Notas del capitulo:

¡Estoy de vacaciones! ¡Sii, por fin! Eso significa levantarme tarde y poder dedicar mi día a leer, escribir, jugar ajedrez o sacarme los mocos, muajajaja!

Esto es relevante para vosotros, estimados lectores, porque asi a lo mejor actulizo hasta dos veces por semana, ya verán.

Y también porque asi podre escribir su oneshot HarryXHermione prometido a Aridenere (gracias linda) y con la ayuda del whisky espero poder sacar un breve relato de SeverusXHermione que DarkReginaB19 lleva mucho pidiéndome, y a la cual quiero complacer por ser una lectora tan linda. (no puedo incluir las parejas dentro de este fanfic porque ya lo tengo casi acabado y ambas me hechan abajo la trama) (si, lol, hay trama además de lemon en este cuento jajaja)

Asi que ya sabeis, pedid y se os dara, como dice el sermón, que igual pedir no cuesta nada y quiero ideas para estos días de asueto.

Al capitulo y muchas gracias por leer.

Lunàtico amor 14

Durante la luna de miel Lucius siempre había tomado la iniciativa, por lo que la petición de Luna le sorprendió agradablemente. La cogió en sus brazos y la cargó hasta la biblioteca. A una orden de su dueño las luces del candelabro de araña y las lámparas de las paredes se encendieron, arrancando reflejos a la madera pulida que recubría en paneles las paredes.

Letras de oro y demás adornos destellaron desde los lomos de los libros y Malfoy puso a su esposa sobre su solido y enorme escritorio de roble. De un manotazo arrojó todo lo que estaba sobre el mismo para recostar ahí a Luna. Ella ofreció sus labios a un beso que no llegó. No aun, debía empezar por toques más sutiles.

Deshizo las trenzas rubias y con un mechón ondulado le acarició los labios hasta que ella sintió enloquecer. Entonces se detuvo y abrió un cajón del que extrajo un afilado cortaplumas, mismo que llevo hasta el cuello desnudo de Luna.

-Shhh – la tranquilizó – si te desagrada, dímelo.

Luna asintió suavemente y Lucius bajó lentamente el filo por el pecho, sobre un redondeado seno y al llegar a la tela la jaló y la cortó con un movimiento rápido que se apresuro a completar a rasgones. Cortó un tirante y el otro y apartó los trozos de tela, revelando unos pechos firmes que subían y bajaban.

-¿Sin sostén? – el rubio enarcó una ceja.

-El vestido lo incluía.

Luna creyó que le rasgaría los calzones pero no fue así. Se los dejó para delimitar el territorio que no iba a tocar por mucho que le gustase. Pasó el filo por los redondeados senos sin tocar los pezones, que no obstante se irguieron duros y sonrosaditos.

Malfoy tenía ganas de aplicar sus labios ahí y chupar hasta correrse, frotando su pene con su mano o contra el muslo de ella. Pero lo que aplico a los pechos de su amada tras dejar el cortaplumas fue la parte ancha y colorida de una pluma de ave exótica, de las que usaba para escribir, el suave, casi imperceptible roce de las suaves hebras sobre sus pezones hizo jadear a Luna.

-¿Te gusta preciosa? – interrogó Malfoy llevando un dedo a los labios de ella, dibujándoselos hasta que esta se los chupó.

La dejo chupar un poco antes de retirarlos. Lo deslizó por el pecho, entre ambos senos y lo bajó hasta el ombligo, y ahí se detuvo, volviendo hacia arriba. Lucius se sentía asfixiarse de calor dentro de su traje y su miembro casi le reprochaba el no atenderlo. Recorrió con su pluma el vientre redondeado, el interior de los brazos.

Luna sentía delicioso, a la espera de se poseída por su apuesto esposo. Abrió las piernas y las dobló, ofreciéndosele. Pero Lucius llevó sus manos a los pechos y los masajeó, lento, disfrutando de la sensación de aquella carne suave y caliente bajo su tacto; que hermoso invento eran los pechos. Comenzó por besar su cuello, masajeando aun, besó sus hombros y lo alto de sus brazos, antes de ir a su boca. Ella lo besó ansiosa pero el la moderó, le mordisqueó el labio inferior, le chupó la lengua con una calma que estaba lejos de sentir y que hacia todo mucho mas ardiente.

