Nota de la Autora: ¡Hola! Tomó un tiempo actualizar, pero debido a las actuales revelaciones del manga tuve que repensar la trama.
Este capítulo es pequeño, pero espero que les guste.
Advertencia: Escena de lactancia materna. No te gusta, sólo sáltatela.
Hermano Menor
弟 (Otōto)
Noviembre, Konohagakure
Mikoto estaba sonriendo de oreja a oreja cuando la enfermera finalmente levantó a Izana de su cuna y lo puso en sus brazos esperando. Su bebé se veía rosado y saludable, como si su terrible enfermedad nunca hubiera ocurrido. Se sentía como un milagro y la madre de cabello azabache no pudo evitar derramar lágrimas de felicidad mientras besaba a su hijo.
Izana había hecho una increíble recuperación desde que había recibido el trasplante de médula ósea de Kushina, creció y ganó el peso que necesitaba para convertirse en un niño normal y ser dado de alta del hospital. Claro, ellos tendrían que revisar su estado de salud con regularidad, pero él parecía bien por ahora.
¡Finalmente Izana estaba yendo a casa!
Mikoto cambió a su hijo de la ropa de hospital con un pijama de una pieza color cerúleo y envolvió su pequeño cuerpo con una manta blanca. El bebé despertó cuando ella lo levantó y sus ojos ónix la miraron con asombro.
"Buenos días, Izana" dijo Mikoto, acariciando el cabello azabache de su hijo más joven. "Tú vas a ir a casa hoy, cariño. ¡No más agujas! Vas a dormir en una bonita cuna, junto a tu hermano. Apuesto a que no puedes esperar para conocerlos y jugar con ellos. ¡Tienes muchos obsequios esperándote! ¡Kaa-san y Tou-san están tan felices de llevarte a casa!"
Mikoto no quería pensar en las peleas que había tenido con su esposo cuando le dijo sobre el trasplante. En lugar de sentirse contento de que su hijo había encontrado un donante, la primera emoción de Fugaku fue espanto, de todas las personas, había sido un Uzumaki, relacionada con los Senju, quien había sanado al bebé.
"¿Cómo te atreves? ¡Nuestro hijo está mejorando y tú estás molesto porque el donador es un Uzumaki! ¿Qué clase de padre eres?" había gritado Mikoto, sorprendiendo a su esposo. Tal vez había sido el miedo contante de perder a su hijo, su culpa o porque ella se sentía tan cansada de cargar con el peso de tener un hijo enfermo todo por sí misma, pero Mikoto no podía soportar más el terco orgullo de Fugaku.
"Uaah…" gimió Izana, trayendo a Mikoto de vuelta al presente.
"Oh, ¿Qué pasa? ¿Tienes sueño?" preguntó ella, abrazando al bebé más cerca de su pecho. "No te preocupes; puedes dormir en los brazos de Mamá."
El infante miró a la hermosa señora que estaba sosteniéndolo, sintiendo un inmediato afecto por ella. Todo en ella parecía familiar, su aspecto, esencia, tacto… todo lo hacía sentir seguro de alguna manera, pero también confundido.
"¡Uchiha-san! ¿Todavía está aquí?" dijo una enfermera, entrando a la habitación y sonriendo al bebé milagro que todo el personal médico había llegado a amar. "¿Izana-chan está irritable otra vez?"
"Supongo." Respondió Mikoto, meciendo a su hijo.
"Sabe… podría estar hambriento. Ha estado comiendo mucho últimamente."
"¿De verdad?" Mikoto acarició la mejilla de Izana, y el bebé instintivamente comenzó a hacer movimientos de sección.
"Sabe, usted puede amamantarlo ahora." Explicó la enfermera. "Es más saludable que la fórmula de bebé."
Mikoto sonrió. "Gracias."
La enfermera dejó la habitación y cerró la puerta para darles algo de privacidad. Mikoto levantó su camisa y sostén, y acercó a Izana hacia él. Fue divertido cómo los ojos del bebé se habían ampliado tanto ante la vista de su pecho. Si Mikoto no supiera mejor, ella diría que su hijo parecía avergonzado.
