexuales que la chica simplemente no podría satisfacer y en la que no quería involucrarla si no podía dominarse: eran cosas de hombres. Llego con ella a un acuerdo: ella tendría sus habitaciones y se alternarían a dormir juntos en unas y otras. Como la sala y el comedor estaban en obras de restauracion (restaurar las alfombras costó carísimo, puto Avery) salieron a los jardines donde los pocos pavorreales sobrevivientes se paseaban entre los lirios sobrevivientes.

-¿Te gustaría que el jardín tuviera algo en especial? Azucenas, bonsáis… lo que quieras.

-Pues a mi me gustaría que tuviera gnomos: son unas criaturas maravillosas.- le mostro un dedo- Uno me mordió justo aquí en la casa de los Weasley, aunque aun no me nace ningún talento especial… quizás con otra mordida despierte algo insospechado en mi…

Lucius la veía con sus ojos grises asustados: ¿gnomos roñosos en su jardín? ¿y para que mordieran a la gente? ¡Por los calzones bombachos de Merlín!

-Mi papa tiene en casa unas matas fantásticas de ciruelas dirigibles, ¿sabes? Con tu pelo largo se te verían muy bonitos unos pendientes de fruto de ciruela dirigible, te hare unos. Porque puedo ir a mi casa, ¿verdad? Quiero decir, ya no estoy prisionera, ¿verdad?

-No, por supuesto que no. Pero tu casa, la torre Lovegod esta…

-Destruida, y posiblemente algún bandido robó el valioso cuerno de snorkack de cuernos arrugados porque cuando fui ahí con mis amigos no había nada.

-Menos mal que fuiste acompañada. ¡Uff! Lo que me recuerda, Luna, si quieres que te acompañe a algún lado avísame con un día de anticipación por lo menos. Estoy entrándole a varios negocios (sucios, sucios) para no tener que trabajar mientras estamos de luna de miel.

-¿Y a donde vamos a ir?

-A todo el mundo.- contestó el muy ufano- Para que lo conozcas: Venecia te va a encantar…

-No creo, los brujos de ahí tienen muchas sirenas y tritones presos bajo la laguna…

-¿De donde sacas eso?

-¡Si fue un escandalazo! Se destapo casi al tiempo que la epidemia de torposoplos…

Lucius meneó la cabeza y trato de hacer ver a Luna algunos puntos de vista. Luego se fue a planificar su ajuar de bodas, luego se fue a negociar una inversión para un lote de materiales prohibidos clase A recién robaditos de Egipto y luego fue a tomar una copa con Severus.

*

Luna pidió a Lucius que la acompañara a visitar a su padre que seguía impávido navido en su camita del hospital mágico, y aunque Malfoy se le hacia un desperdicio de tiempo ir a ver a alguien que no se apercibía siquiera de tu existencia la acompaño, pues a ella le parecía importante. Y de paso, que la revisara un sanador, para ver como iba su embarazo.

-¿Cuántas semanas tiene señora?- pregunto el magic-doc untándole el vientre con un gel frio.

-Soy señorita. – aclaro Luna y Lucius agradeció que ya faltaba poco para la boda porque aquello de señorita era una burla- Y no se.

-No puede tener mas de cuatro meses.- colaboro Lucius con cara de gato ofendido.

-Umh… si… - sanador palpaba- Yo diría que tiene unas catorce semanas. ¿Nauseas señorita?

-Si, todavía.

-¿Y su apetito?

-Normal.

-Es muy importante que cualquier antojo que tenga lo satisfaga, o de lo contrario su hijo nacerá con cara de susodicho antojo.- le advirtió con seriedad- ¿Algún otro malestar?

-Pues me duele un poco mi sexo.

-Voy a revisar a su hija.- le dijo a Malfoy, poniéndose unos guantes y sacando una sabana.

-No es mi hija, es mi novia.- aclaró éste.

-Lo sospechaba… - susurró el medimago y le indicó que se pusiera en una camilla- Umh, si, lo sospechaba.- repitió el facultativo y se incorporo retirándose los guantes y tirándolos- Ya puede levantarse señorita.- el sanador le dicto a su pluma a vuelapluma- Revisiones quincenales hasta el termino del embarazo, poción nutritiva porque una chica así de joven… - negó con la cabeza- y las relaciones sexuales, no tan "rudas".- miro al novio con los brazos cruzados- Y es posible que el ultimo mes las tengan prohibidas.

