Notas del capitulo:
Hola gente bonita, ya estoy de vuelta con otro capitulo. Espero sea de su agrado y si se quedan con alguna duda no duden en consultarme; les contestaré a la brevedad posible.
Lunàtico amor 13 (y no es de mala suerte *.*)
Primero fue Venecia, con las hermosas sirenas del carnaval en su museo, coquetísimas todas ellas, tan descaradamente obvias que hasta Luna frunció el ceño y jalo a su flamante marido a empujones (Lucius salió aventando besitos, lo que le valió su primer pellizco). Después fue Roma y en la ciudad eterna un guardia ataviado con manto rojo los puso de patitas en la calle tras encontrarlos muy acaramelados detrás del monumento a Lucius Vorenus, el mas grande Evocator de todos los tiempos. La siguiente parada fue Estambul, famosa por sus efebos (especie de veelas masculinos). Después se compraron gorritas peludas y bufandas felpudas para tomarse fotos con las coloridas "cebollas" del Kremlin de fondo. En Tokio no pudieron sustraerse a la high tech. En el país del sol naciente hasta los onis y los kamis (demonios y dioses) daban consultas por internet. Japòn era el pasmo del mundo mágico por la perfecta armonía entre magos y muggle, los primeros eran tan adictos a la tecnología como el mas ordinario muggle, y los 2 tenían perfecto conocimiento de todas las criaturas mágicas que habitaban el país, en especial de Godzilla, quien protagonizaba su 27º película.
-Hermione me enseñó a usar esos.- Luna señaló unos flamantes reproductores de deuvedé en una tienda que relucía como si fuera de cristal- Son muy divertidos.
-¿De veras? – Lucius miró con escepticismo la delgadísima cajita plateada.
-Si, si los conectas a la tele y les metes los discos para ver las películas. Son como el cine pero en casa.
-¡Oh! – aquello comenzaba a sonar interesante a oídos de Malfoy, pues el cine mágico era escaso y costoso, y quería presumir de tener uno en casa.- Lo compro.
-Excelente elección, señol.- un japonesito vestido de kimono y salido de no se donde alabo su elección- ¿Puedo sugelil que lleve también un equipo de computo? Todos los ploductos de "WeirWizards" funcionana con batelia, sin necesidad de instalación electlica. Y además incluil manual. – señalo muy sonriente la portada de un manual con un chino en la portada idéntico a el. ¿Cómo harian para distinguirse los unos de los otros?
-¿Y cuanto duran las baterías? – preguntó Luna.
-Tles años, con un uso modelado de 16 holas dialias.
-Ah, bueno. – la chica se volvió a su esposo – Y le podemos pedir sus películas prestadas a Ginny.
Lucius hizo gesto: no sabia lo buenas que estaban las películas de Ginny. No sabia lo mucho que iba a disfrutar con sus recientes adquisiciones. Así que luego de mandar por paquetería varias cajotas cruzaron el charco y llegaron al centro de apariciones, trasladaciones y aterrizaje de alfombras y escobas de la ciudad de Mèxico, donde les perdieron las maletas, pues unos cientimagos estaban haciendo experimentos de conexión mágica de larga distancia mediante agujeros de gusano en el espacio-tiempo. Por lo que en vez de su equipaje les dieron un reconocimiento que certificaba que sus maletas habían sido los primeros objetos en viajar exitosamente a Plutón, (lamentablemente no había nadie en Plutón que pudiera enviarlas de regreso) además de un recorrido turístico en chalupa (especia de barca techada de flores) del centro histórico de Tenochtitlan, con sus pirámides y su cielo limpio bajo la gran urbe muggle. Y también la ciudad con la mayor población registrada de animagos.
Finalmente con unas maletas nuevas arribaron a la ultima parada de su viaje de bodas; Sevilla, donde se dieron el gusto de bailar flamenco con la incomparable Niña Puñales y de aplaudir al mejor minotaureador de todos los tiempos, el gran Miguel Felipe Alonso de Santiago, que no minotaureba minotauros sino verdaderos monstruos por sus proporciones y bravura.