Poco a poco, él tocó su pecho con sus diminutas manos, alejándolo. Algo en su cabeza seguía diciendo que eso estaba realmente mal, mientras la otra parte, la parte dominante de su cerebro, anhelaba por él. En el momento en que su boca llegó a su pezón, los instintos del bebé se hicieron cargo y él comenzó lactar con avidez, perdido en la felicidad infantil. La leche sabia tan bien y le dio un cálido sentimiento confuso interno. ¿Cómo podía haber pensado que esto estaba mal cuando se sentía tan bien?
Gimió un poco cuando Mikoto lo movió al otro pecho, pero rápidamente reanudo su lactancia, su barriguita llenándose con leche. Cuando miró hacia arriba al rostro sonriente de la señora, sintió nada excepto amor por ella.
"¡Mamá!" pensó su mente, lentamente derivándose al sueño. Él sabía que esta señora era su mamá y la amaba con todo su corazón, pero todavía se sentía un poco confundido porque algo en su cabeza seguía diciéndole que su mamá se veía diferente.
Cuando Izana finalmente se durmió, Mikoto recogió sus pocas pertenencias, una vez más agradeciendo al personal médico por todo su trabajo duro y apoyo antes de irse del hospital con su bebé y una gran sonrisa en sus labios.
No podía esperar a ir a casa y finalmente presentar a Izana a sus hermanos. Itachi nunca había venido al hospital porque él siempre se ofrecía a cuidar de Sasuke. Los dos parecían muy cercanos a pesar de la diferencia de edad y Mikoto estaba agradecida de que su Sasuke había recibido tanto amor de su Nii-san cuando ella estaba demasiado ocupada. Con suerte, las cosas serían diferentes ahora y sus dos bebés tendrían la vida normal que merecían.
Mikoto estaba a punto de dar vuelta hacia el Compuesto Uchiha cuando decidió que había alguien más con quien ella quería hablar.
"¡Mikoto! ¡Qué maravillosa sorpresa!" exclamó Kushina, sonriendo abiertamente.
"Hola, Kushina. Espero que este no sea un mal momento…"
"¡No seas tonta! Tú eres siempre bienvenida" los ojos azules de Kushina se ampliaron cuando notó el bulto en los brazos de la morena Uchiha. "¡Oh! ¿Ese es…?"
"Izana finalmente ha sido dado de alta del hospital hoy" dijo Mikoto.
"¡Eso es maravilloso! ¡Adelante!" Kushina dejó entrar a Mikoto a la casa. "¡Minato! ¡Tenemos visitas!"
El Cuarto Hokage estaba sentado a la mesa, leyendo las noticias cuando vio a Mikoto e Izana. Sus labios inmediatamente se ampliaron en una cálida sonrisa y se levantó para saludarlos.
"¿Este es Izana?" preguntó Minato mientras Mikoto asintió. "¡Wow! ¡Se puso tan grande! Luce mucho mejor."
Kushina rápidamente empujó a Minato fuera del camino, para poder mirar al bebé más de cerca. Izana gimió un poco y abrió sus ojos, mirando con asombro los rostros sonrientes de Minato y Kushina.
"¡Es tan lindo! ¿Cómo está mi chico favorito?" preguntó Kushina, acariciando la cabeza del bebé.
"¿Quieres sostenerlo?" preguntó Mikoto.
"¡Oh! ¿En serio? Por supuesto que quiero." Dijo la de cabello rojo, cogiendo al bebé de cabello azabache y abrazándolo cerca de su pecho. "¡Hola Izana! ¿Me recuerdas? Fui a verte al hospital unas pocos veces."
El bebé miró profundamente el rostro de Kushina y rió alegremente, sus diminutas manos sin coordinación trataban de agarrar uno de los largos mechones de cabello rojo. ¡Él la conocía! ¡Recordaba a su mamá! ¡Su nombre era Kushina y ella era su mamá! Pero… ¿no le había ocurrido algo malo? Ella no… ¿cuál era la palabra? ¿Murió? ¡Eso es! ¿No murió? ¿Cómo estaba aquí de nuevo? ¿Por qué se sentía tan débil y pequeño? Él no era pequeño. ¡Él era un chico grande!