-¡¿Qué!?- Malfoy parecía que le habían dicho que no respirara.- Si su embarazo va bien no hay motivo para suspender el sexo.

-Cierto, pero la señorita es menor de edad y su embarazo es peligroso.- le dio la receta y las instrucciones. Malfoy las recibió de mal modo y paso su brazo por los hombros de Luna, conduciéndola por los pasillos hasta el piso de pacientes de permanencia prolongadas.

-¡Hola Neville! – saludo alegremente Luna - ¿Vienes a visitar a tus padres?

-Si.- contesto el chico llenito de vida viendo feo a Malfoy. - ¿Y tu?

-Yo también.

-¿Y como has estado?- señalo su panza.

-Bien, acaban de recetarme vitaminas y menos sexo.

Malfoy tosió y se sonrojó; le encantaba el sentido del tacto de su novia. Neville se quedo con la boca abierta sin saber como procesar el exceso de información. Un rubio insulso en batón azul de enfermo le metió una foto enrollada y autografiada en la boca abierta.

-¡Vaya! Todos vienen a verme por mi fama.- Gilderoy Lockhart sonreía vacuamente- Tomen, tengo un montón.- le dio unas fotos a Malfoy y a Luna- ¡Las autografié yo mismo con letra cursiva!

-Gracias profesor Lockhart.- Malfoy agarro a Luna y la retiro del alcanze del loco en batón- ¡Hasta luego Neville! ¡No faltes a mi boda!

-¡No lo haré!- prometió el chico, aunque solo lo haría por ella.

Luna y Lucius entraron en un pabellón lleno de personas inconscientes. La joven se acerco rápida a la cama donde un viejecillo cabeza de algodón estaba tendido.

-¡Hola papa! ¿Cómo estas? – le beso la mejilla- Te veo mas animado que la semana pasada. Traje a Lucius para que lo conozcas, es el hombre del que tanto te he hablado. – se volvió al rubio – Acércate y estréchale la mano.

Lucius obedeció y entre divertido y extrañado se la estrecho y dijo muy correcto:

-Buenas tardes señor Lovegod. Es un placer conocerlo, suegro.

-¡Jum!- el viejito tiro de la mano de Malfoy dándole un susto, acercando su rostro para verlo mas de cerca con aquellos ojos claros que parecían velados por cataratas- ¡Jum!- repitió frunciendo el ceño- No me gusta su tono, jovencito, ni eso de suegro.

Continuará…

Notas finales:

¡Oh! ¡Justo ahora que ya estaba todo listo para la boda el señor Lovegod ira a impedirla!? ¿Podrá Lucius ser fiel a Luna?

¡Siga leyendo la próxima semana a la misma hora (o un poco mas temprano, espero) y por el mismo canal!

Besitos y nos leemos.

MIniEXtra: "Passion and the opera"

-¡Ah, a-a-a-a-aaah, aaa-a-a-a-aaaahh! ¡Aaaah, aaaa-AA!

Lo que parecían ser las practicas avanzadas de una soprano se dejaban oir a todo volumen a media noche desde la mansión Malfoy.

-¡Aaa, a, aaaaAAA!

El ultimo grito fue tan potente que un cristal recién puesto simplemente se rajo de arriba abajo. El gato del vecino pego un brinco en el tejado y huyó.

-Aaah, aaaahh, AAAHHa!

El final del ultimo grito fue como un jadeo cansado. Lucius se desplomo, cansado, sobre el cuerpo de su bellísima, y a esas alturas, algo sorda, esposa.

-¿Sabes Lucius? Con esa voz que tienes podrías cantar opera. Oi que una banda de rock sinfónico necesita vocalista.

El rubio pareció pensárselo y llevándose dos dedos a la garganta emitió un grito que abarco toda la escala musical.

-No es mala idea. – respondió éste- Lo malo es que necesito el estimulo adecuado, y eso no puedo tenerlo en publico.

Nota: Passion and the opera es una canción de Nightwish, si pican el link además de conocer una propuesta de música diferente podrán imaginarse mejor el drabble ;)

Link: .com/watch?v=EWWrb3shYww&feature=PlayList&p=B9D63877039B94A8&index=31