Veintitantos días después de su partida, con un bronceado muy sport Luna y Lucius regresaron a su mansión. Amaranth salió a su encuentro y pese a decepcionarse un poco al ver que eran ellos y no Snape se les enrosco mas o menos mañosamente para darles la bienvenida.
Luna llevaba un vestidito blanco corte imperio, con una vaporosa sobrefalda que se abría al frente, sin mangas. Ya se le notaba el embarazo y llevaba el pelo recogido en dos largas trenzas. Lucius vestía un traje de color azul claro, de finísimo lino, ya que era verano y hacia un calor de los mil demonios.
-¿Draco? – llamo Lucius y al instante apareció Winky con un pequeño "plof" y un disfraz a escala de mucama francesa. Y un sospechoso olorcillo a jerez.
-¡El señorito salió a practicar quidditch con sus finas amistades! – exclamó la elfina.
-¿Ah, si? – repuso descuidadamente Malfoy.
-¡Si, el señorito ha sido nombrado capitán del equipo de quidditch de su casa y la señora ha sido nombrada prefecta de la suya!
-¿¡Que!?
-¡Buenas noticias amo! ¡Tal como lo oye! Winky recibió sus cartas y las guardo.- saco las cartas de su bolsillo exageradamente orlado de encajes de Flandes y las tendió a su amo, quien las abrió y las hojeo rápidamente.
-¡Como que a sexto curso los dos! ¡Ni madres! ¡Severus estas loco!- grito como si el susodicho pudiera escucharlo- Winky, comunícame de inmediato con el director Snape.
-¿Cómo señor?
-¡A gritos si es necesario! Y Winky, deja de gritarme todo lo que me dices.
-¡Si a… digo, si amo.
-Lucius se amable con Winky.- indicó Luna.
-Por favor Winky. – añadió Lucius- Esta loco Severus. ¿Còmo a sexto curso si no reprobó? Me acuerdo que paso de panzazo*… (*dícese de quien pasa de año con la minima calificación)
-Pues yo si necesitare repetir el curso: solo estudie septiembre, octubre y noviembre… - Luna conto con sus deditos – Y no he estudiado nada. Tendré que repasar un montón, para ponerme al corriente.
Lucius la miraba como quien ve marcianitos.
-Querida, no hablaras en serio, ¿verdad?
-Por supuesto que hablo en serio.
-Pero tu ya terminaste tu instrucción mágica; no necesitas seguir estudiando. ¡Además eres mi esposa!
-Claro que lo soy, que tontería. – Luna meneó la mano- Pero el ultimo año que aprobé fue quinto, me faltan dos.
-Luna, una mujer casada no puede estar de interna en un colegio.- declaro Lucius francamente molesto.
-¿Por qué no? – Luna lo reto con los brazos en jarras.
-Porque es ridículo. ¡Ademas estas embarazada!
-¡Exacto! – exclamo Luna con triunfo – Embarazada, no incapacitada. Lucius, quiero terminar de estudiar, volver al colegio, estar con mis amigos.
-¿Los amas mas que a mi? – chillo Lucius.
-No.
-¡Entonces los dejaras!
-No. No seas chantajista Lucius, sabes que odio verte llorar. – la chica lo miraba preocupada y con los brazos cruzados. Lucius hacia pucheritos y se mostraba al borde del llanto.
-¿Me vas a dejar cuando recién nos hemos casado?
-No te voy a dejar. Vendré cada fin de semana, te lo prometo.
-Tal vez Severus me deje vivir en el castillo, es mi mejor amigo.- pensó en voz alta el rubio - ¡Winky que paso con esa comunicación! – grito.
-¡El profesor Snape esta a la chimenea amo!