¡Su cabeza le dolía! ¡Él quería recordar pero su cabeza le dolía!
"¿Eh? ¿Pasa algo?" susurró Kushina, tratando de calmar al inquieto bebé meciéndolo hacia atrás y adelante. "Ya… ya… Está bien. Está bien."
Después de unos minutos de caricias y suaves susurros, Izana finalmente se quedó dormido, agarrando el cabello de Kushina. Mikoto ofreció sostener al bebé, pero Kushina se negó y los tres adultos se sentaron a la mesa.
Mikoto estaba contenta de que su amiga hubiera mejorado tanto. Ella había ganado peso y perdido la mirada triste en sus ojos. Había escuchado que la bulliciosa Uzumaki incluso había tomado algunas simples misiones y su relación con Minato había mejorado también. Ambos habían sido un gran apoyo, frecuentemente visitaban a Izana en el hospital y querían saber de su condición, algo que ni su esposo y el clan había hecho.
"¿Pasa algo, Mikoto?" preguntó Minato. "Te ves sumida en tus pensamientos…"
"Lo siento. Supongo que estaba un poco distraída…"
Kushina miró a su amiga, frotando la espalda del niño. "¿Es Fugaku? ¿Han peleado otra vez?"
"Sí, pero eso no es importante" Mikoto se encogió de hombros. "Lo conozco bastante bien. Él nunca pensó que Izana iba a sobrevivir y ahora que él está yendo a casa, él no tiene idea de cómo tratar con él. Odia las miradas de simpatías de nuestros miembros del clan… incluso si Izana sobrevive, hay una gran posibilidad de que él nunca sea lo suficientemente saludable como para convertirse en shinobi." Ella miró con tristeza a su bebé. "No todos los Uchiha se convierten en ninjas, pero los hijos del líder están obligados a serlo. A menudo siento que la mayorías de nuestros miembros asumen que sería mejor para Izana morir en lugar de ser una deshonra para el clan elite."
"¡Eso es horrible!" gritó Kushina, jalando instintivamente al bebé más cerca de su pecho.
Minato bajó sus ojos. "Desafortunadamente, esa es una forma habitual de pensar en la mayoría de los clanes. Porque nacen con habilidades especiales, se sienten obligados a honrar su clan y su familia."
"¡Eso es estúpido!" dijo Kushina sin rodeos. "¡Incluso si uno de ellos no es lo suficientemente saludable como para convertirse en shinobi, eso no significa que sea una vida que no vale la pena vivir!"
Mikoto sonrió y asintió antes de enfrentarlos. "En realidad… esperaba poder pedirles a ambos algo."
"¡Seguro! ¿Qué necesitas Mikoto?" preguntó Kushina.
La Uchiha suspiró y miró a sus amigos a los ojos antes de continuar. "No tengo palabras para expresar lo agradecida que estoy contigo, Kushina. Salvaste a mi hijo y ambos han estado allí para él y para mí cuando nadie más lo haría. No creo que pueda agradecerles lo suficiente."
"Mikoto… no fue nada. Tuve la oportunidad de salvar a tu bebé y lo hice." Dijo Kushina. "Créeme, ser capaz de salvarlo me hizo tan feliz que probablemente me salvó a mí misma también."
"Aun así quisiera pedirles algo" continuó Mikoto. "¿Aceptarían ser padrinos de Izana?"
Los ojos de Kushina y Minato se ampliaron.
"Sé que ustedes no lo nombraron y tal vez estoy cruzando la línea, pero no creo que nadie más sea apropiado" dijo Mikoto.
"Mikoto…" dijo Kushina con lágrimas de felicidad en sus ojos. "Estaríamos honrados. ¿Verdad, Minato?"
"Por supuesto" exclamó Minato, acariciando el cabello del bebé. "Puedes contar con nosotros para cuidar de Izana."
"Gracias" dijo Mikoto.
Cuando Sasuke se había quedado dormido, Itachi dejó de mecer a su hermano menor y caminó de vuelta al cuarto de los niños. Con su padre en la Fuerza de Policía y su madre en el hospital, Itachi era el que se quedaba solo con Sasuke y cuidaba de él. Al principio, su madre había estado preocupada pero cuando el hermano mayor Uchiha se probó de ser tan responsable como cualquier niñera y dos veces más cuidadoso, ella rápidamente lo dejó con el bebé.