Cuando la sintió lo bastante agitada dejo su boca y soltó sus pechos y los contempló un instante antes de lamer uno de ellos, larga, sensualmente, acariciando con su lengua y dejando correr abundante salía que hizo brillar la rosada protuberancia bajo la luz de los candiles. Lamio su pezón y se resistió a las manos de Luna que acurrucaba su cabeza y trataba de apretar contra su pecho sin que el se dejara.

-Por favor. – suplicó ella- Ya no aguanto mas.

Pero el estaba dispuesto a forzar los limites de su resistencia y de la propia, simplemente cambió de pezón y continuo con su lenta, tortura. Luna buscó tocarse per el le apartó la mano de su sexo; tenia que aguantar tenia que aguantar así hasta que la expectativa la volviera loca para que el orgasmo fuera mas explosivo.

-¡Lucius!- gimió ella mas fuerte de lo que solía.- ¡Lucius!

Ella estaba a punto de correrse y el lo sabia. Le hacia falta una pequeña ayuda, pero, ¿Dónde, y como?

Tomó su otro pezón entre el pulgar y el índice y lo frotó. Dejó de lamer el que ocupaba su boca y lamió la curva donde el pecho se unía al torso, sintiendo el latido frenético de su corazón bajo su lengua, pues era el izquierdo. Jaló el pezón con alguna violencia mientras movía su lengua rápidamente de un lado a otro. Luna gritó su nombre y la sintió sacudirse de placer.

Entonces, como impulsado por un resorte, se abrió la bragueta y liberó su erecto miembro, frotándolo con rudeza mientras contemplaba a la hermosa y jadeante joven, con su pechos deliciosos, sonrojados y en vaivén, de arriba abajo.

Luna se volvió a mirarlo, y al ver lo que hacia se levantó sobre su codo.

-Déjame ayudarte.

-No, quiero hacerlo yo solo.- rehusó el.

Soltándoselo se encaramo en el mueble, se monto sobre ella, de rodillas una a cada lado de su cintura, sin sentarse en su vientre por consideración a lo que ahí había y masturbándose duro y directo frente a su rubia, conteniendo los gritos de placer ahora que podía por no darle jaqueca.

Luna solo veía como la mano subía y bajaba por aquel trozo de carne dura y deliciosa, siempre tan calientito. Se lamia los labios recordando su exquisito sabor, preguntándose porque no la dejaba darle siquiera una chupadita. Era que Lucius estaba ansioso, desesperado por acabar con aquella excitación que lo tenia loco, y la vía mas rápida era su mano experta en llevarse a si mismo (y a otros) al orgasmo.

Al sentirse eyacular apunto bien su miembro a los pechos de Luna y se pregunto si el orgasmo se debía a lo que sentía o a la visión, intensamente erótica, de unos pechos tan bellos salpicados de semen.

Se le quitó de encima y le pidió que esperara, así, sin moverse mientras el se desnudaba, comenzando por su floja corbata, dejándola cerca por sin la necesitaba. Se despojó de los gemelos y el saco y camisa, cuando se quito el cinturón sus pantalones cayeron hasta sus tobillos revelando un magnifico par de nalgas a quien hubiera tenido la dicha de verlo por detrás.

Asimismo, ese hipotético mirón seguiría con la mirada el balanceo de sus bolas por entre sus piernas, al levantar una y otra para quitarse el calzado. Las puntas de su cabello platinado casi rozaban los hoyuelos sobre sus nalgas y la única aprenda con la que se había quedado encima era su anillo de oro.

Con infinita gracia levantó los brazos para tomarse el cabello, enrollarlo y pasárselo por el hombro derecho, hacia delante, parándose justo al lado del escritorio se inclino con las piernas un poco abiertas y lamió el pecho de la chica, recogiendo cada gotita de su propio semen con la lengua y conteniéndola meneando con gusto la cadera y obsequiando así con un nuevo balanceo de sus partes privadas al hipotético afortunado.