Lucius se dirigió a grandes zancadas al pasillo recibidor de la chimenea conectada a la red flu.
-No te voy a dejar vivir en el castillo. – fue lo primero que le dijo la cabeza verdosa de Snape entre las llamas.
-Cabròn.- le espeto Lucius. Luna ni se inmuto, no era de esas esposas que se escandalizan de que su marido diga majaderías. - ¿Por qué no? No son habitaciones lo que falta en ese castillo.
-El castillo es para alumnos, profesores, fantasmas y centauros: lo dice muy claro el reglamento, y tu no eres ninguna de esas cuatro cosas.
-No, pero podría ser. Nómbrame profesor de defensa contra las artes oscuras, o hasta de estudios muggles si no tienes otra cosa.- esta ultima posibilidad le hacia poner cara de sufrimiento.
-Tendría que esta loco para nombrarte a ti profesor de algo. Además, todas las vacantes están cubiertas.
-¡Entonces como se supone que me coja a mi esposa! – despotricó Lucius.
-¿Por correspondencia? – sugirió falsamente encantador Snape.
-¿Por correspondencia se puede hacer el amor?- inquirió Luna, curiosa, al tiempo que Lucius blasfemaba que por correspondencia se podían coger a la fea de su madre.
-¡No insultes a mi madre!- ordeno Snape y Amaranth se lanzó al fuego para retirarse con un doloroso silbido, y permaneció bailando medio erguida- Que tu seas un ordinario no implica que yo también lo sea. He meditado esta salomónica cuestión desde que anunciaste tu boda y la solución es magistralmente simple: Luna pernocta contigo aquí y cada mañana te apareces con ella a las puertas del castillo para que asista a clases. O si no quieres traerla renta una casa en Hosmeade y que vaya al colegio en escoba.
-Eso es muy práctico profesor Snape, pero yo prefiero dormir en mi vieja habitación y ver a Lucius los fines de semana.
Lucius y Severus se quedaron pasmados y luego el rubio exclamo lastimero:
-¿Por qué no quieres dormir conmigo?
-Porque contigo lo ultimo que se puede hacer es dormir. Y voy a necesitar ocho horas de sueño para poder hacer frente a los cursos. Además termino cansada de un día de clases como para encima pasarme la noche haciendo de todo contigo.
-¿No te gusta?
-¡Oh, me encanta! Pero es agotador. Y tus gritos me dan un poco de jaqueca luego de un par de horas.
-¿Y porque no me lo dijiste antes?- preguntó, intuyendo la respuesta.
-Porque no me lo habías preguntado.
-¿Otra cosa que desees confesarme y que no te haya preguntado? – inquirió con un tic en el ojo.
-Pues cuando lo hacemos mas de tres veces seguidas me duele ahí, sobre todo cuando te pones brusco. Y cuando me das por atrás me cuesta trabajo sentarme al día siguiente. También me preocupa que tanta actividad pueda hacer daño a la bebè.
-¿Algún otro embarazoso detalle del que yo no debería enterarme? – sugirió Snape desde la chimenea.
-También me molesta que te corras en mi cara sin avisarme; es molesto cuando eso me cae en los ojos.
-Estaba siendo sarcástico, señora Malfoy.- Snape lucia sonrojado, ¿o seria tanto rato con la cabeza metida en la lumbre? – Me retiro antes de enterarme si le gusta no meterle mano a su esposo- Les agradeceré que me notifiquen su decisión final.
*
-No me puedes dejar solo… - gimoteó Malfoy por enésima vez.
Había insistido obsesivamente en el tópico, y la pobre Luna estaba a un tris de decirle que bueno, que vale, pero que ya se callara. Y había que ver que la rubiecita era un ejemplo de paciencia. Cenaban lado a lado, en larguísima mesa del comedor, a solas pues Draco había ido a pasar la noche con Nott.
-Te voy a extrañar mucho.
Luna hizo cara de dolor y dejo caer su tenedor.