A pesar de su primer shock y confusión de estar en el pasado y vivo de nuevo, Itachi en realidad estaba disfrutando de ser capaz de estar con su familia de nuevo en paz. Había pasado tanto tiempo de su vida viviendo en mentiras y oscuridad que casi había olvidado como era la felicidad.
Sin embargo, ser un niño de cinco años de nuevo no lo hizo bajar su guardia y permitir que la historia siguiera su curso. Sabía que tenía que prevenir que su clan se revelara y evitar la masacre del clan. Itachi sabía que actuar por su propia cuenta ante había sido un error y él no iba a hacerlo de nuevo.
Sasuke gimió un poco cuando su hermano lo colocó en su cuna, pero continuó durmiendo. Itachi había pasado casi todo su tiempo observando a su hermano bebé, asegurándose de que estuviera a salvo y amado. Él no iba a dejar que Sasuke se sintiera abandonado de nuevo o darle alguna razón para sentir celos. Desde ahora en adelante, él cuidaría de Sasuke y confiaría en su fuerza. Juntos, ellos podían salvar a su clan y aldea.
Mirar la otra cuna junto a la de Sasuke hizo a Itachi pensar en Izana. Él no tenía idea de por qué su madre había tenido gemelos esta vez y, la verdad, aunque él siempre había apoyado a su madre, estaba convencido de que Izana iba a morir. El hecho de que Uzumaki Kushina, la madre de Naruto, fue la única donante compatible fue aún más sorprendente y cambió esta línea de tiempo en una manera que él no esperaba.
Se sintió más que aliviado cuando el ataque del Kyuubi no ocurrió y que su clan había sido librado de los ojos sospechosos de los ancianos. Sin embargo, ¿Por qué no ocurrió el ataque? ¿Dónde estaba Madara? ¿Podría ser que él había sido borrado de este tiempo o él estaba merodeando por allí con otro malévolo plan? Siendo un pesimista natural, Itachi estaba preparándose para lo último. Él podía tratar con el futuro que conocía, pero todos estos cambios estaban sacudiéndolo.
También, pensó el niño con un triste suspiro, había un cambio más en esta línea de tiempo: la muerte de Naruto.
Todo se sentía tan terriblemente injusto. Naruto había sido la persona que luchó más duro por el futuro, el que merecía una feliz vida familiar. En su lugar, él había tenido que morir mientras que a ellos se les permitía una segunda oportunidad. De alguna manera, se sentía como un sacrificio.
"Estamos en casa" la voz de su madre resonó a través de la casa.
Itachi salió del cuarto de los niños y fue hacia el pasillo donde su madre estaba quitándose sus sandalias mientras sostenía al bebé.
"Tadaima, Kaa-san" dijo Itachi, incapaz de quitar sus ojos del infante. Él y Sasuke se veían tan parecidos que era inquietante. A Itachi nunca se le había permitido ir al hospital, por lo que era la primera vez que veía a su hermano más joven desde que había sido hospitalizado.
"Hola, Itachi. ¿Tú y Sasuke han pasado un buen rato?" preguntó Mikoto, caminando hacia su hijo mayor y acariciando su cabello.
"Lo hicimos" respondió Itachi. "Sasuke ya comió. Le di una botella. Está durmiendo."
"Gracias por cuidarlo" dijo su madre.
"Me gusta hacerlo" dijo el niño, sus ojos enfocados en rostro del bebé durmiendo. "Así que… ¿cómo está Izana? ¿Qué dijo el doctor?"
"Él está bien. Tengo que llevarlo allí de nuevo para un chequeo el siguiente Lunes, pero todos están seguros de que él va a hacer una completa recuperación."
Cuando Mikoto caminó hacia el cuarto de los niños, Itachi la siguió y la vio metiéndolo en la cuna con la sonrisa más feliz que él había visto en meses.