Luna respiraba con mas calma, sin haberse enfriado, ¿Quién podría enfriarse con Lucius Malfoy haciéndole un striptis delante? Miraba el rostro bellísimo de facciones afiladas inclinado sobres su pecho, la lengua rosaba apareciendo y despareciendo furtiva entre sus labios suaves y finos. Luna le acaricio los brillantes cabellos.

-Eres demasiado hermoso Lucius.

Lucius lo sabia, así que solo le puso los labios sobre los suyos y la instó a que los abriera, dejándole correr probaditas de lo que había tenido en su pecho. Sus lenguas danzaban saboreando el semen, comiéndolo poquito a poco. Lucius metió una mano bajo la nuca rubia y su beso se hizo más dominante. Lo prolongo re explorando las concavidades mas hondas de su boca hasta Que sintió revivir en nueva dureza lo que le colgaba entre las piernas.

Entonces volvió a subirse al escritorio, situándose sobre su bella rubia para darle placer oral al mismo tiempo que lo recibía. No era la primera vez que hacían el 69 por lo que Luna rodeó un muslo de su marido y jalando su miembro hacia delante le lamió las bolitas, perfectamente depiladas y suaves.

-¡Oh si Luna! – exclamó el ojigris, contento de que la iniciativa fuera por donde el quería- ¡Ahí, lame ahí! ¡Ah!

Lucius gemía apretándose de placer, apurándose a quitarle a Luna las braguitas para revelar su sexo excitado y húmedo, dilatado, como pudo comprobar al separar los pétalos con el dedo índice y el anular para penetrarla con el medio. Se lo metió con facilidad y ella también gimió.

El dedo de Lucius se deslizaba en un agujerito increíblemente caliente y suave. El comenzó a besarle el depilado monte de venus y a repartir suaves lamiditas, descendiendo, adentrándose en la ranura lubricada. Sabia delicioso y sabía que su lengua presionaba justo sobre el botón, así que se aplicó a moverla en círculos y en ochos sobre ese lugar.

Luna hubiera gemido pero estaba chupándole las bolas mientras seguía masturbándolo. Eso estaba bien pero el platinado quería algo más. Algo sugerencia de Snape.

-Luna, más atrás.- pidió acariciándole el lugar que había estado lamiendo.

Ella, obediente, pasó su lengua por la delicada piel detrás de las bolas el dio vivas muestras de gustarle.

-Toca con tus deditos. – le sugirió.

Ella lo hizo, presionando con suavidad esa área tan sensible, pero Lucius quería mas…

-Penétrame. – le pidió, sin apenas poder contener su excitación.

-¿Con qué? – preguntó sorprendida.

-Con tus deditos ¡ah! – Lucius gritó al sentir la brusca irrupción de dos dígitos en seco dentro de el- Así no, Luna, tienes que lubricar primero. - El platinado se irguió sobre sus rodillas abiertas lamió la mano que la niña retiraba temerosa de sus nalgas. – Así, por ejemplo. – le dijo, agachándose y llevando los deditos adentro de sus labios, chupándolo y ensalivándolos mientras le dirigía una mirada llena de intención.

-Lo siento; es que nunca había penetrado ahí. – se disculpó la ojiclara.

Lucius se rió quedito.

-Tu siempre tan única.- volvió a yacer sobre ella, su rostro entre sus piernas- Ahora si preciosa, méteme uno, despacito, así, aaah, ohhh, si, así, sácalo un poquito, vuélvelo a meter… umh, me encanta, Luna, me encanta! Lámeme por ahí preciosa, lo que puedas, y no te olvides de jalármela. – ella obedeció deslizando su lengua por el firme interior de los muslos de el, y su mano, que se había detenido sin que se diera cuenta, volvió a moverse. Coordinar la otra para seguir penetrándolo a su ojigris le supuso algún exfuerzo; más cuando el retomo sus caricias sobre su sexo.- ¡Oh si Luna, oh si!

