Disclaimer: Si los personajes fueran mios, sería millonaría y conocería a Jackson Rathbone. Lamentablemente, los personajes no son míos.

Summary: Serie de Viñetas. Fobias, Trastornos y Enfermedades enfocadas en los personajes y situaciones de Twilight. Humanos/Vampiros/Lobos. Capítulos IV: Hemofobia. Todos Humanos.


Hemofobia

"Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a la sangre. También se conoce como hemafobia o hematofobia.
El temor es principalmente a la propia sangre, pero no excluyente, ya que también temen ver sangre ajena, de otras personas o de animales." (*)

"Una burbuja de aire en la sangre, una gota de agua en el cerebro, bastan para que el hombre se desquicie" - Henri Frédéric Amiel


Bella POV

Si alguien me hubiera advertido que el señor Banner nos haría trabajar en el reconocimiento de nuestros grupos sanguíneos, no habría existido fuerza de la naturaleza que fuera capaz de hacerme entrar a su clase. Lamentablemente, ahora me encontraba atrapada entre las cuatro paredes del salón de biología. Maldita su idea, de la que parecía estar muy orgulloso, y maldita mi suerte.

Junto a mi se encontraba Lauren, completamente absorta de lo que sucedía a su alrededor, concentrándose únicamente en limar sus largas y falsas uñas. Unos bancos más atrás se encontraba él. Edward Cullen, causante de la mayoría de mis delirios internos y sonrojos externos. Estaba completa y perdidamente enamorada de él, pero yo no era más que la mejor amiga y barbie personal de su hermana.

Por un momento, pensé seriamente concentrarme en su hermoso rostro y olvidar todo lo que sucedía a mí alrededor, como usualmente sucedía cuando lo contemplaba, pero no sólo él se daría cuenta, sino toda la clase. Simplemente fijé mi mirada en algún punto neutro frente a mí, colocando mi mente en blanco, tratando de calmar la taquicardia que sacudía a mi corazón y la sudoración que mis manos tenían.

Estaba tan concentrada intentando olvidar todo lo que ocurría a mí alrededor, que no me preparé para encontrar al señor Banner de pie junto a Lauren. Habló algo de pinchar nuestro dedo del corazón con la lanceta que cada uno tenía y dejé de escuchar. Había tomado la mano de Lauren y realizado el procedimiento, demostrando como hacerlo. Ahora, lo único que lograba ver era la sangre que brotaba de aquel dedo, mientras un pitido en mis oídos impedía que escuchara cualquier otra cosa. El pequeño malestar que sentía se había convertido en una creciente sensación de nauseas, mientras sentía mi frente y espalda cubrirse por una capa de sudor. No sabía que sucedía, pues me estaba dejando dominar por el miedo que sentía. Recargué mi cabeza en la mesa y cerré mis ojos, abandonándome a las sensaciones que estaba viviendo.

A los pocos segundos volví a abrirlos, encontrándome con la burlesca mirada de Lauren. No lograba escuchar lo que me decía, pues el pitido de mis oídos parecía haber aumentado, pero con sólo ver sus ojos pude notar lo mucho que disfrutaba la situación. Cuando vi que acercaba su dedo ensangrentado a mi rostro, el terror me invadió. Cerré fuertemente los ojos y cubrí mi rostro con mis manos, sin detenerme a pensar en mis actos.

Una mano sobre mi hombro me sobresaltó, provocando que un chillido escapara de mis labios. Descubrí mi rostro y vi que Edward estaba junto a mí, observándome preocupado, al igual que toda la clase. Su mano aún descansaba sobre mi hombro, provocando que la vergüenza coloreara mis mejillas. El señor Banner regañaba a Lauren sobre algo que no lograba escuchar, pues los profundos ojos de Edward, verdes y brillantes como el bosque a medio día, me absorbían. Cuando alguien carraspeó, mis ojos se dirigieron a la toallita con la que Lauren se limpiaba el dedo. Roja, brillante, la sangre se adhería a ella, mientras mi estómago se revolvía y las nauseas subían por mi garganta.

-Bella, ¿te encuentras bien? – preguntó el señor Banner acercándoseme. Lo único que pude hacer es negar con la cabeza.

-La llevaré a la enfermería, señor – dijo Edward, acercándose a mí. Rodeó mi cintura con uno de sus fuertes brazos, por lo que atiné a colocar uno de los míos sobre sus hombros.

Edward no esperó ninguna respuesta, pues rápidamente me ayudo a salir del salón. Caminamos lentamente sin decir ninguna palabra, sólo se escuchaban nuestros pasos y el sonido de mi pesada respiración. Casi caminaba a ojos cerrados, intentando calmar el frenético golpeteo de mi corazón, el cual estaba casi segura no era resultado de la sangre que mi mente aún recordaba.

-¿Quieres sentarte un momento? Parece que en cualquier momento te vas a desmayar – el sonido de su voz me sobresaltó. Me quedé varios segundos mirándolo antes de asentir.

Me ayudó a sentarme al borde de la acera y se sentó junto a mí, recargando mi cabeza sobre su hombro. Me sobresalté un poco, pero traté de disimularlo respirando fuertemente y cerrando los ojos.

-¿Estás bien?– susurró sobre mis cabellos.

-No. No lo sé. La sangre siempre me provoca esto – contesté, algo confundida por la preocupación que tenía por mí.

-Tranquila, siempre estaré aquí para cuidarte – prometió, besando mi cabeza y rodeando mi cintura para acercarme más a él.

Me sonrojé furiosamente por el peso de sus palabras, pero automáticamente una sonrisa se formó en mis labios. Podría vivir con esto, siempre y cuando Edward estuviera junto a mí.


Viñeta IV: 781 palabras.


(*) En mi perfil aparece la página de fobias en la cual encontré la información de esta viñeta.

Espero que les guste esta cuarta viñeta. Cada vez que leo crepúsculo, trato de imaginarme que pasaría si todos hubieran sido humanos y blablabla. Estoy segura que Bella le habría tenido fobia a la sangre o algo así, para mantener un poco su personalidad xDD

No había tenido tiempo para subir esta viñeta porque la universidad me está dando bastante que estudiar y leer. Tengo una asignatura de investigacion y matemáticas que sólo dios, buda y ala saben como voy a aprobar, pues mis conocimientos matemáticos y metodológicos son bastante precarios. En fin... espero recibir motivaciones para escribir, porque de lo contrario este fic acabará pronto, creo que me quedan tres viñetas escritas.

Bueno, dedicado a mis mis hermanas mías :) y a Salli21 que siempre comenta :) a las lectoras anonimas, un comentario no cuesta nada :D

Cuidense.

~Merlina.