-Voy a desfallecer de amor por tu ausencia.
Producto del enamoramiento Malfoy sacaba a relucir su lado mas inmaduro y mimado. Y una insistencia como la que permitió a aquel mago árabe mover la montaña. Luna dejo caer con pesadez los hombros desnudos, atravesados solo por los tirantitos del vestido de Luna.
-Por favor Lucius: son solo dos años. Es muy importante para mi.
Lucius repegó el cachetito al hombro de Luna.
-¿Pero te acostaras conmigo todos los fines de semana y uno que otro día festivo?
-Y… - Lucius tanteó enrollando su spaguetti en el tenedor- me prometes ser mi esclava sexual una noche?
-Pues… - los ojos claritos de Luna lo miraban de hito en hito.
-No será nada muy pervertido.- prometió Lucius.
-Es que… yo pensaba que lo era siempre.
-¡No! ¿De donde sacaste esa idea?
-Pues… tu me lo dijiste, cuando me trajiste de regreso, antes de casarnos… me dijiste que seria tu esclava sexual…
-Y la reina de mi casa…- recordó Lucius. Se alarmo ante la posibilidad de haber estado abusando de Luna haciéndole cosas que no le gustaran- Querida, hablaba en sentido metafórico.- le tomo las manos – Es cierto que empecé violándote con la imperius – dijo con tono de disculpa- pero te amo y no quiero hacerte cosas que tu no quieras. –Lucius había sido muy cuidadoso con ella y reprimía sus perversiones mas degeneradas para no espantarla- Desde que te traje de vuelta a esta casa no te he hecho nada sin tu consentimiento, ¿verdad?
-No. – Luna entrelazo sus dedos con los de el- Es que me faltan muchas cosas por aprender. Como eso de hacer el amor por correspondencia.- termino, pìcara.
-Vaya, ¿así que eso llamó tu atención? – Malfoy llevo el tenedor enroscado a la boca de ella. Se quedo mirando sus labios carnositos, el mentón acorazonado, el cuello delicado que bajaba hasta unas clavículas sin mas adorno que su juventud.
A pesar de tener montones de joyas ella casi siempre olvidaba ponerse alguna. Pero ni falta que le hacían. Lucius ladeo la cabeza mirándola mientras comía, analizando con interés casi científico el escote de su esposa. ¿Era solo su ilusión o lucían mas grandes?
-Me pregunto que sentiría leyendo solo tus cartas.- Luna contestaba a su pregunta entre dos bocados.
-Posiblemente sientas placer; eres una mujer muy sensible. – Lucius recorrió con un solo dedo todo el brazo de Luna, desde la muñeca hasta el hombro, un una vez ahí le bajo el tirantito blanco- ¿Te placería tener una lección sibarita mi amor?
-¿Ahora mismo?
-Estoy inspirado.
Luna leyó la promesa de placeres desconocidos en los ojos grises de su legítimo. Una sensación como de hormigueo en su bajo vientre.
-Tómame.- le dijo avergonzada por su descaro.
Continuara…
Notas finales:
¡Si, lemon en el próximo capitulo! ¡Y estreno de película el miércoles! ¿Qué mas se puede pedir? Umh, ya se: que el Grindelwald que va a salir en las reliquias de la muerte no luciera como Amaury de Verona, el mas infame escritor de folletín francés de todos los tiempos…
MiniExtra "Largo"
Era inicio de curso en Howgarts y se presenta el nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras: un tipo como de dos metros, de cabeza cuadrada y cara horrorosa, con gesto de zombi y usando un traje de mayordomo pasado de moda.
-Buenas. – saluda con una voz de ultratumba – Mi nombre es Largo.
-No importa profe, - le dice Ron- tenemos tiempo.
Fin.
Nota: ¿Recuerdan al mayordomo de los locos Adams? ¿El de llamaba usted? ;) pues ese merito es.