Lucius gozaba con todo lo que sentía, principalmente por detrás. Ya tenía un buen tiempo sin haber gozado por ahí y lo extrañaba. El dedito entraba y salía cosquilleando deliciosamente la entrada y el obsequió a Luna con lo mismo.

-Mete otro encanto aah! – gritó, aflojándolas, moviendo la cadera para que se lo metieran mejor- Aah, mi amor, mételos hasta el fondo, oh si, siii! Muévelos mas rápido, aaah, aaaahh, aaaahhh!!! – la esplendida anatomía del platinado se tensaba complacida- Mas Luna, maas! – Lucius había entrado ya en la fase de gritos incontenibles y por sus labios dejaba escapar todo el placer que bullía dentro suyo, o estallaría- Luna, Lunaaa, aaahhh!!!

Entre gritos operísticos el platinado llegó al orgasmo, apretando los deditos de una excitada primeriza en su interior. Cuando pudo volver a hablar le dijo:

-Ya puedes sacarlos, aa. Ahora si, chúpamelo preciosa.

Luna se llevo el pene lubricado por sus propios fluidos a la boca y atrapándola dentro la chupo, con ganas, recordando los gritos de Lucius y la sensación apretada y calientita en torno a sus dedos. Empezó a sentir el intenso toque de la lengua de Lucius sobres su sexo, penetrándola, lamiendo, cosquilleando. Uno y otra chuparon sus sexos un breve pero intenso rato antes de llegar otra vez. Lucius se sostuvo sobre sus brazos mientras recuperaba el aliento y Luna permaneció acostada, tragando lentamente.

Cuando el se le quitó de encima ella se sentó y enroscándole piernas y brazos le besó el cuello sudoroso y lo alto de los hombros. Después se separaron y el saco una botella y dos copitas de un cajón, llenando una para si y otra para Luna, brindando por su deliciosa experiencia. Dejó ahí las ropas, y las copas y todo, y descansando una mano sobre el trasero de Luna la condujo hasta sus habitaciones, quedándose a dormir con ella.

***

Unos alaridos como de primadona en practicas, provenientes de su apenas iluminada casa avisaron a Draco de que su padre y posiblemente su madrastra estaban de vuelta.

Atravesó corriendo los jardines para evitar cualquier mal encuentro con Amaranth y siguió corriendo por los pasillos y las habitaciones hasta llegar a la suya, para sacar de su cajita de tienda el pachoncito y rosado par de orejeras insonorizadoras para el cultivo de mandrágoras.

Sonrió beatíficamente al comprobar que el accesorio también acallaba los gritos sexuales de su padre, lo que no era de poca monta. Y pensar que la idea se la había inspirado Longbottom, al chocar con el en un callejón hacia un par de días cuando salía tambaleante del brazo de Nott de "El aquelarre", el establecimiento de música, baile y ligue mas in del momento, y que durante aquellas vacaciones en que se mando solo fue como su segunda casa, bailando con su amigo cuando no conseguían ligar nenas. (Draco tenía mas éxito, pero a veces las dejaba pasar para no herir la susceptibilidad de Theo, aunque no era como que pareciera afectarle mucho.)

En una de sus esporádicas visitas al hogar Winky le había dado la carta de su padrino, donde le notificaba que tendría que presentar un examen de ubicación para saber a que curso entraría y que había sido reelegido capitán del equipo de quidittch. ¡Ja! Si su padrino pensaba que solo por el quidittch regresaría al colegio como cualquier parvulito estaba muy equivocado. El ya era todo un hombre, xd. Eso de volver al colegio era para fracasados como Potter.

Continuara…

*

Notas finales:

¿Ya vieron la peli del misterio del príncipe? ¿Vieron al nuevo Voldy joven sexy-adolescente? Pues haciendo gala de habilidades adivinatorias mejores que las de la profesora Trelawney avecino que se vienen un monton de fics con Voldy en plan romantico, puaj, sobre todo en el bajo mundo del slash en el que yo tanto vivo… ya verán, ya verán…

Con decirles que mi sobrino Federline se ha cortado el pelo como el actor, para ver si asi tiene mas pegue.

Besitos y nos leemos.