Itachi había escuchado las discusiones entre sus padres casi cada noche y todas las comidas se habían vuelto silenciosas y tensas desde el trasplante. A Fugaku no le gustaba deberle nada a nadie, mucho menos a la esposa del Hokage y una Uzumaki. Itachi conocía a su padre lo suficientemente bien como para saber que él prefería centrarse en eso que sentirse esperanzado y luego dolido cuando el bebé muriera. Desafortunadamente, Itachi también sabía que su padre esperaba que el bebé muriera en lugar de vivir una vida como un enfermizo Uchiha. No importa lo cruel y egoísta que sonaba, Fugaku estaba decepcionado de que Izana no fuera el fuerte niño saludable que él soñó.
"Voy a hacer el almuerzo." Dijo Mikoto, después de besar a Izana y Sasuke en la frente. "Si quieres, puedes jugar afuera Itachi. ¡Te lo mereces!"
"Gracias, Kaa-san. Pero quiero quedarme aquí un poco más." respondió Itachi mirando las dos cunas. "Voy a visitar a Shisui-nii-san cuando él vuelva de la Academia."
Su madre asintió, le dijo que jugara en silencio y salió de la habitación. Ahora solo, Itachi se dirigió hacia la cuna y observó al hermano que no conocía que gemía más fuerte y más fuerte. Porque él no quería que Sasuke despertara, con cuidado Itachi recogió a Izana y lo llevó fuera de la habitación hacia su habitación cruzando el pasillo. Cuando se sentó en su cama y meció al inquieto bebé, se dio cuenta de que, a pesar de ser idénticos, Izana no se sentía igual en sus brazos. Sus gritos eran diferentes, más fuertes y más irritantes que los de Sasuke, también no se quedaba quieto como su gemelo, agitando sus manos y pateándolo en el estómago como si él estuviera tratando de escapar.
La verdad era que Itachi nunca había pensado en Izana como una persona, y para su vergüenza, ni siquiera un verdadero hermano porque seguía esperando que alguien dijera que él había muerto. Por dos meses, se había enfocado en Sasuke y sólo en Sasuke, el otro hermano que él ya había amado y conocía. Este nuevo bebé no era Sasuke. Se veía como Sasuke pero era una persona totalmente diferente y él era su hermano menor también.
"Ya… ya… no llores, Izana" susurró Itachi al infante llorando. "Va a estar bien. Onii-san va a protegerte. Prometo que te mantendré a salvo."
Los gritos de Izana se volvieron más débiles y se quedó en silencio, sólo gimiendo de vez en cuando, sus grandes ojos ónix enfocados en rostro de Itachi. La expresión del bebé pareció cambiar de asombro a confusión mientras fruncía el ceño y palmeaba el rostro del niño mayor con sus pequeños puños. Parecía como si él estuviera tratando de ver si Itachi realmente estaba allí.
Izana frunciendo el ceño lo hacía parecer tan tonto que Itachi tuvo que reír. Le recordaba a las miradas de furia de Naruto, de alguna manera entre fulminar con la mirada y enfurruñando.
"Izana, deja de golpear a Nii-san" dijo alegremente, agarrando la diminuta mano de su hermano.
El bebé se detuvo con su ceño frunciéndose y miró la mano más grande de su hermano con asombro, lentamente abrió y cerró sus dedos alrededor de su pulgar. Itachi empujó la cabeza de su hermano menor en su pecho y frotó su espalda en círculos hasta que él se había quedado dormido, eficazmente llenando su camisa con baba.
Nota de la Autora: He leído un montón de historias de viajes en el tiempo donde Naruto es un bebé con todos sus recuerdos, pero asumo que la mente de un niño no puede manejar una vida entera de recuerdos. Naruto recordara las cosas una vez que su cerebro este más desarrollado y se dé cuenta de lo que pasó a su cuerpo y vida ^_^
También, están retorciéndose debido al amamantamiento… bueno, los bebés hacen eso. Estoy siendo realista aquí (aunque Freud dice que es una etapa de placer oral…)
De todas maneras, espero que les haya gustado el capítulo. ¡Nos vemos la próxima vez!
N/T: Fue mucha la espera, pero por fin traigo el capítulo 3. No sé cuánto me tarde en subir el otro pero haré mi mejor esfuerzo ^.^
